Sus ltimos d­as

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  • Digitalizado por: ~Q!E .B9L~~O~

    17 DI.; DICIEMBRE Acebo de hacerle una visita y me ha producido fo impresin de uh

    guerrero en cnsrs, o de un bravo autcrata feudal, dueo de her ca y cuchillo

    Llegaba yo de buen humor para referirle pasajes

    fiesta el semblante mucho de suprema tristeza de esa tristeza que dejo huellas imborrables cuando muerden el dolor y los desengaos de lo vida

    Poco a poco llegamos a hablar de las cosas del pas, de !os viejos amigos de la juventud

    Entre los nombres, se dice uno el de Maldonado, el poeta

    ~Qu hace Manuel?, me pregunta Cundo podr ver lo? Quiero verlo Cmo est? Est vie- jo? Est joven? Trabaja?

    -Dado nuestro medio -fe diga- tan escaso de estmulos, hace oigo, pero podra tal vez hacer ms Hace poco termin su poema PROMETEO, que ha dado a conocer en conferencias pblicas Es un trabajo de estructura filosfica

    -Ya es tiempo que su nombre debiera ser ms conocido, dice

    Despus me habla de un doctor mdico, -Sabio amigo, exclama

    -De otro poeta del pas se expresa con onirnc- cin.

    Refirindose a lo nueva floracin intelectual, dice -Hay aqu madera pero algo bueno, hay base

    lo que falta es mejor orientacin artstica, estudio psi- colgico, medio propulsor, ms fceno.

    Y como la conversacin Jo fotigord, guorda sl- lencio

    Mmento despus lo lnterrump para decirle: -No fu a la estacin o encontrarte porque no

    estaba seguro del da de tu llegada -S, as lo quise yo! No quise dar noticia al

    pblico pot a evitarme esas ovaciones que dicen me estaban pi eprn ando Las ag, cdezco, pero no las re- sisto En Len me hicieron una, fuerte, brillante El estado de mi salud es delicado, y los vivas, los gritos, los discursos, los abrazos y apretones de mano me so- focan Vivo a dieta rigurosa, con lquidos.

    No creo conveniente prolongar la entrevista. En momentos en que me retiro, el poeta pide un

    panecillo de magnesia que muerde pausadamente co- mo un pan eucarstico.

    Observo el cambio que ha tenido, desde 1908, ltimo vez que estuvo en Nicaragua, cuando lo conde- cor Id Municipalidad de Managua con medalla de oro, que le coloco en el pecho doa Blanca de Zeloyo

    Hoy ... : qu diferencio! No: slo fatiga monl-

    15 DI; DlCIEMBRE DE 1915 Me apresuro a visitar dl poeta, en la I esidencia

    de su esposa, casa de un piso, a una cuadra del Parque Central Hace una maana opaca, de suave ternpe- 1 oturo

    Ocupa un cuarto contiguo af saln, bien aireado, casi con lujo Enmedio, el catre pintado de neqr o, con molduras de bronce. A un lado la cama de su escoso, un guardan opas de lunas venecianas, butacas blancas de junto, cofres de viaje cerrados, una chaise long, y mesa de servicio, con frascos y drogas

    Cerca del catre una mesita con libros, pauelos, su reloj de bolsillo, sus anteojos de oro

    Lleg de Len anoche Viene enfermo, casi grave Padece -dicen los mdicos- de cirrosis del hgado, consecuencias del abuso del alcohol

    Est plido, delqodo, exnqe. Tiene la piel tronsporente Presenta el aspecto de un hombre de 60 aos SL1 abdomen est obultodo, hinchado Lo mirudo es dormido, ~I prpado cado, un prpado pe- sado, grueso

    Lo encuentro tendido, como un len en reposo, en una fino hamaca de pita. Est correctamente vestido de cimarillo: omericonc, chaleco, pantaln y zapatos La corbato es ozul-cloro

    Se incorporo, lleno y franco, y me da un abrazo fraterno Nada de orgullo Me distingue siempre con su viejo cario.

    -Qu tl?, me prequnto Es breve su palabra, fatigoso el acento. Me do

    pena y dolor Y articulo las frases usuales ~Cmo est Ud? -No, de usted, no Tutorne siempre. Esos

    tratos de hermanos son ms gratos Despus continu -As, ya lo ves Tengo no s qu grave com-

    plicacin Cosas del estmago, del hgado, qu s yo? -Y los mdicos qu dicen? -Los mdicos? Yo no creo en los rndi-

    ces! Han dicho tantas cosas desde Nueva York en donde recib el golpe moi tal, el hachazo, digamos.

    Y habla sobre sto

    l EN MANAGUA

    Llterato, periodista, rirofcsor y n,aedro de J1.1vnt11da, nmy qu.

  • Digitalizado por: ~N"RI,PJE .B9L~..l~O~ -

    19 DE DIClEMBRE Daro ha posado mala noche Ansiedad, retortijones, nuseas,

    hemorragia intestinal Su estado es delicado Tres mdicos de la loca-

    lidad estn en consulta los doctores Emilio y Enrique Polfas y Jernimo Ramrez

    Lo han auscultado y entre otras cosas aconsejan inyecciones de ernetinc.

    Despus que se retiran me introduce fa esposo. Lo encuentro en su catre, en ropas menores. Bajo un mosquitero lifa, aparece como tras una

    niebla Tiene 38 grados de temperatura Los labios delgados, estn rojos, lo lengua roja

    No pierde Id belleza de los manos, su orgullo fsico, aquellas "manos ducales", siempre finos, aristocrti- cas Tiene envuelto el estmago en franelas blancos y sobre ellas piyama cleste de seda

    -He pasado mala noche, me dice, 'mala, psi- ma El estmago ha crecido un centmetro. Me aconsejan chofagogue Creo que he sido vctima de las drogas.

    Se exalta poco a poco -Anoche, -dice-. se qued a velar el poeta

    Jos Olivares El sueo fue vencindolo por minutos, no obstante su contrario propsito, hasta quedarse dormido. Entonces empez a roncar. Como yo esto be insomne, me desesper No hoy pena mayor para

    nado, yo me entretengo en ver los rosales del jardn un jardinillo fragante, frente al cuarto del poeta '

    A la puerto, pendiente del techo, se columpiQ un concrio, amorillo oscuro, con collar negro, en su jautCJ de oro Salta garbosamente y de momento esponja el buche, encumbra el pico y echa al oire su msica Qu delicadeza de trinos! Qu dulzuro de notas; Todo un prnclpe de lo meloda Tarda Moldohad~ con el poeta y yo no puedo esperar ms tiempo por rnis urgentes ocupaciones

    Regreso al caer de la tarde. Tiene el poeta gran fatigo y fiebre Una sbana blanqusima cubre su cuerpo Su cabeza, como la de un dios olmpico se destaca sobre lo almohada. El estmago hinch~do ondula corno uno ola. 1

    Su esposa me ofrece asiento Acerco una silleta o orillas del lecho y lo observo Tiene la barba crecida y las mejillas hundidas y rosadas

    De pronto despierta y me ve. Sus manos queman -Ya vi a Maldonado, me dice. Es mi viejo

    amigo Yo gozo con los conocimientos de mi juven tud Poco ho combiodo Ha estado preso, quiere ser Presidente de Nicaragua Me dice que tiene po- pularidad entre los obreros Yo le aconsej que no se meto en poltica, pues los poetas deben tener la visto fij en los cielos y en lo naturaleza, y acordarse poco de los pasiones humanos

    El cansancio es fuerte y no puede continuar. Cierra los ojos y aparenta dormir Una de sus manos, mano blanco y fina, mano ducal, queda fuera de la sbana, como un ptalo plido.

    Indudablemente, est muy grave Me retiro a las diez de la noche

    18 DE OlCIEMBRE llego a casa de Daro a (as once de la maana

    Manuel Maldonado espera en el corredor, que hace de ontesolo Al fin ha lfegado

    Hace un sol hermoso N1 viento, ni brisa Ho- ra de silencio

    Mientras 1o esposa del poeta introduce a Moldo ..

    o cuentos callejeros, como en nuestros buenos tiempos, a fin de hacerle olvidar otgo las penas

    A l le gustan en ciertos momentos las conver- saciones de salsa y pimienta La maana convidaba al esparcimiento, una maana clara, satinada

    Desde que puse los pies en el quicio de su cuarto, me vio Estaba despierto Er an los diez de la mo- ana Sus pupilos, como siempre, se dilataban o contraan en una constante oscilacin misteriosa

    -Buenos dios, le dije -Ya supiste la nueva? 1 me contest -No s nada -Pues, seor, continu -Sucede que a un tal

    Manuel Maldonado, que es orador, y poeta, se le ha antojado no venir a verme, oye Ud ? Puro antojo No ha venido ni o saludarme, ni a darme las gracias porque lo saqu de la prisin

    -S, seor, continu yo lo saqu de la prisin, y estaba en ella por conspirador Gestion ante el Presidente Daz y me concedi su libertad, porque yo queda verlo, nada ms Pero sucede que el hombre se ha encaprichado, y yo, oJ ver la descortesa, estoy sulfurndome tambin, y de momento puedo estallar y dar orden para que lo metan nuevamente o la crcel, y si se me antoja, le mando dor palo, no ya por cons- pirador, sino por rebelde

    Al punto pens que aquelfa exaltacin era obra de su enfermedad Viendo mi duda y quiz algn gesto irnico en mi semblante, sospech lo que yo pensaba, pues me dijo al instante

    -No es cosa de enfermedad Tengo firmes mis potencias, y si no viene hoy o maana, concelo mi fianza, hago que lo encierren de nuevo; y, si se mues- tro terco, te ccern los palos Tengo ahora los instin- tos de Bm ba Azul Conmigo nadie juega

    Observando su nerviosidad cre oportuno seguir el humor de su musa brava, y le dije

    -Tienes razn No me explico ese olvido e in- diferencia del poeta, a quien has favorecido con tu fianza

    -Pues yo s me Jo explico. Se (e ha metido ser Presidente de la Repblico, y ya fe parece que lo es Por eso me ve as. Pero que se ande con cuidado, porque yo te bajo los humos presidenciales muy tem- prano, se los bajo

    -Si quieres, le contest, yo fe pasar alguno noticia

    -No quiero nada de J, ni me importa su des- vo T puedes hacer lo que quieras

    Poco a poco se calm su exaltacin, y, al roto, me dijo

    -Oye si le dices olqo, que sea por tu cuenta, y que no sepa que hemos hablado. Sucede que le ten- go algn cario y me desagrada su conducta

    www.enriquebolanos.org

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    25 DE DICIEMBRE Las doce meridianas Sopla un alisio fuerte Opaco est el da

    y levanta el viento grandes nubes de polvo El lago est agitado Vse de lejos su color de bronce oscuro con salpicaduras blancas

    Contemplndolo, recuerdo al poeta, cuando, en aos ya lejanos, bamos por sus riberos, o por las calles de esta capita