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revista IES

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  • INDICE

    -PRESENTACIN

    -LOS VEINTE AOS DEL CENTRO

    RECUERDOS

    IMPRESIONES

    -CONSEJOS DE LA ENFERMERA

    CARTA A LOS PADRES

    LA ADOLESCENCIA: 10 CONSEJOS

    -NOTICIAS CULTURALES

    MIGUEL HERNNDEZ

    TESTAMENTO DE GARCA MRQUEZ

    -CUENTOS DE BUCAY

    LAS RANITAS DE LA NATA

    LA PRINCESA BUSCA MARIDO

    -CREACIN LITERARIA

    ALLIUM CEPA

    SONETO

    -CURIOSIDADES

    EXAMEN

    -GALERIA DE IMGENES

    FOTOS DE TOLEDO EN EL SIGLO XIX

    CONCURSO DE ATARDECERES

  • Queridos lectores:

    Tenis ante vosotros el primer nmero de Sherezade, la revista de nuestro ins-

    tituto. Queremos que en ella tengan cabida las iniciativas, creaciones y reflexiones de

    todos los miembros de nuestra comunidad educativa.

    Llegar tan lejos como nosotros queramos. Porque ha nacido para crecer, con la

    imaginacin, la inteligencia y la fantasa de todos los que an estamos convencidos de

    que la educacin, y la cultura, constituyen el mejor instrumento quizs el nico- para

    seguir avanzando hacia un mundo mejor.

    Aqu caben razonamientos y divertimentos. La memoria del pasado y las adivinan-

    zas que nos ayuden a descubrir el futuro. Las matemticas y la literatura. La fsica y

    la qumica. Y por eso, claro, el amor; que ya lo dijo el inminente sabio Severo Ochoa,

    antes que Joaqun Sabina: el amor es la fusin de la fsica y la qumica.

    Y tambin cualquier otro saber que nos ayude a conocer la diversidad del mun-

    do y sus consecuencias, aunque no est etiquetado en ninguna asignatura.

    Queremos que sea la revista de la realidad de la vida y de los cuentos. De mu-

    chos cuentos, de todos los tamaos y colores. Porque, como deca es escritor Luis Lan-

    dero en su libro El cuento o la vida: Hoy ms que nunca la escuela est bajo el signo

    fatal de Sherezade (aquella mujer inteligente que utilizaba la imaginacin para seguir

    viva).

    Nosotros tambin necesitamos la imaginacin para seguir adelante, cami-

    nando hacia esa utopa de la que hablaba Eduardo Galeano, y que siempre est en el

    horizonte y siempre alejndose con l. Por eso, deca el escritor uruguayo: camino dos

    pasos, y ella se aleja dos pasos Entonces para qu sirve la utopa? Para eso sirve, para

    caminar.

    En vuestras manos queda Sherezade. Necesita de vuestras aportaciones y

    fantasa para seguir viviendo, narrando, contando. A nosotros, quienes lanzamos esta

    iniciativa, nos gustara que su historia, como en Las mil y una noches, fuera intermina-

    ble.

    Francisco de Paz

    PRESENTACIN

  • LOS 20 AOS DEL

    CENTRO

    Impresiones y recuerdos.

    Juan Jos Fernndez Delgado

    La verdad es que las emociones se apretaban entre s y pugnaban por salir ms all de

    la flor de la piel. Fue necesario bajar la mano en varias ocasiones para no quedarse al des-

    cubierto entre compaeros y antiguos alumnos, ya mdicos, ya abogados, ya directores de em-

    presa o comerciales, ya maestras, ya madres Los recuerdos saltaban alborotados y se despa-

    rramaban en cientos de imgenes, prximas y precisas muchas, casi tangibles; ms borrosas

    otras entre el fondo de las clases o de una excursin por la Ruta de Don Quijote Todas irre-

    petibles.

    Menos mal que el alma se haba puesto a buen recaudo desde que recib la invitacin para asis-

    tir a los actos programados por la actual direccin del Carlos III y haba buscado toda clase de

    proteccin para emociones y sobresaltos. No obstante, todo aquello que haban atado y bien

    atado la prudencia y la razn se vio desmoronado en un instante al divisar un grupo de gente

    que esperaba ante las puertas del lugar elegido, que es lo que yo haba procurado: estar entre

    los primeros en llegar y encontrarme, ya ajustado, ante cuantos fueran llegando. Las palpitacio-

    nes aumentaban y el caballo cordial aceleraba su paso a medida que me aproximaba al grupo, y

    los apuros de no reconocer con la precisin que yo quisiera a quienes me saludaran los azuzaba

    con ahnco. Y es cierto que en algunas ocasiones tard varios segundos, que se hicieron horas,

    en identificar al antiguo alumno, a las alumnas sobre todo: se acicalan de tales maneras y tan

    diversas entre s que me proclamo incapaz de distinguirlas, de reconocerlas. Entonces, se ponen

    todos mis sentidos en funcionamiento y, al poco, ya por el odo que me trae ecos reconocibles,

    ya por los gestos que atrapo con mis ojos despatarrados, reconozco perfectamente a mi inter-

    locutor. Eso s, que no se me pida que diga su nombre o el curso en que nos encontrbamos a

    diario, pero en muchos casos tambin consigo acordarme: entonces me entra una gran alegra y

    repito David, Vernica o Natalia varias veces; incluso, le pregunto por el compaero o compae-

    ra con quien, compartiendo pasillo, escaleras o patio, se inici en las artes amatorias. Otras

    veces, son ellos quienes despiertan recuerdos puntuales o describen estampas anecdticas y

    puntuales tambin. Me acuerdo cuando me dijo la primera vez en clase que tuviera cuidado

    porque me iba a caer. Chaval, oye chaval, que te vas a caer, fue como me dijo. Que me voy a caer?, si estoy bien sentado, le contest. Pues aunque ests bien sentado, que a pesar de mi miopa bien que lo veo, estabas ya en el alfizar de la ventana. En el alfizar de la ventana? Cada vez entiendo menos. Que s, muchacho, que estabas cazando mariposas fuera de la clase. Que estabas despistado. -Y a m me dijo un da: Chaval, que se te ha cado el libro. Y como miraba hacia los lados y debajo de la mesa para ver si vea el libro que no haba llevado a clase, mis compaeros de rean

    y yo cada vez me azoraba ms.

    -Que no veo libro ninguno, profe.

    -Chaval, quiero decirte que tienes que traer el libro a clase. Cuntas veces ms debo

    decrtelo para que hagas caso?

    En el acto propiamente dicho, las fotografas se perseguan unas a otras, como impidien-

    do que ninguna se aposentara como una seorona y desplazara a las dems. Chispazos, fogona-

    zos del pasado prximo, tan prximo que an se roza con el presente. De los discursos dir

    Dijeron casi todos los oradores que veinte aos es muy poco tiempo. QUE veinte aos es poco

    tiempo! No lo doy por cierto: veinte aos es una eternidad, pues ahora mismo ninguno de los

    alumnos del Instituto cuenta con esa precisa y preciosa edad. Y hablando de la historia del

  • LOS 20 AOS DEL

    CENTRO

    Centro, toda ella segada por la guadaa del 2 y encerrada en la oquedad del 0, es mucha histo-

    ria: desde su ubicacin el la Avenida de su nombre, que yo no conoc, hasta su llegada a los altos tole-

    danos de la Avenida de Europa, que ponan los mismos pies de los cigarrales al alcance de la vista sal-

    vando el Tajo, hay mucho trecho, y muchas selectividades, y muchos intercambios culturales, y mu-

    chos enfados y disgustos escolares, y muchas alegras, y muchas gargantas rotas y calcinadas Toda

    la historia de la literatura, desfiles de escritores, comentarios de texto, que muchas veces regre-

    saban a la carteraVeinte aos son muchos aos y marcarn una etapa irrepetible del Carlos III, eta-

    pa en la que se consumieron los ltimos rescoldos de lo que haba sido un excelente bachillerato. Lue-

    go lleg la malhada LOGSE con todos su progres de pacotilla a cuestas, y con ella el derrumbamiento

    y la hecatombe escolar. Lamentablemente, no me equivoco: ah estn las pruebas

    Y ms fotografas, y ms oradores y ms recuerdos entraables. De todas las fotografas retengo

    una en mi retina: aquella en la que la voluntad caprichosa del proyector paraliz la imagen dejando al

    presi Barreda como si estuviera enterregado, entrebarrotado. La recordis? O fue una errnea

    sensacin ma?

    En la cena, la cordialidad se deslizaba por los manteles de los comensales, amigos y compaeros que

    se encargan de prolongar la ardua tarea de ensear, de ensear tambin fuera de las clases, y los

    domingos y dems fiestas de guardar...

    Apreciados compaeros del claustro del Carlos III, gracias por la cordialidad y el buen rato que me

    hicisteis pasar. Y a vosotros, apreciados ex alumnos, que las varillas del abanico vital se os vayan per-

    filando cada vez ms claras. Si an no es as, sabed que an contis con el beneplcito de la juventud.

    Y a la direccin del Carlos III, muchas gracias por esta iniciativa y nimo para esperar y preparar el

    veinticinco aniversario que, ay!, est ya a la vuelta de la esquina.

    En el acto propiamente dicho, las fotografas se perseguan unas a otras, como impidiendo que ningu-

    na se aposentara como una seorona y desplazara a las dems. Chispazos, fogonazos del pasado prxi-

    mo, tan prximo que an se roza con el presente. De los discursos dir Dijeron casi todos los orado-

    res que veinte aos es muy poco tiempo. QUE veinte aos es poco tiempo! No lo doy por cierto:

    veinte aos es una eternidad, pues ahora mismo ninguno de los alumnos del Instituto cuenta con esa

    precisa y preciosa edad. Y hablando de la historia del Centro, toda ella segada por la guadaa del 2 y

    encerrada en la oquedad del 0, es mucha historia: desde su ubicacin el la Avenida de su nombre, que

    yo no conoc, hasta su llegada a los altos toledanos de la Avenida de Europa, que ponan los mismos

    pies de los cigarrales al alcance de la vista salvando el Tajo, hay mucho trecho, y muchas selectivida-

    des, y muchos intercambios culturales, y muchos enfados y disgustos escolares, y muchas alegras, y

    muchas gargantas rotas y calcinadas Toda la historia de la literatura, desfiles