TRINIDAD

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    30-Oct-2014
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I. PROLEGMENOS 1. Un problema lingstico y de contenido El proceso a travs del cual la Iglesia primitiva ha intentado formular el contenido de la profesin de fe en Cristo y en Dios es muy movido. Como en la Sagrada Escritura, en este esfuerzo se trataba de enlazar la persona de Cristo con la fe en Dios recibida de Israel; se pretenda alcanzar una comprensin teolgica de la misin de Cristo. La joven Iglesia se encuentra ante la tarea de dominar adecuadamente el aspecto temtico y lingstico de su confesin de fe en Dios, en Cristo y en la redencin. La Iglesia primitiva nunca puso en duda la unicidad de Dios. Siempre que adquiere forma el discurso de la figura trinitaria de Dios, sta se inserta en la confesin de la unidad y de la unicidad de Dios. Reflejo de ello son los smbolos que empiezan con las palabras: Credo in Deum unum verum, Patrem omnipotentem...; o: Credis in unum Deum, Patrem omnipotentem...; o: Credo in unum Deum Patrem, omnium dominatorem.... Con este Dios uno y nico se alude a Yahveh, el Dios de Israel, Padre de Jesucristo; El es la fuente de toda la divinidad. El lenguaje que articula esto y la conceptualidad de los smbolos an no estn muy claros; ellos se asemejan a la forma de expresin espontnea de la Sagrada Escritura. Al referir la persona de Cristo al Padre, la Iglesia primitiva no lo considera como un hombre divinizado segn el tipo de los hroes religiosos. Antes bien, lo confiesa y lo ensea como un ser divino. Con esto, la Iglesia quiere decir que Dios mismo est presente en Cristo como no lo ha estado antes en ningn otro ni lo estar en el futuro, en un determinado tiempo y lugar, de una forma singular entre los hombres. Dios mismo, significa: Cristo no es un Dios nuevo; l no oscurece la unidad y la unicidad de Dios, que lo ha creado todo y cuya total plenitud habita en la persona de Jess (cfr. Col 2, 9). II. LA CONFESIN TRINITARIA COMO REGULA FIDEI 1. Suma de la fe La exposicin de la evolucin del dogma de la Trinidad no puede ser un anlisis de afirmaciones sueltas escogidas arbitrariamente. Al contrario, hay que dirigir la atencin a toda la vida de fe de la Iglesia primitiva, que se expresa en la predicacin, en el culto, en la catequesis y en la vida moral y de fe. Todo este complejo tiene su ntima unidad en la regla de fe, la regula fidei 1. sta constituye una sntesis de toda la substancia de la fe que tiene sus races en la predicacin apostlica y se afirma en la tradicin; la mayora de las veces, aunque no exclusivamente, encuentra expresin abreviada en los smbolos eclesiales. Y, a menudo, est lingsticamente ms desarrollada que la confesin bautismal; pero esto no significa que contenga ms artculos de fe que aqulla.

Su contenido es la confesin de la Trinidad, que constituye el centro de la fe cristiana en Dios y en Cristo; ella impregna tanto las celebraciones sacramentales como el camino de salvacin del cristiano. La fe trinitaria, como sumario del mensaje cristiano, la expresan preferentemente textos del Bautismo y de la Eucarista. Esto vale tanto para Oriente como para Occidente. Citemos algunos ejemplos. Segn san Ireneo de Lyon (t aprox. 202), la confesin del Dios trinitario pertenece a la regula veritatis, que el cristiano recibe en el Bautismo 2. El obispo de Lyon utiliza tambin la designacin regla de fe y recto orden de la fe 3. En su contenido, la fe del cristiano consiste sobre todo en que recibimos el Bautismo en remisin de los pecados en el nombre del Padre y en el nombre del Hijo, que tom un cuerpo, muri y resucit de entre los muertos, y en nombre del Espritu Santo...4. Pero la confesin bautismal trinitaria no se limita al contenido principal de la fe en Dios y en Cristo; marca tambin el camino y el destino del cristiano. Con el Bautismo, ste es recibido en la vida del Dios trinitario5. De un modo anlogamente sugestivo, en Oriente, Orgenes (aprox. 185-254) define la importancia de la confesin trinitaria del Bautismo: l es el triple cabo, irrompible, del que pende toda la Iglesia, a la que soporta 15. Consecuentemente, segn el gran alejandrino, es conveniente empezar y concluir la oracin ensalzando al Padre del Universo por mediacin de Jesucristo en el Espritu Santo, a quienes sean el honor por toda la eternidad 16. Este consejo se puede convertir tambin en exhortacin: Al principio y en la introduccin de la plegaria se debe alabar a Dios conjuntamente con Cristo, y con el Espritu Santo, que es glorificado con ellos 17. Esto se hace de un modo adecuado slo cuando el marco trinitario de toda plegaria conforma tambin la alabanza eucarstica. As, Orgenes Llama a la Sagrada Cena: Pan sobre el que se pronuncia el nombre del Padre y del Hijo y del Espritu Santo 18. En cuanto Orgenes define as bsicamente la confesin trinitaria como regula fidei, ve en ello a la vez el hilo conductor para toda la reflexin teolgica. Al contrario que las distintas innovaciones, se mantiene la predicacin eclesistica, transmitida en la orden del seguimiento de los apstoles y que, hasta hoy, se perpeta en la Iglesia; y, as, slo se puede creer como verdad lo que no difiere de la tradicin apostlica y eclesial 19 2. Factores constitutivos de la fe bautismal Considerando la historia de la Iglesia primitiva, se observa que la confesin de fe en el Dios trinitario y en su obra salvfica, mediante la Cruz y la Resurreccin de Jess, as como mediante la accin del Espritu Santo, adquiere una progresiva fuerza de irradiacin y una forma de expresin cada vez ms clara. Esto se constata por ejemplo en la evolucin desde la frmula bautismal en el nombre de Jess hasta su concepcin trinitaria, que se impondra cada vez ms a lo largo de los siglos II y III 23. Pero los motivos esenciales para la evolucin gradual de la confesin de fe trinitaria en Dios estn condicionados interiormente por la vida de fe de la comunidad; aunque tambin influyeron motivos, interpelaciones y objeciones externas.

Un primer factor determinante del desarrollo confesional, litrgico y catequtico de la fe trinitaria consiste en que, a lo ms tardar, en la transicin entre los siglos II y III se halla expresada en la confesin bautismal. Formulada como ncleo de la fe cristiana, la instruccin catequtica la expone y la reflexin teolgica trata de explicarla. En la controversia con los herejes, se trataba ante todo de buscar coincidencia sobre este ncleo de confesin. Pues, segn Orgenes: Quien concuerda en todo con la justa palabra y el dogma sobre el Padre, el Hijo y el Espritu Santo, as como tambin con el orden de la salvacin que nos atae en lo referente a la resurreccin y al juicio, y quien sigue los mandatos de la Iglesia, se no incurre en cisma 24. Un segundo factor que ha impulsado el desarrollo de la fe bautismal est constituido por los preceptos de la celebracin litrgica. Mediante la alabanza y la adhesin confiada, los fieles se incorporan a la accin salvadora de Dios en Cristo. Esta vinculacin de la liturgia a la historia de la salvacin consigue que con los tres nombres divinos se recuerden los principales acontecimientos de la historia de Dios y de Cristo. Por supuesto que aqu la visin no es slo retrospectiva; los acontecimientos de la historia de la salvacin, y los atributos divinos formulados a partir de ellos, son nombrados siempre tambin por su importancia para el presente y el futuro. 3. Investigacin teolgica a) Retrospectiva vterotestamentaria Con objeto de acercar a la capacidad humana de comprensin el misterio del Dios trinitario, expresado en la confesin de la fe y en la celebracin del culto divino, desde los tiempos de los apologetas se utilizan diversas analogas, imgenes y conceptos, tomados del mbito de la vida espiritual o de la simple observacin de la naturaleza. Tambin se encuentran huellas trinitarias en la Antigua Alianza. sta, al igual que la Creacin, se basa en la accin del Dios trinitario. Por eso toda la historia pertenece a su revelacin; toda ella se orienta hacia la Encarnacin del Verbo eterno y el envo del Espritu Santo; aqu alcanza su plenitud la auto-revelacin de Dios iniciada con la creacin. Uno de los representantes ms decisivo de este pensamiento es san Ireneo de Lyon 29. A diferencia de la especulacin de los gnsticos, l liga su exposicin de fe a la historia de la revelacin y de la salvacin, testimoniada bblicamente, y que empieza con la creacin. sta, como inicio de aquel camino que conduce a la Encarnacin, es una huella positiva del Dios trinitario. San Ireneo excluye los seres intermedios, los demiurgos de la gnosis. Slo Dios lo crea y conserva todo, como tambin al hombre. Esto lo hace mediante su Palabra, que es el Hijo, y tambin mediante su sabiduria, que es el Espritu Santo. San Ireneo los describe grficamente como las dos manos del Padre 30. Como realidades intradivinas originales, el Hijo y el Espritu Santo son los autnticos mediadores de la creacin y de la revelacin de Dios. Por ellos y en ellos Dios mismo se comunica al hombre sin, con ello, esfumarse. Ellos despliegan la creatividad de Dios. Pues en l siempre estn el Verbo y el Espritu, por y en quienes todo lo ha creado por su libre voluntad y decisin.

A ellos les dice tambin: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza" (Gn 1, 26); para ello toma de s mismo la substancia y la idea de la creacin, as como su bella forma real 31. El hombre es imagen de Dios por haber sido creado por medio de las manos del Padre. En la unidad de su cuerpo y de su alma, el hombre es imagen (imago) del Hijo encarnado; adems, la comunicacin del Espritu Santo lo hace semejante a Dios (similitudo). En esta duplicidad, el hombre es semejanza y espejo total de Dios 32. b) La doctrina del Logos Para la doctrina del Logos se dan puntos de enlace positivos tanto en el Antiguo Testamento como en el Evangelio de san Juan. La espiritualidad contempornea ofrece tambin lneas de unin; citemos el pensamiento de Filn de Alejandra (aprox. 13 a.C. 45/50 d.C.), los estoicos y el platonismo medio. Dentro de este mbito, la doctrina del Logos inaugura una nueva va de comprensin p