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  • w w w . m e d i a c i o n e s . n e t

    Identidad, comunicacin y

    modernidad en Amrica Latina

    Jess Martn-Barbero

    (en: Contratexto N 4, Lima 1989; y luego en H.

    Herlinghaus y M. Walter (eds.) Posmodernidad en la

    periferia, Langer Verlag, Berln, 1994)

    Cargado de contradicciones, el espacio de lo nacional afronta hoy una peligrosa operacin de devaluacin interna. El reconocimiento por ciertos sectores intelectuales de la dimensin autoritaria y atrasada, provinciana, de la cultura nacional por relacin a la dimensin planetaria de la industria cultural puede estar funcionando como legitimacin de la transnacionalizacin que agencia el capitalismo. Sobre el fondo de la industria cultural el malestar en la cultura nacional desaparece, quedando as librados a las propuestas de una cultura que se presenta sin contradicciones, sin malestar. Cuando es precisamente en el reconocimiento y la asuncin de ese malestar donde reside la posibilidad de un nacionalismo cultural que, abierto a los retos de una relacin conflictiva pero enriquecedora con los otros, sigue siendo imprescindible en la determinacin de las estrategias de resistencia a una dominacin disfrazada de desarrollo o modernizacin.

  • Identidad, comunicacin y modernidad

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    Cmo reafirmar nuestras identidades si ya no

    somos lo que quisimos ser. Y cmo luchar contra

    aquello que nos oprime sino es asumindonos

    como somos, pero sin dejar de soar?

    Fernando Caldern

    Cmo evitar la descomposicin del planeta entre

    los que transforman la razn en armas y los que

    transfor man la identidad en tecnocracia e intole-

    rancia? Alain Touraine

    Desde sus inicios, pero especialmente desde mediados de los aos setenta, los estudios de comunicacin en Amrica Latina han vivido desgarrados entre dos cuestiones: la tec-nolgica el hecho tecnolgico con su razn moderniza-

    dora o desarrollista y la cultural, la cuestin de la memoria

    y las identidades en su lucha por sobrevivir y reconstituirse desde la resistencia y la reapropiacin. La incertidumbre, la vacilacin terica de esos estudios, su difcil traduccin a

    otros idiomas tiene no poco que ver con la ambigedad de que se carga un saber mestizo de dos lgicas: la del conoci-

    miento regulado por leyes de acumulacin y compatibilidad,

    y la del reconocimiento de las diferencias y las verdades cultu-

    rales.

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    Es por eso que el tema comunicacin y modernidad nos concierne de un modo bien particular a los latinoameri-canos, pues lo que en l se nos plantea no es tanto una

    cuestin de actualidad sino la del sentido mismo de la mo-

    dernidad latinoamericana, o mejor: la trama de modernidad y discontinuidades culturales, de anacronas y utopas que

    sostiene y resiste, asimila y enfrenta la comunicacin masi-

    va en nuestros pueblos. Antes que objeto de debate terico entre psiclogos y antroplogos, y ms all de los lmites

    con que esas disciplinas la delimitan y definen, la cuestin

    de la identidad emerge hoy en el discurso de los comunic-

    logos latinoamericanos como sntoma de la crisis radical que atraviesan tanto el modelo de desarrollo como los para-

    digmas conceptuales que desde la derecha y la izquierda lo

    sostuvieron. Residuo indigerible para unos y otros, la cues-tin cultural se impone hoy como una clave insoslayable de

    acceso y comprensin de las dinmicas y los bloqueos, de

    los decepcionantes resultados que han dejado los mila-

    gros econmicos o de lo mentiroso de las pasividades y las inercias atribuidas por los salvadores de turno a las colecti-

    vidades. Es el mito mismo de la massmediacin universal

    gestado a partir de aquellas concepciones aparentemente antitticas, pero secretamente conectadas en el etnocentris-mo, que identificaron la comunicacin masiva con la de-

    cadencia cultural o la proyectaron como disolucin final de

    las contradicciones y las diferencias el que la experiencia de nuestros pueblos dominados pero culturalmente vivos pone hoy en cuestin. Y lo hace no desde una ilusoria iden-

    tidad salvada del naufragio, burlada al sistema o no tocada por el imperialismo, sino desde las formas propias de sim-

    bolizar los conflictos, las luchas y los pactos, desde la opacidad de los mestizajes, la desposesin y las reapropia-ciones.

  • Identidad, comunicacin y modernidad

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    I El contenido de la pregunta por la identidad

    Peridicamente devaluado y reevaluado en el campo inte-lectual, el concepto de identidad parece liberarse ltima-

    mente de las amarras que lo ataron, de forma oscilante,

    unas veces a la versin que afirma la identidad como gesto de una separacin, de un repliegue excluyente, y otras a la

    versin que proyecta la identidad sobre un trascendental

    kantiano capaz de reabsorber en su esquema la multiplici-

    dad de las diferencias. Rompiendo con el crculo que con-duce una identidad separada en la dispersin a una identi-

    dad integrada en la homogeneizacin, la reflexin actual

    propone como bsica la operacin de des-totalizacin para

    poder abordar la identidad en su aspecto relacional, esto es:

    la cuestin del otro como constitutiva de la identidad. Pero

    destotalizar es tambin des-centrar, operacin que abre el

    camino a una concepcin desterritorializada de lo simbli-co, es decir, no sujeta a las demarcaciones y separaciones

    que la totalizacin impona sobre la comprensin de lo

    social. Se torna as inteligible la trama que articula la inser-

    cin de las etnias en las contradicciones y los conflictos de las clases sociales1, se hace visible la potencialidad de crea-cin social contenida en la dinmica de la diferencia, y se hace posible preguntarse por los efectos constituyentes de lo

    simblico en el mbito de lo poltico. Las identidades colec-

    tivas dejan entonces de ser puras expresiones de la cultura o meras estratagemas de la poltica, para ser abordadas como complejos sistemas de interpelaciones y reconocimientos a travs de los cuales los agentes sociales se inscriben, consen-

    sual o conflictivamente, en el orden de las formaciones sociales2.

    1 Ver E. de Assis Carvalho, Identidade: teoria e pesquisa, So Paulo, 1985, p. 15. 2 O. Landi, Crisis de lenguajes polticos, Buenos Aires, 1983, p. 28.

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    En el campo de los estudios de comunicacin esta nueva percepcin de la cuestin de la identidad est incidiendo de dos maneras: moviendo los linderos de ese campo y redefi-

    niendo sus objetos. Pues ni el desenmascaramiento de la

    ideologa subyacente a los mensajes ni la puesta al descu-bierto de los circuitos y las tramas de poder que articulan

    los medios nos haban permitido asomarnos a la experiencia

    que la gente tiene y al sentido que en ella cobran los procesos de

    comunicacin. Un desencuentro especialmente significativo

    en pases en los que ni la comunicacin socialmente rele-

    vante tiene su lugar ms primordial en los medios masivos,

    ni lo que pasa en ellos y con ellos puede ser comprendido desde ellos, esto es, por fuera de la no-contemporaneidad

    entre medios y usos, entre los productos y el espacio social

    y cultural desde el que aquellos son consumidos. Repensar desde ah el campo de la comunicacin est significando

    ante todo ver en la comunicacin una modalidad constituti-

    va de las dinmicas culturales; lo que a su vez implica

    referir el sentido de las prcticas comunicativas ms all de

    los medios, es decir, referirlas a los movimientos sociales y

    a las matrices culturales.

    Es claro que este desplazamiento no obedece nicamente

    a deslizamientos internos al propio campo de la comunica-

    cin sino a un movimiento general en las ciencias sociales

    de reencuentro con lo cultural en cuanto mediacin que articula las solidaridades polticas y los conflictos sociales, a la vez que nos da acceso al sentido que tiene hoy el desfase

    entre innovaciones tecnolgicas y anacronas polticas.

    II Opacidades y contradicciones culturales de lo nacio-

    nal

    Problemtico como ningn otro, pero ms crucial quizs

    que nunca, el espacio de lo nacional en Amrica Latina apare-

  • Identidad, comunicacin y modernidad

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    ce hoy atravesado por una doble opacidad: la que implica la naturaleza propia, diferenciada, excntrica a los mode-los clsicos, del proceso de constitucin de los estados

    nacionales en el regin3, y la que proyecta la cuestin

    transnacional sobre un pensamiento crtico que, aferrado a la idea del imperialismo, se niega a ver lo que ah emerge:

    una nueva fase del capitalismo que se especifica por la alte-

    racin profunda poltica y no slo econmica de la na-turaleza y las funciones de los estados nacionales4, y por la

    transformacin entonces del sentido de la dependencia: Es

    muy distinto luchar por independizarse de un pas colonia-

    lista en el combate frontal con un poder geogrficamente definido, a luchar por una identidad propia dentro de un

    sistema transnacional difuso, complejamente interrelacio-

    nado e interpenetrado5. Espacio nacional doblemente opa-co y doblemente crucial, pues sobre l, reconfigurndolo,

    convergen hoy las presiones de una crisis econmica que

    tiene su expresin ms dramtica en los efectos sociales de

    una deuda externa que torna ingobernables ciertas situacio-nes, y las producidas por el estallido poltico y cultural de

    lo regional y local redefiniendo sus modos de insercin en

    lo nacional.

    Populismo y medios en la constitucin del imaginario

    nacional