Apuntes para el socialismo del siglo xxi lowy

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  • 1. Apuntes para el socialismo del siglo xxi michael lwy y samuel gonzlezLa crisis de civilizacin que hoy experimentamos es el resultado de ms de dos siglos de modernidad capitalista, un proceso histrico que nos ha conducido a un panorama de miseria social y a una temible crisis ecolgica que amenaza a la vida sobre el planeta, lo cual anuncia una verdadera crisis de sentido para la vida y para la historia de nuestras sociedades. Acaso la modernidad fall tanto en su apuesta liberal como socialista? Acaso la historia perdi sentido; acaso se haya fatalmente condenada? Para nosotros, si la historia puede cobrar un sentido diferente tendra que hacerlo en un sentido opuesto a la lgica actual de la sociedad; tendra que hacerlo fuera de la lgica cosificada del valor, fuera del individualismo, el autoritarismo, el machismo y la depredacin ecolgica. Esto implica reinventar el mundo, reinventar la sociedad sobre bases completamente diferentes. La pregunta sera desde dnde construir la experiencia de esa historia distinta. Desde qu posturas tericas, desde qu valores, desde qu tica y desde qu experiencias histricas. Sin esperar, por supuesto, que ello consista en una receta mgica, monoltica o dogmtica. Un cambio posible deber sembrarse sobre la base de la pluralidad y el debate constante. Desde nuestra perspectiva, la lucha por resignificar la historia debera ser una experiencia que logre atajar los antagonismos modernos entre tradicin y modernidad; entre naturaleza y sociedad; entre campo y ciudad, y ello representa un ejercicio abierto al debate, abierto a la pluralidad y a la creatividad. La sola idea de cambiar el mundo implica hacer un intento por recuperar las experiencias ms valiosas de la humanidad y, al mismo tiempo, ser capaces de innovar, ser capaces de ir contra y ms all de la moderna sociedad capitalista. Sin duda alguna, el proyecto liberal de la modernidad capitalista slo ha sido brutalmente contrastado y puesto en cuestin por el horizonte socialista. El socialismo, como perspectiva de emancipacin, se instala en la moderna sociedad industrial intentando cuestionar el orden social en su totalidad; intentando consolidar una verdadera resignificacin de la vida y de la historia, ms all de la opresin y la explotacin. El socialismo, por supuesto, no es ningn bloque esttico u homogneo ya que en su interior conviven diversas perspectivas de emancipacin social, pasando por el anarquismo, el comunismo e incluso ciertas formas de socialismo utpico. Pero es vlido, o quizs factible, el dialctica, nueva poca, ao 34, nmero 43, primavera 2011 - verano 2011105

2. 106michael lwy y samuel gonzlezp royecto socialista como proyecto histrico, como movimiento de trasformacin social, como anhelo de reinvencin radical para la historia? Nos parece, a la vista de las experiencias de lucha social y poltica a nivel mundial durante la ltima dcada, que hoy ms que nunca es necesario y coherente el horizonte socialista para este siglo pues, frente a la crisis de civilizacin, el socialismo contina proponiendo e impulsando la creacin de un mundo sin opresin ni explotacin, sin propiedad privada ni Estado. Esto indica la vigencia y la necesidad de seguir pensando la realidad de manera distinta; de seguir actuando de manera crtica y radical, es decir, revolucionaria. La pregunta, por supuesto, es qu tipo de socialismo construir y bajo qu supuestos histricos y tericos, lo cual constituye un reto que sobrepasa a una sola corriente terica, a una sola corriente poltica o a un solo autor. Por ello es importante resaltar la necesidad de consolidar un ambiente de dilogo permanente entre autores y corrientes con la intencin de recrear nuestros horizontes prcticos y tericos. En ese campo de lucha y de emancipacin, el marxismo revolucionario, sin lugar a dudas, juega un papel primordial. Debemos reconocer que cualquier perspectiva revolucionaria de la modernidad debe transitar necesariamente por las coordenadas esbozadas por Marx y por los distintos marxismos que se han desarrollado en el seno de esta compleja tradicin terica y poltica. El presente esfuerzo pretende contribuir, de manera simultnea, a una reflexin crtica sobre el proyecto comunista de sociedad y sobre la necesidad y vigencia de la teora marxista en vistas de reinventar el sentido de nuestras vidas y de nuestra historia. Como todo esfuerzo terico se ve limitado por distintas razones y es en esa medida que este ensayo pretende ser una invitacin explicita tambin a reinventar la teora marxista revolucionaria. Con la intensin de impulsar un socialismo revolucionario y libertario, a lo largo de este artculo nos proponemos operar un abordaje y un rescate crtico, desde una perspectiva marxista, de tres corrientes de tericas y polticas que en la actualidad gozan de un peso significativo para las luchas de las clases subalternas a nivel mundial: el romanticismo revolucionario, el anarquismo y el ecosocialismo. Todo ello con la intencin de entretejer una perspectiva creativa y dinmica para el socialismo del siglo xxi. La decisin de retomar estas tres perspectivas no fue casual. Desde nuestra perspectiva, el socialismo del siglo xxi debe emprender una revisin crtica de estas corrientes de pensamiento en vistas de su propio proyecto histrico. Para nosotros, existe la urgente necesidad de hacer de la poltica socialista una herramienta til en la lucha de clases actual y, para ello, debe lograr apropiarse de una perspectiva romntica, libertaria y ecosocialista. 3. apuntes para el socialismo del siglo xxiEntre la tradicin y la modernidad: el romanticismo revolucionario Contrariamente a lo que se puede leer en los manuales de historia de la literatura, el romanticismo es mucho ms que una escuela literaria de principios del siglo xix. Se trata ms bien de una visin del mundo, que atraviesa todos los campos de la cultura literatura, artes, filosofa, religin, doctrinas polticas, historiografa, antropologa, etctera y que tiene por eje principal una crtica cultural a la moderna civilizacin capitalista en nombre de ciertos valores sociales, culturales, religiosos del pasado pre-moderno. La protesta romntica se levanta en contra de algunas de las caractersticas centrales de las sociedades burguesas modernas: el desencantamiento del mundo, la cuantificacin de las relaciones sociales, la mecanizacin de la vida y la atomizacin de los individuos. De hecho, el romanticismo es una de las principales estructuras de sensibilidad de la cultura moderna, que aparece en mediados del siglo xviii se puede considerar Jean-Jacques Rousseau como su fundador y contina hasta hoy. Un movimiento poltico-cultural como el surrealismo es un ejemplo evidente de romanticismo en el siglo xx. Para muchos marxistas, el romanticismo, por su referencia al pasado, es necesariamente un movimiento reaccionario. Pero en realidad, el campo cultural romntico es muy heterogneo polticamente, y en su interior se cristalizan dos polos opuestos: uno, el romanticismo regresivo, restaurador y/o reaccionario, que suea con una (imposible) vuelta al pasado; el otro, el romanticismo utpico y/o revolucionario, para el cual se trata ms bien de un giro por el pasado en direccin al futuro. Para el romanticismo revolucionario que hace suyos los valores emancipadores modernos, libertad, igualdad, fraternidad la nostalgia del paraso perdido es proyectada hacia un futuro ideal. De hecho, el socialismo romntico es una de las formas que puede tomar el romanticismo revolucionario. La crtica romntica de la modernidad no deja de ser, a pesar de su pasadismo, una forma cultural moderna; se le puede considerar una auto-crtica cultural de la modernidad. Su protesta tiene por algo aspectos fundamentales de la civilizacin capitalista: la mercantilizacin, la reificacin, el espritu de clculo comercial, la disolucin de todos los valores cualitativos (estticos, ticos o sociales) y la dominacin exclusiva de la cantidad, del valor de cambio, del dinero. Una impresionante sntesis de esta crtica romntica anti-capitalista es el siguiente pasaje de un autor del siglo xix: Finalmente vino un tiempo en el cual todo lo que los seres humanos haban considerado inalienable se transform en objeto de cambio, de trfico y pudo alienarse. Es el tiempo en el cual las cosas mismas que hasta entonces eran transmitidas pero jams cambiadas; regaladas pero jams vendidas;107 4. 108michael lwy y samuel gonzlezo btenidas pero jams compradas virtud, amor, opinin, ciencia, consciencia, etc. una poca en la cual finalmente todo paso en el comercio. Es el tiempo de la corrupcin general, de la venalidad universal, o, para hablar en trminos de economa poltica, el tiempo en el cual todas las cosas, morales o fsicas, transformadas en valor venal, son llevadas al mercado para ser apreciadas a su justo valor.Quin es el autor, tan nostlgico del pasado pre-capitalista, de esta feroz crtica moral de la sociedad burguesa? Muchos lectores habrn reconocido la pluma deKarl Marx.1 Sera Marx un pensador romntico? No, por cierto, pero Marx reconoca a la crtica romntica de la sociedad burguesa una cierta legitimidad: En etapas anteriores de la evolucin se manifiesta una mayor plenitud del individuo () Es tan ridcula la nostalgia de esta plenitud originaria, cuanto la creencia en la necesidad de quedarse en el vaco presente. La concepcin burguesa nunca logr superar a la romntica, y por tanto sta la va a acompaar, como su legitima oposicin, hasta su bendito trmino.2 Adems, existe en los escritos de Marx un momento romntico, que se manifiesta, por ejemplo, en su inters por el comunismo primitivo y, en sus ltimos escritos, en defensa de la comunidad rural rusa con sus tradiciones colectivistas. En una carta a la socialista rusa Vera Zasulitsch, en 1881, Marx considera esta comuna como el punto de partida para una regeneracin socialista de Rusia. En ltima instancia, escribe Marx en uno de los borradores de la carta, qu es el socialismo sino el retorno de las sociedades modernas a una forma superior del