Jardiel Poncela - Como Mejor están las Rubias es con Patatas

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  • Enrique Jardiel Poncela(1901 1952)

    COMO MEJOR ESTN LAS RUBIASES CON PATATAS

    (1947)

    Humorada en un prlogo y dos actos

  • Enrique Jardiel Poncela (1901 - 1952)

    S que ante estas lneas vais a echar de menos aquellos prlogos tanpersonales a que os tena acostumbrados mi padre. Hubiera deseado contoda mi alma no haber tenido que ser yo la que os contara algo de lascircunstancias en que se escribieron y se estrenaron () sus tres ltimascomedias: El sexo dbil ha hecho gimnasia, Como mejor estn las rubiases con patatas y Los tigres escondidos en la alcoba. Lo hubiera deseadocon toda mi alma. Pero, por desgracia, tendris que conformaros con mislneas.

    ()

    COMO MEJOR ESTN LAS RUBIAS ES CON PATATAS

    El estreno de esta comedia fue una batalla campal. Nadie se enter de nadade lo que ocurri, y nadie, tampoco, consigui or la comedia. Todo fuepeleas, insultos. Pero dejemos al seor Garca que nos cuente lasvicisitudes del estreno:

    Desde antes de levantarse el teln, un denso murmullo recoca en elambiente. Aun as, a pesar de las ganas, no consiguieron meterse con elprlogo. Al caer el teln, las pocas personas de buena fe que haba en lasala iniciaron el aplauso o se abstuvieron de aplaudir, como casualmente seabstienen los que van de claque o de reventadores.

    Por qu, seor Garca? No es atrevido el prlogo? No encierragracia? No es bueno, en una palabra?

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  • Como mejor estn las rubias es con patatas (1947)

    Pues por eso.

    No lo comprendo. Por qu tiene tantos enemigos este hombre? Porque es genial, cosa sobradamente demostrada y que no perdonan lostontos.

    Y por qu no le perdonan? Por mediocres. Qu autor del presente ni del pasado levanta en su tornotantas y tan furibundas pasiones como Enrique Jardiel Poncela? Ninguno.Y por qu? Por todo lo que vale. Usted, amigo, que no se pierde unestreno, ha visto al mismo pblico que ahora llena la sala, al pblicoestrenista, aplaudiendo a tantos autores oos que nada dicen porque nadatienen y nada tuvieron nunca que decir, y a tantas comedias inodoras,incoloras e inspidas, en las que nunca se dijo nada nuevo ni se adornan condestello alguno... Qu voy a decirle!

    Transcurri el acto segundo. Y por un sentimiento de justicia, los que antesse abstenan de aplaudir lo hicieron ahora, indignados, para contrarrestar elefecto de los pateadores. Estos arreciaron, enloquecidos.

    Vea usted cmo aporrea el suelo con su bastn aquel conocido crtico.Qu le parece? Es edificante, verdad? Observe: en aquel palco platea hayuna seora con un martillo. Qu modas tan raras!, eh? Se ha fijado encunto cojo hay esta noche en la sala? Cojos? S; embastonados.

    En el acto tercero la bronca fue descomunal de principio a fin. Hubo gritos,bofetadas, aullidos, aplausos, pateos. Un espectador ladraba como unconsumado perro. Nadie logr enterarse, en absoluto, de nada del terceracto. Algunos espectadores protestaban a voz en grito:

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  • Enrique Jardiel Poncela (1901 - 1952)

    Hemos pagado para escuchar la comedia! Que se vayan los que noquieran or y nos dejen enterarnos!

    Un viejecito tom su gabn y sali resignado. Tendr que volver maanadijo. Hoy no logro enterarme de nada. Pero a esto no hay derecho!No lo hay! Cmo sabrn si la comedia les gusta si no es posible or nipalabra? Oh, qu pblico ms inteligente!

    Cuando salimos, los reventadores preguntaban con sonrisa de triunfo: Y Jardiel, qu dice? Jardiel est muy por encima de todas estas miserias. Preguntdselo alseor Garca. Pero es que a ti te gusta este teatro?

    Plenamente! Como os gustar a vosotros cuando Jardiel se hayamuerto. Ahora, no, porque vosotros sois as. De acuerdo, amigo Garca? De acuerdo.

    Creo, lectores amigos, que con esto tambin os haris una ligera idea de loque ocurri. Y pienso que, despus de las declaraciones del seor Garca, loque yo pueda decir carecera de importancia.

    Y... ah estn las comedias esperndoos. Ellas os hablarn del autor que seha ido, pero que en vosotros sigue viviendo

    EVANGELINA JARDIEL PONCELA

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  • Como mejor estn las rubias es con patatas (1947)

    PERSONAJES

    ALBERTINA

    BERNARDO

    BUITRAGO

    COSCOLLO

    TULA

    OBDULIO

    MARTA

    MARA

    DIONISIA

    MELANIA

    RENDUELES

    HELIODORA

    PIFI

    PEPITA

    PEPITO

    LILIANA

    GIPSY

    SIDNEY JNIOR

    LUCA

    MOVELLN (locutor de radio)

    EL PROFESOR LERCHUNDI

    FLORA

    EL PROFESOR PALLARS

    MISTRESS FOTHINGHAM

    ULISES MARAB

    RODRGUEZ

    LA VOZ DEL REDACTOR JEFE

    La accin, en Madrid. poca actual

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  • Enrique Jardiel Poncela (1901 - 1952)

    PRLOGO

    DECORACIN

    Un gran despacho, medio despacho, medio laboratorio medio cuarto de trabajo,de un hombre de ciencia. En el foro izquierda, dos puertas gemelas, ambas conforillo de pasillo y salidas por ambos lados. Y otra puerta semejante en el lateralizquierda, situada a un metro o metro veinte del arranque del decorado. Lasdos puertas del foro no tienen batientes; la del lateral izquierda lleva, por elcontrario, vidrieras con visillos; una y otras se hallan provistas de pesadoscortinajes.

    El lateral derecha y casi todo el foro derecha y parte del foro centro se hallancubiertos por una gran librera, que forma ngulo, de un metro setenta o unmetro setenta y cinco de alta, y que se halla repleta de volmenes, puestos deun modo desordenado y anrquico. Esta librera, pegada a la pared en toda suextensin, se abre en forma de puerta en el segundo trmino del lateralderecha, y, provista de goznes, como tal puerta, permite por su hueco elacceso a otras habitaciones de la casa, pero que, al cerrarse, queda disimulada,sin que a simple vista se note su existencia. Delante de la librera, y a todo lolargo de ella, corre una gran mesa, unida por su costado izquierdo a la pareddel foro derecha, la cual mesa avanza hacia la batera un poco oblicuamente,dando al pblico el costado derecho, que llega hasta cerca de la lnea de cadade telones. Entre la mesa y la librera, en el ngulo que forman el lateralderecho y el foro derecha, y en el que hay un pequeo chafln de un metro deancho, poco ms o menos, se alza un gran silln de alto respaldo.

    Entre las puertas del foro, una vitrina algo ms baja que la librera y no muyancha.

    El lateral izquierda se halla constituido por dos paos, uno mucho ms grandeque el otro. El grande va muy ochavado y, partiendo de la puerta del foroizquierda, concluye en el otro pao pequeo, que es en el que se abre latercera puerta y que es casi perpendicular a la batera. El pao grande,ochavado, se abre en un ventanal que lo ocupa en su mayor parte y que llevaun forillo de edificios y cielo. Debajo del ventanal, casi de la misma longitud del, un divn de cuero, con dos sillones, y delante una pequea mesa. En elprimer trmino del pequeo pao, entre la puerta y el arranque del decorado,un silln de orejeras, en uno de cuyos brazos hay instalado un atril ocupado por

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  • Como mejor estn las rubias es con patatas (1947)

    un libro abierto. Al lado, un cenicero de pie.

    Por delante de la gran mesa de la derecha, y tambin a lo largo de ella, otrodivn de cuero, con el respaldo adosado a la mesa y diez o doce centmetrosms bajo que el tablero de la mesa. Delante del divn, otra mesita rectangular,bajita.

    La susodicha mesa del lateral derecha aparece repleta de papeles, folletos,libros y toda clase de tiles y objetos cientficos diversos. En el sitiocorrespondiente al silln del ngulo ochavado hay, sobre ella, un pequeofacistol, en el que descansa igualmente un grueso volumen abierto; y,distribuidos por el tablero, un microscopio, una balanza medicofarmacutica,una batera de tubos de ensayos, un matraz, una retorta, un mechero Bunsen,varios huesos fsiles, pedazos de minerales, frascos con muestras de tierra dediversos colores y dos o tres crneos de formas diferentes. Estos objetos:huesos, minerales, crneos y utensilios de pocas prehistricas, tales comohachas de slex, puntas de azagayas, flechas y algn cacharro, junto con cincocabezas de yeso policromado, que representan las cinco razas del mundo,abundan en toda la habitacin: en la vitrina sobre la librera, en toda suextensin, en el respaldo del divn de la derecha y en el umbral del ventanaldel pao ochavado de la izquierda.

    En el foro, entre las dos puertas, una gran corona de laurel dorado, y debajo,una inscripcin que dice:

    AL MALOGRADO Y GLORIOSODON ULISES MARAB,

    LA CIENCIA, DESCONSOLADA

    Una gran araa, pendiente del techo, y una gruesa alfombra, que cubre elsuelo, completan la descripcin del decorado, que tiene todo l esa ptinasingular e indefinible propia de las habitaciones que han permanecido cerradasy donde no se hace vida de hogar desde varios aos atrs.

    Al levantarse el teln, en escena, ALBERTINA, TULA, BERNARDO, OBDULIO, BUITRAGO yCOSCOLLO, y en seguida, MARTA y MARA.

    ALBERTINA es una dama de unos treinta y cinco aos, que representa, gracias altocador, seis o siete menos, y que, gracias a su intenso temperamentoamoroso, representa otros tres o cuatro menos todava, lo que constituira paraella una suerte envidiable si no fuera porque, por culpa de esas circunstancias,su existencia ha cado en una de las situaciones ms dramticas en que puedecaer la existencia de una mujer. TULA, su hija, es una muchacha muy mona,monsima; tan mona, tan sumamente mona, tan extraordinariamente mona,que, como era de temer, es tonta perdida; y, aunque slo ha cumplido los

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  • Enrique Jardiel Poncela (1901 - 1952)

    diecisis aos, nadie de los que la conocen espera