¿UNA NUEVA RURALIDAD EN AMÉRICA LATINA?

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¿UNA NUEVA RURALIDAD EN AMÉRICA L ATINA ? c Norma Giarracca (Compiladora) Edelmira Pérez María de Nazareth Baudel Wanderley Miguel Teubal Deis Siqueira Rafael Osório David Barkin Leonilde Servolo de Medeiros Norma Giarracca Hubert C. de Grammont Alejandro Diez Hurtado Ramón Fogel Sergio Gómez Diego Piñeiro Maria A. Moraes Silva Karina Bidaseca Daniela Mariotti Mónica Isabel Bendini Josefa Salete Barbosa Cavalcanti Sara María Lara Flores
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  • UNA NUEVA RURALIDAD ENAMRICA LATINA?

    c Norma Giarracca(Compiladora)

    Edelmira PrezMara de Nazareth Baudel WanderleyMiguel TeubalDeis SiqueiraRafael OsrioDavid BarkinLeonilde Servolo de MedeirosNorma GiarraccaHubert C. de GrammontAlejandro Diez HurtadoRamn FogelSergio GmezDiego PieiroMaria A. Moraes SilvaKarina BidasecaDaniela MariottiMnica Isabel BendiniJosefa Salete Barbosa CavalcantiSara Mara Lara Flores

  • Coleccin Grupos de Trabajo de CLACSO

    Grupo de TrabajoDesarrollo Rural

    Coordinadora: Norma Giarracca

    Directorde la ColeccinDr. Atilio A. BoronSecretario Ejecutivo de CLACSO

    Area Acadmica de CLACSOCoordinador: Emilio H. TaddeiAsistente Coordinador: Sabrina GonzlezRevisin de Pruebas: Daniel Kersffeld

    Area de Difusin de CLACSOCoordinador: Jorge A. FragaArte y Diagramacin: Miguel A. SantngeloEdicin: Florencia Enghel

    ImpresinGrficas y Servicios S.R.L.

    Imagen de tapa:Fotografa realizada por Carlos Reboratti.

    Primera edicinUna nueva ruralidad en Amrica Latina?(Buenos Aires: CLACSO, enero de 2001)

    Consejo Latinoamericanode Ciencias Sociales

    Agencia Sueca deDesarrollo Internacional

    Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales / CLACSO

    Callao 875, piso 3 (1023) Buenos Aires, ArgentinaTel.: (54-11) 4811-6588 / 4814-2301 - Fax: (54-11) 4812-8459

    e-mail: [email protected] - http://www.clacso.edu.ar - www.clacso.org

    ISBN 950-9231-58-4 Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales

    Queda hecho el depsito que establece la ley 11.723.No se permite la reproduccin total o parcial de este libro, ni su almacenamiento en un sistema informtico, ni su

    transmisin en cualquier forma o por cualquier medio electrnico, mecnico, fotocopia u otros mtodos, sin elpermiso previo del editor.

    La responsabilidad por las opiniones expresadas en los libros, artculos, estudios y otras colaboraciones incumbe exclusivamente alos autores firmantes, y su publicacin no necesariamente refleja los puntos de vista de la Secretara Ejecutiva de CLACSO.

  • E INDICE e

    PrlogoNorma Giarracca

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    Parte IRepensando el desarrollo rural

    Edelmira PrezHacia una nueva visin de lo rural

    17

    Maria de Nazareth Baudel WanderleyA ruralidade no Brasil moderno.

    Por un pacto social pelo desenvolvimento rural31

    Miguel Teubal Globalizacin y nueva ruralidad en Amrica Latina

    45

  • Deis Siqueira e Rafael OsrioO conceito de rural

    67

    David BarkinSuperando el paradigma neoliberal: desarrollo popular sustentable

    81

    Parte IIAcciones colectivas: movimientos, protestas

    y organizaciones sociales

    Leonilde Servolo de MedeirosSem Terra, Assentados, Agricultores familiares:

    consideraes sobre os conflitos sociais e as formas de organizao dos trabalhadores rurais brasileiros

    103

    Norma GiarraccaEl Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha:

    protesta agraria y gnero durante el ltimo lustro en Argentina129

    Hubert C. de GrammontEl Barzn, un movimiento social inserto en la transicin

    hacia la democracia poltica en Mxico153

    Alejandro Diez HurtadoOrganizaciones e integracin en el campo peruano

    despus de las polticas neoliberales191

    Ramn FogelLa estructura y la coyuntura en las luchas

    del movimiento campesino paraguayo221

    Sergio GmezDemocratizacin y globalizacin: nuevos dilemas

    para la agricultura chilena y sus organizaciones rurales243

  • Parte IIICambios en el mundo del trabajo

    Diego PieiroPoblacin y trabajadores rurales en el contexto

    de transformaciones agrarias269

    Maria A. Moraes SilvaReestruturao produtiva e os impactos sobre os migrantes

    289

    Norma Giarracca, Karina Bidaseca y Daniela MariottiTrabajo, migraciones e identidades en trnsito:

    los zafreros en la actividad caera tucumana307

    Josefa Salete Barbosa Cavalcanti y Mnica Isabel BendiniHacia una configuracin de trabajadores rurales en la fruticultura

    de exportacin en Brasil y Argentina339

    Sara Mara Lara FloresAnlisis del mercado de trabajo rural en Mxico,

    en un contexto de flexibilizacin363

  • El camino suba y bajaba: Sube o baja segn se va o seviene. Para el que va, sube; para el que viene, baja.

    Cmo dice usted que se llama el pueblo que se ve all abajo?

    Comala, seor.

    Est seguro de que ya es Comala?

    Seguro, seor.

    Y por qu esto est tan triste?

    Son los tiempos, seor.

    Yo imaginaba ver aquello a travs de los recuerdos de mimadre; su nostalgia, entre retazos de suspiros. Siempre vi-vi ella suspirando por Comala, por el retorno; pero jamsvolvi. Traigo los ojos con que ella mir estas cosas, porqueme dio sus ojos para ver: Hay all, pasando el puerto deLos Colimotes, la vista muy hermosa de una llanura verde,algo amarillo por el maz maduro. Desde ese lugar se veComala, blanqueando la tierra, ilumilndola durante la no -che. Y su voz era secreta, casi apagada, como si hablaraconsigo misma... Mi madre.

    Juan Rulfo, Pedro Pramo

  • Prlogo

    E ste libro es el resultado de una serie de encuentros que durante 1998 y1999 el Grupo de Trabajo de Desarrollo Rural (GTDR) del Consejo La-tinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), llev a cabo. Losencuentros se realizaron en los marcos del IX Congreso Brasileiro de Sociologiaen Porto Alegre y de la XIX Asamblea General de CLACSO en Recife.

    A fines de 1997, los miembros del GTDR nos habamos reunido en BuenosAires con el propsito de armar una agenda de trabajo para los siguientes dosaos. El tema que cruz el debate fue: de qu estamos hablando cuando nos re-ferimos al desarrollo rural? Se trataba de actualizar conceptos, dar sentido a losnuevos, referir a las realidades del hoy. No podamos seguir pensando con losmismos parmetros que unas dcadas atrs; pasaron muchas cosas en nuestrospases y en las teoras sociales. All comenz a circular el interrogante que otor-ga el ttulo a este libro: una nueva ruralidad en Amrica Latina?

    Las imgenes rurales de nuestros pases cambiaron con tal intensidad que ha-bilitan a pensar una nueva ruralidad, donde coexisten empresas de alta comple-jidad tecnolgica, empresas que forman parte de grupos econmicos extra-agrarios transnacionalizados, empresas del agroturismo, con mundos rurales he-terogneos con campesinos, productores medios y trabajadores rurales segmenta-dos por los procesos de mecanizacin, grupos tnicos y nuevos desocupados. To-dos ellos estn presentes en las nuevas arenas tratando de imponer o adaptarse alas nuevas reglas del juego, resistir y organizarse para modificar gramticas de

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  • poder polticas, o tambin buscar estrategias que les permitan encontrar otros es-pacios territoriales que los integren (migraciones nacionales e internacionales).Se plantea, adems, que en esta nueva ruralidad la produccin agraria se descen-tr para dar lugar a territorios donde ella es slo un elemento de un amplio aba-nico de aspectos a considerar (bienes simblicos como lenguas, arte, comidas,producciones no-agrarias, servicios, etc.).

    En el nuevo contexto, el desarrollo rural se transforma en un concepto po-lismico. Para algunos factores de poder (sus especialistas y sus comunicadores)suele significar crecimiento de la productividad a costa de los recursos naturalesy de la exclusin social. Otros actores son ms cuidadosos e incorporan cuestio-nes del medioambiente. Nosotros proponemos pensarlo como una construccinsocial orientada a nivelar socialmente el crecimiento econmico-productivo; quedebe tender a la sustentabilidad y poner atencin en los pactos intergeneraciona-les con relacin a los recursos naturales as como en el respeto por las diferen-cias, las diversidades culturales, tnicas, de gnero, de religin, de edades, de for-mas de vida, en un contexto social de igualdad de oportunidades en materia de sa-lud, educacin, vivienda y alimentacin1.

    Pero desde nuestro punto de vista, en tal construccin intervienen muchos ac-tores sociales cuyas prcticas y discursos pueden coincidir en distintos grados opueden estar enfrentados de modo irreductible (funcionarios, polticos, organiza-ciones gremiales, etc.). Parafraseando a Norman Long (1992)2, existe una bata-lla para otorgar sentidos a los conceptos, particularmente a aqul al cual nos re-ferimos anteriormente, cuyos efectos se registran en programas de desarrollo confuertes financiaciones internacionales y con fuertes repercusiones en la vida de lagente. Nosotros mismos, como especialistas en la temtica, intervenimos en talarena produciendo nuevos sentidos y marcando agendas temticas para las prxi-mas dcadas que resultan de nuestras propias prcticas de conocedores y de quie-nes recorren los territorios agrarios y rurales.

    Como coordinadora del Grupo de Trabajo de Desarrollo Rural, durante estosdos aos cont con la colaboracin invalorable (mediante el correo electrnicoprimero y luego con las herramientas informticas proporcionadas por CLACSO)de un grupo de colegas latinoamericanos. Se trataba, en primer lugar, de darle for-ma a aquel desafo al que nos habamos lanzado en Buenos Aires acerca de la re-flexin sobre la ruralidad y sus problemas. Durante varias semanas circularon porel espacio ciberntico muchos temas, ideas, debates que nos acercaban miles deaspectos a los que las novedades pueden estar referidas. Finalmente tomamostres temas con los que quisimos alertar sobre la dinmica actual de los procesosagrarios y mundos rurales de nuestros pases: los cambios en el trabajo rural (que

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    Una nueva ruralidad en Amrica Latina?

    1 Vase conclusiones del seminario sobre desarrollo rural, CLACSO, Buenos Aires, noviembre de 1997.2 Long, N. y Long, N. (1992) Battlefields of knowledge, (Londres: Routledge).

  • hace referencia a los sujetos ms afectados por las polticas neoliberales); y losmovimientos sociales. Por ltimo, propusimos una reflexin que diera un marcoms amplio a estos temas: el desarrollo rural entendido como proceso de cambio.Somos muy conscientes de que, como en toda decisin, quedaron afuera impor-tantes tpicos.

    Estos temas son tratados, en este libro, por prestigiosos acadmicos de Am-rica Latina, con diversos abordajes tericos metodolgicos y con distintos refe-rentes empricos. La mayora de estos trabajos fueron presentados y discutidos enlos encuentros; otros fueron solicitados por m, con el fin de que se cubrieran dis-tintas regiones de nuestro sub-continente.

    Agradecimientos

    En primer lugar quiero agradecer a los autores de este libro por el compro-miso con el GTDR. En segundo lugar, a las colegas que durante los primeros me-ses de 1999 colaboraron con la agenda temtica de los encuentros: Sara Lara deMxico, Edelmira Prez de Colombia, Josefa Salete Cavalcanti de Brasil, y Ma-ra Isabel Remmy de Per. A ellas debo sumar la inestimable ayuda de los cole-gas ms cercanos territorialmente, con los que suelo consultar acerca de las sen-das a tomar para darle a esta Red un carcter plural bajo todo punto de vista. Ellosson Diego Pieiro de Uruguay, Vicente Tavares Dos Santos y Anita Brumer, am-bos de Brasil, y Sergio Gmez de Chile. Por ltimo, agradezco a quienes me ayu-dan a resolver en estos territorios acadmicos las dudas ms personales acerca delas decisiones a tomar: Miguel Teubal y Miguel Murmis.

    Deseo agradecer tambin a todo mi equipo de investigacin: el Grupo de Es-tudios Rurales de la Universidad de Buenos Aires, que suple con esfuerzo y vo-luntad las carencias institucionales que la mayora de los universitarios latinoa-mericanos sufrimos. Dos de sus miembros Karina Bidaseca y Daniela Mariotti-funcionan como facilitadoras del Campus Virtual de CLACSO, y han brindadouna gran ayuda en la gestin de GTDR as como en la compilacin de este libro.

    Todo este trabajo no hubiese sido posible sin el apoyo de la Secretara Ejecutiva deCLACSO, Buenos Aires, que gestiona los recursos y marca las buenas sendas para eltrabajo de los grupos. Quiero agradecer a todos ellos, y en especial a Atilio A. Boron.

    El contenido del libro

    El libro est dividido en tres partes con el solo fin de orientar al lector en lassingularidades de cada uno de los aportes, ya que en casi todos los artculos se re-gistra una visin amplia que permite vislumbrar tendencias de cambios y aspec-tos que hacen a las nuevas ruralidades.

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    Norma Giarracca

  • En la Parte I incluimos la discusin acerca del desarrollo rural con una exten-sa variedad de aspectos, que van desde los fuertes procesos de globalizacin (Mi-guel Teubal) hasta los posibles caminos alternativos a los conocidos (David Bar-kin, Mara N. Baudel Wanderley, Edelmira Prez), pasando por discusiones con-ceptuales (Deis Siqueira y Rafael Osrio).

    En la Parte II incluimos los trabajos que dan cuenta del dinamismo de los ac-tores agrarios latinoamericanos en la arena de la negociacin y resistencia, en labsqueda de nuevos derechos, o en la resistencia a la prdida de aquellos que fun-daron realidades en otras dcadas. En esta parte incluimos el anlisis de las orga-nizaciones y acciones de los actores del Brasil (Leonilde Servolo de Medeiros),otro referido a un nuevo e importante actor dentro de la protesta social agraria deArgentina -el Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha (Norma Giarrac-ca)-, y un trabajo referido a un actor de importancia en la Amrica Latina de losaos 90 -El Barzn (Hubert C. de Grammont)-, as como tres estudios acerca delas organizaciones rurales y sus acciones, en Paraguay (Ramn Fogel), en Chile(Sergio Gmez), y en Per (Alejandro Diez Hurtado).

    Por ltimo, en la Parte III se presentan los trabajos que relacionan estas nue-vas ruralidades con los cambios en el mundo del trabajo. Observamos aportes quedesde posiciones ms generales presentan fuertes relaciones con la primera partedel libro, como el de Diego Pieiro (Uruguay) o el de Sara Lara F. (Mxico), otros que abordan comparaciones intrarregionales de un mismo sector, como elde Mnica Bendini y Josefa Cavalcanti (Argentina y Brasil), y dos trabajos msespecficos de cada pas pero que abordan trabajadores de un mismo producto(Mara Moraes Silva y Giarracca, Bidaseca y Mariotti, sobre los trabajadores dela caa de azcar en Brasil y Argentina respectivamente).

    Norma GiarraccaCoordinadora del Grupo de Trabajo de Desarrollo Rural de CLACSO

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    Una nueva ruralidad en Amrica Latina?

  • Parte IRepensando el desarrollo rural

  • Hacia una nueva visin de lo rural

    c Edelmira Prez C. *

    Introduccin

    L as concepciones del desarrollo rural se han ido modificando en la medidaen que se percibe con mayor claridad la complejidad y diversidad de la rea-lidad y se evidencian las restricciones y posibilidades de sus explicacionesy alcances. Por su parte, las sociedades rurales han presentado cambios estructura-les, debidos en buena parte al modelo de desarrollo global. Estos cambios hacenque tengamos que ver y analizar lo rural de distinta forma y, en esta medida, que lasdefiniciones y estrategias del desarrollo rural se adapten a dichas modificaciones.

    De esta manera, el desarrollo rural se entiende hoy, en un sentido amplio, como...un proceso de mejora del nivel del bienestar de la poblacin rural y de la contribu-cin que el medio rural hace de forma ms general al bienestar de la poblacin en suconjunto, ya sea urbana o rural, con su base de recursos naturales... (Cea, 1993: 29).

    A su vez, el medio rural es un conjunto de regiones o zonas (territorio) cuyapoblacin desarrolla diversas actividades o se desempea en distintos sectores,como la agricultura, la artesana, las industrias pequeas y medianas, el comer-cio, los servicios, la ganadera, la pesca, la minera, la extraccin de recursos na-turales y el turismo, entre otros. En dichas regiones o zonas hay asentamientosque se relacionan entre s y con el exterior, y en los cuales interactan una seriede instituciones, pblicas y privadas.

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    * Profesora titular en la Pontificia Universidad Javeriana. Directora del Departamento de Procesos Sociales yDesarrollo y de la Maestra en Desarrollo Rural.

  • Lo rural trasciende lo agropecuario, y mantiene nexos fuertes de intercambiocon lo urbano, en la provisin no slo de alimentos sino tambin de gran canti-dad de bienes y servicios, entre los que vale la pena destacar la oferta y cuidadode recursos naturales, los espacios para el descanso, y los aportes al mantenimien-to y desarrollo de la cultura.

    El modelo de crecimiento y la crisis del sector rural

    La idea de progreso surgida en el siglo XVIII desde la economa clsica, aso-ciaba a ste con el camino de la civilizacin moderna y el reconocimiento de quela humanidad avanza del pasado al futuro mejorando, es decir, pasando de lo atra-sado a lo moderno, de lo rural a lo urbano, de lo agrcola a lo industrial. Esta ideade progreso afianzada en el siglo XIX tiene como mira la revolucin industrial.Busca hacer nfasis en los sectores ms productivos, es decir los industriales, apo-yando el crecimiento de dichos sectores y dejando descansar all la absorcin delempleo, y por tanto la transformacin estructural. Esto conducira a una disminu-cin del producto y del empleo agrcola en el PIB y en el empleo total, como re-sultado de las diferencias de la productividad entre la agricultura y la industria.

    Bajo esta concepcin de progreso econmico, la transformacin estructuralva de lo rural hacia lo urbano, de lo agrcola a lo industrial, y por ende de lo atra-sado a lo moderno.

    Segn este planteamiento, lo rural se ajusta pasivamente y en funcin de fac-tores exgenos. En el plano productivo el comportamiento agrcola es residual, ydepende de las demandas industriales y urbanas. Lo endgeno en el sistema es laurbanizacin y la industrializacin; y el resultado, la modernizacin tanto en tr-minos tcnicos como en el sistema de ideas y valores.

    Si se concibe lo rural como lo local, autrquico, cerrado, con unas pautas so-cioeconmicas y valores propios, una estructura social a partir de la propiedad dela tierra entendida como la territorializacin de lo agrcola, se tendra como im-plicancias que el progreso es la absorcin de lo rural, los ajustes son exgenos ypasivos, lo agrcola tiene un comportamiento residual, y las polticas de desarro-llo rural significan la absorcin del rezago.

    Pero esta vieja visin de lo rural ya no puede sostenerse ms. No se trata deatenuar la supuesta lnea divisoria entre lo rural y lo urbano, ni de su equivalen-cia a lo atrasado y lo moderno. Es necesario visualizar un esquema de desarrolloy de cambio de la sociedad en un sentido diferente (Bejarano, 1998: 10).

    Es ms pertinente tratar de ver la estrecha interdependencia del mundo ruralcon el resto de la economa y con el medio urbano en particular. Las relacioneseconmicas se establecen a travs de flujos comerciales de bienes agrarios y ma-nufacturados, flujos financieros y de recursos naturales y humanos.

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    Una nueva ruralidad en Amrica Latina?

  • En las reas urbanas se decide, a travs de las fuerzas del mercado, la asig-nacin de los recursos del medio rural, tanto los naturales para el ocio y turismoentre otros usos, como los humanos, generando movimientos migratorios haciadonde se concentran los empleos, e incluso los financieros, desviando el ahorrohacia las zonas urbanas.

    Es por eso que las zonas rurales, an las ms recnditas, tienen una fuerte in-terdependencia con los centros urbanos ms prximos, con las grandes ciudades,y hoy, en la era de la globalizacin, con mercados urbanos remotos. Esta situa-cin ha llevado a algunos autores a plantear como absurda la existencia de unapoltica sectorial para la economa rural en vez de que est integrada en las pol-ticas econmicas generales. Esta visin predomina de manera especial en los pa-ses miembros de la Unin Europea, en donde el impacto de la poltica agrcola hatenido efectos diversos, por factores como la reduccin de barreras arancelarias yla intensificacin de la interdependencia internacional.

    Varios autores europeos plantean la necesidad de un nuevo enfoque para re-solver los problemas que aquejan al medio rural, en especial sus interrelacionescon lo urbano, destacando su papel en la contribucin al bienestar para el conjun-to de la sociedad y modificando la visin de una importancia secundaria en el cre-cimiento general de la economa que se le vena asignando.

    En los pases en va de desarrollo se viene impulsando tambin una revalori -zacin de lo rural, tratando de superar la dicotoma entre sector agropecuario yrural, y el papel marginal que se le asigna al sector rural en el desarrollo.

    Es necesario romper el estrecho paradigma econmico en el que se ha situadoal papel del sector rural, y trasladarlo al contexto de la poltica y las instituciones.

    Se reconoce tambin en varios pases que el manejo de la vieja concepcinde lo rural como lo atrasado y el nfasis puesto en los procesos de industrializa-cin, han generado en estos pases crisis de magnitudes impredecibles, con el au-mento de la pobreza, el desempleo, la generacin o agudizacin de conflictos porla tierra, y procesos de luchas internas con caractersticas de guerra como es elcaso actual en Colombia.

    El ordenamiento del territorio, la integracin nacional, el restablecimiento decondiciones de convivencia en el campo, el fortalecimiento de la democracia par-ticipativa, el capital social y poltico, deben ser el fundamento de una estrategiahumana de desarrollo que tome como eje al sector rural. Slo as el desarrollo ru-ral podr mejorar el nivel de bienestar de la poblacin rural y contribuir al bie-nestar de la poblacin en general, sea sta urbana o rural.

    El medio rural ha experimentado cambios muy importantes en los ltimoscuarenta aos, en los distintos continentes y con efectos muy diversos por reginy por pas. Pero puede hablarse en trminos generales de tres grandes cambios:

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    Edelmira Prez C.

  • a) Demogrficos: como resultado del xodo masivo en los aos sesenta y se-tenta, tanto en Europa como en Amrica, y el fenmeno de la contra-urba-nizacin en algunos pases europeos en los aos setenta.

    b) Econmicos: que se originan por el declive de la agricultura y, en algunospases, por la nueva visin que el mundo urbano tiene del medio rural, queha dado lugar a una mayor diversificacin.

    c ) Institucionales: debido a la descentralizacin poltica que pretende dar ma-yor poder a lo local y lo regional, obviamente con desarrollos desiguales enlos distintos pases y continentes, y a la supra-nacionalizacin de la polticaagraria, de manera especial en la Unin Europea (Cea, 1993: 30).

    Como principales causas de estos cambios se pueden sealar, entre otras, eldeclive de la agricultura y la intensa urbanizacin.

    Respecto de la primera, es indudable que en vastas regiones del mundo ruralse ha presentado una disminucin drstica tanto en la poblacin empleada comoen la participacin en el PIB nacional. Todo ello debido al modelo de industriali-zacin que condujo a acelerar los procesos de urbanizacin y el desarrollo tecno-lgico, ahorrador de mano de obra mediante capital mecnico y ahorrador de tie-rra mediante el uso de capital qumico y biolgico.

    Las aglomeraciones econmicas que caracterizan al modelo de industrializa-cin de los pases comunitarios europeos en las primeras dcadas del desarrollogeneran una intensa urbanizacin y un despoblamiento masivo de grandes reasrurales. Dicho modelo fue seguido en pases latinoamericanos, aunque en muchosde ellos la poblacin rural sigue siendo un porcentaje importante de la poblacintotal. Como ejemplo tenemos a Per, Mxico, Brasil y Colombia, en donde lascapitales concentran a buena parte de la poblacin.

    Hoy en da se estn desarrollando estrategias que modifiquen este flujo po-blacional, pero an en Europa el sector rural sigue perdiendo poblacin debido afactores como agotamiento del suelo, cambios en las polticas agrcolas, concen-tracin urbana de actividades econmicas, posibilidades de colectividad y accesoa servicios, etc. Las regiones perifricas y montaosas siguen conservando partede la poblacin rural, pero son las que tienen menor potencialidad econmica porel grado de alejamiento y la diseminacin de la poblacin.

    No todas las zonas rurales son perifricas aunque la mayora de los proble-mas rurales se asientan en dichas zonas, como es el caso de las zonas mediterr-neas en Europa, y de los pases latinoamericanos.

    El mundo rural se encuentra ante una difcil conjuncin de problemas que semanifiesta en la perplejidad con que afrontan el futuro los agentes sociales queintervienen en su gestin.

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    Una nueva ruralidad en Amrica Latina?

  • Algunas manifestaciones son:

    Crisis de la produccin y orientacin: hoy en da el agricultor se debate en-tre la necesidad de asegurar la manutencin de su familia, la competitividadcomercial y la diversidad de orientaciones que recibe, lo cual aumenta sus di-ficultades para la toma de decisiones tanto de tipo productivo como de arti-culacin al mercado.

    Crisis de poblacin y poblamiento: la poblacin est desmotivada y en lamayora de las zonas envejecida, an en los pases subdesarrollados. La de-cadencia de lo rural frente a lo urbano ha propiciado un desprestigio socialde las actividades agrcolas, que ocasiona su abandono y dificulta la incorpo-racin y retencin de los jvenes en el campo.

    Crisis de las formas de gestin tradicionales: el agricultor, habituado a to-mar por s mismo las decisiones sobre qu, cmo y cunto producir con elsimple recurso de la intuicin y la imitacin, depende ahora ms que nuncade las polticas nacionales e internacionales, de las seales del mercado y dela competitividad empresarial.

    Crisis en el manejo de los recursos ambientales: la deforestacin sufrida, lacontaminacin del suelo, la erosin, el despilfarro y sobreexplotacin delagua, la penetracin urbana (poblacin e industrias), son problemas cuyo tra-tamiento y solucin slo se pueden abordar teniendo en cuenta la presenciadel agricultor en el medio rural.

    Crisis de las formas tradicionales de articulacin social: el papel jugado pormuchas instituciones del mundo rural ha entrado en crisis o ha cambiado enforma significativa, y la bsqueda de las nuevas funciones genera conflictos decompetencia y vacos de poder (Ramos y Romero, 1993: 18-19).

    As, todo el modelo de sociedad rural est en crisis, pues an no comprendesu papel actual y sus nuevas funciones, y as no slo pierde su identidad sino tam-bin su poblacin, sus modelos de organizacin y muchas de sus actividades.

    Mientras que en los pases de Europa occidental no es previsible un futurocon escasez de alimentos, en las poblaciones de determinadas regiones del plane-ta se presenta un crecimiento demogrfico muy rpido, lo que provoca desequili-brios cada vez ms importantes en la situacin alimentaria mundial. Por tanto, lospases en vas de desarrollo reclamarn, cada vez con ms fuerza, su derecho a suporcin de la riqueza mundial, y se har necesario que tengan la posibilidad dedesarrollar un sector agrario propio.

    Por todo ello, es evidente que la agricultura del futuro se ver obligada a en-frentarse con la tarea de satisfacer nuevas funciones en la sociedad y en la econo-ma. Los conceptos agrarios existentes ya no bastan para hacer frente a las de-mandas de hoy da. La sociedad post-industrial se ve en la necesidad de lograr un

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    Edelmira Prez C.

  • equilibrio entre su capacidad de produccin y las posibilidades de los mercados,asignando al mundo rural nuevas funciones y tareas.

    Nueva concepcin de lo rural

    Como ya se ha dicho, la nueva visin de lo rural no va de lo atrasado a lo moder-no, de lo rural a lo urbano, de lo agrcola a lo industrial. Hay ms bien un buen nme-ro de caractersticas que muestran la multi-direccionalidad del proceso, sobre las cua-les hay mltiples evidencias, en diferentes pases, con distintos grados de desarrollo.Vale la pena destacar la prdida relativa de la significacin econmica y social de lossectores primario y secundario, y la evidente terciarizacin de lo rural. Esta evidenciaes ms clara en Europa por la complejidad de las actividades agrcolas y las tendenciasa la concentracin y la especializacin. En Amrica Latina, esa tendencia va en aumen-to, y sobre todo es una meta puesta por el nuevo modelo de desarrollo. Es claro enton-ces que lo rural ya no es equivalente a lo agrcola, y al mismo tiempo que la llamadatercera revolucin agrcola implica que lo agrcola no sea exclusivamente la produc-cin primaria. Todo esto conduce a la desagrarizacin de la actividad productiva, enespecial desde el punto de vista de los requerimientos de la poblacin empleada.

    La agricultura comprender una amplia serie de usos de la tierra, que va des-de producciones agrcolas de uso no alimentario hasta el mantenimiento del me-dio ambiente. Por otro lado se acenta la especializacin territorial en funcin dela existencia de ventajas competitivas, y se acrecienta la dependencia de la acti-vidad agrcola de las empresas industriales y de distribucin.

    Otro factor importante es que las comunidades rurales, como se entendan an-tes, estn siendo socavadas y debilitadas en sus solidaridades colectivas. Todo ellodebido a factores de desintegracin territorial y de desintegracin social. Fenme-nos como los desplazamientos forzosos por problemas de violencia o fenmenosnaturales, en varios pases latinoamericanos, son slo una muestra de esto.

    Aunque en muchas regiones persisten los conflictos por la falta de equidaden la distribucin y acceso a la tierra, tambin es claro que el nuevo modelo vaimponiendo formas diferentes de acceso, dndole un mayor papel al capital en elcrecimiento agrcola y a la incorporacin de la propiedad financiera o industrialen las reas rurales y en las actividades agropecuarias.

    Seguramente se presentar, como de hecho ya est ocurriendo, un cambioimportante en las demandas colectivas de lo rural, que van ms all de la sola ten-sin por la propiedad raz. La poblacin reclama ahora servicios bsicos y meca-nismos de participacin, por ejemplo.

    Otro elemento importante es la acentuacin de los desequilibrios territoria-les, y una mayor importancia poltica de dichos desequilibrios. Esto ocurre de dis-tintas maneras al interior de cada pas, y se acenta en las relaciones nortesur.

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    Una nueva ruralidad en Amrica Latina?

  • Este conjunto de hechos implica la necesidad de recomponer o elaborar unavisin que permita por fin esclarecer que lo rural no es exclusivamente lo agrco-la, ni lo atrasado, ni la sola expresin de la produccin primaria. Acogeramos en-tonces la siguiente definicin: el medio rural es entendido como ...el conjunto deregiones o zonas con actividades diversas (agricultura, industrias pequeas y me-dianas, comercio, servicios) y en las que se asientan pueblos, aldeas, pequeas ciu-dades y centros regionales, espacios naturales y cultivados... (Cea, 1993: 29).

    Adems de las actividades citadas, estn tambin la ganadera, la pesca, laminera, la extraccin de recursos naturales y el turismo. El medio rural es enton-ces una entidad socioeconmica en un espacio geogrfico con cuatro componen-tes bsicos:

    ...Un territorio que funciona como fuente de recursos naturales y materiasprimas, receptor de residuos y soporte de actividades econmicas.

    Una poblacin que, con base en un cierto modelo cultural, practica activi-dades muy diversas de produccin, consumo y relacin social, formando unentramado socioeconmico complejo.

    Un conjunto de asentamientos que se relacionan entre s y con el exteriormediante el intercambio de personas, mercancas e informacin, a travs decanales de relacin.

    Un conjunto de instituciones pblicas y privadas que vertebran y articulanel funcionamiento del sistema, operando dentro de un marco jurdico deter-minado... (Ramos y Romero, 1993: 17).

    De estas dos definiciones surgen varios elementos importantes:

    El concepto de desarrollo, aunque sigue marcado por su equivalencia conla acumulacin, la industrializacin y el consumo, ha estado cuestionado porel reto de la equidad. El desarrollo rural, en particular, debe buscar la equi-dad territorial, de gnero y social, en el acceso a bienes, servicios y demsbeneficios del desarrollo. La equidad es una meta que en los albores del si-glo XXI est an muy distante, ya que los procesos de concentracin de la ri-queza y de los medios de produccin siguen siendo factores que prevalecen.Por ello, en la raz de lo que se puede considerar como desarrollo, est lacomprensin de lo que es la pobreza como su anttesis. Dicho de otra mane-ra, la persistencia de la pobreza ...es un desafo al modelo general de desa-rrollo y el mayor condicionante a la construccin de una sociedad rural esta-ble... (Echeverri y Ribero, 1998: 20).

    La medicin y valoracin que se haga de lo que es la pobreza exige salir delos esquemas estrechos de la produccin, el empleo y el ingreso, como indi-cadores que se comparan con estndares provenientes de otras latitudes, otrosprocesos histricos y culturales, y otra posicin en la correlacin de fuerzas

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    Edelmira Prez C.

  • econmicas y polticas en el mundo. Se hace necesario, entonces, asumir po-breza y desarrollo como conceptos relativos, puesto que ...slo una visinde complementariedad entre la inversin social y el desarrollo productivo po-dr redundar en la reduccin de los niveles de pobreza y el logro de la justi-cia social... (Echeverri y Ribero, 1998: 20).

    En la actualidad, los problemas que afectan a los habitantes urbanos, los pro-blemas del territorio y las zonas rurales, son objeto de atencin general y llevana buscar unas nuevas funciones a los espacios rurales que se constituyan en unava posible a su reequilibrio y desarrollo. Destacamos las siguientes:

    Equilibrio territorial, para contrarrestar los efectos del despoblamiento, quehan sido inducidos por las polticas orientadas a la concentracin urbana ypor fenmenos como la violencia en varios pases.

    Equilibrio ecolgico, en cuanto conservador de ecosistemas y a la produc-cin de paisaje de calidad, abierto y natural.

    Produccin de agua limpia y conservacin de sus fuentes.

    Espacio para actividades de esparcimiento y recreo al aire libre que, cadavez ms, estn ampliamente demandadas por los habitantes urbanos.

    Usos agrarios no alimentarios como, por ejemplo, la produccin de fibrastextiles, la obtencin de productos energticos y de recursos minerales en ge-neral.

    Sumidero de contaminantes del aire, del agua y del suelo.

    Las nuevas demandas sociales ponen en manos de los habitantes de las zonasrurales la posibilidad de conducir su futuro por una senda indita pero posible.Mientras estas funciones constituyen la oportunidad para superar la crisis y en-contrar una nueva posicin en la distribucin de roles en la sociedad, el reto es-triba en superar el rechazo de una gran parte de la poblacin rural a abandonar omodificar sus actividades histricas.

    Paralelamente, la poblacin urbana debe entender que ha de modificar suspautas de consumo aceptando pagar adecuadamente ciertos servicios que le pres-ta el mundo rural, y que hasta ahora se haban considerado bienes libres.

    Para plantear el nuevo modelo de relaciones entre el mundo rural y el mun-do urbano, es necesario redefinir los papeles de cada uno de estos mbitos llegan-do a formular un nuevo contrato social entre ellos, segn plantea el grupo deSeillac. Mediante este contrato, la sociedad moderna debe reconocer y asumir lanecesaria interdependencia de las reas rurales y urbanas; definir explcitamenteel decisivo papel del mundo rural y dotarlo de instrumentos adecuados de desa-rrollo (Ramos y Romero, 1993: 21).

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    Una nueva ruralidad en Amrica Latina?

  • La revalorizacin de lo rural

    La revalorizacin de lo rural parte del supuesto de que no slo existe, sino deque es de suma importancia para la sociedad y la economa en su conjunto. La re-valorizacin ms importante sera, entonces, la cultural: la visin de lo rural co -mo una nueva, aceptable y mejor alternativa de vida. Es as como se estn mi-rando las cosas en los pases industrializados de Europa y en los Estados Unidos.Algunos pases latinoamericanos empiezan a abordar de ese modo la revaloriza-cin de lo rural, pero subsisten problemas estructurales y coyunturales que fal-sean esta interpretacin, dndosele una visin ms romntica y buclica.

    En muchos pases de diversas culturas se est mirando lo rural como una nue-va alternativa de vida. Los desarrollos en los diferentes pases son desiguales, pe-ro ya hay abundante literatura sobre este asunto. En buena medida hay una ten-dencia en Europa a ruralizar las comunidades urbanas y el empleo. En algunas so-ciedades latinoamericanas tambin se presentan procesos de ruralizacin, peropor razones distintas y con manifestaciones diferentes tambin. Buena parte de lapoblacin urbana de nuestras grandes ciudades deriva sus ingresos de actividadesrelacionadas con el sector rural, y su modo de vida sigue manteniendo los esque-mas rurales y gran parte de sus valores tambin.

    Entre las justificaciones econmicas vale la pena destacar la contribucin noslo de las actividades agrcolas, sino de las rurales en su conjunto, al crecimien-to global. En este punto es de gran trascendencia la produccin de servicios am-bientales.

    Es tambin muy importante la contribucin de lo rural al desarrollo sosteni-ble, al empleo, a la reduccin de la pobreza, y por tanto al crecimiento econmi-co. No puede seguirse sosteniendo entonces que lo rural y lo agrcola son una car-ga para el desarrollo econmico. As lo suponan las teoras residuales de la eco-noma agrcola, y sobre todo los modelos duales. Ms bien, es necesaria su con-sideracin como factores dinmicos del crecimiento global.

    Pero hace falta tambin una revalorizacin sociopoltica de lo rural. Hay quepartir de la transformacin de las viejas estructuras de poder local y formas de do-minacin como efecto parcial de las reformas constitucionales y de los procesosde descentralizacin desarrollados como parte del modelo global. Otro aspecto esel cambio de la dicotoma ruralurbana por la dicotoma localglobal. Parece serque ste es el enfoque predominante, aunque an persisten dificultades de articu-lacin entre lo local, lo regional y lo global.

    Un tercer elemento es el cambio en las demandas colectivas. Aunque en lospases latinoamericanos y del tercer mundo en general persisten las demandas portierra y dems bienes para las unidades productivas, es cada vez ms claro que lasdemandas colectivas se enfocan hacia la exigencia de servicios, infraestructura yparticipacin en la sociedad civil, es decir, reconstruccin de redes locales y pro-

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    Edelmira Prez C.

  • psitos colectivos relacionados con servicios pblicos, lo cual cambia la dinmi-ca de las sociedades rurales y genera demandas distintas al Estado.

    De una manera especial se busca, en Europa principalmente, articular res-puestas locales a los fenmenos de inseguridad e incertidumbre generados por elderrumbe del estado de bienestar, y buscar el fortalecimiento de comunidades lo-cales y redes de estructura rural que permitan asumir el riesgo.

    La revalorizacin de lo rural desde el punto de vista cultural lleva a pensaren la ruralizacin en funciones de las condiciones ambientales, la ruralizacin delas comunidades urbanas, y la bsqueda de formas de vida alternativa (Bejarano,1998: 13).

    Lo rural en Colombia

    En los umbrales del siglo XXI, Colombia es un pas con una poblacin cer-cana a los cuarenta millones de personas, equivalente al 7,2% del total de habi-tantes de toda Amrica Latina. Con una tasa de crecimiento demogrfico equiva-lente al 1,58%, registrada para la dcada 1990-2000. El pas concentra el 69% desu poblacin en reas urbanas.

    El nmero de habitantes rurales (definidos en el censo poblacional como losque no viven en las cabeceras municipales) ha tenido un aumento en trminosabsolutos, entre 1973 y 1993, al pasar de 9.300.000 a 11.800.000 aproximada-mente, aunque su participacin porcentual en el total de la poblacin cay de 41%al 31%. Si el concepto de rural se extiende a aquellas localidades con una pobla-cin menor a 10.000 habitantes en la cabecera municipal, se tiene que la pobla-cin rural llega al 42% del total (trece millones), lo que le imprime al pas un ca-rcter ms rural de lo que se estima usualmente.

    Este cambio estructural en la poblacin colombiana ha estado ligado a modi-ficaciones en la estructura econmica y social, y al imperio de relaciones de po-der que han determinado el curso de la accin del Estado en lo poltico, especial-mente durante la segunda mitad del presente siglo. Desde esta poca, en virtuddel modelo endgeno de industrializacin, se van forjando las condiciones eco-nmicas y sociales que van a diferenciar marcadamente los espacios urbanos yrurales, y que de algn modo van a motivar los mltiples conflictos que se cier-nen hoy sobre el pas.

    El sector rural ingresa a la modernizacin en los aos cincuenta, basado en unaestructura bimodal soportada por un lado sobre un modelo empresarial altamenteprotegido, originado en el latifundio y especializado en la oferta de materias primasagroindustriales, en su mayora de carcter transitorio; y por otro en la permanen-cia de un alto nmero de unidades familiares campesinas, ubicadas en las zonas deladera y dedicadas al suministro de bienes-salario para los sectores urbanos.

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    Una nueva ruralidad en Amrica Latina?

  • Este tipo de desarrollo agropecuario, exitoso en lo econmico dentro del mo-delo proteccionista vigente hasta la dcada del noventa, fue causa de las asime-tras sociales incubadas en el rea rural y del rechazo tecnolgico dominante enla esfera productiva. La poltica de proteccin del Estado dio origen a un mode-lo altamente inestable, inequitativo en la asignacin de los recursos estatales, ypoco competitivo en el mercado internacional. Fuera del caf, slo las flores y elbanano lograron sobrevivir a las medidas de apertura aplicadas desde 1990. Ade-ms, el modelo proteccionista gener ampliacin de la frontera agrcola y migra-ciones del campo a la ciudad.

    Las economas campesinas, por su parte, aumentaron su participacin en laoferta alimentaria, ingresaron en los circuitos econmicos agroindustriales, yadaptaron sus estructuras productivas y tcnicas a los requerimientos de los mer-cados agropecuarios. Las polticas del Estado para este sector se apoyaron bsi-camente en las estrategias de Desarrollo Rural Integrado (DRI) y en los recursosde la banca multilateral. Frente al ajuste estructural, las economas de los campe-sinos ampliaron su participacin dentro de los productos no exportables y busca-ron adaptarse a las medidas de reconvencin productiva, pero el avance de los in-dicadores sociales fue lento.

    Frente a los nuevos desafos que impone el proceso de globalizacin, el sec-tor rural acusa serias restricciones para acceder a las corrientes de transforma-cin: la persistencia de una estructura ptrea de la propiedad que genera subutili -zacin de los factores productivos y falta de equidad social, el rezago tecnolgi-co, la deficiente infraestructura, y el carcter insostenible de la produccin agro-pecuaria, que impiden la vinculacin a los mercados internacionales. La pobrezaque afecta a ms de la mitad de la poblacin rural, y la crudeza del conflicto ar-mado, son factores que deben ser asumidos de manera contundente para ingresaral nuevo milenio con otra perspectiva.

    Las reformas macroeconmicas de los ltimos aos se han venido aplicandocon un balance muy preocupante en lo social. La reactivacin del sector agrope-cuario permanece aplazada, y los impactos sobre el bienestar apenas son registra-dos por los indicadores sociales. Lo cierto es que la crisis afecta de manera pro-funda a la sociedad colombiana en su conjunto. El aumento del desempleo urba-no, el estancamiento de la economa en los dos ltimos aos, la crisis del sistemafinanciero, y la lenta recuperacin de las exportaciones, son sntomas del carc-ter incompleto que tuvieron muchas de las reformas impulsadas, y del fuerteacento puesto en las variables monetarias y cambiarias.

    Precisamente, el desconocimiento y omisin de los componentes institucio-nales y del nuevo rol asignado en el nuevo modelo, relegaron a un segundo pla-no la tarea de construir un marco institucional que estuviese de acuerdo con losobjetivos de liberacin de mercados, la articulacin al nuevo orden internacionalde la globalizacin y la participacin de la sociedad civil en la toma de decisio-

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    Edelmira Prez C.

  • nes. La necesidad de construir un capital institucional surge entonces como unimperativo para estos tiempos de crisis, donde es preciso incorporar de maneracreativa al pas en el concierto internacional.

    La complejidad del desarrollo del pas, determinado por la dimensin y na-turaleza del conflicto armado, la escasa participacin democrtica, la incidenciade fenmenos como el narcotrfico, y el aplazamiento de reformas estructuralesen el sector rural, demanda un mayor esfuerzo de comprensin y anlisis, y sobretodo un proceso intenso de diseo y concentracin institucional que no sea exclu-yente ni accesorio (Prez et al, 2000: 25).

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    Una nueva ruralidad en Amrica Latina?

  • Bibliografa

    Bejarano, Jess Antonio 1998 El concepto de lo rural: Qu hay de nuevo?,en Revista Nacional de Agricultura (Santaf de Bogot) N 922 923.

    Cea, Felisa 1993 El desarrollo rural en sentido amplio, en El DesarrolloRural Andaluz a las Puertas del siglo XXI. Congresos y Jornadas (Andalu-ca, Espaa) N 32.

    Echeverri, Rafael y Ribero, Mara del Pilar 1998 Hacia un nuevo sentido deldesarrollo: una visin desde lo rural, en Misin Rural: Transicin, Convi -vencia y Sostenibilidad (Santaf de Bogot: IICA - Departamento Nacionalde Planeacin - Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. Tercer MundoEditores) Documentos de Trabajo. Versin Preliminar.

    Prez, Edelmira 1998 Una visin del Desarrollo rural en Colombia, enCuadernos de Desarrollo Rural (Santaf de Bogot) N 41.

    Prez, Edelmira y Farah, Mara Adelaida 1998 Gnero y Desarrollo Rural:De lo invisible a lo visible, en Equidad, Gnero y Desarrollo (Santaf deBogot: Tercer Mundo Editores).

    Prez, Edelmira y Farah, Mara Adelaida 1999 Descentralizacin, Municipioy Desarrollo Rural. Retos para la participacin ciudadana (Santaf de Bo-got) Serie IER-20 Aos.

    Prez, Edelmira et al 2000 Reconstruir la confianza en Colombia:Nueva ins -titucionalidad en el sector rural (Bogota: Javegraf).

    Ramos R. Eduardo y Romero, Jos Juan 1993 La crisis del modelo de creci-miento y las nuevas funciones del medio rural, en El Desarrollo Rural A n d a -luz a las Puertas del siglo XXI. C o n g resos y Jornadas (Andaluca, Espaa).

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  • A ruralidade no Brasil moderno.Por um pacto social pelo desenvolvimento rural

    c Maria de Nazareth Baudel Wanderley *

    Introduo

    A sociedade brasileira parece ter hoje um olhar novo sobre o meio rural.Visto sempre como a fonte de problemas desenraizamento, misria,isolamento, currais eleitorais etc surgem, aqui e ali, indcios de que omeio rural percebido igualmente como portador de solues. Esta percepopositiva crescente, real ou imaginria, encontra no meio rural alternativas para oproblema do emprego (reivindicao pela terra, inclusive dos que dela haviamsido expulsos), para a melhoria da qualidade de vida, atravs de contatos maisdiretos e intensos com a natureza, de forma intermitente (turismo rural) oupermanente (residncia rural) e atravs do aprofundamento de relaes sociaismais pessoais, tidas como predominantes entre os habitantes do campo.

    A ruralidade, o desenvolvimento rural, o desenvolvimento local no Brasilmoderno so hoje temas em debate na comunidade acadmica, entre militantes demovimentos e organizaes sociais e entre responsveis pelas polticas pblicasvoltadas para a agricultura e o meio rural.

    No presente trabalho, gostaria de propor algumas idias centrais que norteiamminha percepo sobre esta problemtica. No terei condies, certamente, dedesenvolver cada uma delas, porm as formulo enquanto hipteses de trabalho,sob a forma de tpicos, que esto sendo desenvolvidas em minha pesquisa atual.

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    * Professora Visitante na UFPE. Bolsista do CNPq.

  • O rural permanece nas sociedades modernas, como um espaoespecfico e diferenciado

    Quando estou falando de mundo rural, refiro-me a um universo socialmenteintegrado ao conjunto da sociedade brasileira e ao contexto atual das relaesinternacionais. No estou, portanto, supondo a existncia de um qualqueruniverso isolado, autnomo em relao ao conjunto da sociedade e que tenhalgicas exclusivas de funcionamento e reproduo. Porm, considero que estemundo rural mantm particularidades histricas, sociais, culturais e ecolgicas,que o recortam como uma realidade prpria, da qual fazem parte, inclusive, asprprias formas de insero na sociedade que o engloba.

    Este mundo rural se move em um espao especfico, o espao rural, entendidoem sua dupla face. Em primeiro lugar, enquanto um espao fsico diferenciado.Faz-se, aqui, referncia construo social do espao rural, resultanteespecialmente da ocupao do territrio, das formas de dominao social que temcomo base material a estrutura de posse e uso da terra e outros recursos naturais,como a gua, da conservao e uso social das paisagens naturais e construdas edas relaes campo-cidade. Em segundo lugar, enquanto um lugar de vida, isto ,lugar onde se vive (particularidades do modo de vida e referncia identitria) elugar de onde se v e se vive o mundo (a cidadania do homem rural e sua inserona sociedade nacional). Dada a grande diversidade de situaes encontradas nomeio rural, considero de grande necessidade e urgncia a elaborao de tipologiasque evitem generalizaes precipitadas e que, ao mesmo tempo, consiga articularos diversos tipos observados em um quadro geral de anlise.

    O continuum rural-urbano expressa as relaes entre dois plosque se interrelacionam

    O fim do isolamento entre as cidades e o meio rural frequentementeexpresso atravs do conceito de continuum rural-urbano. Este conceito tantoquanto o de urbanizao do campo- utilizado em duas vertentes principais. Aprimeira delas corresponde a uma viso urbano-centrada (Rambaud,1973), queprivilegia o plo urbano do continuum como a fonte do progresso e dos valoresdominantes que se impem ao conjunto da sociedade. O extremo rural docontinuum, visto como o plo atrasado, tenderia a reduzir-se sob a influnciaavassaladora do plo urbano, desenvolvido, num movimento que Elena Sarracenocomparou ao de vasos comunicantes, em que, quase por definio, um s ourbano se enchia, enquanto o outro o rural s podia, conseqentemente,e s v a z i a r-se (1996). Levada s ltimas conseqncias, esta vertente das teorias daurbanizao do campo e do continuum rural-urbano apontam para um processo dehomogeneizao espacial e social, que se traduziria por uma crescente perda de

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    Una nueva ruralidad en Amrica Latina?

  • nitidez das fronteiras entre os dois espaos sociais e, sobretudo, o fim da prpriarealidade rural, espacial e socialmente distinta da realidade urbana.

    Asegunda vertente, ao contrrio da primeira, considera o continuum rural-urbanocomo uma relao que aproxima e integra dois plos extremos. Nesta segundaperspectiva, a hiptese central de que, mesmo ressaltando-se as semelhanas entreos dois extremos e a continuidade entre o rural e o urbano, as relaes entre o campoe a cidade no destroem as particularidades dos dois plos e, por conseguinte, norepresentam o fim do rural; o continuum se desenha entre um polo urbano e um plorural, distintos entre s e em intenso processo de mudana em suas relaes.

    A afirmao da permanncia do rural, enquanto espao integrado, pormespecfico e diferenciado, reforada quando se leva em conta as representaessociais a respeito do meio rural. Considero particularmente frtil, nesta reflexo, aidia de que, mesmo quando se atinge uma certa homogeneidade, no que se refere aosmodos de vida e chamada paridade social, as representaes sociais dos espaosrurais e urbanos reiteram diferenas significativas, que tm repercusso direta sobreas identidades sociais, os direitos e as posies sociais de indivduos e grupos, tantono campo quanto na cidade. O que parece mais importante a registrar que estasdiferenas se do no mais ao nvel do acesso aos bens materiais e sociais, que seriam,ento, de uma certa forma, similarmente distribudos entre os habitantes do campo ouda cidade, nem mesmo no que se refere ao modo de vida de uns e de outros. A sdiferenas vo se manifestar no plano das identificaes e das reivindicaes na vidacotidiana, de forma que o rural se torna um ator coletivo, constitudo a partir deuma referncia espacial e inserido num campo ampliado de trocas sociais.

    importante observar que esta abordagem sobre a pertinncia do recorte campo-cidade, como forma de apreender as diferenas espaciais e sociais nas sociedadesmodernas, se enriquece hoje no novo contexto gerado pelos processos deglobalizao/mundializao e o ps-fordismo. Com efeito, a revalorizao dosespaos locais, a capacidade de organizao e de presso revelada pelos movimentossociais que se reclamam do rural e do agrcola particularmente na Europa e osprprios impactos das polticas pblicas, nacionais e macroregionais sobre os espaosrurais reiteram a existncia do rural, como espao especfico e como ator coletivo.

    O espao local , porexcelncia, o lugarda convergncia entre o rurale o urbano; um programa de desenvolvimento local no substitui odesenvolvimento rural, mas o incorpora como parte integrante

    O espao local , de fato, o lugar do encontro entre estes dois mundos.Porm, nele, as particularidades de cada um no so anuladas, ao contrrio so afonte da integrao e da cooperao, tanto quanto das tenses e dos conflitos. Oque resulta desta aproximao no a diluio de um dos plos do continuum,

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    Maria de Nazareth Baudel Wanderley

  • mas a configurao de uma rede de relaes recprocas, em mltiplos planos que,sob muitos aspectos, reitera e viabiliza as particularidades. esta complexidadeque constitui, precisamente, o objeto dos estudos rurais. Considero extremamenteenriquecedora desta formulao, a pesquisa de Carlos Rodrigues Brando sobreo municpio de So Luis de Paraitinga, So Paulo, na qual o autor expe a formacomo compreende as relaes entre o que chama os lugares da vida: o serto,o stio, o bairro, a vila e a cidade (1995)1.

    Se a vida local o resultado do encontro entre o rural e o urbano, odesenvolvimento local, entendido como o processo de valorizao do potencialeconmico, social e cultural da sociedade local, no pode supor o fim do rural.Neste sentido, importante precisar que o desenvolvimento local ser tanto maisabrangente e eficaz quanto for capaz de incorporar e valorizar o potencial deforas sociais para o desenvolvimento presentes no meio rural local, isto ,incorporar o prprio desenvolvimento rural. A perspectiva proposta por RicardoAbramovay, sobre esta questo me parece de grande pertinncia (1998). No setrata, portanto, de substituir uma categoria pela outra.

    O pequeno municpio parte integrante do mundo rural

    No Brasil, parcela significativa da populao rural vive nas zonas rurais dospequenos municpios. Este fato evidente no Nordeste, onde 40,3% da populaorural se encontram nos municpios com at 20 mil habitantes (78,9%, no conjunto dosmunicpios com at 50 mil habitantes). Embora em propores menores, o mesmoocorre em So Paulo, onde 31,9% da populao rural vive em municpios com at 20mil habitantes (52,7% no conjunto dos municpios com at 50 mil habitantes).

    Apesar desta semelhana seria necessrio verificar este mesmo processo emoutros Estados observa-se que existem duas formas distintas de ocupao doespao municipal. Apopulao paulista dos pequenos municpios minoritria, emrelao ao conjunto do Estado apenas 19,4% vivem nos municpios com at 50 milhabitantes (8,8% naqueles cuja populao no ultrapassa os 20 mil habitantes). A l mdisso, ela se encontra sobretudo nas sedes municipais, sendo, portanto, segundo oscritrios do IBGE, uma populao urbana. De fato, da populao dos municpioscom at 20 mil habitantes apenas 25% vivem no meio rural, proporo que atinge38,6%, se se considera o conjunto dos municpios com at 50 mil habitantes.

    Ao contrrio do que acontece em So Paulo, na regio nordestina ospequenos municpios abrigam a maioria da populao da regio. De fato, 50,6%dos nordestinos vivem em municpios com at 50 mil habitantes. Alm disso,mais da metade da populao destes municpios constituda pela populaorural: 57,7%, no caso dos municpios com at 20 mil habitantes e 51%, nosmunicpios entre 20 mil e 50 mil. A tabela abaixo sintetiza estes dados:

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    Una nueva ruralidad en Amrica Latina?

  • Tabela 1

    1996. So Paulo. Populao dos pequenos Municpios(At 50 mil habitantes)

    Fonte: Clculos a partir de: IBGE. Contagem da populao. 1996.

    Tabela 2

    1996. Nordeste. Populao dos pequenos Municpios(At 50 mil habitantes)

    Fonte: Clculos a partir de: IBGE. Contagem da populao. 1996.

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    Maria de Nazareth Baudel Wanderley

    Municpios com at Municpios entre Municpios com at 20 mil habitantes 20 mil e 50 mil 50 mil habitantes

    (A) habitantes (B) (A+ B)

    Populao total 3.008.256 3.611.994 6.620.250

    % sobre a populaototal do Estado 8,8 10,6 19,4

    Populao rural 750.892 490.596 1.241.488

    % da populao ruralsobre a populao ruraltotal do Estado 31,9 20,8 52,7

    % da populao ruralsobre a populao totalda categoria demunicpios considerada 25,0 13,6 38,6

    Municpios com at Municpios entre Municpios com at 20 mil habitantes 20 mil e 50 mil 50 mil habitantes

    (A) habitantes (B) (A+ B)

    Populao total dacategoria de municpiosconsiderada 10.875.895 11.775.784 22.651.679

    % sobre a populaototal da regio 24,3 26,3 50,6

    Populao rural 6.274.892 6.010.283 12.285.175

    % da populao ruralsobre a populao ruraltotal da regio 40,3 38,6 78,9

    % da populao ruralsobre a populao totalda categoria demunicpios considerada 57,7 51,0 54,2

  • A pequena dimenso dos municpios e sua estreita dependncia do mundorural um fato reconhecido no processo de urbanizao nacional em seu conjuntoe os estudiosos da cidade a ele se referem com termos extremamente expressivos,entre os quais: vida urbana morta (Florestan Fernandes); municpios semi-rurais (Juarez R. Brando Lopes); cidades no urbanas (Vilmar Faria). Afronteira entre estes espaos e o espao propriamente urbano tambm vista deforma diversa. George Martine, por exemplo, estabelece como limite, o patamarda populao total no inferior a 20 mil habitantes, enquanto Vilmar Faria propeuma definio ainda mais restrita da populao urbana, correspondendo spessoas vivendo nas sedes urbanas dos municpios, ao mesmo tempo queconsidera cidades, apenas as sedes municipais com mais de 20 mil habitantes.

    Estes dados apontam para um importante campo de reflexo a respeito dasparticularidades da urbanizao nos pequenos municpios, e neles, as relaescampo-cidade que me parece ainda pouco desenvolvida entre ns.

    A grande propriedade patronal no Brasil est na origem de umaruralidade dos espaos vazios

    Um meio rural dinmico supe a existncia de uma populao que faa deleum lugar de vida e de trabalho e no apenas um campo de investimento ou umareserva de valor.A perda de vitalidade dos espaos rurais, que gera o que se podechamar a questo rural na atualidade, emerge precisamente, quando se ampliamno meio rural os espaos socialmente vazios. Na maioria dos pases consideradosde capitalismo avanado, isto vem acontecendo onde a populao rural,particularmente a sua parcela que vinculada atividade agrcola, tem aconstituio ou a reproduo do seu patrimnio ameaado e onde as condies devida dos que vivem no campo, sejam ou no agricultores, no asseguram aparidade socio-econmica em relao populao urbana, ou, pelo menos areduo da distncia social entre os cidados rurais e urbanos.

    No Brasil, os espaos vazios so, antes de mais nada, a conseqncia direta dapredominncia da grande propriedade patronal. Para perceber a significao desteprocesso basta considerar a dimenso das reas improdutivas, associada quantidade de trabalhadores agrcolas, antes residentes nas grandes fazendas, queforam expulsos do campo nas ltimas dcadas. O grau de influncia da grandepropriedade patronal sobre a dinmica da vida local poderia ser utilizado como umadas variveis a considerar para a elaborao de uma tipologia dos espaos rurais.

    Se a estrutura fundiria inibe o acesso terra a uma grande maioria dos quetrabalham na agricultura, tambm explica o fato de que o Brasil esteja longe deter atingido qualquer meta aproximativa de paridade social. A populao ruralainda a principal vtima da pobreza, do isolamento e da submisso poltica2.

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    Una nueva ruralidad en Amrica Latina?

  • No Brasil, os agricultores familiares constituem parc e l aimportante e significativa da populao rural

    Desenvolve-se hoje, sobretudo no meio acadmico, importantes pesquisasque tentam e compreender a importncia e o significado da agricultura e dosagricultores no meio rural. Penso que, alm da mensurao dos dadosdisponveis, deve-se ressaltar, igualmente, a significao da famlia dosagricultores para o meio rural, sejam ou no, eles, a maioria da populao.

    Pode-se formular, a este respeito, a hiptese de que parte significativa dadiversificao econmica e da pluriatividade tem origem nas famlias agrcolas.A pluriatividade, neste sentido, no constitui, necessariamente, um processo deabandono da agricultura e do meio rural. Freqentemente e diria mesmo, cadavez mais a pluriatividade expressa uma estratgia familiar adotada, quando ascondies o permitem, para garantir a permanncia no meio rural e os vnculosmais estreitos com o patrimnio familiar.

    Estas famlias, pluriativas ou no, so depositrias de uma cultura, cujareproduo necessria para a dinamizao tcnico-econmica, ambiental esociocultural do meio rural. Da mesma forma, o lugar da famlia, isto , opatrimnio fundirio familiar constitui um elemento de referncia e deconvergncia, mesmo quando a famlia pluriativa e seus membros vivem emlocais diferentes. Da, a importncia do patrimnio fundirio familiar e dasestratgias para constitu-lo e reproduzi-lo, sobretudo em um processo quevalorize a identidade territorial3. Em conseqncia, o estudo do lugar dosagricultores no pode deixar de tratar de questes tais como:

    a) o carter polivalente e pluriativo do potencial de trabalho das famlias dosagricultores;

    b) os valores e as prticas familiares de valorizao (ou tentativas devalorizao, mesmo nas condies mais adversas) do patrimnio familiar;

    c) os valores e as prticas familiares de valorizao da educao como meiode ascenso pessoal e de aperfeioamento profissional;

    d) os valores e as prticas sociais que reforam o sentimento depertencimento a um lugar e de identidade territorial;

    e) os esforos j realizados no sentido da integrao com a cidade e o mundourbano e de implantao de formas associativas diversas no meio rural;

    f) a presena no meio rural, em funo precisamente dos agricultoresfamiliares, de uma grande quantidade de quadros tcnicos, vinculadossobretudo a instituies governamentais e de militantes de organizaes nogovernamentais.

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    Maria de Nazareth Baudel Wanderley

  • A dinmica do meio rural nordestino depende, para o bem oupara o mal, do desempenho da agricultura e de suas condiesde funcionamento

    Considerando apenas as ltimas dcadas, este desempenho foiparticularmente afetado por uma srie de fatores negativos: a ocorrncia recentede secas sucessivas, a erradicao da cultura do algodo em toda a zona semi-rida, a crise, que parece definitiva, do setor aucareiro regional e a reduo daspossibilidades de migrao extra-regional. No entanto, apesar destes fatores decrise, no Nordeste, como em outras regies do Pas, a agricultura, ainda , e serpor muito tempo, a atividade principal, a fonte principal de ocupao e renda, abase para a criao de novas alternativas econmicas e para o desenvolvimentode atividades de transformao e comercializao. Com efeito, se a crise dossetores tradicionais da agricultura afeta negativamente a economia do Nordeste,, a partir da agricultura e da agroindstria que esto sendo gestados novos plosdinmicos do desenvolvimento regional. Situados em zonas delimitadas eexplorando vantagens comparativas, estes plos agro-industriais vm tentandoocupar os chamados nichos de mercado, tanto o mercado nacional como,sobretudo, o mercado internacional.

    As conseqncias da implantao destas atividades ultrapassam,efetivamente, os quadros do setor agrcola, atingindo o conjunto da economia eda sociedade locais4.

    Alm da expanso destas atividades, estudos mais recentes sobre o meio ruralbrasileiro apontam para o crescimento de atividades no agrcolas, sobretudo narea de servios, nos moldes do que vem ocorrendo nos pases avanados daEuropa e da Amrica do Norte. Neste sentido, o meio rural no seria apenas olugar da produo agrcola, mas tambm um espao diferenciado, capaz deoferecer populao urbana, padres de residncia especficos e formas de lazerligadas ao contato com a natureza. Esta tendncia , evidentemente, mais fortenas regies mais urbanizadas do Pas, particularmente no Sudeste e no Sul, maso meio rural do Nordeste tambm est integrado a este processo. So inmeras asindicaes hoje disponveis, a respeito da expanso das residncias secundriasem certas reas rurais e do turismo rural, este, em grande parte associado aopatrimnio natural e ao calendrio das festividades tradicionais de cada regio. importante, no entanto, registrar que as possibilidades do desenvolvimento destasatividades esto diretamente dependentes por um lado, do maior acesso daspopulaes urbanas a formas diversificadas de lazer e, por outro lado, aos padresde qualidade e conforto que o meio rural pode oferecer a seus visitantes. Nestesentido, vale lembrar que boa parte do meio rural nordestino no dispe sequerde rede eltrica ou saneamento bsico.

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    Una nueva ruralidad en Amrica Latina?

  • A fragilidade da urbanizao do Nordeste funciona como umdesestmulo ao desenvolvimento rural da regio

    A Contagem da Populao efetuada pelo IBGE, em 1996, registrou, na regioNordeste, uma populao rural de 15.575.505 habitantes. Apesar de decrescente,desde 1980, a importncia relativa deste contingente inegvel. De fato, emprimeiro lugar, ele corresponde a 45,8% dos efetivos rurais de todo o Pas (de33.997.406). Isto tem levado estudiosos e planejadores a insistir no carternordestino da questo rural brasileira, particularmente nas ltimas dcadas.Em segundo lugar, mesmo considerando o processo, por muitos apontados, dadesruralizao da populao, os rurais nordestinos equivalem hoje a quase35% da populao total da regio, com variaes entre os Estados que vo de26% em Pernambuco a 48%, no Maranho. Estes dados nos permitem supor quea questo regional nordestina passa, de uma certa forma, pela soluo dosproblemas rurais.

    Para alm desta dimenso propriamente rural, deve-se registrar as formas queassume o processo de urbanizao na regio nordestina. Aqui, fora das reasmetropolitanas, apenas 3 municpios funcionam como grandes polos interioranos,com populao entre 250 mil e 500 mil. Da mesma forma, so pouco numerosos -30no total- os municpios, cuja populao total variava, em 1996, entre 100 mil e 250mil, correspondendo a apenas 10% da populao regional. Estes municpios parecem,de fato, constituir centros populacionais mais dinmicos no interior dos Estados, masesto concentrados, sobretudo na Bahia, em Pernambuco e no Maranho.

    Estes dados nos permitem afirmar que uma das grandes limitaes noprocesso de desenvolvimento regional , precisamente, a fragilidade daurbanizao, cujo processo foi incapaz de criar centros dinmicos no interior daregio, que como aponta Ricardo Abramovay (1998) para outras regies doPas, estivessem em condies de descentralizar, em nveis satisfatrios, asiniciativas econmicas, principalmente no que se refere instalao de indstriase disseminao de redes de servios e de promover o desenvolvimento dasforas sociais existentes nas pequenas aglomeraes e nos espaos rurais. Comoafirma Maria do Livramento Miranda Clementino a maioria dos municpios doNordeste tem uma frgil estrutura produtiva. A tradio agrcola regional definiuuma estrutura urbana deficitria, formada essencialmente por pequenosmunicpios, com funo de intermediao comercial primria, com baixo nvel deurbanizao e uma estrutura poltica marcada pelo mandonismo local, cujabase de poder sempre foi a propriedade da terra (1997).

    A conseqncia direta deste quadro que a dimenso do problema rural bem maior do que os nmeros da desruralizao indicam e seu enfrentamentoexige tratamentos especiais da relao campo-cidade, especialmente, a relao queenvolve a pequena cidade em seu conjunto - sede do municpio e seu entorno rural.

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    Maria de Nazareth Baudel Wanderley

  • Areforma agrria um componente essencial do desenvolvimentorural no Brasil

    Areforma agrria , sem dvida, o caminho para resolver a questo da terra quepermanece pendente at hoje no Pas. Adisseminao de assentamentos, na medidaem que estes se tornam uma sementeira de agricultores familiares, permiterecuperar as foras sociais para o desenvolvimento, que existem na agriculturaf a m i l i a r, at ento desperdiadas. Parece-me particularmente promissora amultiplicao de estudos sobre os assentamentos da reforma agrria que introduzemnovas questes a respeito da nova ou renovada insero dos assentados na vidarural. Assim, alm do desempenho econmico dos assentamentos, creio de grandeinteresse a pesquisa sobre as demais conquistas dos assentamentos, tais como, amelhoria do padro nutricional, a nfase que vem sendo dada educao e formao dos jovens e a dinamizao da economia e da sociedade locais.

    Uma avaliao dos impactos da reforma agrria teria que, necessariamente,levar em conta a capacidade dos assentamentos instalados em repovoar ereanimar a vida rural e de integrar os habitantes do campo sociedade local.

    Concluso

    A proposta central deste trabalho a reiterao da necessidade de um pactosocial pelo desenvolvimento rural:

    a) que seja baseado em uma concepo do meio rural, enquanto um lugarespecfico de vida e de trabalho, historicamente pouco conhecido ereconhecido pela sociedade brasileira, porm carregado, em sua diversidade,de um grande potencial econmico, social, cultural e patrimonial, que deveser transformado em foras sociais para o desenvolvimento;

    b) que se constitua como um movimento, capaz de envolver, sob todas asformas, os habitantes do meio rural em sua diversidade, bem como asinstituies e as pessoas que sempre se ocuparam da agricultura e dosagricultores, no Governo, nas Universidades, nas ONG e nos movimentossociais; elas so as que mais conhecem o meio rural em sua complexidade,as que demonstram maior sensibilidade para os problemas rurais, tendocriado, de uma certa forma, uma cultura rural e integrado s foras sociaispara o desenvolvimento;

    c) que defina pressupostos e objetivos que garantam este mesmo dinamismode suas foras sociais:

    considerar o habitante do meio rural como um cidado pleno, em todos osnveis, material, cultural e poltico;

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    Una nueva ruralidad en Amrica Latina?

  • favorecer a cooperao e o intercmbio, sem anular as particularidades,entre o meio rural e o meio urbano, entre a agricultura e os demais setores eentre o local e as dimenses mais amplas, regionais, nacionais e globais;

    d) que, reconhecendo a importncia dos agricultores, que so hoje osprincipais personagens do campo, assegure que as polticas voltadas para aagricultura:

    recuperem produtivamente o potencial de terras e recursos naturais, hojedesperdiados, de forma a revitalizar socialmente os espaos vazios ouesvaziados;

    valorizem o patrimnio natural e cultural do meio rural, inclusive seupatrimnio produtivo;

    favoream no o proprietrio, mas o produtor;

    considerem a agricultura familiar como uma forma social adequada pararesponder s exigncias da agricultura moderna;

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    Maria de Nazareth Baudel Wanderley

  • Bibliografia

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    Maria de Nazareth Baudel Wanderley

  • Notas

    1 O serto: o lugar onde, por oposio aos campos com matas, existemapenas matas sem campos, algumas impenetrveis, de um lado ou do outroda Serra (p. 62).

    O stio: o serto se transforma: conquistado e d lugar ao mundo ondese mora e trabalha como campons(p. 64).

    O bairro: O oposto mais prximo do serto o bairro... visto como umlugar ainda plenamente rural, mas j no selvagem e o lugar da vida paraonde converge o trabalho campons... o bairro o lugar que torna estvel acultura rural e, sobretudo, faculta que se torne comunitria a vida familiardos stios (p. 66).

    A vila: a vila o lugar para onde convergem os bairros de perto...Assimcomo os vrios bairros so vistos, um a um, como uma conquista dotrabalho sobre o serto... a vila tambm percebida como o desdobramentodo bairro e uma espcie de conquista da cidade sobre ele... lugar simblicoentre o bairro e a cidade, a vila tambm o lugar social da passagem da vidade um outra (p. 69).

    A cidade, um espao de trocas oposto ao bairro e vila, domnios dacultura (camponesa). Os moradores do campo passam a lidar com ascidades - tambm elas diferenciadas - em funo de seus negcios, de seuscompromissos com o poder, do acesso aos recursos que elas podemoferecer e, finalmente, um lugar de destino para muitos.

    2 Ver especialmente o conjunto das pesquisas reunidas no Projeto Rurbano,do Instituto de Economia da UNICAMP, sob a coordenao de Jos Grazianoda Silva.

    3 Ver, entre outros, Godoi (1999).

    4 Ver as pesquisas do Projeto Rurbano feitas nos estados do Nordeste,especialmente Silva (s/d e 1999) e Vilela (1999).

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    Una nueva ruralidad en Amrica Latina?

  • Globalizacin y nueva ruralidaden Amrica Latina

    c Miguel Teubal *

    ...En un mundo en el que rpidamente se hacen evidentes los lmitesde los paradigmas industriales estamos redescubriendo el hecho hist -rico de que el control de la tierra y de los alimentos ha sido un elemen -to fundamental de la ecuacin poltica, tanto dentro y entre estados, poruna parte, como mediante la construccin y reconstruccin de las die -tas, por la otra. El pasaje a lo largo de este siglo de la cuestin de latenencia de la tierra (la cuestin agraria clsica) a las cuestiones ali -mentarias y verdes aparece recurrente. O sea, que los movimientos glo -bales que resisten el ideal autoregulado del mercado impulsado por lascorporaciones, procuran reintegrar estas dos cuestiones que histrica -mente fueron separadas entre s....McMichael, Phillip, The agrarian question revisited on a global sca -le, preparado para la Conferencia Internacional sobre la CuestinAgraria, Wageningen, mayo de 1995.

    D esde comienzos de los aos 1970, tras la crisis de las instituciones deBretton Woods, la globalizacin, denominada en aquel entonces comoel proceso de internacionalizacin del capital, adquiere una nueva enti-dad. Quizs porque desde entonces se perfila, segn numerosos trabajos, una nue-va etapa en la evolucin del capitalismo mundial. Segn Chesnais (1994: 14) elconcepto de globalizacin comenz a ser utilizado en los aos 1980 en los cursosde administracin de empresas de las universidades norteamericanas. El trminogan una expresin mundial fue mundializado a partir de su utilizacin porparte de la prensa empresarial y financiera de Gran Bretaa. Desde entonces sehan multiplicado los trabajos sobre los procesos de globalizacin, ponindose enevidencia que se trata de un concepto complejo y multifactico.

    Segn Glyn y Sutcliffe los procesos de globalizacin describen la expansinde las relaciones capitalistas de mercado, o sea, la creciente mercantilizacinde numerosas esferas de la actividad econmica, social y cultural que anterior-

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    * Ph. D. en economa agraria (Universidad de California, Berkeley, California, Estados Unidos); Profesor titularregular de la Universidad de Buenos Aires. Investigador Principal del CONICET en el Centro de EstudiosAvanzados.

  • mente no estaban incorporadas a l. Asimismo, refiere a una serie de procesos quecontribuyen a la integracin de las diversas partes de la economa mundial en arasde la constitucin de un autntico mercado mundial. Ese mercado es ...msglobal, ms interdependiente, y ms abierto en cuanto a sus conexiones macroe-conmicas mediante la integracin de los patrones de produccin y de consumoque surgen de una ramificacin creciente de la divisin internacional del trabajo,la interaccin de los mercados nacionales de bienes y servicios, de capitales, di-visas y trabajo, y mediante la organizacin transnacional de la produccin en elinterior de las firmas... (Bromley, 1996: 3 citando a Glyn y Sutcliffe, 1992).

    Cabe sealar la importancia que asumen las grandes empresas transnaciona-les en estos procesos de constitucin y consolidacin del mercado mundial. Laglobalizacin tambin se remite a una nueva etapa en la evolucin del sistema ca-pitalista mundial, una etapa en la que el Estado nacional aparece perdiendo rele-vancia frente al Estado transnacional (McMichael y Myhre, 1991), y a un nuevodiscurso o proyecto inherente a estos grandes intereses transnacionales o transna-cionalizados que ha sido descripto como formando parte del pensamiento ni-co (Ramonet, 1995).

    En este trabajo consideramos la influencia de los procesos de globalizacin so-bre la problemtica agraria y agroalimentaria de Amrica Latina y la forma en queinciden sobre lo que se ha denominado la nueva ruralidad. Para ello nos propo-nemos sealar algunas de las transformaciones que se han operado en el sectoragropecuario y el sistema agroalimentario mundial, y su incidencia sobre el mediorural latinoamericano. En este contexto nos preguntamos acerca de las nuevas mo-dalidades que asume la cuestin agraria en la era actual. Tambin nos preguntamosacerca del nuevo papel que asume el agro en el marco del proceso de globalizacin,contrastndolo con el que habra tenido en los primeros aos de la postguerra.

    Globalizacin y el sistema agroalimentario mundial

    En dcadas recientes la cuestin agraria cobr una nueva entidad en Amri-ca Latina, enmarcada en estos procesos de globalizacin y de ajustes estructura-les que la acompaaron. Muchos de los fenmenos que se manifiestan en la ac-tualidad en el medio rural latinoamericano pueden relacionarse con la naturalezade dichos procesos y con algunas de sus consecuencias. Entre ellos se destaca laexclusin social que estaran generando. En efecto, muchos de los fenmenos quese agudizaron en estas dcadas reflejan la intensificacin del dominio del capitalsobre el agro en el marco de un proceso capitalista crecientemente globalizado:la difusin creciente del trabajo asalariado; la precarizacin del empleo rural; lamultiocupacin; la expulsin de medianos y pequeos productores del sector; lascontinuas migraciones campo-ciudad o a travs de las fronteras; la crecienteorientacin de la produccin agropecuaria hacia los mercados; la articulacin de

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    Una nueva ruralidad en Amrica Latina?

  • los productores agrarios a complejos agroindustriales en los que predominan lasdecisiones de ncleos de poder vinculados a grandes empresas transnacionales otransnacionalizados; la conformacin en algunos pases de los denominados poolde siembra, etc. Todos estos factores pueden ser relacionados con procesos deglobalizacin y con procesos tecnolgicos asociados a ellos, incidiendo sobre laexclusin social en el medio rural y afectando as a la mayora de los producto-res y trabajadores rurales, sean stos medianos y pequeos productores, campe-sinos o campesinos y trabajadores sin tierra, incluyendo a los trabajadores y me-dianos y pequeos propietarios no agropecuarios del medio rural.

    En el otro polo del proceso se manifiesta la importancia creciente que asu-men los complejos agroindustriales comandados por grandes corporacionestransnacionales o transnacionalizadas que se vinculan con el comercio mundialde productos agropecuarios, la provisin de insumos y tecnologa agropecuaria,el procesamiento industrial y la distribucin final de alimentos, y la difusin delos pool de siembra y/u otros mecanismos financieros que inciden sobre el que-hacer agropecuario. La mayor concentracin de la tierra, la consolidacin de unnuevo latifundismo en el medio rural relacionado con el capital financiero yagroindustrial, la mayor concentracin del capital en los diversos sectores que in-tegran los sistemas agroalimentarios de los pases latinoamericanos, la provisinde nuevos insumos y tecnologa agropecuaria, la transnacionalizacin de partesimportantes del sistema agroindustrial al que se asocia el medio rural, y la estre-cha articulacin y creciente integracin vertical en el interior de importantes com-plejos agroindustriales, son asimismo fenmenos que pueden relacionarse con losprocesos de globalizacin en ciernes.

    En los aos 70 los cambios en el panorama mundial incidieron significativamen-te sobre el sector agropecuario de los pases del tercer mundo en general, y en parti-cular de los pases latinoamericanos. Diversos estudios sealan que en ese perodo sehizo manifiesto un cambio de estrategia de los EE.UU. en relacin con el comerciode productos agropecuarios. Por una parte, ese pas dio impulso a sus exportacionescerealeras, oleaginosas y de otros productos agropecuarios y agroindustriales a la eco-noma mundial, pero esencialmente a las de productos de bajo valor agregado en tr-minos generales. Como consecuencia la ayuda alimentaria provista anteriormente porel programa PL 480 fue sustituida por exportaciones de cereales. Esta expansin delas exportaciones cerealeras de los EE.UU., que alcanza un pico a comienzos de 1980,cuando el pas lleg a controlar aproximadamente el 60% del mercado cerealero mun-dial, se produce en gran medida a costa de la creciente dependencia cerealera externade la mayora de los pases del Tercer Mundo (Teubal, 1987; Teubal, 1995; McMi-chael, 1995). Como contrapartida, los EE.UU. promueven exportaciones de alto va-lor agregado, desde el Sur hacia el Norte, en consonancia con algunas de las tenden-cias de la denominada revolucin verd e, una estrategia que serva a intereses finan-cieros mundiales por cuanto permita a los pases del Sur acumular las divisas nece-sarias para el pago de los servicios de sus respectivas deudas externas.

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    Miguel Teubal

  • Asimismo, en los aos 70, frente a la dependencia alimentaria externa de lospases del tercer mundo, fueron concitados una serie de proyectos tendientes apromover la autosuficiencia alimentaria.

    Sin embargo, cuando bajo la gida del reaganismo en los aos 1980 se pro-duce la desregulacin de una serie de industrias y se promueve la Ronda Uruguaycomo un ...vehculo para consolidar la poltica agraria y alimentaria estadouni-dense...1, estas medidas tambin habran de servir para la remocin de las barre-ras al comercio exterior y los subsidios agropecuarios en gran parte del TercerMundo tal como eran reclamados por las corporaciones agroindustriales en plenaexpansin. Se trataba de una poltica deliberada. McMichael cita al Secretario deAgricultura de los EE.UU, John Block, quien en 1986 expresaba: El empuje porparte de algunos pases en vas de desarrollo de ser ms autosuficientes en mate-ria alimentaria es reminiscente de pocas pasadas. Estos pases podran ahorrardinero importando ms alimentos de los EE.UU. Los EE.UU. han utilizado alBanco Mundial para sostener esta poltica, han incluso obligado a pases a des-mantelar sus programas de apoyo agropecuario como una condicin necesaria pa-ra la obtencin de prstamos, tal como fuera el caso del apoyo que daba el go-bierno de Marruecos a sus agricultores (McMichael, 1995: 8). Es til ubicar eneste contexto la problemtica del GATT y de la Ronda Uruguay.

    En los aos de la segunda postguerra, las grandes corporaciones adquieren unnuevo cariz relacionado con el comercio y la produccin mundial de productosagroindustriales, la inversin extranjera y otros aspectos financieros y especulativosinherentes a los procesos de globalizacin. Los EE.UU. y Europa emergen comopotencias agropecuarias y agroindustriales en el panorama econmico internacio-nal, con dificultades para colocar sus excedentes alimenticios en la economa mun-dial. Tras la aplicacin de diversos mecanismos de ayuda alimentaria que caracte-rizaron a la poltica agraria de los pases centrales en los primeros aos de la post-guerra, en la dcada de 1970, los EE.UU. y Europa habran de dar cabida a las ex-portaciones de sus productos agroindustriales a la economa mundial, incluyendo alos pases del Tercer Mundo, y sustituyendo de ese modo la anterior ayuda porexportaciones efectivas. Como consecuencia crece la dependencia alimentaria delos pases del Tercer Mundo, incluyendo la dependencia cerealera, de la mayora delos pases latinoamericanos, siendo los cereales los alimentos bsicos por excelen-cia de consumo popular masivo. Este proceso ha sido vinculado con la crecientedescampesinizacin operada en el agro latinoamericano (Teubal, 1995: caps. 2 y 3).

    Grandes empresas agroindustriales transnacionales incidieron sobre las pol-ticas que influyen en el comercio exterior de productos de origen agropecuario,expandiendo de este modo sus esferas de influencia hacia mltiples pases delTercer Mundo y de la economa mundial. En la actualidad, grandes corporacio-nes transnacionales agroindustriales (CTA) dominan una parte importante del co-mercio mundial de los productos agropecuarios. Seis corporaciones comerciali-

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    Una nueva ruralidad en Amrica Latina?

  • zan el 85% del comercio mundial de granos Cargill (EE.UU.), Continental(EE.UU.), Mitsui (Japn), Louis Dreyfus (Francia), Andr/Garnac (Suiza) y Bun-ge y Born (Brasil); quince corporaciones controlan entre el 85% y el 90% del co-mercio algodonero; ocho corporaciones responden por el 55% al 60% del comer-cio mundial del caf; siete empresas comercializan el 90% del t consumido enel mundo occidental; tres empresas dominan 80% del comercio de bananas; otrastres empresas dominan el 83% del comercio de la cocoa; cinco firmas compranel 70% del tabaco en rama.

    El comercio mundial de productos alimentarios y no alimentarios de origenagropecuario aument de 65 mil millones de dlares en 1972 a ms de 500 milmillones en 1997. Si bien contribuy