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  • DONOSO CORTES: HOMBRE DE ESTADO, FILOSOFO Y TEOLOGO (*)

    POR

    ARNAUD IMATZ

    Nunca en el curso de los tres ltimos siglos, palabras d un pensador poltico espaol causaron en Europa tanta sensacin, tanta emocin y tal impacto como las de Donoso Corts. Ningu-na prediccin marc tanto el espritu del siglo xxx como las de Sus discursos y sus escritos. Prcticamente, todos los autores, sea cual fuere su tendencia, mencionaron, discutieron o juzgaron sus obras.

    () Introduccin a la obra de Doftoso Corts que acaba de aparecer en febrero pasddo, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socia-lismo, que ha sido editado por las Ediciones Domiaique Martin Motn, Boure, 53290, Grez en Boure, 414 pgs. Esta introduccin tambin ha sido publicada en La pense catbolique, 221, marzo-abril de 1986.

    En el corto plazo de cinco meses han visto la luz dos nuevas ediciones del clebre Ensayo, de Donoso Corts. Un, espaola, editada por Planeta, Barcelona, 1985, que incluye les tres discursos, las cartas al director de El Orden, a S. M. la reina madre doa Mara Cristina de Borbn, al Car-denal Fornari, al director de la Revue des Detix Mondes y pensamientos ( varios. Introduccin de Manuel Fraga Iribarne y edicin y notas de Jos Luis Gmez, y la francesa, con esta introduccin de Arnaud Imatz que, traducida, publica ahora V^rbo. Nuestra: revista ya se ocup con anteriori-dad de quien es uno de nuestros maestros clsicos, publicando la Carta al Cardenal Fornari (Verbo, nm. 3) y sus tres famosos Discursos (Ver-bo, mms. 8 , 1 1 y 12 ) , as como artculos de GABRIEL DE ARMAS (Fama, eclipse y resurreccin de Donoso, Verbo, nm. 7 4 ) , de FEDERICO W I L -HELMSEN (Donoso Corts y el significado del poder poltico, Verbo n-mero 6 9 ) y de EMILIO SERRANO VILLAFA (EL tradicionalismo filosfico y Donoso Corts, Verbo, nm. 1 7 1 - 1 7 2 ) .

    Ests lneas no son una introduccin a la introduccin de Imatz;

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  • AJRNAUD IMATZ

    En pocos meses la popularidad del marqus de Valdegamas alcanz su apogeo. Sus artculos, sus discursos y sus libros, tra-ducidos al francs, al italiano y al alemn, fueron objeto de ml-tiples publicaciones. Ranke y Schelling los comentaron, Metter-

    constituyen tan slo una breve reflexin acerca del significado de Donoso y su Ensayo, motivada por el hecho de esa casi simultnea reedicin.

    La fama que Donoso Corts alcanz en toda Europa a partir de su Dis-curso sobre la Dictadura y posteriormente con el Ensayo, prcticamente se extingui con l. Tras su muerte se le ignor. Estudios como los de Schramm y Schmitt o la dicin de sus obras por Orti y Lara son casi excepcin. Hay que esperar al fin de la segunda guerra mundial para ver la proliferacin de los estudios sobre la obra donosiana y su significacin; estudios en gran parte motivados por el movimiento de reaccin antiposi-tivista que la guerra contribuy a provocar. En Espaa, Donoso pareci ser tema' de obligado estudio, sobre todo durante los afos cincuenta; des-pus, sin llegar a caer en l olvido como lo muestra, entre otros estu-dios, la edicin de sus Obras completas realizada en el ao 1970 por Car-los Valverde, su fama y actualidad ha ido decayendo. No poda ser de otro modo en una sociedad que se diriga intelectuales al frente por unos derroteros incompatibles con l pensamiento tradicional y catlico de Donoso Corts y que tan slo unos pocos procurbamos seguir y continuar. Por ello es de agradecer ests reediciones que permiten que, nuevamente, el pblico espaol y sobre todo el francs, tenga acceso a una obra fun-damental del pensamiento donosiano, de la que no resulta exagerado afir-mar que contiene las bases ms elementales y necesarias capaces de ha-cernos salir de esta sociedad materialista, indiferente y permisiva.

    No hay ms que un Donoso Corts digno de pasar a la historia del pensamiento. Es el Donoso representante de la Tradicin. El Donoso ca-tlico en todo su significado. El de los tres Discursos y las Cartas al Car-denal Fornari y al director de la Revue des Deux Mondes; el Donoso del Ensayo. Fruto de su conversin y su entrega a Dios. As nos lo muestra Imatz.

    El Donoso liberal, doctrinario, a nadie ha inquietado. Es d otro el que ha suscitado ese odio terrible, a menudo diablico que se dirigi contra l, como ha escrito Schmitt.

    Pese a que autores como Schramm, Lpez Amo, Elias de Tejada, Ga-briel de Armas, Eugenio Vegas, Snchez Abelenda o recientemente Fer-nndez de la Mora hayan demostrado la errnea interpretacin de un Do-noso terico de la Dictadura, an se sigue a Schmitt en este punto, y as Fraga Iribarne -lo presenta en su introduccin, afirmando que en l la Dictadura aparece com principio central. Afirmacin insostenible,

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  • DONOSO CORTES: POLITICO, FILOSOFO Y TEOLOGO

    nich los alab, Luis Napolen, Federico Guillermo IV y pro-bablemente el zar Nicols I I los leyeron y meditaron. Brillante y efmero cometa, Donoso Corts muere apenas cuatro aos des-pus de haber alcanzado el culmen de su celebridad y autoridad.

    Al xito fulminante sucede un largo perodo de oscuridad. Olvidado, desconocido, ignorado durante varios decenios, el di-plomtico de Extremadura es redescubierto en la poca entre las dos guerras y en los aos cincuenta. A partir d que los libros

    ya que para Donoso Corts la Dictadura es algo circunstancial, necesa-ria y hasta buena en un momento determinado, pero no como si fuera en s misma y por s misma el rgimen poltico por excelencia. Este era la Monarqua catlica tradicional. Por otra parte, Donoso fue un abanderado de la libertad.

    Hay otro rasgo no menos falso en el Donoso que Fraga nos presenta. Es el pesimismo. Como ha apuntado Federico Surez, su pesimismo no es sino el diagnstico realista de una situacin-. Su pesimismo es slo apa-rente, pues si bien el hombre por si mismo nada puede y la sociedad est irremisiblemente perdida, esto es fruto de haber rechazado el espritu ca-tlico. Donoso pone de relieve un hecho incontrovertible, cuya consecuen-cia era la situacin por l descrita y el futuro vislumbrado. Por ello nada caba esperar de cualquier doctrina humana; la nica que puede salvar es la doctrina divina. Como subraya Surez, este viene a ser el "pesimismo" de Donoso.

    De ah que el corolario de ese pesimismo que extrae Fraga, segn el cual el Ensayo no contiene tanto una teora de la sociedad como un pro-fundo, magnfico, arrebatador freno social sea absolutamente inexacto. No es, en absoluto, un canto fnebre ante la calamidad de la. sociedad, sino un rechazo total, completo y absoluto del liberalismo y del socialismo ante la nica verdad del catolicismo.

    Por ltimo hay que advertir el error en que incurre Fraga Irbarie al confundir a Monseor Gaume con el sacerdote Gaduel. Por ello, de nin-gn modo, al defenderse del violento ataque de Gaume, le contesta mo-destamente.... Esa respuesta que, segn Fraga, Donoso dirige a Gaduel, en realidad es de una carta de Donoso a Gaume; y la siguiente cita tam-poco es respuesta de Donoso a Gaduel, sino al director de I/Univrs.

    Donoso Corts tuvo el valor de entregarse totalmente a Dios y seguir-le fielmente. Su conversin religiosa fue seguida de una conversin inte-lectual: encontr en el catolicismo una visin integral de la vida, y de ah que todas las cuestiones las enfocara (fesde las alturas catlicas, como ha observado Gabriel de Armas en su Donoso Corts. Esta fue su grandeza. Ese debe ser el ejemplo a seguir;Estanislao Cantero.

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  • AJRNAUD IMATZ

    de Edmund Schramm y de Dietmar Westemeyer, y sobre todo los trabajos de Cari Schmitt y de Federico Surez hubieron mos-trado la formidable penetracin del espritu donosiano y su in-tensa actualidad, la atencin sobre l no se ha amortiguado. Para convencerse de ello basta una mirada sobre su bibliografa. Con la desdichada excepcin de Francia, la literatura abunda sobre el autor y su obra.

    El insulto o el silencio fueron las armas favoritas contra Donoso durante su vida y tras su muerte. El politlogo Cari Schmitt se pregunta sobre el motivo del terrible odio cernido sobre este hombre bueno, indulgente y dulce: No se trata de una hostilidad normal, propia de la lucha poltica escribe. Esta aversin dice relacin precisamente con la racionalidad de la idiosincrasia donosiana y se apoya en motivos ms pro-fundos, metafscos.

    Donoso fue un hombre brillante y admirado, un diplomtico fino y eficaz, un hombre de Estado seguro y hbil, un orador elocuente, un escritor de pluma elegante y fcil; en fin, un ca-tlico cuya vida posee valor de ejemplardad. Era demasiado para sus adversarios. No podan'soportar que un tal hombre desa-fiara su pretensin de poseer el monopolio de la inteligencia y de la interpretacin del sentido de la historia. Hubieran preferi-do que sus trgicas y claras predicciones fuesen las de un romn-tico, las de un autodidacta o las de un primitivo. La voz de un ermitao o de un monje no habran tenido, probablemente, nin-gn eco. Contra l, en cambio, la benvola indulgencia no era de recibo: era demasiado hbil y tena demasiado peso.

    El pensamiento europeo dominante juzg sus ideas superadas y prefiri ignorarlas; Pero la historia le dio en gran parte la ra-zn. No cabe negar actualidad a un pensamiento que asesta un golpe mortal a la filosofa progresista de la historia, pilar del comunismo marxista. No se puede negar el inters de una obra que anuncia la venida de un despotismo gigantesco, obsesin hoy de un gran nmero d ,^ pensadores y gobernantes. Ni resulta po-sible negar la presciencia de un hombre capaz de prever y de anunciar, en pleno apogeo zarista, el papel de Rusia en la re-

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  • DONOSO CORTES: POLITICO, FILOSOFO Y TEOLOGO

    volucin comunista y el ocano de sangre que sumergir a Euro-pa durante los cien aos que siguieron a la revolucin de 1848.

    Generalmente se presta atencin al Donoso Corts del lti-mo perodo (1847-1853); actitud lgica, puesto que es enton-ces cuando su p