Tenamitl Junio 2011

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Revista de Tenancingo Estado de México, hospedada en Evolución Ciudadana Tenancingo, conoce este hermoso muncipio del Estado de México http://evolucionciudadanatenancingo.com

Transcript of Tenamitl Junio 2011

  • 1

    No. 19 JUNIO DE 2011

    POR QU J. M. PINO SUREZ ES

    MI HROE FAVORITO

    PERSONAJES DESTACADOS DE TENANCINGO:

    ALBINITA, UNA VIDA DEDICADA A LOS MS NECESITADOS

    TRADICIONES Y LEYENDAS: LA BENDICIN DEL MUERTO

    EL REBOZO DE TENANCINGO EN EL CORREDOR CULTURAL ROMA-CONDESA

    DE LA CIUDAD DE MXICO

  • 2

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  • 3

    POR QU JOSE MARA PINO SUREZ

    ES MI HROE FAVORITO

    Est en la naturaleza trgica de los apstoles, el que su calvario se conozca mejor que su obra; o que, en cierta forma, su

    calvario sea su obra

    As como hay hroes en la historia nacional que logran la

    inmortalidad culminando con xito sus intenciones de grandeza o de

    gloria para s mismos o para su pas, tambin hay hroes casi

    annimos, que juegan un papel secundario en la epopeya histrica;

    que no son reconocidos como merecen, y que en algn momento

    pueden considerarse poco influyentes en el resultado de los hechos. Es

    decir, pudieron estar o no, y eso no cambiara nada la historia. Jos

    Mara Pino Surez es uno de estos hroes secundarios quien, a mi modo de ver, y analizando su participacin al lado de Francisco I.

    Madero, puede considerarse aun ms heroico y valiente que el mismo

    Presidente al que acompa a la muerte.

    Ms valiente porque nunca se derrumb su entereza y estaba

    aun ms dispuesto a la muerte que Madero, ya que ste vivi hasta sus

    ltimos momentos una especie de ensoacin que no le permita darse

    cuenta del peligro que corran, incluso llegando a sentirse invulnerable

    por su calidad de Presidente y artfice de la Revolucin que derroc al

    Dictador Porfirio Daz.

    Ms heroico por tanto ms dbil y humano que Madero,

    porque Pino Surez s se dio cuenta desde el principio que seran

    asesinados, y s le reproch a este, no fue por cobarda, sino con todo

    el derecho y la inteligencia que le correspondan, para hacerle ver a

    Madero los errores que estaba cometiendo, los que los llevaran a

    ellos, as como a su hermano Gustavo, a la muerte.

    Durante su prisin en la intendencia de Palacio Nacional al lado de Francisco I. Madero y Felipe ngeles, Jos Mara Pino Surez escribi una carta a su amigo y paisano Serapio Rendn. El

    embajador cubano, Mrquez Sterling, ofreci entregrsela en propia

    mano:

    Dispensa que te escriba con lpiz, pero no he logrado que nuestros carceleros me proporcionen una pluma. Como sabes, hemos

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    sido obligados a renunciar a nuestros respectivos cargos de presidente

    y vicepresidente de la Repblica, pero no por eso estn a salvo

    nuestras vidas. Creo que peligran aun ms que antes. Nunca estuve de

    acuerdo en esas renuncias precipitadas, pero el presidente Madero

    insisti. Me pareca un verdadero acto suicida. Yo sugera

    presentarlas, s, pero al tiempo en que estuviramos ya embarcando en

    Veracruz rumbo al exilio. Y an ah, por lo menos dejar constancia de

    que nos forzaron a firmarlas. Porque una vez que hemos renunciado a

    nuestros cargos, somos ciudadanos comunes y corrientes y Huerta

    puede hacer con nosotros lo que le venga en gana, no te parece? Por

    eso, yo no soy tan optimista como el presidente Madero respecto a

    que Huerta cumplir su palabra de respetar nuestras vidas. Por qu

    ese afn de confiar en alguien como Huerta? Temo lo peor, y en caso

    de que suceda, te ruego que hables con Mara, mi esposa, sobre las

    circunstancias trgicas de mi muerte. Se lo he escrito veladamente

    para no angustiarla, pero creo que har falta que alguien hable

    personalmente con ella apenas est yo ausente de este mundo. La

    pobre quedar sola, con apenas unos cuantos pesos ahorrados, y seis

    hijos a los cuales criar y educar. Sabes lo peor, mi querido Serapio,

    lo que ms me duele de esta situacin? Que por consejo de ella,

    precisamente el da en que fuimos arrestados, por la maana le haba

    yo presentado mi renuncia al presidente Madero y l, por fin, la haba

    aceptado cuando le expliqu que lo haca por mi familia y nada ms

    que por mi familia. Lo entendi y hasta me dese suerte en la nueva

    actividad que fuera a emprender, que estara totalmente alejada de la

    poltica, por supuesto, le dije. A m, no tengo duda, la poltica me

    endilg un sueo que en realidad era una pesadilla. En efecto, durante los das en que estuvo preso en la

    intendencia de Palacio al lado de Madero y ngeles, las palabras de

    Pino Surez insistieron en su rechazo a cualquier actividad poltica y

    que quien correra la peor suerte de los tres era l. Al embajador

    cubano, Mrquez Sterling, le dijo:

    - Qu he hecho yo para que quieran matarme, seor

    embajador? Crame usted que slo he deseado hacer el bien, respetar

    la vida y el sentir de los ciudadanos, cumplir con las leyes y exaltar la

    democracia. Pero la poltica slo me ha proporcionado dolores y

    decepciones y un hondo sentimiento de frustracin. Ni siquiera tengo

  • 5

    la vocacin de martirio del presidente Madero y del general ngeles.

    No saba yo en la que me meta cuando acept el puesto de

    vicepresidente. La poltica, al uso, es slo odio, intriga, falsedad,

    lucro. Hoy lo veo con claridad y les doy la razn a quienes me pedan

    que me alejara de ella. No es cierto que el mejor medio de gobernar a

    los pueblos de nuestra raza lo da el nimo perverso de quienes los

    explotan y oprimen?

    A Felipe ngeles le dijo estas palabras profticas:

    - A usted no se atrevern a tocarlo, general, por su rango

    militar. En cuanto al presidente Madero y yo, no le parecemos como

    en capilla? Como que el odio prevalecer por sobre la reconciliacin y

    espritu democrtico, en los que tanto ha credo el presidente Madero.

    Con Madero insisti sobre el odio:

    - Es extrao, este puesto, la vicepresidencia, el puesto por el

    que estoy aqu. El puesto para el cual me eligi entre tantos, y por el

    que tantos otros se pelearon; que le caus los ms graves conflictos a

    partir de que fue usted presidente; el que consideraba de mayor

    importancia dentro de su gabinete; ese puesto es el ms ingrato que

    puedo imaginar y hoy no volvera a aceptarlo de ninguna manera. Hoy

    me alejara como de la peste de todo lo que oliera a poltica Me persiguen y me perseguirn los mismos odios que a usted, seor

    presidente, sin la compensacin de sus honores y su gloria, que se

    acrecentaran si lo mataran. Por eso mi suerte tiene que ser ms triste

    y amarga que la suya.

  • 6

    En la pieza haba sillones de piel oscura, una pequea mesa de

    mrmol, un gran espejo que presida y pareca eternizar cuanto ah suceda, y los tres camastros en donde dorman los cautivos. Una

    de las puertas daba a un depsito de trastajos, sin ventilacin, que

    serva de comedor, y la otra, al lado de una ventana, con un centinela

    inconmovible afuera, como de piedra y una bayoneta que atrapaba los

    rayos del sol, se abra al patio de Palacio, con grupos de soldados

    conversando, adormilados, sentados en el suelo, sacando brillo a los

    botones, aceitando los rifles, boleando las botas, remendando las

    mantas o inclinados apetentes sobre una olla de barro que se meca

    sobre unos palos cruzados, mientras las mujeres, enrebozadas,

    aplaudan frente a los fogones con la masa de maz.

    Mientras miraba ese patio con un rostro que pareca derrumbrsele sobre la palma de las manos, Pino Surez pensaba en la futilidad del poder humano y sus avatares, en tanta sangre intil

    derramada. Cunto tiempo haca que en ese patio se escucharon los

    gritos jubilosos de Viva Madero, abajo la dictadura!? Viva el partido

    antirreeleccionista! Gritos que para Pino Surez, en aquel momento,

    se entreveraban sin remedio con los otros: Viva Porfirio Daz! Viva

  • 7

    la revolucin de Tuxtepec! O an un poco antes apenas un parpadeo: Viva el batalln de supremos poderes! Viva la repblica! Viva Benito Jurez! O: Que viva el emperador! Que

    vivan Mxico y Francia! O: Que viva el padre de la repblica! Que

    viva el general Santa Anna! O: Que viva el ejrcito de las tres

    garantas! Muera el congreso! Viva Agustn Primero! Presinti

    Pino Surez que al cruzar por primera vez el patio central de Palacio

    que por ah lo llevaran para conducirlo a la muerte? Saba que ese

    patio, simblicamente, a fines de 1700, lo convirtieron los

    comerciantes de la Plaza Mayor en infame burdel y en la madriguera de jugadores y borrachos, segn noticias de la poca?

    La poltica, al uso, es slo odio, intriga, falsedad, lucro. Record, sin embargo, alguno de sus versos juveniles, como

    aquel que titul Alma de lucha, que en su momento consider uno de

    sus predilectos?

    Comb