PRINCIPIOS PRIMARIOS

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El hombre siempre ha buscado, y en su búsqueda a veces ha encontrado barreras infranqueables. Esta es la historia de un hombre tenaz que no se detuvo, y que liberó un potencial muy grande en pos de la última frontera.

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PRINCIPIOS PRIMARIOSP.J. RUIZ 2010

En meses de investigacin alrededor de aquella mega-explosin en plenos Pirineos, jams haba estado tan cerca de ver la luz en la sombra. Despus de visitar siete pases documentando el caso para INTERPOL en lo que pareca la pista de una siniestra trama, urdida para destruir uno de los centros tecnolgicamente ms avanzados del mundo, por fin iba a encontrarse con alguien que poda aportarle informacin capital para el esclarecimiento de los hechos.

As que el detective Jons se sent en la recia silla que para l haba sido dispuesta en la sala de interrogatorios del edificio Samper, en plena diagonal barcelonesa, e intent acomodarse aparentando indolencia. Todo el entorno era asptico, vaco, calculadamente fro, sin nada que pudiese distraer la atencin de las personas que all hablaban. En una pared estaba el manido falso espejo ocupando todo el lateral, tras el que se hallaban las cmaras y los sistemas de grabacin sonora. Lo habitual.

El hombre ante l, tambin sentado al otro lado de la mesa, era un varn de cuarenta y dos aos, uno setenta de estatura, complexin delgada y con un extrao atractivo detrs de su pulcra perilla canosa. Poco ms se saba de l, excepto que haba llamado dos das antes a la sede de Barcelona pidiendo entrevistarse con Jons porque deca tener datos precisos sobre la investigacin que lo ocupaba.

Todo hubiese pasado desapercibido, dada la cantidad de chalados que pretenden apuntarse tantos a base del morbo que los casos espectaculares (y este lo era) generan, de no ser porque, por el motivo que fuese, aquel hombre haba mandado por correo electrnico datos rigurosamente secretos que formaban parte del grueso dossier del asunto, y por tanto capt la atencin del departamento con rapidez. Jons haba hecho investigar al extrao, que deca alojarse en el hotel Manresa Centro, pero lo nico que descubri es que nunca haba estado all nadie que respondiese a los datos que haba aportado.

Cuando crean haber perdido la pista del misterioso sujeto, ste se present sorpresivamente en la sede, y a partir de ah los hechos se dispararon hasta desembocar en la, de momento, entrevista que estaba a punto de comenzar.

-

Bien, seor La pregunta es obvia. Quin es usted? Mi nombre no tiene importancia, detective Jons, pero como supongo que lo necesitar

para que quede registrado en la grabacin que sin duda se est realizando se lo dir. Me llamo Hamed Ouita. Marroqu? Argelino. Habla muy bien el espaol. Gracias. Mi madre era de Granada, y mi infancia en buena parte se desarroll all. Una

historia lejana, ya sabe Sin mayor importancia. Seor Ouita Llmeme Hamed, por favor. Y tuteme! Creo que eso nos ayudar a ambos. De acuerdo Me parece justo despus de la que has montado por aqu. Mira, Hamed,

ser muy franco. Estamos todos muy intrigados contigo, no lo voy a negar. Has captado nuestra atencin, como seguramente habrs notado. Vers. Primero nos das nombres y lugares que aparecen bajo secreto policial en un caso no resuelto, despus nos dejas identificacin y direccin falsos, y finalmente acabas presentndote aqu por sorpresa como quien no quiere la cosa. Dmelo ya: eres un periodista en busca de noticias arriesgadas, un loco fantico de experiencias novedosas, o simplemente uno de esos tos que arriesgan sin pensar? No. Slo soy alguien que quiere ayudarte. Yo s cosas que tu necesitas. Ya Mira, eso est bien, y hablaremos de lo que dices que sabes, desde luego, pero ya

que has venido por iniciativa propia supongo que comprenders que te diga, con toda confianza,

que en este momento estamos averiguando todo lo posible sobre ti, y que te ests entrometiendo, no se si conscientemente, en un caso que est en plena investigacin policial, lo cual siempre es delicado. Soy consciente de lo que estoy haciendo, agente. En cuanto a lo de que me investigues,

me parece correcto. Yo tambin lo he averiguado todo sobre ti antes de venir aqu, Jons. Ah, si? Si. Y para qu has perdido tu tiempo en eso? Me gusta saber a quin miro a los ojos. Para mi es importante. Y adems me aporta cierta

ventaja. Qu ventaja? No me gusta hablar con extraos. Ya. Bueno No me impresionas, lo siento. Supongo que te gustar ir por delante, pero

ya estoy acostumbrado a lidiar con gente ms rara que t. No te ofendas. No. Al contrario. Pero no pretendo impresionar a nadie. Slo es que me gusta el

equilibrio de las cosas. Ya. El equilibrio Mira, el otro da, cuando llamaste, dijiste que te llamabas Ramn

Daz. Existe esa persona en tu entorno, o es un nombre tan falso como el que nos has dado hace un momento? Obviamente no existe. Pues ya me dirs quin eres! Estoy recibiendo los datos en la pantalla y a todos los

efectos no ests en el mundo, lo cual significa que el documento de identidad que has entregado es falso. Espero que comprendas que necesito tomarte las huellas dactilares y de retina y que te avise de camino que en este pas la falsedad de documento pblico es delito.

-

Naturalmente. El hombre puso su mano derecha sobre el analizador que se haba

abierto en la mesa, y dej su ojo abierto mientras el scanner le barra el iris. Fue un instante el que tard la mquina en emitir su imparcial veredicto. Vaya! Debe haber algn error! Qu ocurre, Jons? Algn problema? Habr que repetir las lecturas. Supongo que la mquina ha fallado. No repitas tu anlisis ni pierdas el tiempo, agente. Lo que ves es lo que hay. Qu quieres decir? Digamos que no estoy registrado? Si, esa palabra est bien El detective se qued

perplejo, y prefiri seguir con el interrogatorio mientras otros se ocupaban de analizar los datos a conciencia. Apret un botn y la mquina desapareci despejando la mesa. Cunta gente no registrada haba en el mundo y a qu se dedicaban?, pens. Ya habr tiempo de seguir con esto, porque a fin de cuentas no saldrs de aqu hasta que

todo est clarito. Ahora vayamos a lo que al parecer te ha trado a nosotros y dime, qu sabes del acontecimiento de los Pirineos? Todo, Jons. Lo s todo. Eso es muy pretencioso, no? Somos ms de un centenar de personas en el continente

dedicados a esto sin obtener resultados. Si, terriblemente perdidos y lentos. Por eso estoy aqu. Vale. Repito entonces mi pregunta, qu sabes? Qu quieres saber? Jons comenzaba a estar tenso. Senta la burla de aquella mirada

inteligente. Oye, Hamed o como te llames! No tengo tiempo para juegos! Disculpa, Jons. Mi pregunta era sincera, no una chulera. Dime qu quieres saber y yo te

lo dir Prueba, hombre!

-

Muy bien Juguemos! Qu te parece si me cuentas cuanto sabes, empezando, por

ejemplo, por el principio? razn. Qu?!! El paraboloide de Gaud. No se de qu me hablas. Tranquilo, tranquilo Dame una oportunidad de hablar y entenders. Conoces a Gaud? Por supuesto. Pues l, Gaud, bas su obra arquitectnica, sobre todo la de la etapa madura, en una De acuerdo, detective. Para empezar te dir, aunque an te suene raro, que Gaud tena

figura geomtrica muy peculiar. El paraboloide. Eso que dices me suena a chino En qu consiste? Es una forma tridimensional cuyo esqueleto est formado por tres lneas. Para que me

entiendas, una que se aleja horizontalmente de ti. Otra que baja por delante tuya de arriba abajo levemente inclinada y sin cruzarse con la primera, y la tercera que une ambas. Cuando esa ltima lnea es sustituida por un plano aparece una figura de tres dimensiones que es el paraboloide. Gaud lo us muchsimo en su arquitectura. Y qu tiene esto que ver con la investigacin? Por favor, djame seguir y lo vers. Aquel arquitecto lleg a obsesionarse con esta figura,

porque pensaba que contena la firma de Dios en forma de Santsima Trinidad, ya sabes. Era un religioso ferviente, desde luego. Lo cierto es que divina o no, usndola a conciencia consigui su arquitectura nica y monumental, pero lo ms interesante es que esa unin de formas ha cautivado siempre a las personas, amantes o no de la arquitectura Ese es el gancho tremendo que tiene su obra! Ah reside su encanto! Y cuando esos fenmenos se producen hay que estudiarlos, Jons, y ste era muy bueno, por lo que rpidamente las escuelas de arquitectura en

todo el mundo comenzaron a analizar con detalle la disposicin de las lneas que el artista haba determinado a lo largo de su carrera.

El resultado fue una inevitable escuela de seguidores que a lo largo de sus vidas se sintieron inspirados por los postulados de aquel barcelons ilustre. Entre ellos haba un joven y pretencioso estudiante llamado Thomas Thorn.

Era Noruego, pero de ascendiente ingls. Un chico culto de gran talla moral y, sobre todo, inmensamente creyente. Como Gaud! Estudi en Oxford gradundose con todos los honores habidos y por haber, tras lo que consigui una importante esponsorizacin que us para hacer un periplo por el mundo investigando la arquitectura antigua, su aficin, y consiguiendo msters y premios por sus estudios de lugares tan remotos como Ponap, Nan Madol, Angkor o Sarmizegetusa Regia, entre otros. Todos lugares francamente enigmticos, caracterizados por sus antiguas construcciones, puntos marcados en rojo en cualquier mapa dedicado a lo arcano e inexplicable. Era lo que le encantaba a Thorn, y en ellos fue formando ideas notablemente extraas para los postulados establecidos. Sin duda quera ser diferente en cuanto a la orientacin de su conocimiento.

Pero se apasion y su periodo de investigacin se prolong en exceso, pasaron los aos de tal modo que comenz a perder el patrocinio de las empresas y particulares que en l haban confiado como el magnfico seguro de prosperidad que supona para ellas aduearse en cierta medida de un nmero uno en todas las promociones. Pero su bsqueda, en lugar de a la ostentacin que econmicamente le ofrecan, se diriga a una razn superior que nunca aclaraba, y eso era inexplicable para los que manejan el dinero y quieren beneficios con rapide