Valles tecnicas cualitativas cap 3

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Tcnicas Cualitativas deInvestigacin Social

MIGUEL S. VALLESCAPTULO 3: DISEOS Y ESTRATEGIAS METODOLGICAS EN LOS ESTUDIOS CUALITATIVOSDe los paradigmas y perspectivas a los diseos de investigacin cualitativa: diez lecciones delpaso del tiempo69El diseo de la investigacin cualitativa75Elementos de diseo I: formulacin del problema82Elementos de diseo II: decisiones muestrales (seleccin de con textos, casos y fechas)89Elementos de diseo III: seleccin de estrategias de obtencin, anlisis y presentacin delos datos96Criterios evaluativos de calidad en los estudios cualitativos 101Lecturas complementarias105Ejercicios propuestos105

3. DISEOSYESTRATEGIASMETODOLGICASENLOSESTUDIOS CUALITATIVOS

Con este captulo, se pretende dar un tercer paso en la presentacin de los fundamentos necesarios para abordar las tcnicas cualitativas de investigacin social. Adems del teln de fondo de la historia y la variedad de paradigmas y perspectivas tericas disponibles, el conocimiento cabal de dichas tcnicas implica la capacidad de practicarlas en cada circunstancia investigadora de manera creativa y metdica. Para ello se precisa de dos conceptos intermedios, que juegan un papel decisivo en la realizacin de los estudios concretos: diseos y estrategias metodolgicos.

3.1. De los paradigmas y perspectivas a los diseos de investigacin cualitativa: diez lecciones del paso del tiempo

Se ha escrito mucho sobre la necesidad de integrar la utilizacin de los mtodos y tcnicas de investigacin social con los enfoques tericos. La historia de la sociologa, sin ir ms lejos, tiene en la tan trada y llevada relacin entre teora e investigacin emprica uno de sus hilos conductores ms perennes, una constante. Repasemos algunas lecciones de dicha historia con el solo propsito de ilustrar la conexin de lo terico y lo tcnico.

1) La tradicin emprica adquiere una gran importancia a lo largo del siglo XIX, pero se mantiene separada de la teora sociolgica y de las universidades. Comte no plasm en investigaciones empricas concretas sus reflexiones terico-. metodolgicas (a pesar de lo cual ejerceran una gran influencia en las generaciones posteriores de socilogos). En cambio, Durkheim deja la mejor gua prctica de su concepcin de la investigacin sociolgica en estudios concretos, como El Suicidio o Las Formas Elementales de la Vida Religiosa. En estos trabajos se logra la fusin de la teora y la investigacin social emprica, de manera notable.Por otro lado, Durkheim, al igual que otros grandes socilogos, muestra en su obra el lado humano del cientfico, la circunstancia ineludible del contexto histrico de su parntesis vital. As, a Durkheim se le ha considerado el heredero terico directo de Comte, por la preocupacin moral que destilan sus escritos, que no es otra sino la de reconstruir el orden social demolido por la Revolucin Francesa (Marsal, 1977b). Ms an, se ha escrito que la obra de Durkheim toma un "rumbo conservador" a partir de La Divisin Social del Trabajo, y que su estudio El Suicidio responde a una eleccin deliberada de un tema ubicado en el terreno de la moral. En lugar de elegir otros posibles acerca del malestar social de la poca, pero en el terreno de las transformaciones estructurales (el conflicto de clases o el cambio social), como hiciera Marx (Zeitlin, 1968; citado por Marsal, 1977b).

2) Si el legado intelectual de Durkheim influy notablemente en el desarrollo de la sociologa cuantitativa, la influencia de Weber fue especialmente importante para las corrientes de la llamada sociologa cualitativa (Gimnez, 1992). Especialmente, para la lnea de investigacin de los fenomenlogos (Schutz, Berger y Luckman) y de los etnometodlogos (Garfinkel, Cicourel). Todos ellos reciben, en mayor o menor medida, la impronta weberiana. Sin embargo, el extraordinario legado de la obra de Weber no puede encasillarse nicamente en el conjunto de corrientes o escuelas sociolgicas mencionadas. Parece ms adecuado considerar su obra como un extraordinario esfuerzo de sntesis terico-metodolgica del historicismo, neokantismo, positivismo y marxismo (Rodrguez Ibez, 1989); es decir, de las corrientes de pensamiento que concurren en su poca. De nuevo el condicionamiento sociohistrico.

3) Saltando en el tiempo y en el espacio, puede decirse que si en la vieja Europa se fund la sociologa (terica, sobre todo), en los Estados Unidos cristaliz cmo ciencia emprica. La disputa sobre los mtodos y las tcnicas ms adecuados para la prctica sociolgica ensombrece los debates tericos que haban primado sobre los empricos hasta los aos veinte del presente siglo, sobre todo en Europa y en el contexto francs y alemn.A la poca y los estilos de Thomas y Park en los aos veinte y treinta, le siguen la poca y los estilos de Merton y Lazarsfeld en los aos cuarenta y cincuenta. El planteamiento terico- analtico de Merton (su entendimiento de la interrelacin de teora e investigacin emprica, su gran aportacin en la visin de la importancia de las teoras de alcance medio en sociologa) y el virtuosismo tcnico de Lazarsfeld, imprimieron un sello personal en la sociologa que se ha transmitido a numerosas generaciones de socilogos. Bajo sus auspicios ha escrito Shils (1971) las tradiciones terica y emprica se aproximaron como en ningn otro tiempo y lugar, aunque sin producirse su integracin.El tono un tanto exagerado de Shils conviene ponderarlo, puesto que, como ha sealado acertadamente Garca Ferrando (1979: 88), "el enorme desarrollo de conceptos y de instrumentos metodolgicos crea, por otra pare, el peligro de una autntica tecnologa de la investigacin sociolgica, que conlleva el agrandamiento de la fractura entre teora sustantiva y teora metodolgica". Precisamente, el "peligro de trivialidad tecnolgica" del que habla este autor, basndose en las denuncias de Lynd (1948/1964), Sorokin (1966) y Mills (1959), constituye una amenaza constante en el desarrollo de la sociologa de gran actualidad en el momento presente.

4) El nuevo viraje de la sociologa en los aos sesenta y setenta (la revalorizacin de lo cualitativo y, concretamente, el renacimiento del mtodo de casos, aunque ahora con el acento fenomenolgico y etnometodolgico), llevan a Marsal a reafirmar su tesis sobre la "dependencia de la metodologa sociolgica del vaivn de las orientaciones tericas y, en ltimo trmino, del condicionamiento social de las ideas sociolgicas" (1977b: 307). Recurdese lo sealado por este mismo autor sobre Durkheim en el punto 1.Por lo que hace al contexto norteamericano de los aos sesenta y setenta, junto a las distintas formas de funcionalismo revisado (como las de Homans y Blau), o actualizado (teora de sistemas), se produce la recuperacin del interaccionismo simblico de Mead o Thomas, en torno a las figuras de Blunter, Becker, Glaser y Strauss o Goffman; al tiempo que tiene lugar una renovada importacin o bsqueda de tendencias europeas, como la teora crtica frankfurtiana (redescubierta en sus versiones ms idealistas), la filosofa alemana existencial y fenomenolgica (operativizada por los etnometodlogos) o el estructuralismo.

5) A pesar del cuestionamiento de la sociologa funcionalista, el reconocimiento de sus aportaciones en el terreno de la teora y de la investigacin sociolgicas parece fuera de duda, a juzgar por las valoraciones de algunos socilogos espaoles. Maravall (1972: 49), por ejemplo, anota:"... concretamente, su enfoque de las cuestiones de la cohesin social, el consenso, la interdependencia funcional y la persistencia de los sistemas sociales. Al tratar tales temas, el funcionalismo ha introducido perspectivas que forman parte del 'corpus' constituido de la teora sociolgica, por mucho que se trate de perspectivas parciales."Y Garca Ferrando (1979: 209) concluye su libro Sobre el Mtodo afirmando que:"... las orientaciones mertonianas sobre la integracin de la teora y la investigacin emprica, los grandes avances de Lazarsfeld en la formacin de conceptos y en las tcnicas analticas, y la formacin y contrastacin de teoras que ofrece Zetterberg, son autnticos modelos del quehacer metodolgico que debe seguir el socilogo que pretenda realizar una tarea autnticamente cientfica y, por lo tanto, contrastable empricamente, tericamente relevante y critica, con independencia del paradigma sociolgico elegido."Enlazando con la terminologa kuhniana puede decirse que, la crisis ha trado un perodo en la sociologa (no slo la norteamericana) de pluralidad en la eleccin de diversos paradigmas disponibles. Algunos autores han visto en el reconocimiento del carcter multiparadigmtico de la sociologa, la va de superacin de la fase de sociologas criticas conviviendo tensamente con los viejos y nuevos funcionalismos (Ritzer, 1975; Garca Ferrando, 1978).

6) Ahora bien, en la sociologa espaola de los ltimos aos del franquismo y los primeros de la democracia, se produce un cierto sinsentido respecto a los mtodos y tcnicas de investigacin social que ha puesto de manifiesto Alvira (1990: 332) Segn este autor, la reaccin crtica o radical que aconteci en Estados Unidos y en otros pases contra el funcionalismo y el empirismo, en Espaa ocurre "prcticamente en el vaco sin existir todava una tradicin enraizada de investigacin emprica y de utilizacin de tcnicas de investigacin". Y aade:"Datos, encuestas, muestreos, anlisis factorial o de regresin son vistos como tcnicasreduccionistas, empiristas, funcionalistas y, por tanto, despreciables. La crtica del empirismo abstracto de C.W. Mills tiene sentido en un pas donde hay estudios empricos, pero no en Espaa, donde en esas fechas el nmero de estudios empricos no era muy numeroso" (Alvira, 1990: 332).

7) El perfil que muestra la sociologa espaola y, en general, la sociologa mundial, en los aos ochenta y primeros noventa, sigue guardando (como en etapas anteriores) una cierta relacin con las coyunturas sociopolticas del momento. Al menos eso parecen apuntar los diagnsticos emitidos por