La Insistente Prctica Campesina

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se describe la persistencia de los campesinos

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  • El Hombre y la MquinaISSN: 0121-0777maquina@uao.edu.coUniversidad Autnoma de OccidenteColombia

    Cecilia Rivera, CarmenLa insistente prctica campesina

    El Hombre y la Mquina, nm. 33, julio-diciembre, 2009, pp. 22-33Universidad Autnoma de Occidente

    Cali, Colombia

    Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=47812225003

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  • 22 El Hombre y la Mquina No. 33 Julio-Diciembre de 2009

    Bueno, lo que es en mi pas

    aclar Alicia, jadeando an

    bastante cuando se corre

    tan rpido como lo hemos

    estado haciendo y durante

    algn tiempo, se suele llegar

    a alguna otra parteUn pas bastante lento!

    replic la Reina. Lo que

    es aqu, como ves, hace falta

    correr todo cuanto una pueda

    para permanecer en el mismo

    sitio. Carroll (1973: 62)

    La insistente prctica campesina

    CarMen CeCilia riVera*

    * M.Sc., Candidata a doctor del Doctorado Interinstitucional en Educacin- Universidad del Valle, docente del departamento de Ciencias de la Comunicacin de la Universidad Autnoma de Occidente. ccrivera@uao.edu.co

    Fecha de recibido: 21 de enero de 2009 Fecha de aceptado:01 de octubre de 2009

    Foto: Luis Germn Naranjo

  • 23El Hombre y la Mquina No. 33 Julio-Diciembre de 2009

    La insistente prctica campesinaCarmen Cecilia Rivera

    ResumenEste ensayo explora la forma

    como la prctica agroecolgica desoculta el saber campesino, el hacer comprendiendo, en su esfuerzo por recuperar una relacin amigable entre la natu-raleza y el ser humano. A partir de algunas ideas de autores como Bourdieu, De Certeau, Kusch, Derrid y Laclau, entre otros, planteo que el enfoque agroeco-lgico, como punto de encuentro del conocimiento cientfico y las formas campesinas de conocer, se convierte en un espacio en tensin en el que no solamente se cuestiona el conocimiento de la modernidad, sino que adems se vulnera el lugar del conocimiento cientfico y se reconoce como el resultado de un juego de poder en el que convergen dimensiones de lo cultural, lo social, lo poltico y lo econmico, en un espacio y temporalidad determinados.

    Palabras clave: Agroecolo-ga, conocimiento cientfico, co-nocimiento campesino, maneras de conocer.

    AbstractThis essay explores how the

    agro-ecological practice unhide peasant knowledge, making understanding, in an effort to re-cover a friendly relationship bet-ween human beings and nature. Using some ideas of authors such as Bourdieu, De Certeau, Kusch, Derrid and Laclau, among others, I affirm that agro-ecology, as a meeting point of scientific knowledge and peasant ways of knowledge, turns into an arena in which modernitys knowledge is questioned and the place of

    scientific knowledge is made vul-nerable and acknowledged as the result of a power game in which cultural, social, political and economic dimensions converge in a given time and place.

    Key words: Agro-ecology, scientific knowledge, peasant knowledge, ways of knowled-ge.

    Polos que no se repelenBourdieu (1991) afirma que la

    dicotoma subjetivismo objetivis-mo no puede superarse enfrentando ambas posiciones pues en su versin ms radical, al oponerse la una a la otra, se estaran dejando de percibir las condiciones sociales o materia-les de las prcticas. La experiencia no es solitaria, se hace con otros en el contexto de relaciones sociales histricas y por lo tanto, as como hay estructuras objetivadas, las hay incorporadas y entre ambas opera una relacin dialctica.

    Este autor reconoce que la cien-cia le ha otorgado al observador un lugar privilegiado, pues le es lcito explicar la lgica de las prcticas sin producirlas o reproducirlas, nicamente contemplndolas des-de una posicin terica. Es decir, representando la lgica subyacente que los mismos actores sociales desconocen. Es el investigador quien hace comprensible tal lgica y, para hacerlo, debe aproximarse al sujeto que le es extrao en un giro que consiste en objetivar al sujeto objetivante.1

    Claramente Bourdieu no le critica al objetivismo su desconoci-miento de los sujetos sociales, sino el privilegio que le da al observador.

    1 Quiere decir esto que el observador debe ser sometido a crtica para poder ser visto como un actor ms en ese espacio de luchas.

  • 24 El Hombre y la Mquina No. 33 Julio-Diciembre de 2009

    En esta medida, por evitar el subje-tivismo, lo que reedita es una nueva versin del objetivismo que puede dar cuenta de la materia pendiente que son las prcticas. Queda adems atado a la relacin sujeto objeto como nica posibilidad de conoci-miento.

    Aunque los estudiosos de la agroecologa subrayan lo proble-mtico de la teora tradicional por lo que tiene de fragmentario, de esttico, de general, de objetivo, no han podido desprenderse de la relacin sujeto objeto, donde la objetivacin sigue teniendo un lugar de privilegio: los cientficos agrcolas no han sido capaces de escuchar lo que los agricultores tienen que decir cuando surgen los problemas metodolgicos, lo ms probable es que se sientan ms cmodos con la ciencia do-minante ni los agrnomos con-vencionales, ni los agroeclogos, estn totalmente concientes de las premisas filosficas subyacentes en sus investigaciones (Norgaard y Sikor 1999:33).

    Este hecho es tambin eviden-te en la metodologa de algunas investigaciones agroecolgicas consultadas (Ortiz 1994), donde es muy frecuente encontrar una reflexin acerca de la posicin del investigador frente a un problema dado, pretendiendo con esto con-textualizar la mirada extraa para relativizarla.

    La relacin ser humano natu-raleza, que es central a la agroecolo-ga, no ha sido pensada, para efectos investigativos, como perteneciente a una historia que la excede y trasciende en tanto configuracin histrica particular. Se parte del hecho de que el conocimiento de los agricultores, as reconozcan en algunas de sus prcticas cierta

    dimensin simblica, es en s mis-mo susceptible de ser dilucidado y por tanto representable y que la investigacin hace posible tomar conciencia de las acciones, hasta ahora espontneas,2 de los agricul-tores, las cuales pueden traducirse a un lenguaje explcito y lgico: La agroecologa se centra en las relaciones ecolgicas en el campo y su propsito es iluminar la for-ma, la dinmica y las funciones de esta relacin. .. adelantos que tuvieron una importancia crtica en la comprensin de la naturaleza, fueron el resultado de una decisin de los cientficos de estudiar lo que los campesinos ya haban aprendi-do a hacer (Hecht 1999:18).

    Vemos entonces que en la agroecologa, tal como lo sugiere Bourdieu para las prcticas, se apuesta a la objetivacin, a entender la comprensin pragmtica de las prcticas. Esta apuesta intenta dar cuenta, lgicamente, de cmo las prcticas operan sentido a partir de gestos y palabras, de develar la l-gica prctica que permite una com-prensin inmediata pero ciega para s misma, no as para el investigador quien es el llamado a enunciarla.

    Aunque por momentos Bour-dieu, en su investigacin sobre los Kabilia, se aproxima a lo inefable de las prcticas, termina por conceder a la ciencia hegemnica el lugar de produccin del conocimiento crtico. Al naturalizar este supues-to queda la sospecha de si se est hablando de los sentidos prcticos o de aquello que la ciencia objeti-vadora ve en las prcticas pasando por el filtro de la lgica, es decir, su representacin, lo cual no es en s mismo negativo. Lo inconveniente es suponerlo nico.

    La agroecologa tiene potencia para ser considerada como otra

    2 Lo que Bourdieu (1991:41) denomina la docta ignorancia. Comprensin inmediata pero ciega para s misma que define la relacin prctica con el mundo

    La insistente prctica campesinaCarmen Cecilia Rivera

    Foto: Luis Germn Naranjo

  • 25El Hombre y la Mquina No. 33 Julio-Diciembre de 2009

    manera de conocer que puede por momentos fundirse con lo inasible, que puede aceptar diferentes ma-neras de ser y estar en el mundo, pero est todava contenida por la ciencia hegemnica. Las prcticas campesinas, las que devienen del hacer comprendiendo, las que re-sisten, indican que hay ms de una racionalidad de habitar el mundo, que en la vivencia construyen otros conocimientos y proporcionan otras alternativas.

    Nociones facilitadorasBourdieu queda atrapado en la

    ciencia tradicional. Esa es la gran conclusin, la que totaliza. Sin em-bargo, el socioanlisis deja abiertas diferentes posibilidades. Por una parte, la de perfeccionar la metodo-loga y epistemologa de las ciencias sociales y por otra, aquella que, mediante un uso desviado, podra desencadenar una interculturalidad que transforme las relaciones en la vida poltica, con solo considerar que una prctica puede ser irrepre-sentable y sin embargo construir sentido.

    El inters de Bourdieu est puesto en las prcticas simblicas como acciones con sentido. Un sentido que puede leerse en la lgica de las prcticas y que las hara hasta cierto punto coherentes, pero que al mismo tiempo resulta destruido por los instrumentos (mapas, esquemas, genealogas), propios del conoci-miento objetivante, que son utiliza-dos para su dilucidacin. Es lo que Grosso (com. Pers.) seala como la tragedia de la angustia a la que el in-vestigador resulta sometido por las prcticas, que podra denominarse la tragedia de lo inobjetivable.

    A lo anterior se suma una cierta disposicin de Bourdieu a reco-nocer en las prcticas una lgica que opera en un sentido especfico, corporal, agente en la accin, en la interrelacin de los actores en el es-pacio social y que result