Revista Insurrección N.436

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Edición No.432 Julio/07/2014 Revista Insurreción Edición No.436 Agosto/04/2014 Revista Insurreción

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Edición del 4 al 10 de Agosto de 2014. Revista Semanal del Comando Central - COCE del Ejército de Liberación Nacional de Colombia

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EDITORIAL 4La Maldición Guajira

Los Artistas Proponen una Cultura de Paz 8Autor: Artistas Colombianos

El Problema NO es del Niño, es del Sistema 12Autor: Luis Carlos Guerrero Ortega

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Cuánto Falta para Superar El “Todo Vale” 20Autor: Jorge Nario Castro Mejía

¿Por Qué el Nazi-Sionismo Masacra al Pueblo Palestino? 23Autor: Ismael A.

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¿Qué tiene que ver la sequía que sufre la península de la Guajira, con la muerte allí de 58 niños indígenas cada mes debido a enfermedades curables, y con que la producción de carbón colombiano del 2013 al 2014 suba de 6,1 millo-nes a 8,2 millones de toneladas mensuales?

La explicación la tiene la llamada Maldición Guajira, por la cual, entre más aumenta la explotación de las minas de carbón de El Cerrejón, más sequía y más muertes de infantes sufrirá la población de este departamento del Caribe colombiano.

Si la explotación de las minas de carbón a cielo abierto de El Cerre-jón, las más grandes del mundo, completa tres décadas, ¿a dónde ha ido parar tanta riqueza?, ¿cuánta se han llevado las empresas multinacionales?, ¿dónde está el dinero recibido por regalías?

Iguales interrogantes hay que hacer frente a la producción de gas mar adentro, que también desde hace tres décadas realiza la mul-tinacional Chevron-Texaco en el mar territorial enfrente de esta pe-nínsula, en los campos de Chuchupa y Ballena.

Si la península de la Guajira -que tiene una extensión igual a la república de El Salvador-, sufre de sequía, no es porque tenga me-

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La Maldición Guajira

nos ríos y aguas subterráneas, que ese país centroamericano. Son numerosas las aguas que descienden hacia el suelo guajiro por la vertiente norte y noreste de la Sierra nevada de Santa Marta; como también son numerosas las aguas que nacen en los Montes de Oca, que marcan la frontera con Venezuela.

No hay que maldecir a fenómenos naturales como El Niño, por su-puestamente ser el principal generador de la sequía, la hambruna y las pestes; porque éstas son consecuencia de la explotación inmi-sericorde de la naturaleza y de la gente, durante muchísimos años.

Alguien se ha preguntado, ¿cuál ha sido el impacto contra las aguas superficiales y subterráneas, que han provocado 30 años de explotación carbonera intensiva?

No lo decimos nosotros. Lo dice la agencia de la ONU, Comisión económica para América Latina (CEPAL), en sus recomendaciones entregadas al gobierno de Santos en abril pasado, donde “llama seriamente la atención sobre la alta presión que sobre la biodi-versidad y los ecosistemas están ejerciendo industrias extractivas insuficientemente reguladas”.

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Este informe encargado por el gobierno a la CEPAL tiene la fi-nalidad de marcar metas, que debe cumplir el Estado colom-biano, para que pueda ser ad-mitido en la Organización para la cooperación y el desarrollo económico (OCDE).

El mismo informe resalta la abismal inequidad que sufre la población colombiana, que para la OCDE significa “uno de los principales problemas ambien-tales”, que padece Colombia.

El miserable estado de los ser-vicios de salud pública convierte

La Guajira, en una zona en con-diciones de vida similares a las más marginadas de África. En Ruanda la tasa de mortalidad de menores de cinco años por cada mil nacimientos es de 55 y en esta península colombiana es de 45.

Otra muestra de la horrorosa inequidad que consume en vida al pueblo guajiro es la altísima desnutrición infantil, que azota a 18 mil niños en Manaure, 17 mil en Uribia y 2 mil en Riohacha la capital departamental, según cifras de la Defensoría del pue-blo.

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El Departamento nacional de estadística (DANE), reporta que entre el 2008 y el 2013, en La Guajira murieron 4.151 niños menores de 5 años: 278 por fal-ta de comida, 2.671 por enfer-medades que pudieron haberse tratado y 1.202 que no alcanza-ron a nacer. La gran mayoría de ellos pertenecientes a las etnias indígenas Wayuu, Wiwa, Kogui, Arhuaco y Kankuamo.

Lo que no alcanza a analizar la CEPAL, es cuál es la relación existente entre la tremenda in-equidad social que hay en Co-lombia, y la explotación sin me-dida de sus recursos naturales.

La Maldición Guajira lo explica todo, entre más riquezas natu-rales haya, más se enriquecen unos pocos, al tiempo que se empobrece la mayoría de la población.

Quitarnos de encima esta Mal-dición, que sufre La Guajira y todas las regiones de Colombia es obra de la movilización y la presión de las mayorías nacio-nales, hechas en contravía de la elite gobernante y de las empresas multinacionales, que se lucran con el saqueo de los Bienes comunes pertenecientes a todos los colombianos.

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Artistas Colombianos

Los Artistas Proponen una Cultura de Paz

24 de julio de 2014.

Carta al presidente Santos (apartes)

Esta carta tiene dos destinatarios importantes. Uno, usted, Señor Presidente de la República, doctor Juan Manuel Santos, a quién le depositamos una enorme cantidad de votos por el anhelo de la Paz. Y otro la opinión pública. Es una carta de esperanza.

Presidente:

En este país estamos con las esperanzas puestas porque vislum-bramos, después de muchos muertos, desaparecidos y de grandes frustraciones y aplazamientos a la solución política del conflicto, que la Paz, además de necesaria y urgente, es posible.

Eso no nos impide ver los enormes obstáculos por los que atraviesa esta esperanza. Los enemigos de la Paz son muchos y muy podero-sos. Existe también un enemigo silencioso e intangible que actúa de manera secreta y ofrece el mayor de los peligros. Es el imaginario de los colombianos y colombianas que ha sido manipulado y daña-do por tantos años de exclusión, autoritarismo y desafecto.

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Han sido muchos los años en los que se le ha ido instalando a la gente la idea de la salida violenta para solucionar los conflictos. Y con esta bandera se han excluido grandes opiniones y propuestas de los movimientos sociales, así como de los intelectuales y artistas.

Tenemos que reconocer, Presidente, que tenemos una democracia recortada e incompleta.

Quienes suscribimos esta esperanza provenimos en su mayoría de las artes, las letras y la academia. Sentimos la necesidad de que se produzcan reformas no sólo en el campo de lo social y político. Proponemos emprender una gran reforma que le otorgue a la Paz la dimensión cultural, que sea capaz de contribuir desde el universo simbólico a la reparación y a la destitución de la idea peregrina de la necesidad de la violencia, el autoritarismo y la confrontación para solucionar los conflictos. Promover la cultura para la paz es impostergable. La transformación de los espíritus hay que empren-derla desde ahora.

La solución política requiere con urgencia de una cultura que pro-mueva y aclimate la paz. Proponemos una reforma cultural de fondo que contribuya al gran debate de las ideas que necesitamos para orientar nuestro destino hacia una sociedad en paz con justicia so-cial. Una reforma cultural que nos permita convertir a Colombia en un país -por excelencia- donde florezca la creación en las ciencias, las artes, el deporte y la técnica. Un lugar de creación en el arte y en la política. Un verdadero centro de pensamiento desde donde podamos aportar a la construcción de la paz y a la ampliación de la democracia en nuestro territorio. Y contribuir, desde las artes, la inteligencia, la cultura y el deporte, a las mejores y más creativas relaciones con los países vecinos y con el mundo.

(…) Es hora de darle una oportunidad a la cultura para contribuir a reemplazar la confrontación armada por los grandes y complejos debates de ideas y por las grandes polémicas acerca del destino de nuestro país en el planeta.

Sergio Cabrera. Cineasta.Aura Lucía Mera Becerra Escritora. Periodista. Ex-directora de Col-cultura.Lisandro Duque Naranjo. Cineasta y periodista.Alfredo Molano. Escritor e investigador social.Juan Manuel Roca. Poeta.

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Salvo Basile. Cineasta. Director Festival Internacional de Cine de Cartagena.Simón Vélez. Arquitecto.Jotamario Arbeláez. Poeta.Patricia Ariza. Dramaturga, di-rectora y poeta. Julio César Londoño. Escritor y periodista.Evelio José Rosero. Escritor.Carlos Jacanamijoy. Artista y pintor.Fernando Rendón. Poeta. Di-rector Festival Internacional de Poesía de Medellín.Víctor Gaviria. Cineasta. Jaime Echeverri. Escritor y psi-coanalista.Santiago Rueda Fajardo. PHD en Historia del Arte.Gilma Suárez. Fotógrafa. Direc-tora Fotomuseo.Carlos Satizábal. Poeta y Tea-trista. Profesor asociado Univer-sidad Nacional de Colombia.Nicolás Uribe Pachón. Músico y compositor.Diego Pombo Pintor. Diseña-dor, escultor. Directivo de A jazz go, festival de jazz de Cali.Jorge Bustamante. Escritor.Beatriz Monsalve Actriz. Directo-ra de la sala Salamandra y el grupo Barcoebrio de Cali. Gabriel Jaime Franco. Poeta. Miembro de la organización del Festival Internacional de Poesía de Medellín.Alfredo Garzón. Caricaturista.Felipe Aljure. Cineasta, Director.Gustavo Castro Caycedo. Perio-dista, escritor.Monik Svadie. Escritora y artista plástica.

Víctor López Rache. Poeta y na-rrador.Alberto Amaya. Productor de cine y tv y documentalista.Juan Ángel. Actor.Germán Arrubla. Artista Visual.Raúl García Rodríguez. Músico. Fundador Orquesta Filarmónica Bogotá.Federico Díaz Granados. Poeta y Gestor Cultural.Juan Pablo Ruiz. Economista Ambiental y Columnista.Alejandro Ramírez. Músico. CompositorBruno Díaz Obregón Actor. Mú-sico. Ex concejal de Bogotá.José Luis Díaz Granados. Escri-tor.Jairo Santa. Decano La Salle Co-llege.Raúl García. Cineasta.David Lozano. Artista Visual. Profesor Asociado Universidad Nacional de Colombia.Yolanda Zuluaga. Historiadora. Doctora en Sociología.Alberto Quiroga. Escritor.Ciro Guerra. Cineasta.Daniel Aguirre Licht. Antropólo-go Etno lingüista.Gloria Chvatal. Pintora.Tatiana Mejía. Poeta.Gonzalo Quintero. Economista.Jairo Guzmán. Poeta.Rafael Patiño. Poeta.Fernando “Flaco” Solórzano. Ac-tor de Teatro, Cine y Televisión.Germán Yances. Periodista.Tomás Jaramillo. Director de Teatro.Esteban Jaramillo. Director Ga-lería La Cometa.Diego García. Documentalista.

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Danesis Arce. Productor Audio-visual.Juan Carlos Delgado. Director Audiovisual.Luz Eugenia Sierra. Editora.Juan Camilo Arango R. Artista Plástico. Soler Studio.Jaime Londoño. Editor y Poeta.Gustavo Mauricio García. Editor.Guillermo Santos. Fotógrafo, profesor Universitario.Édgar Salas. Editor.Olivia Miranda. Artista Plástica.Paula Silva. Historiadora, Ges-tora Cultural.Esteban Jaramillo Aristizabal. Promotor Cultural, Galería La Cometa.Juan Badel Flórez. Creador au-diovisual.Ángela María Contreras Millán. Diseñadora industrial, joyera.Diana Drews. Artista plástica.Juan Fernando Jaramillo F. Pintor.Gabriel Silva Rubio. Pintor.Felipe Castelblanco. Artista vi-sual. Academia Real de Arte de Londres.Adriana Ramírez. Maestra en Artes.Verónica Jaramillo Flórez. Arqui-tecta. Ceramista.Mónica Botía. Profesora Pontifi-cia Universidad Javeriana.Natalia Giraldo. Diseñadora in-dustrial.

Laura Jaramillo. Diseñadora de moda.David Armando Palacio A. Maestro en Bellas Artes.Paula Gutman. Docente.Felipe Moreno Salazar. Director del Festival de cortos El Espejo.Carolina Ciro. Cine Libertad.German Ossa. Director Encuen-tro de Críticos de Cine en Perei-ra.Juan Esteban Rengifo. Director Festival de Cine de Popayán.Daniel Bejarano. Festival de Cine comunitario Ojo al Sanco-cho.Gloria Hoyos. Festival de Cine de San Agustín.Fernando Charry. Mirada de Gato del Huila.Ricardo Perea Vargas. Realiza-dor Audiovisual.Juan Bernardo Peñalosa. Profe-sor. Universidad del Tolima.Alberto Cadena. Festival de Cine Sur realidades.José Ricardo Jiménez B. Mate-mático. Gerente educativo.Francisco Restrepo Vargas. Or-ganización Semillas.Salomé Arbeláez Jaramillo. Educadora en Primera infancia.Franky Aljure. Psicólogo Clínico.Jaime Muñoz. Diseñador y ge-rente Dos Diseño Inky.Camilo Acosta. Chef y Gerente A & B.

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No hay duda. En todo el litoral Caribe y en La Guajira ya se siente la sequía. Lo más grave no es la presencia del Niño sino de otros factores que están agravando la muerte, sobre todo de niños y niñas. Mientras los noti-cieros hablan de fallecimiento de niños y niñas guajiras

por desnutrición, nosotros preferimos llamarlas muertes por ham-bre.

Asumimos el concepto del médico Héctor Abad Gómez, destacado dirigente de los derechos humanos asesinado en Medellín, quien en una ocasión dijo “la desnutrición es un eufemismo de los exper-tos para no hablar de hambre. Por eso hay que llamarla como tal: todos los tipos de desnutrición, sea aguda, crónica o global, impli-can experiencias largas o cortas de hambre” (1).

Cada día mueren dos menores por hambre y abandono en la co-munidad Mapashira de Manaure, donde está la mayor producción de sal que abastece el mercado nacional. Y en cada casa de este poblado ha muerto un habitante producto de esta situación. En el centro Hospitalario de Nuestra Señora de los Remedios, de Rioha-cha, en cuatro meses habían muerto 14 niños por falta de comida. La cifra es espantosa. La más afectada, en un 98 por ciento es el pueblo Wayúu.

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El Problema NO es del Niño, es del Sistema

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El que fue director del Instituto de Bienestar Familiar (ICBF), Marco Aurelio Zuluaga, dijo que era men-tira que en La Guajira hubiesen muerto de hambre 4 mil niños en los últimos años. “Están haciendo un gran daño entregando cifras al garete. No hay cifras. No son 4 mil ni 3 mil los muertos, esas cifras hay que ordenarlas” (2). Muy grave que no haya un ordenamiento ni un compilado de información lo que dice mucho de la seriedad de una institución cuyo objetivo primordial es la atención al menor y su bien-estar. Una institución así no merece seguir existiendo.

Y hay funcionarios que culpabili-zan a los mismos indígenas de sus muertes. César Arizmendi, secre-tario de Planeación de La Guajira, sustentó que solo se registran ca-sos de niños muertos por desnutri-ción a orillas de las carreteras. La explicación es que desierto aden-tro los indígenas no recurren a los hospitales, porque no existen o no tienen carné de una Empresa pres-tadora de salud (EPS), o porque no tienen cómo transportarse (3).

La Defensoría del Pueblo había alertado. Un informe en el 2013 producto de una comisión encontró que, además de la falta de comi-da, los indígenas Wayúu no tienen agua potable ni servicios de salud adecuados. Según la Defensoría se debían tomar medidas integrales para atender seguridad alimenta-

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ria de indígenas en La Guajira. Y en debate en el Congreso de la República llamado de control en el mismo año 2013 la De-fensoría repitió el mismo llama-miento (4).

Se violan todos los dere-chos

No hay duda de que en La Gua-jira ha operado una especie de muerte anunciada donde el ca-pitalismo necesita de las muer-tes y la pobreza para poder vivir, es un consumidor adicto de ellas. Y es cierto lo que dice la Defensoría que son muertes perfectamente evitables, in-justificables donde el gobierno nacional es responsable por ac-ción u omisión. La situación que vive el pueblo guajiro es de una

alta violación a sus dere-chos a la vida, a la

salud, la dignidad e integridad, los derechos de sus niños, niñas y adolescentes, a su alimenta-ción y a su educación.

Una muestra. El desabasteci-miento de agua es en todo el departamento, pero más grave en la alta y media Guajira, don-de en el municipio de Uribia sólo hay una cobertura del 5,3 por ciento de acueducto y alcanta-rillado. Esta crisis de agua viola toda la legislación nacional y de la ONU sobre el derecho al su-ministro de un mínimo vital de agua, el cual ha sido ejecutado tan sólo en Bogotá de la mano de un gobierno alternativo.

Las únicas entidades que no reportan crisis de agua son las empresas transnacionales del carbón, quienes tienen el ma-nejo exclusivo de las aguas y disponen del desvío de caños,

arroyos y ríos. La empresa del Cerrejón

preten-

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de desviar el arroyo Bruno que abastece de agua al municipio de Albania y Maicao. Antes lo pretendió hacer lo mismo con el río Rancherías, derrotada en sus propósitos por la moviliza-ción del pueblo y el apoyo na-cional.

La cuestión de la alimentación es grave. El Programa de Ali-mentación y Nutrición (PAN) para La Guajira, sólo funciona durante 10 meses. Pero, lo que más causa indignación es la dieta alimenticia que entregan a los niños. Para un mes entre-gan un kilo de carne, dos pane-las, un kilo de arroz, un huevo para dos niños. Y el ICBF en un programa, llamado Recupera-ción integral, le entrega a cada niño 500 gramos de maíz blan-co, 500 gramos de queso, seis huevos, 132 gramos de leche, 180 gramos de azúcar y cuatro panes de 100 pesos. Con razón

hay muerte por hambre en La Guajira con esta dieta que no es suficiente para una sana y equilibrada alimentación.

La crisis política

A todo el panorama anterior se suma una maldición más a La Guajira, la crisis política en que está sumida, saqueada por la corrupción, atrapada por los poderes mafiosos y paramili-tares que se disputan el control político del departamento. Los dos grupos que se pelearon la Gobernación se acusaron unos a otros de tener nexos con bandas criminales. La pe-lea entre ellos viene dada por quien es más bandido y delin-cuente, quien roba más y quien se adueñaría más del patrimo-nio, quien utilizará más sicarios, más pa-

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ramilitares y más fuerza pública para seguir haciendo presencia amada en toda la región y ase-gurar la gobernabilidad de los peculados, los negociados y las puertas abiertas a las transna-cionales y a todo lo que suene ilícito.

En el debate electoral que es-cogió nuevo gobernador no se hizo mención de la hambruna, de los niveles crueles de ex-plotación a las comunidades indígenas y a los pobres de La Guajira a través del sistema de las grúas humanas, ni de las cri-sis de las instituciones, puesto que ambos movimientos son los auspiciadores y responsables de la debacle del departamen-to. En La Guajira se ha perfi-lado un estado regional narco paramilitar (5). Ambos grupos tienen cercanías a Santander Lopesierra, conocido como “el hombre Marlboro”, extraditado a los Estados Unidos, por lava-do de narco dólares. El actual gobernador, el elegido en las elecciones atípicas es primo her-mano de Lopesierra.

Los braceros, coteros o grúas humanas

En los puertos de La Guajira, sobre todo en Puerto Nuevo, prevalece un sistema laboral donde son los seres humanos a punta de fuerza física cargan

en los hombros las toneladas de mercancías que llegan en los barcos. No hay un sistema me-cánico de descargue. Los hacen los braceros o coteros, llamados grúas humanas.

Ellos transportan día y noche, a sus espaldas las cajas donde vienen todo tipo de artefactos desde llantas de tractor, tele-visores, ventiladores, neveras, estufas y otros. No tienen don-de dormir y lo hacen donde les llega la noche, no hay servicio de alimentación, no tienen un salario básico ni ninguna pres-tación social. Carecen de to-das las garantías, la única de ellas es que después de varios días recibirán 30 mil pesos. Y el puerto es considerado Zona aduanera especial, es decir, hay exenciones tributarias para los productos, para que se pueda beneficiar la economía del de-partamento y la local.

Allí no hay oficina de trabajo y prevención social. La presencia es del estado narco paramilitar. Una situación parecida a la de Buenaventura: un dios verdade-ro, el neoliberalismo gansteril, produciendo extermino, someti-miento, explotación, desarraigo y muerte a dos naciones, dos comunidades culturales históri-cas, los pueblos afros y pueblos indígenas.

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Responder por los mínimos de vida

En La Guajira es evidente el fracaso de la Locomotora minera que no ha proporcio-nado desarrollo y prosperidad a sus habi-tantes. Y lo que va quedando claro es que la salida a la crisis de La Guajira no ven-drá de las manos

de las transnacionales que han azotado, como plaga, el suelo y las riquezas guaji-ras. Estas han sido las culpables de esta larga tragedia y los malos gobiernos. En La Guajira no hay Estado ni gobiernos que representen a la mayoría de la población y al pueblo indígena Wayúu. Hay una crisis de la cual sale mal librada la mayoría de la población.

Hay que preguntarse por qué países como Libia lograron dar-le soluciones técnicas al abastecimiento de agua asumiendo decisiones políticas y medidas económicas, construyendo infraestructuras que irrigaron agua por todo el territorio, ¿Por qué esto no se logra en Colombia, que ocupa el quin-to puesto en disposición de aguas en el mundo, donde todavía un 10 por ciento de la población no logra tener acceso al líquido de la vida? (6).

Tuvo razón el finado presidente Chávez cuando dijo que “no hay que cambiar el clima, hay que cambiar el sistema” (6). Y en palabras de los guajiros, “la cosa no es que no llueva, la pregunta es ¿por qué ha dejado de llover? (7).

La Guajira necesita un Plan Humanitario. Y no vengan a decirnos que no hay suficientes recur-sos económicos, para desplegar este plan que garantice la vida del pueblo guajiro. Recupe-rando lo robado por los empresarios de la po-

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lítica se financiaría este Plan y alcanzaría para mucho más.

Así como se hacen operaciones financieras de salvamentos a los bancos y a las empresas de los poderosos, hay que movili-zar recursos, que el gobierno nacional comprometa los recur-sos económicos necesarios, se generen nuevos dispositivos, institucionales especiales, por-que los actuales están carco-midos por la narco política, se asegure la participación de las comunidades, de instituciones probadas en acciones humani-tarias, con la supervisión de una comisión de congresistas de probada honestidad y servicio a la ciudadanía.

El Plan debe hacer concreto el suministro de agua potable

gratuita para toda la población, para el 90 por ciento que care-ce de ella; garantizar un Plan de alimentación con una dieta ba-lanceada, suficiente, según los estándares internacionales; dis-poner de un servicio de salud de emergencia, de energía. Ade-lantar un plan de construcción de vivienda que tenga en cuen-tas las características culturales de la población y garantizar un ingreso salarial digno y dignifi-car el trabajo de los asalariados de los puertos. Redistribuir la ri-queza para erradicar el hambre y la muerte por pobreza.

Al mismo tiempo que se dispone de un Plan Humanitario se debe echar a andar otro de desarro-llo infraestructural y productivo teniendo en cuenta las identida-

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des culturales de la población. No hay duda que también ne-cesitamos dignificar la política y sacudir los cimientos del estado narco paramilitar de La Guajira.

Hay que abrir un gran debate nacional en todos los escena-rios, porque La Guajira es de todos los colombianos. Porque lo que pasa en La Guajira es un acontecer diario en muchos territorios de la patria. Lo de La Guajira no es la excepción, con-firma lo que se ha establecido en nuestro país como una regla.

Notas

1. Citado por “En Colombia se padecen todas las formas de hambre” de Sara Eloísa Casti-llo Matamoros. Razón Pública, julio 28 del año 2014.

2. Página web Dracamandaca poder informativo sin fronte-ras.

3. Ibíd.4. Ver artículos de crisis política

en La Guajira de los portales Razón Pública y la Silla Vacía.

5. Según la Defensoría del Pue-blo publicado en El Espectador, Bogotá, 23 de julio de 2014, el 10 por ciento de los municipios de Colombia enfrenta crisis de falta de agua potable.

6. Discurso del presidente Chávez en Copenhague, XV Conferen-cia Internacional de la Orga-nización de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, 16 de diciembre de 2009.

7. Palabras de Miguel Iván Ramí-rez Boscán y Mileydis Polanco Gómez, miembros de La Red de Comunicación del Pueblo Wayuu, en la nota periodística de 2 orillas, julio de 2014.

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El sabio Teráclito, discípulo de Sócrates (470 AC - 399 AC), dijo que “el peor enemigo de un gobierno corrupto, es un pueblo culto”. De otra forma, la cultura popular dice que cada pueblo tiene los gobernantes que se merece.

En nuestro país, una cara de la crisis de la sociedad colom-biana es la generalización de la cultura de ganancia fácil y de que “el fin justifica los medios”, costumbres que hace pocos años, con acierto comenzamos a denominar, como la cultura del Todo Vale.

Hubo una época en que el Todo Vale estuvo de moda y los políticos competían por quién lo practicaba mejor. Para bien de los colom-bianos, de un tiempo para acá, el Todo vale se ha venido despres-tigiando y cada vez cuenta con menos defensores públicos, así en privado muchos lo practiquen y defiendan.

Pepe Mojica el presidente de Uruguay, aconseja:

“Los políticos que tienen la ambición de conseguir dinero, están equivocados; deben cambiar de profesión, pueden ser comercian-tes, industriales, empresarios, entre otros oficios; pero los políticos estamos es para servir a los pueblos de manera desinteresada y debemos ser los más humildes y sencillos”.

¿Cuándo será ese cuando, de esa dichosa mañana... en que Co-lombia amanezca con todos sus políticos de oficio, con el perfil

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aconsejado por el virtuoso pre-sidente Mojica?

Un pueblo culto hace la paz

Mientras a los políticos los hace cambiar la presión y el control desde la sociedad, el pueblo va construyendo otra cultura que supera el Todo Vale, con la que siembra la semilla de la paz.

En el país comienza a germinar una nueva cultura social y políti-ca que deslinda con la ilegitimi-dad institucional y la corrupción, incapaces de dar solución a las múltiples necesidades represa-das de las mayorías nacionales.

En plena campaña electoral, fue acertada la realización de contundentes jornadas de mo-vilización, a finales de abril y comienzos de mayo, que obli-garon al gobierno a negociar y a mermar el ensañamiento re-presivo contra las comunidades movilizadas.

La paz se tomó y se impuso en el corazón, la conciencia y el alma ciudadanas, de muchas maneras, en las calles, veredas, grandes avenidas, fábricas, ba-rriadas, universidades e igle-sias, por las mayorías que ca-minan de a pie, los de poncho y ruana, en grandes eventos y jornadas de lucha y movilización como las de los indígenas del Cauca; los pobladores del Cata-

tumbo, Arauca, Boyacá, Huila, Guajira, Nariño y Magdalena Medio. Los campesinos, indí-genas y mineros, estudiantes, madres comunitarias, los cafe-teros, paperos de la dignidad, LGTBI, indignados y emputados contra el régimen, se tomaron las carreteras, bloquearon vías para exigir ser escuchados y buscar soluciones dialogadas y consensuadas con el gobierno.

Para conseguir la participación de la sociedad y en especial de las mayorías de la nación, la de aquellos que no hacen parte de las elites dominantes, hay que levantar espacios propios del movimiento social, espacios autónomos, que garanticen o faciliten la democracia y la par-ticipación. Pero a la vez hay que obligar al gobierno a que los reconozca, a que los tenga en cuenta y tenga que considerar sus propuestas y sus decisio-nes. Sin embargo, ello no pasa-rá de ser un deseo, sino se tie-ne fuerza, capacidad de lucha y de movilización, con el respaldo social para su legitimidad.

De las promesas a las rea-lidades

Llegó la hora que la paz sea un compromiso y una política de Estado y deje de estar al vai-vén de las componendas de los gobiernos de turno. La paz es

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el supremo derecho del pueblo y debe ser garantizado por el Estado, para que salgamos de esta horrible noche de la histo-ria, que tiene sometido al pue-blo a más de setenta años de guerra y despojo por parte de la oligarquía.

Santos le clamó al pueblo para que lo acompañen en su segun-do gobierno, pero es presidente quien debe asumir el compromi-so de acompañar al pueblo en su construcción de la paz, te-niendo en cuenta que hay un gran Movimiento y Clamor por la paz, que va en ascenso y que está esperando realizaciones inmediatas.

Es la hora de habilitar la parti-cipación efectiva y protagónica de la sociedad en la búsque-da de la paz y en la solución a las causas que dieron origen al conflicto social y armado. Y para que continúe el diálogo y la ne-

gociación con la insurgencia, pactando un cese bilateral del fuego, contando con verificación internacional.

Llegó la hora para que los lu-crativos impuestos, contratos y presupuestos para la guerra, no sean un botín de los políti-cos; sino, para que al ser un patrimonio de la nación, sean invertidos en salud y educación de los colombianos.

El régimen debe reconocer su promoción del paramilitarismo, para asumir su desarticulación, como parte del terrorismo de estado, si quieren aportar al logro de una paz estable y du-radera.

Es el momento de hacer reali-dad las transformaciones que el país necesita, por medio de un acuerdo nacional para la paz y la solución política, que concrete una Nación en paz y equidad.

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El genocidio contra la Franja de Gaza prosigue con la apro-bación, el apoyo bélico y diplomático de los países impe-rialistas y con la cobertura de los principales medios de información que ellos dominan. Por esto, el gobierno de Israel tiene la prepotencia de desconocer innumerables

resoluciones de la ONU y la legislación Internacional, que condenan sus agresiones contra civiles palestinos, sin recibir ninguna sanción.

Es una deshonra para Colombia, el pronunciamiento del presidente Santos, del 10 de julio, donde “condena los actos de violencia y te-rrorismo contra el territorio israelí”. El Ejército de Liberación Nacional, se suma a las voces que le exigen al presidente que condene el Holocausto palestino.

Así mismo, el ELN comparte los diferentes pronunciamientos de la ONU, que se centran en la Resolución 242, del 22 de noviembre de 1967, donde por unanimidad del Consejo de Seguridad exige:

; Que se retorne a las fronteras que había antes de la Guerra de los Seis Días, realizada del 5 al 10 de junio de 1967.

; Que Israel respete la soberanía del Estado de Palestina con su capital en Jerusalén Oriental.

; Que Israel abandone los Territorios Ocupados de los Altos del Golán, la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, incluyen-do la Ciudad Vieja.

Ismael A.

Por Qué el Nazi-Sionismo Masacra al Pueblo Palestino?

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; Que devuelva los asenta-mientos ilegales de colonos judíos realizados después de mayo de 1967.

; Que permita el retorno de los millones de refugiados.

; Que libere los presos políti-cos secuestrados en cárceles israelíes.

; Que derribe los muros se-gregacionistas y permita la plena autonomía de los pa-lestinos.

; Que acabe inmediatamente el Holocausto palestino.

; Para parar el genocidio sio-nista-imperialista contra Pa-lestina, se necesita la movi-lización de todos los pueblos del mundo.

La cuna del sionismoEl sionismo es una doctrina que busca el establecimiento de un Estado judío, en los territorios de la actual Palestina. Se desarrolla en varias expresiones ideológi-cas, políticas y religiosas, que van desde corrientes socialistas y liberales, hasta la extrema de-recha racista, también llamada como sionismo nazi.

Aunque el pueblo judío es oriun-do del sur de Irak, migraron hacia el occidente y se fueron asentando y conquistando te-rritorios entre el río Jordán y el Mediterráneo, hasta consolidar un reino. Fueron colonizados y

dispersados en varias ocasio-nes por los grandes imperios de la antigüedad, hasta que el emperador romano Adriano, en 135 DC, destruyó a Jerusalén y a su gobierno, desterrando a su población, lo que dio inicio a la dispersión (diáspora) judía; de ahí en adelante a ese territorio se le denominó Siria-Palestina.

Una importante masa migratoria judía fluyó hacia Europa, donde constituyeron grandes colonias en casi todos los países. Los judíos se especializaron en el manejo comercial y financiero, algunos se convirtieron en gran-des banqueros, que lograron te-ner títulos de nobleza y volverse indispensables para el manejo financiero de las monarquías europeas. Una de estas familias acaudalas es la dinastía Rost-child.

A finales del siglo XIX y comien-zos del XX, se reactivaron varias corrientes sionistas, las que im-pulsaron olas migratorias judías hacia Palestina, después de casi dos mil años de andar dispersos por todo el mundo. Por ese en-tonces Palestina pertenecía al imperio Otomano y los principa-les magnates judíos crearon un fondo para comprar grandes ex-tensiones de tierra en Palestina, que alojaran estas migraciones, masificadas desde la Segunda Guerra Mundial.

Los sionistas socialistas, proce-dentes del centro de Europa y principalmente de Rusia, fueron

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de los primeros que llegaron a colonizar Palestina; impulsaron el trabajo agrícola colectivo, la distribución y propiedad comu-nitaria, en granjas denominadas Kibutz. Así construyeron la base productiva que luego se diversi-ficó y dio soporte a la economía judía en Palestina.

El Holocausto ocasionado por los nazis, antes y durante la Segun-da guerra mundial, mediante los campos de concentración y sus cámaras de exterminio masivo, asesinó a millones de perso-nas, entre comunistas, gitanos y de otras minorías étnicas, pero principalmente judíos. Esto ge-neró un sentimiento de solidari-dad con los judíos y por esto, la Asamblea General de la ONU, el 29 de noviembre de 1947, aprobó la Resolución 181, don-de recomendó dividir a Palestina en un Estado Judío, un Estado Árabe y una Zona bajo control internacional, donde están los lugares santos de Jerusalén y Belén.

Dónde se torció el árbolEl 14 de mayo de 1948, los ju-díos declararon unilateralmente la creación del Estado de Israel, desconociendo desde entonces todas las Resoluciones de la ONU, mientras mantienen una política expansionista, racista, segregacionista y de exterminio contra el pueblo Palestino.

Los nazi-alemanes se inventa-ron el cuento que el pueblo ario

era la raza superior y con ese supuesto intentaron someter al mundo, ocasionando 60 millones de muertos durante la Segunda guerra mundial. Ahora los nazi-sionistas se creen la “única raza escogida por Dios” y con esa premisa intentan desaparecer al pueblo que ha vivido en Palesti-na en los últimos dos mil años. Esta fracción de extrema dere-cha es la que hegemoniza el go-bierno del Estado de Israel.

Los nazi-sionistas han supera-do a sus maestros alemanes, en la utilización de la barbarie y las formas de exterminio, co-metiendo un genocidio conti-nuado contra los palestinos y demás pueblos árabes, ensa-ñándose contra los niños y las mujeres, para borrar la semilla árabe y levantando muros de la vergüenza, para mantener a los palestinos en campos de concentración, con bloqueo de suministros. Hoy Israel, como política de Estado, masifica los Pogromos de exterminio contra los palestinos, a semejanza de lo que hicieron contra los judíos durante cientos de años atrás.

Quién es el amo y quién el cachorroEntre el imperialismo y los nazi-sionistas se da una fusión de intereses geoestratégicos, por esto Israel se ha convertido en una gran potencia militar, posee-dora de armamento nuclear, con capacidad de agredir a cualquier

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país del Oriente Medio. De esta forma, el imperio tiene un control regional, para irse apoderando de los recursos energéticos que necesita. A su vez, el gobierno de Israel se favorece en su afán expansionista y racista.

Varios analistas plantean que los nazi-sionistas son los que hege-monizan la dinámica del imperia-lismo. Así como las monarquías europeas resultaron hipoteca-das al capital sionista y estos siguen teniendo un poderío de-terminante en los actuales Esta-dos europeos; así también, hoy los Estados Unidos de Nortea-mérica dependen de los intere-ses sionistas, puesto que estos dominan el Banco central (FED), el sistema financiero, el comple-jo industrial-militar, la poderosa industria mediática que incluye

la cinematográfica, además de financiar y controlar a la mayoría del Congreso.

Lo anterior explica el grado de servilismo de todos los presi-dentes de EE.UU. hacia lo que eufemísticamente llaman “el lobby sionista”. Lo demuestran las vergonzosas declaraciones de Obama, diciendo que Israel tiene el “derecho a la defensa”, para justificar la masacre que adelantan contra la población civil de la Franja de Gaza. Tam-bién, el Congreso estadouniden-se aprueba donar 250 millones de dólares para fortalecer el escudo antimisiles en Israel y el Pentágono anuncia que su-ministra todas las municiones y demás recursos bélicos que soli-cita Israel para continuar con su ofensiva militar en Gaza.

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Dios no quiere la masacre del pueblo palestinoFinalmente, vale la pena resaltar las palabras del rabino Mijael Even David, dichas el pasado 4 de julio, cuando los nazi-sionis-tas acababan de quemar vivo el niño palestino Muhammad Abu Jdeir:

“Hoy nos hemos unido a los fue-gos de la Inquisición. Quema-mos personas vivas de una fe diferente a la nuestra y dijimos que es nuestro Dios que lo re-quiere… Hoy nos unimos a los

asesinos nazis, matando a un niño brutalmente por su raza y etnicidad.

Hoy dejamos de ser el Pueblo Elegido, porque para esto no fui-mos elegidos. Tal vez necesite-mos otros dos mil años de Exilio para recordar quiénes debería-mos ser. Hoy perdimos cualquier superioridad moral, que quería-mos creer que teníamos…

Nunca la paz se vio más lejana. Nunca estuve tan avergonzado de ser israelí. Nunca estuve tan avergonzado de ser Judío.”

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