Revista Insurrección N.461

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Edición No.461 Enero/26/2015 Revista Insurreción

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Revista N.461, del 26 de enero al 1 de febrero de 2015. Revista semanal del Comando Central del ELN de Colombia

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Edición No.461Enero/26/2015

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EDITORIAL 4Obama, por la Guerra y en Campaña Electoral

Carta Abierta a Doña María Elvira Samper 8Autor: Comandante Nicolás Rodríguez Bautista

Saludo de Las FARC al V Congreso del ELN 16Autor: Secretariado de las FARC-EP

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El Valor de la Palabra 18Autor: Gonzalo Martí

Vuelven las Amenazas en Colombia 20Autor: Rafael Grimaldos

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El 20 de enero, el presidente Obama presentó ante el Congre-so estadounidense su informe sobre el Estado de la Unión. Tradicionalmente este discurso es el balance y las proyec-ciones de las políticas imperialistas, en el rol que se ha auto proclamado EE.UU. como el gendarme mundial.

Se parte de una valoración triunfalista de la economía, al declarar que “La sombra de la crisis ha pasado... En este momento, con una economía en crecimiento, una disminución de los déficits, una indus-tria desbordante y una producción energética en auge, hemos salido de la recesión”. Aunque hay unos síntomas de mejoría, no hay nada que garantice que esos índices se mantendrán en el mediano y largo plazo.

Algunos sectores de la industria apenas despuntan y Detroit, la ciu-dad del motor, sigue siendo un cementerio de fábricas. El auge ener-gético se debe a la producción de los hidrocarburos de esquisto con el anti-ambiental método del fracking, que ha generado una gran burbuja especulativa que estallará con consecuencias más desastro-

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sas que la burbuja inmobiliaria. La crisis es una densa nube ne-gra sobre las cabezas.

Obama dice: “Lideramos me-jor cuando combinamos nuestro dominio militar con una estrate-gia diplomática sólida, cuando utilizamos nuestro poder para formar alianzas internacionales” y deja claro que sus principales enemigos estratégicos son Ru-sia y China, contra los cuales se centra la fuerza, la diplomacia y las alianzas que se concretan en la OTAN. Además, anuncia que seguirá desarrollando la guerra terrorista por todo el mundo.

Obama se jacta de tener la eco-nomía rusa en ruinas y es cínico el argumento para justificar las agresiones contra Rusia, cuando dice que “Estamos defendiendo el principio de que las naciones grandes no pueden intimidar a las pequeñas”, porque su com-portamiento imperialista no sólo se ha quedado en intimidar, sino en invadir y destruir países ente-ros.

Cuando Obama le pide al Con-greso que “autorice el uso de la fuerza contra ISIS”, no tiene la in-tención de acabar con ese grupo terrorista que ellos mismos crea-

por la Guerra y en Campaña Electoral

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ron y que siguen necesitando, lo que está es pidiendo autoriza-ción para utilizar abiertamente la fuerza contra Siria, pues reco-noce que ya están apoyando la oposición siria y que el objetivo es derrocar ese gobierno.

La novedad es el cambio de po-sición frente a Cuba e Irán, en donde se prioriza el manejo di-plomático, cuando habían man-tenido las acciones de fuerza. Obama reconoce que “Cuando uno hace algo que no funciona durante cincuenta años, es hora de probar algo nuevo”. Esto es un triunfo de la heroica resisten-cia del pueblo cubano, que no se ha dejado doblegar ante la prepotencia imperialista y que dejó a EE.UU. aislado en la comunidad internacional.

Además de la referen-cia a Cuba, no hay nin-guna otra mención

a América Latina. Esta actitud displicente, está en consonancia con la pretensión imperialista del gobierno de EE.UU, que conside-ra que el continente le pertene-ce, que es su “patio trasero” y puede someterlo como le parez-ca.

Una parte considerable del dis-curso de Obama, se dedica a ofrecer mejoría a las condicio-nes de vida de la deteriora cla-se media, duramente golpeada por la crisis económica. Plantea “ayudar a la gente a pagar el cuidado infantil, la universidad, la atención médica, una casa y la jubilación… mediante la reduc-ción de impuestos de las familias

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trabajadoras”. También proyec-ta siete días de licencia pagada por enfermedad, aumentar el salario mínimo, eliminar el costo de los colegios comunitarios, po-ner a los superricos a pagar im-puestos y disminuir los que paga la clase media.

Es claro que todas esas prome-sas de Obama tienen un carácter demagógico, frente a las eleccio-nes de 2016, puesto que no las aplicó cuando tenía las mayorías parlamentarias a su favor y que no tendrán acogida ahora que la mayoría del Congreso es de la oposición republicana. Esta misma limitación tiene la solicitud de levantarle el embargo a Cuba y la de acabar con la prisión de Guantánamo.

Frente a las torturas, Obama dice que las ha prohibido, pero no adelanta ningún castigo ju-dicial contra todos los criminales

de guerra que las volvieron polí-tica oficial de los EE.UU.

No se menciona la existencia de más de 50 millones de pobres es-tadounidenses, que carecen de las más elementales condiciones de vida, ni se ofrecen alternati-vas a los millones de inmigrantes indocumentados que trabajan en condiciones de esclavitud y se les persigue como delincuentes.

Concluyendo, para el 2015, el premio Nobel de la paz Barak Obama continuará fomentando las guerras de despojo del impe-rialismo, por todos los rincones del planeta. A nivel de la política interna, se pone a la orden del día el tema electoral, mientras que las grandes mayorías siguen en proceso de empobrecimiento y precarización, donde se agudi-za hasta el racismo, convirtiendo en una pesadilla el “gran sueño americano”.

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Comandante Nicolás Rodríguez Bautista

Señora María Elvira:

Respetuoso saludo.

He estudiado sus preguntas formuladas en días pasados en un artículo de prensa, le manifiesto con sinceridad que me causaron alegría porque muestran su interés por in-dagar en asuntos que preocupan al país y que solamen-te mediante un diálogo franco e incluyente, construire-

mos caminos de entendimiento.

Las circunstancias difíciles que hemos tenido que vivir los colombia-nos y colombianas, han roto el diálogo directo y se ha reemplazado por interpretaciones, algunas veces amañadas, se ha creado este-reotipos que distorsionan la realidad y como decía un ex magistra-do, no es equilibrado ni sensato clasificarnos entre buenos y malos, porque la insurgencia no es tan mala como la pintan los medios, ni el Estado es tan bueno como se cree, sin que se pretenda por ello, eximir a nadie que tenga responsabilidades en este grave conflicto que vive Colombia.

Yendo a sus puntos de vista y preguntas, debo decirle que la noto-ria variedad de opiniones políticas existentes hoy en nuestro país, hace que por ejemplo, el anuncio hecho por el ELN el pasado 7

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de enero en su 50 aniversario, haya sido visto de manera di-versa por quienes se interesan por la política Colombiana. Toda esa diversidad nos merece res-peto y el solo hecho de que se retomen los intercambios, aporta a los consensos y disen-sos que enriquecen la dinámica política nacional, por ello bien venido el diálogo multilateral que necesita esta Colombia de exclusiones.

Como lo señaló recientemente Antonio García, “Ojalá fuera mañana el momento de firmar los acuerdos”, pero este con-flicto es muy complejo y las so-luciones debemos construirlas entre todos.

Desde hace más de 20 años el ELN inició diálogos en búsqueda de la paz, que es nuestro máxi-mo objetivo y sueño; sin que estemos satisfechos con los resultados, no consideramos que hayan fracasado como usted lo afirma.

Dichas experiencias son par-te del difícil camino recorrido y hoy es sobre tales expe-r i e n c i a s q u e asistimos al actual

proceso, buscando poner fin a casi 70 años de conflicto ininte-rrumpido.

Una de las mayores enseñan-zas de los diálogos anteriores es que hoy, sólo si se logra la participación activa de la socie-dad, sobre todo la excluida de los destinos del país, el diálogo tendrá éxito, nadie puede re-emplazarla.

No voy a entrar a polemizar en las causas de las interrupciones o escasos avances en los proce-sos anteriores, sólo decir que se han conocido las “verdades del gobierno” y se desconocen las valoraciones de la insurgencia, esa unilateralidad hace perder objetividad de lo ocurrido, es necesario resolverlo para que

el actual pro-ceso de

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paz sea conocido con realismo por la opinión nacional, ese es un deber de los medios de co-municación, si se actúa con ob-jetividad gana la paz.

Los guerrilleros somos de los más interesados en que no siga siendo necesario estar alzados en armas, ejerciendo el dere-cho a la rebeldía para resistir y luchar, es mucho mejor hacerlo legalmente en las plazas públi-cas, barrios o veredas.

Sin embargo en ese esfuerzo asesinaron a Gaitán, se produ-jo el genocidio de la Unión Pa-triótica, además fueron aniqui-ladas otras organizaciones, A Luchar y El Frente Popular, solo para nombrar las más sobresa-lientes.

Hoy la intensidad del terrorismo del Estado y la Guerra Sucia, que produjeron esos luctuosos acontecimientos ha disminui-do, pero nadie con sensatez puede decir que ese monstruo haya desaparecido, siguen los asesinatos selectivos de diri-gentes y luchadores populares, las masacres, las amenazas son permanentes, el uso del exilio es obligatorio y no son ni cap-turados ni identificados en la “exhaustivas investigaciones” las Águilas Negras y demás bandas que siembran el terror.

Con el anterior panorama, el ELN no coincide con su afirma-ción de que la lucha armada ha fracasado, o que perdió su va-lidez, por el hecho de no haber llegado el triunfo revolucionario. Las luchas y sus formas no se invalidan por el tiempo trans-currido o por el resultado que logren en un tiempo determina-do, son parte de la historia de los pueblos a quienes no se les ha permitido expresarse de ma-nera eficaz por las vías demo-cráticas, se les mata, violan sus derechos y conquistas y se les excluye; cuando la lucha arma-da revolucionaria sea inválida, no se encontrarán contingentes juveniles que la asuman y noso-tros mismos los más veteranos en ella, seremos los primeros en asimilar la lección.

Precisamente, explorar si el gobierno Santos y la clase en el poder tienen disposición de permitir los caminos democráti-cos, es tarea urgente en los diá-logos actuales entre el ELN y el gobierno, si así fuera, los logros de la paz serian satisfactorios para todos, así se lo planteó nuestro V Congreso.

En estas cuartillas, doña Maria Elvira, sería muy ambicioso re-sumir el aporte del ELN en sus 50 años de existencia, la invito a conocer los logros de las co-

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munidades en el departamento de Arauca, en cuanto a sustitu-ción de Cultivos ilícitos, en donde hemos dado nuestro respaldo a la población, para convertir esa región en importante despen-sa agrícola del país, sin ningún aporte de los sucesivos gobier-nos.

Buena parte del oro que aún duerme en las cordilleras del Sur de Bolívar conservando su hermosa bio diversidad, no ha sido pasto de la voracidad de las transaccionales, debido a la resistencia de sus comunida-des y a la presencia insurgente, este logro no ha sido fácil, ha costado millares de muertos en-tre campesinos, paramilitares, militares y guerrilleros para que siga allí esa riqueza como patri-monio de las y los colombianos.

En todas las regiones del país donde operamos en este medio siglo, le hemos aportado a las comunidades, para no dejarse matar ni desplazar de sus te-rritorios, durante las operacio-nes contraguerrilleras de tierra arrasada, conjuntamente desa-rrolladas por militares y parami-litares.

En los territorios donde opera-mos hemos construido junto a las comunidades una legislación de convivencia, así como pro-yectos de vida en armonía con

la naturaleza. Éstas y muchas otras construcciones, permane-ce en la conciencia de esa po-blación como un secreto, cuan-do sea conocido por la opinión nacional podrá evaluarse el pa-pel histórico, político y social de la insurgencia colombiana, de lo tanto que se han magnifica-do sus errores y demonizado su conducta. Esto ocurre en exten-sas zonas donde la acción del Estado, brilla por su ausencia o sólo aparece para bombardear, restringir el tránsito de la pobla-ción reprimirla y desplazarla.

Cuando abrazamos el concep-to de una lucha de liberación nacional nos referimos a la ur-gencia de la autodeterminación y soberanía de una Colombia a la que se le impusieron los de-signios imperialistas desde los tiempos en que el Libertador Simón Bolívar se lo advirtió a los pueblos del continente en su premonitoria advertencia, “Los EU parecen destinados por la providencia a cubrir de miseria los pueblos de nuestra Amé-rica”. Negar que somos una neocolonia, no es sensato, así tengamos todos y todas, una manera diferente de mirarlo y resolverlo, bienvenida una am-plia discusión de la sociedad co-lombiana al respecto cuando se abra la mesa pública con el ELN.

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Debo aclarar que nunca nos he-mos considerado liberadores, somos humildes luchadores que entendemos que los pueblos se liberan de sus dominadores y de los imperios así mismos y los individuos y organizaciones de revolucionarios hacemos en ello un modesto aporte, esta América es hoy ejemplo de los esfuerzos de los pueblos, sus organizaciones y gobernantes por la independencia y la sobe-ranía.

Nuestra persistencia en la lucha guerrillera no es sordera, como no lo son las luchas populares centenarias, son realidades históricas reconocidas por res-petables y estudiosos analista, soy uno de los convencidos que

si hoy, a pesar de los enormes retos que tiene la lucha gue-rrillera, una organización se desmoviliza sin lograr cambios estructurales del Estado, otros hombres y mujeres se alzarán en armas, eso será así mientras se persiga y asesine a los lucha-dores populares. Las guerrillas en Colombia son la respuesta a la violencia oficial, sin duda si esta desaparece, las guerrillas no tendrán razón de ser, eso es lo que queremos y los señores del poder deben entenderlo.

Cuando Camilo Torres murió en nuestras filas nos anunciaron la derrota, también en 1973 después de la operación Ano-rí, donde el ELN perdió las tres cuartas partes de su fuerza; si

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por los generadores de opinión fuera, hace muchos años hubié-semos desaparecido.

Según las cuentas de los orga-nismos militares, las bajas a las guerrillas son mayores al núme-ro de sus hombres. Según ellos, ya deberíamos haber desapa-recido. La “inteligencia” militar no puede entender que la gue-rrilla es un fenómeno social y político.

El grueso de los hombres y mujeres del ELN no tienen el arma encima, lo que no indica que no estén listos a tomarlas si fuere necesario, muchos de ellos estamos en las fábricas, las universidades, los colegios, las iglesias, las veredas, los ba-rrios; somos maestros, taxistas, artistas, obreros, comerciantes, campesinos, etc. Yo que soy uno de los más veteranos guerrille-ros como usted lo reconoce, he permanecido más tiempo en la-bores, políticas, académicas y productivas, que en la actividad militar, se lo digo con mucha franqueza porque para noso-tros la política no es un cuento para ganar adeptos o barnizar la realidad, sino una expresión de nuestra vivencia cotidiana.

“Las causas justas que se pier-den son las que no se luchan” y tenga la seguridad doña María Elvira que las guerrillas existen por el apoyo que reciben del pueblo, si así no fuera, hubiése-mos desaparecido.

Hemos hecho un cuidadoso se-guimiento al proceso de paz que desarrolla el gobierno y los compañeros de las FARC, con estos últimos hemos desarro-llado importantes intercambios, concluyendo en la importancia de dos mesas con miras a un solo proceso, ello no niega que al final pueda haber una sola mesa, dejémosle eso a la reali-dad que siempre es más intere-sante y sorpresiva que nuestras propias intenciones.

Sin duda que quedan varios temas sin desarrollar en este primer intercambio, pero cuente siempre con este servidor para compartir con franqueza y espí-ritu dialogante, los temas más complejos que aporten a las claridades de la opinión nacio-nal y apostémosle a la paz de Colombia donde ganemos to-dos.

Compatriota: Nicolás Rodríguez Bautista.

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“Pero nuestro pueblo, que ha sentido sobre sus espaldas el látigo de la explotación, de la miseria, de la violencia, se levanta y está en pie de lucha”.

Simacota, enero 7 de 1965.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia saludan con regocijo la realización exitosa del V Congreso del Ejército de Liberación Nacional, concluido luego de varios meses de preparación y discusiones.

También con nuestros corazones llenos de futuro y esperan-za por la justicia y la vida planetaria, felicitamos a las guerrilleras y guerrilleros del ELN, dándoles nuestro más cálido abrazo de ca-maradas por sus logros durante medio siglo de intensa actividad revolucionaria anticapitalista y antiimperialista, en función de una Nueva Colombia.

Con Simacota en la memoria, con toda la fuerza moral que se ins-pira en la sangre de los combatientes y líderes populares caídos durante la larga marcha por el socialismo, le damos un ¡Viva! al Ejército de Liberación Nacional, por sus cincuenta años de lucha con-secuente e irreductible y tendemos nuestra mano de hermanos de lucha, prestos a seguir hombro a hombro, codo a codo a su lado, forjando la unidad insurgente y popular, “juntando ideales, expe-

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riencia y fuerza para empujar al país a nuevos destinos”.

Para construir la Colombia nue-va, soberana y en paz, a partir de transformaciones que brin-den justicia, democracia y equi-dad, sin duda poner al centro lo que nos une, es un paso funda-mental. Pueden contar con no-sotros.

Al Igual que ustedes, pensamos que las vías legales de parti-cipación política que estaban cerradas hace cincuenta años, lo siguen estando, aparte que permanecen y se profundizan las causas económicas y socia-les que originaron el alzamiento

armado. Como entonces y por principio, seguimos también buscando alternativas incruen-tas al desangre de la patria, esperando en algún momento encontrar en el gobierno y el Estado voluntad cierta de cam-bio, que libere del peso de la desigualdad y de la miseria al pueblo, y nos de las razones que nos permitan concluir que ya no son necesarias las armas.

Es nuestro mayor deseo, seguir por los mismos caminos que más temprano que tarde nos conduzcan a una Colombia para todos, a una Colombia en paz.

¡Viva el V Congreso del ELN, en su 50 aniversario!¡Por la unidad, la vida y la paz, venceremos!

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

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Desde mucho tiempo antes que existieran los papeles, mo-netarios, financieros o jurídicos, hombres y mujeres pacta-ban oralmente sus convenios, se ponían en común acuer-do; luego de esto, ellos simplemente cumplían. No era necesaria otra cosa, con el honor bastaba.

El 17 de diciembre, el mando de las Fuerzas Revolucionarias de Co-lombia Ejército del pueblo, FARC-EP, ordenó a todas sus estructuras un cese unilateral del fuego de carácter indefinido, como gesto de buena voluntad política ante la nación y la comunidad internacional, lo que aportaría un paso más al diálogo que se construye en la mesa de La Habana.

A raíz de este gesto político, muchas y variadas han sido las reaccio-nes en todo el país. Por un lado, los grandes medios de comunicación, senadores uribistas y otros personajes del mismo talante, continúan elaborando como siempre, las sostenidas mentiras que desdibujan vulgarmente tanto el verdadero teatro de operaciones como el acon-tecer político nacional. El odio de clase que se refleja en estos actores políticos de ultraderecha se deja ver en su malintencionada secuencia de palabras que tienen como fin bombardear un complejo proceso de paz en pleno desarrollo.

Esas voces de ultraderecha se estremecen para sabotear el ambiente de diálogo nacional y se cuestionan de cómo unas fuerzas militares,

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legítimas y constitucionales, se puedan enfrentar a lo que ellos llaman un “ejército terrorista”. Sin embargo, esconden que esa fuerza constitucional aplica todas las modalidades de terrorismo de Estado y es el principal agen-te de atropello contra el pueblo colombiano.

Por otro lado, otras voces dife-rentes se han percibido desde distintos sectores, las cuales han analizado el cese unilateral de las FARC-EP y sus repercusiones, positivas y negativas, en el pro-ceso de paz. Cabe resaltar entre otras opiniones aquellas de la Defensoría del Pueblo, el Frente Amplio por la paz y la Fundación Paz y Reconciliación, en donde se confirma el total cumplimiento del cese unilateral al fuego por parte de FARC-EP, con la salve-dad que existieron en este perio-do diez hechos en donde no se puede comprobar que la respon-sabilidad sea de las FARC-EP.

A su vez, las FARC-EP han difun-dido por variados medios que han cumplido el cese unilateral del fuego hasta el 20 de enero, pero que no será fácil sostenerlo si el gobierno colombiano insiste en atacarlos.

Con sus detractores o sus defen-sores, el cese unilateral del fue-go practicado en este mes por las FARC-EP ha sido una realidad

concreta en la actual coyuntura nacional y un elemento inédito en el conflicto social y político del país.

Esta realidad del cese al fuego ha puesto a la nación toda y al gobierno nacional a pensar y obrar sobre el tema de cese bi-lateral del fuego y de las hostili-dades, como uno de los elemen-tos fundamentales para acelerar el proceso de paz. Las FARC-EP han cumplido, a pesar de los constantes hostigamientos y tienen su cuarto de hora. El go-bierno nacional, presionado por la extrema derecha, trata de sa-car ventaja, se adapta e intenta hacer lo posible para no quedar mal.

Llegará el tiempo en que volva-mos a creer en la palabra del otro; también el momento defini-tivo para reinstaurar una nueva moral en nuestra patria. Allí prio-rizaremos a las mujeres y a los hombres en el centro de la cons-trucción de la patria colombiana, en donde el valor de su palabra sea el elemento fundamental de la confianza y el respeto.

Llegará el tiempo en que el valor de la palabra y el honor sean la base para la construcción de De-mocracia, la garantía para hacer política y para la defensa de la vida en Colombia.

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En los últimos meses se han hecho públicas una serie de amenazas a periodistas y comunicadores populares, hombres y mujeres que desarrollan programas de radio, periódicos locales o virtuales, llegando hasta medios de mayor cobertura como canal capital, personalidades como

la ex senadora Piedad Córdoba o senadores como Iván Cepeda. También se reactivó el amedrentamiento contra defensores de De-rechos Humanos, dirigentes sindicales, populares y activistas polí-ticos de oposición.

Estas amenazas han sido firmadas por grupos paramilitares, prin-cipalmente por las Águilas Negras, enviadas de forma masiva por la web, acompañadas por amenazas telefónicas e incluso por su-fragios enviados a los domicilios de los amenazados. En Colombia se conoce que las Águilas Negras son la fachada que utilizan las fuerzas armadas estatales para aplicar la guerra sucia y el Terro-rismo de Estado.

El terrorismo se volvió política oficial del Estado, por mandato del Pentágono y su doctrina de Guerra de Baja Intensidad. Allí se orien-ta que para acabar con las guerrillas, había que aniquilar la base social que le sirviera de apoyo y para realizar ese genocidio se crea el paramilitarismo, que se financia con el narcotráfico.

Aunque la violencia estatal contra la población se implementa des-de los años 40 del siglo pasado, es a partir de los años 80 que

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se recrudece la última fase de Terrorismo de Estado que se mantiene hasta nuestros días. Especial saña se ha desatado contra las organizaciones so-ciales y políticas de posición. Así fueron asesinados más de 10 mil militantes de izquierda, miembros de sindicatos, estu-diantes, campesinos, organiza-ciones barriales, etc., llegando al extremo de eliminar a parti-dos políticos como fue la Unión Patriótica, A Luchar y el Frente Popular.

Colombia ha sufrido un verda-dero holocausto con cerca de un millón de asesinatos, más de 150 mil personas desapa-recidas, más de 7 millones de desplazados, algunos de ellos se encuentran en países vecinos

y la gran mayoría se encuentra en las grandes ciudades de la misma Colombia. Con estos an-tecedentes de sangre, cualquier amenaza de los paramilitares se toma en serio, por esto, ser amenazado en Colombia tiene graves consecuencias, genera miedo y zozobra, destierro y desarraigo para quien recibe la amenaza y se extiende a su familia.

Ante este gigantesco drama que padecen los colombianos, ¿cómo reacciona el país frente a la nueva ola de amenazas?:

El gobierno delega en la Uni-dad de Protección de Victimas, la atención de los amenazados, estudio que demora varios me-ses y que normalmente termina con una carta dirigida a la po-

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licía del sector donde habita la víctima; son miles las denuncias de amenazas que reposan en las oficinas, sin investigar quién las profirió y mucho menos ha-llar culpables.

La derecha no se pronunció, antes por el contrario denunció hace poco una supuesta ame-naza que se la indilga a las FARC contra la Senadora del Centro Democrático María Fer-nanda Cabal, inmediatamente las FARC desmintió la autoría de esta amenaza. Esto suena a una auto amenaza o un falso positivo informático, en la lógica que, si a los uribistas también los amenazan, entonces ellos no tienen ninguna responsabili-dad con las otras amenazas.

El país ya conoce el proceder del Centro Democrático y su jefe Álvaro Uribe Vélez, mentir, desinformar, crear falsos aten-tados, contratar hackers, chuzar llamadas telefónicas, mentir y recurrir a la propaganda sucia y los montajes para ocultar la realidad que vive el país. El con-junto de la población padece los

afanes económicos, el control y la desinformación a que son sometidos los colombianos por parte de los medios de comuni-cación.

Está evidenciado que el uribis-mo está comprometido con el narco paramilitarismo y la gue-rra sucia. También han desarro-llado una abierta cruzada con-tra los diálogos que adelanta el gobierno con las guerrillas. Esta nueva campaña de amenazas hace parte del clima de zozobra que está generando la extrema derecha para sabotear los diá-logos con la insurgencia.

El Terrorismo de Estado sigue siendo la nefasta realidad de Colombia, masacres, amena-zas, destierro, tiempos de olvi-do y mentir. Sólo la persisten-cia, la denuncia y la lucha de los pueblos será capaz de construir un escenario de paz y armonía, con mejores condiciones de vida y El Ejército de Liberación Nacio-nal acompaña esta lucha para que por fin podamos construir una Nueva Nación.

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