umayo - b · PDF fileAuxiliares de investigación: Marcela Álvarez, Lina...

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  • Va Pasto-Mocoa e hidrova del Putumayo

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    IIRSA

    Margarita Flrez, con la colaboracin de: Corporacin Casa Amazonia, Juan Carlos Espinosa, Hctor Moncayo, Gloria Amparo Rodrguez, Vladimir SnchezAuxiliares de investigacin: Marcela lvarez, Lina Mara Muoz, Carolina Salazar

  • Selva

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  • Conte

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    PrefacioResumen ejecutivo

    SiglasContenido de mapas, cuadros y tablas.

    Seccin I Procedencia de la IIRSA

    Agenda consensuada de proyectos 2005-2010Listado de proyectos de la IIRSA en ColombiaProyecto Pasto-Mocoa en el Eje Amazonas

    Cmo opera la IIRSA. Financiamiento y representacin nacionalCoordinaciones nacionalesFinanciacinLa deuda cuenta y se descuenta

    Ejes multimodales en el AmazonasTratado de Cooperacin Amaznica (TCA) e IIRSAEvaluaciones ambientales estratgicas: posible mecanismo

    Seccin II La carretera Pasto-Mocoa, parte del Eje Multimodal Amazonas. Polticas y normativas que favorecen la IIRSA

    Colombia adopta el IIRSA como columna vertebral en sus proyecciones de desarrolloVisin 2019Infraestructura y tratados de libre comercioCreciente inversin privada en infraestruturaDebilidad institucional: la corrupcin, un fantasma que ronda las entidades encargadas de las obras pblicas

    32

    58

  • Seccin III Carretera Pasto-Mocoa e hidrova del Putumayo

    Tramos de la carretera Pasto-MocoaEstudios ambientales, socioculturales y econmicos sobre la carretera Pasto-Mocoa. Cooperacin tcnica del BID

    En qu consisten los estudios ambientales y sociales de la carretera?Hidrova del Putumayo: del sueo a la realidad

    AntecedentesTramo fluvial del corredor intermodal. Hidrova en IIRSAProyectos asociados y su financiacinPlan de manejo ambiental del muelle La Esmeralda, parte de la hidrova

    Seccin IV Contexto social y poltico regional de la carretera Pasto-Mocoa

    Aspectos socialesCultivos de uso ilcito y fumigaciones

    Presencia de actores armadosPlan Colombia: la ayuda de Estados Unidos en la lucha antiinsurgente y antidrogas

    Seccin V Implicaciones ambientales de las obras

    Consideraciones medioambientalesCaractersticas del piedemonte andino-amaznicoImport-ancia ambiental del piedemonte andino-amaznicoEstado de conservacin y degradacin del piedemonteandino-amaznico

    68

    90

    106

  • Poblacin, accesibilidad y vulnerabilidad del piedemonteRequisitos ambientales para obras

    Seccin VICmo se plantea la participacin de los actores?

    Elaboracin de la EAR de la va Pasto-MocoaElaboracin del PBMAS de la cuenca alta del ro Mocoa Elaboracin del EIA

    Seccin VIIPercepcin de algunos actores sobre las obras proyectadas

    Campesinos e indgenasQuines son?

    Situacin legal de los territoriosTipo de organizaciones localesSitios sagrados

    Informacin sobre las obrasRealizacin de estudios de impacto socioculturaly proceso de consultaOportunidad de empleo o agudizacin de presencia militar

    FuncionariosPosicin desde la sociedad civil

    Conclusionesy recomendaciones

    122

    128

    142

  • Va Pasto-Mocoa e hidrova del Putumayo

    PREFACIO Hctor-Len Moncayo S.

    En Colombia, al igual que en el resto de los pases del subcontinente, se est avanzando en las obras de la Iniciativa para la Integracin de la Infraestructura Regional Suramericana, que se conoce ya popularmente como IIRSA. A primera vista, no son muchos los proyectos que se identifican como parte de este plan, a juzgar por las declaraciones oficiales, pero tambin es cierto que, bajo el actual gobierno, es de todas maneras difcil orientarse, dado que, como en todos los regmenes autoritarios, en ste tambin es notable su predileccin por las grandes obras. De hecho, si algo resalta el ambicioso documento Visin Colombia II Centenario: 2019 es su hiperblico plan de vas de comunicacin y de infraestructura. No falta all ninguno de los proyectos que los colombianos han acariciado durante dcadas, y que resaltan el inocultable atraso del pas en esta materia. No obstante, hay algunos, como la carretera Pasto-Mocoa en conexin con la hidrova del Putumayo, que evidentemente forman parte de la IIRSA. Remite, por tanto, a la investigacin y a los debates que se dan sobre el tema. Tal es el proyecto que aborda este libro.

    En esta discusin hay un hecho sorprendente que merece subrayarse. Como bien es sabido, hay en el continente dos corrientes polticas contrapuestas. La que proviene de los grupos hegemnicos del capital en Estados Unidos, materializada muy bien en la propuesta del rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA), y la que emerge con el ascenso de los llama-dos gobiernos alternativos. Sin embargo, en lo que toca con la IIRSA, parece registrarse un

  • SELVA ABIERTA

    tcito acuerdo. Desde Lula hasta Chvez, los nuevos gobiernos no han hecho otra cosa que proclamar las bondades de la integracin de la infraestructura regional y sobre todo de las grandes obras, incluidas las nacionales. Y han dado pasos efectivos en este sentido. Por el contrario, en los movimientos sociales, a uno y otro lado de la contraposicin, no faltan las dudas y hasta las protestas. Pero el camino, desde luego, lo siguen marcando los gobiernos. Es la ideologa del desarrollo y el progreso.

    Todo hace pensar en una suerte de regresin histrica. Se ha dicho muchas veces que el modelo de desarrollo propuesto por el consenso neoliberal para estos pases de la periferia, con su nfasis en la exportacin basada en la reprimarizacin de la economa y con el apoyo de la inversin extranjera directa y el endeudamiento, se asemeja fcilmente al que prevaleci a finales del siglo XIX. Lo que falta por decir es que de la mano del modelo po-da retornar la ideologa con la que nuestras clases dominantes pretendieron adaptarse al entorno mundial en aquella poca. Una ideologa que, entre otras cosas, recoga el culto al ferrocarril como smbolo de progreso. En el plano filosfico, significaba la adopcin del po-sitivismo que, en la versin latinoamericana, sumaba a la confianza ingenua en la ciencia y en la tcnica, la pretensin de adelantar en gran escala una operacin de ingeniera social fabricada desde el Estado. Porfirio Daz, en Mxico, fue su representante ms destacado. En Colombia, tardamente, entre 1904 y 1909, lo intent Rafael Reyes. Los resultados, en cuanto a obras, fueron desiguales segn las caractersticas de los diferentes pases, pero, en general, ese pensamiento condujo a gobiernos ms o menos autoritarios.

    El plan IIRSA y sobre todo la forma como se justifica no deja de recordarnos esta poca de nuestra historia. Particularmente, como se ver en seguida, cuando se trata del eje del Amazonas. Muchas son las diferencias, naturalmente, empezando por el olvido casi abso-luto del ferrocarril, pero la crtica, que es lo que aqu nos interesa, no puede menos que abordar temas similares. Por fortuna, hoy estamos mejor equipados que entonces para po-ner en duda este objetivo del progreso basado en la explotacin inmisericorde del trabajo y la ruina de la naturaleza.

  • 10Va Pasto-Mocoa e hidrova del Putumayo

    En sus memorias de aventurero y empresario, Rafael Reyes, quien habra de ser general y presidente de la Repblica, da buena cuenta de su odisea juvenil en el suroccidente del pas y del proyecto econmico en boga en la segunda mitad del siglo XIX:

    Al fin, despus de grandes fatigas, atravesada la cordillera y recorridas ya a pie, ya en canoa las 1400 millas del ro Putumayo, llegamos al Amazonas. Nuestros esfuerzos haban sido coronados por el xito feliz. Habamos conseguido el propsito que perseguamos, el cual no era sino descu-brir un ro navegable a vapor, que comunicara a Colombia con el Amazonas.1

    Comenzaba el ao de 1875 y todava le faltaban muchas millas y das para llegar a Belm do Par, en la desembocadura del Amazonas sobre el ocano Atlntico, su objetivo final; pero tal vez ya haba pasado lo ms difcil. Haba partido, semanas antes, de Pasto, desde donde la empresa de la familia Elas Reyes y hermanos desplegaba sus actividades en la explotacin de la quina.

    Esta era, pues, la motivacin econmica fundamental. Para entonces, ya se haban agotado los rboles de quina de la vertiente occidental de nuestra cordillera oriental, que pare-can inagotables, y comenzaban a aprovecharse los de la vertiente oriental, con lo que se vencan, eso s, las dificultades de llevar la corteza al Pacfico. Y si, en sentido opuesto, se buscaba un ro navegable, era porque el Caquet, caracterizado por sus innumerables raudales, era inutilizable. Una vez abierta la ruta del Putumayo, sin embargo, la fortuna de la casa Reyes se edific gracias a las adjudicaciones conseguidas de los enormes bosques baldos en las partes altas del Caquet y el Putumayo, donde la corteza de la quina tena un mayor rendimiento. Mocoa se convirti entonces en el principal centro de acopio de las quinas que los Reyes exportaban por el ro Putumayo.

    Pero el negocio tambin era de importacin. Sal, arroz, carn