Puntoedu 225

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Semanario de la Pontificia Universidad Católica del Perú

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  • Ao 7 N 225 Del 3 al 9 de octubre del 2011

    [email protected] gratuita

    Publicacin de laPontificia Universidad Catlica del Per

    Vive la Catlica!

    milena golte

    .eduwww.pucp.edu.pe

    Bodas de plataLa especialidad de Ciencias de la Informacin cumple 25 aos en la PUCP. El escenario, desde su creacin, ha cambiado mucho y esta ha sabido adaptarse a los retos de los nuevos tiempos. [Pgs.8-9]

    Tendencias: los mtodos de evaluacin. Intercambio: anma-te a formar parte de AIESEC. Vida estudiantil: nueva web

    para la enseanza de la Qumica. Concurso: Gnate una Lomo! Convocato-ria: prstamos de la Asociacin Edu-cacin. En el campus: cursos de cultura china. Agenda: concierto de Johansen.

    +Q

    Siete voces femeninas dan testimonio de lo que significa ser mujer desde distintos campos acadmicos. el guin viene de afuera. [Pgs. 2-4]

    No soy esa mujer

  • informe

    ser mujer

    2 | .edu | LIMA, del 3 al 9 de octubre del 2011

    Siete profesoras de nuestra Universidad reflexionan sobre lo que significa ser mujer en la poca actual, una poca que se imagina moderna y desarrollada pero que mantiene criterios y prejuicios inclumes.

    ser mujer hoy

    Por rICArDo reTeGuI

    Partimos de una pregunta ge-neral: Cules son los roles de la mujer en este mundo contemporneo? Lo que bus-caba era que, desde sus dis-

    tintas perspectivas acadmicas, sus propias especialidades y sus experien-cias de vida, nuestras profesoras nos presentaran una opinin sobre los roles que se han ido construyendo en los ltimos aos, producto de los cam-bios sucesivos que ha visto el mundo en el que vivimos. Una pregunta que, por ser un lugar comn, peca, sin em-bargo, de anacrnica. Tiene sentido

    preguntarnos an por los roles de la mujer? Cules son las nuevas pregun-tas sobre la mujer que debemos hacer-nos? Cmo abordar los temas de vio-lencia o discriminacin cuando segui-mos viendo que las principales vcti-mas son mujeres?

    Las respuestas fueron entusiastas todas y mostraron cmo an en una poca en la que la tecnologa, las leyes, los gobiernos y los medios de comuni-cacin nos presentan una cierta ima-gen de apertura e igualdad, las estruc-turas que nos estructuran siguen par-tiendo desde el hombre.

    Convivimos con mitos que dicen que las mujeres somos ms emocionales

    natalia iguiiZDocente del Departamento de Artes

    En buena parte de las urbes occiden-tales hay muchas dimensiones del de-sarrollo artstico que no refieren ni es-tn condicionados al sexo del creador o creadora. Esto se hace ms evidente en espacios universitarios como el nues-tro, donde chicas y chicos aprenden sin mayores distinciones; sin embargo, los grandes avances en la celebracin de lo femenino, la igualdad de oportunida-des y el acceso al poder pblico son toda-va insuficientes.

    En las artes visuales ya no son excep-cionales las artistas, curadoras, histo-riadoras, coleccionistas o gestoras. In-cluso, en algunos de estos campos, han pasado ya varias generaciones que nos sirven de referente y reproducen las dis-tintas maneras de ser, a la vez, mujeres y profesionales del arte. Es tambin me-nos comn que las mujeres nos enfren-temos al dilema de elegir entre la profe-sin y la familia. En general, el nimo es que podemos y queremos todo.

    En el mundo de las imgenes se ha-cen evidentes muchas de las contradic-ciones, ambivalencias y conflictos que

    an suscita este proceso revolucionario en el que nos vamos dando cuenta de que consolidar la autoridad femenina en lo privado y lo pblico nos enriquece.

    El mundo de la publicidad peruana nos ofrece dos citadsimos ejemplos: el primero podra denominarse como el uso fcil e indiscriminado del cuerpo fe-menino para vender casi cualquier co-sa, reforzando modelos de belleza ena-jenantes. En un segundo tipo se refuer-zan estereotipos que insisten en el bino-mio mujer/madre asociado a las tareas de cuidado y crianza.

    Convivimos con mitos que indican que las mujeres estamos ms cerca de la naturaleza que los varones, o que somos emocionales e impredecibles. An sub-sisten mecanismos que buscan contro-lar la sexualidad femenina y condicio-nar el poder reproductivo de las muje-res. En el arte hecho por mujeres hoy, el cuerpo es un tpico de conflicto y de ce-lebracin, en que la inconformidad con las violencias adicionales que vivimos las mujeres han llevado a grandes inno-vaciones en el arte contemporneo.

    ser mujerSiete profesoras de nuestra Universidad reflexionan sobre lo que significa ser mujer en la poca actual, una poca que se imagina moderna y desarrollada pero que

    Cifras:

    49.7%de nuestra poblacin proyectada son mujeres. fUente: CenSo IneI 2005

    22.7% de hogares peruanos son liderados por mujeres. fUente: enDeS 2004

    42% de mujeres ha sido vctima de violencia fsica por parte del esposo o compaero. fUente: enDeS 2004

    44% de la Poblacin econmicamente Activa son mujeres. fUente: IneI

    MArIo LACK

  • informe

    Ponti cia universidad Catlica del Per | .edu | 3

    La discriminacin por gnero en las ciencias todava existe

    La pregunta por el rol de la mujer es, en s misma, una pregunta tramposa

    Not only the right thing to do, but the smart thing to do

    lic. iSabel DaZ tang Qumica y especialista en Corrosin. Profesora del Departamento de Ingeniera y Coordinadora Acadmica del Instituto de Corrosin y Proteccin (PUCP)

    cecilia RiveRaAntroploga. Docente del Departamento de Ciencias Sociales

    Mnica bonifaZMagster en Gestin de la Informacin. Presidenta de la comisin de gobierno de la facultad de Gestin y Alta Direccin

    Ya respond una vez a la pregunta que motiva esta reflexin: Cul es el rol de la mujer en el presente siglo? Este rol o roles son los mismos que los del hombre. Quisiera, ms bien, insis-tir en que la pregunta misma me inco-moda. Me parece una pregunta tram-posa, pues trae escondidas ideas que no comparto: esconde, para empezar, la idea de que todas las mujeres son iguales o, si no lo fueran, deben ajus-tarse a un mismo modelo o modos de ser mujer. La pregunta formulada pro-pone que as fueses nia, andina, pro-fesional, heterosexual, criolla, pobre, urbana, nikei, anciana, madre, ind-gena, congresista, soltera, catlica, to-

    das, tendramos que ser de la misma manera por el hecho de ser mujeres. Por esta va se terminan naturalizan-do las formas del comportamiento, de modo que los logros de las personas se-ran resultado de su naturaleza. Ade-ms, preguntar por el rol de la mujer es, en realidad, una manera de pregun-tar por la responsabilidad y capacidad de las mujeres. Y la manera de pregun-tar implica tambin que ese rol o res-ponsabilidades tendran que ser dife-rentes del de el hombre. Encasilla, de esa manera, tanto a hombres y muje-res en grupos homogneos y los plan-tea como si fuesen opuestos. Es a estos supuestos a los que reacciono.

    En las ciencias bsicas, el nmero de cientficos es notablemente mayor que el de cientficas. Algunas voces (mascu-linas, por cierto) sostienen que esto se debe a que menos mujeres optan por una carrera cientfica y que ello tendra un origen gentico: los hombres posee-ran, inherentemente, una mayor capa-cidad para el pensamiento abstracto lo-grado por el continuo desarrollo de esa actividad a lo largo de la historia de la humanidad; mientras que las mujeres vendran al mundo dotadas de superio-res cualidades sensoriales. Estas cuali-dades son explicadas por la necesidad de las mujeres de distinguir, entre mu-chos sonidos, el llanto de un beb y sa-ber atribuirlo, de acuerdo con el tipo de llanto, a una determinada causa, y de reconocer, entre otros olores, el de la comida que se est quemando en la co-cina, por ejemplo, lo que contribuira a que el mayor nmero de mujeres cien-tficas sea encontrado en el rea de la Qumica.

    No pretendo discutir si esa postura es vlida o no, ni si la original distri-bucin de quehaceres entre hombre y

    mujer fue natural o forzada. El hecho es que el nmero de mujeres que aspi-ra a desarrollarse profesionalmente en las ciencias se ha incrementado en los ltimos 200 aos, y que los retos que presenta la creacin de nuevas reas interdisciplinarias conllevan la incur-sin de mujeres en campos que, tradi-cionalmente, han contado principal o exclusivamente con hombres.

    Pienso que, aun habiendo dejado atrs viejos prejuicios, la discrimina-cin por gnero en las ciencias todava existe y no es un problema asociado ex-clusivamente a determinadas etnias o sociedades, solo que sus formas de ma-nifestacin han ido evolucionando: son ms sutiles, ms elaboradas (mri-tos masculinos, diran algunos). En to-do caso, las mujeres deberamos apo-yar, felices, los roles tradicionalmen-te femeninos en los que el sexo mas-culino busca ahora destacar: cocina (perdn, gastronoma), peluquera (perdn, estilismo y cosmetologa), costura (haute couture), ya que tal vez la gentica pueda llegar, en un futuro prximo, a estar de nuestro lado.

    As se inici el foro APEC-WES en el cual particip como parte de la delegacin de mujeres empresarias y emprendedo-ras del Per. El Informe sobre el desarro-llo mundial 2012 del Banco Mundial, dedicado a la Igualdad de Gnero y De-sarrollo, destaca que las mujeres cons-tituimos ms del 40% de la fuerza de trabajo a escala mundial, tenemos una vida ms larga y las mejoras en oportu-nidades de acceso a educacin y traba-jo impactan de manera relevante en el desarrollo social y econmico global.Somos ms de la mitad de la poblacin mundial (50,4%), y poseemos una capa-cidad de contribucin al crecimiento econmico.

    La equidad de gnero es importante por derecho propio, sobre todo porque nuestro desarrollo contribuye a la dis-minucin de la pobreza, al acceso a la justicia, y garantiza nuestro bienestar como mujeres, madres y agentes econ-micos relevantes.

    Qu debemos hacer? Promover y fa-cilitar el acceso al capital, no solo mejo-rand