Lazarillo 3

of 128/128
S U M A R I O SALUDO EDITORIAL CONOCER: OCHENTA DE 2000 6 Presentación, por María José Goméz-Navarro y Sara Moreno 9 Diez álbumes diez, por José Morán 23 Primeros lectores: valor en alza, por Mercedes Figuerola 37 En busca de emociones: a partir de 8 años, por Pilar Careaga y Paloma de Miguel 49 Para lectores curiosos: a partir de 10 años, por Ana M.ª Navarrete y Carmen Blázquez 60 Abiertos a la esperanza: a partir de 12 años, por Pilar Solana y Rafael Rueda 73 En la antesala: a partir de 14 años, por María José Gómez-Navarro y Sara Moreno 87 Unos libros muy especiales 93 Premios 2000 97 RESEÑAS PERFILES DE LAZARILLO 102 En persona: Asun Balzola Gabriel Janer Manila 112 Proyecto editorial: Kókinos, por M.ª Cruz Delgado y Jorge Riobóo 120 Educación lectora y didáctica de la lectura: Lectura emotiva, el camino de una afición, por Isabel Morueco Asun Balzola en Denboraren Kanta-Kontuak, de Yolanda Arrieta (Madrid, S.M., 1995)
  • date post

    03-Jan-2016
  • Category

    Documents

  • view

    72
  • download

    9

Embed Size (px)

Transcript of Lazarillo 3

  • S U M A R I O

    S A L U D O E D I T O R I A L

    C O N O C E R :

    O C H E N T A D E 2 0 0 0

    6 Presentacin, por Mara Jos Gomz-Navarro y SaraMoreno

    9 Diez lbumes diez, por Jos Morn

    23 Primeros lectores: valor en alza, por Mercedes Figuerola

    37 En busca de emociones: a partir de 8 aos,por Pilar Careaga y Paloma de Miguel

    49 Para lectores curiosos: a partir de 10 aos,por Ana M. Navarrete y Carmen Blzquez

    60 Abiertos a la esperanza: a partir de 12 aos,por Pilar Solana y Rafael Rueda

    73 En la antesala: a partir de 14 aos,por Mara Jos Gmez-Navarro y Sara Moreno

    87 Unos libros muy especiales

    93 Premios 2000

    97 RESEAS

    P E R F I L E S D E L A Z A R I L L O

    102 En persona: Asun BalzolaGabriel Janer Manila

    112 Proyecto editorial: Kkinos, por M. Cruz Delgado yJorge Riobo

    120 Educacin lectora y didctica de la lectura:Lectura emotiva, el camino de una aficin, por IsabelMorueco

    Asun Balzola en Denboraren Kanta-Kontuak, de Yolanda Arrieta(Madrid, S.M., 1995)

  • 4El mundo del nio es completo

    y a medida que crece se va reduciendo...

    Balthus

    He ledo hace unos das que lo verdaderamente importante no se puede

    ensear. La idea me result sugerente y cierta, si entendemos ensear como

    sinnimo de instruir, de educar a los nios. Sabemos que lo verdaderamente

    importante o, si se quiere, lo realmente importante hay que descubrirlo por uno

    mismo. El miedo, el dolor, la compasin, el amor... hay que experimentarlos

    para comprender exactamente su significado. Desde esta perpectiva podra-

    mos tambin interpretar el dicho ojos que no ven corazn que no siente, no

    como un apartarse para no sufrir, sino como una afirmacin de la necesidad

    de la percepcin directa.

    Sin embargo, esa aseveracin no me pareci tan verdadera si entenda

    ensear como sinnimo de mostrar. Entonces juzgaba todo lo contrario. Creo

    que lo verdaderamente importante se muestra se manifiesta siempre. Las per-

    sonas, a pesar de la clsica mscara, lo mostramos, no podemos ocultarlo por-

    que se pone en evidencia por el talante, por los signos, por las palabras...

    Resulta difcil a los hombres mantenenerse indiferentes a la infancia. Los

    menos la odian, no en vano viene a sustituirnos, los ms tienen una actitud amo-

    rosa y protectora. Pensando en ella se ha ido creando una literatura para adver-

    tir y proteger de peligros y daos, ilustrar y dar a conocer el mundo y cuanto nos

    rodea, mejorar la actitud de las personas y procurar su felicidad, ilusionar, diver-

    tir y dar alas para la libertad y la imaginacin. Pero no basta la intencin, no se

    ensea con la literatura, aunque la literatura muestra, o puede mostrar.

    Porque lo sabemos queremos que los nios lean, lean mucho, y busca-

    mos esos buenos libros que muestran la calidad tica sin discursos explcitos.

    Ese ha sido nuestro principal empeo: buscarlos y sealarlos, facilitando con

    ello, en alguna medida, la tarea de quienes hacen de intermediarios entre los

    libros y los nios. Seguro que hay muchas ms obras, a algunas quiz no haya-

    mos llegado, pero he aqu, finalmente, nuestros ochenta de 2000.

    El mundo del nio es completo, como deca Balthus, slo en la infancia

    sabemos la asombrosa magnitud del universo, su complejidad. Un buen libro

    para un nio no es el que reduce, no el que simplifica, sino el que mantiene y

    refleja aquella percepcin nuestra, completa, rica, enigmtica y asombrada.

    caro hizo lo que deba al elevarse hacia el sol. Slo desde all poda ver con

    plenitud y sentir de la misma manera, pero no le dieron las mejores alas.

    Debemos buscar esas alas que se encuentran en los libros, porque en ellos se

    evidencia el saber y el sentir de los hombres.

    Por lo dems, los protagonistas de Perfiles de Lazarillo, no necesitan pre-

    sentacin, por sus obras los conocemos. Desde aqu nuestra gratitud, felicita-

    cin y nimo para sus prximos proyectos y trabajos. Bienvenidos a Lazarillo a

    Asun Balzola, Gabriel Janer Manila, editorial Kkinos e Isabel Morueco.

    Alicia Muoz lvarez. Directora de Lazarillo.

    S A L U D O E D I T O R I A L

    C R D I T O SDireccin:

    Alicia Muoz

    Direccin de Arte:Alberto Urdiales

    Secretara de redaccin:Pilar Careaga

    Coordinadoras deOchenta de 2000:

    M. Jos Gmez NavarroSara Moreno Valcrcel

    Coordinadora de Educacinlectora y Didctica de lalectura:

    Isabel Cano

    Ilustraciones:Asun Balzola

    Publicidad:Lourdes Rodrguez

    Produccin Grfica:mayo & ms

    Imprime:Dincolor

    Edita:Asociacin Espaola de

    Amigos del Libro Infantil yJuvenil

    c/ Santiago Rusiol, 828040 - MADRID

    Tel.: (+34) 91 553 08 21c.e.: [email protected]

    Comit Ejecutivo de laAsociacin :Presidente: Fco. G. NovellSecretaria: Pilar SolanaTesorero: Fco. ClimentVocales:

    M. Jos Gmez NavarroM. Cruz Lpez PintorSara MorenoAna M. NavarreteRafael RuedaM. Victoria Sotomayor

    Ilustracin portada: Asun Balzola en Que te voy a contar, de Joseph M. Aloy (Barcelona, Grijalbo-Mondadori, 1995)

    ISSN: 1576-9666

    Depsito Legal: M395422000

  • O C H E N T A D E 2 0 0 0

    Asu

    n B

    alz

    ola

    en

    De

    nb

    ora

    ren

    Ka

    nta

    -Ko

    ntu

    ak,

    de

    Yo

    lan

    da

    Arr

    ieta

    (Ma

    drid

    , S.M

    ., 19

    95).

  • O C H E N T A D E2 0 0 0

    Un grupo de miembros de la Asociacin

    Espaola Amigos del Libro Infantil y Juvenil llevba-

    mos aos acariciando el proyecto de hacer una

    seleccin actualizada de libros que pudiese ser un

    instrumento til para todos los interesados en poner

    en manos de los nios buenos libros de literatura.

    Estbamos convencidos de que stos les haran des-

    cubrir el gusto por la lectura y consolidaran su hbi-

    to lector.

    Cuando a principios de 2.000 concebimos la

    idea de este nmero monogrfico sobre las nove-

    dades de literatura infantil y juvenil, en castellano,

    ms destacadas del ao nos pareci que realizarlo

    era tarea relativamente fcil: ramos un

    equipo lleno de entusiasmo, tenamos acceso a la

    informacin existente en distintos organismos, goz-

    bamos de buena relacin con las editoriales, las

    bibliotecas, las libreras... Las expectativas eran

    inmejorables. Dividimos la produccin editorial del

    ao en seis: los lbumes, ms los cinco grupos de

    edad que marcan las series de las colecciones

    infantiles (+6, +8, +10, +12, +14 aos), an a sabien-

    das de que stas son puramente orientativas, y nos

    pusimos en marcha. La realidad se iba a encargar

    de hacernos ver las enormes dificultades del cami-

    no a recorrer. La produccin result mucho ms

    voluminosa de lo que esperbamos; el acceso a los

    libros, a pesar de la buena voluntad de algunos edi-

    tores, result complicado; el equipo compuesto de

    diez personas: mestros, profesores, editores, y espe-

    M. JOS GMEZ-NAVARRO (EDITORA) Y SARA MORENO (MAESTRA)

  • M.

    Jos

    Gm

    ez-

    Nava

    rro y

    Sara

    More

    no

    cialistas en literatura infantil y juvenil demostr ser, a

    todas luces, insuficiente; la informacin, incompleta;

    la coordinacin, difcil...; y tuvimos que pedir ayuda

    a otros miembros de la asociacin, recorrer bibliote-

    cas y libreras, pedir informacin a editores y ami-

    gos... y, sobre todo, reconocer humildemente nues-

    tras limitaciones.

    Despus de ocho meses de trabajo podemos

    ofrecer el resultado de nuestro esfuerzo: una selec-

    cin de ochenta libros ordenada por grupos de

    edad. Cada bloque se compone de dos partes: por

    un lado, las diez reseas de los libros que nos han

    resultado ms interesantes y, por otro, un texto en el

    que se exponen las conclusiones a las que hemos

    llegado despus de analizar los libros y colecciones

    surgidas en este ao para cada grupo de edad.

    Estos seis bloques se complementan con una rela-

    cin de libros especiales (por estar fuera de colec-

    cin, por su formato, su lujosa presentacin...) y con

    las relaciones de los premios de literatura infantil y

    juvenil concedidos en las distintas lenguas del

    Estado. Desde aqu agradecemos a la Oepli y a la

    Fundacin Germn Snchez Ruiprez su valiosa

    colaboracin.

    Recapitulando, podemos decir que la literatu-

    ra infantil y juvenil, igual que le suele ocurrir a sus des-

    tinatarios, ha pegado un estirn, ha crecido mucho;

    mucho en tamao, pero poco en profundidad.

    Sntoma de esto es el hecho de que este ao hayan

    quedado desiertos tres importantes premios litera-

    rios: el Barco de Vapor, el Jan y el Ala Delta.

    Tambin mira mucho al cine y a la televisin, y

    empieza a alargar sus tentculos hacia Internet. Por

    otra parte, el fenmeno de la globalizacin que en

    aos anteriores se manifest en el xito de la serie

    Pesadillas, este ao se centra en un personaje, Harry

    Potter, que ha vendido ya ms de 600.000 ejempla-

    res en Espaa; lstima que sea la quintaesencia de

    la literatura ms tradicional.

    Por lo que respecta a las editoriales, se han

    consolidado las pequeas empresas surgidas en

    aos anteriores y son precisamente ellas las que

    ofrecen mayor riqueza y variedad en el panora-

    ma artstico y literario (Kalandraka, Kkinos, La

    Media Vaca, Serres, Editores Asociados, Alba, del

    Bronce...).

    En relacin con los gneros literarios, celebra-

    mos la apertura a la poesa de algunas colecciones

    de narrativa, la llegada a las libreras de la atractiva

    coleccin La cucaa, de Vicens Vives, y la consoli-

    dacin de las colecciones de posea Ajonjol de

    Hyperin y Caracol de la Diputacin de Mlaga.

    sta, dirigida por Antonio Gmez Yebra, con una lla-

    mativa y cuidada presentacin.

    Hemos registrado un gran avance en cuanto a

    la cantidad y calidad de lbumes publicados.

    Despus de unos aos de escasez, ahora no slo se

    traducen lbumes innovadores que reflejan las lti-

    mas tendencias artsticas sino que empiezan a edi-

    tarse algunos de produccin nacional que no tie-

    nen nada que envidiar a los extranjeros. Igualmente

    se ha incrementado la produccin de espectacula-

    res libros de regalo, generalmente lujosas ediciones

    de gran formato de clsicos, con ilustraciones de

    Asun Balzola en El rbol de mi patio, de Olga Xirinasch(Barcelona, Edeb, 1994).

  • Presentacin

    prestigiosos artistas, o recopilaciones, a modo de

    obras completas, de autores de xito.

    Respecto a los temas, la variedad es muy

    grande; se puede decir que se tratan todos los que

    pueden interesar o afectar a cada grupo de edad,

    y se abordan de forma muy variada. En los libros

    para los ms pequeos se mezcla adecuadamente

    fantasa y realidad, mezcla que va desapareciendo

    a medida que sube la edad del destinatario y apa-

    rece el humor y la irona. Los temas ecolgicos estn

    presentes y cumplen bien la funcin de fomentar el

    respeto por la naturaleza y el inters por conservar el

    planeta. Se les muestran otras culturas, lugares y civi-

    lizaciones, de forma que se abra su mente y genere

    comprensin y tolerancia hacia otras gentes y cul-

    turas.

    Los artfices de la creacin literaria, los autores

    se han multiplicado. Se han incorporado voces nue-

    vas procedentes de otros campos de la creacin

    artstica, que aportan nuevos temas y frescura e

    imaginacin en el tratamiento de los temas tradicio-

    nales. Al venir de otros mbitos, sus planteamientos

    son bien distintos, pretenden divertir y emocionar;

    estn bien lejos de los didactismos o moralismos de

    los libros del pasado.

    En general, la intriga argumental y la identifi-

    cacin del mundo creado con el del lector prima

    sobre la fuerza de la palabra y de las imgenes evo-

    cadas. Igualmente, la experiencia esttica se ha ido

    desplazando hacia la parte ilustrada del libro.

    Hemos detectado que la literatura infantil

    cada vez ms se mira ms en el espejo de la escue-

    la, con el resultado de un descenso de calidad. De

    ello da fe el hecho, ya mencionado, de que tres

    premios literarios hayan quedado desiertos en el

    ao 2000, as como las dificultades que hemos teni-

    do para seleccionar libros interesantes para los gru-

    pos de edad en los que la lectura est ms contro-

    lada desde los centros educativos. Por el contrario,

    se ha producido un florecimiento y una expansin

    de la creacin literaria en la produccin para los

    grupos de edad menos controlados: en los libros

    para los jvenes, que miran ms bien al sptimo

    arte, y, sobre todo, en los libros para los ms peque-

    os, en los que la fantasa vuela libre y llega a las

    cotas ms altas de la expresin artstica.

    Este anlisis del momento que atraviesa la lite-

    ratura infantil y juvenil ofrece, pues, dos lecturas. Por

    un lado, parece que las posibilidades que apuntan

    en algunos libros y autores son muy esperanzadoras.

    Hay libros que apuestan por el ingenio y la complici-

    dad con el lector; libros tiernos, divertidos y liberali-

    zadores para los ms pequeos. Libros que utilizan el

    humor, la fantasa y la imaginacin para tratar

    temas difciles; libros que llevan a desarrollar la

    capacidad crtica y a percibir que es necesario

    tomar postura ante la vida... para los un poco

    mayores. Libros que dan una visin ms prxima de

    nuestro pasado y ms amplia y profunda de la rea-

    lidad actual, dando pie as al debate entre los jve-

    nes... Libros, en fin, que conectan bien con los nios

    y jvenes de hoy.

    Por otro, el resultado del anlisis coincide, con

    la opinin del escritor y crtico Pablo Barrena sobre

    los ltimos Veinte aos de Literatura Infantil y Juvenil

    en Espaa*: Cada vez priva ms la literatura plana,

    ligera y simple, de personajes y tramas que slo sir-

    ven para pasar el rato y escasamente sirven para

    profundizar en la realidad humana, en la compleji-

    dad de las conductas y de las relaciones, elementos

    propios de la buena literatura.

    Si queremos que los nios lean y disfruten

    leyendo, habr que darles buenos libros. Y esos bue-

    nos libros estn ah esperando que los mediadores

    los pongamos en sus manos.

    Nuestro deseo sera que este trabajo contribu-

    yera a dar a conocer a muchos ms mediadores

    esos buenos libros, seleccionados pensando en los

    nios y en los jvenes del siglo XXI.

    8

    * Conferencia pronunciada en la Biblioteca Popular de Felipe el Hermoso de Madrid el 30 de Enero de 2001.

  • 9DIEZ LBUMES D IEZ

    Cuando me propusieron comentar los diez

    mejores lbumes Ilustrados del ao 2000 para

    Lazarillo, pens que eran demasiados: no crea

    posible encontrar diez realmente buenos. Estaba

    muy equivocado, lo reconozco. Hasta el punto

    de que seleccionar slo diez me ha resultado dif-

    cil y doloroso. As que la primera conclusin del

    trabajo es que la cosecha de lbumes fin de siglo

    ha sido, de largo, la mejor de los ltimos aos.

    Tanto entusiasmo contradice, en parte, el

    espritu del Manifiesto contra la Invisibilidad de la

    Literatura Infantil, que yo tambin he firmado, en

    el que se alude a crticas vagamente laudato-

    rias. Las que a continuacin vienen son desca-

    radamente laudatorias. Prometo enmendarme

    y sacar el hacha de guerra en el futuro; aqu lo

    he intentado sin xito, porque los diez libros que

    comento, creo, se merecen un diez. Son exce-

    lentes. El orden en que aparecen es subjetivo:

    segn mi gusto personal.

    Resulta aventurado hablar de tendencias

    de un ao para otro en un gnero tan abierto

    en edades lectoras, temas, referencias estti-

    cas, mbito geogrfico de procedencia, etc

    como el lbum. De todas formas, escribo pru-

    dentemente a continuacin unas pequeas pis-

    tas de lo que me ha parecido percibir:

    1. Siguen siendo mejores, o ms coheren-

    tes, hablando en general, los lbumes de un solo

    autor que los que comparten la creacin entre

    escritor e ilustrador.

    2. El lbum ilustrado, como gnero narrati-

    vo especfico, sirve para todas las edades lec-

    toras. Es ms, se nota una tendencia a alargar la

    franja lectora del mismo, con apuestas ms bien

    dirigidas a los mayores que a los pequeos (pri-

    meros lectores o prelectores).

    3. Hay un nuevo despegue, iniciado en

    aos anteriores, en la edicin de lbumes: mayor

    cantidad, mayor calidad. Este impulso es llevado

    a cabo, sobre todo, por pequeas editoriales:

    jvenes que se van consolidando (Corimbo,

    Kalandraka, Kkinos, Media Vaca, Serres,

    Tndem, Zariquiey) o veteranas que mantienen

    el rumbo contra viento y marea (La Galera,

    Juventud, Lguez, Lumen), y grandes que siguen

    apostando tmidamente por el lbum (Destino,

    Everest, SM). Sin olvidar que ya se distribuyen en

    Espaa magnficos lbumes en castellano de

    editoriales americanas (FCE, de Mxico de toda

    la vida y ahora la prestigiosa Ekar, venezola-

    na), aunque con un ao de retraso. Por eso, en

    este caso, aparecen con el copy de 1999.

    4. Quiz lo ms destacable sea un aumento

    de la produccin de lbumes de fabricacin

    casera, de autora espaola, y de autores nuevos

    o casi nuevos, a pesar de la falta de tradicin y los

    escasos reconocimientos que han cosechado

    nuestros lbumes, hablando en trminos histricos.

    5. En resumen, hay ilusin. As que todo es

    posible. El panorama futuro de los lbumes, me

    parece, se presenta optimista para todos: ilustra-

    dores, escritores, editores, libreros, bibliotecarios,

    maestros; y, muy especialmente, para los nios.

    Buen provecho.

    Jos Morn

    J O S M O R NP r o f e s o r d e l i t e r a t u r a i n f a n t i l

  • Diez lbumes diez

    BRAMI, Elisabeth; SCHAMP, Tom (ilustracin).

    Como todo lo que nace. Tr. por Esther Rubio y

    Miguel ngel Mendo. Madrid, Kkinos, 2000, 32

    pp. ISBN: 84-88342-29-2.

    Aunque no lo parezca, el tema de la muer-

    te es relativamente frecuente en la literatura

    infantil, empezado por los cuentos maravillosos,

    en los que la distancia de la fantasa no inquieta

    al nio. Pero tambin en el lbum ilustrado ha

    sido tratado con diversos matices. En Rosa

    Blanca (GallazInnocenti, Lguez), como teln

    de fondo de una historia sobre el holocausto

    nazi. En Yo siempre te querr (Wilhelm, Juventud),

    referido a la mascota inseparable de un nio. En

    Abuela de arriba, abuela de abajo (de Paola,

    SM), desde la vejez. Recientemente, en El tren

    (VenturaDelicado, Lguez), como el vaco que

    deja en un nio la muerte del ancianoamigo

    que le contaba historias.

    Lo que es nuevo, o al menos distinto, es la

    radicalidad de la arriesgada propuesta de esta

    nueva entrega de la original Kkinos. Libro sin

    argumento ni personajes, en el que la muerte es

    la nica presencia, potica pero desnuda y muy

    real, tanto en el perfecto texto como en sus ilus-

    traciones bellsimas.

    Bellsimas pginas, porque el tratamiento

    plstico es extraordinario. Con influencias de los

    simbolistas belgas y especialmente del surrealista

    Magritte (y quiz tambin de Frida Kahlo), el ilus-

    trador nos regala unas dobles pginas onricas,

    serenas, armnicas, muy imaginativas y fciles

    de leer para el nio. Un cordel (la vida) recorre

    horizontalmente todo el libro, hasta que al final

    es cortado con unas tijeras. Tambin un gusano

    (la muerte, segn la simbologa tradicional), a

    veces con forma de interrogacin, situado en la

    esquina derecha de cada pgina, sirve de ele-

    mento unificador para que el nio relacione lo

    visto con lo que va a venir. En cada doble pgi-

    na hay una estructura muy clara de contraste

    entre dos tiempos: vidamuerte: todo lo vivo (a la

    izquierda) muere (a la derecha). La secuencia

    de seres vivosmuertos (a veces solamente suge-

    rida y en ningn caso traumtica) va en el

    siguiente orden: manzanaflorhojapjaropez

    Asun Balzola en Denboraren Kanta-Kontuak, de YolandaArrieta (Madrid, S.M., 1995).

  • hormigagatoconejotodos nosotrosel hom-

    bre. Luego, la gran pregunta: Qu habr des-

    pus? Y la categrica respuesta: Eso, nadie en el

    mundo lo puede saber.

    Este lbum puede ayudar a entender la

    muerte al nio desde cualquier sentido que se

    quiera dar a la misma. Los autores consiguen una

    visin neutra, interpretable, de la muerte. El plan-

    teamiento es abierto, o al menos entornado. Y

    eso es otro detalle que hace al libro til (adems

    de precioso). Sin embargo, desde un punto de

    vista trascendente, el lbum se queda corto.

    Porque un ser humano es distinto de una planta

    o un gato. Porque un ser humano es mucho ms

    que una manzana o una hormiga. Quiz no

    baste decir al nio que se va a morir. El nio

    necesita certezas, claro. Pero la percepcin de

    la muerte ya la adquiere, de forma natural,

    viviendo. El nio necesita saber qu sentido tiene

    la muerte (es decir, qu sentido tiene la vida). Y,

    en temas tan vitales como ste, el adulto tam-

    bin necesita saberlo.

    Que tales profundidades estn presentes en

    las primeras lecturas, en la literatura infantil ms

    infantil, y con la calidad de esta obra, es para

    felicitarse y para ensersela a algn descredo

    (de la literatura infantil, se entiende).

    (J. M.)

    BROWNE, Anthony (autor de texto e ilustracin).

    Voces en el parque. Tr. por Carmen Esteva.

    Mxico, Fondo de Cultura Econmica, 1999 (Los

    Especiales de la Orilla del Viento), 40 pp. ISBN:

    968-16-6019-6.

    Anthony Browne, el ltimo premio Andersen

    de Ilustracin del siglo XX, nos regala un extraor-

    dinario lbum, a la altura de sus mejores obras

    (Gorila, El Tnel, Zoolgico, Cambios, Willy el

    soador), bien conocidas en Espaa gracias a

    Fondo de Cultura Econmica.

    El artista ingls recrea en esta ocasin una de

    sus primeras obras, Un paseo por el parque (A walk

    in the Park, 1978), publicado en Espaa por Everest

    en 1981. Entonces el paseo era narrado por una

    sola voz en tercera persona; ahora, en Voces en elJos

    Mor

    n

  • Diez lbumes diez

    parque, son cuatro voces, cada protagonista en

    primera persona. Browne se enfrenta al reto de

    introducir el punto de vista mltiple de la literatura

    contempornea en el territorio, tan agradecido

    para la experimentacin, del lbum ilustrado. Y

    sale airoso del reto, con mayor nitidez que Macauly

    en su innovador y arriesgado Blanco y Negro.

    Madre finolis, nio tmido (Carlos) y perro de

    raza van de paseo al parque. Padre obrero en

    paro, nia extrovertida (Mancha) y chucho van

    de paseo al parque. Los adultos apenas se dan

    cuenta de la presencia del otro. Los chicos, supe-

    rando algunas diferencias de carcter y los pre-

    juicios clasistas de la madre exquisita, se hacen

    amigos sin que se enteren sus ensimismados pro-

    genitores. Los perros juegan imparables desde el

    primer momento, al margen de razas y rdenes.

    Acabado el paseo, todos vuelven a casa.

    Lo ms interesante es que cada uno nos

    cuenta su paseo. Cuatro paseos muy distintos.

    Cuatro voces, con cuatro tipografas diferentes.

    Cuatro formas de mirar (y, un poco, de vivir)

    que transforman lo cotidiano, segn la espe-

    cialista Yolanda Reyes. Cuatro paisajes anmicos

    que conforman una realidad polifnica, enrique-

    cedora. Browne, evidentemente, provoca y

    espera la quinta mirada, la del lector, suma de

    las cuatro anteriores, que a su vez se nutren de la

    doble lectura de texto e ilustracin. Y tambin

    hay otra voz, la quinta voz, muda, asombrosa,

    latente y genial en toda la obra: es la voz de los

    rboles. Pues los dibujos de Browne, no es que

    hablen: gritan. Browne es el gran maestro de la

    imagen significativa.

    Como ha observado la investigadora Jane

    Doonan, cada personaje ve las cosas como una

    estacin del ao. La madre rgida y madura est

    en el otoo. El triste hombre sin trabajo percibe el

    invierno. Carlos, la prometedora primavera, un

    primer amor. Mancha es la alegra, el restallante

    verano, la imaginacin y el color.

    Browne ha hecho un trabajo muy serio. Ah

    estn, como siempre, los gorilas (iconos paterna-

    les), sus tendencias surrealistas cercanas a

    Magritte, las numerosas referencias intertextuales

    y homenajes grficos, el dibujo acabadsimo y

    exacto, el perfecto ritmo de las pginas (par,

    imagen pequea, blanco, texto; impar, imagen

    grande, poderosa, sin texto), la presencia de

    conflictos psicolgicos y sociales, los misteriosos

    objetos dibujados, muchas veces de forma

    inconsciente (segn el mismo autor reconoce).

    En fin, una obra maestra para todas las edades.

    Imprescindible.

    (J. M.)

    CANO, Carles; ORTN, Carlos (ilustracin).

    El rbol de las hojas Din A4. Pontevedra,

    Kalandraka, 2000 (Libros para soar), 32 pp. ISBN:

    8484640272.

    Hace pocos aos, algunos dudbamos de

    que pudiera existir arte dentro de un ordena-

    dor. En poco tiempo, muchos ilustradores y dise-

    adores han experimentado las posibilidades

    grficas de los programas informticos y las han

    puesto al servicio de su ingenio (ingenio de ellos,

    no de las mquinas), con resultados cada vez

    ms sorprendentes.

    12

  • Este es el caso de Carlos Ortn, colaborador

    de Babelia, en el libro que comentamos. Si ade-

    ms se trata de ilustrar un texto del prolfico,

    divertido y desconcertante Carles Cano, no

    cabe ms que descubrirse ante el magnfico

    lbum que se han inventado entre los dos. Dicho

    sea, adems, para mayor gloria de la editorial

    que se ha atrevido con ellos, dos personajes

    inclasificables, y para orgullo del lbum espaol,

    claramente en alza.

    Los rboles siempre han sido tema de ins-

    piracin en el mbito de la literatura, y si no

    que se lo digan al mago Merln, o a Tolkien.

    Tampoco son nuevos en el lbum ilustrado. Baste

    recordar aqu El rbol generoso, de Silverstein,

    Pedro y su roble, de Carme Sol, El manzano, de

    LobeKaufmann, y sobre todo, The Alphabet

    tree, de Leo Lionni, por el paralelismo temtico y

    potico.

    En El rbol de las hojas DinA4 se nos cuen-

    ta de un rbol diferente. Como sabe que aca-

    bar sus das convertido en papel, decide en pri-

    mavera echar hojas... de papel. En verano las

    hojas dan su fruto: letras de todos los estilos que

    forman mensajes secretos. En otoo caen las

    hojas y un vendaval las esparce por el mundo.

    Las lgrimas de los pjaros sobre las letras cadas

    las convierten en letras con forma de aves, as

    como las que han cado en el agua tienen forma

    de peces. No son fciles de ver ni or, pero si

    alguien lo consigue corre el riesgo de convertirse

    en poeta. Estas originales letras susurran a los

    nios sueos e historias imposibles.

    Grficamente, es un audaz y personalsimo

    sincretismo de estilos y elementos grficos. Ah

    est la modernidad de Mariscal en diseos pre-

    cisos y expresivos, pero tambin el rastro del arte

    de los pueblos primitivos australianos (expertos

    en dibujos en arena y roca), americanos (el influ-

    jo totmico) o africanos (los ntidos perfiles y esci-

    siones talladas en madera). Virtuoso del ordena-

    Asun Balzola en Denboraren Kanta-Kontuak, de Yolanda Arrieta(Madrid, S.M., 1995).

  • Diez lbumes diez

    dor, Ortn consigue tambin bellos efectos de dis-

    tintas tcnicas en los variados fondos: papel

    estraza, charol, collage, tela, grabado, exquisitos

    sombreados que aaden movimiento... Captulo

    aparte merecera el asombroso sentido com-

    positivo, recargado como las fallas valencianas

    pero coherente, de cada doble pgina apai-

    sada.

    Pero no todo es deslumbrar con imgenes

    alucinantes. El libro, s, es un derroche de imagi-

    nacin, pero no se queda ah. Tambin nos

    habla de la importancia de las letras (cuntas

    actividades de Plstica se han sugerido con la

    elaboracin de alfabetos fantsticos), de la

    necesidad de las palabras (sin las que es imposi-

    ble comunicarse e inventar) y, sobre todo, nos

    sugiere un mundo de transformaciones, una

    recreacin en la que cualquier objeto cobra

    vida.

    Por muchos motivos, un lbum que abre las

    puertas del siglo XXI.

    (J. M.)

    CHILD, Lauren (autora de texto e ilustracin).

    Ana Tarambana me llaman. Tr. y adaptado por

    Esther Rubio. Barcelona, Serres, 2000, 32 pp., ISBN:

    8495040360.

    Hay gente que se aleja del lbum ilustrado

    por considerarlo demasiado elitista y complica-

    do, con tantas referencias culturales y abundan-

    cia de sutiles y sublimes contenidos; cuestiones

    por las que piensan que, en el fondo, el lbum es

    un bello producto para adultos aficionados a los

    libros infantiles, pero no interesan a la mayora de

    los nios. A lo peor tienen parte de razn. De

    todas formas, las posibilidades del lbum ilustra-

    do son infinitas, tanto en sus temas como en su

    tratamiento, y por suerte siempre se podr

    encontrar alguno que responda a nuestras

    expectativas.

    Pues bien, Ana Tarambana... es uno de esos

    lbumes inteligentes, comerciales y de calidad

    (conceptos no siempre excluyentes) que se

    impone al nio por s mismo, sin mediaciones

    adultas, sin especiales explicaciones. Uno de

    esos lbumes con estrella, que atrae al nio por-

    que s, le encanta y punto.

    Ana Tarambana es una chica deslenguada,

    crtica, observadora, con mucha gracia y mayor

    genio. No llega a la verborrea de Manolito

    Gafotas ni a la causticidad de Burt Simpson, pero

    podran ser primos (y acabaran a tortas). El mni-

    mo argumento del libro consiste en que Ana, en

    primera persona, nos presenta a los miembros de

    su familia. El abuelo, siempre dormido con un gato

    en la cabeza, no se entera de nada. Manu

    Chinche, el hermano pequeo, no para de fasti-

    diar. Marga, la quinceaera, la ignora: siempre

    pensando en chicos, leyendo revistas de moda y

    dedicando horas al tocador. Gus, el otro hermano

    adolescente, no habla, se tumba en su olorosa

    habitacin y gasta camisetas con letreros tipo

    Lrgate o Cierra el pico. Su madre se evade

    con aerbic, baos perfumados y aprendizaje de

    idiomas. Su padre, en su oficina. Ana quiere una

    habitacin slo para ella, tener paz en semejante

    hogar, pero slo lo consigue cuando la castigan...

    14

  • La gran habilidad de la autora consiste en

    sumar restando: escribe y pinta los defectos de

    cada elemento de la familia, y el resultado

    final es una adorable familia. La vida misma,

    vamos.

    El tono de las ilustraciones se complementa

    perfectamente con lo dicho hasta ahora: desen-

    fadadas, cmplices, fciles de entender, esque-

    mticas y expresivas, trazadas como las hara

    (como le gustara hacerlas) la propia Ana

    Tarambana, una nia de unos nueve aos. Utiliza

    Lauren Child los colores ms chillones del mundo

    (naranjas, rosas subidos, rojos, amarillos y unos

    verdes imposibles) y quedan bien, igual que la

    tcnica del collage de papel recortado y en

    algn caso con fotos. Tienen un origen claro en

    el pop art, incluso algunos objetos como el toca-

    discos de pap y el jursico modelo de televisin

    nos remiten a esos tiempos sesentosos, acaso

    de la infancia de la autora. Tambin es efectista

    y efectiva el delirio de tipografa del texto, que

    vara continuamente en sus cuerpos, estilos,

    recorridos (hay muy pocas lneas rectas...) y

    direccin, segn quin hable, en qu tono, etc.

    Este libro desordenado y cido trasmite,

    curiosamente, la sensacin de que todo est en

    su sitio. Un libro catico, alocado, distinto; o sea,

    tarambnico.

    (J. M.)

    HERBAUTS, Anne (autora de texto e ilustracin).

    La luna. Tr. de Esther Rubio. Madrid, Kkinos, 2000,

    32 pp., ISBN: 84-88342-24-1.

    Se trata de otro maravilloso nocturno de

    Kkinos (Qu hace un cocodrilo por la noche?,

    El canto de las ballenas, El grillo silencioso, Bajo

    las estrellas, Mi dinosaurio, Pequeo cowboy,

    El sueo del rey Ivn, No duermes, osito?). Al fin

    y al cabo, la noche llena casi la mitad de nues-

    tra vida y es de forma natural el territorio de lo

    mgico, lo potico, lo misterioso y revelador. La

    noche, tambin, tiene especial significacin

    para los nios: cuentos, soledades, miedos, rui-

    dos, pesadillas, ngeles, sueos, ocurrencias,

    crecimiento... y la presencia de la luna.

    Este lbum, por su inmenso formato (nada

    menos que 360 x 275 mm, lo cual implica algunas

    dobles pginas de ms de medio metro de

    ancho) resulta ideal para que el nio lo vea

    acompaado, en la cama o en la alfombra.

    Habla, ms bien susurra, de la noche y la luna. Es

    genuinamente infantil, y, hay que decirlo, una

    verdadera obra de arte. Tanto por la cercana y

    calidad potica del texto como por la extraa y

    singular belleza de sus ilustraciones.

    Nos cuenta la belga Anne Herbauts (que

    tambin ha publicado recientemente La nube en

    esta misma editorial) lo ajetreada que resulta la

    noche para la luna. Duerme durante el da, pero

    cuando se despierta (con despertador), dibuja las

    Jos

    Mor

    n

    15

  • Diez lbumes diez

    estrellas, borra la bruma del campo y la niebla de

    la ciudad, cierra cortinas, planta sueos, encierra

    las pesadillas en los armarios, llena la noche de

    misterios, cubre todo de roco, se mira y remira en

    el espejo del agua, y despus, cuando amanece,

    se va a dormir a su cama. Final circular de sueo

    a sueo, camino de ida y vuelta, ciclo completo

    que tranquiliza al nio y le ayuda, seguro, a dor-

    mirse plcidamente, como un rito ancestral.

    Uno de los grandes logros de este libro es la

    personificacin de la luna, sencillamente genial.

    Tiene un aire naif de nia ingenua, con su vestido

    estampado de huellas de gato, pero tambin de

    anciana sabia. De hada con poder para limpiar

    todo lo malo, para conjurar todos los peligros. Es un

    estupendo icono maternal. No por casualidad,

    entre la complicada simbologa de la luna a lo

    largo de los siglos en multitud de mitos, cuentos y

    leyendas, permanece mayoritariamente su ima-

    gen femenina, protectora, mediadora de cielo y

    tierra, imaginativa y cambiante. Esta luna de

    Herbauts es una luna llena, perfilada, sonriente, un

    poco presumida, amable y de mejillas sonrosadas.

    Las ilustraciones, muy pictricas y lricas, lo

    llenan todo. Dibuja la autora la noche oscura, la

    noche azul o gris, pues nunca es negra, con cla-

    ros de luna y detalles de humor que acentan la

    serenidad y la magia del momento. Lo consigue

    con tmperas muy densas y texturadas (arrugas,

    araazos, moldeados) que arrancan de algunas

    panormicas cierta vibracin luminosa tpica del

    suprematismo ruso. Tambin se percibe al Picasso

    azul mientras duerme la luna y los infantiles y colo-

    ristas edificios que tanto gustaban a Klee.

    En resumen, se esconde en este libro para

    pequeos lectores, incluso prelectores, mucha

    tradicin, muchas referencias mticas y plsticas,

    disfrazadas de luna sencilla y amiga que recorre

    la noche como de puntillas velando el sueo de

    nios, poetas, enamorados y lunticos empeder-

    nidos.

    (J. M.)

    16

  • MCKEE, David (autor de texto e ilustracin).

    El cochinito de Carlota. Tr. por Diana Luz Snchez.

    Mxico, Fondo de Cultura Econmica, 1999 (Los

    Especiales de A la Orilla del Viento), 32 pp., ISBN:

    9681660218.

    El excelente autor ingls de lbumes ilustra-

    dos David McKee, un verdadero maestro (Elmer,

    El rey Rollo, No quiero el osito, Ahora no Fernan-

    do, Los dos monstruos, Joaquim el barrendero,

    etc., etc.) vuelve a decir cosas muy interesantes.

    En este lbum sigue fiel a su espritu provocador,

    sorprendente, divertido y a la vez profundo, cer-

    cano al nio y al adulto. Y apostando fuerte.

    Carlota, nia de buena familia, descubre

    que su cerditohucha es mgico. ste promete a

    la nia un deseo cuando consiga llenarlo de

    monedas. Ella se entusiasma y no hace otra cosa

    que pedir colaboracin a su ta, los vecinos y

    conocidos; est dispuesta a hacer favores

    para conseguir monedas. As, echa cartas al

    correo, pasa la aspiradora en casa, lava coches,

    lo que haga falta, por el inters te quiero, Andrs.

    Cuando la hucha se llena, el cerdito mgico

    engaa a Carlota, hace que ella desee que el

    muy cerdo salga volando. Y McKee no nos

    priva de un estupendo guio final.

    Podra parecer que con esta inteligente y

    atrevida antifbula los nios se sentirn frustra-

    dos: tanto esfuerzo para nada. Normalmente, los

    objetos mgicos o de ayuda de los cuentos

    maravillosos estn al servicio del protagonista, y

    aqu le toma el pelo. Sin embargo, esa es la gran

    enseanza. En la vida existe la mentira, la pica-

    resca. La vida puede ser muy difcil, se repite a

    lo largo del relato. Adems, Carlota no necesita

    nada. Tiene de todo. Carlota se deja llevar por la

    codicia. Carlota (en contraste con el resto de

    abundantsimos personajes del libro, que buscan

    comunicacin y compaa), no juega, est sola

    porque quiere, va a lo suyo. Aspectos subraya-

    dos al echar un vistazo a su habitacin. Mon-

    tones de juguetes, un panel entero con fotos slo

    de ella. Tambin vende los juguetes viejos en

    lugar de regalarlos. Carlota es interesada y pe-

    setera. As que el cochinito (traduccin mexica-

    na), al salir volando, le da una estupenda aun-

    que no evidente leccin a la nia, mucho ms

    duradera que un caprichoso deseo. Adems,

    qu podra desear Carlota?

    Las ilustraciones son un prodigio. Una fiesta.

    Es un lbum para mirar muchas veces. Contienen

    numerosos puntos de atencin. Los protagonistas

    se pierden en las inmensas panormicas calleje-

    ras, acaso caribeas, atestadas de gente (en

    general, no menos de treinta personas por ilustra-

    cin), rebosantes de vida, ruido, olores, voces, ale-

    gra. No hay primeros planos. Como en El viaje de

    Anno, se pueden rastrear otras historias secunda-

    rias (sobre todo un emotivo romance). Los colores

    son vivsimos, con esas perspectivas aplastadas,

    o circulares que tan bien entienden los nios.

    Parece sencillo pero hay influencias pictricas

    muy diversas, declaradas por el autor en una estu-

    penda entrevista publicada en Peonza en 1996:

    Siento el aliento en mis pinceles de toda la histo-

    ria del arte. Desde Brueguel (en los escenarios), el

    naif (en el esquematismo infantil de las figuras),

    Klee (en los ritmos, sobre todo en la portada), los

    fauves (en la intensidad del color), hasta el cubis-

    mo (a travs de las perspectivas).

    Un lbum polticamente incorrecto y prcti-

    camente perfecto.(J. M.)

    Jos

    Mor

    n

    17

    Asun Balzola en Joxepi Dendaria, de Mariasun Landa (San Sebastin,Donostia, 2000).

  • Diez lbumes diez

    MORRISON, Toni Y Slade. POTTER, Giselle (Ilustra-

    cin). La Gran Caja. Tr. por Rita da Costa.

    Barcelona, Ediciones B, 2000 (La Escritura

    Desatada), 48 pp., ISBN: 8440695357.

    Ella es Toni Morrison, afroamericana, que se

    dice ahora, premio Nobel 1993, y Pulitzer 1998.

    Ella acusa, en este lbum valiente y difcil, a la

    sociedad norteamericana, y de modo especial

    cuestiona sus valores educativos. Ella acusa al sis-

    tema (simblicamente, la Gran Caja), denuncia

    que los adultos no confan en los jvenes, no les

    creen capaces de usar bien su libertad. Con su

    espritu responsable y sobreprotector, los adul-

    tos dan a los nios todo menos libertad. Le intro-

    ducen en el sistema consumista pero no les

    dejan vivir la vida de verdad. Consideran que el

    nio debe tener, pero no ser. Esto es, ms o

    menos, lo que plantea el lbum, una muy pol-

    mica incursin de la famosa escritora en la litera-

    tura infantil, aunque la obra parece ms bien diri-

    gida a la reflexin de los adultos, especialmente

    padres y educadores.

    La Gran Caja tiene una estructura de drama

    en siete actos, que se repiten tres veces, pues

    tres (Patty, Mickey y Liza, hispana, blanco y

    negra) son los nios protagonistas. Acto Uno: el

    nio se salta la norma. Dos: los adultos le repren-

    den (Las reglas estn a la vista de todos) y ame-

    nazan con el castigo. Tres: el nio se defiende

    (S que sabis mucho, que deseis lo mejor

    para m, pero si he de vivir mi libertad a vuestra

    manera, entonces no ser libre ni dentro ni

    fuera). Cuatro: el nio es metido en la Gran Caja

    (un lugar tristsimo pero con todas las comodida-

    des, y una puerta que slo se abre por fuera).

    Cinco: visita de los padres, que les entierran en

    regalos geniales (barbis, pepsis, top de las

    Spice, baln firmado de la NBA, bombones, palo-

    mitas, msica, cmics, mviles, como manifesta-

    cin de su indudable cario). Seis: Ensoacin de

    libertad de los nios, al aire libre, sonrientes, bai-

    lando, en compaa de animales (Las gaviotas

    chillan, las liebres brincan..., pero ellos no saben

    usar su libertad!). Siete: el desenlace. La lgica

    del relato pide que sea subversivo.

    La ilustradora ha realizado un magnfico tra-

    bajo. Acompaa al texto (rimado en la traduc-

    cin castellana) con un sentido muy musical,

    subrayando significados, aadiendo nuevos

    estribillos grficos muy originales en cada

    acto. Lo consigue con unas ilustraciones de

    lnea ntida y perspectivas distorsionadas. Lo

    logra sobre todo gracias a los matices de color:

    dentro de la Gran Caja utiliza tonos grises, opa-

    cos, opresivos. Aunque el conjunto resulta arm-

    nico, bonito, no hay nada vivo all (peces de

    plstico, un cuadro que reproduce un paisaje,

    pelculas, luz artificial); en cambio, los exteriores

    naturales de la ensoacin de libertad son en

    verdad luminosos, y en ellos los nios sonren. En

    el libro, los adultos no sonren nunca: aparecen

    enfadados y distantes. Tambin se utiliza con efi-

    cacia el collage en los regalos de usar y tirar

    (puro pop art), que estn muy muy muertos: edu-

    car es mucho ms que alimentar hijos y regalar-

    les caprichos a cambio de la obediencia a unas

    normas.

    Aunque no termine mal, La Gran Caja

    deja mal del estmago al lector. Quiz en

    18

  • Occidente hemos consumido demasiadas chu-

    cheras. Y entonces, cuando nos sirven un plato

    fuerte, resulta sabroso pero indigesto.

    (J. M.)

    MUGGENTHALER, Eva (autora de texto e ilustra-

    cin). El pastor Ral. Una historia de ovejas. Tr. por

    Carmen Barreiro. Pontevedra, Kalandraka, 2000

    (Libros para soar), 36 pp., ISBN: 84-8646-005-1.

    Cuando uno descubre un lbum ilustrado

    como ste, se reconcilia un poco con el mundo,

    incluso con las ovejas. El pastor Ral es un libro

    polidrico. Se mire como se mire, resulta sorpren-

    dente y de una calidad excepcional. El texto, la

    ilustracin, la edicin, las diferentes lecturas, el

    humor y el amor que encierra. Es difcil decir ms

    en menos pginas, y sin solemnidades.

    El pastor Ral, que vive rodeado de ovejas,

    se da cuenta de que se le est poniendo cara

    de oveja, y decide cambiar de vida. Se marcha

    a la ciudad, impregnando con su olor a campo

    todo lo que hay alrededor, hasta el punto que

    sus nuevos vecinos suean con verdes praderas.

    Ral se compra ropa nueva, tira toda la vieja, se

    echa novia. Hasta ah todo bien. Pero..., pero sus

    ovejas reaparecen en escena. Dos, tres, cuatro,

    catorce, veintitrs. En el metro, en la peluquera,

    en el bao de su casa, en los grandes almace-

    nes. Incluso la polica debe intervenir, las detiene,

    las ficha (fotos de frente y perfil, huellas dactila-

    res, firma, observaciones...). Le estropean un plan

    con su novia, Brbara. Ral no lo soporta ms y

    regresa al campo con las ovejas. Pero decide

    volver junto a Brbara; est enamorado. Y ella,

    mientras, piensa ir al campo, con su querido

    Ral... y las ovejas. Seguro que se encuentran.

    La historia en s ya resulta atractiva y diverti-

    da para cualquiera. Aunque quiz uno no se d

    cuenta al principio de todo lo que encierra:

    Qu pasa cuando uno quiere prescindir de sus

    races? Qu pasa cuando cambiar significa ol-

    vidar, un intento consciente de borrar el pasado?

    Y si es un pasado aburrido, montono, medio-

    cre, solitario? Pues pasa que no es tan sencillo.

    Races, recuerdos, mediocridad, soledad, persi-

    guen a Ral en forma de ovejas locas y pesadas,

    le persiguen de manera obsesiva, casi literal-

    mente kafkiana (pues su huida o su deseo de

    cambio surge cuando empieza a convertirse en

    oveja). El fuerte conflicto se resolver gracias al

    amor, que es capaz de colocar a cada oveja

    con su pareja, y desfacer cualquier entuerto.

    Ese extrao y original guiso que conforma el

    tono del libro (gracioso, tierno, surrealista, profun-

    do) y lo convierte en un libro con embrujo, se

    acenta gracias a unas ilustraciones de altura,

    en perfecta sintona con la historia. A veces

    refuerzan el significado del texto (la nube en

    forma de oveja, el jersey deshilachado por las

    ovejas en el viaje de ida, la oveja en el bao

    cuando precisamente Ral quiere lavarse para

    no oler a campo), a veces conceden al lector un

    respiro humorstico (la intervencin policial, por

    ejemplo) o grfico (esos pequeos dibujos ner-

    viosos a lpiz en pgina par, con abundantes

    blancos). Quiz inspirados en el movimiento

    expresionista alemn, en su faceta ms amable,

    combinan preciosos colores de acrlico y pastel,

    Jos

    Mor

    n

    19

  • Diez lbumes diez

    distorsionadas perspectivas, muchos detalles

    curiosos y un admirable sentido pictrico. El resul-

    tado, extraordinario.

    El mercado de los lbumes resulta especial-

    mente incierto y complicado, pero sera injusto

    que libros como ste, tan escasos, tan refrescan-

    tes, no se convirtieran en clsicos. Sera como

    para esquilarse.(J. M.)

    SHANNON, David (autor de texto e ilustracin).

    No, David! Tr. por Teresa MacLawer. Len,

    Everest, 2000 (Rascacielos), 40 pp., ISBN:

    84-241-5885-7.

    El autor cuenta en la breve introduccin

    que su madre le envi unos dibujos que l hizo de

    pequeo, en los que se vean distintas travesuras

    suyas junto con las palabras No, David, las pri-

    meras que aprendi a escribir en su infancia.

    Ahora, desde la perspectiva de los aos y la

    experiencia del ilustrador profesional, Shannon

    aprovecha la frescura y el descaro de lo vivido

    personalmente, y el resultado es un lbum real-

    mente divertido, incluso gamberro y tierno a la

    vez, muy interesante para los ms pequeos,

    especialmente prelectores.

    El libro consta de quince dobles pginas,

    muy expresivas, todo un instructivo catlogo de

    lo que es capaz de montar un nio trasto e

    ingenioso, para desesperacin de su madre. Por

    ejemplo: dibujar en las paredes, robar galletas,

    ponerlo todo perdido de barro, inundar el aseo

    con el agua desbordada del bao, organizar un

    concierto insoportable de cuchara y sartn,

    construir muecos con la comida, rer con la

    boca llena, meterse el dedo en la nariz, pasear-

    se desnudo por la calle, romper un jarrn con la

    pelota de bisbol, alfombrar la casa de juguetes,

    saltar como un loco sobre la cama... David es un

    elemento verdaderamente peligroso.

    La madre, que sirve de contrapeso (su figu-

    ra, desde luego muy presente, nunca aparece

    dibujada, y esto es otro acierto), le reprende sin

    ningn xito. La madre pone la voz, el texto

    (corto, con ligeras variantes en sus admoniciones)

    y el nio la imagen. As se crea un ritmo muy efi-

    caz, como un eco, musical, divertido, creciente,

    hasta el liberador, afectivo y previsible desenlace:

    el perdn, el abrazo, el cario, la necesidad de

    saberse querido a pesar de todas las travesuras.

    Las ilustraciones estn a la altura de la histo-

    ria. Pintadas al leo, favorecen los fondos densos,

    de llamativas texturas, en los que predominan los

    tonos clidos. Destaca tambin el carcter

    humorstico de las ilustraciones, muy directas, de

    lnea, con un punto de vista bajo, pues casi siem-

    pre se mira desde la altura del nio. Asimismo es

    notoria la influencia del cine: dnde se sita el

    ilustrador, el nfasis en los acercamientos, las im-

    genes partidas, la sensacin de movimiento.

    A pesar de que los motivos dibujados

    hacen referencia expresa a la cultura norteame-

    ricana, sobre todo el bate de bisbol y el baln

    de rugby, la verdad es que desde hace tiempo

    el tipo de juguetes y las formas de vida, espe-

    cialmente de los nios occidentales, se han glo-

    balizado de tal manera que cualquier chico

    puede identificarse y entender la historia sin difi-

    cultad.

    20

  • No es fcil encontrar un lbum para los ms

    pequeos tan completo como ste: divertido,

    dulce pero en absoluto oo, fcil de entender

    sin necesidad de leerlo, con valores; y unas ilus-

    traciones, modernas, originales, expresivas y de

    calidad, que guardan un equilibrio entre lo pic-

    trico y los referentes estticos del mundo del

    cmic.

    De modo que bienvenido a Espaa el tal

    David, un personaje que tiene gracia y fuerza

    para resistir una serie. S, David.

    (J. M.)

    SOLOTAREFF, Gregoire (autor de texto e ilustra-

    cin). T grande y yo pequeo. Tr. por Christiane

    Reyes. Barcelona, Corimbo, 2000, 36 pp., ISBN:

    84-95150-76-X.

    El maestro Solotareff (Alejandra, 1953) sigue

    creciendo artsticamente, sin conformarse con lo

    ya realizado (ms de cien libros infantiles en vein-

    te aos). Salta a la vista que pone mucho esfuer-

    zo y cario en su trabajo. Incluso se va volviendo

    tierno, muy lejos, en este lbum al menos, de

    los planteamientos duros y transgresores de la

    serie del Conejito, un tipo chiquito pero matn,

    Asun Balzola en El rbol de mi patio, de Olga Xirinasch (Barcelona,Edeb, 1994).

  • Diez lbumes diez

    que public Ediciones B a finales de los 80 (No

    volvis a llamarme Conejito mo, El Conejito est

    enamorado, Cuando sea mayor ser Pap

    Noel). Sus ltimas obras las conocemos en

    Espaa gracias a Corimbo: la notable Edu y el

    lobo y la sobresaliente T grande y yo pequeo,

    que comentamos hoy.

    En ella, un pequeo elefante sigue al rey, el

    len, hasta su palacio, pero ste no le deja entrar

    (Vete, sabandija, pulga gris!). El elefantito, que

    ha perdido a sus padres y no tiene a nadie en el

    mundo, duerme tirado en la calle. Al da siguien-

    te, el rey, que es un poco bocazas pero bueno,

    le da de comer, le cuenta cuentos, le deja dor-

    mir junto a su real cama... Poco a poco se hacen

    inseparables. El rey juega con el pequeo, le

    ensea todo lo que sabe, le cuenta sus viajes. Se

    ha convertido en su padre. Aunque siempre

    dejando claro quin manda, quien es el rey: Yo

    grande y t pequeo. Pero ha pasado el tiempo,

    Sam, y el elefante ha crecido, ya es inmenso,

    muchsimo ms grande que el len. Esto no le

    gusta nada de nada al rey, a pesar de que el

    elefante le repite: T grande y yo pequeo. El rey

    no acepta la situacin, cree que ya no parece el

    rey, y le dice al elefante que se vaya. Mucho

    tiempo despus, el rey es destronado y est viejo

    y duerme tirado en la calle. Hasta que lo

    encuentra el elefante, que tiene memoria de

    elefante y es agradecido.

    En realidad, quin grande y quin peque-

    o? O mejor, qu es ser grande y qu peque-

    o? Ese es el ncleo de este libro de amistad y

    proteccin. Es muy tpica la estructura de con-

    trarios, de dualismos, en Solotareff, como han

    sealado Nerea Alzola y Pello Aorga en su obra

    Catorce Autores. Grande/Pequeo, Fuerte/D-

    bil, Adulto/Nio, Tmido/Sociable, etc. Estos con-

    trastes, como sucede con los colores, ayudan al

    nio a ver, a comprender. Tambin es importan-

    te en su obra el esfuerzo por meter a un perso-

    naje en la piel de otro. Seguramente, as se crece

    antes. Todo esto y ms regala el autor a los nios,

    y lo hace de una manera aparentemente sen-

    cilla.

    Porque otra de sus claves es la sencillez.

    Ms eficaz en las ilustraciones que en el texto. No

    en vano es Solotareff uno de los mejores ilustra-

    dores del mundo. Parece fcil su propuesta de

    tmperas y acrlicos casi planos, simples trazos de

    lnea gruesa y colores intensos: lo cannico para

    pequeos lectores. Pero detrs de cada pgina

    hay mucha sabidura pictrica, compositiva, de

    estudio de la luz, expresiva. Prcticamente con

    tres colores (rojo, azul y amarillo), consigue ver-

    daderos cuadros que recuerdan a Matisse.

    El tiempo pasar para elefantes, leones e

    ilustradores, y pondr a cada uno en su sitio.

    Seguro que Solotareff resiste perfectamente la

    criba. El, grande. Grandsimo.

    (J. M.)

    22

    Asun Balzola en Denboraren Kanta-Kontuak, de Yolanda Arrieta(Madrid, S.M., 1995).

  • 23

    PRIMEROS LECTORES:V A L O R E N A L Z A

    Varias son las razones por las cuales resulta

    difcil realizar una seleccin de libros dentro de la

    franja de los 6 a los 8 aos. La primera de ellas se

    debe a la gran produccin editorial del ltimo

    ao y la segunda, y quizs la ms importante, la

    de discernir qu libros pertenecen a la llamada

    literatura infantil y cules se consideran simple-

    mente libros infantiles.

    Ya han transcurrido varios aos desde que

    las editoriales de textos escolares descubrieron

    el filn comercial de la franja de nios que

    empiezan a leer y que necesitan el apoyo de la

    ilustracin para consolidar su comprensin lec-

    tora. La mayora de estos libros narran historias

    poco complejas, utilizan un vocabulario ade-

    cuado a la edad, exaltan los valores que los

    nios de estas edades deben asumir y, bsica-

    mente, tienen el objetivo de ensear de forma

    muy didctica.

    En este grupo de libros infantiles incluimos

    las colecciones con las adaptaciones de cuen-

    tos clsicos ilustrados por ilustradores espaoles,

    como las de Algaida y La Galera, y que las pro-

    pias editoriales no incluyen dentro de sus colec-

    ciones de literatura infantil. Por otro lado, nos

    encontramos con los libros referentes a pelculas

    infantiles como Toy Story 2 o Dinosaurio de Walt

    Disney. En cuanto a las publicaciones que se

    basan en la tradicin oral, la poesa o el teatro

    destacamos la iniciativa de SM con la coleccin

    Para padres y maestros donde cada uno de

    cuyos volmenes trata de manera monogrfica

    las nanas, retahlas, adivinanzas, teatro o cuen-

    tos... As mismo, la editorial Susaeta est realizan-

    do un esfuerzo por publicar ttulos dedicados a

    estos gneros y contina con la edicin de vol-

    menes sobre poesa infantil escrita por grandes

    poetas espaoles e ilustrada por los mejores ilus-

    tradores del pas.

    En cuanto a la literatura infantil propiamente

    dicha y de toda la bibliografa a la que hemos podi-

    do acceder (aunque con toda seguridad se nos ha

    escapado algn que otro ttulo), hemos apreciado

    una clara tendencia a la utilizacin de la fantasa

    para resolver hechos o conflictos cotidianos y rea-

    les, entre ellos los miedos nocturnos o miedos incon-

    trolados. Adems de la fantasa, en estas edades,

    queda reflejada en los textos la combinacin entre

    realidad y ficcin, tan asociada sta a las caracte-

    rsticas psicolgicas de los nios.

    M E R C E D E S F I G U E R O L A ( P r o f e s o r a )

  • La mayora de textos de esta franja estn

    narrados en tercera persona y son muy pocas las

    obras que utilizan la primera persona como prin-

    cipal narrador. A veces los protagonistas son ani-

    males (osos o ratones) con los que los nios se

    sienten tan identificados. Los temas tratados son

    principalmente de corte cotidiano y la resolucin

    de los conflictos se basa en la bsqueda de

    recursos para superar las dificultades a las que los

    nios se enfrentan por primera vez.

    Por lo general, los autores abordan los

    temas de manera humorstica pero sobre todo

    aportan ternura y comprensin por parte de los

    familiares ms cercanos. Los abuelos participan

    de una manera muy activa.

    As mismo, cabe destacar la recuperacin

    de obras de autores espaoles como El reino de

    los nios de Jess Fernndez Santos en SM, Serie

    Oro, o Historias de ratones de Arnold Lobel en

    una cuidada edicin en la editorial Kalandraka.

    Tambin, La Galera recupera textos de la cante-

    ra de sus autores como Hay cosas malas de per-

    der de Jaume Cela o Eloy, un da fue msica de

    Merc Canela. Y Magisterio Casals reedita en su

    coleccin Punto Infantil la obra Cosas que se

    pierden, amigos que se encuentran de Carmen

    Kurtz.

    Para finalizar, diremos que a pesar de que

    se publican todava muchas obras traducidas

    cuyo tratamiento o ambientacin se escapan

    a la realidad del nio espaol, la produccin

    de los autores de nuestro pas es un valor en

    alza.

    Mercedes Figuerola

  • Merc

    edes

    Fig

    uero

    la

    25

    BOGART, Jo Ellen: Regalos. Il. Barbara Reid, tr.

    Sandra Lpez, Mara Luisa Rogrguez, Len,

    Everest, 2000 (Rascacielos, 8), 40 pp., ISBN:

    84-241-2610-6.

    Una joven cuenta los das maravillosos que

    le ofreci su abuela hablndole de sus viajes

    alrededor del mundo. Todos esos recuerdos y,

    sobre todo, la magia y la ilusin que proporciona

    el enfrentarse con lo desconocido, se lo puede

    ella ofrecer, a su vez, a su hija. A la pregunta de

    la abuela cuando se va de viaje: Qu te

    puedo traer? la nia responde con elementos

    caractersticos del pas o continente al que se

    supone va a viajar la abuela. El primer destino es

    frica, y aqu se destaca la sombra de un bao-

    bab y el rugido de un len. A veces se mencio-

    nan cosas ms concretas, como la punta del

    iceberg del Polo, el t chino o el queso suizo;

    pero, en general, se trata de mostrar las sensa-

    ciones que el viajero puede experimentar en

    cada lugar. En Mxico La bruma de la maana,

    el sol que invade la calma; en Hawai la belleza

    del arco iris sobre las aguas del mar...Por supues-

    to, la eleccin de los lugares representados es

    totalmente subjetiva, porque el libro ms que

    impartir conocimientos tal es el objetivo por

    ejemplo del original Atlas de la ta Dot, publica-

    do por Destino, aunque lo haga de forma ldica

    y creativa intenta transmitir unas vivencias.

    El libro se encuadra en un subgnero o

    temtica poco comn entre la produccin des-

    tinada a los ms pequeos. Parece que los nios

    y nias de corta edad necesitan enfrentarse a un

    entorno cercano en los libros para desentraar

    su significado. Aunque por otro lado, tambin ha

    quedado demostrado que necesitan exteriorizar

    sus conflictos internos a travs de relatos fantsti-

    cos en los que el mundo real acaba adaptn-

    dose a los propios deseos. El protagonista crea-

    do por Maurice Sendak en Donde viven los

    monstruos realiza un viaje a un lugar lejano

    poblado por seres horrendos, pero que slo exis-

    te en su imaginacin. De la misma manera en El

    viaje de Alejandro, de Gisela Mehren , el nio

    simula coger un barco y llegar a una isla desier-

    ta, pero en realidad no ha salido de su habita-

    cin. En Regalos los lugares aludidos pertenecen

    al mundo real y la abuela parece que realiza ver-

    daderos desplazamientos fsicos; pero es la nieta

    quien los describe. Con este recurso se intenta

    hacer vivir al nio una realidad distinta a la coti-

    diana y, por tanto, no muy diferente a sus fanta-

    sas. Por otro lado, no se excluye que los nombres

    de estos pases ya empiecen a resonar en la

    mente de los ms pequeos en una sociedad

    moderna y avanzada y que despierten su curio-

    sidad por conocer otras formas de vida. Pero

    este cometido ya depende de la labor docente

    y debe ser considerado en relacin con unos

    objetivos que exceden este anlisis.

    Desde un punto de vista artstico-literario

    hay que destacar la originalidad de sus ilustra-

    ciones, realizadas con plastilina moldeada y

    colocada en planchas, y la estructura rimada y

    reiterativa del texto, en donde el lenguaje inten-

    ta ir ms all del plano denotativo para prestar

    las alas que la imaginacin necesita para viajar.

    Nieves Martn Rogero

    Asun Balzola en Joxepi Dendaria, de Mariasun Landa (San Sebastin,Donostia, 2000).

  • Primeros lectores

    KROMHOUT, Rindert, Un ladrn en casa. Il. Javier

    Aramburu, tr. Nadine Belin, Madrid, SM, 2000 (El

    Barco de Vapor, serie blanca, 81), 64 pp., ISBN:

    84-348-7057-6.

    Bil y Wil son dos nios que estn en casa y

    creen haber odo unos ruidos. Ser un ladrn?

    Lo buscan y no lo encuentran. Saben que un

    ladrn puede robar muebles, dinero, ropa pero

    tambin cosas a las que tengas mucho cario.

    Entonces, Bil piensa que para l lo ms querido

    es Wil y cree que lo podra secuestran. As que

    acude a su lado y permanecen los dos juntos,

    por miedo a que el ladrn se lleve a uno u a otro.

    Bil pide a Wil que se aleje de la casa para que no

    le encuentre el ladrn. Pero ste no quiere dejar-

    le solo y se esconde en el armario.

    Pero si a Wil no le ve el ladrn, se querr lle-

    var a Bil. As que uno se esconde en el bal y el

    otro en el armario.

    Pero... se encuentran solos y con mucho

    miedo. Por lo tanto, los dos intentan meterse en el

    armario, pero no caben, ni en el bal tampoco.

    Finalmente, creen que en el cobertizo estarn

    mejor, porque en la casa no se sienten seguros.

    Cuando empieza a amanecer deciden volver a la

    casa. Y... la casa est vaca. Ya no hay muebles, ni

    sus cosas queridas, los ladrones se lo han llevado

    todo... pero, por suerte, los dos estn juntos.

    En esta ocasin, el tema de los miedos est

    tratado de una manera diferente y original. Con

    la llegada de la noche y la ausencia de adultos

    en la casa, los dos nios (no se sabe si son her-

    manos o amigos) se enfrentan a ruidos extraos.

    Por lo general, la mayora de los adultos acallan

    dichos ruidos pensando que son hechos que

    ocurren fuera de la casa, o son producidos por

    los vecinos o dudan de que lo hayan odo ver-

    daderamente. En el caso de los nios, este recur-

    so para acallar el miedo es prcticamente inexis-

    tente y, para ellos, cada vez los ruidos se hacen

    ms reales. As pues los lectores de estas edades

    se sentirn muy identificados con los protagonis-

    tas de la historia y a la vez observarn que, en

    alguna ocasin, sus miedos no son infundados.

    Tambin se puede observar en la narracin,

    la rapidez con la que se contagia el miedo del

    primer nio que oye el ruido al segundo y, con

    que facilidad, ste cree en la existencia de

    alguien extrao en la casa. Este mismo hecho

    ocurre en la realidad, los miedos o el pnico se

    contagian con demasiada facilidad entre las

    personas.

    En esta historia, el ilustrador ha querido dar

    ms nfasis a la angustia al intercalar en el texto

    algunas interjecciones y exclamaciones para

    potenciarla. As mismo, en las ilustraciones se

    incorpora texto, para remarcan los sentimientos

    de los nios. La abundancia de interjecciones y

    admiraciones en el texto y en la ilustracin cola-

    boran a dar el ambiente de pnico que viven los

    protagonistas.

    Mercedes Figuerola

    26

  • MACHADO, Ana Mara: Currupaco Papaco.

    Il. Sofa Balzola, tr. P. Rozarena , Madrid, SM, 2000

    (El Barco de Vapor, serie blanca, 80), 64 pp., ISBN:

    84-348-7055-X.

    A Currupaco Papaco, un papagayo de lo

    ms charlatn, no le diverta nada aquello de

    estar siempre subido a un palo, quieto, con la

    cadenilla en la pata, repitiendo lo que decan los

    que pasaban por la tienda del seor Manuel.

    Currupaco quera ver mundo.

    Un da, el seor Manuel, el propietario de la

    tienda de animales, le desat para limpiar. El

    papagayo aprovech la ocasin para escapar y

    volar y volar... hasta llegar al puerto junto al mar.

    De repente, un hombre con gorra de capitn le

    pregunt si quera ser la mascota de un lobo de

    mar. Currupaco al principio se asust porque ni le

    gustaban los lobos ni se consideraba una mas-

    cota. Pero el capitn le invit a viajar con l por

    todo el mundo. Precisamente eso era lo que

    estaba esperando! Viajar por todo el mundo!

    Viajaron por todos los mares, vieron cmo

    se posaban las gaviotas en el barco, cmo

    nadaban peces voladores, hasta vieron una

    ballena. Currupaco estaba encantado. Tambin

    visit ciudades, aldeas, gentes diferentes hasta

    que llegaron a un lugar en el que haca mucho

    fro. Enormes pedazos de hielo flotaban en el

    agua. Durante su estancia all, el papagayo lo

    pas fatal con tanto fro. As que el da que vio

    aparecer ante su vista una isla con cocoteros y

    rboles, se qued a vivir para siempre con una

    familia que le acogi. Era la de un pescador, su

    mujer y sus tres hijos. Ahora tambin viaja sin

    parar y va sin cadena, pero no pasa fro.

    Se trata de un texto simptico acompaa-

    do de unas ilustraciones que le confieren a ste

    un tono ms dinmico e infantil. El papagayo

    siente una necesidad imperiosa de libertad y de

    conocer mundo. La suerte le llega en el momen-

    to en el que el seor Manuel, al limpiar la tienda

    de animales, le desata de la cadenilla y escapa,

    con lo que alcanza su primer objetivo; y seguida-

    mente al conocer al capitn de barco en el

    puerto, ste le ayuda a conseguir el segundo.

    De esta forma, empiezan los viajes y las

    aventuras de Currupaco, satisfecho por conocer

    lugares y gentes diferentes. Pero, en una oca-

    sin, el barco llega a un lugar tan fro y con blo-

    ques de hielo flotando en el agua, que el papa-

    gayo no puede soportarlo. Este hecho resulta sig-

    nificativo para el animal pues reconoce sus limi-

    taciones fsicas y sirve de punto de inflexin para

    recordar los buenos tiempos pasados y aorar a

    los amigos. No deja de viajar hasta que encuen-

    tra su lugar en el mundo: una tierra de aguas

    clidas y gente amable que le acoge para siem-

    pre y le recuerda a los nios de la tienda del

    seor Manuel.

    Las originales ilustraciones de Sofa Balzola,

    con alegres colores planos, conforman el fondo

    de la escena, creando paisajes y espacios infan-

    tiles. Los personajes aunque hierticos, no resul-

    tan por esto menos divertidos.

    (M. F.)

    Merc

    edes

    Fig

    uero

    la

    27

  • Primeros lectores

    MACHADO, Ana Mara: Aunque parezca men-

    tira. Il. Jos Mara Lavarello, tr. Mario Merlino,

    Madrid, Anaya, 2000 (Sopa de libros, 51), 54 pp.,

    ISBN: 84-207-4412-3.

    Pedro conoce a alguien nuevo en el cole-

    gio. Para el nio representa algo muy especial,

    porque el nuevo compaero tambin es espe-

    cial. Al llegar a casa y por mucho que su madre

    intenta saber cmo es, no hay manera de adivi-

    narlo; slo le sonsaca que tiene cola, cuernos y

    vuela. Es un buey volador. La madre trata de

    explicarle que deber ser producto de su imagi-

    nacin, pero Pedro le demuestra que l sabe dis-

    tinguir entre imaginacin y realidad. Y su buey es

    real.

    Llega el padre del trabajo y tampoco

    entiende a su hijo cuando le explica que el

    nuevo compaero, un buey volador, ha metido

    mucho goles en el partido. Su hermana Joana y

    su hermano Rodrigo tampoco se creen las peri-

    pecias del nuevo amigo de Pedro. Cuando lle-

    gan los abuelos, al cabo de unos das, para visi-

    tar a sus nietos, Pedro le pide a su abuela si

    puede llevar un nuevo amigo a su casa. La

    abuela nada ms or la historia del buey volador,

    pone cara de pocos amigos, y el abuelo le sigue

    la corriente.

    El domingo, a la hora de comer, Pedro pone

    un plato ms en la mesa para su amigo el buey

    volador. Todos se ren de las ocurrencias de

    Pedro hasta que entra el buey volando, negro y

    radiante. ste se come el filete que le ha dejado

    el nio en su plato y de cada uno de los platos

    de la familia tambin se come algo. Ahora Pedro

    est satisfecho, puesto que todos han podido

    comprobar la existencia del animal.

    Es este un relato de fantasa moderna escri-

    to por Ana Mara Machado, autora galardona-

    da con la medalla Hans Christian Andersen del

    ao 2000. Con una estructura y un vocabulario

    sencillos, adecuados a estas edades, se tratan

    temas como la amistad y las relaciones familia-

    res, mezclando, como es frecuente en la literatu-

    ra infantil dedicada a los primeros lectores, la

    realidad con la fantasa.

    Por un comentario que hace la madre de

    Pedro, parece que ste suele inventarse historias

    y la familia ya est acostumbrada a sus fantasas.

    As que cuando el nio llega con una nueva

    invencin, la del nuevo compaero que es buey

    volador, todos intentan convencerle de que no

    es posible, que eso no es real, que debe estar

    confundido. Pedro no se deja convencer por los

    adultos y sigue empecinado en que su nuevo

    amigo es sorprendentemente real. Tanto es as

    que un domingo, cuando toda la familia se

    encuentra reunida ante la mesa para comer,

    Pedro pide un plato para su amigo. Padres y her-

    manos le siguen la corriente con la sonrisa deba-

    jo de la nariz.

    Pedro ya no tiene que demostrar nada ms,

    porque para l su buey volador, adems de

    comerse el filete y aunque parezca mentira, ha

    picoteado de la comida de su familia. Verdad o

    mentira. Realidad o imaginacin. Para Pedro, su

    buey es tan real como la vida misma, porque l

    s sabe distinguir entre realidad e imaginacin.

    Las ilustraciones son suaves de color y, en el

    tratamiento de los personajes, el ilustrador

    28

  • emplea el registro de la figuracin no realista. En

    todo el libro abundan los detalles sobre fondo

    blanco y la lnea est tratada con lpiz.

    (M. F.)

    MATAIX, Lucila: Pap no quiere ser pingino.

    Il. Horacio Elena, Madrid, Bruo, 2000 (Alta Mar,

    132), 52 pp., ISBN: 84-216-3611-1.

    El pap de Elena est enfadado porque se

    tiene que disfrazar de pingino para ir a una

    boda, segn cuenta l. La nia no entiende su

    enfado. Tampoco entiende por qu se ha de dis-

    frazar si va a una boda en vez de a una fiesta de

    disfraces. Elena tiene un hermano llamado

    Chencho, al que, a pesar de no hablar todava,

    le cuenta lo que est ocurriendo en la casa.

    Por la tarde, la protagonista juega con sus

    disfraces, pero se aburre y se pone a dibujar.

    Dibuja casas y manzanos y a su padre y a su

    madre disfrazados de pingino y margarita, res-

    pectivamente, para ir a la boda. De repente,

    una mariquita del dibujo le dice a Elena que si

    quiere ir a la boda de la hija del conde Olot y,

    como sta accede, se dibuja disfrazada de

    Caperucita Roja para la ocasin. A Chencho

    tambin le dibuja, pero disfrazado de indio. En la

    Asun Balzola en Denboraren Kanta-Kontuak, de Yolanda Arrieta(Madrid, S.M., 1995).

  • Primeros lectores

    boda de la hija del conde todos se divierten de

    lo lindo y el novio es un prncipe. Como empieza

    a llover, los invitados y los recin casados se refu-

    gian en una cueva donde vive un dragn. Asus-

    tados y temerosos por lo que les puede hacer el

    animal salen de la cueva pero el dragn va tras

    ellos. All el valeroso prncipe se enfrenta a l. El

    fiero animal, por miedo a que se le apague el

    fuego de su boca con la lluvia, se retira.

    Cuando los padres de Elena salen de la

    habitacin, la nia se da cuenta de que su

    padre se ha vestido de chaqu y su madre va

    preciosa. Todo ha sido un malentendido. Pero

    gracias a los disfraces de sus padres, Elena ha

    realizado unos dibujos preciosos.

    Un argumento sencillo y muy adaptado a la

    forma de hablar y a la psicologa de los lectores

    infantiles. Esta narracin se inicia con una situa-

    cin cmica que produce un malentendido. Este

    lo da para que la protagonista fantasee de lo

    lindo y se vea involucrada en el mismo.

    Finalmente queda resuelto el desenlace al des-

    hacerse el malentendido. La autora combina la

    realidad (la boda a la que deben asistir los

    padres) con la vivencia de la fantasa de la pro-

    tagonista (la boda de la hija del conde Olot) de

    una forma certera y eficaz. Cuando la nia dibu-

    ja e inventa personajes, vive con gran intensidad

    en el propio mundo que ha creado. Las ilustra-

    ciones que acompaan al texto ayudan a con-

    seguir ese cambio en la lectura, entre realidad y

    fantasa, utilizando un tipo de dibujo diferente en

    cada caso.

    En el buen ambiente que se respira en la

    casa de Elena, existe un personaje distorsionador,

    Hctor. La figura del to Hctor hace de contra-

    punto al resto de personajes. Es pesado, siempre

    rie a la nia y no tiene sentido del humor; por

    eso, cuando Elena ve enfadado a su padre le

    compara con el to, lo que le enfurece ms.

    (M. F.)

    MUOZ PUELLES, Vicente: Laura y el ratn.

    Il. Noem Villamuza, Madrid, Anaya, 2000 (Sopa

    de libros, 46), 64 pp., ISBN: 84-207-1281-7.

    A Laura se le cae su primer diente el da que

    cumple seis aos. Su madre le explica que si por

    la noche lo coloca debajo de la almohada, el

    ratoncito Prez lo cambiar por una moneda de

    cien pesetas. Y as lo hace. Meses ms tarde a

    Laura se le cae otro diente y luego otro. Y siem-

    pre el ratoncito Prez le deja una moneda de

    cien pesetas debajo de la almohada.

    Un da que Laura acompaa a su madre al

    supermercado, ve un ratn cuya vida corre peli-

    gro si se queda en la tienda. As que su madre lo

    atrapa con el sombrero para que no sea aplas-

    tado por nadie y toda la familia lo acoge gusto-

    samente en casa. Le dan cobijo en un acuario

    vaco situado en la biblioteca. La nia cree que

    puede ser el ratoncito Prez.

    El siguiente diente que se le cae a Laura, en

    vez de actuar como siempre, lo lleva al acuario

    y el ratn lo guarda en un calcetn, con lo que la

    nia constata que verdaderamente es el raton-

    cito Prez.

    Al da siguiente a Laura se le escapa el

    ratn y ste se esconde en algn lugar de la

    biblioteca. Al cabo de unos das, se dan cuenta

    de que el ratn se ha comido algunos papeles

    30

  • del padre. Como solucin a este problema, deci-

    den atrapar al ratn con una ratonera inofensiva

    y dejarle libre en el campo. Laura lo siente pero

    tambin est satisfecha por haber conocido al

    ratn Prez.

    El atractivo de este texto reside en la origi-

    nal forma de tratar el tema de la cada de los

    dientes en los nios y de la tradicional figura del

    ratoncito Prez. Aunque la nia protagonista vive

    este fenmeno con una fantasa desbordante

    queda bien compensada con los momentos de

    realidad que siempre ofrecen los padres de

    Laura. Los lectores de estas edades se vern per-

    fectamente identificados con su protagonista y

    quedarn reconfortados al pensar que, si bien el

    ratn queda libre, la nia ha tenido la oportuni-

    dad de conocer a su ratoncito Prez. As pues se

    trata de un texto con bastante ingenio y humor,

    que no cae en maniquesmos. Aunque la obra

    refleja la gran imaginacin y fantasa de la nia

    no se aleja demasiado de una realidad cotidia-

    na infantil. Adems, el ambiente familiar que

    envuelve esta historia est cargada de ternura y

    de comprensin.

    Las ilustraciones que acompaan al texto

    destacan sobre todo por su trazo potente. La ilus-

    tradora juega mucho con el blanco de la pgi-

    na y, a veces, utiliza una visin secuenciada

    para mostrar una escena. Los colores que utiliza

    son suaves, casi siempre medios tonos, y cabe

    destacar cmo sita a la protagonista a veces

    por debajo de la visin de los adultos. Tambin es

    curioso el tratamiento que realiza sobre el raton-

    cito Prez, pues ste apenas aparece, con lo

    cual deja una puerta abierta para dar rienda

    suelta a la imaginacin de los lectores.

    (M. F.)

    NSLINGER, Christine: Guillermo y el miedo.

    Il. Christiane Nstinger, tr. Cristina Rodrguez

    Aguilar, Madrid, Alfaguara, 2000 (Alfaguara

    Infantil, Amarilla), 72 pp., ISBN: 84-204-4960-1.

    Guillermo tiene seis aos y dos problemas. El

    primero consiste en que tiene miedo, sobre todo

    de la oscuridad, y el segundo en que no lo quie-

    re reconocer ante su familia. Por esas dos razo-

    nes, sus padres creen tener un hijo desordenado,

    de malos modales, refunfun, mentiroso y

    torpe. Pero Guillermo sabe que no es desorde-

    nado, sino que coloca sus juguetes debajo de la

    cama para que no pueda meterse nadie ah

    durante la noche. No es respondn sino que,

    para no pasar junto al parque al atardecer, pro-

    testa cuando le mandan ir a la tienda. No es

    derrochn, sino que deja las luces encendidas

    para no ver sombras sospechosas...

    As que para que su habitacin sea un lugar

    seguro, Guillermo pone en marcha un plan pero

    cuando sus padres lo descubren, se echan las

    manos a la cabeza.

    El nio slo se siente comprendido cuando

    llega la abuela y explica el significado de todo

    aquello. Los clavos de las puertas son para que

    nadie puede abrir desde afuera, las linternas

    para cuando se corte la luz, la cazuela para no ir

    al wter a medianoche, el saco de dormir para

    Merc

    edes

    Fig

    uero

    la

    31

  • que no entre ningn monstruo, el rollo de alam-

    bre para ponerlo alrededor de la cama... Ella s

    que comprende a los nios!

    Desde entonces, los padres de Guillermo

    deciden dejarle una luz encendida toda la

    noche, mandan poner rejas en su ventana y

    debajo de la nueva cama hay cajones. Con el

    paso del tiempo, Guillermo se da cuenta de que

    el miedo se va haciendo ms pequeo.

    Narracin donde se intenta explicar algu-

    nos de los miedos de los nios y dar varias solu-

    ciones para superarlos. En esta ocasin, los adul-

    tos, es decir, los padres de Guillermo, no se ente-

    ran de las preocupaciones de su pequeo por-

    que no saben ponerse en su lugar, porque no

    recuerdan sus propios miedos cuando ellos eran

    pequeos o porque son padres inexpertos. Pero

    gracias a la colaboracin de otro adulto, la

    abuela, los padres reconocen su error y subsa-

    nan inmediatamente sus descuidos.

    Tambin la autora intenta dar soluciones

    para el que sufre los miedos, es decir, el nio, y

    transmite la idea de que todo resultara ms fcil

    si cada uno hablara ms sobre sus angustias y las

    compartiera con los mayores, de esta forma

    seguramente los miedos se reduciran a la mni-

    ma expresin. Con este texto, los lectores de

    estas edades se vern fcilmente identificados

    con el protagonista.

    Las ilustraciones son sencillas y el blanco de

    la pgina es un elemento casi siempre presente.

    Los personajes estn resueltos de manera naf, en

    cuanto al planteamiento grfico de las pginas

    y a la composicin de las escenas.

    (M. F.)

  • PREZ DAZ, Enrique, Minino y Micifuz son grandes

    amigos. Il. Pep Montserrat, Madrid, SM, 2000 (El

    Barco de Vapor, serie blanca, 82), 64 pp., ISBN:

    84-348-7044-4.

    Minino y Micifuz son los mejores amigos del

    mundo. Son dos gatos que lo comparten todo:

    comida, leche y cario por las gatas. Juntos sue-

    an, juegan y pasean. Un da, Minino, que es

    dorado, y Micifuz, que es negro, se duermen

    sobre un carro lleno de paja. Cuando ste se

    est acercando a un bosque saltan para escon-

    derse tras los rboles. Qu bien se lo pasan all!

    Estn encantados con el nuevo mundo. Cierto

    amanecer, llegan a una montaa muy alta y se

    quedan maravillados. A Micifuz se le antoja es-

    calarla, en cambio a Minino no. Por primera vez

    no comparten una ilusin y, con gran dolor de

    sus corazones, se despiden. Micifuz parte hacia

    la montaa. El otro gato le ve desaparecer a

    medida que va avanzando hacia la cumbre.

    Pasado el tiempo, Micifuz no vuelve.

    Pero pronto Minino conoce a una gata, lla-

    mada Tigresa. Se enamoran y forman una exten-

    sa familia. A todos sus descendientes, Minino les

    habla sobre su amistad con Micifuz. Tantas veces

    lo hace que los gatos convierten a Micifuz en

    una leyenda.

    Pero Minino se hace viejo y va perdiendo

    vista. Un da ve aparecer a Micifuz como si bajara

    iluminado de la montaa. Qu haba hecho en

    ella? Cmo es que el tiempo no haba pasado

    para l? Micifuz le responde que hizo lo que tena

    hacer y haba sido feliz. Aquel da, los dos gatos se

    duermen juntos y juntos se van a donde van todos

    los de su especie, despus de vivir en este mundo.

    Se trata de una sencilla historia sobre la

    amistad entre dos gatos para lectores de estas

    edades. La personalidad de cada uno de los

    protagonistas est bien definida: Minino es ms

    realista y mundano y, por el contrario, Micifuz va

    en busca de sus ideales, aunque queda bien

    patente que los dos han hecho en la vida lo que

    crean que deban hacer, siendo fieles a s mis-

    mos. Para Minino, su manera de vivir se concreta

    en la familia, en su entorno ms inmediato y en

    recordar a su amigo; en cambio, para Micifuz se

    basa en la bsqueda de la cima, venciendo obs-

    tculos para tocar casi las estrellas y mirar siem-

    pre ms all. Los dos amigos se vuelven a reunir

    en el momento de la muerte. La fidelidad que

    siente Minino por su amigo Micifuz queda plas-

    mada en la memoria de todos sus descendien-

    tes. Gracias a su recuerdo, el resto de gatos

    hicieron suyo el sueo de Micifuz. El tono festivo

    del inicio de la narracin, cuando los dos gatos

    vagan por esos mundos, va convirtindose poco

    a poco en un tono ms trascendente, quedan-

    do reflejado en el momento en que los dos ami-

    gos se aoran y finalmente mueren juntos.

    Estas imaginativas ilustraciones destacan

    por el personal tratamiento que se hace de la

    figura del gato, nada estereotipada pero sin

    dejar, por esto, de parecer un gato. As mismo, el

    color est tratado de forma muy agradable y

    casi siempre se apoya en gamas suaves, con

    abundante degradaciones, que se contraponen

    con el negro del trazo de los animales.

    (M. F.)

    Merc

    edes

    Fig

    uero

    la

    33

    Asun Balzola en Denboraren Kanta-Kontuak, de Yolanda Arrieta(Madrid, S.M., 1995).

  • Primeros lectores

    RECHEIS, Kthe: Hermano de los osos. Il. Franz

    Hoffmann, tr. Ana Garraln, Madrid, Anaya, 2000,

    (Sopa de libros, 47), 78 pp. ISBN: 84-207-0018-5.

    Un nio indio vive con su to, el mejor caza-

    dor del poblado, porque se qued hurfano de

    pequeo. Est convencido de que nadie le quie-

    re puesto que no es muy habilidoso. Un da, su to

    se lo lleva a cazar, pero el nio no sabe estarse

    quieto y asusta a los animales. Desde entonces,

    a veces, su to se olvida de darle de comer y el

    nio se alimenta de lo que le lleva la nia de la

    cabaa de al lado.

    Pasado el tiempo, el to vuelve a invitarle a

    cazar, pero esta vez se adentran en el bosque y

    le abandona all. El nio solo y desamparado, de

    repente y sin saber si est soando o no, se

    encuentra rodeado de animales.

    Todos se compadecen de l y deciden adop-

    tarlo como hijo. Pero... quin de ellos podr ofre-

    cerle mejor cobijo y calor familiar? Tras los ofreci-

    mientos de cada uno de ellos, finalmente, se deci-

    de por el de la osa. Con sus amigos los animales, el

    nio aprende por fin a escalar, nadar, bucear y

    moverse gilmente.

    Un da, su familia animal se encuentra en

    peligro por culpa de un cazador, su to. El nio se

    enfrenta a l y le culpa de sus desgracias. ste lo

    reconoce y le pide que vuelva con l porque

    durante su ausencia no ha sido feliz. Y as lo

    hace. Todos en el poblado se alegran por su

    regreso, incluso la chica de al lado de su ca-

    baa. Pero el nio nunca olvidar que fue

    hermano de los osos y amigo de los animales del

    bosque.

    El inicio de esta historia recuerda algunos

    cuentos tradicionales donde la solucin de los

    problemas familiares consiste en el abandono

    de los hijos en el bosque (Hansel y Gretel,

    Pulgarcito...). En este caso, la inocencia del

    nio queda reconocida inmediatamente

    cuando los animales deciden adoptarle. Y su

    bondad supera en creces la incomprensible

    maldad de los adultos, aunque sta queda

    exculpada cuando el adulto reconoce que, sin

    el nio, no es feliz.

    El protagonista, a pesar de su edad, de-

    muestra ser realista y conocer sus limitaciones.

    Como cuando los animales le proponen su

    forma de vida y l renuncia a ella por sus carac-

    tersticas fsicas; slo la familia de la osa puede

    llevar una vi