albañileria confinada

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ESTUDIANTES : BAUTISTA MENDOZA, JULIO ALBERTO GALLO DURAND, MIGUEL ÁNGEL HUANGAL OLIVA, KEVIN DOCENTE : ING. BECERRA HERNANDEZ, JOSE CARLOS CURSO : ALBAÑILERIA ESRUCTURAL ESCUELA PROFESIONAL DE ARQUITECTURA E INGENIERIAS TEMA : ALBAÑILERIA CONFINADA

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historia y descripción de la albañilería confinada

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ESTUDIANTES : BAUTISTA MENDOZA, JULIO ALBERTO GALLO DURAND, MIGUEL ÁNGEL HUANGAL OLIVA, KEVIN

DOCENTE : ING. BECERRA HERNANDEZ, JOSE CARLOS

CURSO : ALBAÑILERIA ESRUCTURAL

ESCUELA PROFESIONAL DE ARQUITECTURA E INGENIERIAS

TEMA : ALBAÑILERIA CONFINADA

 

Albañilería Confinada

La albañilería confinada se caracteriza

por estar constituida por un muro de

albañilería simple enmarcado por una

cadena de concreto armado, vaciada

con posterioridad a la construcción del

muro. Generalmente, se emplea una

conexión dentada entre albañilería y

columnas; esta conexión es más bien

una tradición peruana y usada en casi

toda Latinoamérica para la construcción

de edificios de hasta 5 pisos.

la albañilería confinada sujeta a terremotos, la aceleración sísmica, los trozos de la albañilería simple ya agrietada por el sismo y el marco de concreto, tiene que ser especialmente diseñado a fin de que la albañilería simple continúe trabajando incluso después de haberse fragmentado.

La técnica constructiva hace que en los muros confinados se desarrolle una gran adherencia en las zonas de interface columna-muro y solera-muro, integrándose todo el sistema; con el cual estos elementos trabajan en conjunto.

Lo expresado en el párrafo anterior no se produce en los tabiques, ya que la zona de interconexión concreto-albañilería es débil (la interface pórtico-tabique es usualmente rellenada con mortero), lo que hace que incluso ante acción de sismos leves se separen ambos elementos, trabajando la albañilería como un puntal en compresión (Fig.1); esto se debe a que la zona de interacción (contacto) solo se presenta en las esquinas, al deformarse el tabique básicamente por corte (“panel de corte”), mientras que el pórtico (más flexible que el tabique) se deforma predominantemente por flexión.

F.1. Modelaje de Tabiques de Albañilería.

II. PRINCIPIOS BASICOS NORMATIVOS (NORMA E-070):

Los requisitos mínimos que señala la Norma E-070, para que un muro se considere confinado son:

Fig.2. Requisitos mínimos para que un muro se considere confinado

1. Que quede enmarcado en sus cuatro lados por elementos de concreto armado verticales (verticales) y horizontales (vigas soleras), aceptándose la cimentación de concreto como elemento de confinamiento horizontal para el caso de los muros ubicados en el primer piso. 

2. Que la distancia máxima centro a centro entre las columnas de confinamiento sea dos veces la distancia entre los elementos horizontales de refuerzo y no mayor a 5 metros. De cumplirse esta condición, así como de emplearse el espesor mínimo que se especifica a continuación:

 

Dónde: h: Altura libre entre los elementos de arriostre horizontales o la altura efectiva de pandeo.t: Espesor efectivo.

La albañilería no necesitara ser diseñada ante acciones sísmicas ortogonales a su plano, excepto cuando exista excentricidad de la carga vertical.

3. Que se utilice unidades de acuerdo a lo especificado a continuación:

4. El área mínima de las columnas de confinamiento de las columnas debe ser:

Ac (min) = 20t (cm2);

donde: t = espesor efectivo del muro (cm)

Con respecto a la solera, esta puede tener un peralte igual al espesor de la losa del techo, con un área suficiente para alojar al refuerzo respectivo; esto se debe a que la solera trabaja a tracción y más bien debe servir como un elemento transmisor de cargar verticales y horizontales hacia la albañilería. Cabe mencionar que estudios realizados mediante el método de Elemento Finitos, variando el peralte de la solera de 0.2 a 0.6 m., en muros confinado de forma cuadrada, demostraron que era innecesario incrementar dicho peralte, en vista que los esfuerzos producidos por la carga vertical (en las columnas y en la albañilería) resultaron ser prácticamente independientes de esa variable.

5. El área de acero mínimo del refuerzo a emplear en los elementos de confinamiento horizontales y verticales, debe ser:

 As (min) > 0.1 f’c Ac / f’y

 Esta expresión proviene de suponer que en caso el concreto fisure por tracción,

debe existir un refuerzo mínimo capas de absorber esa tracción (T); esto es: 

T= F1Ac = (0.1 fc) Ac ≤ As fy As (min) ≥ (0.1 fc Ac)/fy

 Al respecto, en la (Fig. 2) se aconseja utilizar como mínimo 4 φ 3/8”, de manera

que exista un núcleo de concreto bordeada por una canastilla de acero que lo confine.

6. El anclaje del refuerzo vertical y horizontal, así como los traslapes, deben ser diseñados a tracción. De esta manera, la longitud de traslape:

 

LT (clase C) = 1.7 (0.005 D fy) - 45 D

 Dónde:

D: Diámetro de la barra ≤ ¾”Fy = 4200 kg/cm2

 

En tanto que la longitud de desarrollo de la parte recta de una barra que termina en gancho es:

 Ldg = (318 D) / √fc ≥ 6 D o 15 cm

 Este último conlleva a que las columnas deban tener un peralte adecuado

(mínimo 20 cm), de modo que permita anclar el refuerzo longitudinal empleado en las soleras.

7. Que se utilice en los elementos de confinamiento, concreto con f’c > 175 kg/cm2

 8. En previsión del corrimiento de la falla diagonal del muro sobre los elementos de

confinamiento, debe existir concentración mínima de estribos en las esquinas del marco de confinamiento. Según la Norma E-070, la longitud a confinar es 50cm ó 2.5d (d=peralte de la columna o solera). Al respecto, basada en los múltiples ensayos realizados en la PUCP) se aconseja utilizar como mínimo el siguiente espaciamiento entre estribos: φ ¼”, 1 @ 5, 4 @ 10 cm., resto @ 25 cm. (montaje), con una zona a confinar igual a 45 cm. ó 1.5d (menor a la especificada en la Norma E-070), adicionando por lo menos 2 estribos en los nudos (Fig.3).

 

Fig.3. Disposición de estribos según PUCP

9. Aunque este punto no está contenido por la Norma E-070, debe señalarse que los múltiples ensayos realizados sobre muros confinados indican que, cuando ellos están sujetos a una elevada carga vertical (definida como un esfuerzo axial que excede el 5% de la resistencia a compresión de las pilas de albañilería: σ>0.05 f’m), tienen un mal comportamiento sísmico, disminuyendo drásticamente su ductilidad. Para evitar este problema, debe adicionarse una cuantía mínima de refuerzo horizontal (0.001), el cual debe ser continuo y anclado en las columnas con ganchos verticales (Fig.4 y Fig.5). El doblez de estos ganchos debe ser vertical, en previsión de fallas por anclaje que podrían generarse cuando se formen fisuras horizontales de tracción por flexión en las columnas. Sin embargo, aun existiendo ese refuerzo horizontal, el esfuerzo axial actuante no debe exceder de 0.15 f’m.

Fig.4. Detalle del anclaje del refuerzo horizontal continúo en un muro confinado.

Fig.5. Refuerzo horizontal mínimo en un muro con esfuerzo axial mayor a 0.05 f’m.

III. Procedimientos Generales De Construcción, Recomendaciones Y Detalles De Refuerzo:

  

Materiales en los Muros Confinados:

La diversidad de materiales (concreto, acero, ladrillo y mortero) que se emplean en la construcción de muros confinados, hace que su comportamiento sea muy complejo de analizar y por lo tanto, el comportamiento ideal queda sujeto a observaciones experimentales. Tomando como base los experimentos realizados en la PUCP se puede decir:

A. Concreto:

El estado de esfuerzos a que se ven sujetas las columnas de concreto (compresión, tracción y corte-fricción, (Fig.6) de un muro sometido a carga lateral y vertical, crean la necesidad de emplear un concreto cuya resistencia mínima (f’c) sea igual a 175 kg/cm2.

Fig.6. Talón de un muro confinado sujeto a carga lateral y a una elevada carga vertical. Obsérvese que por más estribos que tenga la columna resulta imposible controlar el cizallamiento, por lo que en estos casos es necesario añadir refuerzo horizontal en el muro.

El problema de las cangrejeras es importante cuando se producen en los extremos de las columnas (Fig.7); de ocurrir esto, será necesario remover el concreto de esa zona y reemplazarlo por otro de mejor calidad, usando resina epóxica en la unión entre ambos concretos. En el caso que la cangrejera ocurriese en la región central de las columnas, el problema resulta menos critico; en tal situación, podrá picarse esa zona, limpiarla de gránulos sueltos, humedecerla y rellenarla con concreto o mortero 1:3, de acuerdo al tamaño de la cangrejera.

Fig.7. Tres defectos en la conexión dentada columna-albañileria: Rotura de la unidad por el vibrado; rebadas del mortero que debieron limpiarse antes de vaciar el concreto; y, cangrejera bajo el diente.

En conclusión, de emplearse una conexión dentada, los dientes deben tener una longitud máxima de 5 cm.; y si se utiliza una conexión a ras, debe colocarse “mechas” con una cuantía mínima de 0.1%, embutidas 40 cm. en la albañilería y 15 cm. en la columna más un gancho vertical a 90° de 10 cm. (Fig.8). El gancho debe ser vertical en previsión de fallas por anclaje que podrían generarse cuando se formen fisuras horizontales en las columnas.

Fig.8. Conexión a ras en un muro de soga.

B) Acero de refuerzo:  

El acero a utilizar debe ser corrugado, permitiéndose el uso de acero liso (pero no utilizarlo) para los estribos.

En los extremos de las columnas del primer entrepiso se recomienda usar zunchos (con paso máximo de 5 cm.) que confinen el concreto; y con ello, eviten el pandeo del refuerzo vertical. Estos extremos se encuentran sujetos a fuertes compresiones luego de producirse la falla por corte del muro, ya que este trata de volcar y de deslizarse en torno a la base de la columna (Fig.6). Cabe señalar que el refuerzo vertical entra a trabajar luego de producirse las fisuras de tracción por flexión en las columnas, y su trabajo es pleno después de generarse la falla por corte en la albañilería.

Por otro lado para edificaciones de más de 3 pisos, o cuando el esfuerzo axial en el muro exceda el 5% de f’m, se recomienda usar en los primeros entrepisos una cuantía mínima de refuerzo horizontal equivalente a 0.1%, colocado en las juntas de mortero y convenientemente anclado mediante ganchos verticales en las columnas de confinamiento (Fig.4 y Fig.5). A fin de evitar que los ganchos de los estribos (que tienen una longitud mínima de 7.5 cm.) estorben el paso del concreto formando cangrejeras en las columnas, se recomienda adopta una de las dos configuraciones mostradas en la (Fig.9).

Fig.9. Estribos en espiral (zunchos) y estribos con I 3/4 de vuelta.

C) Unidades de Albañilería: 

1. Conceptos:

La variedad de unidades que se emplea en los muros confinados es elevada, las principales son los ladrillos de arcilla (con moldeo artesanal o industrial), sílico-calcáreo (industrial) y bloques de concreto (artesanal o industrial). Estas unidades pueden ser sólidas, huecas, alveolares o tubulares y podrán ser fabricadas de manera artesanal o industrial.

Ladrillo: Se denomina ladrillo a aquella unidad cuya dimensión y peso permite que sea manipulada con una sola mano.

Bloque: Se denomina bloque a aquella unidad que por su dimensión y peso requiere de las dos manos para su manipuleo.

 2. Aceptación de la Unidad:

Las unidades de albañilería deben de cumplir con todas estas especificaciones para la aceptación de la unidad, según la Norma E-070, acápite 3:

a) Si la muestra presentase más de 20% de dispersión en los resultados (coeficiente de variación), para unidades producidas industrialmente, o 40% para unidades producidas artesanalmente, se ensayará otra muestra y de persistir esa dispersión de resultados, se rechazara el lote.

b) La absorción de las unidades de arcilla y sílico calcáreas no será mayor que 22%. El bloque de concreto clase, tendrá una absorción no mayos que 12% de absorción.

c) El espesor mínimo de las caras laterales correspondientes a la superficie de asentado será 25 mm, para el bloque clase P y 12 mm. para el bloque clase NP.

d) La unidad de albañilería no tendrá materias extrañas en sus superficies o en su interior, tales como guijarros, conchuelas o nódulos de naturaleza calcárea.

e) La unidad de albañilería de arcilla estará bien cocida, tendrá un color uniforme y no presentara vitrificaciones. Al ser golpeada con un martillo, u objeto similar, producirá un sonido metálico.

f) La unidad de albañilería no tendrá resquebrajaduras, fracturas, hendiduras, grietas u otros defectos similares que degraden su durabilidad o resistencia.

g) La unidad de albañilería no tendrá manchas o vetas blanquecinas de origen salitroso o de otro tipo.

3. Pruebas:

Para cumplir con estas especificaciones técnicas y aceptar la unidad de albañilería, se deben de realizar las siguientes pruebas:

A. Muestreo: En primer lugar el muestreo será efectuado a pie de obra. Por cada lote compuesto por hasta 50 millares de unidades, se seleccionará al azar una muestra de 10 unidades, sobre las que se efectuaran las pruebas de variación de dimensiones y alabeo, cinco de estas unidades se ensayaran a compresión y las otras cinco a absorción.

B. Resistencia a la Compresión: Para la determinación de la resistencia a la compresión de las unidades de albañilería, se efectuara los ensayos de laboratorio correspondientes, de acuerdo a lo indicado en las Normas NTP 399.612 Y 339.604.

C. Variación Dimensional: Para la determinación de la variación dimensional de las unidades de albañilería, se seguirá el procedimiento indicado en las Normas NTP 399.613 Y 399.604.

D. Alabeo: Para la determinación del alabeo de las unidades de albañilería, se seguirá el procedimiento indicada en la Norma NTP 399.613.

E. Absorción: Los ensayos de absorción se harán de acuerdo a los indicado en las Normas NTP 399.604 y 399.613.

1. Recomendaciones: 

La eflorescencia se produce cuando las sales (sulfatos) se derriten, ya sea por la saturación a que se someten las unidades antes de asentarlas, como por la humedad del medio ambiente, o también porque el ladrillo absorbe el agua del mortero. Estas sales emergen a la superficie del ladrillo y se cristalizan destruyendo su superficie. De ocurrir este problema, se aconseja que después de un mes de construido el muro, se limpie en seco con una escobilla metálica.

  Por la buena adherencia observada en múltiples ensayos, se

recomienda emplear ladrillos de arcilla con una máximo de 33% de perforaciones en su cara de asentado. Debe tenerse en cuenta que cuantas más perforaciones tengan las unidades, pueden fallar por concentración de esfuerzos de compresión con la tendencia a descascararse (desconcharse), lo cual es un tipo de falla muy frágil. Sin embargo, es conveniente que el ladrillo tenga perforaciones pequeñas en sus caras de asentado, con la finalidad de que el mortero penetre en ellas creando llaves de corte; asimismo. Las perforaciones favorecen la cocción interna de la unidad.

•Respecto a la succión, debe destacarse que la mejor adherencia ladrillo-mortero se logra cuando el núcleo del ladrillo está saturado y su superficie se encuentra relativamente seca. Esto permite: 1) un curado del mortero evitando su agrietamiento al retardarse el fraguado (o endurecimiento) con el agua existente en el núcleo del ladrillo; y 2) una adecuada succión del cementante del mortero. Debe indicarse que todas las unidades de arcilla (artesanales o industriales) son ávidas de agua, por lo que se recomienda reducir la succión natural regándolas (“tratamiento de la unidad”), por lo menos durante 25 minutos un día antes de usarlas, de modo que la succión al asentarlas este comprendida entre 10 a 20 gr/200cm2-min. Una manera práctica de evaluar la succión (método de campo) consiste en colocar un volumen definido de agua sobre un recipiente de sección conocida (midiendo la altura de agua con wincha). Luego, vaciar una parte a una bandeja; posteriormente, apoyar la unidad sobre 3 puntos, de modo que la superficie por asentar este en contacto con una película de agua de 3 mm. De altura durante un minuto. Después de retirar el ladrillo, vaciar el agua de la bandeja al recipiente y volver a medir el volumen de agua. La diferencia de volúmenes será el peso de agua succionado (1 cm2 = 1 gramo de agua) y este peso extrapolarlo en una área normalizada de 200 cm2.

Fig.10. Ensayo de campo para determinar la Succión.

•Respecto al amarre o aparejo de las unidades, es necesario que entre las hiladas éste sea traslapado (Fig.11), pudiéndose utilizar en aparejo de soga, de cabeza o el amarre americano; todo dependerá del espesor necesario que deba tener el muro para soportar las solicitaciones.

Fig.11. Tipos usuales de amarre.

Mortero:

El mortero a emplear debe ser trabajable, para lo cual deberá usarse la máxima cantidad de agua posible (se recomienda un slump de 6 pulgadas medido en el cono de Abrams), evitando la segregación y de tal manera que no se aplaste con el peso de las hiladas superiores.

Se permite el “retemplado” (echar agua antes que se seque la mezcla); pero pasada la fragua inicial del cemento, el mortero debe desecharse. El endurecimiento del mortero se inicia en los climas frios después de 2 horas de preparado; y en cálidos, después de 1 hora. Esto nos indica el lapso de tiempo que transcurra entre el asentado de 2 hiladas consecutivas debe ser más breve posible.

Todas las juntas deben de quedar completamente llenas, recomendándose emplear un espesor máximo de 15 mm; al respecto, conviene indicad que cuanto mayor es el espesor de las juntas, decrece la resistencia a compresión y al corte en la albañilería. El espesor de las juntas horizontales (Fig.12), es definido por la Norma E-070 como 4 mm. más dos veces la desviación estándar (δ, en mm.) correspondiente a la variación en la altura de las unidades, debiéndose emplear como mínimo un espesor (e) de 10mm.

Fig.12. Determinación de la altura de las hiladas.

Una vez obtenida la altura de las hiladas, estas se marcan sobre una regla denominada “escantillón”, la que debe cubrir la altura del entrepiso. Los “ladrillos maestros” se asientan en los extremos del muro usando el escantillón y la plomada (para controlar la verticalidad); entre esos ladrillos se corre un cordel, que sirve para alinear horizontalmente el asentamiento del resto de unidades, así como para controlar la altura de la hilada (Fig.13.)

Fig.13. Asentado de las unidades en aparejo de soga.

IV. OTRAS RECOMENDACIONES EN LA CONSTRUCCION DE LOS MUROS CONFINADOS: 

Con la finalidad de evitar excentricidades del tipo accidental y fallas prematuras por aplastamiento del mortero, se recomienda construir los muros a plomo y en línea, asentando como máximo hasta la mitad de la altura del entrepiso (o 1.3 m.) en una jornada de trabajo. 

Con el fin de evitar fallas por cizallamiento en las juntas de construcción, se recomienda (solo para unidades totalmente maciza) que al término de la primera jornada de trabajo se dejen libres las juntas verticales correspondientes a la media hilada superior, llenándolas al inicio de la segunda jornada. Asimismo, que todas las juntas de construcción seas rugosas y que estén libres de gránulos sueltos (Fig.14).

Fig.14. Juntas de Construcción.

•Para evitar problemas de concentración de esfuerzos y zonas de debilidad en la albañilería, se recomienda que los tubos para instalaciones tengan un recorrido vertical y que se alojen en los muros (sin picarlos, Fig.15) sólo cuando tengas un diámetro menor a 1/5 del espesor del muro. De preferencia, los conductos deben ir alojados en ductos especiales, falsas columnas o en tabiques.

Fig.15. Ejemplo de un tomacorriente.

v. Proceso de fabricación de los ladrillos 

A. FABRICACIÓN ARTESANAL: Proceso de Fabricación de ladrillos hechos a mano y cocción a leña 1. Preparación del fango: Se mezclan las materias primas: tierra y aserrín por medio de una rueda, con el agregado de agua hasta formar un fango homogéneo (antiguamente se utilizaban caballos para realizar la mezcla).

2. Moldeado de los adobes (ladrillos sin cocción): Luego de que el fango está listo, los operarios lo buscan en carretillas y lo trasladan a las canchas de tierra para ser moldeados los adobes. Por medio de sus manos llenan los moldes que les darán forma según los diferentes tipos y tamaños de ladrillos.

3. Secado de lo adobes: Se debe esperar hasta que los adobes se puedan manipular y es ahí cuando se los colocan en tarimbas para su posterior secado (esto depende de las condiciones climáticas, que aceleran o retrasan este proceso).

•Preparación del Horno: Una vez que los adobes están completamente secos (sin contenido de humedad), se procede al armado del horno (apilado de los adobes para su cocción). El horno se comienza a levantar en terrenos llanos y firmes con los propios adobes hasta llegar a una altura de aproximadamente 4 mts. Lo primero que se arma son túneles en los cuales se coloca leña que es el combustible primario que va a dar las calorías necesarias para el encendido del carbón mineral. El carbón mineral se agrega a cada fila de adobes en el armado del horno y es el que una vez encendido, hará las veces de combustible para que el fuego se eleve hasta cocinar todos los ladrillos.

5. Cocción de los ladrillos Una vez terminado de armar el horno (adquiere forma de un trapecio), se debe esperar a que sople el viento para ser prendido. Luego se alimentan los túneles con leña durante 12 horas, tiempo en el cual enciende el carbón mineral que se encuentra en las primeras filas de adobes. Por último se tapan los túneles, que el proceso continua por sí solo. Este proceso dura aproximadamente 7 días hasta que el fuego alcanza la parte superior del horno y es ahí cuando se terminan de cocinar los ladrillos.

6. Preparación para la entrega: Se comienza con el desarmado del horno separando los ladrillos según su tipo y calidad.

•PROCESO DE FABRICACION DE LADRILLOS DE ARCILLA INDUSTRIAL (REX)

•LADRILLOS INDUSTRIAL (REX)

Detalle de muro confinado (cerco perimétrico) 

Gracias por su atención