Signos, signos, signos

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    El mundo era tan reciente que muchas cosas care-can de nombre, y para mencionarlas haba que sealar-las con el dedo. (GARCA MRQUEZ, Cien aos de so-ledad.)

    2.1 Definicin y clasificaciones

    Al comienzo de su libro Signo, Umberto Eco nos ha recordado, por me-dio de una pequea historieta, que vivimos inmersos en signos. Y as es. Si un signo es todo cuanto representa otra cosa en algn aspecto para al-guien, entonces la vida humana no es concebible sin signos . Pero es con-cebible sin signos alguna forma de vida? En el lugar indicado, Eco ha es-crito que los fen menos naturales no dicen nada por s mismos, que se vive en un mundo de signos porque se vive en sociedad (p. 11 ). Segn esto, los fenmenos sgnicos, los fenmenos de significacin, seran caractersticos de los seres humanos porque viven en sociedad, y formaran parte de los cdigos que rigen las relaciones sociales entre ellos , o como otros preferi-ran decir, de los usos sociales.

    Sin embargo, es cierto que los animales emiten y perciben diferentes clases de signos o seales. En primer lugar, producen determinados tipos de sustancias qumicas por medio de las cuales dan a conocer ciertos esta-dos de su organismo o determinadas condiciones del emorno. Tales sustan-cias se denominan, por ello, semioqumicas, y furicionan, bien emre indivi-duos de especies diferemes, bien entre los pertenecientes a la misma especie. En este ltimo caso reciben el nombre de feromonas. Segn Antonio Galle-go, en los iosectos, donde han sido muy bien estudiadas, actan corno seales de alarma, dan lugar a la agregacin o dispersin de los individuos de la colonia , regulan su conducta sexual y condicionan su organizacin social. En los mamferos, las feromonas participan en la organizacin jerr-quica de grupos, en la delimitacin del territorio que ocupan, marcado de individuos y en la conducta sexual (

  • 24 Principios de Filosofa del Lenguaje - - -- ""- ----- - --esperar, y el autor subraya, las respuestas desencadenadas por estas sustan-cias son estereotipadas en los insectos y relativamente flexibles en los ma-mferos, como corresponde a las diferencias en la evolucin del sistema nervioso, llegando en el hombre al extremo de que hace dudoso que se pueda hablar en su caso de feromonas (op. cit., p. 8). Tal vez lo que hay que pensar es que la utilidad de stas decrece en el hombre ante medios de comunicacin ms eficaces, de tal manera que el sistema feromonal queda atrofiado. Es igualmente cierto, de otra parte, que existen adems, entre los animales, seales fsicas, como el conocido baile de las abejas por medio del cual se dan a conocer unas a otras la direccin y distancia aproximada de la fuente alimenticia respecto a la colmena (efr. Van Frisch, La vida de las abejas, cap. 11) . Constituye todo esto ejemplos de signos? Se notar, naturalmente, que hay en estos casos una comunidad de individuos en la que funcionan las seales mencionadas; pero entre esas comunidades y las sociedades humanas hay toda la distancia que separa a la naturaleza de la cultura. El uso de tales medios de comunicacin y de significacin, su produccin e interpretacin, no es algo propiamente aprendido; cons-tituye el producto directo del desarrollo espontneo de las capacidades bio-lgicas de la especie. Es exclusivamente natural. En este sentido, y en contra de Eco, s hay fenmenos naturales que digan algo por s mismos (aunque siempre para algn organismo) , y no veo ningn inconveniente en considerarlos como signos, puesto que tienen un significado.

    Claro est que ni Eco ni nadie pretende negar los hechos semisicos naturales mencionados. La cuestin consiste entonces en recurrir a otra categora que los cubra y los distinga de aquellos procesos o fenmenos semisicos tpicamente humanos, y que como tales son convencionales y re-quieren un cdigo . Para tales efectos Eco utiliza la categora de seal, y caracteriza entonces el signo as:

  • 2. Signos, signos, signos 25 -- -tomamos el humo como signo de fu ego, la huella como signo de la pre-sencia de un ser humano (no por su semejanza con el pie que la imprimi, pues entonces se tratara de un signo icnico) o la luz roja que se enciende automt icamente en el cuadro de mandos del automvi l como signo del bajo nivel de ace ite en el motor. Por lt imo, smbolos O signos simblicos , que son aquellos cuyo carcter de signo obedece slo o principalmente ,11 . hecho de ser as utilizados, y los cua les carecen, por tanto, de relac in ptopia con el .u~jeto signi ficado. Es lo que acontece con la luz roja qUf' ina'iCa-n peligro (cuando, a diferencia de lo que ocurra en el ejemplo anterior, no hay una relacin causal entre el peligro y la luz), y es lo que acontece en general con las palabras. Los smbolos se distinguen claramente de los otros tipos de signos por cuamo solamente adquie ren su carcter de signos en el proceso de la comunicacin, y por lo tanto son signos en cuanto que hay reglas que rigen su uso como tales. Esto es lo que se quiere decir cuando se afi rma que los smbolos son signos por convencin.

    Los trabajos de Peirce, de cuya complejidad, riqueza y dificultades in-ternas no puede dar idea el breve y parcial resumen anterior, tuvieron una gran influencia en Morris, quien, medio siglo despus. desarroll algunas de aquellas ideas en el intento de crear una ciencia general de los signos, una semitica cientfica, que. en la medida en que se vea obligada a tomar en cuenta los procesos y relaciones en los que aparecen los signos (es decir, los fenmenos semisicos) era de orientacin absolutamente conductista. Morris ha caracterizado el signo as: Si algo (Al rige la conducta hacia un ob jetivo en forma similar (pero no necesariamente idntica) a como otra cosa (B) regira la conducta respecto de aquel objetivo en una situacin en que fuera observada, en tal caso (A) es un signo (Signos, lengua;e y con-ducta, cap. 1, secc. 2). La conducta a la que aqu se alude es la de cualquier organismo, y por consiguiente la categora de signo abarca a los medios de comunicacin animal. Ntes~ que la anterior no es, en la intencin de Morris, propiamente una definicin, pues Morris deja abierta la posibilidad de que haya signos que no cumplan con esas condiciones, y hay que subra-yar que esta posicin todava la mantiene en un libro muy posterior a la obra clsica citada (dr. La significacin y lo significativo, cap. l. secc. 2). As entendidos, los signos se dividen para Morris en dos categoras funda-mentales, seales y smbolos. Un smbolo es un signo que produce el intrprete para que acte como sustitutO de algn otro signo del cual es sinnimo (Signos ... cap. 1, secc. 8); segn esto, las palabras. en general. son smbolos. Una seal es cualquier signo que no sea smbolo; por ejem-plo, el pulso es seal de un cierto estado del organismo.

    No muy diferente es la clasificacin bsica de los signos ofrecida por SchaH, quien, tomando tambin como categora ms general la de signo, di!'tingue entre signos naturales (sntomas) y signos artificiales (Introduc-cin a la semntica, p. 180 Y ss.). Estos ltimos los clasifica a su vez de manera un tanto complicada e introduciendo ya considerables diferencias terminolgicas con respecto a Morris. En primer lugar contrapone, dentro

  • 26 Principios de Filosofa del Lenguaje ----,. ... ~ de los signos artificiales, los signos verbales a todos los dems; en segundo lugar, distingue, en los signos artificiales no verbales, entre los que deno-mina seales y los que llama signos sustitutivos. El criterio de la distincin es la funcin que cumplen; las seales tienen la funcin de influir directa-mente en la conducta humana, mientras que los signos sustitudvos actan sustituyendo o representando un objcw, situacin o acontecimienw. Una seal es, por ejemplo, una luz verde que da paso o la sirena de una am-bulancia que lo pide. Por su parte los signos sustitutivos se dividen en smbolos y los que no son smbolos (que Schaff denomina signos sustituti-vos en sentido estricto). Son smbolos agu~lls ~ignos sustitutivo~_q~.e_.representan nociones abstractas: Ja balanza es smbolo de la justicia, la paloma lo s de la paz, el color rojo simboliza peligro, etc. Son signos sustitutivos no simblicos los que representan algo material, como ocurre con las pin-turas , fotografas y dems signos de tipo icnico.

    Como se ve, la clasificacin de Schaff introduce importantes variantes terminolgicas con respecto a la de Morris, ya que afecta a trminos tan utilizados como seal y smbolo. Mientras que en la tradicin de Peirce y Morris, que ha influido ampliamente en la filosofa analtica y en la se-mitica, el lenguaje se categoriza como un sistema de smbolos (aunque Morris no acaba de decidirse sobre esto), Schaff separa completamente los signos lingsticos de los smbolos. En esto hay que reconocer que se en-cuentra, tambin, en una importante tradicin, la de la lingstica, que se origina en Saussure. En efecto, Saussure distingui entre el signo lings-tico y el smbolo de la siguiente manera (Curso de lingstica general, p-ginas 129 y ss.): el" signo lingstico lo consideraba como una entidad ps-quica compuesta de concepto o significado e imagen acstica o significante, y lo caracterizaba por ser arbitrario, en el sentido de que no hay vnculo interno ni necesario que una significado y significante para constituir el signo. Justamente lo contrario de lo que ocurre en el smbolo tal como Saussure 10 concibe, en el cual hay siempre un rudimento de vnculo natu ral entre significante y significado, y de aqu que el smbolo no sea nunca totalmente arbitrario. Saussure menciona la balanza como smbolo de la jus-ticia, sealando que no vale cualquier otro objeto indistintamente para cumplir esa funcin simblica; la balanza tiene algo, la posicin de equi-iibrio que se pretende conseguir entre sus brazos, que se asemeja al con-tenido bsico del concepto de justicia.

    La influencia de las definiciones de Saussure ha sido muy profunda en la teora lingstica, y particularmente