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    06-Mar-2016
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Charla íntima con el director de cine, teatro y ópera.

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    Le temo ms a La decadencia que a La muerte

    Sergio Renn

    ENTREVISTA Por: SUSANA PAREJAS - fotos: ADAN JONES

    Con dos proyectos, Incendios en la calle Corrientes y una comedia musical en Montevideo, volvi a su mtier de director teatral. Su vida, entre el trabajo, las exigencias y su fanatismo por Racing. Soy un joven con hbitos de persona mayor, se define.

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    en incendios, renn volvi a trabajar con ana mara picchio, quien haba protagonizado la pelcula la tregua,

    que fue candidata al oscar.E

    legante, pulido, distinguido. Sergio Renn suele recibir diferentes calificativos por su estilo y su forma de hablar. Pero, ante todo, es un caba-

    llero, un gentleman diran los ingleses. Cuando la charla termina, el fro de Buenos Aires obliga a ponerse un abrigo, Sergio lo toma en sus manos y ayuda a colocarlo. Soy un joven con hbitos de persona ma-yor, se define, ante la sorpresa de su gesto. S, Sergio Renn es un total caballero, algo que solo se transforma, solo un poco, cuan-do va a la cancha a ver a su amadoRacing.

    Ms all de las buenas costumbres, Ser-gio tiene otra definicin personal: Soy un milagro de la ciencia. Dos meses en coma por una pancreatitis en 1997, cuando pasa-ba los sesenta, y despus un cncer de la-ringe que dej esa voz spera, ya un rasgo muy personal, son las razones del mila-gro. Pero esas malas historias son cues-tiones del pasado; hoy vuelve a dirigir en el teatro Apolo de la avenida Corrientes, en una puesta donde ejecuta sus dotes como director de cine, teatro y pera. Incendios es la inquietante obra del libans Wajdi Mouawad, convertida en la pelcula hom-nima de origen canadiense, y fue el moti-

    vo de varias noches de insomnio mientras pensaba cmo hacerla. Una obra donde un mandato de la madre muerta, Nawal, pone en accin a dos hermanos gemelos para buscar a un padre que crean muerto y un hermano del que desconocan su existen-cia, bsqueda que los lleva a descubrir los ms trgicos secretos.

    Es un espectculo que a mucha gente deslumbra visualmente. Pero, al mismo tiempo, emociona y conmueve, que es lo que yo les plante a los actores, que todo lo que desde el punto de vista visual este trabajo tena de especial, sorprendente, no serva para nada si ellos no ponan la emocin y el compromiso debido, pero, afortunadamente, es un elenco maravillo-so, comenta Sergio. Vuelve a trabajar con Ana Mara Picchio, la protagonista de La tregua, de la primera pelcula que film y fue candidata al Oscar, el elenco lo com-pletan Esmeralda Mitre y Mariano Torre, en total en escena unas catorce personas.

    -Como fue la decisin de encarar este proyecto especial?

    -Era una obra que yo no conoca, ni siquiera tena clara la existencia de la pe-lcula, subrayo eso porque los procesos suelen ser al revs, en este caso el punto

    de partida fue la obra de teatro. Me fue ofrecida por Daro Loprfido, que es ase-sor de contenidos de Fnix Entertain-ment. l haca tiempo que me ofreca dis-tintas alternativas para hacer un proyecto teatral juntos y siendo todas ellas dignas, interesantes, respetables, ninguna me provocaba lo que yo, a esta altura de mi vida, necesito para involucrarme con un proyecto. Fue leer esta obra y encontrar-me con un material tan diferente, tan mo-vilizador, emocionante y de un final tan sorprendente que inmediatamente sent que me atraa mucho hacerla.

    -La obra trata el tema de la tortura, de los derechos humanos, pero tambin el del perdn, del reencuentro con el pasado y la memoria que bien se puede trasladar a nues-tra historia

    -S, yo creo que el marco histrico que marca este relato tiene su importancia, pero es relativa. Es la condicin huma-na la que est en juego, su posibilidad

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    de amor, de odio, y esa posibilidad, que yo casi dira que es sobrehumana, de ese personaje de tener tal capacidad de amor para poder perdonar a quien tanto dao le ha hecho.

    -Y cmo es su manejo del perdn?-Yo soy de perdonar para las grandes

    cosas, por ah soy un poquito severo. Mi severidad no se traslada slo a los dems, empieza conmigo.

    -Es muy autoexigente?-Soy muy autoexigente en todos los

    sentidos, quiero decir que no me reduzco a ser autoexigente respecto de mis traba-jos y detectar en ellos defectos o carencias que, muchas veces, los dems no perci-ben y se sorprenden cuando yo me enojo, cuando miro y siento que algo est mal. Tengo una mirada selectivamente cruel para encontrar defectos. Pero tambin lo soy en la vida cotidiana.

    -Est pisando lo obsesivo?-Tiene que ver con una formacin en

    tanto en mi condicin de ser humano y, por lo tanto, lo peor tambin pasan a ser los permisos que te das. Y yo trato de dar-me los menores posibles, trato de vivir con cierta tica, no siempre lo he conse-guido, pero es un objetivo de vida que me he planteado desde siempre.

    -Eso tal vez por la formacin que le dio su familia

    -Absolutamente.-Le que sus padres le decan que era un ge-

    nio, pero que adems lo deba saber la gente-S, pero junto con esa necesidad de

    un destino de trascendencia que me tras-mitan, los aspectos morales eran muy importantes. Hoy, decir que trats de ser una buena persona puede provocar sonri-sas en quien lo lea, y cierto sarcasmo, pero tambin fue eso lo que se me ense.

    -Y siente que es una buena persona?-No, sin duda quisiera ser mejor perso-

    na de lo que soy, pero no es un tema que me resulte relevante. Yo trato de vivir con toda la tica que puedo.

    -Alguna vez dijo que se imaginaba una vejez tranquila, y ahora se pone a dirigir con todo lo que implica esta obra. Qu pas?

    -Es as. Porque en la madurez, la vejez, todo lo que cuando uno es joven te provoca, asociaciones por las cuales las angustias, las incertidumbres juveniles se transfor-man en serenidad, sabidura, no s si de-cirte que es mentira, pero por lo menos en mi caso, es mentira. Yo me sigo formulando muchas de las preguntas que me formula-ba cuando era pibe, se han agregado algu-nas ms, tengo muchas ms preguntas que repuestas. Y tengo frente a mis proyectos un tipo de compromiso emocional idntico al que tena cuando era joven.

    -Sigue leyendo cuatro libros por semana?-Depende, ahora que estoy ensayan-

    do en Montevideo una comedia musical, son menos, pero cuando no estoy ensa-yando, s. No lo menciono como un m-rito, es un placer.

    -Cuntos libros hay en su biblioteca?-Deben ser unos siete mil. Es una for-

    ma de expresin, de las mayores que ten-

    a racing sLo Lo veo Por La teLe cuando me enter que gan, Porque me Pongo Loco, Loco, Loco. Prefiero ir a La cancha; sueLo ir con mi amigo gins gonzLez garca, que se divierte mucho conmigo.

    go. En un momento dado, quise infruc-tuosamente hacerla ordenar, de la manera ms previsible, por gnero, por nacionali-dad, por autor, ahora es un caos absoluto.

    -Segn comentan, este seor elegante que tengo sentado enfrente de m, se transforma cuando va a ver a Racing. Hasta dice malas palabras?

    -(Se sonre.) Es muy difcil que yo diga malas palabras, mi repertorio existe pero muy acotado: boludo. Generalmente cuando lo destino a alguien suele ser a un jugador de mi equipo, a un jugador contra-rio frente a un foul o una jugada violenta.

    -Quin lo hizo de Racing?-Un primo mo mayor que, simultnea-

    mente, me hizo de Racing y tanguero, cosa que para mi familia resultaba absoluta-mente ajeno, lejano, distante, casi inex-plicable. Mi pap y mi mam haban sido maestros rurales en Entre Ros y cuando se vinieron ac abrieron un pequeo co-mercio en el Once. Mi casa estaba llena de libros y buena msica. Y, bueno, yo vivo mi relacin con los costados de la cultura popular, con algo que adhiero, como un enriquecimiento, no lo vivo como un re-emplazo, he completado mis posibilida-des de placer.

    -Y de sufrimiento con su equipo?-He sufrido mucho, pero tambin he

    disfrutado.-Cul fue la alegra ms grande?-La Copa Intercontinental del 67. Te

    cuento una ancdota, yo estaba haciendo teatro, La vuelta al hogar dirigido por

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    Torre Nilson, y para poder ir al partido que se jugaba en Montevideo le ofrec a la empresa comprar todas las entradas de ese da, y no me lo aceptaron. De modo que yo estaba en escena mientras se juga-ba el partido con la cabeza dividida, cuan-do empec a escuchar bocinazos en la calle que me indicaban que Racing haba ganado fue escuchar eso y olvidarme, no slo de la letra sino cmo me llamaba. sa fue una alegra inolvidable.

    -Mira los partidos por la televisin?-Por la tele slo veo cuando me ente-

    r que gan, porque me pongo loco, loco, loco. Prefiero ir a la cancha, suelo ir con mi amigo Gins Gnzalez Garca, que ahora es el embajador argentino en Chile y se divierte mucho conmigo.

    -Qu opina sobre la violencia que existe hoy en el ftbol?

    -El nivel de odio que la gente deposita afuera y que en el ftbol tiene un punto particular de expresin, me parece abo-

    minable, que para querer a un club debas odiar a otro. Me parece un mbito para que los peores rasgos de la condicin hu-mana se pongan en funcionamiento.

    -Es cierto que luego de su gestin como director del Coln, cuando no le renovaron el contrato, no fue ms a una funcin?

    -Durante mucho tiempo.-Estaba enojado?-Estaba triste, que es diferente. Duran-

    te aos no slo no iba al Coln, sino que cuando iba por la 9 de Julio, no miraba ha-cia la derecha.

    -Su enfermedad marc un antes y des-pus en su vida. Cmo qued su relacin con la muerte?

    -Ambigua, ambivalente. Creo que la relacin que todos tenemos con la muerte depende de cmo ha sido nuestra vida. A un biafrano muerto de hambre que pesa 32 kilos, la diferencia entre estar vivo y estar muerto no es tan grande, como para quie-nes no hemos vivido el hambre, la miseria,

    la violencia, la tortura, todo el nivel de am-bicin que ciertas vidas s