Siete Noches (Ensayo) - Borges, Jorge Luis

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Siete Noches (Ensayo) - Borges, Jorge Luis

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  • 1. Jorge Luis Borges Siete Noches (1980)
  • 2. Jorge Luis Borges Siete Noches Pgina 2 de 62 ndice Una - La Divina Comedia ................................................................................................................ 3 Dos - La Pesadilla .......................................................................................................................... 13 Tres - Las Mil Y Una Noches ........................................................................................................ 21 Cuatro - El Budismo ...................................................................................................................... 28 Cinco - La Poesa ........................................................................................................................... 36 Seis - La Cabala ............................................................................................................................. 46 Siete - La Ceguera ......................................................................................................................... 52 Epilogo........................................................................................................................................... 60
  • 3. Jorge Luis Borges Siete Noches Pgina 3 de 623 Una La Divina Comedia SEORAS, SEORES: Paul Claudel ha escrito en una pgina indigna de Paul Claudel que los espectculos que nos aguardan ms all de la muerte corporal no se parecern, sin duda, a los que muestra Dante en el Infierno, en el Purgatorio y en el Paraso, Esta curiosa observacin de Claudel, en un artculo por lo dems admirable, puede ser comentada de dos modos. En primer trmino, vemos en esta observacin una prueba de la intensidad del texto de Dante, el hecho de que una vez ledo el poema y mientras lo leemos tendemos a pensar que l se imaginaba el otro mundo exactamente como lo presenta. Fatalmente creemos que Dante se imaginaba que una vez muerto, se encontrara con la montaa inversa del Infierno o con las terrazas del Purgatorio o con los cielos concntricos del Paraso. Adems, hablara con sombras (sombras de la Antigedad clsica) y algunas conversaran con l en tercetos en italiano. Ello es evidentemente absurdo. La observacin de Claudel corresponde no a lo que razonan los lectores (porque razonndola se daran cuenta de que es absurda) sino a lo que sienten y a lo que puede alejarlos del placer, del intenso placer de la lectura de la obra. Para refutarla, abundan testimonios. Uno es la declaracin que se atribuye al hijo de Dante. Dijo que su padre se haba propuesto mostrar la vida de los pecadores bajo la imagen del Infierno, la vida de los penitentes bajo la imagen del Purgatorio y la vida de los justos bajo la imagen del Paraso. No ley de un modo literal. Tenemos, adems, el testimonio de Dante en la epstola dedicada a Can Grande della Scala. La epstola ha sido considerada apcrifa, pero de cualquier modo no puede ser muy posterior a Dante y, sea lo que fuere, es fidedigna de su poca. En ella se afirma que la Comedia puede ser leda de cuatro modos. De esos cuatro modos, uno es el literal; otro, el alegrico. Segn ste, Dante sera el smbolo del hombre, Beatriz el de la fe y Virgilio el de la razn. La idea de un texto capaz de mltiples lecturas es caracterstica de la Edad Media, esa Edad Media tan calumniada y compleja que nos ha dado la arquitectura gtica, las sagas de Islandia y la filosofa escolstica en la que todo est discutido. Que nos dio, sobre todo, la Comedia, que seguimos leyendo y que nos sigue asombrando, que durar ms all de nuestra vida, mucho ms all de nuestras vigilias y que ser enriquecida por cada generacin de lectores. Conviene recordar aqu a Escoto Ergena, que dijo que la Escritura es un texto que encierra infinitos sentidos y que puede ser comparado con el plumaje tornasolado del pavo real. Los cabalistas hebreos sostuvieron que la Escritura ha sido escrita para cada uno de los fieles; lo cual no es increble si pensamos que el autor del texto y el autor de los lectores es el mismo: Dios. Dante no tuvo por qu suponer que lo que l nos muestra corresponde a una imagen real del mundo de la muerte. No hay tal cosa. Dante no pudo pensar eso. Creo, sin embargo, en la conveniencia de ese concepto ingenuo, ese concepto de que estamos leyendo un relato verdico. Sirve para que nos dejemos llevar por la lectura. De m s decir que soy lector hednico; nunca he ledo un libro porque fuera antiguo. He ledo libros por la emocin esttica que me deparan y he postergado los comentarios y las crticas. Cuando le por primera vez la Comedia, me dej llevar por la lectura. He ledo la Comedia como he ledo otros libros menos famosos. Quiero confiarles,
  • 4. Jorge Luis Borges Siete Noches Pgina 4 de 624 ya que estamos entre amigos, y ya que no estoy hablando con todos ustedes sino con cada uno de ustedes, la historia de mi comercio personal con la Comedia. Todo empez poco antes de la dictadura. Yo estaba empleado en una biblioteca del barrio de Almagro. Viva en Las Heras y Pueyrredn, tena que recorrer en lentos y solitarios tranvas el largo trecho que desde ese barrio del Norte va hasta Almagro Sur, a una biblioteca situada en la Avenida La Plata y Carlos Calvo. El azar (salvo que no hay azar, salvo que lo que llamamos azar es nuestra ignorancia de la compleja maquinaria de la causalidad) me hizo encontrar tres pequeos volmenes en la Librera Mitchell, hoy desaparecida, que me trae tantos recuerdos. Esos tres volmenes (yo debera haber trado uno como talismn, ahora) eran los tomos del Infierno, del Purgatorio y del Paraso, vertidos al ingls por Carlyle, no por Thonias Carlyle, del que hablar luego. Eran libros muy cmodos, editados por Dent. Caban en mi bolsillo. En una pgina estaba el texto italiano y en la otra el texto en ingls, vertido literalmente. Imagin este modus operandi: lea primero un versculo, un terceto, en prosa inglesa; luego lea el mismo versculo, el mismo terceto, en italiano; iba siguiendo as hasta llegar al fin del canto. Luego lea todo el canto en ingls y luego en italiano. En esa primera lectura comprend que las traducciones no pueden ser un sucedneo del texto original. La traduccin puede ser, en todo caso, un medio y un estmulo para acercar al lector al original; sobre todo, en el caso del espaol. Creo que Cervantes, en alguna parte del Quijote, dice que con dos ochavos de lengua toscana uno puede entender a Ariosto. Pues bien; esos dos ochavos de lengua toscana me fueron dados por la semejanza fraterna del italiano y el espaol. Ya entonces observ que los versos, sobre todo los grandes versos de Dante, son mucho ms de lo que significan. El verso es, entre tantas otras cosas, una entonacin, una acentuacin muchas veces intraducibie. Eso lo observ desde el principio. Cuando llegu a la cumbre del Paraso, cuando llegu al Paraso desierto, ah, en aquel momento en que Dante est abandonado por Virgilio y se encuentra solo y lo llama, en aquel momento sent que poda leer directamente el texto italiano y slo mirar de vez en cuando el texto ingls. Le as los tres volmenes en esos lentos viajes de tranva. Despus le otras ediciones. He ledo muchas veces la Comedia. La verdad es que no s italiano, no s otro italiano que el que me ense Dante y que el que me ense, despus, Ariosto cuando le el Furioso. Y luego el ms fcil, desde luego, de Croce, He ledo casi todos los libros de Croce y no siempre estoy de acuerdo con l, pero siento su encanto. El encanto es, como dijo Stevenson, una de las cualidades esenciales que debe tener el escritor. Sin el encanto, lo dems es intil. Le muchas veces la Comedia, en distintas ediciones, y pude gozar de los comentarios. De todas ellas, dos me reservo particularmente: la de Mornigliano y la de Grabher. Recuerdo tambin la de Hugo Steiner. Lea todas las ediciones que encontraba y me distraa con los distintos comentarios, las distintas interpretaciones de esa obra mltiple. Comprob que en las ediciones ms antiguas predomina el comentario teolgico; en las del siglo diecinueve, el histrico, y actualmente el esttico, que nos hace notar la acentuacin de cada verso, una de las mximas virtudes de Dante. Se ha comparado a Milton con Dante, pero Milton tiene una sola msica: es lo que se llama en ingls un estilo sublime. Esa msica es siempre la misma, ms all de las emociones de los personajes. En cambio en Dante, como en Shakespeare, la msica va siguiendo las emociones. La entonacin y la acentuacin son lo principal, cada frase debe ser leda y es leda en voz alta. Digo es leda en voz alta porque cuando leemos versos que son realmente admirables, realmente buenos, tendemos a hacerlo en voz alta. Un verso bueno no permite que se lo lea en voz baja, o en
  • 5. Jorge Luis Borges Siete Noches Pgina 5 de 625 silencio. Si podemos hacerlo, no es un verso vlido: el verso exige la pronunciacin. El verso siempre recuerda que fue un arte oral antes de ser un arte escrito, recuerda que fue un canto. Hay dos frases que lo confirman. Una es la de Homero o la de los griegos que llamamos Homero, que dice en la Odisea: los dioses tejen desventuras para los hombres para que las generaciones venideras tengan algo que cantar. La otra, muy posterior, es de Mallarm y repite lo que dijo Homero menos bellamente; tout aboutit en un livre, todo para en un libro. Aqu tenemos las dos diferencias; los griegos hablan de generaciones que cantan, Mallarm habla de un objeto, de una cosa entre las cosas, un libro. Pero la idea es la misma, la idea de que nosotros estamos hechos para el arte, estamos hechos para la memoria, estamos hechos