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nota en el El Pais de Mvd.

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  • CULTURALAo XXVI N 1281 Montevideo, viernes 15 de mayo de 2015C I E N C I A S , A R T E S Y L E T R A S

    E N E S T E N M E R O

    Hanif Kureishi 4 I Adela Dubra

    10 I Kurt Vonnegut

    12 I Toms de Mattos

    8

    Enzo Traverso 9 I Siri Hustvedt

    5 I Rosa Montero

    11 I Arquitectura uruguaya 6

    El uruguayo de Charlie HebdoMs vidas de Copi

    AL PARECER no hay razn, al margen del dolor y la condena, para que Monte-video se pueda colgar el cartel de Je suis Charlie que se vi-raliz por el mundo hace meses. Sin embargo s la hay, y se llama Copi.

    El atentado perpetrado el pasado mircoles 7 enero por los yihadistas contra la redaccin de la revista sat-rica Charlie Hebdo fue la peor mane-ra de volver la atencin sobre la es-cena del cmic que surgi de los es-combros del Mayo Francs (y la peor manera, tambin, de devolverle ren-tabilidad al semanario). Era casi me-dioda y los atacantes se retiraron de-jando 12 muertos y 11 heridos. El mundo entonces se enter de las cari-caturas del profeta que mancillaron su honor, y tambin de la rica histo-ria de ese cnclave de dibujantes y guionistas que se reunan los mirco-les en una redaccin del centro de Pars, grupo que provoc el ingreso del cmic en una fase compleja y so-fisticada de los aos 60 que atrajo a intelectuales y vanguardistas como Umberto Eco y Alejandro Jodo-rowsky.

    Aquel momento, que coincidi con la aparicin del comic un-derground en Estados Unidos (la es-ttica freak de un Robert Crumb), es tambin el de la dispora de artistas y dibujantes latinoamericanos que se instalaron en Pars. All Copi, cuyo verdadero nombre era Ral Natalio

    Fernando Garca

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    Roque Damonte Botana, nieto de Na-talio Botana el Citizen Kane naci-do en Sarand del Y y fundador del diario bonaerense Crtica ocult ese nombre interminable en el fugaz y expeditivo Copi . As, entonces, se dio a conocer en Pars como dibu-jante, humorista, narrador, dramatur-go, actor, performer, amante voraz y divo del ambiente gay. Fue una figu-ra central de la contracultura francesa entre 1964 y 1987, cuando muri afectado por el H.I.V.: siempre pro-blematizando su origen argentino (o el problema de ser argentino por fue-ra de Pern) y sin dejar atrs su edu-cacin sentimental en el Uruguay. Dato que se perdi como una anc-dota en su biografa, lo cual es sor-prendente porque su primera novela publicada se llam El uruguayo y vena prologada por estas palabras del autor: Al Uruguay, pas donde pas los aos capitales de mi vida, el humilde homenaje de este libro escri-to en francs pero pensado en uru-guayo.

    BACANAL ICONOGRFICA. Copi, que se llam a s mismo El uruguayo, porque as apareca como personaje de sus historias adelantando dcadas el fenmeno de la auto-ficcin, se re-corta entonces entre el pelotn de ar-tistas y dibujantes rioplatenses (de Le Parc a Breccia) que pusieron su im-pronta en la cultura francesa de los 60 y 70 por haber participado nada menos que en Hara Kiri y Charlie Mensuel. Estas publicaciones dieron Copi en tapa de Charlie Mensuel, febrero 1978

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    pie a Charlie Hebdo a partir de 1992, que mantuvo la identidad y el staff histricos.

    Lo cual lleva la siguiente cons-truccin, que respondera a parte de la incgnita original: Je suis (Copi, el uruguayo de) Charlie, se podra decir a modo de intervencin, desde el sur, al estilo Joaqun Torres Gar-ca, sumando una versin ms al cartel que se volvi una proclama global.

    La participacin de Copi en Hara Kiri y Charlie Mensuel, dos revistas que a ojos de hoy resultan una baca-nal iconogrfica de humor satrico y pop art, incluy desde la publicacin de textos en el formato del viejo fo-lletn (anticipando futuras novelas suyas como La Guerra de las mari-conas) a tiras legendarias como La mujer sentada que, muchas veces, llegaron a la tapa de Charlie. Eran tiempos en que la revista tena tirajes masivos.

    Deudor de la esttica suelta y des-pojada de los humoristas porteos Landr y Oski, Copi tambin se dej influir por los franceses de su gene-racin, Cab y Wolinski, dos de los dibujantes del staff que fueron asesi-nados por los yihadistas. A partir de los acontecimientos de enero, un tex-to de Copi publicado en el segundo volumen de las Obras Completas (Anagrama, 2012) se vuelve revela-dor. En el cuento de nombre estram-btico Como? Zis! Zas! Amor!, que haba sido publicado en 1979 en Hara Kiri, Copi describa esa tertulia de humor satrico.

    As, por ejemplo, se refiere a la forma de trabajo de sus colegas franceses y, como siempre, de l mismo: Haba acostumbrado a los dibujantes, a fuerza de enviarles corteses cartas de protesta, a que dejaran cada vez ms espacio libre para los textos. Cada uno se amol-daba a su manera () Los dibujan-tes de inspiracin semtica, como Wolinski y Copi, decidieron acostar o sentar a sus personajes () Cab y Willem, hijos de la ltima Guerra europea recargaban cada vez ms sus bocadillos.

    Treinta y seis aos ms tarde esa tertulia sera destruida. El profeta mancillado por el dibujo esperpn-tico de Wolinski y Cab fue vengado con una lluvia de balas.

    PERN, Y A CRUZAR EL RO. Copi, que se hizo llamar as desde que su abue-la Salvadora Medina Onrubia lo re-bautiz Copito, por lo blanco, lle-g a Montevideo por primera vez a los cinco aos, en 1945. Entonces

    era uno de los ms chicos de la fami-lia del patriarca del diario Crtica, Natalio Botana, muerto en 1941, y que dej a su descendencia enfrenta-da al patriarca mayor: Juan Domingo Pern. El diario le haba resultado funcional a Pern en su ascenso pol-tico desde el ejrcito hacia las urnas y coincida con la necesidad de Crti-ca de acaparar a las nuevas masas. Pero, para octubre de 1945 esa alian-za estaba rota y, con Crtica clausu-rado, los Botana tuvieron que cruzar a Montevideo.

    As recuerda la escena el mismo Copi en su libro de conversaciones con Jos Tcherkaski, citado por Ma-ra Moreno en el ensayo preliminar a las Obras Completas: Tena cinco aos y tengo una conciencia viva del 17 de octubre, absolutamente viva. Allanaron mi casa; mi madre me dio un papel as de grande para que se lo diera al portero para que no lo agarraran a mi padre; mi hermano acababa de nacer; haba diecisiete mujeres en la casa, yo camin por un balconcito, lo llam al portero y le tir el papel. El portero recibi el papel, despus fue a esperarlo a mi padre a la esquina a que llegara en un auto. Nos fuimos al Uruguay.

    Moreno, en el mismo texto, habla de una genealoga del exilio argenti-no. El Uruguay fue para Copi ms que otro pas, el fuera del pas. Es que desde siempre el Ro de la Plata es el lugar por donde ciertos argenti-

    nos han salido corridos por los go-biernos y hasta los gobiernos mis-mos: la ballenera debera formar parte de nuestro escudo nacional.

    Copi vivi en Montevideo hasta 1955, cuando cumpli los 15, y lue-go de una escala Buenos Aires-Pars regres brevemente al Uruguay hasta su viaje definitivo a Pars en 1962. Las habilidades como dibujante que haba desarrollado en las vacacio-nes eternas de su familia en Carras-co le sirvieron para sostenerse ven-diendo collages y dibujos en los ca-fs parisinos de Saint Germain y Montparnasse. En 1964 ya estaba pu-blicando en el semanario Le Nouvel Observateur su tira La Mujer Senta-da para una masa potencial de 300 mil lectores. El xito de la tira lo volvi obligatorio para nuevos me-dios como Libration, Bizarre y, como se explic, Hara Kiri.

    SUCESO DEVASTADOR. Hubo que espe-rar a 1973 con la publicacin de L Uruguayen (editorial Christian Bour-gois) para que Copi volviera, a su maldita manera, sobre los pasos per-didos de su estada montevideana. La novela est escrita como una especie de informe de un corresponsal envia-do a tierras extraas, cuyo realismo es corrodo por una parodia deliran-te escribe Osvaldo Aguirre. De for-ma imprevista el texto cambia y pasa a relatar una catstrofe, donde Mon-tevideo es cubierto de arena y, tras el

    retiro del mar, queda tapado de cad-veres. Los giros inesperados y el brusco estallido de un suceso devas-tador e irreversible conforman uno de los procedimientos narrativos de Copi.

    La novela se public en espaol en el volumen Las viejas travests (Anagrama) con traduccin de Alber-to Cardn y Enrique Vila-Matas, y se volvi a publicar en 2012 como parte de sus Obras Completas. No es un dato menor que Copi haya elegido esta novela corta como punto de par-tida de su produccin narrativa igno-rada en Argentina y en Uruguay has-ta bien entrados los aos 90. La no-vela tuvo tambin su adaptacin al teatro en manos de Roberto Plate, otro argentino de Pars, a quien Copi le haba dedicado el original.

    El uruguayo no aporta pistas so-bre la vida de la familia Damonte-Botana en Montevideo porque lo de Copi es otra cosa: un surrealismo bufo, de monlogo enloquecido, donde el personaje central, que es l mismo, escribe a un interlocutor francs, a quien llama alternativa-mente boludo o pelotudo, y le pide que, a su vez, vaya borrando o tachando lo que lee. Una especie de mensaje en una botella para ser he-cho un bollo de papel y volver como boomerang al mar (al ro, para ser ms exactos). Cabe sealar que hay ms rastros sobre la clave uruguaya de Copi en otro texto (ver recuadro).

    Copi Wolinski Cab

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    rectamente ligada a esos aos de ocio y trabajo intelectual en el que convivan los oficios y las artes... La cermica de la China Botana (Georgina, su madre), la pintura de su to Damonte Taborda, las proezas literarias del joven Copi que era premiado por su padre con dinero o una bicicleta por escribir sonetos.

    Qu parte del Copi artista se manifest en su vida montevideana?

    Con seguridad, el dibujo. En una entrevista ofrecida a Jos Tcherkaski, Geo