Mujeres Invisibles

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Este es un libro sobre las vivencias de las mujeres durante la Guerra de Malvinas, argentinas, isleñas, británicas. Ocultas para la sociedad, hasta hoy, han desarrollado roles fundamentales, brindando al mundo mensajes de paz, acciones humanitarias, desconocidas.Hacerlas visibles, aporta a la paz.

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    MUJERES INVISIBLES

    Alicia Panero

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    A mi marido y mis tres hijos, los amores de mi vida entera.

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    ndice

    Introduccin

    La Dictadura

    Comodoro Rivadavia

    Esperanza en el Mar

    La Artista de la Guerra

    Sarah y el soldado cordobs,

    El Grito de Alicia

    En las islas

    Mientras pasa, la vida es bella

    Vernica

    Juan Tom y los otros

    Darwin, almas blancas

    Los ecos de la guerra,

    Agradecimientos. .

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    Estas son historias donde no hay buenos ni malos, hay hombres y mujeres que no ganaron,

    transitaron experiencias, porque con las guerras, pierden todos.

    Las emociones humanas, sufrimientos y desdichas que provocan las guerras en todo el mun-

    do, han alcanzado en nuestro pas a muchas familias, y a muchas mujeres casi desconocidas.

    Una mirada diferente, a un conflicto sobre el que se dijo mucho y se omiti demasiado, tuvo

    protagonistas cuyas historias son tan enriquecedoras como invisibles.

    Escribir sobre la guerra, trabajando en una institucin militar, indica seguir normas de cos-

    tumbre preestablecidas, que no estn escritas, que se sienten en el aire.

    Ir por ese camino concluye en episodios ya conocidos, muchas veces narrados por sus distin-

    tos protagonistas.

    El camino de la soledad, la paciencia y la insistencia, acaba en el descubrimiento de vidas

    inditas. Solo es cuestin de prestar atencin.

    La narracin de la epopeya esta creada, guardada y custodiada por los hroes, sus familias y

    las instituciones que los contienen.

    Lo que no significa, que aquello que esa narracin sostiene, no sea verdad. Lo que si es segu-

    ro, es que omite, una enorme cantidad de historias que no existiran sin lo que sucedi ofi-

    cialmente, segn esas instituciones y sus hombres.

    Todas las opiniones vertidas en este trabajo, son de carcter personal, y no representan co-

    rrespondencia con ninguna Institucin Militar, ni con ninguno de sus miembros. Las observa-

    ciones y las experiencias vividas dentro de una de ellas, me han llevado a dichas opiniones, y

    no son para nada concluyentes, son solo consideraciones particulares.

    Las mujeres en el mbito de las Fuerzas Armadas, han avanzado mucho, en integracin, no

    existiendo seguridad que sea una integracin por vocacin genuina, en todos los casos. Las

    banderas de la igualdad de gnero han sido en el caso de muchos militares, impuestas, y se

    van afianzando con el ejercicio. Y esto se corresponde tambin, a mi experiencia personal.

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    Respecto de las mujeres de estas fuerzas, que tuvieron participacin en el conflicto armado

    por la Soberana de Malvinas, el silencio es inexplicable.

    De las ms de 24 mil pensiones de veteranos de guerra que paga el estado, no son ms de diez

    las mujeres beneficiadas en esa categora. Y seguramente ni siquiera ellas son del todo cono-

    cidas en la sociedad.

    En una institucin militar de formacin de oficiales, se realizo una investigacin sobre las mu-

    jeres de la guerra, y era poco y pobre lo que se conoca de ellas. Y los alumnos demostraron

    un inters emocionante por conocer sus vidas.

    Aunque las instituciones militares han comenzado, tmidamente, a considerarlas en los lti-

    mos tiempos, su labor no ha trascendido a la sociedad.

    El abandono institucional fue acompaado del poltico y social, porque si las instituciones

    que cobijaron a aquellas mujeres no son quienes hacen conocer sus historias, en el caso del

    mbito militar, la poltica y la sociedad, difcilmente las rescaten.

    La realidad, cuando aparece, desnuda una red bien armada de mujeres que estuvieron all, en

    el horror de la guerra.

    Probablemente, porque su accionar estuvo ms vinculado a la atencin y contencin de sol-

    dados conscriptos y no son ellos los que han escrito la historia. Algn oficial alguna vez dijo

    FUHRTXHWHQHPRVXQDVHQIHUPHUDVYHWHUDQDVSRUDFiORTXHWULVWHPHQWHHYLGHQFLDQRVRORHOdesconocimiento de su labor y su participacin, sino lo que es peor, ignora la enorme impor-

    tancia que tuvieron, para los heridos.

    Y respecto de las civiles, la ignorancia es completa en la sociedad en su conjunto. Y en el

    mundo en general, nadie recuerda a los civiles despus de una guerra.

    No quiero dejar fuera de este trabajo, a todas aquellas mujeres, que siendo esposas de milita-

    res profesionales, se hicieron cargo de la situacin en la que las puso la guerra y sacaron de si

    herramientas nicas para proteger del dolor a sus propios hijos.

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    Incluir testimonios de isleas y britnicas, fue muchas veces un escollo, para conseguir parti-

    cipacin argentina.

    El lenguaje integrador, que se elabora desde lugares comunes, es difcil de desarrollar en este

    pas roto, en general, no es un mbito privativo particular de las Fuerzas Armadas. La actual

    poltica exterior no contribuye en nada a dicho objetivo, y existe cierta potestad de protago-

    nismo que se evidencio muchas veces, al invitar argentinas a brindar testimonio.

    Las historias se presentan cuando estn dispuestas, aunque la bsqueda lleve media vida, vie-

    nen, aparecen, explotan ante los ojos y los sentidos, inevitablemente. Y los buscadores de his-

    torias, tienen la obligacin de atenderlas.

    Respecto de las mujeres civiles que fueron voluntarias, o que vieron sus vidas en peligro por-

    que estaban en la zona 0 de la guerra, el anonimato es aun mas grande que el de las que fueron

    miembros de las fuerzas.

    El objetivo, con este trabajo, es demostrar donde iguala la guerra, y como pueden ser, las mu-

    jeres, luz donde solo hay sombras y oscuridad, en el idioma que sea.

    Mostrar la coincidencia de sentimientos y acciones, posiciona a todas las mujeres, como un

    entramado, en el continente, en los barcos y en las islas, brindando los mismos cuidados, pa-

    deciendo los mismos temores, protegindose de las mismas amenazas. Sufriendo por las mis-

    mas prdidas.

    Las guerras dejan en la invisibilidad a las mujeres, y hacerlas visibles es un mensaje de paz,

    que aporta al dialogo permanente.

    Quien no est preparado para superar las diferencias, no comprender desde donde se trabaja

    para la paz.

    Las escenas de combate, se mencionan y describen tomadas de los propios protagonistas, a

    manera de vincularlas a las mujeres que se vieron afectadas por sus secuelas. No es este un li-

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    bro de guerra, ni un diario de batallas. Es un trabajo basado en emociones, donde todos han

    perdido.

    Las historias de vida, que aparecen, han sido contadas y escritas, apurando el homenaje tard-

    o, cumpliendo un reconocimiento pautado, por separado y respondiendo a distintas necesida-

    des. Muchas veces porque han sido las protagonistas quienes han luchado para eso.

    Escribir sobre historias de la guerra, es una experiencia que se transita en carne viva, con un

    enorme sentido de la responsabilidad, respetando silencios y opiniones encontradas. Aceptar

    la diversidad de enfoques contribuye al ejercicio pleno de la libertad.

    La mstica del piloto cazador, rompiendo implacable la barrera del sonido y alcanzando al

    enemigo, es la epopeya ms atrayente de la guerra, la ms difundida, atrapa como una pelcu-

    la. Una gesta enorme, pero no debe ser la nica rescatada, porque detrs de cada uno de ellos,

    hubo una mujer que lo sostena.

    La guerra de Malvinas fue un episodio corto, donde se sucedieron hechos en distintos escena-

    rios, las Islas recuperadas por argentinos desde el 2 de abril, y el continente, desde donde el

    Gobierno argentino insuflaba patriotismo, arengaba a la gente a esperar a los ingleses para

    darles batalla.

    Las ciudades de la costa patagnica comenzaron a prepararse para la defensa, mientras en las

    islas ya vivan los civiles en territorio ocupado por las tropas argentinas.

    En ambos casos, se esperaba el desenlace, con la esperanza de que la guerra no sea tal. Idea

    que se esfumo en cuanto la flota militar del Reino Unido llego al Atlntico Sur y comenzaron

    los primeros bombardeos de aviones argentinos.

    Todas las mujeres que vivan en la costa ms al sur del Paralelo 42, debieron aprender sobre

    refugios, oscurecimientos totales y amenazas. Igual que las isleas, al mismo tiempo y con el

    mismo miedo.

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    Fue durante la Guerra de Crimea, que la figura de Florence Nightingale, cobro protagonismo

    por su entrega a la atencin a los heridos, se la conoci como la dama de la lmpara, por reco-

    rrer durante las noches las salas de heridos.

    Por aquellas pocas el rol de la mujer en las guerras era el de madres, viudas, hermanas, hijas,

    fue durante el desarrollo de la Primera Guerra Mundial que la mujer se incorpora a la reta-

    guardia de los ejrcitos, como enfermera.

    Durante la Segunda Gran Guerra, las mujeres no solo debieron incorporarse a la vida produc-

    tiva porque los hombres estaban en combate, tambin comenzaron a hacerlo en las Fuerzas

    Armadas.

    El Reino Unido, posee uno de los ejrcitos ms grandes de Europa y siempre estuvo a la van-

    guardia de la incorporacin femenina, en la actualidad el 12 % de sus cuadros militares son

    mujeres.

    En 1982, el personal femenino que participo en el Atlntico Sur perteneca al cuerpo de en-

    fermera real de la Marina Britnica

    En argentina, la primera fuerza armada en incorpor