VIA CRUCIS EN EL COLISEO PRESIDIDO POR EL SANTO PADRE BENEDICTO XVI VIERNES SANTO 2007

of 17/17
VIA CRUCIS EN EL COLISEO PRESIDIDO POR EL SANTO PADRE BENEDICTO XVI VIERNES SANTO 2007 ORACIÓN INICIAL En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. R. Amén. Hermanos y hermanas, ha descendido sobre Roma la sombra de la noche como en aquella tarde sobre las casas y sobre los huertos de Jerusalén. También nosotros ahora nos acercaremos a los olivos de Getsemaní y comenzaremos a seguir los pasos de Jesús de Nazareten las últimas horas de su vida terrena. Será un viaje en el dolor, en la soledad, en la crueldad en el mal y en la muerte. Pero también será un recorrido en la fe, en la esperanza y en el amor,m porque el sepulcro de la última etapa de nuestro camino no quedará sellado para siempre. Pasada la tiniebla,en el alba de Pascua despuntará la luz de la alegría, en medio del silencio resonará la palabra de vida, a la muerte sucederá la gloria de la resurrección. Oremos ahora uniendo nuestras palabras a las de una antigua voz del Oriente cristiano. Señor Jesús, concédenos las lágrimas que ahora no tenemos, para lavar nuestros pecados. Danos el valor de suplicar tu misericordia. En el día de tu último juicio arranca las páginas que enumeran nuestros pecados y haz que desparezcan. Señor Jesús, también a nosotros nos repites, esta tarde, las palabras que dijiste un día a Pedro: «Sígueme». Obedeciendo a tu invitación queremos seguirte, paso a paso, por el camino de tu Pasión, para aprender también nosotros a pensar según Dios y no según los hombres. Amén.
  • date post

    10-Jan-2016
  • Category

    Documents

  • view

    28
  • download

    1

Embed Size (px)

description

VIA CRUCIS EN EL COLISEO PRESIDIDO POR EL SANTO PADRE BENEDICTO XVI VIERNES SANTO 2007. - PowerPoint PPT Presentation

Transcript of VIA CRUCIS EN EL COLISEO PRESIDIDO POR EL SANTO PADRE BENEDICTO XVI VIERNES SANTO 2007

  • VIA CRUCIS EN EL COLISEO PRESIDIDO POR EL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

    VIERNES SANTO 2007 ORACIN INICIAL En el nombre del Padre y del Hijo y del Espritu Santo. R. Amn. Hermanos y hermanas, ha descendido sobre Roma la sombra de la noche como en aquella tarde sobre las casas y sobre los huertos de Jerusaln. Tambin nosotros ahora nos acercaremos a los olivos de Getseman y comenzaremos a seguir los pasos de Jess de Nazareten las ltimas horas de su vida terrena. Ser un viaje en el dolor, en la soledad, en la crueldad en el mal y en la muerte. Pero tambin ser un recorrido en la fe, en la esperanza y en el amor,m porque el sepulcro de la ltima etapa de nuestro camino no quedar sellado para siempre. Pasada la tiniebla,en el alba de Pascua despuntar la luz de la alegra, en medio del silencio resonar la palabra de vida, a la muerte suceder la gloria de la resurreccin. Oremos ahora uniendo nuestras palabras a las de una antigua voz del Oriente cristiano. Seor Jess, concdenos las lgrimas que ahora no tenemos, para lavar nuestros pecados. Danos el valor de suplicar tu misericordia. En el da de tu ltimo juicio arranca las pginas que enumeran nuestros pecados y haz que desparezcan. Seor Jess, tambin a nosotros nos repites, esta tarde, las palabras que dijiste un da a Pedro: Sgueme. Obedeciendo a tu invitacin queremos seguirte, paso a paso, por el camino de tu Pasin, para aprender tambin nosotros a pensar segn Dios y no segn los hombres. Amn.

  • PRIMERA ESTACIN: Jess en el huerto de los olivosV. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum. Del Evangelio segn san Lucas 22, 39-46 Jess sali y, como de costumbre, fue al monte de los Olivos, y los discpulos le siguieron. Llegado al lugar les dijo: Pedid que no caigis en tentacin. Y se apart de ellos como un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba diciendo: Padre, si quieres, aparta de m este cliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Entonces, se le apareci un ngel venido del cielo que le confortaba. Y sumido en agona, insista ms en su oracin. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caan en tierra. Levantndose de la oracin, vino donde los discpulos y los encontr dormidos por la tristeza; y les dijo: Cmo es que estis dormidos? Levantaos y orad para que no caigis en tentacin. Todos: Pater noster. Stabat mater dolorosa, iuxta crucem lacrimosa, dum pendebat Filius.

  • SEGUNDA ESTACIN Jess, traicionado por Judas, es arrestadoV. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum. Del Evangelio segn san Lucas 22, 39-46 Jess sali y, como de costumbre, fue al monte de los Olivos, y los discpulos le siguieron. Llegado al lugar les dijo: Pedid que no caigis en tentacin. Y se apart de ellos como un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba diciendo: Padre, si quieres, aparta de m este cliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Entonces, se le apareci un ngel venido del cielo que le confortaba. Y sumido en agona, insista ms en su oracin. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caan en tierra. Levantndose de la oracin, vino donde los discpulos y los encontr dormidos por la tristeza; y les dijo: Cmo es que estis dormidos? Levantaos y orad para que no caigis en tentacin. Todos: Pater noster. Stabat mater dolorosa, iuxta crucem lacrimosa, dum pendebat Filius.

  • SEGUNDA ESTACIN Jess, traicionado por Judas, es arrestadoV. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum. Del Evangelio segn san Lucas 22, 47-53 Todava estaba hablando, cuando se present un grupo; el llamado Judas, uno de los Doce, iba el primero, y se acerc a Jess para darle un beso. Jess le dijo: Judas, con un beso entregas al Hijo del hombre?. Viendo los que estaban con l lo que iba a suceder, dijeron: Seor, herimos a espada?. Y uno de ellos hiri al siervo del Sumo Sacerdote y le llev la oreja derecha. Pero Jess dijo: Dejad! Basta ya!. Y tocando la oreja le cur. Dijo Jess a los sumos sacerdotes, jefes de la guardia del Templo y ancianos que haban venido contra l: Como contra un salteador habis salido con espadas y palos? Estando yo todos los das en el Templo con vosotros, no me pusisteis las manos encima; pero esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas. Todos: Pater nosterCuius animam gementem, contristatam et dolentem pertransivit gladius.

  • TERCERA ESTACIN Jess es condenado por el SanedrnV. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. R. Quia por sanctam crucem tuam redemisti mundum. Del Evangelio segn san Lucas 22, 66-71 En cuanto se hizo de da, se reuni el consejo de ancianos del pueblo, sumos sacerdotes y escribas; le hicieron venir a su Sanedrn y le dijeron: Si t eres el Cristo, dnoslo. l respondi: Si os lo digo, no me creeris. Si os pregunto, no me responderis. De ahora en adelante, el Hijo del hombre estar sentado a la diestra del poder de Dios. Dijeron todos: Entonces, t eres el Hijo de Dios?. l les dijo: Vosotros lo decs: Yo soy. Dijeron ellos: Qu necesidad tenemos ya de testigos, pues nosotros mismos lo hemos odo de su propia boca?. Todos: Pater noster O quam tristis et afflicta fuit illa benedica mater Unigeniti!

  • CUARTA ESTACIN Jess es negado por PedroV. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum. Del Evangelio segn san Lucas 22, 54-62 Entonces le prendieron, se lo llevaron y le hicieron entrar en la casa del Sumo Sacerdote; Pedro le iba siguiendo de lejos. Haban encendido una hoguera en medio del patio y estaban sentados alrededor; Pedro se sent entre ellos. Una criada, al verle sentado junto a la lumbre, se le qued mirando y dijo: Este tambin estaba con l. Pero l lo neg: Mujer, no le conozco!. Poco despus, otro, vindole, dijo: T tambin eres uno de ellos. Pedro dijo: Hombre, no lo soy!. Pasada como una hora, otro aseguraba: Cierto que este tambin estaba con l, pues adems es galileo. Le dijo Pedro: Hombre, no s de qu hablas!. Y en aquel momento, estando an hablando, cant un gallo, y el Seor se volvi y mir a Pedro, y record Pedro las palabras del Seor, cuando le dijo: Antes que cante hoy el gallo, me habrs negado tres veces. Y, saliendo fuera, rompi a llorar amargamente. Todos: Pater nosterQu mrebat et dolebat Pia mater, cum videbat Nati poenas incliti.

  • QUINTA ESTACIN Jess es juzgado por PilatoV. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum. Del Evangelio segn san Lucas 23, 13-25 Pilato convoc a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo y les dijo: Me habis trado a este hombre como alborotador del pueblo, pero yo le he interrogado delante de vosotros y no he hallado en este hombre ninguno de los delitos de que le acusis. Ni tampoco Herodes, porque nos lo ha remitido. Nada ha hecho, pues, que merezca la muerte. As que le castigar y le soltar. Toda la muchedumbre se puso a gritar a una: Fuera ese; sultanos a Barrabs!. Este haba sido encarcelado por un motn que hubo en la ciudad y por asesinato. Pilato les habl de nuevo, intentando librar a Jess, pero ellos seguan gritando: Crucifcale, crucifcale!. Por tercera vez les dijo: Pero qu mal ha hecho este? No encuentro en l ningn delito que merezca la muerte; as que le castigar y le soltar. Pero ellos insistan pidiendo a grandes voces que fuera crucificado y sus gritos eran cada vez ms fuertes. Pilato sentenci que se cumpliera su demanda. Solt, pues, al que haban pedido, el que estaba en la crcel por motn y asesinato, y a Jess se lo entreg a su voluntad. Todos: Pater nosterQuis est homo qui non fleret, matrem Christi si videret in tanto supplicio?

  • SEXTA ESTACIN Jess es azotado y coronado de espinasV. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. R. Quia por sanctam crucem tuam redemisti mundum. Del Evangelio segn san Lucas 22, 63-65 Los hombres que le tenan preso se burlaban de l y le golpeaban; y cubrindole con un velo le preguntaban: Adivina! Quin es el que te ha pegado?. Y le insultaban dicindole otras muchas cosas. Del Evangelio segn san Juan 19, 2-3 Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le vistieron un manto de prpura; y, acercndose a l, le decan: Salve, rey de los judos. Y le daban bofetadas. Todos: Pater noster Pro peccatis suae gentis vidit Iesum in tormentis et flagellis subditum

  • SPTIMA ESTACIN Jess es cargado con la CruzV. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum. Del Evangelio segn san Marcos 15, 20 Cuando se hubieron burlado de l, le quitaron la prpura, le pusieron sus ropas y le sacaron fuera para crucificarle. Todos: Pater noster Quis non posset contristari piam matrem contemplari dolentem cum Filio?

  • OCTAVA ESTACIN Jess es ayudado por el Cireneo a llevar la CruzV. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum. Del Evangelio segn san Lucas 23, 26 Cuando llevaban a Jess, echaron mano de un cierto Simn de Cirene, que vena del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrs de Jess. Todos: Pater noster Tui Nati vulnerati, tam dignati pro me pati, poenas mecum divide.

  • NOVENA ESTACIN Jess encuentra a las mujeres de JerusalnV. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum. Del Evangelio segn san Lucas 23, 27-31 Le segua una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolan y se lamentaban por l. Jess, volvindose a ellas, dijo: Hijas de Jerusaln, no lloris por m; llorad ms bien por vosotras y por vuestros hijos. Porque llegarn das en que se dir: Dichosas las estriles, las entraas que no engendraron y los pechos que no criaron! Entonces se pondrn a decir a los montes: Caed sobre nosotros! Y a las colinas: Cubridnos! Porque si en el leo verde hacen esto, en el seco qu se har?. Todos: Pater noster Eia, mater, fons amoris, me sentire vim doloris fac, ut tecum lugeam.

  • DCIMA ESTACIN Jess es crucificadoV. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum. Del Evangelio segn san Lucas 23, 33-38 Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron all a l y a los dos malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jess deca: Padre, perdnales, porque no saben lo que hacen. Se repartieron sus vestidos, echando a suertes. Estaba el pueblo mirando; los magistrados hacan muecas diciendo: A otros salv; que se salve a s mismo si l es el Cristo de Dios, el Elegido. Tambin los soldados se burlaban de l y, acercndose, le ofrecan vinagre y le decan: Si t eres el rey de los judos, slvate!. Haba encima de l una inscripcin: Este es el rey de los judos. Todos: Pater noster Fac ut ardeat cor meum in amando Christum Deum, ut sibi complaceam.

  • UNDCIMA ESTACIN Jess promete su reino al buen ladrn V. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum. Del Evangelio segn san Lucas 23, 39-43 Uno de los malhechores colgados en la cruz le insultaba: No eres t el Cristo? Pues slvate a ti y a nosotros!. Pero el otro le respondi diciendo: Es que no temes a Dios, t que sufres la misma condena? Y nosotros con razn, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, ste nada malo ha hecho. Y deca: Jess, acurdate de m cuando entres en tu Reino. Jess le dijo: Yo te aseguro: hoy estars conmigo en el Paraso. Todos: Pater noster Sancta mater, istud agas, Crucifixi fige plagas cordi meo valide.

  • DUODCIMA ESTACIN Jess en la Cruz, la Madre y el discpuloV. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum. Del Evangelio segn san Juan 19, 25-27 Junto a la cruz de Jess estaban su madre y la hermana de su madre, Mara de Cleofs, y Mara Magdalena. Jess, viendo a su madre y junto a ella al discpulo a quien amaba, dice a su madre: Mujer, ah tienes a tu hijo. Luego dice al discpulo: Ah tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discpulo la acogi en su casa. Todos: Pater noster Fac me tecum pie flere Crucifixo condolere donec ego vixero.

  • DECIMOTERCERA ESTACIN Jess muere en la CruzV. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum. Del Evangelio segn san Lucas 23, 44-47 Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. El velo del Templo se rasg por medio y Jess, dando un fuerte grito, dijo: Padre, en tus manos entrego mi espritu y, dicho esto, expir. Al ver el centurin lo sucedido, glorificaba a Dios diciendo: Ciertamente este hombre era justo. Todos: Pater noster Vidit suum dulcem Natum morientem desolatum, cum emisit spiritum.

  • DECIMOCUARTA ESTACIN Jess es colocado en el sepulcroV. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum. Del Evangelio segn san Lucas 23, 50-54 Haba un hombre llamado Jos, miembro del Sanedrn, hombre bueno y justo, que no haba asentido al consejo y proceder de los dems. Era de Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios. Se present a Pilato y le pidi el cuerpo de Jess y, despus de descolgarlo, lo envolvi en una sbana y lo puso en un sepulcro excavado en la roca, en el que nadie haba sido puesto todava. Era el da de la Preparacin, y ya brillaban las luces del sbado. Todos: Pater noster Quando corpus morietur, fac ut anim donetur paradisi goria. Amen.

  • BENDICIN FINALV. Dominus vobiscum. R. Et cum spiritu tuo. V. Sit nomen Domini benedictum. R. Ex hoc nunc et usque in sculum. V. Adiutorium nostrum nomine Domini. R. Qui fecit clum et terram. V. Benedicat vos omnipotens Deus, Pater, et Filius, et Spiritus Sanctus. R. Amen.