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V. Composición y forma del núcleo común de la ciudadanía multicultural Titulo Tapia Mealla, Luis - Autor/a; Autor(es) La invención del núcleo común : ciudadanía y gobierno multisocietal En: Lugar Muela del Diablo Editores Editorial/Editor 2006 Fecha Colección Autodeterminación Colección Historia; Sociedad; Democracia; Política; Ciudadanía; Diversidad Cultural; Poder ejecutivo; Bolivia; Temas Capítulo de Libro Tipo de documento http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/Bolivia/cides-umsa/20120903094930/5tapia.pdf URL Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.0 Genérica http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/deed.es Licencia Segui buscando en la Red de Bibliotecas Virtuales de CLACSO http://biblioteca.clacso.edu.ar Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) Conselho Latino-americano de Ciências Sociais (CLACSO) Latin American Council of Social Sciences (CLACSO) www.clacso.edu.ar
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  • V. Composicin y forma del ncleo comn de la ciudadana multicultural Titulo

    Tapia Mealla, Luis - Autor/a; Autor(es)

    La invencin del ncleo comn : ciudadana y gobierno multisocietal En:

    Lugar

    Muela del Diablo Editores Editorial/Editor

    2006 Fecha

    Coleccin Autodeterminacin Coleccin

    Historia; Sociedad; Democracia; Poltica; Ciudadana; Diversidad Cultural; Poder

    ejecutivo; Bolivia;

    Temas

    Captulo de Libro Tipo de documento

    http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/Bolivia/cides-umsa/20120903094930/5tapia.pdf URL

    Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.0 Genrica

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    Articulo la propuesta de composicin de la ciudadana encondiciones multiculturales y multisocietales en torno a trescrculos concntricos. Al primero y principal llamar ncleocomn intercultural; al segundo regmenes de autodetermi-nacin cultural y un tercero que sera las formas de articula-cin.

    En el ncleo comn intercultural el objetivo es producir yreconocer igualdad entre pueblos y culturas, y entre miem-bros de cada una de las culturas y los pueblos existentes en elpas. En este sentido, no se puede razonar de manera exclusi-va y principal en torno a individuos sino, ms bien, en torno acolectividades y, sobre todo, en torno a sus formas polticasglobales. Este es un primer ncleo de revisin de lasformulaciones hasta ahora elaboradas sobre los derechos hu-manos y ciudadanos que han tomado como eje al individuo,es decir, son formas de concebir la ciudadana de manera, poras decirlo, intrasocietal, al interior de un tipo de sociedad y,por lo tanto formas de pensar y reconocer derechos a los indi-viduos miembros de ese tipo de sociedad.

    Hasta ahora la mayor parte de las formas de enfrentar lacondicin multicultural y la ciudadana en pasesmulticulturales, ha seguido utilizando el mismo marco doc-trinario que corresponde a la historia de la sociedad y culturadominante, es decir, se ha avanzado en extender el reconoci-miento de derechos a lo que de manera genrica se llama losindgenas en la mayor parte de los pases; pero el reconoci-

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    miento se ha hecho principalmente en torno a individuos. Apersonas que hablan otra lengua, provienen de otra matrizcultural, se les ha ido reconociendo los derechos que las cons-tituciones moderna ms o menos liberales contienen como for-ma de integracin, de derechos y deberes, en el seno de losestados modernos. El eje del razonamiento para enfrentar lacuestin de la igualdad y, en consecuencia la de la ciudadana,ha sido el individuo, pensar la igualdad de individuos ante laley, pero ante una ley formulada en torno a una matriz cultu-ral y jurdica diferente a la de la cultura que proviene y quecorresponde a la historia constitucional e historia poltica deluchas y conquista de derechos realizada y, sobre todo, sinteti-zada en el seno de la cultura dominante.

    De manera complementara, en algunos lados se ha reco-nocido regmenes de autonoma para algunos pueblos y cul-turas de tal manera que stos dentro de territorios delimitadospor el predominio de poblacin de otro origen y matriz cultu-ral, puedan tener la posibilidad de regirse por lo que se hallamado sus usos y costumbres o su propia normatividad. Enalgunos casos esto implica que la autonoma se da como ungobierno regional y local, con un sistema jurdico y de institu-ciones que es respetado mientras no contravenga el rgimenconstitucional, que define el ncleo jurdico para todo el pas.Este es el modo liberal como se ha enfrentado hasta hoy demanera ms amplia el problema multicultural.14 El otro modode enfrentar el asunto, ha sido reconocer usos y costumbres ola prctica de justicia comunitaria en algunos mbitos en losque este tipo de relacin social predomina.

    Pero en todos los casos donde se ha incorporado elemen-tos de reconocimiento jurdico de lo multicultural, que ya nosea el apartheid o la repblica de indios y la repblica de espa-oles o sus equivalentes que tambin son formas de reconoci-miento no igualitario de la condicin multicultural, la pautaha sido que no se ha tocado el ncleo central de la definicinde la forma de gobierno central y comn para todo el pas;tampoco el ncleo de concepcin de derechos que sigue te-niendo como eje al individuo.

    14. Cfr. Kymlicka, Will. Ciudadana multicultural, Paidos, 1996.

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    mn La idea de usos y costumbres es un modo de mantener la

    desigualdad entre rdenes jurdico-normativos de diferentesculturas y sociedades. Por un lado, en el seno de la culturadominante se habla de constitucin y de sus respectivos con-juntos de derechos y de cdigos y, por el otro lado, se habla deusos y costumbres que tendran inferior rango, por lo tanto,slo podran ser complementarios. La idea de usos y costum-bres implica el reconocimiento de slo una parte de las estruc-turas tradicionales de otras sociedades y culturas. Por logeneral, se reconoce los procesos de administracin de justi-cia, que es lo que se ha incorporado a las reformas legales en elpas, pero ya no se reconoce la otra dimensin poltica norma-tiva y, por lo tanto, de derechos de esas otras culturas y pue-blos, que tiene que ver precisamente con la dimensin msmacro que es la de su forma de autogobierno. Por lo general,las nociones o el modo en que se conciben usos y costumbresrecorta el reconocimiento a una parte de las prcticas, en par-ticular, a la gestin, o administracin de justicia, desconocien-do la forma de autogobierno.

    Mientras razonemos polticamente en trminos de indivi-duos para pensar la igualdad y, por lo tanto, los derechos y laigualdad ante la ley como individuos, no podremos superar eltipo de dominio cultural hasta hoy existente; mientras lo quese plantee sea la igualdad de individuos provenientes de dife-rentes culturas ante la ley generada en el seno de las institu-ciones de la cultura dominante, y segn sus patrones deproduccin de las normas jurdicas.

    Para pensar la igualdad entre pueblos y culturas no se debepartir de lo individual sino partir de lo macro social y polti-co.

    Considero que el principal criterio para pensar la igual-dad a este nivel, es reconocer la igualdad entre las diferentesformas de gobierno de cada una de las culturas que confor-man un pas, y as reconocer igualdad entre las diferentes for-mas polticas de sus sociedades. La cuestin es cmo sereconoce igualdad entre diferentes formas de gobierno. A miparecer, esto slo se logra incorporando estas diferentes for-mas de gobierno en el modo en que se define el rgimen pol-tico como una forma de gobierno del conjunto de un pas. Estoimplica que no slo se trata de delimitar en que mbitos fun-

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    cionaran las formas polticas de las culturas subalternas, ge-neralmente secundarios y perifricos, y definir el ncleo enbase a la cultura histricamente dominante. Se trata de com-poner una forma de gobierno que se vuelva una forma decogobierno multicultural.

    En este sentido, producir la igualdad poltica entre cultu-ras implica pensar la configuracin de un nuevo ncleo co-mn, que tiene que ser deliberado, decidido, por los diferentespueblos y culturas. Si se trata de pensar la igualdadmulticultural, creo que no se puede empezar por el individuoy su condicin de igualdad frente a la ley porque esto estsuponiendo que ya hay un estado, una constitucin frente a lacual se iguala, se iguala con otros individuos, a travs de lamediacin poltica estatal. Considero que mientras no se esta-blezca igualdad macro entre las formas de autogobierno dediferentes pueblos y culturas, las personas e individuos quepertenecen a las culturas histricamente subalternas por laconquista, seguirn siendo discriminados, ya que se conside-rara que provienen de una cultura que es incapaz deautogobierno, de autodireccin y autodesarrollo. En ese senti-do, tampoco se los valora por lo que contienen como expe-riencia y cultura poltica, a partir de sus matrices culturales,sino por lo que hayan aprendido en el seno de las institucio-nes de la cultura moderna dominante.

    Mientras se piense la ciudadana en condicionesmulticulturales a partir de la igualdad entre individuos, semantiene intacta la dominacin del marco estatal y jurdico deuna de las culturas, la dominante. Por eso creo que la estructu-ra de las declaraciones universales de los derechos del hom-bre y del ciudadano, desde las primeras del siglo XVIII hastalas ltimas versiones remendadas de la nocin de derechoshumanos que estn vigentes hoy, no son suficientes para en-frentar el problema de la igualdad intercultural. La concep-cin de humano y, sobre todo, del individuo, o de manera msamplia el modo de concebir derechos a partir de lo individualsin discutir la forma especifica que debe adoptar la forma po-ltica de gobierno, sigue siendo eurocntrica; aunque desdealgunas tradiciones crticas del mismo pensamiento modernose puede hacer una crtica de los fundamentos metodolgicose histricos de ese modo de pensar individualista los dere-chos humanos.

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    mn Ahora bien, el reconocimiento de igualdad poltica entre

    formas de gobiernos de diferentes pueblos y culturas no im-plica que stas permanezcan intocadas y se las esencialice, yaque esto no lleva a la construccin democrtica. Si recorda-mos el modo en que se introdujo antiguamente el principio dela igualdad poltica, cuando se inventa la democracia en Gre-cia, vemos que sta sirve para pensar y hacer posible la parti-cipacin de las personas en un mbito pblico en el que elejercicio de su libertad en los procesos de deliberacin lleva adecidir, a travs de la discusin colectiva, la direccin que hade tener la ciudad, no de manera definitiva sino como un pro-ceso abierto a revisin. En este sentido, para pensar la cues-tin de la ciudadana igualitaria y democrtica entre culturashabra que pensar que el reconocimiento de igualdad polticaentre las formas de autogobierno de los diferentes pueblos yculturas debe ser procesual.

    Primero, se necesita la institucin del principio del reco-nocimiento igualitario, lo cual habilita a cada una de las cultu-ras a sostener que su forma de autogobierno no slo es buenao pertinente para dirigir los asuntos colectivos en el seno desu pueblo sino tambin para procesar la direccin del pas. Sise da la situacin de que uno de los pueblos y culturas postuleque su forma poltica de gobierno es superior y puede servirpara gobernar por si sola el resto de los otros pueblos y cultu-ras, pasamos a una nueva forma de etnocentrismo y se anulala posibilidad de la igualdad poltica. No se trata de que otraforma poltica nos haga ms iguales, sino que lleguemos a seriguales a partir de nuestra propia historia, transformndola sista ha producido predominantemente desigualdad en su his-toria.

    El siguiente paso es lo que he llamado transcrtica, que esun proceso complejo que pasa por el conocimiento de las otrasculturas y pueblos, en este caso especficamente de sus formasde gobierno, pero slo se puede entender la consistencia y elcarcter de estas formas de gobierno, entendiendo el conjuntode las sociedades que dirigen. Pasa tambin por el proceso deutilizacin de ese conocimiento para hacer la autocrtica delas instituciones, normas y estructuras sociales que producendesigualdad en el seno de cada una de las culturas del resto delos potenciales ciudadanos de la unidad poltica que se pre-tende construir. Pasa tambin por la crtica de las estructuras

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    mn organiza tambin en el seno de la sociedad civil. Los derechos

    civiles se plasmaron en aquellas leyes que han organizado elrgimen de propiedad privada, sobre todo, y tambin en aque-llas leyes que protegeran la vida individual. Estos son los fi-nes con los cuales se legitima el grado de monopolio que elestado establece sobre la vida poltica. Los derechos configu-ran las condiciones de la vida en el mbito de lo privado.

    Mucho ms tarde -siglo XIX para Europa y mediados delsiglo XX para Amrica latina- se reconocen los derechos pol-ticos, para elegir a aquellos que se encargaran de legislar, porun lado, sobre estas dimensiones del rgimen de propiedadprivada y de la seguridad, y de ejercer el gobierno en conjuntode la sociedad, que implica tambin, paulatinamente, el reco-nocimiento del derecho a ser elegido para cumplir esas fun-ciones. Esta histrica distincin, que hace que los derechos enprincipio se refieran sobre todo a la configuracin del mbitode lo privado, y slo, luego, tardamente, al derecho a partici-par en la configuracin del gobierno, hace que, tambin, elmodo de concebir los deberes sea bsicamente econmico. Enprincipio, el principal deber de los cuidadanos, y de la formade sbdito que la precede, es la contribucin fiscal, impues-tos. En este sentido, el deber del ciudadano consiste en finan-ciar y sostener econmicamente al gobierno, y no en participaractivamente del proceso de gobierno.

    Esta es la principal diferencia entre las formas modernasen general, y en particular entre las versiones liberales quepredominan en este tipo de cultura, y las formas ms o menoscomunitarias de organizacin de la vida social, en la que nohay este tipo de distincin y distribucin de diferentes nivelesrespecto de los derechos y los deberes. En las formas no mo-dernas de organizacin social, que no se han convertido ya enun tipo de imperio y, por lo tanto, de formacin socialtributaria15 , los derechos tienden a plantearse en el mismombito y nivel de los deberes.

    Pensemos en la organizacin de las comunidades en el te-rritorio quechua y aymara hoy, sobre todo en aquellos mbi-tos que no han sido transformados ya, en parte, por la

    15. Samir Amin sugiere el concepto de formacin social tributaria en su libro Clases ynaciones en el materialismo histrico, El viejo topo, 1979.

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    conversin en haciendas en pocas de expansin del latifun-dio a fines del siglo XIX, y primera mitad del siglo XX, vemosque el acceso a derechos - que implica desde acceso a la tierra,como el mbito primordial de trabajo y fuente de los bienespara la reproduccin de la vida, individual, familiar y colecti-va, hasta el trabajo de otros para estos mismos fines- es algoque va acompaado del deber de participar en la dimensinpoltica de la misma comunidad. El acceso a la tierra en parti-cular est ligado a la participacin en el sistema y la estructurade cargos. Hay una fuerte relacin entre derechos y responsa-bilidades o deberes polticos, que son, tambin, sociales.

    Hay un tipo de organizacin comunitaria, en la que loque podemos llamar derechos civiles y sociales implican res-ponsabilidades polticas. Dicho de otro modo, las formas co-munitarias, que son bastante extendidas en varias regionesdel pas, el tener derechos civiles y sociales lo que es ya unatraduccin-, implica responsabilidades y deberes polticos, quepasan por la participacin en las asambleas comunitarias, paradeliberacin sobre los problemas colectivos y la direccin quehay que tomar; tambin por la participacin en el sistema decargos, organizado en un grado de complejidad y responsabi-lidad creciente. En el seno de la forma comunitaria, en rigor,ms que hablar de derechos polticos en principio lo que hayson deberes polticos, de participacin en las responsabilida-des colectivas de la comunidad, asumiendo los cargos de au-toridad que estn establecidos para regular su relacin con lanaturaleza, y tambin a nivel social. Es esta participacin pol-tica, en trminos de nuestra cultura, lo que habilita a tenerderechos civiles y sociales, aunque esta ltima relacin obvia-mente es una traduccin que no corresponde precisamente ala distincin moderna.

    La prctica de reciprocidad que acompaa estas formascomunitarias, en tanto proceso de regulacin interna y decomplementacin, implica que el mbito de despliegue dederechos y deberes se da a travs del conjunto de las relacio-nes o interacciones entre miembros de la comunidad en susdiversos mbitos de prctica econmica y cultural , y no as demanera privilegiada entre individuos, familias , y en una ins-tancia de poder poltico que sera la que les garantizara la pro-piedad y la seguridad individual. En la forma comunitaria devida social el derecho no est pensado en tanto posibilidades

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    mn de accin individual, que tendran como lmite la vida, la li-

    bertad, y la propiedad de otros, sino la salud de la comuni-dad. Es decir, el derecho no est pensado en trminos derelacin entre libertades individuales, y los lmites que se plan-tearan en esta dinmica, sino entre la accin individual, fami-liar, colectiva, y la forma de la comunidad como tal, su destinoy la preservacin y bienestar de la misma.

    En el estado moderno, y en el liberal en particular, se con-cibe los derechos a partir del reconocimiento de las libertadesindividuales, como un ncleo en torno a la propiedad, que sedespliega en trminos de relaciones entre individuos, que ten-dran como mediacin el poder estatal, que es el que pondralos lmites a travs de las leyes, y de la amenaza de usar lafuerza concentrada cuando se considere que stos han sidotraspasados. Pero los derechos, su ncleo doctrinal sobre todo,privilegian la finalidad individual, y no as la finalidad colec-tiva, es decir, la preservacin, el cuidado, inclusive el desarro-llo, de la forma global de relacin social.

    Luego de comparar, se puede plantear la diferencia delsiguiente modo. En el seno de las formas comunitarias de vidasocial, los derechos individuales estn pensados al interior ycomo parte de los fines colectivos; en cambio en las formasmodernas, en particular en la modalidad liberal, los derechosestn pensados en trminos individuales, y de una maneraseparada de la finalidad colectiva. De hecho, los liberales enparticular, sostienen que el estado debera abstenerse de serun espacio poltico en el que deberan producirse fines colecti-vos, ya que consideran que de darse esto, o cuando se ha dado,esto acaba siendo una forma de coercin y de limitacin enrelacin a la libertad de los individuos.

    En torno a esta relacin entre individuos y fines colectivoscabe de distinguir dos momentos o facetas. Primero, la msgeneral, que consiste en que en las formas comunitarias devida social lo que se plantea o configura es el que los derechosindividuales y familiares se piensan y son posibles y legtimosdentro de los fines de la comunidad, y en particular de su pre-servacin en el tiempo. Por el otro lado, en concepciones mo-dernas, en particular las liberales individualistas, se sostieneque hay una primaca de los derechos individuales por sobrefines colectivos, el estado debera abstenerse de determinar

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    fines colectivos. Se ve, sin embargo, que en tanto los estadosmodernos han sido gobernados, por lo general, por represen-tantes o miembros de las clases dominantes, los fines que hapromovido el estado se acaban identificando primordialmen-te con aquellos que responden a los intereses y fines del blo-que econmico-poltico dominante. Slo la historia dedemocratizacin de los estados ha hecho que estos resultadosa veces sean compuestos, que contengan, en tanto reforma ypoltica del estado tambin, inclusin de derechos, intereses ydemandas de sectores subalternos en la estructura econmicay en las estructuras polticas de gobierno, y de participacinpoltica.

    Lo que se puede ver, entonces, es que la negativa liberal aestablecer fines colectivos o pensar en el bien comn, en reali-dad es una negativa a que este proceso ineludible por el quetodo estado o forma de gobierno tiene que dirigir el pas y susociedad en algn sentido sea hecho con la participacin, laopinin, y el peso de la participacin poltica de todos los ciu-dadanos. Por eso la forma predominante de la poltica moder-na es la delegativa.

    En el mbito comunitario cabe pensar, tambin, las cosasen trminos procesuales. Si bien hay un predominio de la for-ma comunicara o lo global como horizonte dentro del cual esposible pensar los derechos individuales, esta no es una defi-nicin permanente de los fines colectivos, ya que si bien hayuno que se puede sostener de manera regular, que consistijustamente en la preservacin de una forma de vida, una cul-tura, un pueblo, esto es algo que debe discutirse de maneraconstante, en trminos de proceso de toma de decisiones paraenfrentar los cambios, tanto en las condiciones naturales, eco-nmicas y las relaciones polticas que la comunidad establececon otras, as como el movimiento y los cambios en la vidasocial en el seno de cada comunidad, tanto a nivel local comoen las redes ampliadas, como es el caso de la estructura deayllus.

    Un fin colectivo es preservar la comunidad, entonces esun deber participar en la toma de decisiones y las tareas nece-sarias para lograr ese objetivo, algunas de ellas ya organiza-das como un estructura regular en el tiempo, que para el casoimplica asumir algunas posiciones de autoridad temporalmen-

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    mn te, como otras que se derivan de la decisin de enfrentar cada

    coyuntura y cada caso en particular. Los fines colectivos noestn dados ya de una vez y para siempre, en todo caso, ladimensin poltica de una sociedad consiste en un conjuntode espacios y procesos por medio de los cuales los miembrosde una sociedad o comunidad enfrentan el movimiento de lamisma y, por lo tanto, la constante necesidad de ir evaluandoalternativas de direccin para tomar decisiones que en algu-nos casos implica legislar, es decir, establecer normas perma-nentes y ordenamiento social y poltico; en algunos otros casosslo polticas de accin, o de manera ms especfica, accionesdeterminadas.

    En el seno de los estados modernos que no se han demo-cratizado en alguna medida, los fines colectivos son definidospor la clase dominante. En aquellos estados en los que, a tra-vs de espacios llamados de representacin, han incluido lapresencia de ms sectores sociales en la vida poltica, los finescolectivos, por lo general, resultan de un proceso de legisla-cin atravesado por la negociacin, que corresponde al pesoque han logrado tener aquellos grupos organizados que, deacuerdo a la ley electoral, incluye o excluye minoras.

    En el caso de las situaciones coloniales y de abigarramien-to, los fines colectivos o los fines polticos al nivel del gobiernode los Estados responde, por lo general, a la cultura dominan-te y, dentro de ella, al polo dominante dentro de la culturadominante.

    El asunto, entonces, es cmo democratizar la cuestin delos derechos en la relacin entre culturas que histricamentehan mantenido relaciones de desigualdad y de dominacin,de discriminacin y relativa exclusin. Al avanzar en esto,aunque sea la prefiguracin de una ncleo intercultural de-mocrtico, primero sugiero un par de categoras para comple-mentar algunas consideraciones ms que sirvan de pasointermedio en este proceso de elaboracin: una de ellas es lade horizonte de inclusin y la otra, complementaria, la de cie-rre poltico.

    Histricamente, las modernas formas de ciudadana se hanrelacionado fuertemente a los procesos de invencin y cons-truccin de los estados nacin. En este sentido, la idea de

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    nacin ha funcionado como el horizonte cultural de inclusin,es decir, aquellos que forman parte de la misma nacin ten-dran el mismo tipo de derechos. La nacin es pensada comoel horizonte de la igualdad poltica posible y organizable. Entanto la mayor parte de los estado-nacin, incluido Bolivia,han sido construidos sobre territorios multiculturales, el hori-zonte poltico de la nacin, como un horizonte de inclusin,implicaba la configuracin de un nuevo tipo de identidad yde espacio poltico en el que no se estaba integrando a puebloscon identidades y conjuntos de derechos y formas polticaspreviamente existentes, sino en una nueva configuracin, locual implicaba cierta transformacin o, por lo menos, un do-blaje, es decir, la existencia poltica en un otro nivel nuevo deconfiguracin estatal.

    La nacin, a la vez que funciona como un horizonte deinclusin, tambin es una forma de cierre poltico. El cierrepoltico es una configuracin de dos cosas: por un lado, unconjunto de criterios y de prcticas por medio de las cuales seorganiza la pertenencia y participacin en un determinado tipode espacio social de relaciones sociales, que implica, por lotanto, tambin el acceso y control sobre un conjunto de recur-sos y de bienes. La nocin de cierre social, que est presente enWeber16 , la quiero utilizar para pensar la nacin, y luego laciudadana, en la misma perspectiva. Se suele decir que perte-necen a la misma nacin a aquellos que tiene un mismo origencultural, lengua, historia; por lo tanto, una misma concepcinde mundo, creencias y que comparten un mismo territorio,conjunto de leyes y forma de gobierno. Si fuera as, el criteriode inclusin o pertenencia a la nacin, es el tener un mismoorigen tnico, en consecuencia, tambin compartir la lengua,lo cual va acompaado, hacia atrs, del hecho de compartirun mismo sistema de relaciones sociales. Esto se va modifi-cando en la medida en que hay mayor integracin entre cultu-ras y miembros de diferentes culturas.

    De otro modo, el cierre poltico estara establecido en tor-no al origen tnico de una comunidad lingstica, pero hist-ricamente vemos que, a travs de la historia, la mayor partede los estados nacionales establecen el cierre poltico de inclu-

    16. Weber, Max. Estructuras polticas, La plyade, 1971.

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    mn sin dentro de una nacin en torno al estado y sus leyes. Esto,

    en principio, est definido por el nacimiento, por el lugar denacimiento o tambin por el origen y ciudadana de los pa-dres. Las naciones, en este sentido, son ms identidades esta-tales que culturales, lingsticas y tnicas. Esto sigue pesandoen las capacidades de xito de articular alguna nacin para losestados modernos.

    La condicin de ciudadana es la que, de manera ms cla-ra, establece el cierre poltico, los lmites de la inclusin entorno a un territorio legal o estatal. La ciudadana es una con-dicin de inclusin o pertenencia a un estado que tiene fronte-ras delimitadas. La nacin es algo complementario en el sentidode que no basta una identificacin abstracta ante un estadoque slo sera un estado de leyes, sino que tambin se hacenecesario identificarse con un determinado tipo de pasadohistrico, de sentidos compartidos, que son las cosas que que-dan articuladas en otras dimensiones de la cultura y, sobre todo,la lengua. Se necesita la nacin para darle carne y hueso a laabstracta pertenencia legal a un estado como sistema de leyes,de instituciones de gobierno y administracin del poder pol-tico.

    Los regmenes de ciudadana son formas de establecer uncierre poltico para marcar las fronteras de un estado, en tr-minos ya no slo de territorio sino tambin de poblacin in-cluida. En este sentido, sirve para diferenciarse y marcar lasfronteras en relacin a otros estados, otras comunidades, so-ciedades y pases. Las formas de ciudadana son, as, comohorizontes e identidades de inclusin y de demarcacin de lasfronteras respecto de otros estados y sus poblaciones.

    Ahora bien, en pases que han pasado por la experienciacolonial, la cosa se complica. Durante mucho tiempo, en la his-toria boliviana la nacin que corresponda al estado no incluaa la poblacin y a los pueblos que histricamente fueron con-quistados y luego incluidos de manera subordinada como sb-ditos en la repblica post independencia. En este sentido,tenamos una nacin boliviana que no inclua simblica ni le-galmente a toda la poblacin en trminos de igualdad. A estova ligado tambin el rasgo del segundo aspecto: ciudadana,no se les reconoca condicin ciudadana, es decir, derechosiguales frente y dentro del estado boliviano. En este sentido, y

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    durante largo tiempo, tenemos un estado que no incluye comonacin a los pueblos originarios, en consecuencia, tampoco lesreconoce ciudadana. A esto, algunos le han llamado colonia-lismo interno. Se trata de un estado sin nacin ampliada niciudadanos, que tiene bsicamente una poblacin en condi-cin de sbditos.

    En este sentido, se puede pensar que la articulacin deldiscurso del nacionalismo revolucionario, en la primera mi-tad del siglo XX, prepara las condiciones poltico-ideolgicas,simblicas tambin, para modificar la nocin de nacin y am-pliarla de tal modo que incluya a estos pueblos, slo que lanacin no era un tipo de unidad poltico cultural ya existen-te, sino un proyecto poltico de unificacin, como base social,de un nuevo estado definido en trminos modernos.

    La nacin, en tanto construccin histrica, es un tipo deunidad poltica definida en torno al hecho de compartir unamisma cultura poltica, un mismo conjunto de institucionesde gobierno, de leyes y de espacios polticos de participacin,lo cual implica tambin una historia. Cuando no se reconocederechos a todos da lugar a que se desarrollen historias para-lelas. En este sentido, veamos en la historia boliviana culeshan sido los ncleos y las formas de produccin de lo comn,para pensar a partir de eso la ampliacin que implique unademocratizacin en las condiciones actuales.

    La primera forma es el proyecto nacionalista. El proyectonacionalista revolucionario incluye a toda la poblacin exis-tente en territorio boliviano, pero en trminos de su diferen-ciacin social y no tanto en trminos de diferenciacin depueblos y culturas; los integra como campesinos, obreros, cla-ses medias, artesanos, es decir, en base a las formas de dife-renciacin producidas ya en el seno de las sociedades modernasy en los procesos que inducen a la expansin del capitalismosobre otras formas de organizacin social. La nacin del na-cionalismo es una nacin moderna, popular, que no tiene unaidentidad tnica especfica. La identidad se produce en tornoa una historia comn y el proyecto de democratizar el controlsobre los recursos naturales en el pas a travs de unaredistribucin ms amplia de los productos de los procesosproductivos.

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    mn La condicin de ciudadana que se instaura despus del

    52 corresponde a esa idea de nacin, a una nueva forma deunidad poltica, que sera la base social del nuevo estado. Porlo tanto, el reconocimiento que se hace en trminos de sufra-gio universal y de reforma agraria corresponde a los princi-pios organizadores de un estado nacional moderno, quellegara ser una unidad una vez que se controlen los recursosnaturales. No se trata de una igualdad entre lo existente, esdecir, entre los pueblos histricamente existentes y diversosculturalmente. Como estos pueblos persisten, siguen existien-do, y la reorganizacin del estado se hace en base a uno de losmodelos de organizacin moderna que es el estado nacin, enel caso boliviano en torno a un capitalismo de estado y la ra-cionalidad que lo acompaa, la desigualdad cultural persiste,sobre todo persiste all donde no ha penetrado la reforma agra-ria. Se podra pensar que la reforma agraria es un criterio yuna prctica de igualacin en el seno de las instituciones delproyecto nacionalista moderno y, por lo tanto, sta se extiendehasta all donde la reforma agraria se ha realizado.

    Tiempo despus, sobre todo en el altiplano se articula elproyecto de la nacin aymara, es decir, un proceso de unifica-cin, articulacin poltica, articulacin de una identidad co-mn en bastos territorios que comparten un mismo origentnico, una misma lengua, una concepcin del mundo, unaforma de produccin, es decir, un tipo de civilizacin agraria,pero que no formaban una unidad poltica. Segn los investi-gadores, no la formaron antes del dominio quechua impuestoy organizado por el imperio incaico, ni despus de la indepen-dencia. En este sentido, la nacin aymara es un proyecto pol-tico bsicamente articulado por el discurso katarista. En estesentido, tenemos la emergencia de un proyecto nacional des-de el seno de uno de los pueblos y una de las culturas histri-camente subordinadas por la colonizacin. Se trata de unpueblo, de una cultura que ha persistido por siglos. Para cues-tionar las relaciones de subordinacin y discriminacin en elseno del estado boliviano, articulan polticamente su historia,su identidad y sus fuerzas polticas.

    Esto no ocurre de una manera homognea y sin conflictos.Hay varias versiones de la nacin aymara, sobre todo en tr-minos del proyecto poltico. Una de ellas se lega al proyectode una refundacin del Kollasuyo, que implicara, entre otras

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    cosas, reformar tambin el resto del territorio boliviano segnel modelo de organizacin comunitario aymara. En otra ver-tiente, se trata del desarrollo poltico de lo aymara para pro-ducir una reforma en el seno del estado boliviano que impliqueuna democratizacin que introduzca mayor igualdad, lo cualimplicara promover una ampliacin de la ciudadana sobretodo en el seno de las organizaciones de la cultura y la socie-dad dominantes hasta ahora, a travs de la inclusin, en tr-minos de igualdad, de la participacin poltica y de la culturay la lengua de otros pueblos; sobre todo en los procesos edu-cativos, en los servicios de salud y en otras instancias de laadministracin pblica y de la administracin de la justicia.

    El desarrollo del katarismo produjo que, en la segundamitad de los aos 80 e inicios de los 90, se produzca una refor-ma de los discursos polticos, sobre todo en el campo de laizquierda y de las organizaciones sindicales campesinas, queimplicaba considerar la reforma del Estado boliviano en tr-minos de un Estado multinacional. Esta fue la manera que,durante este tiempo, se estaba pensando el reconocimiento delcarcter multicultural del pas al nivel de reforma y forma deEstado. La idea de estado multinacional implica que las de-mandas y las formas de pensar la igualdad pasan del mbitode lo socioeconmico, al mbito de las culturas y las identida-des. Esto siempre es un medio para llegar o para desplegar ladisputa por el control de los recursos naturales y econmicosen el pas y, tambin, los espacios polticos de gobierno. Laidea de lo multinacional estuvo presente en el discurso y pro-yecto de varias organizaciones campesinas, sindicales y pol-ticas de estos aos, inclusive en el primer intento deorganizacin y legalizacin del actual MAS, que en principiopretenda llamarse Asamblea por la Soberana de los Pueblos.

    Lo que se sigue perfilando, despus, es una reconfiguracinde lo nacional popular producto del desarrollo del katarismo,del debilitamiento del proletariado minero y tambin del pro-ceso de formacin de las varias organizaciones de los pueblosde la Amazona, el Chaco y el Oriente del pas. En este senti-do, se pondra hablar de algo que se puede llamar lo nacional-popular en Bolivia o la nacin, se ha desplazado hacia unncleo ms campesino e indio, complementado o compuesto,tambin, por lo obrero, lo urbano popular. Esto es una compo-sicin de diferenciacin social con identidades culturales, y

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    mn todo unificado en torno al proyecto de nacionalizacin de los

    recursos naturales. Lo que une a las diversas organizacionessindicales campesinas, organizaciones de pueblos indgenas,y tambin movimientos sociales contra la privatizacin delagua, el gas y la tierra, no es una identidad cultural en la quese comparte un mismo origen tnico, sino lo que los une es elproyecto de nacionalizacin, de control sobre los recursos na-turales del pas, como condicin para poder financiar una re-forma y redireccin de estado, que recomponga de maneramulticultural la presencia ms igualitaria de todos estos sec-tores y pueblos en el seno de la forma de gobierno del pas.

    En este sentido, como el ncleo tiene que ver con el rgi-men de propiedad y el tipo de control sobre los recursos natu-rales, cundo se habla de ciudadana no slo se trata de unalucha por creciente participacin en los procesos electorales, opor la elegibilidad de ms cargos a ms niveles de descentrali-zacin de estado cosa que tambin est en curso-, sino, sobretodo, sobre el rgimen de propiedad. Esto implica que unaredefinicin ms democrtica de la ciudadana en el pas, nopuede abordar de manera totalmente separada los derechosciviles, los polticos, y los sociales; a nivel macro se necesita dealgunas definiciones combinadas que coordinen los tres as-pectos.

    Lo que se est prefigurando en la historia reciente del pases que la condicin material que puede hacer posible un tipode unidad poltica, que se pueda llamar nacin boliviana oestado boliviano con rasgos multiculturales, es la nacionaliza-cin de los recursos naturales. La nacin tiene una base econ-mica que a su vez tiene una base poltica, es decir, el controlque tendra el estado o el gobierno del pas sobre las condicio-nes naturales de los procesos de produccin y reproduccinde la vida social. Esto implica que avances en la igualdad, quesera uno de los objetivos de ampliar la ciudadana en trmi-nos democrticos, en Bolivia pasa por un proceso extensivode nacionalizacin completa de la tierra y el conjunto de susrecursos naturales. Parece que la igualdad entre pueblos y cul-turas no se va poder lograr si es que no se realizan estos proce-sos de nacionalizacin. La nacionalizacin no es slo unacondicin poltico legal de inicio, tiene que ser complementa-da por los procesos de organizacin de los procesos producti-vos, a partir de esa reforma.

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    Lo que hoy est planteando la historia reciente del pas, esque para poder instaurar igualdad poltica al nivel de los es-pacios de participacin poltica y toma de decisiones, sobretodo en las relaciones entre pueblos y culturas, primero es ne-cesaria una condicin de igualdad en relacin a la propiedadde la tierra y los recursos naturales. Esto implica, si vamosms all, de que no es suficiente una nacionalizacin en el sen-tido de estatizacin, como se practic el 52, que bien pudo con-vivir durante mucho tiempo, en aquellos mrgenes donde serealiz nacionalizacin y reforma agraria, con el desarrollo deestructuras econmicas que mantenan la desigualdad entremiembros de diferentes culturas, y entre estructuras socialescorrespondientes a diferentes pueblos y culturas. Las formascontemporneas de cuestionamiento de las desigualdades eco-nmico sociales, que tienen que ver con el monopolio de latierra, los latifundios, la entrega a transnacionales del mono-polio de explotacin de los recursos naturales, y de los servi-cios pblicos del agua en particular, hacen pensar o planteanque no basta el reconocimiento de la igualdad ante la ley, quereconoce la posibilidad del derecho a la propiedad privadacuando esta funciona, sobre todo, para concentrarla, sino quees necesario avanzar en formas ms institucionales y prcticasde producir no slo la igualdad formal sino, tambin, mayorigualdad en los resultados, a travs de reformar las estructu-ras socioeconmicas, en particular el rgimen de propiedadpara producir mayor igualdad poltica. Aunque, es el recono-cimiento de mayor igualdad poltica el que va produciendolas redistribuciones progresivas de la riqueza social, si se venlos resultados histricos de manera comparada. Vuelvo sobreesto con ms argumentos.

    Quiero dar un rodeo, por el anlisis de la composicin yestructura moderna en la concepcin de los derechos y la ciu-dadana. En uno de sus ncleos, concebido como derechos ci-viles, se tiene que uno de los principales derechos es el de lapropiedad privada. ste, por lo general, no ha servido paraproducir la igualdad y la libertad individual sino, ms bien,para expandir la desigualdad y la explotacin; por lo tanto,para recortar las libertades y los poderes de individuos parapoder participar en la vida poltica e influir en el gobierno desus pases. En este sentido, en el ncleo de la estructura y com-

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    mn posicin de las ciudadanas, tal cual se conciben hasta hoy,

    est el reconocimiento legal de la desigualdad, y la estabiliza-cin del ncleo de produccin de la misma a travs de la ley.Por esto, creo que el principal ncleo que hay que revisar parademocratizar las sociedades modernas, y la relacin de stascon otro tipo de culturas, es justamente este mbito de los de-rechos civiles que tiene que ver con la propiedad privada, quetiende a legalizar procesos de concentracin de la propiedady, por lo tanto, de la riqueza o el producto del trabajo de unpas.

    A travs del dominio colonial los conquistadores se apro-piaron de tierras y territorios que formaban parte del hbitatproductivo y social de las culturas locales. Esto ha continuadodespus a travs de la independencia con la haciendas y loslatifundios, que se han expandido por todo el oriente y el surboliviano, durante mucho tiempo tambin por la parte andinadel pas.

    Tomando en cuenta el dato central, que la mayor parte delos pueblos y culturas existentes en el pas no corresponden auna matriz capitalista y moderna, que tienen un tipo de cul-tura agraria y que sta se basa en el modo en que uno se rela-ciona con la tierra y utiliza los recursos naturales de maneracolectiva, cabra pensar que la principal reforma al nivel delos derechos en el pas tendra que ver con la propiedad de latierra y la utilizacin del conjunto de los derechos naturales.

    Dicho en breve, la igualdad poltica en el pas, o la igual-dad de derechos, pasa en principio por la colectivizacin de latierra y el conjunto de los derechos naturales, consideradoscomo un bien pblico general. El conjunto de estos recursostiene que ser de propiedad colectiva. Este derecho se podraformular en principio del siguiente modo: todos tenemos de-recho a la propiedad colectiva del conjunto de los territorios ysus recursos en el pas. Lo digo as porque el derecho a la pro-piedad colectiva se convierte en la posibilidad de que cadapersona y familia tambin pueda acceder a la utilizacin delos mismos, en trminos tanto de usufructo como de contribu-cin a los bienes sociales, producidos por el conjunto de losprocesos de trabajo. En este sentido, este criterio tiene que sercomplementado, no por la idea de que cada quien se apropiade lo que existe en el territorio que ocupa. Retomando expe-

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    riencias histricas, una de origen prehispnico y otra del ladoms democrtico de la historia moderna, cabe pensar en elprincipio de redistribucin de los bienes y el producto social,de tal manera que se pueda producir igualdad a travs de te-rritorios y poblaciones, que siempre van a tener un desigualacceso a recursos, por la fertilidad, la productividad de la tie-rra, y por la existencia o no de recursos naturales, en unas zo-nas s y en otras no. En este sentido la demanda de autonoma,con la finalidad de control sobre los recursos naturales y eco-nmicos de una regin, que no sera por toda la poblacin detoda la regin sino por las elites locales, es altamenteantidemocrtica.

    Creo que una ampliacin democrtica de la ciudadana enel pas pasa por una combinacin de un principio de colectivi-zacin general de todos los espacios, territorios productivos ylos recursos naturales, con un principio de redistribucin jus-ta, que produzca la igualdad y el equilibrio en el acceso a re-cursos y bienes en el conjunto de la economa y las institucionesde produccin, de administracin y gestin de los bienes p-blicos. La propuesta de autonoma, tal cual est siendo plan-teada hoy, lleva a reforzar el criterio de la propiedad privada yel control monoplico a nivel regional. Por el tipo de estructu-ras que existen de manera predominante en las regiones quelas estn demandando, implica reforzar el patrimonialismo yla desigualdad en trminos de integracin interregional en elpas.

    Se podra argumentar que esto, el unir socializacin, na-cionalizacin generalizada, con mecanismos de redistribucininterregional, no respetara la especificidad de las culturas delpas. Sobre esto dos cosas. Primero, quienes estn demandan-do autonomas no son pueblos ni otras culturas diferentes a lacultura dominante, sino el sector ms patrimonialista del polodominante, de la cultura dominante; por lo cual no se justificade ninguna manera la autonoma en trminos de que esto nollevara a una mayor democracia entre pueblos y culturas. Porel otro lado, para respetar o enfrentar la democratizacin en larelacin entre culturas existentes en el pas, lo que s se puedehacer es complementar los dos criterios previos: el derecho ala propiedad colectiva y a la redistribucin justa del conjuntode los productos del trabajo en el pas, con el principio de quelos diferentes nichos ecolgicos y estructuras econmicas re-

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    mn gionales puedan ser gestionados de acuerdo a las tradiciones,

    estructuras, y saberes propios de las culturas que histrica-mente han habitado esos territorios y a partir de eso tienen unmayor conocimiento sobre la gestin productiva y social enesos espacios. Voy a llamar a esto una dimensin de autode-terminacin productiva, que tendra que complementarse conel criterio de la complementariedad o subsidiaridad a niveldel conjunto del pas. Esto implica, por un lado, el derecho arecibir a la contribucin de los mejores adelantos en tecnolo-ga, saber productivo, y diversos tipos de conocimiento nece-sarios para mejorar los procesos de trabajo y el equilibrioecolgico en cada regin econmica; el derecho a recibir losinsumos econmicos, sociales y polticos del resto del pas y,en particular del gobierno central, para llevar adelante estosprocesos en las mejores condiciones posibles, que permitanno slo la reproduccin ampliada y democratizante en el senola poblacin encargada de gestionar cada territorio, sino tam-bin y con esto pasamos al nivel de la responsabilidad y eldeber- esto habra que ligarlo a que el derecho a estas contri-buciones recibidas implica el deber de contribuir en la mismamedida con recursos econmicos, sociales, tecnolgicos,cognitivos, a los procesos de trabajo y gestin local, munici-pal, regional, y nacional, es decir, con el resto de las regiones,pueblos y culturas, y tambin con el gobierno nacional, quetiene que ser financiado por el conjunto de los pueblos y cul-turas, para poder establecer la coordinacin necesaria que per-mita ir produciendo creciente igualdad en el conjunto de losterritorios, poblaciones, pueblos y culturas en el pas.

    Este cambio al nivel del rgimen de propiedad y controlsocial en el conjunto del pas, me parece que sera el primercomponente en lo que llamo ncleo comn intercultural. Ahorabien, este tipo de reforma implica el que el conjunto de pue-blos y culturas, incluida la dominante, reduzcan o desarmensu etnocentrismo en lo que concierne al control del territorio.Me explico, lo que he comentado o propuesto como criterio esuna posibilidad de reorganizacin econmica, social y polti-ca, pero que tendra como condicin de posibilidad el hechode que el conjunto de las culturas, a travs de sus formas pol-ticas de toma de decisiones hayan resuelto pensar a Bolivia ( oel nombre que se le quiera dar) como el espacio comn. Estoimplica pensar que el conjunto de los territorios y recursos

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    naturales pertenecen a todos los pueblos y culturas, y que ha-bra una propiedad colectiva de todos sobre todos los territo-rios, que luego estaran gestionados de acuerdo a las diferentesculturas que histricamente ya han organizado la vida pro-ductiva y social en diferentes espacios.

    Esta alternativa que estoy sugiriendo consiste en que laigualdad entre pueblos y culturas no pasara por reconocer lapropiedad sobre ciertos territorios a una determinada cultura,en otra parte a otra, y el resto ser objeto de reparticin segn elcriterio de la propiedad privada, en los que, adems, hoy hayun creciente transnacional de los ncleos econmicos ms va-liosos. Considero que la posibilidad de una mayor democrati-zacin en Bolivia, implicara una decisin colectiva ygeneralizada de todas las culturas y pueblos que implica con-cebir que la propiedad de todos los territorios y espacios es detodos los pueblos y culturas. Se tratara de una propiedadintercultural, ya no de propiedad de determinados territorioscorrespondientes a determinados pueblos o slo a un puebloy cultura.

    Obviamente, ste es un paso nuevo, pensando que lo quese hace es construir sobre territorios donde histricamente haexistido la desigualdad y, por lo tanto, no slo basta reconocerderechos previos a la colonizacin, que es la otra alternativa,sino lanzarse hacia delante, estableciendo criterios mucho msamplios de configuracin de lo comn. En breve: propiedadde todo por todos.

    Considero pertinente incluir un criterio de control mutuoentre diferentes pueblos y culturas sobre la gestin de los otrosterritorios. En la experiencia moderna de democratizacin lla-mada consociacional17 , hay un criterio que se incluye que es elde veto de minoras, que tiene que ver justamente con un me-canismo para integrar minoras culturales, a las cuales se lesreconoce cierto control federal de territorios que correspon-den a sus universos lingsticos y de historia y tradicin, pormedio del cual tendran la posibilidad a nivel del gobiernonacional de vetar leyes y polticas que consideran que van con-tra el respeto o los intereses de su cultura. Aqu el veto funcio-

    17. La sistematizacin terica de esta experiencia se encuentra en la obra de ArendtLijphart

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    mn na a partir de uno de los territorios y pueblos que vetan una

    poltica o ley nacional, que ira a afectar a su cultura y su po-blacin. Recordaba este criterio para adecuarlo de una mane-ra transformada a lo que se est sugiriendo. Si se concibe quela propiedad debiera ser de todos los pueblos sobre el conjun-to de los territorios y recursos existentes en el pas, se puedepensar que como parte de este ncleo intercultural comnhabra que concebir el derecho al veto de una minora, es de-cir, que aquel pueblo que ocupa histricamente determinadoterritorio socioeconmico podra vetar una poltica nacionalque bajo el objetivo del inters comn global, afectara ncleossustanciales en la organizacin, reproduccin de un determi-nado pueblo y cultura por no conocerlos suficientemente opor sobreponer de manera exagerada beneficios para el go-bierno central u otras regiones por sobre la calidad y buenavida de determinado pueblo y cultura.

    Bajo el supuesto de que habra propiedad de todos lospueblos sobre el conjunto de los territorios y recursos del pas,cabra pensar tambin en un veto que podran establecer elresto de los pueblos sobre la explotacin exagerada o el tipode desequilibrio ecolgico o de reforma que en una determi-nada regin acabe afectando negativamente la articulacin ycoordinacin del conjunto del pas; por ejemplo, procesos deconcentracin de la riqueza, corrupcin, autoritarismo, o undesequilibrio entre las contribuciones que una regin y unpueblo recibe y aquellas que podra aportar tambin a la din-mica econmica y poltica de otros pueblos, regiones, y al go-bierno central. Esto es, cabra un doble veto en los dos sentidos,la posibilidad de dos tipos de vetos: uno de cada pueblo sobrelas decisiones que el resto tomara y que inmiscuyen a su po-blacin y su territorio, cuando estos afectan ncleos sustantivosde su vida social y poltica; y tambin al revs: sobre las deci-siones locales o de un solo pueblo y cultura que acaban afec-tando el tipo de articulacin democrtica al resto de los pueblosy al ncleo comn de gobierno del pas.

    En el aspecto ms poltico de este ncleo comnintercultural, la idea bsica sobre la que se trabaja esta pro-puesta es que la igualdad intercultural y multicultural que sebusca y logra ampliando la participacin de miembros de lasculturas subalternas en las instituciones de la cultura domi-nante, que en el caso del pas se han organizado de acuerdo a

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    una de las tradiciones, es decir, slo una de las alternativasmodernas que es doctrinalmente de tipo liberal, no es la msadecuada dentro de las alternativas existentes en la historiadel mundo moderno. En este sentido, no basta declarar igual-dad ante la ley, que por lo pronto es la ley de la cultura domi-nante, y en el seno del diseo institucional que corresponde ala versin predominante de estos tiempos.

    Hay que avanzar en el reconocimiento de varios derechos,que enuncio de forma sucesiva, y tambin en un diseo deforma de gobierno que permita sostenerlos. Primero, creo quepara lograr igualdad entre diferentes pueblos y culturas nobasta una creciente integracin en torno al ncleo institucionalhistricamente dominante, sino establecer la igualdad entrelas diferentes formas de autogobierno. La igualdad polticaimplica pensar primero a nivel macro, la igualdad entre lasdiferentes formas de autogobierno de esas culturas. La mayorparte de los pueblos existentes en el pas tienen una sola es-tructura de autogobierno en el seno de cada pueblo. En el casodel mbito moderno no existe slo la alternativa que actual-mente se encuentra institucionalizando y organizando el esta-do boliviano; hay tambin otras, que se caracterizan ms bienpor haber diversificado las alternativas de organizacin. Nose trata de establecer la igualdad de las formas de autogobiernode todos los pueblos en relacin a la de la cultura dominante,que sera algo as como el mediador universal y, por lo tanto,seguira manteniendo su centralidad, sino de establecer unahorizontalidad entre todas. Esto implica no darle unacentralidad de entrada a una de ellas.

    Ahora bien, obviamente no basta reconocer la igualdadentre todas, eso implicara en trminos de resolucin polti-ca-, una separacin de todos esos pueblos y culturas, que con-trolen cada uno su territorio y se autogobiernen segn susnormas, que es una alternativa, pero ya complicada por todala historia de entrecruzamiento, composicin y mestizaje quese han dado durante siglos. En todo caso hay que trabajar so-bre la alternativa de cmo democratizar la coexistencia, y notanto as la de la separacin. En este sentido no basta recono-cer la igualdad, sino pasar a componer esa igualdad en trmi-nos de un gobierno comn, de una forma de gobierno comn.Esto implica que esta forma de gobierno tendra que ser com-puesta con los elementos provenientes de cada una de las for-

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    mn mas de autogobierno. En esto sugiero el siguiente criterio de

    seleccin de los aspectos de estructura poltica, procesos y es-pacios polticos que permiten prefigurar una reformamulticultural democrtica. Se debe seleccionar e incluir a aque-llos que histricamente han producido mayor igualdad, ma-yor participacin, dignidad a nivel colectivo y personal. Habraque ir desechando aquellos que han funcionados como estruc-turas, prcticas y normas que han perpetuado formas de des-igualdad, de explotacin, de humillacin, discriminacin enel seno de cada una de esas culturas.

    Si se logra una decisin colectiva de diferentes pueblosy culturas de entrar a componer una forma de gobiernocomn, es decir, una decisin libre de componer una for-ma democrtica de convivencia inter y multicultural, quedara lugar al derecho de que su forma de autogobiernosea parte de las estructuras de gobierno que se van a orga-nizar y componer, a la vez se adquirira el derecho a criti-car las otras formas de autogobierno o componentespolticos de las otras culturas, en el sentido de que eso for-ma parte del proceso de seleccin, que es lo que permitirademocratizar la relacin entre pueblos y culturas, y llegara formar parte de la nueva estructura de gobierno y la for-ma de direccin y de organizacin de la vida poltica co-mn. Esto es, que a la vez adquiero el derecho de que seincluya mi forma de autogobierno, tambin adquiero elderecho a criticar las otras formas de autogobierno, Tienecomo contraparte el hecho de que tambin otros criticaranla forma poltica propia o mi historia y cultura poltica.

    La igualdad inter y multicultural no se logra slo levan-tando los obstculos coloniales, y las formas de discrimina-cin, dominacin que han impuesto, y restituyendo estructuraspolticas previas ( lo que podra llevar a la simple separacin)sino que tambin hay que inventar de manera dialgica, y cr-tica, a travs de la crtica a las formas polticas de unos y otros,aquello que nos pueda permitir reorganizar el pas, de unmodo en que podamos pensar que hay un espacio o un con-junto de espacios polticos coordinados que llamamos comu-nes, y que stos estn organizados en torno a principios ynormas que producen ms reas de igualdad.

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    Formulados estos criterios en trminos de derechos, hagoalgunas consideraciones al nivel del diseo de la forma degobierno comn, o lo que se considera la cabeza del estado, laorganizacin del ejecutivo, para luego pasar al legislativo yvolver a pensar una rearticulacin global con componentesprovenientes de diferentes culturas.

    Empiezo por aquellas cosas que aparecen totalmente in-adecuadas para la democratizacin inter y multicultural, laprimera es la figura del presidencialismo. Bolivia o la consti-tucin boliviana actualmente define el rgimen poltico exis-tente como presidencialista. La cabeza del ejecutivo, elpresidente, se elige a travs de procesos de competencia elec-toral a travs de partidos, segn la ltima reforma tambinpor asociaciones ciudadanas y pueblos indgenas. El criterio yel proceso de seleccin es de corte liberal, pasa por la compe-tencia. Se ha visto histricamente que los procesos de compe-tencia en sociedades organizadas por estructuras dedesigualdad econmica bastante amplias, bsicamente favo-recen a que los puedan organizarse con ms recursos para com-petir, que son aquellos que tienen algn tipo de monopoliosobre la propiedad de la tierra o otros mbitos de la economao del estado existente; por lo tanto, se convierte en una com-petencia entre oligarquas econmicas y polticas. Se suponeque esto debera representar al conjunto del pas, a travs dellegislativo, pero bsicamente lo que tenemos es representa-cin de oligarquas organizadas y competitivas. En algunaspocas, producto de largos procesos de organizacin social,tenemos tambin organizaciones de trabajadores que han lo-grado introducir sus formas de organizacin para competir enel seno de las instituciones liberales existentes, como es el casodel MAS y del MIP en los ltimos tiempos.

    En todo caso, lo que tenemos como resultado es un presi-dente que representa, ms bien simboliza, el predominio de lacultura moderna dominante, el predominio de un bloque mso menos oligrquico predominante en la sociedad civil y en elestado boliviano a travs de estos procesos competitivos. Elpresidente no representa la composicin cultural del pas. Loms importante no es el hecho de la representacin, sino elproceso de gobierno mismo. Bajo un rgimen presidencialista-tal cual existe en Bolivia-, el proceso de gobierno no esmulticultural, ya que inclusive la inclusin eventual de minis-

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    mn tros de origen obrero campesino, o de uno de los pueblos

    (aymara, quechua o del oriente boliviano) en direcciones deejecutivo no implica la presencia de toda su cultura o pueblo;ya que estn participando en procesos polticos de toma dedecisiones que corresponden a las instituciones de otra cultu-ra, por lo cual se reproduce la desigualdad en el seno de esasmismas formas de integracin.

    Considero que el primer cambio al nivel de la forma degobierno y de definicin del rgimen poltico en el pas, debeser la eliminacin del presidencialismo, hacia una forma cole-giada de gobierno. En pases multiculturales el ejecutivo, o loque equivalga a lo que llamamos ejecutivo en el seno de lasinstituciones modernas, debe ser tambin compuesto pormiembros de las diferentes culturas y, por lo tanto, dado elgrado de diversidad cultural existente en el pas, esta direc-cin debe ser colegiada o colectiva. Mientras sigamos tenien-do un presidente va a quedar claro que la vida poltica en elpas no consta de una ciudadana democrtica igualitaria. Sesuele decir que un gobierno colegiado es ms complicado ylento, pero es ms democrtico y podra decidir en la perspec-tiva del tiempo con mayor sensatez. La funcin representativapodra ser ocupada rotativamente por los diferentes miembrosdel ejecutivo en los plazos de tiempo establecidos. El ncleoms complicado de reforma es el mbito de lo que llamamospoder legislativo. Cabe recordar que esta distincin entre po-der ejecutivo, legislativo y judicial es propia de una de lasculturas existentes en el pas, la dominante.

    En condiciones multiculturales es necesario pensar el de-recho al cogobierno, que anteriormente fue formulado comoel derecho a que la forma de autogobierno de cada pueblo seaincluido en la organizacin de la forma de gobierno comn atodo el pas.

    Cogobernar implica compartir el ejercicio del poder y pue-de implicar tambin la divisin del mismo. Parece que la divi-sin de poderes es una medida que puede democratizar elpoder poltico o controlar el abuso del mismo sobre todo ensociedades que ya no estn organizadas de manera comunita-ria o existen mas all de la dimensin de ciudad estado.

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    Cabe pensar en qu medida es pertinente la divisin depoderes, tal como la conocemos en el mbito de la historiamoderna, para organizar una forma de gobierno democrticamulticultural. Primero algunas consideraciones histricas com-parativas antes de pasar al nivel de la propuesta.

    En las formas comunitarias de la vida social no hay unaestricta diferenciacin entre poder ejecutivo, legislativo y ju-dicial. El momento asamblestico de la comunidad es el quetoma las decisiones, producto de su deliberacin, tanto en tr-minos de lneas de accin como en trminos de administra-cin de la justicia. En la medida en que las formas comunitariasno tienen una constitucin escrita, para tomar decisiones pro-ceden en base a un conjunto de normas que estaran conteni-das en su concepcin del mundo y transmitidas por va detradicin de una generacin a otra. En la medida que no hayuna constitucin escrita tiende a prevalecer la prctica de lareproduccin de las normas por sobre la prctica de la revi-sin crtica y autocrtica en los mismos momentos asamblestas.

    El tipo de prctica y vida poltica en el seno de la organi-zacin comunitaria, por ejemplo, en las culturas agrarias tan-to de origen aymara y quechua como las de las culturas deloriente del pas, se caracteriza por no tener una constitucinescrita y, por lo tanto, el momento poltico de su vida socialreproduce la normatividad tradicionalmente transmitida comomodo de dirigirse en el tiempo. Esto obviamente es presiona-do y modificado ms puntualmente por la necesidad de adap-taciones que se tienen que hacer producto de las relacionescon otros pueblos, en particular con la estructura institucionaldel estado Boliviano, y tambin de los procesos econmicosde expansin capitalista y comercial en el pas.

    Es diferente, por ejemplo, de la experiencia de la inven-cin de la democracia en Grecia, que tiene como uno de susrasgos la existencia de una constitucin escrita, que va muyligada a la idea que las leyes son algo que constantementepuede ser revisado, en el mbito de lo pblico, en el mbito dela asamblea. Eso combina la reproduccin de las creencias re-ligiosas y algunos criterios generales de organizacin socialcon la prctica de una constante deliberacin sobre los princi-

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    mn pios de organizacin social y poltica, que se realizan junto a

    la toma de decisiones sobre los asuntos y problemas cotidia-nos.

    En esta primera experiencia de democracia es del mbitoasamblestico, que tiene como eje la legislacin, del que se de-riva la dimensin ejecutiva, como una delegacin de tareasestablecida por el espacio pblico de la deliberacin. En estaexperiencia tambin hay una divisin de la administracin dela justicia que est encargada a ciudadanos, que acceden a estaresponsabilidad por lo general por la va del sorteo y de unamanera en que no lo hacen de manera permanente sino a ve-ces sola una vez en toda su vida.

    La democracia en sus primeras formas implic cogobierno.Por un lado, participacin en el momento de la deliberacinpblica, de la legislacin y toma de decisiones, y por el otrolado, tambin en la administracin de la justicia; pero estoimplicaba que cogobernar, sobre todo en las tareas delegadascomo son la administracin de justicia y ejecucin de decisio-nes, es algo que se haca por rotacin aleatoria, por lo generalslo una vez en la vida. Cogobernar implica realizar estas res-ponsabilidades ejecutivas en algn momento de la vida y quelo hagan todos los ciudadanos. Algo similar ocurre tambinen las estructuras comunitarias existentes en el pas, por ejem-plo en un trabajo reciente de Mximo Quisbert, FlorenciaCallisaya y Pedro Velasco18 se sostiene que el Thakhi o el ca-mino por el cual las personas acceden a un sistema de cargoscon responsabilidad ascendente en las comunidades andinas,es una forma de produccin de igualdad, es decir, tener uncargo poltico por turno es lo que iguala a las personas. Dichode otro modo, el asumir responsabilidades es lo que iguala.No es el ser iguales ante la ley sino la asuncin de responsabi-lidades lo que produce igualdad.

    En este sentido, si se piensa que el ncleo de composicinde la ciudadana gira en torno a la ampliacin de reas de igual-dad en la vida social y poltica, habra que desplazarse de uncentro organizado en torno a lo privado, como se da hoy en elderecho predominante, hacia un ncleo mas bien definido en

    18. Quisbert, Calisaya y Velasco. Jvenes autoridades: percepciones y prcticas polticas entorno al ejercicio de los cargos en las comunidades sindicales y originarias, PIEB, 2005.

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    trminos polticos de participacin y de responsabilidades enla produccin de igualdad a partir de la presencia poltica decada uno; ya que ahora la idea de la igualdad de derechos estligada a la responsabilidad asumida.

    Hago estas consideraciones para llegar a pensar cmo en-frentar la dimensin legislativa y la divisin de poderes. Ladivisin entre ejecutivo y legislativo, en particular en un rgi-men presidencialista como el que existe en Bolivia, ha impli-cado sobre todo entregarle la direccin del gobierno y delestado a una mayora , que en el caso boliviano es una mayo-ra relativa y negociada entre elites partidarias, dado el gradode fragmentacin del apoyo electoral al conjunto de los parti-dos existentes. Es as que es el ejecutivo el que ha decidido el85 el cambio de la articulacin entre estado y sociedad civil yha llevado adelante la poltica de privatizacin de los recursosnaturales en el pas, sin haber pasado por un proceso de con-sulta con el conjunto de la sociedad y de los pueblos existentesen el pas.

    Este hecho que consiste en que a partir del ejecutivo ungrupo predominante lleve adelante transformaciones y esta-blezca compromisos interestatales contra la opinin y los inte-reses de la mayor parte de la poblacin boliviana, hacenecesaria una reforma en el diseo de las instituciones polti-cas. Pareciera ms conveniente y sensato una mayor subordi-nacin de la dimensin ejecutiva a la dimensin legislativadel gobierno o del conjunto de instituciones del gobierno. Eneste sentido dentro de una tradicin de la historia de las insti-tuciones polticas modernas, es conveniente reformular la or-ganizacin en trminos parlamentaristas que a su vez tienenque ser modificados al enfrentar la dimensin de la igualdadmulticultural.

    Desde el lado de la historia de las tradiciones comunita-rias del pas, en las que el centro de la toma de decisiones es laasamblea del pueblo, de la comunidad y del conjunto de co-munidades que constituyen una cultura, tambin est plan-teada la centralidad del momento asamblestico. En estesentido, creo que se puede fusionar aspectos de ambas histo-rias, en trminos de pensar un territorio comn, y centrar laarticulacin de la forma de gobierno en el espacio de la asam-blea parlamentaria, de la cual tendra que depender la dimen-

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    mn sin ejecutiva del gobierno, incluso de una manera mucho ms

    fuerte que en las actuales experiencias parlamentarias euro-peas, en las que el ejecutivo ha ido ganando mayor autonomay preeminencia sobre la dinmica legislativa.

    La gran diferencia, el problema a enfrentar, es el hecho delcriterio cualitativo con el cual se conforman los dos tipos deasamblea. Los parlamentos modernos se organizan en base alprincipio de la representacin, se trata de un conjunto de re-presentantes que llegaran a conformar el poder legislativocomo resultado de una competencia electoral. Es cuestionableel hecho de que el resultado de este proceso de seleccin sea larepresentacin. En todo caso lo que s puede quedar ms claroes que se representa intereses, lneas y proyectos polticos delos miembros de los partidos que han logrado ingresar a losparlamentos, en algunos casos cuando hay vnculos ms or-gnicos, sobre todo con clases sociales va sindicatos por unlado, o por el lado empresarial con ncleos de esta clase, sepodra decir que tambin hay un grado de representacin so-cial. En todo caso bajo esta modalidad de seleccin de gober-nantes lo que tenemos es un parlamento con representantesde aquellos que tienen capacidad de organizacin y, por logeneral, aquellos que tienen capacidad de organizacin se debea que tienen recursos econmicos para sostener organizacio-nes y para poder financiar campaas electorales y la compe-tencia poltica.

    Uno de los resultados de este mecanismo de seleccin esla generacin de oligarquas polticas, producto del hecho deque por esta va tienden a permanecer en el ejercicio de loscargos pblicos y a travs de esto se promueve un proceso porel cual entre elites polticas de los diferentes partidos se cu-bren en el uso privado de los bienes pblicos, dificultando laactividad de fiscalizacin o control ciudadano, en el cual incu-rren sobre todo para atacar a los partidos competidores y estocomo un mecanismo para negociar cuotas de poder en cargospblicos.

    El otro principio y forma de composicin del momentoasamblestico en la toma de decisiones polticas comunes, esla participacin de todos los miembros de la comunidad eneste momento de deliberacin colectiva. Obviamente, estoimplica un problema de escala o tamao. Esto es posible en el

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    nivel local. incluso no es posible como tal en el seno de lasestructuras de ayllus que implica la articulacin de varias co-munidades, para lo cual ya se incorpora algunas dimensionesde representacin en las que las autoridades de cada comuni-dad que estn pasando por turno esa responsabilidad repre-sentan a la comunidad en los momentos de toma de decisionesms generales o comunes a varias comunidades.

    Las funciones de representacin, que van ligadas al hechode estar ocupando las posiciones de autoridad por turno en elseno de cada comunidad, son rotativas. Esto impide el que segeneren oligarquas polticas locales, que se mantengan en es-tos cargos de manera permanente. Esto tiende a ocurrir cuan-do algunas personas que salen de una matriz comunitaria y seconvierten en lderes sindicales, por lo general primero, y lue-go a partir de eso tambin se vuelven en candidatos promovi-dos por los partidos polticos, tienden a convertirse y se hanconvertido muchos en polticos profesionales, que se han in-corporado de manera permanente, pero todava de manerasubordinada por su origen tnico y cultural, a las elites polti-cas, regionales y nacionales.

    La seleccin de legisladores y autoridades ejecutivas porla va de la competencia electoral crea oligarquas polticas, ystas a su vez son las que organizan los procesos de corrup-cin en el seno del estado. Hoy ese reclutamiento por lo gene-ral est regido por un principio plutocrtico, es decir, que sonaquellos que tienen ms poder econmico y recursos para com-petir en elecciones los que se vuelven legisladores y ejecutivosa nivel del gobierno nacional; y a travs de esas posicionespolticas continan reproduciendo el control monoplico quetienen sobre la tierra y los bienes pblicos o la riqueza social.

    En este sentido, parece pertinente pensar que la confor-macin del espacio legislativo no debe hacerse segn criteriosde competencia. Cabe recordar que para los tericos de la de-mocracia antigua, la votacin era el principio aristocrtico noas el democrtico; ya que por la va de la eleccin se postulanlos aristcratas, aquellos que tienen educacin y propiedad,recursos econmicos, est acompaado de un criteriomeritocrtico.

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    mn Considero que es posible introducir el criterio meritocrtico

    de un otro modo, retomando la concepcin practicada en elseno de las formas comunitarias de vida social, por ejemploen la idea del thakhi del mundo quechua aymara o de maneraparecida o similar en los pueblos del oriente, que implica queuno va asumiendo posiciones de autoridad, en escala de cre-ciente complejidad y responsabilidad, despus de haber cum-plido tareas ms simples y de menor responsabilidad, o msparcial. Esto implica que habra que habra que pensar la ciu-dadana como un proceso o una educacin procesual en la quevamos asumiendo responsabilidades en los niveles locales deorganizacin de la vida social y eso nos habilitara para hacer-nos responsables en los niveles de la representacin y de ladeliberacin en mbitos de coordinacin de varios niveles lo-cales, comunidades inclusive el general o nacional o del con-junto del pas. Esto es, que nadie puede llegar a ser miembrodel nivel legislativo global y su instancia ejecutivo sin haberpasado antes por las responsabilidades y posiciones de auto-ridad en la escala regional y al nivel local de la vida poltica desu comunidad. En el mbito urbano de manera similar, quepara aspirar a los cargos de nivel nacional habra que haberpasado por las tareas a nivel vecinal, de ciudad, de regin parapasar a lo nacional, esto es, no slo mritos sino que esto im-plica tambin un proceso de formacin y educacin poltica,que permita poder enfrentar las tareas de toma de decisionesa nivel global.

    Por las dimensiones de la poblacin y el pas no todospueden o podran llegar a ser miembros de la asamblea legis-lativa y su brazo ejecutivo. En este sentido, tiene que operaralgn principio de seleccin. Considero creo que lo ms con-veniente no es la competencia electoral, sino algunos meca-nismos de seleccin ligados al nivel de asamblea, comunidad,de barrio o de ciudad que seleccione a sus representantes parainstancias superiores de acuerdo al desempeo en sus gestio-nes, en posiciones de autoridad previamente realizadas.

    Para evitar la formacin de oligarquas polticas, reducirel grado de corrupcin y a la vez introducir un criterio de con-trol del poder poltico, creo que es importante introducir elcriterio de rotacin en los cargos o en las posiciones de autori-dad, esto es lo propio de las formas comunitarias de vida, tam-bin era lo propio de la primera forma de democracia inventada

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    por los griegos, y creo que tambin sera muy til en el modode componer una ciudadana multicultural democrtica en elpas; esto es, que slo por una vez en la vida ocupemos lasposiciones de autoridad en los diferentes niveles y en particu-lar en los niveles nacionales. Esto implica modificar el modode concebir la ciudadana en su dimensin poltica en particu-lar.

    Actualmente en la constitucin poltica boliviana slo sehabla de ciudadana cuando se reconoce el derecho a partici-par en elecciones para elegir gobernantes y tambin parapostularse a los cargos electivos. En este sentido, la actual cons-titucin poltica boliviana slo reconoce una ciudadana elec-toral. Es una concepcin bastante restringida de ciudadana.La constitucin no est redactada en el horizonte de la ciuda-dana como una idea y condicin que agrupe un conjunto dederechos histricamente desarrollados y reconocidos en dife-rentes momentos en la institucionalidad y en la constitucinboliviana. Segn la constitucin boliviana uno es ciudadanoslo cuando vota o compite en elecciones para los cargos elec-tivos. Uno es ciudadano cuando compite o cuando es compe-tidor o da un apoyo plebiscitario a los candidatos a autoridadpblica.

    Considero que hay que desplazarse hacia una concepcinde ciudadana centrada ms bien en la participacin en losprocesos pblicos de toma de decisiones a nivel legislativo, dejusticia, y de control sobre las instancias de gobierno y podercolectivo. Dicho de otro modo, habra que desplazarse de lafigura del ciudadano como competidor poltico hacia la delciudadano como cogobernante, en trminos de participacin,fiscalizacin y de responsabilidades de contribucin, as comodemanda de derechos legales.

    El asunto es, entonces, cmo se elige a las autoridades, queocupen de manera temporal y rotativa las posiciones necesa-rias para producir la articulacin a nivel de todo el pas y, porlo tanto, la toma de decisiones comunes. Considero que aqutambin hay que componer criterios, Una alternativa, y es slouna alternativa, consistira en combinar, por un lado, un pro-ceso ascendente de promocin para los puestos de autoridad,de acuerdo a los mecanismos de los sistema de autoridades yde rotacin ascendente que son practicadas en el seno de co-

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    mn munidades de diverso tipo en el pas, a lo cual ahora se aadi-

    ra una escala mayor, no slo habra un camino, por as decir,interno al sistema de cargos propio de su cultura y su pueblosino que luego tendran que pasar a ocupar tambin posicio-nes de autoridad en los niveles de articulacin y gobiernopluricultural.

    En el otro mbito urbano moderno, donde no hay estasprcticas, se podra combinar dos criterios. Uno, que es unaderivacin del anterior, implicara tambin empezar a organi-zar una especie de camino poltico de aprendizaje y de res-ponsabilidad creciente en la que vayamos asumiendoresponsabilidades desde el nivel del barrio, la ciudad, la re-gin para poder llegar al nivel nacional. Esto tendra que sercombinado con una eleccin aleatoria de aquellos que tendranque ocupar las posiciones legislativas y de administracin dela justicia, de tal modo que slo por una vez se ocupen esasposiciones de autoridad. Estoy hablando en particular del le-gislativo y del ejecutivo. Esta es una tarea que tendra que cum-plir la Corte Electoral.

    Se puede observar con sentido crtico que este modo depensar la seleccin de autoridades tiende a mantener un pre-dominio de gente de edad intermedia y madura por sobre losjvenes en los niveles de toma de decisiones a nivel global,nacional o macro; pero por el otro lado se podra decir si estoest bien organizado, los jvenes hombres y mujeres, tendranque integrarse de manera amplia en los niveles ms simples ylocales de gobierno y hacer el camino poltico de la responsa-bilidad ciudadana ascendente.

    Otro modo de garantizar un mayor equilibrio entre gene-raciones y gnero es pasar a un sorteo irrestricto, a partir delcual se elijan los legisladores, tambin por un periodo; peroeste criterio implicara, si se lo aplica de manera generalizada,no respetar aquel camino practicado por las estructuras co-munitarias en las que la responsabilidad creciente va ligada ala madurez. En este sentido, una alternativa es respetar el cri-terio de posiciones de autoridad de acuerdo a un grado cre-ciente de responsabilidad como ocurre en el mbitocomunitario, en esos espacios donde hay culturas que practi-

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    can ese tipo de vida poltica, y en los mbitos modernos apli-car el criterio del sorteo aleatorio que posibilitara el que acce-dan tanto mujeres como jvenes y gente madura a lasposiciones de autoridad legislativa, de una manera equilibra-da de antemano.

    El principio democrtico bsico es el que todos somos igua-les, y que por lo tanto cualquiera es capaz de participar en losprocesos de gobierno de su pas o su comunidad.

    Tal vez habra que introducirle un criterio de proceso o dehistoria en el sentido de que si bien todos tenemos derecho ysomos capaces de participar en los procesos de gobierno, tam-bin necesitamos de un proceso de aprendizaje y de madura-cin para asumir aquellos cargos de mayor responsabilidadque necesitan de cierto tipo de conocimiento y de haber pasa-do positivamente por responsabilidades de gestin y legisla-cin poltica previamente. Este es el criterio que est presenteen el mbito de lo comunitario, para asumir posiciones deautoridad con mayor responsabilidad hay que haber pasadopor tareas ms simples que son las que nos permiten el apren-dizaje, la sensatez necesaria para tomar decisiones ms globalesy de mayor responsabilidad. Me inclino por la primera ver-sin expuesta sobre la articulacin de estos criterios de selec-cin de las autoridades legislativas en particular.

    Cuando se trata de pensar la democratizacin de las rela-ciones interculturales o de la condicin multicultural del pas,no es pertinente confiar la seleccin de autoridades al sistemade partidos. La organizacin en partidos es propia de solauna de las culturas existentes en el pas, aunque ha sido sien-do asumida por la necesidad por otros pueblos y culturas, quetambin han ido generando sus partidos para participar de lavida poltica nacional, dado que las leyes establecen esos es-pacios y lmites. Los partidos durante un buen tiempo funcio-naron como estructuras de inclusin, sobre todo de inclusinde trabajadores o de sectores sociales que estaban excluidospor el criterio de la propiedad y la educacin, En la medida enque lograron organizar sus propias formas de participacin yde organizacin poltica, sus partidos, en particular las clasesobreras utilizaron esta modalidad para ampliar su grado depresin por ampliacin de la ciudadana en los estados mo-dernos y son responsables de los principales procesos de de-

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    mn mocratizacin de los mismos; pero ya hace mucho tiempo los

    partidos se han vuelto estructuras de exclusin. Esto se ha vis-to de manera mucho ms clara y ntida durante los aos 80 y90 en el pas. Para acceder a cargos pblicos, incluso para po-der acceder a la administracin de justicia y varias instanciaspblicas uno tena que ser miembro de un partido, y dentrodel partido formar parte de la fraccin predominante y de loslderes que manejaban el reparto de cargos en particular. Aquelque no estaba vinculado a partidos en realidad tena menosderechos, en el sentido de poder acceder a cargos y bienespblicos y al control ciudadano tambin.

    La emergencia y crecimiento del MAS y del MIP en losltimos aos matiza un poco esta idea. Tambin se han orga-nizado partidos a partir de ncleos de trabajadores campesi-nos en particular, para disputar el monopolio de larepresentacin poltica en el parlamento y tambin los nivelesejecutivos en los municipios, primero, y a nivel nacional, tam-bin. En todo caso es una forma moderna de organizacin ycompetencia poltica que estn produciendo efectos de demo-cratizacin en el seno del estado boliviano, por ejemplo, intro-duciendo mayor grado de representatividad en el parlamentoque casi ya no tena ninguno durante la dcada de los noven-ta; pero que en relacin a otros pueblos y culturas sigue sien-do una forma de organizacin poltica extraa, y que producemodificaciones y procesos de desestructuracin interna.

    Los liberales, por lo general, demandaran que pueblosindgenas o individuos miembros de otras culturas organicensus partidos y compitan para estar representados en el parla-mento nacional. Cuando esto ocurre como se est dando a tra-vs del MAS, ya dudan de sus propias ideas.

    Para enfrentar la democratizacin entre culturas, creo quehay que eliminar el monopolio otorgado a los partidos y alsistema de partidos, para gestionar la representacin y la le-gislacin global. Tampoco creo que haya que prohibirlos, peroen todo caso no convertirlos en el mecanismo de promocin yseleccin de las autoridades. Creo que los partidos puedenpersistir como formas de organizacin en las que se articulanproyectos polticos, visiones de pas que pueden ser difundi-dos a lo largo de los territorios, pueblos y culturas para in-fluenciar en la toma de decisiones a nivel global.

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    Mantener el sistema de partidos tal cual ahora existe, comoel mecanismo de conformacin del poder legislativo, implicaseguir dndole centralidad y superioridad a una de las cultu-ras, a la cultura que produce mayor desigualdad y que elige asus gobernantes y legisladores en base a principios que favo-recen a aquellos que tienen poder econmico.

    El parlamento, si es una instancia de articulacin de todoel pas y por lo tanto de la multiculturalidad existente, tieneque ser representativo; pero algo slo es representativo en sen-tido poltico si es que hay instancias en las que hay presenciapoltica directa. Algo slo puede ser representativo y alguienslo puede ser representativo si es que proviene como unaautoridad delegada desde un espacio en el que hay y hubo unmomento asamblestico de deliberacin colectiva. Dado quelas formas comunitarias de vida social se configuran en tornoa estos espacios pblicos de deliberacin, se puede pensar quees a partir de ellos que se seleccionan y promueven las autori-dades que tendran que estar presentes en el parlamento delpas. En los mbitos urbano modernos o no comunitarios larepresentacin al parlamento podra ser seleccionada combi-nando los dos criterios previamente expuestos; esto es, por lasresponsabilidades polticas previas evaluadas positivamentepor sus respectivas comunidades o mbitos de vida poltica,local, regional, esto complementado por un criterio de sorteoaleatorio que habilitara de manera rotativa a algunos ciuda-danos para asumir la responsabilidad de la legislacin nacio-nal entre aquellos que cumplen las condiciones deresponsabilidad asumida previamente.

    Si adoptamos este criterio de camino poltico o de respon-sabilidad poltica creciente para pensar tambin la divisin depoderes y la seleccin de autoridades que se hacen cargo de lagestin de cada uno de ellos, se podra pensar que el ejecutivoo gobierno colegiado necesario para superar elpresidencialismo monocultural existente podra tambin se-guir este mismo criterio, es decir los miembros del ejecutivotendran que elegirse entre aquellos que han pasado en unagestin anterior por la tarea del trabajo legislativo, lo cual loshabra formado a travs del trabajo de comisiones, de la deli-beracin, en el conocimiento y tratamiento de los problemas anivel nacional. Este criterio de la experiencia y la responsabili-dad poltica creciente tendra que ser complementado por el

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    mn carcter de la inclusin multicultural, es decir que ese ejecuti-

    vo siempre sea una colectividad colegiada en la que estn pre-sentes miembros de los diferentes pueblos y culturas, queeviten el que la toma de decisiones a ese nivel produzcan unnuevo desequilibrio o mantengan la desigualdad histricamen-te existente.

    Este sera un nuevo modo de concebir el parlamentaris-mo, reformado por criterios de organizacin y de vida polticade otras culturas existentes en el pas, es decir, que se habilitanpara ser ministros y miembros del ejecutivo del gobierno na-cional, aquellos que ya han cumplido la experiencia de la ta-rea y la responsabilidad legislativa previamente y habranpasado por un proceso de fiscalizacin o evaluacin positivapor los miembros de la comunidad de la cual provienen y porel conjunto del pas en el desempeo de sus tareas previas.

    El ejecutivo tambin debera tambin organizarse con elcriterio de la rotacin. Una de las dificultades planteadas a lossistemas rotativos es el hecho que dificulta la acumulacin deexperiencia en la tom