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TEMA 49.- LA JUSTICIA EN LA POLIS COMO OBJETIVO DE LA FILOSOFÍA DE PLATÓN Platón nació en Atenas en año - 427 en el seno de una familia aristocrática. Su padre, Aristón, pretendía descender de la antigua familia real ateniense. Su madre era hermana de Cármides y prima de Critias, dos de los 30 tiranos. Muchas familias ricas de Atenas habían aceptado de buen grado la democracia de Pericles, en la que tomaban parte activa. Pero la necesidad de financiar la política de continuas guerras del partido popular había conducido a un aumento considerable de la presión fiscal sobre los ricos, que se sentían crecientemente expoliados y acabaron radicalizándose en oposición a la democracia. En ese ambiente creció Platón, que desde el principio pensó dedicarse a la política; y, en efecto, aunque no participase activamente en la política de Atenas, la política fue una preocupación constante en su vida y, dentro de la política, la consecución de un sistema más justo para todos los habitantes de la pólis. Desde este punto de vista, se puede decir que la justicia es una preocupación importante en la filosofía de Platón. A ella dedicó uno de sus más célebres diálogos, sino el más célebre: La República, o de lo justo y, a lo largo de toda su obra, podremos ver diferentes intentos de definir la justicia. Durante los diez años posteriores a la muerte de Sócrates, su admirado maestro, Platón escribió una serie de pequeñas obras en recuerdo de su maestro. Son los denominados diálogos socráticos; en ellos, Platón se limita a exponer, en forma de diálogo, el pensamiento de Sócrates. Sin embargo, poco a poco Platón se fue dando cuenta de las limitaciones de la filosofía de su maestro. Poner en entredicho la sabiduría de políticos y sofistas no bastaba. Había que buscar algo sólido y seguro sobre lo que construir una filosofía más positiva. Con respecto a uno de sus viajes a Italia, Platón escribe: Y llegado que hube, en ningún momento ni en modo alguno me gustó la llamada buena vida que allí se practicaba, colmada de banquetes al modo itálico y siracusano, consistente en pegarse dos grandes comilonas al día e irse a dormir cada noche acompañado... Y de cierto ninguna ciudad puede permanecer tranquila, sean cualesquiera las leyes que la rijan, poblada por hombres convencidos de que hay que dilapidar toda la hacienda en excesos y que piensen que deben permanecer inactivos para todo lo que no sea la buena mesa, la bebida y la persecución a toda costa de los placeres sexuales. Es forzoso que tales ciudadanos no cesen jamás de cambiar de régimen (Carta VII, 326 b-d) 1

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Tema 49 del temario para oposiciones a profesor de secundaria en la especialidad de filosofí

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LA JUSTICIA EN LA POLIS COMO OBJETIVO DE LA FILOSOFA DE PLATN

TEMA 49.- LA JUSTICIA EN LA POLIS COMO OBJETIVO DE LA FILOSOFA DE PLATNPlatn naci en Atenas en ao - 427 en el seno de una familia aristocrtica. Su padre, Aristn, pretenda descender de la antigua familia real ateniense. Su madre era hermana de Crmides y prima de Critias, dos de los 30 tiranos.

Muchas familias ricas de Atenas haban aceptado de buen grado la democracia de Pericles, en la que tomaban parte activa. Pero la necesidad de financiar la poltica de continuas guerras del partido popular haba conducido a un aumento considerable de la presin fiscal sobre los ricos, que se sentan crecientemente expoliados y acabaron radicalizndose en oposicin a la democracia. En ese ambiente creci Platn, que desde el principio pens dedicarse a la poltica; y, en efecto, aunque no participase activamente en la poltica de Atenas, la poltica fue una preocupacin constante en su vida y, dentro de la poltica, la consecucin de un sistema ms justo para todos los habitantes de la plis.

Desde este punto de vista, se puede decir que la justicia es una preocupacin importante en la filosofa de Platn. A ella dedic uno de sus ms clebres dilogos, sino el ms clebre: La Repblica, o de lo justo y, a lo largo de toda su obra, podremos ver diferentes intentos de definir la justicia.

Durante los diez aos posteriores a la muerte de Scrates, su admirado maestro, Platn escribi una serie de pequeas obras en recuerdo de su maestro. Son los denominados dilogos socrticos; en ellos, Platn se limita a exponer, en forma de dilogo, el pensamiento de Scrates. Sin embargo, poco a poco Platn se fue dando cuenta de las limitaciones de la filosofa de su maestro. Poner en entredicho la sabidura de polticos y sofistas no bastaba. Haba que buscar algo slido y seguro sobre lo que construir una filosofa ms positiva.

Con respecto a uno de sus viajes a Italia, Platn escribe:

Y llegado que hube, en ningn momento ni en modo alguno me gust la llamada buena vida que all se practicaba, colmada de banquetes al modo itlico y siracusano, consistente en pegarse dos grandes comilonas al da e irse a dormir cada noche acompaado... Y de cierto ninguna ciudad puede permanecer tranquila, sean cualesquiera las leyes que la rijan, poblada por hombres convencidos de que hay que dilapidar toda la hacienda en excesos y que piensen que deben permanecer inactivos para todo lo que no sea la buena mesa, la bebida y la persecucin a toda costa de los placeres sexuales. Es forzoso que tales ciudadanos no cesen jams de cambiar de rgimen (Carta VII, 326 b-d)

A partir de aqu, Platn se ver envuelto el resto de su vida en la turbulenta vida poltica de las ciudades italianas.

El objetivo de Platn es constituir en ciencia la moral y la poltica, las cuales coinciden en su motor comn, el Bien, que no es diferente de la Verdad; as como sustraer la poltica del empirismo para vincularla a valores eternos que las fluctuaciones del devenir no perturben. La tentativa de Platn est encaminada a salvar la moral y la poltica del relativismo a que las reduca Protgoras. La ciencia poltica debe volver a encontrar las leyes ideales. Por consiguiente, forma una unidad con la filosofa; la poltica no ser ciencia ms que cuando los reyes sean filsofos.

Es muy posible que, as como Protgoras estableca el relativismo y la evolucin para justificar la democracia existente, Platn condenara la evolucin para condenar mejor la democracia. No se trata tanto de un retorno al pasado como de la definicin de un rgimen que escape al devenir. No se trata de escoger el rgimen que ms plazca, sino de definir las condiciones en las que un rgimen es perfecto e indestructible. De esta forma, el problema central de la Repblica es el de la Justicia, individual o colectiva. La referencia a la Justicia permite excluir los puntos de vista de la utilidad, el inters o la conveniencia. La poltica se mide en relacin con la idea misma de Justicia, que no es sino la Verdad o el Bien aplicados al comportamiento social. Platn funda la poltica como ciencia deducindola de la Justicia.

Ahora bien, la poltica va dirigida al hombre; por lo tanto, es necesaria una concepcin del hombre. El hombre, segn Platn, es triple, compuesto de razn, de pasiones generosas y de deseos inferiores, pero en proporcin variable. En cada uno de los diferentes regmenes (diferentes formas de gobierno) predominan una o dos de las ltimas categoras, bajo el control y la soberana de la razn. A cada rgimen corresponde, pues, un tipo de hombre: de forma que construir la Ciudad ideal y realizar tipos de hombres acabados es un mismo y nico asunto: para obtener un hombre justo es preciso construir una ciudad justa.

1. La primera definicin de justicia: el Gorgias

El Gorgias es una obra que muestra con excepcional claridad el carcter normativo o prescriptivo del pensamiento poltico platnico. Lleva como subttulo Sobre la retrica, pero retrica no est entendida como lo es actualmente, como una tcnica de hablar bien, sino que ah la retrica es el discurso del gobernante (y del que quera llegar a serlo) para obtener el poder. Por ello, orador y poltico significan prcticamente lo mismo en esta obra.

La pregunta principal del Gorgias la formula Scrates de la siguiente manera: () quiero saber de qu modo () se debe llevar la poltica entre nosotros (515b). Esta pregunta remite claramente al elemento prescriptivo, ya que se pregunta cmo debe ser la poltica; por otro lado, el dilogo tambin describe en buena medida cmo es la poltica en realidad, y de tal suerte estn presentes continuamente dos pares de preguntas: cmo es la poltica (ateniense de la poca platnica)? cmo debera ser la poltica? y cmo es el poltico? cmo debera ser el (verdadero) poltico?

Platn, para responder a estas preguntas, establece una analoga entre 1) la salud y la enfermedad del cuerpo y 2) la salud y la enfermedad del alma. De la salud del cuerpo se encarga el mdico, gracias al hecho de poseer una tcnica especial, a saber, el arte de la curacin. Por arte se traduce el termino griego tjn. En el Gorgias, a la vez que se enumera una serie de caractersticas que cualquier tjndebe poseer, resalta el carcter prescriptivo de esta nocin misma, en tanto que cualquier arte:

1. debe basarse en conocimientos; sin conocimiento no hay tjn;

2. debe tener un campo especfico al que se refiere;

3. debe tener determinada meta que consiste en dirigirse hacia algn bien;

4. debe poder ensearse y aprenderse.

El ejecutante de una tjn es un individuo competente, un experto que, en principio, no puede equivocarse en el ejercicio de su arte, debido precisamente a que ste se basa en conocimientos, y un conocimiento es necesariamente verdadero; si no fuera as, se tratara de una simple opinin: Platn hace hincapi en que no hay conocimientos falsos.

La medicina es un arte y su ejecutor es el mdico; el ejercicio de su profesin se basa en conocimientos; el campo propio de la medicina es la salud y la enfermedad del cuerpo, y su meta especfica es el restablecimiento de la salud de un enfermo, esto es: el mdico no busca la ventaja propia, sino el bien del otro, el del paciente.

Este aparato terico es trasladado al alma. La salud del alma es concebida como la bondad moral (posesin de las virtudes: moderacin, piedad, valenta, justicia), y la poltica debera encargarse de la salud del alma, siendo el ejecutante de la poltica el gobernante y quien aspira a serlo. La funcin que debera desempear la poltica es vigilar por la bondad moral de los hombres, debera servir, pues, para fines morales. Esta conexin indisoluble entre moral y poltica es tpica para Platn.

El estadista (orador), para poder cumplir con su tarea de preocuparse por el bienestar moral del pueblo, requiere, igual que el mdico, de una tjn. Esta tjn, llamada por Platn arte poltico, debe, por su carcter de tjn, tener las mismas propiedades que cualquier otro arte: debe basarse en conocimientos para su ejecucin, tener un campo especfico al que se refiere, que es, segn el Gorgias, lo bueno y lo justo; debe tener la meta de dirigirse hacia un bien, a saber, el de los gobernados y, finalmente, debe ser enseable y aprendible.

Pero lamentablemente la poltica real no es una tjn, lo cual implica que tampoco tiene las caractersticas inherentes a ella. El campo especfico de la poltica, en vez de ser lo bueno y lo justo, es la obtencin del poder. El estadista no tiene conocimientos verdaderos acerca de lo bueno y lo justo; tampoco le interesa; es un orador vido de poder, el cual le resulta agradable y placentero. El poder se consigue procurndole al pueblo ateniense bienes exteriores () barcos, muros, astilleros (), pero a juicio de Platn, el poltico debera preocuparse ms de la salud del alma que de los bienes exteriores.

Los polticos tampoco han aprendido su oficio, contrariamente a otros expertos. Por lo general, un maestro que no pudiera mostrar su competencia antes de empezar el ejercicio de su profesin, no sera aceptado. Ahora bien, el entrenamiento previo de un (aspirante a) poltico debera consistir, segn Platn, en ser capaz de mejorar a alguien moralmente, y resulta que los polticos no pueden indicar a nadie a quien hayan hecho moralmente mejor.

Ningn poltico ateniense mejor moralmente a sus ciudadanos por medio de los discursos; al contrario, los hicieron peores de lo que eran antes, ociosos, cobardes, parlanchines y amantes del dinero. Todo ello no habra sucedido su hubieran tenido un aprendizaje que los hubiera capacitado para ser verdaderos polticos. En cuanto a su meta, sta no es el bien del pueblo, sino su propio poder.

Los polticos, en resumen, no tienen una educacin previa, no saben en qu consiste lo bueno y lo justos; si lo supieran, seran filsofos; por lo general, ellos mismos son injustos. El juego de la poltica real es tratar de dar poder a quien lo busca.

Puesto que la poltica no es arte, su ejecucin no se basa en conocimientos; su campo especfico no es lo bueno y lo justo; sus ejecutantes, los polticos, no miran hacia el bien de los gobernados; no han aprendido su oficio, por lo cual tampoco saben ensearlo. Pero la nica manera de garantizar una poltica correctamente llevada consiste en convertirla en unatjn; slo entonces se obtendran conocimientos rigurosos acerca de cmo se debe gobernar. Slo entonces el arte poltico sera enseable.

La concepcin platnica de la poltica se basa, adems, en una concepcin de la vida humana y de la felicidad. En el mismo dilogo, Calicles, en abierta oposicin a la posicin platnica, sostiene que la felicidad es gratificacin a toda costa: los deseos humanos no deben ser reprimidos, sino satisfechos con el fin de procurarse placer: la abundancia, el desenfreno y la libertad [(en sentido de libertinaje] () esto es la virtud y la felicidad; todo lo dems () son tonteras que no valen nada (492c).

No obstante, vivir de tal modo significa, para Platn, alejarse de la felicidad, al convertirse en esclavo de los propios deseos, los cuales, adems, suelen convertirse en un barril sin fondo y se erigen finalmente en tiranos del hombre, lo cual dista mucho de hacerlo feliz. Adems, si las ideas de Calicles se hicieran generales, si todo el mundo hiciera impunemente lo que se le antojara con tal de sentirse gratificado, sin respetar moral alguna, sera imposible vivir ordenadamente en la plis, el conjunto poltico organizado, lo que, segn Platn, es esencial al ser humano.

2. La Repblica

La Repblica es la ms importante, rica y extensa (excepto Las Leyes) de todas las obras de Platn. La Repblicapresenta la ms clara y sistemtica exposicin de la filosofa de la edad madura de Platn, de su doctrina psicolgica, escatolgica, moral, poltica, pedaggica, epistemolgica y de su teora de las formas.

El principio que constituye la directriz de toda la filosofa platnica es el siguiente: Si los filsofos no gobiernan la ciudad o si aquellos a quienes ahora llamamos reyes o gobernantes no cultivan de verdad y seriamente la filosofa, si el poder poltico y la filosofa no coinciden en las mismas personas y si la multitud de quienes ahora se aplican exclusivamente a uno u otra no se ve con el mximo rigor privada de hacerlo, es imposible que cesen los males de la ciudad e incluso los del gnero humano (Repblica, V, 473d). Cul es el objetivo y el fundamento de tal comunidad? La respuesta de Platn es: la justicia.

Ninguna comunidad humana puede subsistir sin la justicia. A la instancia sofstica que querra reducirla al derecho del ms fuerte, Platn opone que ni siquiera una cuadrilla de bandidos o de ladones podra concluir nada, si sus componentes violasen las normas de la justicia dandose los unos a los otros. La justicia es condicin fundamental del nacimiento de la vida del Estado. El Estado debe estar constituido por tres clases: la de los gobernantes, la de los guardianes o guerreros y la de los ciudadanos que ejercen cualquier otra actividad. Las tres virtudes imperantes en la ciudad han de ser: la prudencia, que pertenece a la clase de los gobernantes; la fortaleza, que pertenece a la clase de los guerreros, y la templanza, que es el acuerdo entre gobernantes y gobernados sobre quien debe regir el Estado, es una virtud comn a todas las clases. La justicia comprende todas estas virtudes y se realiza cuando cada ciudadano atiende a su tarea propia y a lo que le corresponde. De hecho, las tareas en un Estado son tantas y todas necesarias a la vida de la comunidad que cada cual debe escoger aquella para la que sea apto y dedicarse a ella. Solamente as cada hombre ser uno y no mltiple, y el mismo Estado ser uno.

La justicia garantiza la unidad y con ella la fuerza del Estado. Pero garantiza igualmente la unidad y la eficacia del individuo.

La realizacin de la justicia en el individuo y en el Estado slo puede proceder paralelamente. El Estado es justo cuando cada individuo atiende slo a la tarea que le es propia y el individuo que atiende slo a la tarea propia, es l mismo justo. La justicia no es slo la unidad del Estado en s mismo y del individuo en s mismo; es, al mismo tiempo, la unidad del individuo y del Estado, y, por tanto, el acuerdo del individuo con la comunidad.

En cada alma individual hay tres partes, correspondientes a las tres clases sociales del Estado ideal: la razn (situada en la cabeza), el carcter o parte vehemente (situada en el corazn) y el apetito (situado en el vientre). La justicia en el individuo consiste en la ordenada armona entre las tres partes del alma, de tal modo que cada una cumpla con su cometido y todas se subordinen a la razn. La justicia consiste en que cada uno de nosotros se subordine a la parte ms racional de su alma y que la sociedad entera sea gobernada no por la violencia tirnica o la adulacin democrtica, sino por los que de verdad saben gobernar racionalmente, por los tcnicos del gobierno. El Estado justo es el Estado tecnocrtico. Y los verdaderos tecncratas son los filsofos.

El origen de la injusticia es la identificacin del placer con la satisfaccin de un apetito. Los deseos no razonables y las pasiones tienen sus propias funciones, y han de ser satisfechos slo en la medida en que sean de este modo servidas estas propias funciones.

A la pregunta de qu es la justicia? no debe responderse con una enumeracin de conductas que merezcan una evaluacin favorable (decir la verdad, pagar las deudas, etc.) Lo que se busca es un cierto tipo de cualidad comn poseda por todas las cosas de la lista, o mejor quizs, un nico mandato del cual todos los mandatos particulares como Decir la verdad o Pagar tus deudas pueden ser considerados casos especiales o aplicaciones

La palabra justicia es ambigua pues se puede tomar como la cualidad comn de todos los actos, instituciones, etc., justos, o se puede tomar por la cualidad comn de todos los hombres justos; puede ser un principio de conducta o un patrn de una cierta forma de ser. Los amigos de Scrates admiten que la pregunta Qu es la justicia? est dirigida a un principio de conducta, pero al mismo tiempo, a veces, cuando Scrates intenta responder a su propia pregunta, da la impresin de que lo que busca es un patrn de carcter. La pregunta socrtica qu es justicia? es un intento de lograr una percepcin de la naturaleza interior de la manera de ser cuyo valor ha sido implcitamente reconocido por la moralidad comn al aplicar la expresin implcitamente reconocida por la moralidad comn al aplicar la expresin elogiadora justo a aquellos hombres que tienden a comportarse de una forma caracterstica; y la finalidad de hacer la pregunta es colocarse en una posicin en la que se pueda decidir hasta qu punto es preciso esta manera de ser para que merezca ser valorado de esta forma.

Puesto que la justicia es algo bueno, no puede hacer nada malo, y no puede por lo tanto implicar hacer dao o perjudicar a nadie. La justicia es buena por su propia causa, as como a causa de sus consecuencias.

Scrates propone investigar como el nacimiento de una ciudad puede mostrar al mismo tiempo como surge la justicia. Hace esto porque una ciudad es una unidad mayor que un hombre, y sus rasgos, por lo tanto, se pueden distinguir mejor. Cuando Scrates habla de una ciudad justa, se refiere a una en la que se mantengan relaciones apropiadas entre sus ciudadanos, en vez de una ciudad que acte con justicia con las otras ciudades. Es decir, la justicia, como objetivo poltico de Platn, se refiere a la justicia dentro de la sociedad, no a la justicia entre ciudades. Esencialmente, el hombre justo es un hombre internamente moderado, de cuya moderacin proviene su comportamiento.

La comunidad ideal de Platn est formada justo por las personas suficientes para que se lleven a cabo los oficios necesarios, dedicando los das a su trabajo, y las tardes a las diversiones sobrias propias de la primitiva simplicidad de la tradicional Edad de Oro.

La justicia se basa en el principio segn el cual cada hombre debe hacer el trabajo para el cual est naturalmente adaptado.

A los magistrados, pues, corresponde exclusivamente mentir para engaar al enemigo o a los propios ciudadanos en bien de la repblica. La mentira jams debe ser permitida a otros (La Repblica, libro tercero)

En todo Estado bien ordenado cada cual tiene su empleo propio, que ha de desempear, y que nadie tiene tiempo para pasarse la vida enfermo y recibiendo cuidados (ibid)

La justicia se basa en el principio segn el cual cada hombre debe hacer el trabajo para el cual est naturalmente adaptado. Para que este punto de vista sea aceptado, debe ser puesto a prueba haciendo dos preguntas: a) si hay alguna forma anloga de que un individuo sea justo; y b) si una ciudad (o un individuo) as ordenado sera capaz de comportarse en la forma comnmente considerada justa. A menos que ambas cosas sean ciertas, no puede afirmarse que la esencia de la justifica haya sido descubierta.

Un individuo slo puede ser justo si hay en el individuo, lo mismo que en la ciudad, distintos elementos que tengan distintas funciones naturales. Es evidente, dice Scrates, que hay tres vidas, o tres tipos de temperamento la vida de la sabidura, la vida del honor, y la vida adquisitiva. Estas tres vidas corresponden en cierta forma a las tres clases sociales de la ciudad. Los gobernantes constituyen la inteligencia, los soldados el espritu, los productores atienden a las necesidades biolgicas de la ciudad. Scrates dice que es obvio que existen estos tres tipos de hombres; lo que es difcil, dice, es saber si, cuando realizamos una accin que pertenece a uno de estos tres tipos, la realizamos con la totalidad del alma o si, por el contrario, una accin de un tipo es llevada a cabo con una parte o una especie del alma, y una accin de otro tipo con otra. Las actividades, deseos, y tendencias que constituyen el alma pueden ser agrupadas en tres tipos distintos, cada uno de los cuales tiene un origen distinto, y normalmente tienden a una forma de vida diferente. Hay unas actividades e impulsos que se derivan de la autntica naturaleza del alma como ser espiritual, y que nos incitan a la vida intelectual y a la ordenacin inteligente de nuestra vida sobre la tierra. Pero hay tambin algunas actividades e impulsos, para los cuales un alma ha de estar capacitada cuando se encarna, y stos pueden ser divididos en dos tipos. Existen aquellos que se correlacionan con ciertas emociones caractersticas; stos nos incitan a la bsqueda del honor, sirven como ayuda para el elemento gobernador de los apetitos, y tambin capacitan al hombre para actuar agresivamente en contra de otros hombres. Finalmente, existen aquellas actividades e impulsos que son necesarios por las necesidades biolgicas del cuerpo, que nos incitan a una vida adquisitiva, y cuya funcin es la misma que la de los productores en la comunidad. Todos ellos son elementos distintos que existen por razones diferentes y que por lo tanto tienden caractersticamente a diferentes direcciones. El problema moral es el problema de elegir una forma de vida en la cual cada elemento pueda desarrollar su contribucin caracterstica sin general conflicto.

Hay, pues, tres elementos en cada individuo. Si esto es as, es posible que el hombre justo sea, anlogamente a la ciudad justa, el hombre en el cual los tres elementos estn en una relacin correcta, es decir, relacionados de tal forma que cada elemento haga el trabajo para el que est ms capacitado

El bienestar del individuo es anlogo al bienestar de la ciudad, de tal forma que la descripcin de la justicia derivada de la observacin de sta puede aplicarse a aquel. Pero, es esto la justicia?. Esto depende de si el individuo o la ciudad, en los que esta interrelacin se da, son capaces de comportarse en las formas comnmente consideradas justas y, para Scrates, esto es as, de forma que considera que con esto ha logrado definir la justicia. Para Scrates, una accin justa es aquella que tiende a preservar la justicia; la injusticia es la rebelin de los miembros, la toma del poder por parte de aquellos que no estn capacitados para l; el comportamiento injusto es aquel que tiende a provocar esta rebelin.

3. El Poltico

En el Poltico, Platn nos dice que el papel del poltico es el de vigilar las comunidades humanas. Hay tres tipos de vigilantes, los pastores de hombres, los tiranos que gobiernan por la fuerza y los reyes que gobiernan con consentimiento.

La distincin fundamental se da entre aquellas sociedades cuyos gobernantes poseen el conocimiento necesario y aquellas cuyos gobernantes no lo poseen. El primer tipo de sociedades tiene la constitucin correcta. Puesto que muy pocos son capaces de tener el conocimiento necesario, se deduce que en una constitucin correcta, los gobernantes sern poco numerosos.

Las leyes son inevitablemente toscas porque las condiciones humanas son variables y no uniformes. Ningn doctor se permitira estar limitado por sus anteriores decisiones en circunstancias que han cambiado; pero no es una prueba de falta de competencia en la medicina si el paciente se opone al nuevo rgimen. Igualmente el autntico poltico no necesita para nada la ley ni el consentimiento de sus sbditos. Si se les hace hacer lo que es correcto, no soportan ninguna cosa indigna.

Pero en defecto de un nico gobernante que comprenda lo que es ser un poltico, la ley, basada en la experiencia, es mejor que un gobierno arbitrario; y es posible intentar imitar, por medio de las leyes, el tipo de sociedad que el autentico poltico creara. Puesto que la gente no cree en la existencia de hombres en quienes se puede confiar para gobiernen si ley, hacen uso de la ley, y as crean muchos males. En otras comunidades la supremaca del autntico gobernante sobre la ley es imitada con consecuencias aun peores. Es una prueba de la fuerza de la asociacin humana el que las comunidades polticas hayan sobrevivido tanto tiempo sin estar correctamente constituidas.

Dejando a un lado la constitucin correcta, hay seis tipos de constituciones divergentes, tres de las cuales intentan imitar la autntica constitucin mediante la ley, mientras que las otras tres imitan errneamente la ausencia de leyes del autntico poltico. Son, en orden de mrito, monarqua constitucional, aristocracia (o gobierno constitucional de la clase alta), democracia constitucional, democracia no constitucional, oligarqua (o gobierno no constitucional de la clase alta), tirana.

El poltico debe saber el momento oportuno para la persuasin, para obligar a alguien a algo, para hacer la guerra, etctera. El objetivo del poltico es una comunidad unificada, lograda mediante la unin de dos tipos de bienes (el valeroso y el apacible). Esta unin se hace a dos niveles: a nivel intelectual, asegurando que todos acepten las creencias correctas concernientes a la buena vida, y a nivel fsico, con planes como matrimonios entre personas con tipos que contraste, distribucin equilibrada de oficios entre ellos, etc.

Cuando Platn dice que los gobiernos con leyes son inferiores, desde el punto de vista de la poltica prctica, al gobierno sin leyes del autntico poltico, lo que realmente quiere decir es que lo que le interesa son los fines polticos, no su realizacin en la prctica. Lo que importa en la sociedad humana es que la gente sea feliz, lo que significa que deben vivir correctamente

Puesto que la naturaleza del hombre determina lo bueno para el hombre, y lo bueno para el hombre determina como debemos convivir idealmente, y puesto que gobernar est relacionado con cmo debemos convivir, la nica cosa, por lo tanto, que el gobernante necesita conocer, es la naturaleza del hombre. La funcin del poltico es entretejer una comunidad unida haciendo dos tipos diferentes de equilibrio y completndolos entre s. El hombre que sabe todo lo que ha de saberse para saber como hacer esto, posee el arte de gobernar, su legislacin es correcta y por lo tanto, t y yo debemos obedecerle tanto si previamente ha obtenido nuestro consentimiento a sus leyes como si no.

4. La concepcin platnica del estado

El Estado es, a los ojos de Platn, la institucin necesaria para el mejor y ms completo desarrollo del individuo. El hombre bueno es nada menos que el buen ciudadano; de ah que el Estado deba estar estructurado de manera tal que pueda realizar tan elevado objetivo.

La ciudad debe ser gobernada por los mejores: aquellos que entiendan de justicia social y perfeccin humana. Ahora bien, estas mentes son las mentes de los filsofos. Ellos han de constituir la clase de los filsofos gobernantes, cuyo juicio de autoridad no debe ser puesto en duda por otros grupos. Esta idea es sealadamente aristocrtica. Queda suavizada en Las Leyes, en donde se da cierta participacin en el gobierno a todos los ciudadanos.

La teora del Estado tiene un fundamento ontolgico. Existe un paralelismo entre individuo y Estado, pues ste no es ms que la imagen ampliada del alma humana; a las capacidades individuales llamadas apetecer, energa volitiva y razn, corresponden tres vastas funciones colectivas: la econmica, la de defensa y la de legislacin. El Estado tiene el fin supremo de formar hombres virtuosos. A cada clase compete el cultivo preferente de una virtud social; los gobernantes cuidarn ante todo de la sapiencia; los guerreros, de la valenta; los artesanos, de lamoderacin. La cabal armona de estas tres virtudes es la justicia. Slo en la educacin de los ciudadanos para cada funcin no debe decidir el Estado o clase social, sino la aptitud de los individuos.

El Estado tiene un origen natural en sus mismos comienzos y en las lneas esenciales de su ulterior desenvolvimiento. No es el capricho lo que ha congregado a los hombres, sino que siguen en ello un instinto y una ley de la naturaleza. El Estado, pues, est formado por hombres; ahora bien, se puede distinguir entre buenos y malos estados. Un buen estado se diferencia de un mal estado en su organizacin. La organizacin de un buen estado radica, como se ha dicho ms arriba, en que cada uno de sus habitantes se dedique a aquello para lo cual est mejor dotado, y slo a eso.

Cada ciudadano no debe ser aplicado sino a una sola cosa, a aquella para que ha nacido, a fin de que cada particular, desempeando el empleo que le conviene, sea uno; que, gracias a eso, sea tambin uno el Estado ntegro, y que no haya ni varios ciudadanos en un solo ciudadano, ni varios Estados en un solo Estado (ibid., libro IV)

Cuando cada orden del Estado, el de los mercenarios, el de los guerreros y el de los magistrados, permanece dentro de los lmites de su empleo, sin exceder de ellos, eso debe ser lo contrario de la injusticia (es decir, la justicia), y lo que hace que una repblica sea justa (ibid)

Esto implica una separacin en clases sociales. Esta separacin en clases sociales, en el Estado ideal de Platn, se produce desde la niez, pero no porque exista una inmovilidad de clases que impide al que ha nacido en una clase baja subir escalones hasta llegar a la clase alta veremos ms adelante que esto no es posible en el Estado ideal de Platn , sino porque cada uno ser educado desde su nacimiento para aquel trabajo que se encuentre mejor dotado, y ser este trabajo el que determine la clase social a que cada uno pertenece. En esto consiste, efectivamente, la justicia en el Estado ideal platnico: en que cada uno haga aquello para lo que est mejor dotado, pues ello permitir que la sociedad sea una sociedad prspera y estable. Cualquier otra cosa conducir a guerras e inestabilidad social.

Las clases sociales, como ya se ha dicho, son tres: gobernantes, guerreros y trabajadores.

La clase alta, por supuesto, ser la clase de los gobernantes. Pero quienes deben gobernar? Por supuesto, los mejores. Si al frente del estado hay uno solo entre los mejores, entonces tenemos una monarqua. Este hombre ser omnipotente, y no porque tenga ms fuerza que ninguno, sino porque por su sabidura y su querer moral se ha convertido en abogado de la justicia. No es l personalmente el que habla y decide, sino la justicia por medio de l. No es un dictador, sino el intrprete del bien en s, y su querer va guiado nicamente por la inteligencia y la razn. Por ello no necesita su autoridad de limitaciones, pues estn ya implicadas en su rectitud.

Ahora bien, no es necesario que gobierne un slo hombre en el Estado. ste puede estar regido por una asamblea de notables. De dnde salen estos notables?. De entre los guerreros se escogen los mejor dotados, y entre los 20 y 30 aos se les somete a un especial sistema de formacin cientfica, alternada con los correspondientes ejercicios de formacin fsica. Los que sobresalen son introducidos en el grado de los guardianes perfectos. Estos guardianes perfectos deben ser filsofos perfectos, para que puedan poner como fundamento de todo el edificio estatal a la verdad y al ideal. Estudian cinco aos filosofa, matemticas, astronoma, bellas artes y dialctica, para tomar conocimiento de todas las leyes, verdades y valores del mundo. Despus se emplean durante 15 aos en servir al Estado en altos cargos pblicos. A los 50 aos este grupo selecto se retira, pero vive entregado a la contemplacin del bien en s y presta el servicio superior de dar al estado las grandes ideas segn las cuales ha de regirse. Pues no tendrn fin las calamidades de los pueblos mientras los filsofos no sean reyes o los reyes no se hagan filsofos.

A continuacin tenemos la clase de los guerreros. Los guerreros estn dedicados a la guarda del Estado, y son necesarios porque en una comunidad de hombres siempre existe el peligro de que surjan enemistades internas, o bien de que surjan conflictos con los de fuera. Los guerreros, sin embargo, suponen un peligro puesto que son los nicos miembros armados de la sociedad y bien podran, en un determinado momento, intentar convertirse en los amos de la sociedad. Cmo evitar esto?. La mejor forma de evitar esto es evitar que los guerreros tengan ningn tipo de inters, ya sea este econmico, familiar o de otro tipo.

De todos los ciudadanos son ellos [los guardianes], los nicos a quienes est prohibido manejar ni aun tocar oro o plata, o guardarlo bajo su techo, o usarlo en sus vestiduras, o beber en copas de oro o plata; y que esa es la nica manera de que ellos y el Estado se conserven (libro 3)

Quiero, en primer lugar, que ninguno de ellos [los guardianes] tenga cosa alguna que a l slo pertenezca, salvo en el caso en que sea absolutamente necesario; que no haya, adems, casa ni almacn en que no pueda entrar todo el mundo (ibid).

La tercera clase social es la de los trabajadores. El objetivo de esta clase es contribuir al mantenimiento econmico de todo el estado. Dentro de esta clase cada uno se dedicar a aquello para lo que est mejor dotado: as, uno se dedicar a proporcionar alimentos, otro a la artesana, otro al negocio del comercio, etc.

Ahora bien, no basta con que nuestro Estado ideal est dividido en clases sociales, cada una de las cuales se dedica a las tareas para las que est mejor dotada; es necesario tambin, para que reine la armona en nuestro Estado que no haya envidias ni recelos. Cmo se evitan estas envidias y recelos? De varios modos: en primer lugar hay que evitar haya grandes diferencias econmicas entre cada uno de los componentes de la sociedad. Segn esto, se puede ver que la divisin en clases sociales que Platn establece dentro de su Estado no es una divisin entre ricos y pobres, sino una divisin meramente funcional, en la que cada uno hace aquello para lo que est mejor dotado.

Aqu tienes otras dos cosas que deben procurar cuidadosamente nuestros magistrados no pasen en nuestro Estado... La opulencia y la pobreza; porque la una engendra la haraganera y el gusto excesivo de las novedades, y la otra ese mismo gusto de las novedades, con ms la bajeza y el deseo de hacer dao (ibid.)

Con respecto a la riqueza excesiva, Platn nos dice:

Podramos, si quisiramos, vestir a nuestros labradores con ropas telares, recargar de oro sus vestiduras, y no hacerles trabajar en sus tierras como no fuese por su propio gusto y recreo. Podramos tender al alfarero a la vera de su horno, hacerle comer y beber a su antojo, con la rueda a su lado, y en libertad de trabajar cuando le placiese. De la misma suerte podramos hacer dichosas todas las dems condiciones, con el fin de que todo el Estado gozase de perfecta felicidad; pero no nos des semejante consejo. Porque, si lo siguiramos, el labrador dejara de ser labrador, el alfarero de ser alfarero; todos saldran de su condicin y ya no habra sociedad (ibid.)

Ahora bien, el mejor modo de que no haya ni riqueza ni pobreza excesivas, es que no las haya en absoluto; antes bien, es mejor que los bienes del Estado sean propiedad de todos, con ello se conseguir que nadie ambicione los bienes del prjimo, acabndose de este modo las rencillas:

Es, pues, cosa reconocida entre nosotros, mi querido Glaucn, que en un Estado bien regido todo debe hallarse en comn; las mujeres, los hijos, la educacin, los ejercicios que se refieren a la paz y a la guerra, as como que es preciso dar a ese Estado por jefes a hombres consumados en la filosofa y en la ciencia militar... una vez instituidos, los jefes irn, con los guerreros en quienes mandan, a morar en casas (...) en las que nadie poseer nada en propiedad (libro VIII)

Punto importante en la organizacin de todo Estado es la educacin a la que son sometidos sus ciudadanos. Esto sirve de excusa a Platn para exponer sus teoras pedaggicas. Los cuentos que se ofrecen a los nios han de ser cuidadosamente seleccionados. Nada han de contener, por ejemplo, que sea indigno de los dioses. Aquellas enemistades, rencillas e intrigas entre los dioses que narra Homero, no deben llegar a los odos de los nios. Nada ha de or el nio que sepa a falta de valenta, de dominio propio y de veracidad. Si se les cuentan las rias y tortazos que mutuamente se propinan Aquiles y Agamenn, los amoros de Zeus con Hera, las historias de adulterios entre Ares y Hermafrodita, o en general acciones de rebajado sentido moral; y si a tales hombres se les pinta an como hroes; o si se canoniza el principio de que la injusticia trae muchos provechos y, al contrario, la honradez es desdichada; entonces, no se hace ms que empujar al ya de por s ligero y fcilmente seducible nimo de la juventud.

Los que se hallan al frente de nuestro Estado, habrn de velar especialmente porque la educacin se mantenga pura, y, sobre todo, para que nada sea innovado en la gimnstica ni en la msica, de suerte que si algn poeta dice que los cantos ms nuevos son los que ms agradan, no imaginen que el poeta hable de nuevos aires, sino de una nueva manera de cantar, y no aprueben semejantes innovaciones (libro IV)

Por ello es necesario someter a regla y orden el teatro, la msica y el arte. Slo deben exhibirse los hechos de hombres valientes, prudentes, piadosos y libres. La suprema norma del arte no es el agrado subjetivo, el delirio y el ensueo, sino lo objetivamente bello y lo ticamente valioso.

Una especial importancia se concede a la educacin fsica. Los guardianes deben ser fuertes para la guerra. La juventud debe cultivar el deporte, no para ganar rcords, sino para hacerse con ello a la idea de que el cuerpo ha de someterse al seoro del espritu. Heridas y enfermedades contradas en el curso de la vida se han de curar con todos los remedios posibles, pero curar un cuerpo enclenque, no es un remedio para la vida, sino un prolongado morir, y es cosa indigna de un hombre de verdad.

Una vez estudiada la organizacin del Estado ideal, Platn pasa a hacer un estudio de los diferentes tipos de Estados, de las diferentes formas de gobierno. Ya vimos ms arriba, que la forma ideal de gobierno es, para Platn, la monarqua cuando se trata del gobierno de uno solo u oligarquacuando se trata del gobierno de varios. En ambos casos, el uno o los varios que estn al frente del gobierno son los mejores, el rey filsofo, o los filsofos

Digo, ante todo, que la forma de gobierno que hemos instituido es una, pero que puede drsele dos nombres. Si gobierna solamente uno, se llamar al gobierno monarqua, y si la autoridad est repartida entre varios, aristocracia (ibid)

Los filsofos son aquellos que han llegado al conocimiento de las puras formas, los que han pasado del conocimiento puramente sensible y de apariencias al conocimiento ideal.

Esta forma de gobierno era la forma existente en el principio de los tiempos, la forma ideal de gobierno. Y sera la forma de gobierno existente por siempre si no ocurriese que las cosas tienden a corromperse. El movimiento da lugar a nuevas formas de gobierno, tanto peores cuanto ms alejadas estn de la monarqua. Estas otras formas de gobierno son: timocracia, oligarqua, democracia y tirana.

El primero y ms alabado es el de Creta y Lacedemonia [timocracia]. El segundo, a que se da tambin el segundo lugar, es la oligarqua, gobierno sujeto a gran nmero de males. El tercero, enteramente opuesto al segundo, y menos estimado que l, es la democracia. Viene finalmente la tirana, que no se parece a ninguno de los otros tres gobiernos, y que es la mayor enfermedad de un Estado (libro VIII)

En la timocracia no mandan los espiritual y moralmente mejores, sino los ambiciosos; hombres que se tienen por capaces y excelentes, porque son buenos deportistas, cazadores y soldados. Son ms inclinados a la rpida decisin y a la accin que a la madura reflexin; ms hechos para la guerra que para la paz; de talento prctico, hbiles e ingeniosos, carentes en cambio de finura espiritual y sentimientos delicados. Les atrae tambin la ganancia de dinero, defienden por ello la propiedad privada y se enriquecen ocultamente. En el poder estatal ven ellos ms el poder que el Estado; y ese poder es el suyo. La timocracia es similar en casi todos los aspectos al estado perfecto; la diferencia principal entre el estado perfecto y la timocracia es que en la ltima hay cierto grado de inestabilidad; la clase gobernante se encuentra desunida y es esta desunin la que lleva a la oligarqua.

De la aristocracia conservar el respeto a los magistrados, la aversin de los guerreros hacia la agricultura, hacia las artes mecnicas y dems profesiones lucrativas, la costumbre de hacer en comn las comidas, y el cuidado de practicar los ejercicios gimnsticos y militares. Lo genuino, en l, ser el temor a promover a los sabios a las primeras dignidades, porque ya no se formarn en su seno caracteres de virtud simple y pura, sino naturalezas mixtas; esto, y el escoger ms bien para el mando a espritus poco ilustrados y en quien domina la clera, nacidos para la guerra ms que para la paz (ibid)

A continuacin viene la oligarqua. Oligarqua significa literalmente gobierno de pocos, en realidad es el dominio de los adinerados y la postergacin de los faltos de recursos aunque sean bien dotados. Si en la timocracia el afn de dinero era una llaga ms o menos disimulada, aqu la codicia se convierte claramente en principio de gobierno. All rega an la parte irascible del alma, aqu impera la inferior de todas, la centrada en la pura concupiscencia de los nfimos bienes. El Estado no es ya administrado segn lo pide la naturaleza de las cosas y la rectitud, sino que se encuentra en manos de unos pocos logreros y explotadores. No figuran a la cabeza del Estado hombres especializados, de competencia, sino polticos que aparentan saberlo todo y en realidad no saben nada. Tenemos el primado de la poltica convertida en una caza de puestos bien retribuidos, que obstaculiza el trabajo, destruye la interna unidad y condena el Estado a la impotencia, porque no representa ya al Estado el pueblo, sino una banda de explotadores.

Qu entiendes por oligarqua?

Una forma de gobierno en que el censo deduce de la condicin de cada ciudadano; en que, por consiguiente, corresponde a los ricos el mando, en el cual no tienen parte alguna los pobres... la virtud y las gentes de bien sern menos estimadas en un Estado, en la misma proporcin en que ms se estime en l a los ricos y a las riquezas... se establecen por medio de una ley las condiciones exigibles para participar del poder oligrquico, y esas condiciones se resumen en la cantidad de las rentas. La cantidad exigida es ms o menos considerable, segn que el principio oligrquico se halle ms o menos en vigor. Y queda prohibido aspirar a los cargos a aquellos cuya hacienda no llegue a la cifra sealada por las leyes...

cuales son sus costumbres y los vicios que le reprochamos?

El primero es el principio mismo de ese Estado. Repara, en efecto, en lo que ocurrira si al escoger piloto se atendiese nicamente al censo, excluyendo del gobernalle al pobre, a pesar de su gran experiencia.

Ocurrira que los barcos andaran muy mal gobernados.

Y no ocurrira lo mismo respecto de cualquier otro gobierno, fuese el que fuese?

Tal creo...

-Ese Estado, por su naturaleza, no es uno solo, sino que necesariamente comprende dos Estados, compuesto de ricos el uno, de pobres el otro, que moran sobre el mismo suelo y que sin tregua laboran por destruirse unos a otros... No adviertes que unos y los mismos ciudadanos son a la vez, en ese Estado, labradores, guerreros y comerciantes? Ahora bien, no hemos proscrito esa reunin de varios empleos en manos de un solo individuo? ... es el mayor vicio de esa constitucin la libertad que se deja a cada cual para desprenderse de sus bienes o adquirir los ajenos, y, al que ha vendido sus bienes, de quedarse en el Estado sin tener en l ningn empleo, ni de artesano, ni de comerciante, ni de soldado, ni ms ttulo, en fin, que el de pobre e indigente (ibid)

Un descenso an mayor del ideal poltico lo representa la democracia. Aqu impera la plena libertad de accin; as se dice al menos, como nota algo sarcsticamente Platn. Omnmoda libertad, especialmente en el hablar. Pero frente a ella nos quedamos ya sin autoridad que la sujete y limite; ningn derecho inviolable; todos son iguales, cada cual es libre de expresar sus deseos cualesquiera que sean, como le plazca, cual en la plaza del mercado.

Forma ideal, en apariencia, de vida poltica, abigarrada, sin trabas coercitivas, sin nadie que mande, y que dispensa de una cierta igualdad tanto a lo que es desigual como a lo que es igual (ibid)

La perversin caracterstica del demcrata est en que no reconoce orden ni fuerza alguna de deber mora, sino que vive al da segn su gusto y su humor, y a esto llama l vida amable, libre y feliz (ibid)

El gobierno pasa a ser democrtico cuando los pobres, habiendo conseguido la victoria sobre los ricos, asesinan a unos, expulsan a otros, y se reparten por igual con los que quedan los cargos de la administracin de los asuntos, reparto que en este gobierno se rige de ordinario por la suerte... todo el mundo es libre en ese Estado... cada cual es dueo de hacer lo que le plazca... A ese Estado, mi querido amigo, puede ir cada cual a buscar el gnero de gobierno que le acomode... porque los contiene a todos, ya que en l cada individuo tiene libertad de vivir a su manera... Como ves, es se un gobierno muy agradable, en que nadie es seor; gobierno de encantador abigarramiento y en el cual reina la igualdad, as en las cosas desiguales como entre las iguales (ibid)

A continuacin viene la ms extrema degradacin de las formas polticas, la tirana. No es el opuesto de la democracia, sino su consecuencia. La democracia vive en el desbordamiento de la libertad. Las mujeres no hacen caso ya a sus maridos, y hasta los animales parecen contagiados del hlito de libertad que impregna el ambiente; son ms osados y sueltos. El mismo caballo y el asno sienten conciencia de su libertad, lo muestran en su andar por las calles, sin ceder el paso a las personas, todo a tono con el principio de la igualdad. Pero ste es el camino por donde la libertad se destruye a s misma. El pueblo necesita un lder para dirimir sus internas disensiones. Y como tiene por costumbre encumbrar siempre a uno con preferencia sobre los otros y a se mima y hace omnipotente, puede llegar el caso de que tal dirigente del pueblo, engredo an ms por los cantos de sirena de los temibles magos y hacedores de tiranos, una vez en posesin y disfrute del poder, se haga como len que ha lamido la sangre. Cae en la embriaguez del poder y en la ilusin de grandeza. El tirano comenzar por lo pronto a vender favores y amistad, y a hacer toda clase de promesas; despus ver la manera de deshacerse de sus enemigos; maquinar guerras para que el pueblo constantemente tenga necesidad de un jefe y no le quede tiempo para pensar en alzarse contra el rgimen; se rodear cada vez ms exclusivamente de sus criaturas; aumentar y reforzar hasta el infinito su escolta personal y se distanciar con ello ms y ms del pueblo; acabar por quitar a ste las armas para que se le entregue indefenso, y as vendr finalmente el pueblo a comprender qu clase de monstruo l mismo se ha creado y alimentado. Entonces se ve claramente lo que significa la tirana: esclavitud entre esclavos. Porque all no slo el pueblo es esclavo, lo son tambin sus dspotas y gobernantes subalternos. Y el mismo tirano no es mas que un esclavo, esclavo de sus deseos y pasiones.

Veamos, pues, mi querido Adimante, cmo se forma el gobierno tirnico... es punto menos que evidente que debe su nacimiento a la democracia... El paso de la democracia a la tirana, no es, sobre poco ms o menos, el mismo que el de la oligarqua a la democracia?... no halla la democracia la causa de su prdida en el insaciable deseo de lo que considera como su verdadero bien?... no es ese amor a la libertad llevado al exceso (y esto es lo que yo quera decir), acompaado de extremada indiferencia para todo lo dems, lo que acaba por perder a ese gobierno y por hacer necesaria la tirana? ... La misma plaga que perdi a la oligarqua, tomando nuevas fuerzas e impulsos nuevos de la general licencia, impulsa al Estado democrtico hacia la esclavitud: porque con verdad se dice que no cabe caer en un exceso sin exponerse a caer en el exceso contrario (...) As, respecto de un Estado, como respecto de un simple particular, la libertad excesiva debe traer tarde o temprano una extremada servidumbre... Natural es, pues, que la tirana no nazca de ningn otro gobierno que del gobierno popular; es decir, que a la libertad ms completa y entera suceda el despotismo ms absoluto e intolerable (libro 8)

Es evidente para todo hombre que no hay Estado ms desventurado que aquel que obedece a un tirano, ni le hay ms venturoso que el que est regido por un rey (libro 9)

5. El hombre filsofo

Ms arriba se ha dicho que el verdadero gobernante ha de ser aquel que conozca las formas eternas del bien, la belleza y la justicia; en una palabra, el filsofo. Ahora bien, cmo llega uno a hacerse un filsofo, un hombre de conocimiento?. Platn los explica al principio del libro VII de La Repblica con el conocido mito de la caverna. En el pasaje de la Caverna se describen seis estados sucesivos del hombre respecto de la ciencia y de la ignorancia (514 a 2):

1. un grupo de hombres est prisionero en una caverna subterrnea, con las cabezas sujetas de tal modo que slo pueden mirar a la pared del fondo de la cueva. A espaldas de los prisioneros un muro cruza la cueva. Por detrs de este muro pasan unos hombres transportando toda suerte de vasijas y estatuas que sobrepasan la altura de la pared. Detrs de estos ltimos hay un fuego. Como los prisioneros slo pueden ver sus propias sombras, las de sus compaeros y las de las cosas transportadas por detrs de la pared, entendern que estas son las nicas realidades que hay.

2. Los prisioneros son liberados y obligados a volver sus cabezas hacia el fuego y los objetos transportados, pero no los pueden ver con claridad por causa del deslumbramiento (515 c 4 - c 5).

3. Son llevados a la fuerza al aire libre, pero no pueden soportar la luz del sol, ni ver ninguno de los objetos naturales de su alrededor. Por eso, miran primero las sombras y reflejos de estos objetos (515 e 6 - 516 a 7)

4. los objetos mismos (516 a 8),

5. las estrellas y la luna, y

6. el sol. Y despus de esto, colegiran ya con respecto al sol que es l quien produce las estaciones y los aos y gobierna todo lo de la regin visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos vean (516 b 4-c 2).

Interpretando este mito Platn concluye que en el mundo inteligible, lo ltimo que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de sta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pblica (517 a 8 - c 5).

El ascenso de la caverna al aire exterior simboliza el ascenso de lo sensible a lo inteligible. La vida iluminada por el fuego de la cueva representa la vida sensitiva en su totalidad. Lo inteligible es simbolizado por el mundo exterior.

En otra interpretacin del mismo Platn (532 a 1 - d 1) dice que la segunda fase de la cueva no representa la observacin ntida de las cosas sensibles, sino el comienzo de la vida cientfica, y la primera fase de la vida al aire libre simboliza los posteriores pasos de la ciencia. La fase ltima de la vida exterior representa la investigacin de la filosofa.

Sin embargo, hay, tambin, una interpretacin poltica de esta alegora. Segn ella, la caverna es la ciudad (el Estado), regida por sabios en sombras; la caverna es la ciudad real, una ciudad sumida en la oscuridad del error y la injusticia; su salvacin consiste en que alguien rompa las cadenas que le ligan a las sombras para poder contemplarla iluminada por la verdadera luz. De este modo, la ciudad de las sombras se podr convertir en la ciudad de la luz, la ciudad de la verdad y la justicia.

Una vez que el filsofo ha ascendido hasta la contemplacin de las ideas mismas, Platn nos dice que ha de volver a la caverna; la razn de ello es que el filsofo no ha recibido su educacin en provecho propio, sino en provecho de la ciudad; por ello, ahora debe volver para regir los destinos de la ciudad. Sin embargo, una vez abajo, le espera un destino trgico: aparecer como un personaje inadaptado al mundo de las sombras, y su discurso resultar increble. Si insiste demasiado, molestar a todos y ser llevado a la muerte (alusin a la muerte de Scrates). No tiene, pues, salvacin la humanidad? Solamente si todos son liberados de las cadenas de la oscuridad y encaminados hacia la luz podrn aceptar las enseanzas y el gobierno de los filsofos. Todos deben ser educados si se quiere que la ciudad de las sombras se convierta en la ciudad de la luz.

El punto ms alto de la filosofa no es la contemplacin del bien como causa suprema: es la utilizacin de todos los conocimientos que el filsofo ha podido adquirir para la fundacin de una comunidad justa y feliz. Segn Platn, forma parte de la educacin del filsofo el retornoa la caverna, que consiste en la reconsideracin y revalorizacin del mundo humano a la luz de lo que se ha visto fuera de este mundo. Para el hombre, volver a la caverna significa poner lo que vio a disposicin de la comunidad, para darse cuenta l mismo de aquel mundo, que, a pesar de ser inferior, es el mundo humano, o sea su mundo, y para obedecer el vnculo de justicia que le liga a la humanidad en su propia persona y en la de los dems. Deber pues, reacostumbrarse a la oscuridad de la caverna; y entonces ver mejor que los compaeros que quedaron en ella y reconocer la naturaleza y los caracteres de cada imagen por haber visto el verdadero ejemplar de cada una: la belleza, la justicia y el bien. As el Estado podr ser constituido y gobernado por gente despierta y no, como ocurre ahora, por gente que suea y que combate entre s por sombras y se disputa el poder como si fuese un gran bien.

En la Repblica Platn mantiene una oposicin entre el eterno, inmutable mundo de las Formas, y el temporal, cambiante mundo de las cosas individuales. En el mundo de las cosas individuales distingue entre aquellas que son copias directas de las Formas y las que son copias de esas copias. En el mundo de las Formas, distingue entre aquellas que estn, por as decirlo, limtrofes con la tierra estudiadas con ayuda de ejemplos sensibles- y las que no necesitan de tales ejemplos para ser estudiadas.

6. La educacin para la justicia

La educacin, para Platn, es autoactividad, es un proceso del propio educando mediante el cual se dan a luz las Ideas que se encuentran fecundando su alma. El conocimiento en el hombre no proviene de la experiencia, sino que es el esfuerzo del alma por apropiarse de la verdad. La funcin de la educacin reside en promover en el educando ese proceso de interiorizacin, merced al cual llega a sentir la presencia de las Ideas.

Platn, en el libro VII de la Repblica (514a-516d) utiliza una metfora (el mito de la caverna) para describir la actitud del hombre que busca, dentro de su alma, las ideas o formas supremas del espritu, los valores o ideales ms altos y sublimes. As, el espritu, en su existencia anterior a la encarnacin, pudo contemplar las Ideas en el cosmos noets. Pero en el cosmos aisthets se ha olvidado de las mismas, al ser encarcelado en un cuerpo fsico. Pero, por ejemplo, cuando contempla actos justos, recuerda (anamnesia) la idea de la justicia. Por eso, estamos como encadenados en una cueva con la espalda dando hacia la entrada. De lo que acontece afuera slo vemos sombras. Todos los hechos del mundo sensible no son otra cosa que sombras, de las que podemos obtener por reflexin los modelos originarios, las Ideas, que los inspiran. El medio para elevarnos a las Ideas, las Formas, a los ideales de la vida, es el camino enseado por Scrates, el dilogo, que lleva al descubrimiento de los conceptos, que deben ser arrojados a la luz de la mente, del mismo modo que una partera ayuda a alumbrar a un nio. Por eso la anamnesia puede ser entendida como evocacin. Cuando un hombre conoce verdaderamente la realidad, es que evocando, trayendo a su mente, reconoce algo que estaba ya en su espritu como dormido y que ahora puede despertar gracias al dilogo entre el maestro y el discpulo.

Pero el despertar al mundo de las Ideas, al mundo verdadero, es un proceso gradual y costoso. En la educacin debe tenerse en cuenta el cuerpo y el espritu. Por eso los ejercicios gimnsticos, la cultura moral, la pasin por la belleza, la formacin filosfica y matemtica (cientfica), etc., deben constituir la materia de cualquier proyecto educativo.

Pues bien, la realizacin de la justicia es la aceptacin y el cumplimiento de la funcin propia por parte de cada clase de ciudadanos; por esto no es algo que se cumpla y se consolide espontneamente. Para lo bueno o para lo malo, la educacin determina el carcter de los hombres. Una educacin adecuada ser el mejor instrumento para promover la justicia en la polis, para garantizar el ajustamiento o la justeza interior de las partes del alma, as como el ajuste social resultante del cumplimiento de las funciones especficas que a cada clase corresponden. Por esto, este poderoso instrumento no debe quedar al capricho de cualquiera, sino que es la tarea fundamental de la polis o Estado. Se opone a la prctica comn en su tiempo de que era la familia la encargada de la educacin de los hijos; se inclina por el modelo espartano de educacin estatal y pblica, idntica para hombres y mujeres.

Los auxiliares sern educados (en dos etapas: infancia-juventud y madurez) en dos disciplinas que modelan el cuerpo y el alma (el carcter): la gimnasia y la msica (que abarca la formacin humanstica o artstica y la msica en sentido estricto).

Una vez completada la educacin por la gimnasia y la msica, la mayora de los que han superado esta etapa destinada a los auxiliares, los mejores de ellos, y que sobresalgan por su amor a la polis y por su capacidad intelectual y perseverancia en el estudio sern destinados a los estudios superiores. Ello dar lugar a los sabios, que sern los gobernantes o clase superior. Ellos sin introducidos en la filosofa o amor al saber, epistme, contraponindola al amor a las opiniones (doxa). La filosofa es tambin llamada dialctica, que exige un gran entrenamiento intelectual: la mente debe adiestrarse en el razonamiento alejndose de las apariencias de los sentidos.

As pues, Platn establece que en la polis los gobernantes deben ser minuciosamente educados. Segn Platn, la educacin matemtica permite actuar como enlace entre el mundo sensible y el mundo inteligible ya que, aunque el matemtico se apoya en figuras y smbolos dibujados, no piensa en ellos, sino solamente en su significado abstracto. El primer escaln lo proporciona la aritmtica, seguida por el estudio de la geometra que, por englobar en s misma el estudio de lo irracional permite superar el problema del continuo matemtico que tanto preocup a los pitagricos. La astronoma es el ltimo escaln antes de volver a la msica, entendida, ahora, desde el punto de vista de la proporcin la razn matemtica y la armona, y de ah llegar finalmente a la dialctica o filosofa que nos permite el conocimiento de la esencia de cada cosa.

Llegados a este punto, ya se estar en condiciones de gobernar la polis que, de esta manera, se convierte en una filosofocracia. Se trata, pues, de un rgimen poltico altamente elitista, aunque los gobernantes no son seleccionados en funcin de su origen social o de su posicin econmica, sino slo en base a sus mritos o capacidades. Es, pues, un elitismo intelectual el que defiende Platn.

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