La universidad latinoamericana rudolph atcon

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RUDOLPH P. ATCON La universidad latinoamericana Clave para un enfoque conjunto del desarrollo coordinado social, económico y educativo en América Latina Edición digital por Christian Hernández Amaya Bogotá 2009
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  • 1. RUDOLPH P. ATCONLa universidad latinoamericana Clave para un enfoque conjunto del desarrollo coordinado social, econmico y educativo en Amrica Latina Edicin digital por Christian Hernndez Amaya Bogot 2009
  • 2. I Introduccin II Educacin A. General B. Primaria Recomendacin C. Secundaria D. Superior III La universidad A. Historia B. Estructura C. Institucional D. Constitucional E. Personal F. Educativa IV La reforma A. Su necesidad B. Un manifiesto C. Los estudios generales D. Servicio consultivoV Recomendaciones A. Introduccin B. Especificaciones C. EjemplosNota de la primera edicin
  • 3. I INTRODUCCIN Latinoamrica est resuelta a industrializarse. Nada puede detener este proceso. Peromuchas cosas pueden salir mal cuando todo un continente busca a ciegas mecanismos nuevosque le permitan a un pueblo dividido, de 200 millones de habitantes, transformar una sociedadtradicional no muy uniforme en una comunidad moderna de crecimiento econmico dinmico. Hace tan slo unos pocos aos nos encontrbamos frente a una aglomeracin de unidadessociales separadas, confinadas dentro de balances econmicos estticos, con niveles ms bienbajos tanto en la produccin como en el consumo. En los ltimos 15 aos, sin embargo, elpanorama ha cambiado. Ahora tenemos ante nosotros un continente clamoroso, hirviente yanheloso, constituido por sociedades en diferente grado de desarrollo, unidas entre s porherencias comunes pero en las que ya no hay equilibrio y ni siquiera la ms leve indicacin deque se aproximen a lograrlo. Este estado de fermentacin, de transformaciones al azar, lejos de permitirles a las masassatisfacer sus demandas de una vida material mejor, en la prctica aumenta onerosamente unsentimiento de frustracin y de impaciencia que, si se le da libre curso, tan slo podr llevar aque aumente, y no a que disminuya, el desequilibrio. El hecho estadstico, en bruto y demoledor,del continente consiste en que un 50 por ciento de su poblacin, o sea aproximadamente 100millones de almas, no recibe educacin de ninguna clase. Estas masas estn condenadas hastael fin de sus das no slo al analfabetismo sino a la exclusin total del ciclo produccin-consumodentro de la sociedad contempornea. Un poco ms del uno por ciento del total de la poblacinconcluye una educacin secundaria de cualquier tipo, y slo el dos por mil, aproximadamente,llega a las puertas de la universidad. Es obvio que ninguna sociedad puede progresar en circunstancias semejantes, y las cifrasanteriores manifiestan la causa real del subdesarrollo con ms elocuencia que todo cuanto se hadicho, estudiado, analizado o escrito durante el decenio pasado. Y esta situacin, calamitosa depor s, no slo no mejora sino que est empeorando. Cada da que pasa perdemos terreno antela explosin demogrfica. As, asistimos no a un proceso de emancipacin econmica o de verdadero crecimientomaterial sino a un fenmeno de disolucin social acelerada. Casi en todas partes, la curvaorganizacional en la Amrica Latina de hoy est sometida a un descenso violento. La falta deprevisin, la falta de planeacin de conjunto o de ideales constructivos y dinmicos se apoyanentre s para crear una vigorosa fuerza negativa. Si se le deja el campo libre a esta fuerza, prontodesembocar en un desastre completo, en lugar de obtener esa organizacin mejor y mscompleja que se supone desear. Resultar en la descomposicin social en vez del crecimientosocioeconmico productivo a que aspira.
  • 4. Hasta la fecha, los economistas han hecho toda la planeacin. Por animoso que sea suempeo o laudables sus intenciones, el hecho es que sus actos han sido siempre inarmnicos.Sus irrupciones unilaterales dentro del organismo social no podan menos de crear msproblemas de los que resolvan. Desafortunadamente, hasta ahora no ha habido una planeacinparalela poltica, sociolgica, filosfica o educativa para promover el progreso -o al menos uncambio coherente- en esas otras facetas del orden social que no se relacionan directamente conla pura planeacin econmica pero que tienen gran influjo sobre sta, as como una influenciadecisiva en el desarrollo total de la sociedad en general. Toda sociedad se funda en la trinidad de sus creencias, instituciones y medios deproduccin. Creencias en el sentido de un repertorio de valores metafsicos, religiosos yfilosficos. Instituciones, en forma de leyes, tradiciones y organizaciones para dirigir susrelaciones sociales y personales. Medios de produccin, los cuales se presentan bajo el aspectode una economa social basada en uno u otro tipo de produccin y subsistencia materiales,encaminados a financiar el crecimiento o, al menos, a garantizar la supervivencia. Hablando en general, puede aseverarse con confianza que la planeacin econmica -y casitoda la asistencia tcnica basada en sta- se ha dirigido slo a los medios sociales deproduccin. La asistencia tcnica, en la mayora de sus formas, rehye cualquier involucracincon cambios institucionales. Aunque difcilmente puede evitar que se produzcan algunos,prefiere desentenderse de ellos cuando se presentan. Semejante proceso ignora los seriosperjuicios que causa. Porque, lejos de impedir los cambios institucionales, y ms an deproducirlos de modo planeado y coordinado, este proceso se limita a dejar que ocurran a laventura. Sobra insistir en que el verdadero perjuicio se produce al permitir la aparicin desordenadade nuevas instituciones en rpida sucesin y en respuesta a intervenciones arbitrariamenteinconexas sobre los medios de produccin de la sociedad.Se desatan as serios desequilibrios que debilitan el organismo social hasta el punto de que lamenor presin adicional puede producir con facilidad un completo desastre. El desastre quetericamente y a gran costo se trataba de evitar ante todo. El mayor tab se erige frente a cualquier intervencin con las creencias. Por definicin, lascreencias son intocables. Son eternas, o al menos le conciernen slo a otras personas. Todo estodentro de la errnea suposicin de que una sociedad se compone de partes inconexas,cualquiera de las cuales puede cambiarse impunemente o sin consecuencias graves para lasdems. Puede que cortarle el brazo a una persona no le cause la muerte. Pero es difcil negarque una amputacin causa profundas alteraciones en la unidad corporal. Al mismo tiempo, los exponentes y los practicantes de esta lnea de accin mantienen laconviccin ingenua de que, por una especie de magia, la suma total de sus no dinmicas eirregulares interferencias con los medios de produccin lleva, quin sabe por qu milagrososcaminos, a cambios en las instituciones y en los valores anlogos o correspondientes, y que el
  • 5. resultado todo se revelar en un equilibrio social bien integrado dentro de un nivel nuevo y msavanzado. Esto es casi como creer en Santa Claus, pero con consecuencias mucho ms serias. Es ciertamente ingenuo suponer que la planeacin econmica positiva -siempre dentro dela presuncin de que se trate, por s misma, de algo positivo- producir automticamenteresultados totales positivos, cuando todas las dems facetas del mismo orden social, o por lomenos la mayora de ellas, siguen sujetas a fuerzas negativas. Esto huele a un determinismoeconmico cuya validez, en el mejor de los casos, dista mucho de estar probada. Pero,prescindiendo de consideraciones tericas, los hechos hablan por s mismos. Para qu sirve planear "econmicamente" una fundicin de estao en un sitio cuandoconsideraciones polticas, no econmicas pero s altamente negativas, exigen su construccin enotra parte? Para qu sirve planear "econmicamente" la construccin de una fbrica decemento aqu o de una fbrica de zapatos all sin tener en cuenta la fuerza laboral, losingenieros o los administradores que eventualmente han de atenderlas y mantenerlas? Paraqu sirve una curva de utilidades marginales, un clculo de los gastos generales o de laamortizacin cuando el factor humano, mal preparado, puede echar -y echar- a perder en cosade meses, no de aos, los planes econmicos mejor establecidos? Hasta dnde puedeprogresar realmente un continente cuando el criterio econmico se preocupa principalmente dela importacin de mquinas, de expertos y de tcnicos sin que haya un plan educativoconcomitante para producir o perfeccionar los recursos locales? Los mejores planes son intiles sin contar con la gente. Y el desarrollo de este continentedepende, primero que todo, del desarrollo de su propia gente. Es el factor humano, el factorhumano local y no el importado, el que a la larga deber no slo mantener las mquinas y lasideas importadas, sino tambin, imaginativamente, innovar, inventar y descubrir otras nuevas,concebidas especficamente para la satisfaccin de las necesidades y de las condiciones locales.Entonces, y slo entonces, un pueblo, una sociedad, una nacin llega a ser realmente libre,realmente independiente. La exportacin de inventos nuevos slo puede presentarse despus deque esta etapa haya sido alcanzada y consolidada. Sin embargo, hasta ahora este factor,innegablemente crucial, ha sido omitido ntegramente de nuestra planeacin para el desarrollosocioeconmico. Durante diez aos hemos seguido una trayectoria cuyos resultados estn a la vista. Siestamos lejos de considerarnos satisfechos con ellos, debiramos modificar nuestra trayectoriaen vez de arrojar ms dinero segn el viejo sistema. Es aqu cuando la estructura se vuelveimportante y reclama indispensablemente nuestra atencin. Slo cuando la estructura hayacambiado se justificarn la apropiacin y el gasto de grandes sumas, porque entonces sernms susceptibles de lograr el xito y el progreso. Necesitamos una filosofa de la planeacin socioeconmica y de la asistencia tcnica basadaen el reconocimiento de que los equilibrios sociales son indivisibles y de que hay una slidainterconexin entre las creencias, las instituciones y la produccin. De ah que las estructuras
  • 6. institucionales sean una legtima preocupacin de todos los planeadores, tanto del que da laasistencia como del que la recibe. Un equilibrio nuevo dentro de un nivel ms avanzado debeser el objetivo comn de un plan integrado. Todo lo dems son remiendos arbitrarios, mssusceptibles de acelerar el desastre que de impedirlo. Al trabajar con cambios institucionales planeados y coordinados, podemos prever lasalteraciones correspondientes tanto en la produccin como en las creencias. Por tanto, cadapaso debe seguir al precedente de manera ordenada, de acuerdo con el plan y con la asistenciaeconmica disponible en el lugar y en el momento oportunos. La oportunidad es un factorimportante. El proceso es completo y sin restricciones; no se trata de un pastel del cual sepuedan tomar arbitrariamente unos cuantos confites. Un plan de desarrollo es nico eindivisible, aunque ciertamente puede orientarse a cualquier nivel deseado o determinado por lasolvencia financiera. Los problemas que confrontamos hoy se deben a los remiendos de ayer. Chapuceamostanto tiempo y con tanta inepcia que las falsas expectativas, imposibles de colmar, se hancambiado por resentimiento. Ahora el deseo colectivo rebasa con mucho la solvencia nacional,lo cual significa que el precio de las tonteras pasadas ser muy alto en el futuro inmediato. Acada hora que pasa este precio sube ms, y sin embargo estamos muy lejos de tener unenfoque integrado para establecer un plan coordinado con vistas al crecimiento social,econmico e intelectual del continente. Mi primer argumento bsico es el de que nuestro xito final depende precisamente de eseenfoque integrado. Sin l, nuestros esfuerzos, inversiones y proyectos separados habrn sidovanos, incluso aunque ahora pudiramos inyectar mayores recursos econmicos dentro delsistema entero. Sin la creacin de un plan de desarrollo total, coordinado y dinmico, estecontinente ir rpidamente a la descomposicin separada y al caos colectivo. Tal cosa debeimpedirse y an es posible hacerlo, con tal de que mostremos el coraje y la imaginacin deromper con el pasado y de inventar el futuro.
  • 7. II EDUCACINA. General Mi segundo argumento bsico es el de que el desarrollo socioeconmico de una comunidadest en funcin directa de su desarrollo educativo. Para aquellos que piensan en trminos estadsticos y en conceptos econmicos, la obra deeconomistas como Theodore W. Schultz, de la Universidad de Chicago, refuerza ampliamente elanterior postulado. No hay razn valedera para que sigamos pensando que slo una sociedad prspera puedeasumir el gasto de un sistema educativo de primera clase. Precisamente es la sociedad menosfavorecida, la menos desarrollada, la menos adelantada tcnica e industrialmente, la sociedadtradicional en un nivel bajo de equilibrio econmico, la que ms necesita hacer fuertesinversiones en la educacin. En vez de aguardar a que el bienestar material permita el "lujo" de un sistema educativoadecuado -una especie de subproducto de la madurez econmica- la sociedad menosdesarrollada debe invertir primero y ante todo en su educacin para dejar que el factor humanohaga el resto. Con las inversiones apropiadas y asistencia externa, el bienestar material seguirentonces al crecimiento educativo y a la aplicacin de ideas nuevas en los mecanismos deproduccin de la sociedad. La reciente historia del mundo ha demostrado la validez de este aserto tanto para EstadosUnidos como para la Unin Sovitica. Por lo que sabemos de la China Roja y por cuanto sucededesde Egipto hasta Cuba, parece que otros aceptan tambin ntegramente esa premisa al darle,dentro de la planeacin total del Estado, una prelacin fundamental a la educacin en todos susniveles. Por qu justamente es Amrica Latina la que desconoce este factor como elementoesencial para la solucin de sus problemas? Por qu un continente de tantos millones procedecomo si la educacin fuera un lujo, que sin duda algn da habr de obtenerse, pero solamentedespus de que se hayan desarrollado sus economas, sus fbricas y sus centrales hidro-elctricas? Lo ms probable es que a este paso nunca se logren tales objetivos, salvo que laeducacin obtenga la mxima prioridad dentro de la jerarqua de los valores del desarrollo. Si realmente deseamos hacer algo constructivo, algo que decida entre el fracaso y el xito,tenemos que establecer en seguida un plan educativo integrado para todo el continente. A suvez, debemos coordinarlo con los programas ya existentes en los campos econmico y social afin de garantizar un progreso efectivo. Para lograr un enfoque coordinado de la planeacin social en Amrica Latina, un grupo-escogido cuidadosamente y dotado de bastante independencia- de cientficos sociales podra
  • 8. producir, en plazo relativamente breve, las premisas sociales, antropolgicas y etnolgicas conbase en las cuales un programa de desarrollo integrado podra, dentro de un solo marcouniforme, proceder a la consecucin de objetivos comunes. Para lograr un enfoque coordinado de la planeacin educativa en Amrica Latina serequiere por lo menos algo equivalente a la creacin de una ECLA educativa, vinculada porarriba a la ECLA econmica y basada, en general, en las recomendaciones del Seminario deWashington en 1958.B. Primaria Lgicamente, sera muy bonito que pudiramos comenzar por el principio, es decir, al nivelprimario, y construir lenta y seguramente un sistema de educacin nuevo y moderno. Pero novivimos en un vaco y no estamos haciendo un experimento de laboratorio que pueda sermontado de manera lgica y adaptado luego a las exigencias de una situacin controladaidealmente. Estamos obligados a tratar con una humanidad viva, inquieta, creciente, que a cadasegundo que pasa sigue creciendo y creciendo en nmero, en hambre y en necesidades. No hay tiempo para empezar con la "escuelita roja" y para acompaar a nuevasgeneraciones, ao tras ao, nivel tras nivel, hasta que en 20 o ms aos se consigan mejoresresultados. Una concepcin tan ntida, tan ordenada del potencial social contiene la primerasuposicin errnea de aquellos que establecen sus programas basados en la sola teora. Ensegundo lugar, tenemos que enfrentarnos a la escasez de profesores calificados de primaria, loscuales no brotan de la tierra de la noche a la maana. Dentro de este contexto, tan slopodemos reafirmar que los programas de formacin de maestros actualmente enfuncionamiento estn lamentablemente rebasados tanto por las necesidades actuales como porlas futuras. En tercer lugar, los planeadores han pasado por alto una realidad bsica vlida para todo elcontinente. Los maestros as preparados rara vez regresan, o rara vez van, a la comunidad ruralpara la que fueron encaminados y formados. Dados los ndices educativos, calamitosamentebajos, de la sociedad en general, su preparacin especial y su leve superioridad tcnica loscapacitan para otros empleos -mejor pagados- y nada les impide buscarlos o aceptarlos si se losofrecen. Esta carrera hacia el vaco del mercado se encamina siempre lejos de la escuelita roja, y laescuela primaria queda ms o menos como estaba antes de que se emprendieran los costososprogramas de preparacin. Aunque algunas escuelas hayan mejorado, desde el punto de vistade una poblacin que crece en proporcin geomtrica semejante inversin de dinero, tiempo yesfuerzo en unos cuantos individuos que efectan muy poco resulta difcil de justificar. De todas maneras, tanto las ayudas bilaterales de Estados Unidos como la de Unesco selanzaron hace aos por ese camino. Por mi propio conocimiento de Amrica Latina he llegado aconvencerme de que estos nobles, y a veces heroicos esfuerzos, apenas hacen mella en la
  • 9. situacin educativa, ya que lo que intentan es cargar agua en un cedazo. El tiempo est contraellos, y su costo es prohibitivo. La escuelita roja funcion muy bien en Estados Unidos porque se dispona de decenios paradesarrollarla y de medios para autofinanciarla. Adems, tuvo xito principalmente gracias alespritu emprendedor de la frontera en Estados Unidos, a ese peculiar esquema culturalconocido como "mutua ayuda comunitaria", "sentido de pertenencia" u operaciones paracolectar fondos y dotacin. Ms que un fenmeno sociolgico, es una "actitud" peculiar de lasociedad de Norteamrica. Intentar su exportacin por decreto es ignorar las realidadessociolgicas del resto del mundo y, ciertamente, las que prevalecen en Amrica Latina. Aqu, desde la poca de la Colonia, las cosas se decidan en Lisboa o en Madrid. El hbitofue transferido a las capitales nuevas despus de las guerras de independencia contra ladominacin ibrica. Pero trtese de Lisboa o de Ro, de Madrid o de Lima, cuando un caminolocal necesita reparaciones o cuando se necesita un edificio para una escuela, los notables sesientan a escribir una carta al gobierno en lugar de levantarse a resolver el problema por smismos. Incluso as, las autoridades conciben y erigen planes basados arbitrariamente en elinexistente espritu de mutua ayuda comunitaria. En consecuencia, los resultados,obstinadamente, van saliendo inferiores a lo esperado. Adems, es menester tomar en cuenta las inmensas sumas de dinero que se necesitan paradesarrollar una educacin netamente nueva y apropiada desde la base hacia arriba. Elestablecimiento de un sistema educativo modernizado, en toda su plenitud, para que acompaea las generaciones futuras desde el nivel primario al secundario, y de ste a las institucionessuperiores, costara sumas de dinero que nadie posee en la actualidad. Efectivamente, es ste un proceso de 20 aos que, en conjunto, debe hallar sus recursosfinancieros dentro de la comunidad y no depender de recursos de afuera. Una cosa es que laasistencia tcnica y financiera desempee el papel de agente catalizador, rompa el actual crculovicioso, monte la maquinaria y ponga el nuevo proceso en movimiento. Se trata de algo costosoy difcil, pero factible. Otra cosa distinta es esperar que pague toda la cuenta. Nadie puedehacerlo, ni debe intentarse cosa semejante. La aplicacin lgica y rigurosa del concepto de que lo primero es lo primero y de quedebemos comenzar por el nivel de primaria, supone tcitamente el pago de toda la cuenta. Elcontinente, sin embargo, carece de los medios, de las tcnicas, de los maestros o de la iniciativapara impulsar por s solo un programa tan vasto, incluso si la asistencia tcnica echara las bases,incluso si dispusiramos del tiempo necesario.Recomendacin Lo anterior no debe interpretarse como un argumento para la cancelacin radical de losprogramas existentes en la educacin primaria y/o secundaria. El presente anlisis slo intentamostrar cmo los cimientos filosficos en que se basan los actuales programas son endebles en
  • 10. el mejor de los casos, irrealizables en el peor. Los hechos, al fin de cuentas, hablan por s solos, ydebemos tener el coraje de analizar objetivamente tanto la teora como la prctica a fin delograr lo que nos propongamos llevar a cabo. Los recursos que actualmente se dirigen hacia el mejoramiento de la escuela primaria nodeben distraerse a otros programas de asistencia. De hecho, debern aumentarsesustancialmente, pero slo despus de que, dentro del mismo campo, sean redistribuidos aobjetivos ms realistas y ms provechosos socialmente, con base en una nueva concepcinfilosfica de lo que en el terreno de la educacin debe producirse en este hemisferio. He aqu, valga el caso, un ejemplo de lo que puede efectuarse con un trabajo duro y confondos razonables: preparacin, en larga escala, a corto trmino, en el sitio mismo de su trabajo,de los maestros que prestan ya sus servicios en escuelas primarias y rurales. Numerosos equiposmviles de educadores consagrados podran impartir simultneamente un pequeo acervoanual de tcnicas y de procedimientos tiles a grupos de maestros en su propio terreno. Aunque elevado, el costo no resultara prohibitivo. Aunque representara para todos untrabajo duro, y aunque al principio no se vieran los resultados, semejante programa sera a lalarga mucho ms efectivo que la preparacin intensiva de unos cuantos maestros escogidos, loscuales son enviados durante un ao o ms a lejanas escuelas normales, de donde, por logeneral, no regresan a sus antiguos puestos. Esos pocos, una vez sacados de su medio ypreparados un poquitn mejor que los otros, estn menos dispuestos a volver, y ms inclinadosan a abandonar la enseanza por ocupaciones ms lucrativas en alguna zona urbana. As, elcosto per cpita de estos cursos exclusivos no slo es invariablemente elevado sino quetambin sufre grandes prdidas netas debido al abandono de la profesin. Pero si todos los maestros reciben al mismo tiempo un incremento igual aproximadamenteen sus conocimientos, y si esto se hace donde ellos viven, las probabilidades de quepermanezcan all son mayores y de que los beneficios de su instruccin se esparzan en formamucho ms amplia. No habra motivo para migraciones en masa, y casi hasta el ltimo centavoinvertido en su mejoramiento colectivo beneficiara al destinatario individual. Aunque la mayora de los pases podra conseguir fondos adicionales por medio de mejoressistemas impositivos y de una distribucin ms econmica del presupuesto; en general lossalarios de los maestros, debido a su nmero, no pueden mejorar sustancialmente salvo queuna economa nacional mejore en conjunto y pueda costear un aumento. Pero hay otroshalagos menos costosos que podran ofrecerse para mantener a los maestros en las regionesrurales. Que los socilogos recomienden algunos smbolos de posicin social relativamentebaratos, los cuales podran incorporarse dentro de un programa coordinado de preparacin yreclutamiento de maestros. Estas reflexiones se expresan para subrayar la necesidad de un cambio de emergencia en lapreparacin escolar de maestros, sin tratar de disminuir la importancia de escuelas normalesmejores y ms grandes dentro del proceso ordenado del crecimiento educativo. La
  • 11. recomendacin aboga por un cambio de propsito, mucho ms de acuerdo con las urgenciasactuales. Tambin trata de sealar nuestra obligacin de inventar mtodos nuevos y msimaginativos para la solucin masiva de problemas educativos realmente urgentes.C. Secundaria La educacin secundaria est en graves apuros en todo el mundo, aunque por razonesdistintas en cada regin o pas. Debido bsicamente al cambio numrico de una educacin delites a una educacin masiva, el problema ha crecido hasta convertirse en una crisis mundial deprimera categora por cuanto no fuimos capaces de arbitrar una filosofa nueva o de introducircambios apreciables dentro de nuestros mtodos. La sociedad vive todava con sus sistemas clsicos de educacin primaria y secundaria.Incluso nuestras estructuras universitarias son an instituciones medievales. Centavo ms,centavo menos, la verdad es que institucionalmente no hemos inventado nada en materiaeducativa durante los ltimos mil aos. Una admisin lamentable para nuestro perfeccionismotcnico, capaz de lograr la exploracin del espacio pero incapacitado todava para descubrirmejores medios de instruccin para una poblacin global de miles de millones, y que crece conrapidez. Posiblemente las mquinas de ensear suministren una respuesta nueva, pero andistan de ser una realidad efectiva o de haber dado siquiera una prueba de su valor intrnseco. De cualquier forma, no parece probable que este agudo problema universal encuentre unasolucin adecuada en la Amrica Latina actual. Para todo propsito prctico, por tanto, laeducacin secundaria en esta parte del mundo debe seguir dependiendo, para su evolucin ycrecimiento, de la mejora cualitativa de sus propios profesores, los cuales, por tradicin local ypor definicin, deben salir de las filas de los graduados en la universidad. Este solo hechomuestra por qu la mejora del nivel secundario depende directamente de una educacinuniversitaria mejor y ms extendida. Una ms entre muchas razones que hacen que sea vitalconsiderar a la educacin superior como un factor legtimo y decisivo en el desarrollo generalde la sociedad latinoamericana.D. Superior La educacin superior constituye la verdadera encrucijada en el desarrollo de Amrica Latina:tal es el tercer argumento bsico que me propongo demostrar en este anlisis. El principio de un cambio estructural planeado y coordinado se aplica, por supuesto, a todaslas instituciones, organizaciones o creencias. Al menos en teora podramos invadir el organismosocial por cualquier sitio, siempre y cuando se mantenga el principio de interconexin einterdependencia para todos los cambios que se deseen o que se adelanten. En la prctica, sinembargo, ser ms eficaz comenzar con la educacin, dado que ella est en la raz del mismoproblema que en todas partes se nos presenta.
  • 12. El microcosmos de la universidad refleja fielmente el macrocosmos de la sociedad en conjunto.Es, por tanto, el mejor y ms econmico punto de partida para cualquier cambio social. Adems,el cambio genrico es ms eficiente y ms lgico que el cambio fragmentario. Mucho dependedel punto de intrusin dentro del organismo social, de ese punto desde el cual una alteracinefectiva puede propagarse uniformemente en todas direcciones y hacia todos los niveles delgrupo social. En mi opinin, la universidad puede considerarse como un punto de partida ideal,si la consideramos como un gen social. Supongamos que la universidad es al organismo social lo que el sistema gentico es a unorganismo vivo. Ciertamente, controla la transmisin de caractersticas de generacin engeneracin. Preserva debidamente las experiencias pasadas, resuelta a no eliminar ninguna,salvo las ms intiles de las ideas anacrnicas. Asimismo, mirar con recelo los conceptosnuevos mientras no hayan demostrado su vala ms all de cualquier posible duda. En esto, launiversidad le opone tanta resistencia al cambio como cualquier gene a una mutacin. Pero unavez que acepta y se asimila una idea nueva, sta ser transmitida de inmediato a lasgeneraciones siguientes junto con el resto, con lo pasado, con lo verificado. Si logramos efectuar en la universidad mutaciones controladas en consonancia con lneasestablecidas, probablemente stas sern transmitidas a su debido tiempo, de modo ordenado yarmnico, a todas las instituciones sociales y a todos los medios corporativos de produccin, sinchocar con el cuerpo de las creencias establecidas. Entonces habremos logrado lo que nospropusimos, sin violencia y dentro de un espritu genuino de ayuda a los dems. Sociolgicamente, la universidad latinoamericana es un atolladero por el cual penetra unaelite, bien para descender y ensear en los colegios secundarios, bien para ascender y gobernar.Social, econmica y polticamente es la puerta del cielo, ya que slo el titular de un gradouniversitario puede aspirar a la posicin, la prosperidad y el poder. Dada la naturaleza, esencialmente feudal todava, de todas las relaciones interpersonales, elclan de graduados universitarios domina todos los aspectos importantes de la vida social.Adase a esto que slo 4 de cada 10.000 latinoamericanos tienen un ttulo, y fcilmentepodremos darnos cuenta de por qu tenemos que consagrar nuestra mxima atencin a estainstitucin social denominada universidad.
  • 13. III LA UNIVERSIDADA. Historia Cualquier generalizacin indebida sobre Latinoamrica puede llevar a conclusionesprofundamente errneas. Pese a que las veinte y tantas naciones pueden remontarse a unaherencia cultural comn y han estado sometidas a influencias socio-polticas bastante afines,hoy cada una de ellas al tratar de resolver sus problemas, emplea mtodos que difieren muchoen cuanto a su perfeccin y eficacia. Por tanto, si siempre es peligroso generalizar, en estecontinente lo que an puede agruparse bajo un solo rubro, es efectivamente poco. Sin embargo, existe un campo en el cual todava es permisible y lcito partir de la presuncinde que sus caractersticas bsicas son comunes a todos los pases. No es una mera coincidenciaque este campo sea el referente a la educacin superior. La universidad latinoamericana, graciasa su natural resistencia al cambio, es en efecto la institucin social ms conservadora que queda.Todava se arraiga firmemente en un pasado ya superado en otros aspectos. Como se trata deun pasado de orgenes sociales comunes y de movimientos histricos paralelos, dej, ymantiene todava, su huella uniforme en la estructura universitaria de todos los pases. Hasta no hace mucho esta estructura serva bien a la comunidad, pero ahora que lassociedades estn cambiando, la vieja concepcin se demuestra incapaz de prestar un servicioadecuado. Cada poca tiene sus propios valores, sus necesidades peculiares y sus institucionescorrespondientes. Es natural que pueda haber y que haya traslapos, pero cualquier indebidasupervivencia de instituciones no funcionales en una rea crtica fcilmente puede desquiciartodo el ordenamiento social. Porque la vida es un proceso y todo proceso implica cambio.Quienes no lo aceptan, mueren. 1. Origen Histricamente, las escuelas profesionales de Amrica Latina datan de los siglos XVII y XVIII.Establecidas durante la poca colonial, fundadas en su mayora por los jesuitas, eran escuelasaisladas e independientes de entrenamiento profesional, orientadas principalmente hacia elderecho y la medicina. La configuracin de su desarrollo preconizaba la incorporacin de tres oms escuelas de este tipo bajo el acpite nominal de una "universidad". As crecieron lasuniversidades pontificias, para expresar las necesidades de la sociedad colonial y servir a susfines. Las universidades estatales de los siglos XIX y XX se identificaron con los objetivos ydemandas de las repblicas en que funcionaban, y a las cuales proporcionaban su producto. Laera republicana postcolonial fue un siglo de caudillos y de oligarquas familiares, en economasesencialmente monoproductoras. Estas races sociales, econmicas y polticas comunes nopodan dejar de producir instituciones educativas casi idnticas en cuanto a estructura, mtodosy objetivos.
  • 14. Adems, en lo que a su educacin se refiere, toda Amrica Latina recibi por un lado laestructura de la universidad medieval a travs de Espaa y Portugal, y por el otro, su contenidoy forma a travs del Cdigo de Napolen. Es esta semejanza, entonces, la que nos permiteextraer conclusiones de un gran nmero de hechos aparentemente inconexos, conclusiones queresultan vlidas para una serie de organizaciones soberanas y distintas. Sin embargo, no debemos ignorar lo obvio: que an la ms vlida de las generalizacionesno excluye la posibilidad de que existan excepciones sustanciales y hasta esenciales a la reglageneral. A pesar de que en la mayora de los casos los jesuitas fueron expulsados; aunque en lamayora de los casos las escuelas aisladas fueron incorporadas; y a pesar de que en la mayorade los casos la iniciativa de la Iglesia cedi ante el control del Estado, cada una de estas fases,todava hoy, puede encontrarse como reliquia de tiempos dos. Todava tenemos con nosotrosla escuela profesional aislada e independiente, sin afiliacin; las universidades pontificias al ladode las meras universidades catlicas, que estructuralmente estn ms acordes con lascontroladas por el Estado, as como una variedad de iniciativas jesuitas, salesianas, dominicanasy franciscanas, imitadas an por unos cuantos esfuerzos protestantes. No fue sino hasta el final de la segunda guerra mundial cuando son la alarma paraefectuar cambios esenciales en la estructura socio-poltica de Latinoamrica. Hoy, las "repblicasestatales" estn desapareciendo rpidamente y en su lugar surgen por doquier "democraciaspblicas". Apenas han pasado quince aos desde que comenz este proceso. Las universidades,por tanto, no han tenido tiempo de recobrar el aliento ni mucho menos de ponerse a tono conlas nuevas tendencias. Pero no puede caber duda de que se necesitan cambios anlogos en launiversidad, para que sta sostenga, impulse, desarrolle y sirva a las nuevas fuerzas sociales quese levantan. La historia, especialmente la reciente de Amrica Latina, nos muestra lo difcil que es llevarloa cabo. Porque al igual que la estructura de la universidad pontificia colonial no pudoidentificarse con las aspiraciones revolucionarias del siglo pasado, que condujeron a lasAmricas hacia su independencia de las potencias ibricas, los objetivos generales de la actualuniversidad estatal difcilmente pueden considerarse a tono con la presente explosinsocioeconmica. Sin embargo, el impulso hacia la independencia econmica, la industrializaciny la satisfaccin de las crecientes demandas del consumidor imponen serias obligaciones a launiversidad, las cuales slo podrn ser atendidas mediante cambios radicales en su estructura. La realidad socio-poltica de hoy, traducida a lo educacional; implica una transicin de laenseanza de lite a una enseanza de masas. La realidad tecnolgica de hoy, traducida a lo educacional, implica la transformacin deinstituciones meramente acadmicas en institutos de ciencia pura y aplicada. La realidad econmica de hoy, traducida a lo educacional, implica la transformacin detorres de marfil en instituciones al servicio de la comunidad.
  • 15. La tradicional y exclusiva preocupacin por el adiestramiento profesional, debe ceder antela demanda por un producto universitario ampliamente diversificado. Slo la introduccin engran escala de los estudios generales por la universidad latinoamericana estara a la altura deesta tarea gigantesca. Porque las necesidades de hoy y sobre todo las de maana, requieren ungran nmero de ciudadanos bien educados ms que unos pocos profesionales no siempre bienpreparados. 2. Ttulos La fase colonial de la historia latinoamericana dej fuertes sedimentaciones en la concienciacolectiva sobre el valor de un ttulo. Los ttulos de nobleza, originados en la Pennsula Ibrica, seasociaban con grandes donaciones de tierras, por parte del rey de Portugal o del de Espaa.Esta tendencia se vio reforzada en Brasil durante su poca imperial, por una aristocracia localcon ttulos nobiliarios. Es nada ms que natural, entonces, que ttulos en general se hayanidentificado con el poder econmico. La clase terrateniente acumul riquezas por medio delmonocultivo, ya fuera de caa de azcar, de caf, cacao y del maz, o de cereales y ganado.Menos la minera de oro y plata que permaneca en manos de representantes del rey, laplantacin era la nica fuente de gran riqueza. Haba pues una tradicin de monopolioeconmico en manos de unas pocas familias privilegiadas, simbolizadas por sus ttulos. Despus vinieron los cambios sociales, la abolicin formal de los ttulos y la dilucin de losmonopolios, principalmente por medio del comercio. No obstante, la estructura social en s nocambi, ni con las guerras de independencia ni con la entrada de este siglo. Incluso losmonopolios perduraron, aunque su base se ampli y su alcance lleg a abarcar el pas entero. Larelacin amo-esclavo, seor-vasallo continuaba, independiente de la estructura jurdica delEstado. As, el ttulo segua siendo un smbolo de importancia para la supervivencia de muchosen manos de pocos. Slo en nuestro siglo se vieron los comienzos de cambios sociales que iban hasta las basesde la estructura. Cuando una familia ya no poda controlar ms un monopolio, o su economa demonocultivo empezaba a declinar, normalmente esa familia tambin declinaba. Algunas, sinembargo, lograron la transicin: despojadas de sus ttulos y confrontadas por el valordecreciente de sus cultivos, acompaaron exitosamente al cambio desde la plantacin a laciudad y de la agricultura a la industria. La industria, dondequiera que ella floreci, lo hizo a expensas de una economa agrcola enfranco descenso. Desplaz, asimismo, moldes culturales esenciales de la estancia a la ciudad, dela economa rural del pasado a la empresa comercial o industrial con criterios paternalistas. Eneste movimiento social es donde encontramos los elementos esenciales de la clase medialatinoamericana, y a esta luz se debe escudriar, analizar y comprender la cultura urbana deLatinoamrica.
  • 16. Pero la mayora de los terratenientes no logr hacer con xito esta transicin. Unos nisiquiera extrincronse de la plantacin en declivio y, por as decirlo, se hundieron con ella. Otrosse trasladaron a la ciudad pero no su riqueza, dejando que sus vastas tierras se arruinaran oprodujeran una mera fraccin de la antigua y considerable renta. Y frecuentemente, la familiacreca en nmero mientras la renta permaneca esttica o disminua. As, familias otrora pudientes, se encontraron alejadas de la tierra, repletas de tradicionespero sin dinero en qu apoyarlas. Esta condicin de digna pobreza, similar a la del sur deEstados Unidos al final del siglo, condujo a la bsqueda de nuevos medios y nuevas formas desatisfacer emociones contenidas y de mantener su prestigio aun en la nueva cultura urbana. Elmedio que descubrieron fue la universidad. Tenan todava las conexiones, los conocimientos y algunos recursos para demandar yobtener una educacin superior. Y a travs de la universidad, por medio de las escuelasprofesionales y los diplomas profesionales, se poda adquirir un nuevo ttulo en sustitucin delque se haba perdido. El derecho de ejercer una profesin y su propio ejercicio, tambingarantizaba rentas; pero esto era lo de menos, ya que el diploma profesional serva igualmentecomo llave para el ingreso a todas las posiciones dominantes del servicio pblico y comobarrera efectiva para cerrar estas mismas oportunidades a los que no lo tuvieran. Se establecias una nueva oligarqua, basada en el grado universitario. Mediante la eventual sustitucin de un ttulo por otro, se fue desarrollando un nuevoinstrumento para mantener prestigio e influencia en el orden social. No hubo una conjuracinconsciente para obtener este fin. Sencillamente, fue algo que sucedi. Pero en la concienciacolectiva de todas las sociedades surgi el tcito entendimiento de mantener el status quoeducativo y de oponerse a cualquier cambio que pudiera afectar los privilegios reales oimaginarios de esta oligarqua acadmicamente ennoblecida. Aunque el "ttulo" no es, ciertamente, el nico requisito para lograr el poder, s constituye entodo caso un prerrequisito necesario. Este solo hecho explica buena parte de la psicologa delestudiante latinoamericano y de la importancia que confiere a la obtencin del "cartn". Lo que menos les interesa es adquirir conocimientos efectivos. Para l, la universidad no esms que una carrera de obstculos que dura de cinco a siete aos, excluyendo las repeticiones,que la sociedad ha colocado entre su persona y el ttulo. Al llegar a ser doctor, especialmente sitiene la suerte de ser "doctor en medicina", se ha convertido en conde o marqus del nuevoorden social. Que sepa adems algo de medicina es bien secundario, tal como lo hubiera sidopara un barn medieval. Porque lo probable es que muchos de estos doctores nunca ejercernsu profesin. Quienes lo hacen, sencillamente tendrn que ir aprendiendo con la prctica omarcharse al exterior para completar sus estudios.Aqu nos encontramos con una falla bsica de todo el sistema de educacin superior. Hay unadecisiva falta de correspondencia entre el grado o ttulo que se ostenta y el conocimiento efectivoadquirido, los que, por lo menos en teora, deberan corresponder entre s. Y tropezamos
  • 17. tambin aqu con una crnica y siempre nociva falta de correspondencia entre la carreraprofesional estudiada y las actividades subsecuentes a que se dedica en realidad el graduado.Representa un procedimiento absurdo y costoso en tiempo y dinero, para preparar estaoligarqua y concederle sus injustificados privilegios a expensas del Estado. Sobra decir que existen nobles y honrosas excepciones, las que aumentan en nmero ycalidad. En su mayora, sin embargo, son excepciones y no la regla; desgraciadamente, ocurren apesar del sistema y no debido a l. As, en vez de sealar casos aislados de progreso obtenidofrente a obstculos aparentemente insuperables, nuestra preocupacin ahora se debe centrar enaquellos mecanismos que en conjunto son causa de la deficiencia del producto universitario yfreno a su mejoramiento. Slo entonces estaremos en condicin de recomendar medidascurativas apropiadas para la enfermedad institucional. Como la educacin superior es casi gratuita, es la sociedad en general la que paga porprivilegios que una mayora no puede obtener, para que unos pocos disfruten as de derechosexclusivos sin obligaciones correspondientes. Lo menos que la sociedad podra exigir a cambiode la flagrante injusticia social, es que el resultado de esa enseanza gratuita sea un verdaderoaprendizaje y un conocimiento efectivo, y que los pocos que se preparan para determinadasfunciones sociales las lleven a cabo. De aqu se desprende, entonces, un nuevo elemento cultural: la carrera universitaria comocarrera de obstculos, el cartn como su objetivo y el ttulo como la llave del poder. Todas lasleyes estn ajustadas a este patrn cultural y a su preservacin, ya que los legisladores procedentodos de esta clase. Esto explica el porqu de una resistencia difusa aunque colectiva a todocambio legal o social que en alguna forma o manera pueda afectar sus omnmodos privilegios. Pero aun este elemento y sus corolarios ya se encuentran a la defensiva. Por un simpleproceso de erosin, el sistema entero se est desmoronando, porque las clases bajas estnascendiendo. De una u otra manera, ya sea por el sacrificio personal del estudiante o pormedio de ayudas financieras proporcionadas por una sociedad con su conciencia turbada, cadavez ms jvenes de las clases sub-privilegiadas estn entrando a la universidad. Por supuestoque, al "entrar", se vuelven parte de la lite. Poco importa que un estudiante sea hijo de unministro o de un obrero. Su mera matrcula en la universidad lo convierte en uno de los dos pormil ms privilegiados en el pas. El tambin pasa la carrera de obstculos, obtiene su grado,recibe su "cartn y ttulo, y sale al primer peldao de la escalinata que lleva al poder en el nuevoorden. Su nmero est creciendo, pero el porcentaje educativo sigue siendo el mismo. Noobstante, la composicin de este porcentaje est cambiando definitivamente la forma y faz de laclase dominante. De ah la confusin que reina hoy en Amrica Latina y, sobre todo, en sus universidades.Parcense resquebrajando todas las restricciones, medidas protectoras y mecanismos decontrol, tan cuidadosamente montados a lo largo de los aos, para mantener un nmerorelativamente restringido de oligarcas en el poder. Hoy, el sistema est perforado por doquier,
  • 18. con grietas de excepciones y consideraciones especiales. Numricamente tambin se ha salidode control: de una parte, debido a presiones desde abajo y, de la otra, por el aumento numricode la clase media. He aqu, pues, otra razn que explica la actual efervescencia y la necesidadimperativa de promover cambios radicales en la universidad latinoamericana.8. Estructura La universidad latinoamericana est compuesta, exclusivamente, de un nmero restringido desemiautnomas escuelas profesionales, y de nada ms. Estructural e institucionalmente perteneceal orden feudal, comparable a la realidad poltica de Francia durante la Edad Media. Cada una desus unidades constituye un Estado separado e independiente, un clan dirigido por un seorial"decano" cuya lealtad primordial es hacia el clan y no hacia el rey-rector. 1. La facultad La facultad es una escuela profesional compuesta no slo de su propio personal docentesino, por extensin, tambin de sus graduados y de los estudiantes en ella matriculados en undeterminado momento. De aqu se deriva el concepto y la prctica de la "incorporacin", queobliga al profesional graduado de otra escuela a solicitar formalmente su admisin y a seraceptado en la correspondiente escuela social, para el pleno gozo de todos los privilegioslegales y sociales que normalmente se derivan de pertenecer a un gremio. La facultad en s puede estar compuesta por una o ms "escuelas", cada una a cargo de undirector y dedicada al desarrollo de una distinta carrera profesional. En cada universidad se pueden ofrecer alrededor de una, mximo dos, docenas de estascarreras. Sus programas de estudio son rgidos y la preparacin educativa se suministraexclusivamente dentro del mbito de la respectiva "escuela". Este esquema rige tanto para lasfacultades "universitarias" como para las facultades "independientes", no incorporadas. La facultad es la nica unidad acadmica orgnica en la universidad latinoamericana. Portradicin e inercia, ms que por ley, nadie concibe ni permite la posibilidad de que unauniversidad est compuesta por unidades de diversos tipos, no todas ellas "facultades". No seconcibe una unidad que no sea ni dependiente ni subordinada a una Facultad. Esta falta devisin, esta franca hostilidad a cualquier diversificacin orgnica, torna difcil producir cambiosestructurales en contra del monopolio de las facultades. Por tanto, mi cuarta afirmacin bsicaes que hay que eliminar este monopolio de las escuelas y cursos profesionales como pasopreliminar al desarrollo de la universidad latinoamericana. El decano nunca es nombrado. Es electo para periodos regulares por sus propios pares, losprofesores titulares. Como tambin es elegido de entre ellos, slo ante ellos es responsable. Haycasos, cuando los graduados o sus representantes participan del voto y, en algunasuniversidades, el electorado puede estar formado incluso por estudiantes. En el ltimo caso, porlo general l se siente ms responsable ante los estudiantes que ante sus colegas. Normalmente
  • 19. se le elige por su posicin personal en la comunidad, para asegurarse de que todas lasrelaciones feudales sean aprovechadas integralmente en beneficio de su escuela. Pero a vecesno representa sino un compromiso entre dos o ms rivales de mayor relieve y es, enconsecuencia, un decano dbil, sin iniciativa ni prestigio personal. Entonces, su utilidad a lafacultad es limitada. El director por lo general es nombrado. Es el administrador de un curso, de una carrera ounidad escolar, a menos que el ttulo y la posicin sean sinnimos de los del "decano". Puede ono tener asiento en el consejo universitario pero, en todo caso, tiene poder, controla elpresupuesto y toma decisiones que inciden directamente en asuntos acadmicos.Las tres grandes carreras son las de medicina, derecho e ingeniera. Y van en ese orden, auncuando, con los avances de la tecnologa, las escuelas de ingeniera estn ganando terreno.Odontologa, Farmacia y Agronoma forman las tres pequeas, con todas las demsconsideradas recientes, tardas. La facultad de filosofa y educacin, gradualmente se ha dotransformando en una institucin colectora de toda asignatura no enseada en otras escuelas.Puede denominarse "Facultad de Filosofa, Ciencias y Estudios Pedaggicos", o "Facultad deFilosofa, Ciencias y Letras", o "Facultad de Humanidades", etc., pero esencialmente son todas lamisma cosa: escuelas normales para preparar futuros maestros de enseanza secundaria. El hecho de que estas unidades constituyan una aglomeracin de muchas disciplinasaparentemente desconectadas entre s, con un nmero de carreras o cursos proporcional-mentemayor al de las otras facultades, las convierte en una pequea rplica de la universidad y,consecuentemente, en el sitio ms susceptible para el desarrollo de los "estudios generales". Enalgunos casos, la ciencia ha prosperado, ya a travs o alrededor de las ctedras meramenteacadmicas de qumica, fsica, biologa o matemtica, mediante la instalacin de laboratorios yla contratacin de personal adicional, donde antes no exista ninguno de los dos. stos son losncleos potenciales en torno a los cuales poda crecer el concepto de estudios generales,siempre y cuando se cambie la estructura inherente a la universidad, y las humanidades fuerandesarrolladas en forma similar. Hasta ahora, sin embargo, este proceso no ha obedecido a ninguna regla, surgiendo slocomo consecuencia de presiones sociales o al azar. Ningn planeamiento integral, ningunadecisin colectiva consciente han contribuido a este fenmeno o fijado la orientacin hacia losobjetivos que se desean y las metas que se requieren. Ni de lejos puede considerarse como"poltica universitaria" el que un profesor, digamos de biologa, con buenas conexiones y granperseverancia, logre instalar un buen laboratorio en su especialidad. Este laboratoriosencillamente "sucede", como puede suceder cualquier fenmeno natural. Y lo ms probable esque, si su fundador se retira, las actividades de laboratorio, curso o ctedra regresen a suantigua inercia y rutinaria inaccin.
  • 20. 2. La ctedra La ctedra es la unidad universitaria bsica, la mnada de la cual se forman las facultades. Siproseguimos el smil de la facultad-clan, entonces el profesor viene a ser un seor feudal. Comotitular de una ctedra, definida por ley y obtenida a travs de procedimientos legalmentepreestablecidos, el profesor pasa a ser dueo de un feudo y absoluto gobernante de undominio, con poderes de vida y muerte sobre su asignatura. De manera figurada, est clavadofsicamente a la ctedra por el resto de su vida. Nada ni nadie puede removerlo, una vez que hasuperado los obstculos legales y sociales que se interponan en el camino hacia su designacincomo "catedrtico". El mayor pecador en este sentido es Brasil, donde los aspectos ms negativos de estaprctica se encuentran consagrados en la Constitucin Federal. En Amrica Central, afortu-nadamente, la situacin es menos aguda, menos rgida, pero an all, la tendencia haciamayores privilegios y menos obligaciones est creciendo. Como tal, la institucin de la ctedraacadmica es de origen europeo. Pero los siglos transcurridos han transformado grandementeen Amrica el concepto original, para adaptarlo a las necesidades peculiares de los nuevosgrupos de intereses, ya mencionados. Ms an, la interpretacin europea de esta institucin es deficiente y debera modificarse yaque, en Europa misma, la prctica ha dejado atrs la realidad legal del Herr Profes-sor. Por msque, como catedrtico, siga siendo el nico, el "profesor" titular, el departamento a su cargo porlo general ha crecido tanto, que sus varios miembros docentes e investigadores constituyen enefecto un grupo de iguales. El "profesor" es relegado con carcter permanente a la direccin desu ctedra departamentalizada. Vemos, pues, que "de hecho" Europa est en proceso deadoptar el concepto norteamericano del Departamento, cuyos muchos y capacitados miembrosno son inferiores a nadie ni en prestigio ni en capacidad para repartirse entre ellos todas lascargas y obligaciones de su organizacin. Slo el nombre se retiene todava para hacer del jefedel departamento tambin de jure el nico "profesor". Pero an as, su calidad depende deprocedimientos de seleccin muy positivos y de una marcada competencia con otros titularesde ctedras similares entre numerosas universidades. De este modo, el sistema europeo hasta lafecha se ha protegido de la estagnacin, ha ampliado la competencia y garantizado laexpansin de la excelencia acadmica y cientfica. Ms en Amrica Latina ha sucedido lo contrario. La vacua forma de una institucin legalizadaconcede derechos slo a unos pocos con casi ninguna obligacin correlativa y, cierta-mente, sincompetencia alguna. Lo que con sus mltiples derechos y garantas originalmente tena porobjeto proteger al profesor de incursiones arbitrarias por parte de un ejecutivo totalitario, fuetransformado gradualmente en un refugio para la incompetencia y la indiferencia. La ley establece solamente una ctedra por cada asignatura impartida en una escuelaprofesional. Supongamos que se trata de la qumica orgnica en alguna escuela de farmacia. Elprofesor ha ganado su ctedra mediante un examen y la conserva de por vida, como nico
  • 21. profesor de qumica orgnica en esta escuela. Nada puede suceder en su especialidad si l no lodice o lo permite. Esto lo convierte en algo ms que en el nico profesor de qumica orgnica.De hecho, l es la qumica orgnica, porque si falla en sus deberes, fracasa su disciplina tambin.Y si fracasa en ella, la escuela se queda sin qumica orgnica. De aqu puede deducirse sindificultad, cmo el progreso de un campo, de una escuela, aun de toda una generacin deestudiantes, puede detenerse por un solo incompetente que resulta ser irremovible. Y si es unoentre varios colegas de dotes similarmente deficientes, todo un sistema educativo se puedeparalizar, sin que haya recurso legal para efectuar un cambio. La estructura feudal de la facultad descansa en los poderes feudales del catedrtico, rplicade las condiciones y relaciones que rigen fuera de la universidad. En muchos pases, no slo elconsejo universitario sino la asociacin de profesores parecen un "quin es quin" de lasfamilias dominantes del pas o una lista de las calles importantes de la capital. Son el poder yprestigio social as como el financiero, los que conducen a la ctedra y de ella, al puesto de decanoo rector. Ningn anlisis de la universidad latinoamericana puede pasar por alto este importantehecho sociolgico. Al igual que en la poltica, sin embargo, ya estn apareciendo nombres nuevos, cuyagenealoga no se remonta muy atrs. Ms ellos son, ahora, la nueva clase dominante, en tantoque los mecanismos para obtener y mantener el poder siguen siendo los mismos del pasado.As, mi quinta afirmacin bsica es que no se lograr nada de valor trascendental y en grandeescala en la universidad latinoamericana hasta que se rompa el monopolio de la ctedra. 3. El departamento Se habla mucho de supuestos cambios a fondo en la universidad latinoamericana,encaminados a su departamentalizacin. Si bien es cierto que el trmino est de moda, loshechos desmienten la aseveracin de un cambio intrnseco. El concepto norteamericano de un "departamento" agrupa materias idnticas orelacionadas entre s en una sola unidad universitaria integrada. Miembros del personaluniversitario que son afiliados o llegan a afiliarse con estas materias, quedan automticamentebajo su administracin funcional. Primero viene el concepto lgico de una unidad funcional yluego los profesores, los currculos, las clases y los estudiantes se adaptan y organizan alrededorde l. Unos profesores titulares de la misma rama, con un buen nmero de asociados, asistentes einstructores, transforman esta rama comn en un todo orgnico, distribuyen entre s lasresponsabilidades docentes en combinaciones que varan de acuerdo con las necesidades yelaboran proyectos de investigacin coordinados. Al menos en teora, se trata de una empresacolectiva. En la prctica, dado que nadie depende exclusivamente de nadie, todos son asociadose interdependientes. El encargado del departamento, conocido o como "jefe" o "director", esescogido por sus pares y de entre ellos. Pero una vez elegido, es responsable ante su
  • 22. departamento y la administracin universitaria, no ante los intereses privados que pudieronhaberlo elegido. En Amrica Latina, el departamento es algo completamente distinto. Aqu, un grupo decatedrticos totalmente independientes, encargados de materias con o sin afinidad entre s, sejuntan formalmente en algo denominado "departamento", pero que de hecho tiene escasainterdependencia funcional, todava menor administracin uniforme y ninguna unidad orgnica.Vienen primero las ctedras autnomas, sus materias no integradas, los currculos rgidos y lascarreras preestablecidas entre cinco y siete aos, y slo entonces se hace un esfuerzo -en elpapel- para reunir esas entidades heterogneas dentro de un conjunto nominal. El resultado es una alianza de seores soberanos, cualquiera de los cuales puededesvincularse legalmente o de facto si se siente disgustado o aburrido. Hasta la motivacin paraesta alianza normalmente es obtusa. Se juntan porque ahora parece Se trata de una tendenciade moda, o porque tienen que ocupar juntos un nuevo edificio, o simplemente porque reunidospueden justificar mejor una nueva solicitacin de fondos. En la mayora de los casos, sinembargo, ignoran las verdaderas finalidades de un departamento, as como la mecnica de suorganizacin. Por ejemplo: un "departamento de historia" en Estados Unidos dictar clases de historiaantigua, medieval y moderna, adems de numerosas asignaturas especiales, bajo ttulos como"La China durante las invasiones mongolas", "La Rusia en el siglo XVII", "Napolen" o "Lasguerras persas", orientadas a los estudios generales o a una mencin especial en este campo.Todos los aos el departamento se rene para discutir su poltica, cambios de currculos, laadicin o supresin de asignaturas, la mejora del contenido de las existentes y, en general,adaptar sus actividades a las necesidades sentidas y a las preferencias o capacidadesindividuales, todo eso al servicio de la universidad en conjunto. Veamos ahora un departamento latinoamericano de "historia y geografa"; no de launiversidad entera, porque no existe tal cosa, sino de la facultad de filosofa o su equivalente. Enprimer trmino, la tradicin requiere que la geografa y la historia vayan juntas. Segundo, el"departamento" sirve a un solo objetivo: ensear exclusivamente a aquellos estudiantes quesigan su carrera de cinco aos la cual, presumiblemente, los preparar para ser en el futuroprofesores de historia y de geografa. Tercero, estas materias no estn concebidas parasatisfacer las exigencias de esta rama del conocimiento humano, sino solamente las exigenciasde un curso profesional. Estas materias representan una unidad de enseanza profesional, cerrada en s, que incluyeno slo las clases habituales de historia y geografa, sino tambin filosofa, lgica o aunantropologa. Nadie va a argumentar contra la conveniencia de que los estudiantes de historiatomen esas materias, pero no es lo que est en discusin. Aqu estamos tratando de ladefinicin del "departamento", y lo anterior nos muestra cmo en esta parte del mundo es nadams que un nuevo nombre para la vieja escuela tradicional, nada ms que un sinnimo para la
  • 23. organizacin de curso o, en el peor de los casos, un eufemismo para juntar una serie dedisciplinas inconexas, bajo un rtulo vaco. Adems, cada una de estas materias ligeramente interrelacionadas, es enseada por uncatedrtico independientemente, de acuerdo con sus propias luces y decisiones. As, poco onada puede hacerse colectivamente para eliminar duplicaciones innecesarias o superposicionesindeseables. Cada una de estas materias ha sido definida con anterioridad dentro de un solocurrculo rgido concebido para estudiantes de una sola carrera. Al departamento no se puedenaadir nuevas asignaturas del mismo campo, ya que no hay estudiantes que las tomaranporque lo deseen o porque no se les permitira tomarlas. Y como cada materia "pertenece" a undeterminado profesor, es muy escaso o nulo el intercambio que puede haber entre losmiembros del departamento respecto a sus responsabilidades docentes. Aun as, sta es slo una de las formas que puede tomar el "departamento" latinoamericano.Podemos observar tambin, por ejemplo, la costumbre de agrupar materias ya existentes deuna determinada carrera profesional que se encuentra a cargo de una "escuela", dentro de unnmero arbitrario de nuevas unidades y denominarlas como "departamento", cada una de ellas.Una carrera de cinco o seis aos en agronoma, puede componerse de unas 50 materias,dictadas todas por la escuela de agronoma. Bajo el impacto de la nueva ola dedepartamentalizacin, estas materias -soberanas y ya definidas-, junto con sus irremoviblesprofesores, se ven de repente agrupadas de otra forma. Si en el pasado estaban ordenadas deacuerdo con el ao de estudio, ahora, en la nueva disposicin, aparecen bajo el ttulo de unospocos departamentos nuevos. Uno de esos, por ejemplo, podra ser un "departamento de biologa", que contenga lasctedras tradicionales de biologa animal, biologa vegetal, botnica sistemtica y zoologa siste-mtica. Tiene todos los aspectos de un buen comienzo para un "departamento de biologa" enel sentido que a l se da en Estados Unidos. No lo es, sin embargo. Se trata, justamente, del tipode confusin semntica que con cierta regularidad produce una falta de comunicacin con losvisitantes extranjeros. Como stos, por lo general, no sospechan discrepancias estructurales,slo se fijan en las diferencias cualitativas. De ah las muchas conclusiones infundadas de quetales unidades -aunque por acaso ms limitadas en equipamiento y otros aspectos materiales-son bastante parecidas a las que ellos conocen. Las cuatro materias mencionadas no son, infelizmente, biologa en s, ni puedendesarrollarse hacia esta meta, salvo que se produzca un cambio estructural; porque los obstcu-los son todos internos. Estas cuatro y solamente estas cuatro materias son parte del currculo deagronoma y, tal como estn, se les ensearn slo a los estudiantes de agronoma. Laorientacin de estas materias se dirige a la preparacin profesional de este grupo y no hacia eldesarrollo de esta rama de la ciencia. Y si el ejemplo anterior tiene todava algn sentido, no se podra decir lo mismo del"departamento de suelos", el cual se halla tambin en la nueva reorganizacin. Es posible que
  • 24. ste contenga solamente dos ctedras: una de edafologa, como debera tenerla, aunquedifcilmente justificar la creacin de un departamento; y otra de industrias agrcolas, que nodebera tener y, por tanto, no lo justifica. Lo que pas, sencillamente, fue que estas dos materiasquedaron sobrando en el currculo anterior y la simetra del nuevo esquema demand unencabezamiento ms. La llamada departamentalizacin no es, la mayora de las veces, ms que barajar de nuevo ysuperficialmente las unidades ya existentes en una escuela o facultad. Al usar trminos de moda,la universidad se engaa a s misma y a los dems e, incidentalmente, impide que se produzcanlas modificaciones realmente necesarias. Porque si un currculo profesional monoltico,compuesto de cincuenta y tantas materias tradicionales, tradicionalmente impartidas, ya esmalo, ciertamente no va a mejorar por reagrupar las mismas materias y la misma gente bajocinco o seis rtulos arbitrarios, y llamar a este proceso "departamentalizacin". 4. El instituto Por cierto, no hay un concepto nico aplicable a lo que un instituto deba ser o hacer. Msun fenmeno de ciencia y tecnologa que una unidad administrativa o social, generalmente se leconcibe como una organizacin levantada en torno a un tema central de estudio, erudicin oinvestigacin. Puede tambin suministrar entrenamiento, generalmente como un subproductode actividades de investigacin, pero entonces se trata de un entrenamiento prctico de altonivel, de personas ya calificadas y experimentadas, cuyo nmero es siempre restringido. Amrica Latina comparte tambin este concepto de lo que debe ser y hacer un instituto. Portanto, resulta asombroso ver cmo a la mayora de los "institutos" locales les falta mucho parallenar los aspectos ms elementales de los objetivos antes mencionados. La razn reside en queel desarrollo de dichas entidades es relativamente reciente. Dado que dentro de su conciencia socioeconmica los latinoamericanos no hallan cabidapara unidades universitarias distintas a la facultad, no resulta fcil "colocar" un instituto dentrodel esquema vigente. Pero la necesidad real o imaginaria de institutos de investigacin-frecuentemente nada ms que el deseo de alguien de promover uno- plantea un problema a launiversidad y exige una solucin. En la mayora de los casos la solucin reside en convertir unactedra en un instituto, bajo la supervisin directa de una facultad. As es como la universidadresuelve el problema. Porque la sociedad, fuera de la universidad, lo resuelve creandoinstituciones gubernamentales para actividades cientficas puras o aplicadas bajo la supervisindirecta de un ministerio. Los principales aportes al conocimiento humano de tales entidadesparecen relacionarse con las ciencias sociales y no con las naturales. Representan un estudio decmo convertir en un instante una organizacin til en una burocracia improductiva y saturadade personal. Hemos analizado ya la naturaleza esencial de la ctedra universitaria. Todas las ctedras sonconsideradas iguales ante la ley, la cual estipula todo a su respecto, desde el nombramiento del
  • 25. profesor hasta el nmero exacto de sus asistentes. Parecera evidente que estas estipulacionesno coincidan siempre con las necesidades reales. En realidad, esta actitud igualitaria frente acada una de las materias, lleva en muchas facultades al convenio tcito de que el pastelfinanciero debe repartirse en tajadas iguales entre todos los titulares de ctedra, a veces, si nosiempre, a expensas de las necesidades objetivas. Si entonces alguna de esas unidades guales se ve favorecida de repente con un influjo dedinero, personal adicional y un prestigio correspondiente, al ser transformada en instituto, elantiguo equilibrio dentro de la facultad se trastorna y surgen graves tensiones que ponen enpeligro todo el orden establecido. Dichas tensiones suelen ser tan poderosas que, a lo largo delos aos, van produciendo fuerzas negativas suficientes basadas en la pura inercia, hasta elpunto de que la iniciativa original de elevar alguna rama del conocimiento a niveles msdesarrollados de organizacin para obtener as un enfoque ms serio, se deshace,gradualmente, en la rutina y termina por fracasar por completo. Este fracaso arrastra consigomucho del entusiasmo inicial, del tiempo y del dinero invertidos, y as un esfuerzo noble seconvierte en una carga financiera y en fiasco social. Pero hay otras fuerzas negativas en accin. Puede haber, por ejemplo, la necesidad de quela universidad le consagre su atencin a un problema de parasitologa que afecta a lacomunidad. El financiamiento para ampliar laboratorios y contratar personal lo suministra elEstado, la universidad, o ambas partes. Lgicamente, esta iniciativa podra lograrse a travs de lactedra de parasitologa de la escuela de medicina. La ctedra, entonces, se convierte en un"Instituto de investigaciones parasitolgicas", pero sin cambiar su carcter primitivo y sinabandonar sus funciones didcticas de rutina dentro de la misma escuela. A esta altura no se trata de comenzar una discusin en pro o en contra de la separacin dela docencia y la investigacin cientfica. Personalmente, estoy convencido de que las dosactividades se complementan y de que siempre pueden ser fecundas una a otra. Pero de lapostulacin de un principio a su implementacin exitosa hay un largo y tramposo camino dondepueden deshacerse muchas de las buenas intenciones. En este continente la experienciademuestra que las aulas, saturadas de rutina, propagan el virus de su inercia a todas las demsactividades universitarias. La actual inflexibilidad de la estructura universitaria hace poco menosque imposible un matrimonio feliz entre la docencia y la investigacin, lo cual significa que las"actividades de investigacin" de esta nueva -y al mismo tiempo vieja- unidad quedan sincomenzar y aun mucho menos capaces de convertirse en una empresa floreciente y fecunda. Adems, este proceso de establecer institutos opera en dos direcciones. Puede serdecretado desde arriba o instigado desde abajo. Cualquier catedrtico ambicioso con buenasconexiones en el gobierno puede convencer al ministro amigo de que inserte una partidaespecial en el presupuesto estatal o federal, autorizando la creacin y financiacin de la edifica-cin de un nuevo instituto. A veces este motivo personal se halla justificado por la capacidadespecial del profesor y por el mero hecho de que no puede realizarse un trabajo serio dentro de
  • 26. los lmites de una ctedra en la facultad. Pero, con la misma frecuencia, un instituto creado entales circunstancias no es otra cosa que una "ctedra glorificada", constituida para servir no a losintereses de la ciencia sino a las ambiciones polticas de su titular. Y esta inflacin de ctedrasexaltadas, esta multiplicacin de institutos ineficaces y carentes de los requisitos mselementales, sirve tan slo para crear un escape adicional en las finanzas nacionales, sinsuministrar en cambio ni una fraccin siquiera de los servicios que justificaran ese sacrificiocolectivo. Lo usual es que en Amrica Latina los institutos sirvan slo para el prestigio personal deunos cuantos oligarcas universitarios, y que no le presten ningn beneficio a la comunidad, lacual tiene slo el privilegio de pagar la cuenta. Pero, incluso en los casos en que tanto el motivocomo la justificacin son vlidos, vemos que la investigacin cientfica, tal como se la prctica,dista de ser provechosa. Porque, en general, hasta la fecha la ciencia latinoamericana hademostrado ser ms imitativa que creadora. No es mera coincidencia que cuando se escriben estas lneas Amrica Latina haya obtenidoslo un premio Nobel en ciencia. Y esto fue hace decenios, cuando an contaba la iniciativaindividual y cuando Bernardo Houssay form un magnfico equipo de investigacin en torno asu ctedra en la Escuela de Medicina de Buenos Aires. Pero, aun en este caso sobresaliente ysingular, los conflictos polticos y la inercia social lograron a la larga destruir su instituto. Nisiquiera el orgullo nacional pudo salvarlo de los efectos de esas dos fuerzas sociales, lo queproporciona una medida de la validez de este anlisis. Los muchos jvenes brillantes en torno aHoussay se dispersaron o murieron, sin dejar continuadores, sin dejar siquiera una organizacinfuncional que asegurara la continuidad y el progreso de lo que una vez fue una institucin y uninstituto maravillosamente promisorio. Entre los cientficos de Latinoamrica hay la conviccin de que el promedio de la vidaproductiva de aqullos con habilidad, ideas e iniciativas es, cuando mucho, de diez aos.Despus de un decenio de erosin, de conflicto diarios y de presiones casi insoportables elmayor de los idealistas, el ms grande de los entusiastas con una voluntad de hierro sucumbiratambin a tantos obstculos insuperables. De nuevo, es la estructura la que desempea papeldecisivo en contra del progreso en este caso, contra un progreso de carcter vital, directamenterelacionado con la supervivencia de estos pases.C. Institucional 1. El consejo Compuesto por todos los decanos y directores, presidido por el rector, el consejouniversitario es similar a un consejo de estados soberanos que se renen para discutir ynegociar. Solamente cuando un peligro externo amenaza un inters comn, desenvuelven sus
  • 27. miembros una semblanza de accin coordinada. Como son pocos los intereses internoscomunes, no existe base para el desarrollo de una poltica universitaria. Por ventura o una fuerte presin externa, nuevos mtodos ce procedimiento colectivopueden a veces ser implantados en el consejo universitario. S por tradicin el consejo se hamostrado insensible a las necesidades o aspiraciones colectivas, la realidad vigente le imponeuna cierta dosis de inquietud y responsabilidad. La mera existencia de la ayuda tcnica, denuevas oportunidades colectivas, las apelaciones del Estado a productos nuevos, constituyenuna fuerte tentacin as como un incentivo para el trabajo de grupo. Pero la norma ha sido, y ensu mayora contina sindolo, la de reunirse a intervalos no siempre regulares para negociar ladistribucin del presupuesto entre los diversos usufructuarios. Por lo dems, el consejo se limitaa darles el visto bueno a medidas administrativas que ascienden hacia l de las distintasfacultades, o que descienden de la rectora. Siempre que los estudiantes hacen parte del consejo-no importa en qu proporcin numrica- sus derechos equiparados y su voto en bloquesimplemente introducen un nuevo y soberano, aunque ms articulado y dinmico, inters eneste cuerpo supremo ejecutivo. 2. El rector Como regla general, raramente codificada, el rector o presidente de una universidad debesalir de los propios rangos de sta. Esto lleva a mucha politiquera y a una seleccin biolgicanegativa, pero a poco o ningn progreso constructivo. Si no es escogido entre los decanos ducales, y por ellos, es entonces elegido directamentepor las facultades-clanes. El Estado tiene su parte de control, pues normalmente recibe unaterna de nombres, de los cuales la costumbre demanda que sea designado el primero de ellos.La historia reciente, sin embargo, muestra que esta prctica est siendo violada con frecuenciacada vez mayor, en beneficio de la poltica, practicada al ms alto nivel, que no siempre es elnivel universitario. En algunos casos el Estado escoge al rector y lo nombra, y en lasuniversidades catlicas todos los nombramientos vienen de arriba. Al menos en teora, el rector-rey no tiene ms poderes independientes que los que leconfieren voluntariamente los decanos. De modo figurativo, puede decirse que carece deejrcito o de polica, porque el verdadero poder permanece en manos de los clanesindependientes. Si no complace a los decanos, stos no lo reeligen, una situacin suficiente enla mayora de los casos para que l acceda a sus demandas particulares. As, pues, una polticaprecisa y cuidadosa mantiene un equilibrio precario entre todos los poderes de dentro y fuerade la universidad. Si bien es cierto que lo analizado es todava vlido en la mayora de los pases, obvio estambin que se han producido defecciones, en diverso grado, del viejo sistema. Mas aunque esverdad que esta distribucin y este ejercicio del poder se estn desmoronando, debemos antescaptar su origen histrico para despus analizar las diversas manifestaciones de la actualidad.
  • 28. Evidentemente, algunos rectores han acumulado ms poder personal del que puede deducirsede la anterior descripcin. Pero conviene recordar que, por ms que el sistema est en va dedesaparecer, su estructura no ha sufrido ninguna modificacin esencial. Cuando un rector es poderoso, lo ms probable es que su poder provenga de otras fuentesfeudales, externas a la universidad que dirige. Puede ser pariente del presidente de la repblica,puede ser miembro -o aun el jefe- de una de las familias dominantes, o lder del partidomayoritario. En estos casos se convierte en un dictador "de facto", favoreciendo abiertamente asus amigos mientras aplica estrictamente la letra de la ley a sus enemigos, y los dems. En ciertaforma, la estructura no favorece su transformacin en un monarca constitucional y menos anen un director general tipo gerente de empresa. An as, a medida que desaparece el viejo orden feudal, el rector asume constantementems atribuciones gracias al aumento natural del prestigio de la universidad, y asume tambinms responsabilidades por la sola fuerza de los acontecimientos. Esperemos que unos cambiosestructurales apropiados, deliberadamente establecidos, le confieran al rector mayor autoridadreal, y le suministren a la Universidad controles y equilibrios objetivos para prevenir el empleoarbitrario del poder. 3. La poltica Bsicamente, la universidad latinoamericana carece de una poltica universitaria. Como lodescribimos, las relaciones personales y la estructura institucional impiden la formacin de untrabajo conjunto y de una accin de grupo, e imposibilitan as el nacimiento, el mantenimiento yla prosecucin de un objetivo comn. La asamblea general de profesores de la universidad no es ninguna reunin en la alcalda deun pueblo de Nueva Inglaterra, ni nada parecido tampoco al sistema democrtico suizo derepresentacin directa personal, en el que cada miembro responsable de la comunidad se renede vez en cuando con sus iguales para discutir y resolver los problemas comunales. El consejo universitario no tiene nada en comn con el sistema norteamericano de ungerente de empresa, en el que se delegan los poderes y se adoptan en conjunto o se imponendesde arriba solamente decisiones de orientacin general. Un sistema de obligaciones y delealtades privadas, de relaciones de persona a persona, impide desde el principio la posibilidadde llegar a decisiones de inters general o a consideraciones objetivas sobre necesidades delargo alcance. Cuando ha concluido el regateo de intereses privados, el campo deentendimiento es tan vago que no llega a afectar a ninguno de los intereses creados. El"denominador mnimo" es por lo general tan bajo que carece de toda eficacia. Con pocas excepciones, las que se encuentran slo en universidades realmente privadas, nohay una junta de procuradores para definir una poltica, establecer prioridades, orientarproyectos y delegar atribuciones. Tan slo existe un consejo universitario compuesto derepresentantes de grupos de intereses hostiles entre s. As no es posible establecer una poltica.
  • 29. Lo poco que se ha obtenido en orientacin general se basa en los derechos que hanconseguido las facultades a travs de los aos. Si por cualquier razn una de ellas ha logrado un ascendiente econmico sobre las dems,continuar manteniendo sus prerrogativas, indiferente a las necesidades sociales. As, lasdecisiones de poltica se refieren principalmente al reparto de fondos entre las escuelasprofesionales, y esta divisin suele hacerse segn el criterio de precedencias tradicionales. Si elpas en conjunto necesita o no ms abogados o farmacuticos es un asunto al margen de ladiscusin. Si ocurre que la escuela de derecho o la de farmacia reivindican un determinadoporcentaje del presupuesto anual, los intereses creados y la tradicin exigen que cada unacontine recibiendo su tajada ao tras ao. Un concepto ms maduro sobre polticauniversitaria y un reconocimiento claro de su necesidad, obligara a la universidad a reflexionarms sobre los fluctuantes requerimientos de la comunidad a cuyo servicio se supone est. Estoimplicara un reconocimiento del valor que tiene el conocimiento ntimo de cifras, nmeros y elanlisis cuantitativo en general. Implicara, por ejemplo, un conocimiento sobre la distribucinde los egresados y, por extrapolacin, de la proyeccin de esa curva para determinar si laproduccin prevista satisfar o no las demandas del futuro. Pero todo esto presupone unainformacin estadstica que desafortunadamente no existe. La estadstica en Amrica -en todas partes, y en todos los campos- o no existe o esdeficiente por no inspirar confianza. Se hace difcil hallar datos merecedores de fe sobre lastendencias y la distribucin de la poblacin, an si hubiera alguna universidad deseosa deinformarse efectivamente sobre tales asuntos. La verdad, sin embargo, es que a nadie le interesarealmente dicha informacin. Al obtenerla se revelaran con seguridad hechos desagradables. Ysi se hiciera algo al respecto, casi con certeza se perjudicara uno u otro grupo de intereses. Por tanto, hasta que cambios estructurales y nuevos procedimientos administrativos nopermitan la aparicin de una poltica universitaria coherente basada en informaciones objetivas,se puede presumir con certeza que continuar la produccin indiscriminada de msprofesionales. Y puede tambin presumirse la casi total ausencia de personal calificado en vastasramas del saber que hasta la fecha han sido dejadas virtualmente intactas por la universidad. Dentro de esta situacin, por lo general corresponde al rector establecer la "poltica" quepueda. Tal vez lo logre al sustraer sutilmente ac lo que va a sumar all, al contraponer un grupode presin a otro hasta obtener una relativa independencia para crear alguna actividad nuevadeseada por l, o exigida por la sociedad pero que las facultades tradicionales no quieren o nopueden proporcionar. Tales cambios, si llegan a acontecer, ocurren bajo tremendas presiones, cometidos siemprede mala gana y normalmente demasiado tarde. No se producen nunca con base en el estudio ola previsin. Pero se presentan, cuando algn senador, gobernador, general o el propiopresidente de la repblica ejerce la presin necesaria sobre el consejo universitario para queste acceda a la construccin de un nuevo edificio, la creacin de una nueva especialidad o
  • 30. quizs aun a la de una nueva carrera. Al aplicar presin y tambin los medios financieros,obtienen la innovacin deseada, mas casi nunca con criterios integrados. Las modificacionespromovidas arbitrariamente y realizadas al azar se vuelven injertos dentro del resto de laestructura universitaria, casi como si hubiera la esperanza de que el injerto no prendiera y lascosas pudieran volver, tarde o temprano, a su primitivo estado ineficaz. 4. La administracin Sentemos la afirmacin categrica de que en ninguna parte de Amrica Latina encontramosuna verdadera administracin universitaria. En primer lugar, no hay administradores; ensegundo, la estructura actual imposibilita desarrollar una administracin uniforme y coordinadapara el conjunto de la universidad.Cada escuela o facultad tiene su propia administracin, o al menos una oficina y un secretariopara que se encargue de las cuestiones administrativas, tal como l concibe sus obligaciones alrespecto. Cada una de estas unidades tiene su manera de tramitar los procedimientosadministrativos, sus formularios, sus conductos regulares y su aparato ejecutivo. Nominalmentehasta pueden llegar a alegar que tales procedimientos son idnticos en todas las unidades de launiversidad, pero en la prctica varan grandemente. Nociones sobre individualismo, libertadpersonal y democracia, de alguna manera se mezclan con cuestiones administrativas, lo que nofacilita llegar a acuerdos sobre cualquier asunto. De este modo no se logra uniformar ni siquierael papel de escribir, mucho menos los formularios, los archivos o los procedimientos en general. Pese a la abrumadora resistencia contra cualquier forma de una administracin central de launiversidad, este sistema altamente individualista, tal como se le practica o, mejor dicho, talcomo no funciona, ha sido un tan redondo fracaso, que su eventual desaparicin puedepreverse con certeza. Una creciente papelera demanda cada vez ms decisiones de conjuntobasadas en criterios especializados. Principalmente la introduccin de la ciencia en launiversidad requiere una consolidacin general y decisiones colectivas sobre cuestiones depoltica y administracin, relacionadas con la aprobacin de proyectos, la adquisicin deequipos y nuevas construcciones. Esto significa que se han plantado las semillas de un trabajoen equipo y que -por ms deficientes y descuidados que sean todava sus mtodos- haempezado a brotar un procedimiento administrativo nuevo y ms eficaz. El secretario general, subordinado al rector, est aumentando su poder y su importancia.Histricamente, era apenas el secretario del consejo universitario y sus tareas estaban limitadasa preparar las reuniones, transcribir las actas y comunicar las decisiones. Pero mientras msproblemas de carcter general se acumulan en la universidad, no relacionados con lacompetencia de una sola facultad, el nico sitio y el ms lgico adonde ellos deberan serllevados es a la oficina del secretario general. Pero ni l, ni la oficina a su cargo, estnpreparados para asumir tantas responsabilidades nuevas. Una vez ms el cambio de estructura
  • 31. es la nica alternativa para terminar con el estrangulamiento administrativo de la universidadpor causa de esta secretara. Hoy da el sistema se ve retorcido en todos los sentidos mientras la institucin busca nuevosmtodos y nuevas vas para organizarse. Mientras se le impone