Uvas Rosadas Antología

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Antología poética de Joaquín GiannuzziPoesía Argentina Contemporánea

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Uvas rosadasEste breve racimode uvas rosadas pertenecea otro reino.Yace, sobre mi mesa,en la fra integridad de su peso terrestremientras yo permanezco silenciosoimposibilitadode oponer mi vida a su carnal exuberancia.Casi con horror admiro allla dura tensin del aguahacia la piel mortalcomo una realidad insoportable.He aqu un remoto acontecer:todo transcurre del otro lado, fueradel rumor insensatode la existencia humana.Comprendo que hay un lmitecuyo paso en el tiempome est vedadode modo que el puro conocimientoslo cabe en la mera travesura de la mente.Ms all est la misma tierraa la que regresamos como extraos;en el racimo de uvas rosadas yacela imagen de otro regresoy este enigmtico existirdulcemente en el rosatiende a cumplir el cicloque comenz, radiante, en el verde lejano.

Otros das transcurrenaqu, en otro espacioque colm la inutilidadde una vida ocupada. Ajenoa la regin de las uvas permanecemi estupor desalentado;pero nunca la esperanzatuvo mejor imagen que esto:la travesa del lmite

que da a lo secreto vendrde la misma costumbre de la luzcon que las uvas rosadasvan a entrar en la muerte.

Y bien, morimosY bien, morimos.Millones de aospara la muerte, para una dignidadextraa, en cierto modoajena. Pero el temaes ms ambiciosoque el pensamientoy se pudre all mismo.Quiz hay un errorde perspectiva en todo esto;especulaciones, sistemas,estructuras mentalesy el terror debajo. Pero anteshemos pedido vinoy marchitasvimos caer las uvas. Morimos,algo extrao,pero siempre despus.Y sin embargo hay hombres,hombres en todas partes,sobre todo en la tierra.Multitudes, mquinas,cerebros secos al amanecer,el viento, una rosa en la mesay caf. Todo estoconsagrado a la luz; la muerteno es natural.

Basuras al amanecer

Esta madrugada, en la calledominado por una especiede curiosidad sociolgicahurgu con un palo en el mundo surrealistade algunos tachos de basura.Comprob que las cosas no mueren sino que son asesinadas.Vi ultrajados papeles, cascaras de fruta, vidriosde color indito, extraos y atormentados metales,trapos, huesos, polvo, sustancias inexplicablesque rechaz la vida. Me llam la atencinel torso de una mueca con una mancha oscura,una especie de muerte en un campo rosado.Parece que la cultura consisteen martirizar a fondo la materia y empujarlaa lo largo de un intestino implacable.Hasta consuela pensar que ni el mismo excrementopuede ser obligado a abandonar el planeta.

Ensayo de lamento individualObservando la indiferencia de este atardecersin duda hermoso pero demasiado impersonal para m,la cara solitaria se me entristeciy nadie tuvo la culpa.Y no tuve valor para saliry gritar a cualquier parte: aqu estoy yo!tengo un nombre, un apellido, un domicilio!quiero una oportunidad, un destino para m exclusivamente!Nadie habra acudido, por supuesto.Total, hace muchos aos que no me ahorcoy a nadie le llama la atencin.Mi tragedia es tan poco decisiva-un sncope entre dos bostezos,un clico no resuelto en el vientre-que si me comprara un revlver fracasara.De manera que antes de estar tcnicamente muerto

mi ideal sera convertirmeen un perro rabioso suelto en la calle principal.Algo se pondra en marcha a mi alrededor,una mutacin en las cosas humanas por mi causay hasta el mismo atardecerno desdeara mi persona como punto de referencia.

Apuntes de pocaFrecuencia de tiroteosEn las inmediaciones de nuestro cuerpo.Las noches llegan como amenazas secretas.Explosiones, aullidos de ambulancias y neumticos,pasos que se precipitan.Espasmos de una agitacin avanzada.La vieja pocapierde el ritmo cardaco, boqueaen el estanque seco de su propia historia.Detrs de las puertascerradas a doble llave, pasador y moral sin dientestodo el mundo conteniendo el aliento.Timbales y msica a volumen crtico.El baile de los muchachosdel otro lado de la pared.Desde aqu no hay mucho que explicar:acumulo muecas, examino ideologaspero en conjunto ignorosi son libres o felices,qu herosmo reclaman, qu sueos conciben.A veces hay un accidente en el tocadiscosy entonces los muchachoscon puos y pies golpean las paredespara escapar de estos tiempos difciles y oscuros.

Testamento

Hijas mas, estees el sueo decisivo de pap. Pidan silencio.

El ruido del mundo ya es bastantepara su edad y su juicio. Que su resto de luzcese con dignidad. Su corazn bombeapesadamente. La realidad se atascaen las arterias del cerebro. El estclnicamente terminado, el seruniversal y privado huye de sus ojos.Una tregua en la msica; lo demscorre por su cuenta y muere solo. Habacosas cotidianas gastadasen un rincn de la memoria, sueos, rumores en unparque,alguna persistente meloda que una vez abarcun largo fragmento de vida y fue un destellode eternidad. Ustedes sospechanntimas cobardas y era cierto. Y el temor a la noche,las culpas secretas y la prdida de todo significadopara encarar sus fracasos. Y era cierto tambinlas rosas ocupadas detrs de su frente, trabajos,conocimiento,el porvenir de la poesa y el amorque lo mantuvo de pie y lo recreaba. Ahoradisculpen su yacencia impoltica, la buena fede su triste indiferencia. Librede toda emocin continuapap es una cosa plida y ajenaque conviene despedir rpidamente,con que, adis y mucho gustode haberlas conocido.

Accidente areoLemos que el accidente areo se produjoa causa de una falla en el radar, cuando la niebladevoraba esa noche el aeropuerto.Aqu estn los rostros en las fotografasreproducidas en fro de los desolados documentospersonales.Destinos resueltos en una conmocin instantneaal final de una parbolacuyo curso no entr en los clculos;

paralizados por un errorno previsto en la materia irresponsableno del todo dispuestaa coincidir con nuestras informaciones,o por cierta falta de amor en alguna seccin delmecanismo.

AlfonsinaEn verdad, no me explico.Veo las cosas que ella toc, la maderaque pis con la planta desnuda al bajar del sueo,la taza celeste de su desayuno real.No me explic cmo pudo ser, estary desplazar objetos, todo al mismo tiempo;cmo pudoarcilla moviente y orgnico suceso,apagar la luz,abrir la puerta, salir a la calle,cruzar e viento su biografa corruptible,llegar a la playa con un cncer de pechoy seguir caminando.Leyendo estos versos no concibola sustancia dramtica pegadaa la materia histrica,al cuerpo, a la mesa, al peine, a la cuchara.Alguien debi moverse detrs suyopara dictarle, acaso el moradorde otro reino que asumala gestacin nocturna de lo genuino.Ella debi ser un simulacro,en todo caso un ensayo de lo viviente,con vestidos, con huesos, con locura y tabaco.

AlmafuerteBuenos das abuelo: yole agradezco las buenasintenciones de su poesa y el ruidoque hizo su lenguaje en aquella poca.Usted tom a su cargo una especiede derrotismo y oli la ropa suciaen los aposentos respetablesy escupi al cielo y la sopa del progreso.Algunos discuten todava si su arteestuvo a la altura de su denuncia de prcer amargoy si su saliva molest lo bastantecomo para que le quitaran el saludo.De todos modos le agradezco muchosu incomodidad de haber estado vivo alguna vezpero ms le agradezco el entusiasmoque puso en estar incmodo.Est claro que no pudieronenterrarlo junto a su poesa. En realidadno lo intentaron. Grueron sus huesosy lo despidieron rpidamente

Amy LowellHace 40 aos que Amy Lowell est muerta en losEstados Unidos.Sin embargo, uno de los poemas que escribirefiere las cosas que abandon en el solmientras ella persiste en la costumbre del sepulcroy los das siguen entrando en su habitacin.Ahora no podemos sino imaginar sus huesos finosde mujerdelicadamente amontonados en un trozo de sombra.Las cosas que am, que poblaron su historia personal,hecha de flores, collares, libros, muecas,se alejan dispersas y se integran profundamentecon nuevas cosas que ella no pudo conocer.

Nos hubiera gustado, a pesar de todo,provocar el encuentro que hizo visible el desafode su poesa,reunir otra vez la lejana de aquella dulce materiay situar en medio de los objetos recuperadoslos blancos huesos vueltos al conocimiento.Que todo esto resulte claro para nuestra locuray una prueba para nuestro desorden sin fe;mientras miramos desde el jardn, esperandoque algo suceda en la habitacin soleada de AmyLowell,mientras el mundo presente se hace remotoy asiste ruidosamente al desencuentro de s mismo.

AstrologaEn un punto del universo ha estallado una estrellay simultneamente el equilibrio qumicose turba desconcertado en una clula de mi vecino.De este modo el cncer se instala del otro ladode la pared.Si tengo una estrella para m, por el momentobrilla estticamente sostenidahasta que alguna mutacin en su seno llameantedetermine un cogulo en mi historia personal.No es que crea mucho en estas relaciones,en el lenguaje prefigurado que torna dramticaslas constelaciones.Creo s en el deterioro universal,en las fallas del mecanismo que no entraron en lacabeza de Kepler,en el movimiento falso del msculo,en la clusula ambigua del tratado de paz:dones de un mismo reino donde las proporcionesson apenas un accidentey la falta de sentido y de fidelidad lo nico serio;piedras en la vescula, explosiones en el sol,una chinche aplastada y una clamorosa colisin enla cabellera de Andrmeda.

BalletLa ms dichosa libertad del ordenen un espacio rgido y oscurodonde todo es posible. All la luzconcentra el blanco y rosaque la piruetahace virar hacia inestable azul.Cuando la gracia brincael planeta suspende los poderesde su fuerza mortal y la materiase incorpora a la msica.Volmenes areos que conquistanel triunfo de lo ingrvido.La danza no concluyeen el tiempo comn y el entreactoes un hueco en la mente. Pero entonceslas que bailaban se dispersan, saltany caen en el ojo de Degas.

Botella de lecheDe madrugadajunto a la abierta ventanaque da al inviernomis sentidos se desconcertaronante la plenitudde un peso total contenidoen la fra blancura irreal.Nada ms lejos del amorque esto: quisiera comprenderel aislamiento absolutode la materia incomunicable,la integridad de la constantetensin