La tinta handrawed

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Dibujada a mano por los mejores artistas Handrawed by the best of the best

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  • 1Issue #2 Handrawed

    FREEMAG

  • 2Revista La TintaIssue 2:Handrawed

    Free Magazine

  • 3La tinta magazine/Julio 2014Publicacin alternativa para mentes emergentes. PorAlan Herrera

    En portada: Bubblegum Jane por Kei Meguro

  • 4Editorial: HandrawedPor que el arte es hecho a manoEl sentir de un artista es siempre el mismo: Disfrutar de representar su sentimiento siempre haciendolo a mano: Ya sea pintar o ilustrar anlo-gamente o digitalmente (Siempre habemos quienes nos gustan ver las cosas impresas)Esta edicin se enfoca a lo hecho a mano, a lo reciclado, a la delicade-za de combinar lo digital para que despues se convierta en fsico.

    Como esta revista, proximamente ser fsica...

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    #MentesEmergentes

    Alan Herrera

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  • 6SE VENDE ESTE ESPACIOANunciate en la [email protected]

  • 7Nos gusta la tinta

    #MeGustaLa Tinta Magazine

  • 8HEATHER HANSENUtilizando su cuerpo con carbn

  • 9Heather Hansen es una artista de performance que utiliza su cuerpo para crear obras kinticas con car-boncillo. Realizando movimientos geomtricos con sus manos, pies y cuerpo: Hansen realiza grandes lienzos en su Studio frente a un publico (En ocaciones) En Idaho.

    http://www.heatherhansen.net/

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    Thomas Cian Y sus famosos Moleskines

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    Thomas cian es famoso por sus detallados dibujos realizados en Moleskines, una marca de cua-dernillos legendarios, en los que ilustra con carboncillo, lapices, rotuladores, plumas... Lo que el necesite para poder plasmar a su obra.

    Reune todos los dibujos en un solo bloc llamado Mole Friends book.

    http://thomascian.tumblr.com/

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    Jim DingilianBotellas con humo

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    Jim Dingilian crea imgenes sustractivos increbles de botellas llenas de humo. El artista comienza por recubrimiento de las super-ficies interiores de las botellas de humo. A continuacin, utiliza cepillos y pequeas herramientas montadas en los extremos de los pasadores para alcanzar el interior. Con una mano firme, Jim borra poco a poco y de forma selectiva ciertas reas. El humo que perma-nece en el cristal forma las imge-nes asombrosas vistas de abajo.

    Dingilian naci en York, Pensilva-nia, pero pas siete aos de su in-fancia en Waterloo, Blgica, antes de regresar a los Estados Unidos, donde recibi su MFA en fotografa en el Instituto de Tecnologa de Rochester en 1996. Representado por la Galera de Bellas Artes Mc-Kenzie en Nueva York, hay centros de trabajo de Dingilian alrededor de las imgenes de sustraccin de los objetos que se encuentran facilmente. Como Jim explica:

    Las escenas en minia-tura que representan son de ubicaciones en el borde de los suburbios que parecen misterioso o incluso ligeramente amenazante a pesar de su naturaleza comn. Las botellas se suman a

    las narrativas implcitas de transgresin. Cuan-do se encuentran a los lados de las carreteras o en la maleza cerca de los bordes de los estacionamientos, las botellas de licor vacas son artefactos de con-sumo, placer, o temen. Como objetos de arte, se convierten en relojes de arena de tipo, sus interiores drenados aho-ra habitados por vagos recuerdos.

    http://www.mckenziefineart.com/artists/dingilian/

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    este espacio no se vende

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    LumPor: Priscila Ccrrales

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    No s cmo llegue aqu, en rea-lidad no me acuerdo de nada, no s qu lugar es este, no hay personas ni, ni cuadros, ni sillas, solo un pasillo con puertas y esa luz, esa estremece-dora luz.

    Todo eso pasaba por mi mente cuando comenc a caminar por el pasillo, era un lugar que pareca no tener fin, sus paredes blancas sin nin-guna ornamentacin y esas puertas que me inquietaban mucho, eran de madera, algunas estaban ms gasta-das que otras, unas eran talladas a mano cuando otras eran tan lisas que parecan completamente nuevas.

    En realidad me interesaba ms descubrir qu clase de lugar era ese en lugar de averiguar que es lo que haba pasado conmigo y como es que llegue a ese lugar.

    Me dispuse a abrir una de las puertas despus de que mi inquietud no pudo contener ms la curiosidad. Haba una puerta a mi derecha, se vea muy vieja, muy daada por el tiempo, me quede estudiando la forma durante un tiempo pensando en las posibilidades de que habra dentro de la habitacin.

    Despus de un momento cuan-do estreche mi mano para tratar de tomar en cerrojo de la puerta, la escuche, esa voz, era inquietante, no muy profunda, pero firme cuando me dijo

    -Bienvenido a la soledad.Baje mi mano al mismo tiempo

    que me volteaba hacia la voz y en-tonces lo vi. Era acaso una persona? Se vena como una, no era ms alto que yo, era muy delgado y plido, casi tan blanco como las paredes de ese lugar, los rasgos de su cara eran tan finos, y sus ojos eran de un caf tan profundo como su propia mente.

    Usaba un traje lila, un lila muy oscuro, pero todo en el tenia color, traa puesto un chaleco amarillo como el sol, pero su camisa eran de un turquesa tan claro como una laguna, usaba unos guantes tan rojos como la sangre fresca y traa un significante sombrero tambin color naranja, que cubra su cabellera no tan corta de color cafe, y ese deta-lle de una rosa azul a un lado de su corazn, nada combinaba con nada, pero por alguna razn pareca que en el funcionaba.

    Me quede petrificado observn-dolo por un momento y cuando me propona a mencionar una palabra se adelanto y me dijo.

    -No creo que esa puerta sea la correcta para usted, seor.

    -quin eres? Le conteste, mientras sus palabras navegaban en mi mente.

    -oh pero que torpe eh sido y que poco cortes al no presentarme.

    Mi nombre es Lum seor. Lo de-ca mientras me hacia una reverencia. Soy el olvido de este lugar.

    Mi mente no terminaba de proce-sar nada y no era capaz de pronuncia ninguna palabra concreta, as que pens solo contestar mis dudas pri-mordiales.

    -es una placer conocerte Lum mi nombre esMe interrumpi en ese momento.

    -No, no es necesario que sepa su nombre, no creo que se quede tanto tiempo aqu como para que yo lo re-cuerde, o al menos eso espero, seor. Me dijo con ese singular gesto de su cara. Pareca como si todo lo que me dijera fuera un juego para l, sus movimientos, sus gestos, todo en el era un juego, as que decid empezar a jugar.

    -y dime Lum, precisamente que es este lugar? Le dije mientras no dejaba de mirar a todos lados.

    -Esto seor es la soledad, o as es como lo llaman los dems, yo solo

    me encargo de guiar a los perdidos o despechados que llegan a este lugar y no saben cmo salir. Lo deca mien-tras se mova de un lado a otro.

    -soledad? Y dime, Cmo es que llegue aqu? Le dije sin entender nada hasta ese momento.

    -todos llegan aqu en algn mo-mento de su vida, para algunos solo es un momento, un recuerdo o como si fuera un sueo, para otros es una eternidad.

    -Guiar a los perdidos. Lo dije rin-dome y susurrndolo para m mis-mo. Con que soledad eh? Qu tal si me das un tour por ah entonces? No dejaba de sonrer, algo en mi no poda creer lo que estaba diciendo y pareca que algo en el estaba comple-tamente seguro de lo que haca.

    -si eso es lo que usted desea as ser. Deca mientras mova la cabeza de arriba abajo y empezaba a cami-nar.

    -Bienvenido sea usted seor. Lo deca con una efusividad como si se tratara de un carnaval. Es una des-gracia tenerlo con nosotros djeme decirle, tal vez todo sea muy confuso para usted en este momento, pero ms adelante entender.

    Sus cambios de nimo eran muy contrastantes y sus palabras no muy cuerdas pero crea poder entenderle.

    -Tenemos muchas puertas, solo falta saber al cual pertenece. Conti-nuo caminando dejando atrs varias puertas, yo no hablaba ni me mova del todo, solo segua sus pasos inte-resado en descubrir a donde llegara-mos.

    De pronto se detuvo y dijo.-Tenemos la de la soledad de la

    necesidad.La puerta pareca bastante in-

    teresante, estaba hecha de madera de roble y tenia tallado a mano un frondoso rbol el cual solo tena una manzana y dos manos que parecan acercarse a tomarla. -En este lugar

    Priscila Corrales/19/ArquitectaCuliacn, Sinaloa

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    la gente no necesita en realidad la presencia de otra persona si no es ms que una presencia carnal, tengo varios conocidos que recurren a esa puerta. Lo dio mientras se rea burlo-namente por un pcaro recuerdo que se vino a su mente.

    En el momento que mov mi brazo hacia la puerta, me detuvo fugazmente con una gran fuerza, yo perplejo por lo que acababa de pasar solo lo mire mientras me deca sonriendo.

    -Las puertas solo se abren ante quienes pertenecen ah. En eso se voltio y continuo caminando.

    -Entonces, djame entender ten-go que buscar un lugar para m? Un lugar para qu?

    -Para intentar ser feliz, susurr. Bueno continuemos por aqu

    No entenda mucho de los actos que l haca, as que di un ltimo vistazo a esa puerta y lo segu.

    -Tenemos la soledad de la socie-dad, donde realmente no se tiene a nadie, no tienes amigos, ni familia. Se quedaba mirando muy profun-damente la puerta mientas hablaba. Hay muchos desgraciados que