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Curicó Profesora Mª Verónica Palma V. Diseño Gráfico Cultura Consecuencias de la Segunda Guerra Para el conjunto del conflicto de 1939-1945, tanto en Europa como en Asia, las cifras de pérdidas humanas son impresionante, las mayores que una guerra haya producido en toda la historia. En total se calculan 55 millones, 25 millones de cuales era militares y el resto civiles, sin contar 5 millones de judíos asesinado en el Holocausto ocasionado por los Nazis. Pero esto es sólo una estimación aproximada , las destrucciones de registros civiles por bombardeos aéreos, la confusión provocada por los traslados de población – que imposibilita distinguir entre fallecido y desaparecidos- y la pérdida de parte de la documentación han impedido un mayor acercamiento a la cifra real de los muertos. Alemania 8.000.000 Checoslovaquia 6.700 China 2.000.000 EE.UU. 405.399 Francia 600.000 Inglaterra 300.000 Japón 2.000.000 Polonia 6.000.000 URSS 22.000.000 Yugoslavia 1.500.000 A pesar de su falta de precisión, estas cifras aproximadas proporcionan una idea de la sangría demográfica que significó la Segunda Guerra Mundial, con un descenso poblacional casi cuatro veces mayor que el ocasionado por la de 1914-1918. Esta diferencia se explica por la considerable extensión del teatro de operaciones bélicas y por la implicación directa de toda la población en la guerra como efecto de los bombardeos aéreos. Todo ello agravado porque algunos países (Japón y la URSS principalmente) no respetaban la Convención de Ginebra de 1864 sobre prisioneros de guerra, y por las políticas racistas de exterminio sistemático llevadas a cabo por el Tercer Reich. A estas cifras se deben añadir 35 millones de heridos y 3 millones de desaparecidos, así como las víctimas de la sub alimentación que sufrían de enfermedades como la tuberculosis y el raquitismo. Además, esa hecatombe demográfica tendría consecuencias a largo plazo; en las pirámides de edades correspondientes países como la Unión Soviética, Polonia, Yugoslavia y Alemania, se puede observar un desequilibrio en los indicadores de edad y sexo, que representa un notable descenso de la población activa que afectó de manera inmediata la reconstrucción de esos países y años después impactaría sobre el comportamiento del índice de natalidad. Al final de la guerra se planteaba en Europa el problema de las personas desplazadas a causa de las vicisitudes de la guerra. En tanto que millones de hombres y mujeres vagaban de un punto a otro del Continente, ex prisioneros de los campos de concentración nazis que trataban de volver a sus respectivos países, ex colaboracionistas que esperaban escapar a las represalias y los castigos y, sobre todo, ¡ millones de personas que abandonaban los territorios anexionados por los vencedores. Unos 10 millones de alemanes sin recursos expulsados de Polonia, de Checoslovaquia o de Hungría, fueron transportados a una Alemania que había perdido 25% de su territorio, mientras que cerca de dos millones de checos y eslovacos ocupaban los territorios abandonados por los alemanes. En Austria apenas si fueron dejados en sus hogares los descendientes de colonos alemanes. En la región del Báltico, la suerte más cruel la sufrieron los letones, estonios y lituanos, quienes, deportados a campos de trabajo alemanes durante la guerra, al terminar ésta fueron llevados a Rusia al tiempo que su territorio era ocupado por colonos rusos. Siglos de lentos procesos demográficos fueron barridos en pocos meses; el mapa desplazamiento de etnográfico de Europa central y oriental fijado desde la Edad Media fue radicalmente remodelado. Pérdidas materiales y financieras: El panorama de las destrucciones materiales era también desolador; numerosas viviendas y otras 1

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Curicó Profesora Mª Verónica Palma V.

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Cultura

Consecuencias de la Segunda Guerra

Para el conjunto del conflicto de 1939-1945, tanto en Europa como en Asia, las cifras de pérdidas humanas son

impresionante, las mayores que una guerra haya producido en toda la historia. En total se calculan 55 millones, 25 millones

de cuales era militares y el resto civiles, sin contar 5 millones de judíos asesinado en el Holocausto ocasionado por los

Nazis. Pero esto es sólo una estimación aproximada , las destrucciones de registros civiles por bombardeos aéreos, la

confusión provocada por los traslados de población –que

imposibilita distinguir entre fallecido y desaparecidos- y la

pérdida de parte de la documentación han impedido un mayor

acercamiento a la cifra real de los muertos.

Alemania 8.000.000

Checoslovaquia 6.700

China 2.000.000

EE.UU. 405.399

Francia 600.000

Inglaterra 300.000

Japón 2.000.000

Polonia 6.000.000

URSS 22.000.000

Yugoslavia 1.500.000

A pesar de su falta de precisión, estas cifras aproximadas proporcionan una idea de la sangría demográfica que significó la

Segunda Guerra Mundial, con un descenso poblacional casi cuatro veces mayor que el ocasionado por la de 1914-1918.

Esta diferencia se explica por la considerable extensión del teatro de operaciones bélicas y por la implicación directa de

toda la población en la guerra como efecto de los bombardeos aéreos. Todo ello agravado porque algunos países (Japón y

la URSS principalmente) no respetaban la Convención de Ginebra de 1864 sobre prisioneros de guerra, y por las políticas

racistas de exterminio sistemático llevadas a cabo por el Tercer Reich.

A estas cifras se deben añadir 35 millones de heridos y 3 millones de desaparecidos, así como las víctimas de la sub

alimentación que sufrían de enfermedades como la tuberculosis y el raquitismo. Además, esa hecatombe demográfica

tendría consecuencias a largo plazo; en las pirámides de edades correspondientes países como la Unión Soviética, Polonia,

Yugoslavia y Alemania, se puede observar un desequilibrio en los indicadores de edad y sexo, que representa un notable

descenso de la población activa que afectó de manera inmediata la reconstrucción de esos países y años después

impactaría sobre el comportamiento del índice de natalidad.

Al final de la guerra se planteaba en Europa el problema de las personas desplazadas a causa de las vicisitudes de la guerra.

En tanto que millones de hombres y mujeres vagaban de un punto a otro del Continente, ex prisioneros de los campos de

concentración nazis que trataban de volver a sus respectivos países, ex colaboracionistas que esperaban escapar a las

represalias y los castigos y, sobre todo, ¡ millones de personas que abandonaban los territorios anexionados por los

vencedores. Unos 10 millones de alemanes sin recursos expulsados de Polonia, de Checoslovaquia o de Hungría, fueron

transportados a una Alemania que había perdido 25% de su territorio, mientras que cerca de dos millones de checos y

eslovacos ocupaban los territorios abandonados por los alemanes. En Austria apenas si fueron dejados en sus hogares los

descendientes de colonos alemanes.

En la región del Báltico, la suerte más cruel la sufrieron los letones, estonios y lituanos, quienes, deportados a campos de

trabajo alemanes durante la guerra, al terminar ésta fueron llevados a Rusia al tiempo que su territorio era ocupado por

colonos rusos. Siglos de lentos procesos demográficos fueron barridos en pocos meses; el mapa desplazamiento de

etnográfico de Europa central y oriental fijado desde la Edad Media fue radicalmente remodelado.

Pérdidas materiales y financieras: El panorama de las destrucciones materiales era también desolador; numerosas

viviendas y otras construcciones fueron destruidas. Las comunicaciones (puertos, ferrocarriles, puentes y viaductos) y las

grandes ciudades sufrieron los daños mayores. Alemania perdió 20% de sus viviendas y Gran Bretaña 9%, a causa de los

bombardeos que afectaron también numerosas fábricas. En Francia, Italia y Alemania, aparte de ciertos sectores como el

de la siderurgia, las instalaciones industriales habían

sufrido menores daños; en las naciones de tradición

industrial lo que impediría la recuperación sería la

falta de materias primas y recursos financieros.

Pero fue en la Europa oriental donde las destrucciones

alcanzaron mayor magnitud: en la Unión Soviética

17.000 ciudades y 70.000 pueblos fueron arrasados y,

en conjunto, este país perdió más de 20% de su

potencial industrial e incalculables daños en la

agricultura y la ganadería. Polonia quedó arruinada,

casi no quedaba edificio en pie, había perdido más de

un tercio de su capacidad de producción y se

encontraba al borde de la hambruna. En Yugoslavia,

pueblos y campos quedaron destruidos y el país había

perdido aproximadamente 38% de su capacidad

productiva.

En el aspecto financiero, los gastos de guerra y las muy

pesadas exacciones monetarias impuestas por los

alemanes en los países ocupados, particularmente en

Francia, agravaron el déficit presupuestario y

desencadenaron la inflación. Además, al finalizar la

guerra apareció una gran masa de billetes atesorados

durante el conflicto, cuya puesta en circulación

constituyó otro factor inflacionario. Todo esto hacía

inevitables las devaluaciones de las monedas, sobre

todo en los países menos desarrollados como Hungría

y Grecia.

Algunas consecuencias favorables. Sin embargo, la

guerra tuvo en algunos países, junto a efectos

catastróficos, otras consecuencias de carácter

favorable. La Unión Soviética es el mejor ejemplo;

aunque sufrió pérdidas humanas y materiales en

mayor medida que los demás países europeos, al final

pudo ampliar notablemente su territorio. Además,

ante la invasión alemana, el traslado de las fábricas

soviéticas de la zona europea a las regiones situadas al

este de los montes Urales, sentó la primera piedra del

desarrollo industrial del Asia soviética. Asímismo, la

ocupación militar y el traslado de fábricas de Alemania

y de otros países después de 1945, significaron para la

URSS una oportunidad única para establecer un

control político y económico sobre Europa oriental y

sudoriental, mismo que constituyó la base de su

política hegemónica frente a Occidente. Otros países

que salieron fortalecidos económicamente de la

guerra fueron Estados Unidos y los que pudieron man-

tener su neutralidad, como Suecia, Suiza y los países

de la Cornrnonwealth.

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Efectos psicológicos y morales: Aparte de las destrucciones materiales y los desplazamientos de

población, la guerra trajo consigo la ruina psicológica y moral, ocasionada por varios motivos: la utilización sistemática de la

tortura por la Gestapo, la dominación de dictaduras militares y policíacas, la acentuación de los antagonismos de clases, la

lucha enconada entre colaboracionistas y miembros de la resistencia. Otro elemento negativo en este sentido fue la

creación de hábitos de violencia y pillaje que trastornaron incluso el orden interno en países que antes se habían destacado

por el respeto a las leyes y a los derechos individuales.

Pero el extremo de la ruina moral y psicológica estaba en los campos de exterminio nazis, descubiertos tras la derrota

alemana y la liberación de las naciones ocupadas. Se trataba de campos de concentración donde se llevaban a cabo los

increíbles programas de exterminio del régimen nazi, “fábricas de la muerte” en las que se intentó la “solución final del

problema judío” y se eliminaba también a los opositores políticos del nazismo, al tiempo que se ensayaban experimentos

de esterilización y de eliminación de personas con defectos físicos o retraso mental, con miras a alcanzar la "pureza étnica”

preconizada por las filosofías racistas alemanas.

Aparte de la terrible huella dejada en los supervivientes de los campos de concentración, el conocimiento de aquellas

atrocidades provocó un verdadero trauma moral en la conciencia humana ante el hecho inexplicable e injustificable de que

una barbarie tal se hubiera podido desarrollar en el mundo civilizado del siglo XX. Pero la humanidad todavía había de

presenciar azorada otra barbarie más cuando, en el mes de agosto siguiente, las bombas atómicas estadounidenses

convirtieron en un verdadero infierno las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, provocando en ambas la muerte

instantánea de cerca de 120 000 personas civiles y dejando una espantosa secuela de radiación nuclear que continuaría

cobrando víctimas mortales por muchos años más.

Diseño y organización de la paz:

Conferencias y tratados de paz

Una vez terminada la guerra, se hizo necesario ponerse de acuerdo para la forma en que se iba a reglamentar la paz entre

vencedores y vencidos, lo cual no resultaba tarea fácil en virtud de los diferentes intereses de las naciones vencedoras y la

desconfianza que existía entre ellas, sobre todo por el beneficio que representaba para Estados Unidos el poseer el secreto

de la energía atómica y por la posición ventajosa de la Unión Soviética en la Europa oriental. Así pues, fue necesario

celebrar varias reuniones para llegar a una decisión final sobre las condiciones de la nueva paz mundial. Las principales

fueron dos conferencias celebradas en Moscú y París.

Conferencia de Moscú. A petición del gobierno estadounidense interesado en abrir nuevamente las conversaciones, se

realizó en la capital soviética una nueva reunión en la que participaron ministros de Asuntos Exteriores de las tres grandes

potencias. La Conferencia de Moscú, celebrada en diciembre de 1945, aunque no logró resolver los problemas diplomáticos

entre las naciones vencedoras, pudo fijar el procedimiento a seguir para redactar los Tratados de Paz. De singular

importancia fueron las decisiones tomadas respecto a la situación del Lejano Oriente, ya que se acordó la creación de

gobiernos democráticos en Corea y se aprobó el establecimiento de una nación unificada y un gobierno democrático en

China, el cual puso fin a la guerra civil que asolaba ese país. Al final, un asunto de gran trascendencia fue la decisión de

crear una “comisión para el control de la energía atómica”, a cargo de la nueva organización internacional que habría de

establecerse en sustitución de la fracasada Sociedad de Naciones.

Conferencia de París. Otra importante reunión internacional fue la Conferencia de París, celebrada en 1946 en la capital

francesa en dos ocasiones, una entre el 28 de abril y el 16 de mayo, y la otra, del 15 de junio al 12 de julio, convocándose

en esta última fecha la Conferencia de Paz. Los ministros de Asuntos Exteriores de las cuatro potencias después

continuaron en la ciudad de Nueva York una última etapa de la Conferencia, entre los meses de octubre y diciembre del

mismo año, en la que establecieron la fecha definitiva para la firma de los tratados de paz con Italia, Finlandia y con los tres

países balcánicos: Hungría, Bulgaria y Rumania, que se llevó a cabo en París el 10 de febrero del año siguiente. El tratado

con Austria no se firmaría hasta 1955, después de diez años de ocupación de las cuatro potencias vencedoras. Pero la

solución del problema alemán fue eludida y no se alcanzó ningún acuerdo y, si a ello se agrega el hecho de que la URSS no

firmó ningún tratado de paz con Japón, se puede llegar a la conclusión de que la Segunda Guerra Mundial no tuvo un final

diplomático.

Modificaciones territoriales: En Europa, el conjunto de los países vencidos estaba constituido por Alemania, Italia,

Finlandia, Rumania, Hungría y Bulgaria, y en el Extremo Oriente por Japón y Siam (Tailandia). Todas estas naciones

quedaron ocupadas militarmente por los países vencedores: Finlandia, Rumania, Hungría y Bulgaria por la Unión Soviética;

Italia, por los ejércitos angloamericanos; y Japón por

Estados Unidos.

Las mayores modificaciones territoriales se dieron en

Europa y Alemania fue la más afectada por ellas:

perdió alrededor de 100000 kilómetros cuadrados de

la superficie que tenía en 1937 y el territorio restante

fue dividido en cuatro zonas de ocupación—soviética,

estadounidense, británica y francesa—, división

también aplicada a la ciudad de Berlín. Además,

fueron anuladas todas las conquistas hitlerianas;

Austria, Polonia y Checoslovaquia, que habían dejado

de existir a causa del Anschluss de 1938, volvieron a

constituirse como Estados nacionales. Austria sufrió la

misma suerte que Alemania y fue subdividida en

cuatro zonas de ocupación.

En la Europa central y oriental los principales cambios

territoriales beneficiaron a la URSS y a Polonia. Este

país restituyó a la URSS los territorios conquistados en

1921 a expensas de Ucrania y Bielorrusia, pero en

compensación se anexó una parte de la Prusia

Oriental, la Pomerania y la Silesia, tomadas a

Alemania; de esta forma Polonia llegaba a tener una

importante salida al mar y un territorio más

homogéneo. La Unión Soviética, aparte de recuperar

los territorios del este de Polonia, recuperó los países

bálticos que Alemania había conquistado en su avance

hacia Rusia, y se anexionó también la región alemana

de Koenigsberg.

Italia tuvo que ceder varios territorios del continente

europeo en favor de Grecia y de Francia, además de

perder sus colonias en el norte de África. Rumania

restituyó la Besarabia a la URSS y en cambio recuperó

la Transilvania que había pasado a Hungría. Bulgaria

perdió su salida al mar en beneficio de Grecia, en

tanto que Checoslovaquia cedió a la URSS la región de

la Rutenia.

Es importante destacar el hecho de Europa había

quedado dividida no solamente por motivo de la

desintegración de Alemania, sino porque al avanzar los

ejércitos soviéticos sobre las fuerzas militares del Eje

fueron ocupando los territorios de Europa oriental. La

Unión Soviética se vio entonces muy favorecida con la

ventaja de que al ser derrotados los gobiernos nazi-

fascistas, los pueblos de Europa oriental que habían

estado dominados por éstos se inclinaron por el

socialismo, lo cual resultó claramente favorable para

el expansionismo soviético que progresivamente

convirtió esos países en satélites suyos.

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Respecto al Lejano Oriente, la Conferencia de Yalta había previsto que Japón perdería todas sus

posesiones. Pero los cambios territoriales y políticos dependieron de la cambiante situación en las últimas semanas de la

guerra. El territorio de Manchuria —conquistado por Japón en 1931 y convertido en el Estado títere de Manchukuo bajo

dominio japonés— fue ocupado por las tropas soviéticas, al tiempo que era reintegrado a China; pero se convirtió en un

enclave de lucha entre comunistas y nacionalistas chinos. Corea, anexionada por Japón en 1910, quedó dividida en dos

Estados: uno al norte del paralelo 38, ocupado por los soviéticos, y el otro al sur, ocupado por los estadounidenses. La URSS

se anexó el sur de las islas Sajalín y las Kuriles, al norte de Japón. Estados Unidos, además de asegurarse los archipiélagos

japoneses de las islas Marianas, Carolina y Marshall, ocuparonJapón y rehusaron compartir su autoridad sobre el territorio

japonés con los otros Aliados.

China recibió Formosa (Taiwan), pero la derrota de Japón reanimó la guerra civil entre los comunistas dirigidos por Mao

Zedong (Mao Tse-tung) y el gobierno de Chiang Kai-chek. En el Sudeste asiático, británicos, franceses y holandeses

recuperaron sus colonias. Pero en 1945, Ho Chi Minh, líder comunista vietnamita, y Achmed Sukarno, dirigente del

movimiento nacionalista de Indonesia, proclamaron la independencia en sus respectivos países, mientras que en la India

avanzaba el proceso de emancipación hasta alcanzarla en 1947.

En el Medio Oriente, Etiopía recobró su independencia y le fue entregado el territorio de Eritrea, lo que le daba acceso

directo al mar Rojo. Somalia y Libia, provisionalmente ocupadas por los ingleses, deberían obtener la independencia en

poco tiempo. El retorno de la paz en la región estuvo marcado por el despertar del panarabismo, expresado en la creación

de la Liga Árabe en marzo de 1945, y el inicio de la descolonización en los territorios bajo mandato británico y francés.

Líbano y Siria alcanzaron su independencia en 1944 y 1946, respectivamente. Pero en Palestina, el problema se complicó

con la creación del Estado de Israel en 1948, con el acuerdo de las grandes potencias y el patronazgo de la Organización de

las Naciones Unidas.

Creación de organismos supranacionales

Organización de las Naciones Unidas (ONU)

La idea de establecer un sistema de seguridad colectiva más eficaz que la Sociedad de Naciones surgió durante la guerra. En

el documento establecido por Churchill y Roosevelt bajo el nombre de Carta del Atlántico, se preveía la “institución de un

sistema de seguridad general establecido sobre bases más amplias”. No se trataba de resucitar simplemente la Sociedad de

Naciones, cuyo fracaso era evidente, además de que la URSS, expulsada de ese organismo en diciembre de 1939, se oponía

enérgicamente a su restitución. La idea que prevaleció fue la de crear una institución totalmente nueva y la iniciativa

emanaba mucho más de Estados Unidos que de la Gran Bretaña o de la Unión Soviética.

En la Conferencia de Yalta, Churchill, Roosevelt y Stalin se pusieron de acuerdo sobre el proyecto definitivo al que, después

de largas controversias, se asoció Francia. Contrariamente a la Sociedad de Naciones, que había estado ligada a los tratados

de paz de 1919, la nueva organización debía nacer de una conferencia internacional y de ninguna manera podía estar

asociada a un reglamento de guerra.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) fue definitivamente fundada el 25 de junio de 1945, en la Conferencia de

San Francisco. Los miembros originales fueron los 51 países firmantes de la Carta de fundación, con predominio de los

Estados del continente americano (veintidós) y los europeos (quince), además de ocho asiáticos, cuatro africanos y dos de

Oceanía. Los vencidos fueron por el momento excluidos, como ocurrió en 1919, al establecerse la Sociedad de Naciones.

En la Carta se enunciaban los Propósitos y los Principios de la ONU.

Los Propósitos eran cuatro:

a) Mantener la paz y la seguridad internacionales;

b) Fomentar relaciones de amistad entre las naciones;

c) Realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural

y humanitario, y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales;

d) Servir de centro armonizador de los esfuerzos de las naciones para alcanzar estos propósitos comunes.

Los Principios, más numerosos, precisaban lo siguiente:

1. La organización se basaba en la igualdad soberana de todos sus miembros.

2. Todos los miembros cumplirían las obligaciones contraídas de conformidad con la Carta.

3. Los miembros arreglarían sus controversias internacionales por medios pacíficos y sin poner en peligro la paz, la

seguridad o la justicia.

4. Los miembros, en sus relaciones internacionales, se

abstendrían de recurrir a la amenaza o al uso de la

fuerza contra otros Estados.

5. Los miembros prestarían a las Naciones Unidas

toda la clase de ayuda en cualquier acción ejercida de

conformidad con la Carta, y no ayudarían a Estado

ninguno contra el cual la Organización estuviera

ejecutando acción preventiva o coercitiva.

6. Ninguna disposición de la Carta autorizaría a la

ONU a intervenir en los asuntos que son jurisdicción

interna de los Estados.

7. Las Naciones Unidas harían que los Estados que no

fueran miembros de la organización, se condujeran de

acuerdo con estos principios en la medida que fuera

necesaria para mantener la paz y la seguridad

internacionales.

La estructura de la ONU incluía los siguientes órganos:

El Consejo de Seguridad, órgano principal y con mayor

poder de decisión de toda la institución, cuya función

primordial es el mantenimiento de la paz y la

seguridad internacionales. Determina los actos de

agresión y amenazas contra la paz que exigen medidas

de carácter coercitivo para los miembros de la

Organización que los hayan cometido, por lo que

puede obligar al cumplimiento de sus resoluciones

mediante el empleo de fuerzas armadas formadas por

tropas de los Estados miembros de la ONU. A este

Consejo le fue encargada la Comisión de Energía

Atómica, cuyo propósito es evitar que la energía

nuclear vuelva a ser utilizada en contra de la vida

humana.

La Asamblea General, integrada por representantes de

todas los Estados miembros, que se reúne una vez al

año, aunque puede ser convocada en sesión

extraordinaria. Cada Estado miembro tiene cinco

representantes, pero solamente un voto, no

existiendo el derecho de veto. Esta Asamblea puede

tratar cualquier asunto relacionado con el campo de

acción de la ONU o de cualquiera de sus organismos

internos. Goza de amplias competencias: elección de

los miembros no permanentes del Consejo de

Seguridad, admisión de nuevos miembros,

nombramiento del secretario general a propuesta del

mismo Consejo. Pero la Asamblea General sólo puede

emitir “recomendaciones” que deben ser adoptadas

por el voto de la mayoría de los dos tercios de los

miembros presentes y votantes.

La Secretaría General, órgano administrativo de la

ONU, presta sus servicios a los demás órganos y

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administra los programas y políticas elaborados por ellos. Al frente de este organismo figura el secretario

general, quien juega una labor de coordinación en toda la organización y puede llegar a tener un papel político importante

en el ámbito mundial. (La primera persona que ocupó este cargo fue el noruego Trygve Halvdan Lie, entre 1946 y 1953.)

Los organismos internos de la ONU, dependientes de la Asamblea General, son los siguientes:

El Consejo Económico y Social, que se ocupa de las cuestiones relativas al progreso económico, social, cultural, de salud,

etcétera, así como de velar por la observancia de las libertades y los derechos humanos entre los pueblos; no tiene poderes

para legislar, y sus actividades son de estudio, investigación y recomendación hacia los países miembros, dentro del campo

de su competencia.

El Consejo de Administración Fiduciaria, que supervisa lo relacionado con territorios que existen en calidad de fideicomiso,

que pueden ser antiguas colonias de algunos países miembros de la ONU o regiones que les fueron quitadas a las Potencias

del Eje, colocados bajo este sistema de administración fiduciaria.

El Tribunal Internacional de Justicia, al que pertenecen todas las naciones miembros de la ONU, con sede en La Haya,

Holanda. Este Tribunal o Corte internacional, es el principal organismo judicial de la ONU para tomar decisiones sobre

asuntos relativos al derecho internacional y sobre interpretación de tratados y acuerdos entre las naciones miembros.

Por último, a la ONU se integrarían los llamados organismos especializados: la Organización Mundial de ¡a Salud (oMs), la

Organización para ¡a Agricultura y ¡a Alimentación (FAO), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la

Ciencia y ¡a Cultura (UNEsco), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el

Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (BIRD).

EJ Sistema Monetario Internacional

La Carta del Atlántico había previsto también la necesidad de una colaboración económica y social más estrecha entre las

naciones, para establecer un nuevo sistema de relaciones económicas que evitara toda posibilidad de una nueva crisis

general como la de 1929 en Estados Unidos. El esquema básico de este nuevo sistema económico internacional fue

establecido en la Conferencia de Bretton Woods, en New Hampshire, Estados Unidos, enjulio de 1944, con la participación

de 45 países.

La Conferencia de Bretton Woods se polarizó en torno a dos posiciones antagónicas: una defendida por el economista

británico John M. Keynes y la otra por el estadounidense H. D. White. El primero opinaba que el nuevo Sistema Monetario

Internacional (SMI) ya no debía basarse en el patrón oro sino sobre una moneda de cuenta no convertible, el bancor,

emitido por la Unión de Compensación Internacional. De acuerdo con Keynes, esta moneda respondería a las necesidades

de los gobiernos y sería un mejor instrumento para garantizar el pleno empleo. Pero el representante estadounidense

consideró esta propuesta muy arriesgada y, en cambio, expuso un plan que hacía descansar el SMI sobre el oro y el dólar

estadounidense. Al final fue aprobada la opción de White, en virtud del peso económico de Estados Unidos, que controlaba

las dos terceras partes de las reservas de oro en el mundo y su moneda era convertible en una relación de 1/35 de onza de

oro puro.

De esta manera, el nuevo orden monetario establecido en Bretton Woods quedó definido en cinco puntos:

1. El oro se mantenía en el centro del Sistema Monetario internacional. Aun sin restablecer la convertibilidad en oro, cada

moneda era definida por un peso en este metal precioso que debía corresponder más o menos a su poder de compra real.

2. Cada país tenía que esforzarse por restablecer lo antes posible la convertibilidad de su moneda en otras, lo que

significaba la abolición del control de cambios.

3. Cada país tenía que asegurar día a día la estabilidad de su moneda interviniendo en el mercado de cambios de manera

que los cursos no se separaran, al alza o a la baja, más de 1% de la paridad fijada.

4. Cada país tenía que esforzarse en mantener el equilibrio de su balanza de pagos; esta exigencia tenía como principal

objetivo condenar las políticas presupuestales que pudieran llevar a la inflación y a la devaluación.

5. Se creaba el Fondo Monetario Internacional (FMI) como un nuevo instrumento de cooperación internacional, encargado

de proporcionar a los países miembros que tuvieran déficit en su balanza de pagos, los recursos necesarios para hacer

frente a sus obligaciones, a la espera de que las medidas tomadas produjeran sus efectos. Se creaba asimismo el Banco

Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD), que ponía a disposición de los países recursos a largo plazo

destinados a financiar grandes programas de inversión.

Sin embargo, esta especie de “código de buena conducta” monetaria era inaplicable al final de la Segunda Guerra Mundial,

cuando la inflación era incontenible y las balanzas de pagos estaban totalmente desequilibradas. En las condiciones de la

posguerra, la falta de dólares era un mal que sufrieron

casi todas las naciones y, para remediarlo, el gobierno

de Estados Unidos tuvo que adoptar una política

excepcional basada en la concesión de créditos

distribuidos con urgencia para la reconstrucción

económica y después organizar, a partir de 1947, una

transferencia masiva de dólares a través del Plan

Marshall.

Respecto al comercio internacional, Estados Unidos

había ofrecido en varias ocasiones durante la guerra

eliminar todas las formas de discriminación comercial

y reducir las tarifas aduaneras. Para tal efecto, en

diciembre de 1945, James Brynes, secretario de Estado

de este país, propuso crear la Organización

Internacional de Comercio (0IC) y puso en marcha las

negociaciones. Pero tal organización no entró en vigor

y sólo quedó como resultado de esos esfuerzos el

llamado Acuerdo General Sobre Tarifas y Comercio

(GATT, siglas de Gen eralAgreem ent on Tariffs and

Trade), concluido en octubre de 1947, por 25 países

que representaban 80% del comercio mundial de ese

momento. Firmado en calidad de acuerdo provisional

y como preludio de la OIC, el GATT se convirtió en un

instrumento universal y permanente (hasta 1995,

cuando fue sustituido por la Organización Mundial de

Comercio), que contribuyó a la regulación del

comercio mundial y se constituyó en el segundo pilar

del nuevo sistema económico internacional.

Primeros organismos para ¡a integración europea:

Desde que se firmaron los tratados de paz con la

consecuente división de las naciones de Europa,

comenzaron a presentarse varios intentos de unión

occidental, no sólo para coordinar los esfuerzos de

recuperación económica y estrechar lazos culturales,

sino sobre todo para que las naciones de Europa

occidental contaran con un consejo militar

permanente encargado de organizar su defensa

común contra las agresiones provenientes del Este.

Con miras a lograr esa alianza, en 1948 se creó la

Unión Aduanera del Benelux, y al año siguiente se

estableció el Consejo de Europa. De mayor

importancia fue la creación posterior de la Comunidad

Europea del Carbón y del Acero (CEcA), basada en un

plan propuesto por el estadista francés Robert

Schuman, quien en 1950 sugirió la conveniencia de

formar una organización que manejara los recursos

carboníferos y siderúrgicos de Francia y Alemania

Occidental, e invitó a participar en dicha organización

al resto de los países europeos. Esta comunidad

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europea quedó integrada en 1952, con la participación de Francia, Italia, Alemania Occidental y los países

del Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo), los cuales establecerían en 1957 el Mercado Común Europeo o Comunidad

Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de Energía Atómica (EURATOM)

Fuente Consultada:El Mundo Contemporáneo y Moderno - Gloria M. Delgado

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