PSICONEUROINMUNOLOGÍA: CONEXIONES ENTRE SISTEMA NERVIOSO Y ... · 2. Detección y eliminación de...

of 28/28
115 Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, BogotÆ (Col.) Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1 Marzo de 2008, 115-142, ISSN 0121-4381 PSICONEUROINMUNOLOGÍA: CONEXIONES ENTRE SISTEMA NERVIOSO Y SISTEMA INMUNE Victoriano Ramos Linares* Servicios Sociales de Callosa de Segura, Espaæa Raúl Rivero Burón Asociación Espaæola de Psicología Clínica, Cognitivo Conductual, Espaæa José Antonio Piqueras Rodríguez Universidad Miguel HernÆndez de Elche, Espaæa Luis Joaquín García López Universidad de Granada, Espaæa Luis Armando Oblitas Guadalupe Universidad Nacional Autónoma de MØxico, MØxico * Correspondencia: [email protected] ABSTRACT Psychoneuroimmunology is a new piece of science that just brings three decades, but in recent years has been subjected to an enormous attention by various research groups. This article aims to explain briefly how they were organized immune and neuroendocrine systems, and then present the findings to date attempting to explain the relationship between the nervous system, as well as the influences of some over others, in particular to express the relationship among the three systems responsible for the defense of the body and, more broadly, its homeostatic maintenance. When it comes to threats, the central nervous system has to decide what system is put in place, the system of stress as energy for the attack or the fight (an animal that wants to attack us), the immune system to neutralize antigen ( viruses that we want to attack) or both (energy is also necessary for the immune system). As it appeared that many times depression appears after fruitless efforts for the launch of coping strategies, we also briefly reviewed some investigations that relate to the immune system with depression, as well as sleep disorders. It ends with the contributions psychology can offer therapeutic level. Key words: Psychoneuroimmunology, nervous system, immune system, neuroendocrine system, depression, sleep, psychotherapy
  • date post

    05-Aug-2020
  • Category

    Documents

  • view

    1
  • download

    0

Embed Size (px)

Transcript of PSICONEUROINMUNOLOGÍA: CONEXIONES ENTRE SISTEMA NERVIOSO Y ... · 2. Detección y eliminación de...

  • Psiconeuroinmunología: conexiones entre sistema nervioso y sistema inmune 115

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1Marzo de 2008, 115-142,ISSN 0121-4381

    PSICONEUROINMUNOLOGÍA:CONEXIONES ENTRE SISTEMANERVIOSO Y SISTEMA INMUNE

    Victoriano Ramos Linares*Servicios Sociales de Callosa de Segura, España

    Raúl Rivero BurónAsociación Española de Psicología Clínica, Cognitivo Conductual,

    EspañaJosé Antonio Piqueras Rodríguez

    Universidad Miguel Hernández de Elche, EspañaLuis Joaquín García López

    Universidad de Granada, EspañaLuis Armando Oblitas Guadalupe

    Universidad Nacional Autónoma de México, México

    * Correspondencia: [email protected]

    ABSTRACT

    Psychoneuroimmunology is a new piece of science that just brings three decades,but in recent years has been subjected to an enormous attention by variousresearch groups. This article aims to explain briefly how they were organizedimmune and neuroendocrine systems, and then present the findings to dateattempting to explain the relationship between the nervous system, as well asthe influences of some over others, in particular to express the relationship amongthe three systems responsible for the defense of the body and, more broadly, itshomeostatic maintenance. When it comes to threats, the central nervous systemhas to decide what system is put in place, the system of stress as energy for theattack or the fight (an animal that wants to attack us), the immune system toneutralize antigen ( viruses that we want to attack) or both (energy is also necessaryfor the immune system). As it appeared that many times depression appears afterfruitless efforts for the launch of coping strategies, we also briefly reviewed someinvestigations that relate to the immune system with depression, as well as sleepdisorders. It ends with the contributions psychology can offer therapeutic level.

    Key words: Psychoneuroimmunology, nervous system, immune system,neuroendocrine system, depression, sleep, psychotherapy

  • Victoriano Ramos Linares, Raúl Rivero Burón, José Antonio Piqueras Rodríguez y cols.116

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    INTRODUCCIÓN

    La psiconeuroinmunología (a con-tinuación PNI) es un campocientífico interdisciplinar que sededica al estudio e investigación de losmecanismos de interacción y comunica-ción entre el cerebro (mente/conducta)y los sistemas responsables del mante-nimiento homeostático del organismo, lossistemas: nervioso (central y autónomo),inmunológico y neuroendocrino, asícomo sus implicaciones clínicas(Solomon, 1998).

    La comunicación entre estos sis-temas utiliza un lenguaje bioquímicoa través de sustancias producidas por

    esos mismos sistemas, entre las queprincipalmente se encuentran las hor-monas, los neurotransmisores y lascitocinas.

    De estos sistemas existentes en losvertebrados, en particular el inmune hasido considerado hasta no hace muchotiempo como un sistema de defensaesencialmente autónomo; sin embar-go, a la vista de las más recientes in-vestigaciones, han tenido que tenerseen cuenta las relaciones con los otrosdos sistemas (neuroendocrino y nervio-so), así como con el reticuloendotelial yel hematopoyético (Kelley, 2004). Lamodulación recíproca entre los

    RESUMEN

    La psiconeuroinmunología es una nueva parcela de la ciencia queapenas lleva tres décadas, pero que en los últimos años ha sidoobjeto de una enorme atención por diversos grupos de investigación.El articulo pretende exponer brevemente cómo están organizadoslos sistemas inmune y neuroendocrino, para después presentar loshallazgos que hasta el momento intentan dar explicación de las rela-ciones entre ambos con el sistema nervioso, así como las influenciasde unos sobre otros, más concretamente expresar la relación entrelos tres sistemas responsables de la defensa del organismo y, másampliamente, de su mantenimiento homeostático. Cuando se trata deamenazas, el sistema nervioso central tiene que decidir qué sistemase pone en marcha, el sistema de estrés como energía para el ataqueo la huida (un animal que nos quiere atacar), el sistema inmune paraneutralizar el antígeno (un virus que nos quiere atacar) o ambos (laenergía es necesaria también para el sistema inmune). Como pareceser que en muchas ocasiones la depresión aparece tras los esfuer-zos infructuosos de puesta en marcha de estrategias de afronta-miento, también hemos repasado sucintamente algunasinvestigaciones que relacionan al sistema inmune con la depresión,así como con los trastornos del sueño. Se finaliza con las aportacio-nes que la psicología puede ofrecer a nivel terapéutico.

    Palabras clave: Psiconeuroinmunología, sistema nervioso, sistemainmune, sistema neuroendocrino, depresión, sueño, psicoterapia.

  • Psiconeuroinmunología: conexiones entre sistema nervioso y sistema inmune 117

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    inmunocitos, las hormonas y las víasnerviosas, así como los efectos del estrésy otras variables psicológicas sobre losparámetros inmunológicos ha hechopostular que esa autonomía sea másaparente que real (Infante y Peran,1998a).

    Existe una gran variedad de catego-rías de evidencias (experimental y na-tural, básica y clínica, animal yhumana, in vitro e in vivo, médica y psi-quiátrica) para la comunicación bi-direccional entre el sistema nerviosocentral y varios componentes del siste-ma inmunológico. Teleológicamente,tiene sentido que estos dos sistemasestén unidos (Solomon, 2001). Ambosrelacionan al organismo con el mundoexterno y evalúan sus componentescomo indemnes o peligrosos; ambas fun-ciones sirven de defensa y adaptaciónhomeostática; ambos poseen memoriay aprenden por la experiencia; y am-bos contribuyen a la homeostasis. Loserrores en la defensa pueden producirenfermedad como por ejemplo auto-in-munidad o alergias, por un lado y fobiaso pánico, por el otro. Blalock (1984) se hareferido al sistema inmunológico comoun sexto sentido, remitiendo informa-ción sobre el ambiente al cerebro acer-ca de los aspectos celulares yambientales accesibles por los cincosentidos.

    La relación entre los tres sistemascuenta a estas alturas con notables evi-dencias en cuanto al intercambio deinformación que se produce entre ellos.Entre ellas encontramos: funciones lo-calizadas en el cerebro que contribuyena la emisión de la respuesta inmune;

    que la superficie de las membranasde algunos inmunocitos contienen re-ceptores para una determinada can-tidad de hormonas, neuropéptidos yneurotransmisores; y también que eltimo, el bazo, los nódulos linfáticos ola médula ósea, que son controladospor fibras noradrenérgicas del sistemanervioso simpático, están también bajoel control del sistema nervioso autóno-mo. Las funciones del sistema inmunese ven afectadas cuando los mecanis-mos cerebrales encargados del feed-backestán influidas por el estrés. Los estu-dios han mostrado cómo factoresgenéticos, el sistema neuroendocrino,el sistema nervioso, el sistema inmu-ne, las emociones, la personalidad y laconducta, están implicados en las res-puestas a las bacterias y las infeccio-nes por virus (Shigenobu, 2001).

    Robert Ader, autor que junto aNicholas Cohen publicaron los primerostrabajos en los que se demostraba lainmunopresión por condicionamientoclásico al sabor dulce de la sacarina, co-menta que en el futuro no podrá estu-diarse independientemente el sistemainmune de otros sistemas corporales. Seha hipotetizado que los efectos de deter-minados factores psicológicos mediancambios en la función inmune y en eldesarrollo de algunas enfermedades yque existen estrategias de intervenciónen cambios conductuales que muestrancambios en la función inmune (Ader,2001).

    A continuación vamos a describir elprimero de los sistemas mencionados,el sistema inmune, cuya síntesis esque-mática se puede observar en el Cuadro1.

  • Victoriano Ramos Linares, Raúl Rivero Burón, José Antonio Piqueras Rodríguez y cols.118

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    SISTEMA INMUNE

    FUNCIONES

    Su principal función es la de identi-ficar y eliminar sustancias extrañasal organismo. Estas sustancias se de-nominan antígenos y entre ellas seencuentran los virus, las bacterias,

    Cuadro 1. Principales células del sistema inmune (Modificado de Sandín, 2001)

    los hongos o los parásitos, así comosustancias de deshecho del propio or-ganismo.

    Según Dhabhar (2000a) las funcio-nes básicas se podrían categorizar delsiguiente modo:1. Vigilancia permanente del orga-

    nismo ante la aparición de peligrosinmunológicos.

    LINFOCITOS MASTOCITOS MEGACARIOCITOS GRANULOCITOS FAGOCITOS

    TIMO Inflamaciones Plaquetas Basófilos MonolitosEosinófilos MacrófagosNeutrófilos Eosinófilos

    Neutrófilos

    Inmunidad NoEspecífica

    MédulaÓsea

    CélulasMadre

    Citocinas CitocinasIL-2 IL-4Interferón-y IL-5TNF-a IL-6TNF-ß IL-10

    IL-13

    Células NKCD16CD58

    Linfocitos T Inmunidad Linfocitos BCD3 Específica CD40

    Linfocitos T Linfocitos TColaboradores CitotóxicosCD4 CD8

    Anticuerpos(y-globulinas)

    IgGIgAIgMIgDIgE

    Linfocitos T Linfocitos TTh1 Th2

  • Psiconeuroinmunología: conexiones entre sistema nervioso y sistema inmune 119

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    Granulocitos (Eosinófilos -elimina-ción de infecciones parásitas-,Basófilos y Neutrófilos -ingierenbacterias y partículas sólidas-).

    Fagocitos (Eosinófilos, Neutrófilosy Monocitos -ingieren cualquiermaterial extraño. Una vez han pe-netrado en el tejido desde la san-gre, aumentan de tamaño y sondenominados Macrófagos-).

    Del progenitor linfoide derivan: Algunas células dendríticas.

    Linfocitos B: Producen 5 clases de mo-léculas denominadas anticuerpos,gamma -globulinas o inmunoglobulinas:IgG, IgA, IgM, IgD e IgE. Las IgG, IgA eIgM poseen a su vez subclases (cua-tro las IgG y dos las IgA e IgM). Loslinfocitos B llevan el marcadorCD40. Los grupos de diferenciaciónCD (Cluster of Differentiation) sonmarcadores que se utilizan para di-ferenciar a las células del sistemainmune.

    Linfocitos T: Existen dos grandestipos; los cooperadores Th (Thelper) y los citotóxicos (Tc). Todoslos linfocitos T llevan el marcadorCD3. Los cooperadores (Th) el mar-cador CD4 y los citotóxicos (Tc) elCD8.

    Los linfocitos Th se subdividen asu vez en Th1 y Th2, dependiendodel tipo de citocinas que secreten.Los Th1 producen IL-2, interferóng y factor de necrosis tumoral (TNF,

    2. Detección y eliminación de agentesinfecciosos (bacterias, virus, etc.).

    3. Detección y eliminación de mate-rial extraño no infeccioso o no da-ñino, como las células muertas enlos propios tejidos (apoptosis: muer-te programada).

    4. Curación de heridas y eliminaciónde residuos.

    5. Detección y eliminación de tumo-res y tejido neoplásico.

    LAS CÉLULAS DEL SISTEMA INMUNE

    Todas las células del sistema inmuneprovienen de células madrepluripotenciales o stem cells. Lascélulas madre de la médula ósea si-guen dos líneas fundamentales de di-ferenciación:

    Linaje mieloide

    Linaje linfoide.

    Del progenitor mieloide opromielocito se derivan los eritrocitose inflamocitos, este último grupo sesubdivide en:

    Megacariocitos: que van a originarlas plaquetas.

    Mastocitos: son un tipo de célulasque contienen gránulos dehistamina y tienen como misiónparticipar en las reaccionesinflamatorias e inmunológicas delorganismo.

  • Victoriano Ramos Linares, Raúl Rivero Burón, José Antonio Piqueras Rodríguez y cols.120

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    tumor necrosis factor). Los linfocitosTh2 producen interleucinas: IL-4,IL-5, IL-6, IL-10 e IL-13. Estascitocinas son importantes para in-ducir en los linfocitos B la produc-ción de inmunoglobulinas (IgA, IgE,IG4)

    Linfocitos NK (Natural Killer, Cé-lulas Asesinas Naturales): No ma-duran en el timo ni secretaninmunoglobulinas. Son grandescélulas que destruyen tumores ycélulas infectadas por virus sinnecesidad de estimulaciónantígena específica. Llevan losmarcadores CD3-, CD16+ y CD56+.

    Los órganos linfoides primarios sonla médula ósea y el timo. En la médulaósea se producen células madre que,bajo la influencia de hormonas ycitocinas, se convierten en leucocitos.

    El timo, aparte de ser una glándulaendocrina, es un órgano linfoide en elque maduran los Linfocitos T. Los otrosleucocitos maduran en la médula ósea.

    Los tejidos linfoides secundarios son:el bazo, los nodos linfáticos, tejidoslinfoides del tracto intestinal, los pul-mones, las amígdalas, el apéndice, losriñones o el corazón, entre otros. Estosórganos son el lugar de acción para lascélulas de la inmunidad específica.

    LA COMUNICACIÓN EN EL SISTEMAINMUNE

    Los órganos y células del sistema inmu-ne se comunican entre sí por medio demensajeros químicos, principalmentepor citocinas, sustancias de naturale-

    za peptídica y que pueden actuarcomo: sustancias autocrinas (sobre lamisma célula), paracrinas (sobre cé-lulas cercanas) o endocrinas (célulasdistantes). Su producción es inducidapor agentes infecciosos y se sinteti-zan cuando la célula recibe una señalde activación. Llevan a cabo sus efec-tos uniéndose a receptores de super-ficie de las células y aparte de lasfunciones inmunológicas intervienenen otras acciones, como: la diferen-ciación y crecimiento celular y la sín-tesis y/o liberación de hormonas.

    INMUNIDAD NATURAL O INESPECÍFICA

    La inmunidad innata constituye laprimera línea de defensa del sistemainmune. La respuesta natural (no es-pecífica) es más primitiva, de accióninmediata, con reconocimiento ines-pecífico de los patógenos y sin gene-rar memoria inmunológica. Losfagocitos (macrófagos / monocitos,eosinófilos y neutrófilos) y losinflamacitos (mastocitos), tienen re-ceptores innatos (inespecíficos) paramúltiples patógenos. Su misión con-siste en reconocer sustancias extra-ñas y fagocitarlas (comérselas). Si losmecanismos naturales no son efica-ces en la eliminación del agente in-feccioso, al menos lo mantienen bajocontrol hasta que maduran los meca-nismos de respuesta específicos(adaptativos, requieren una semana).

    INMUNIDAD ESPECÍFICA

    Esta forma de inmunidad es más re-ciente en la evolución, tarda una se-

  • Psiconeuroinmunología: conexiones entre sistema nervioso y sistema inmune 121

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    mana en desarrollarse, tiene unosmecanismos de reconocimiento delpatógeno extremadamente específicos(receptores para antígeno TCR y BCR),presentan memoria y sus responsa-bles son los linfocitos T y los linfocitosB. Los linfocitos son capaces de reco-nocer a los patógenos tanto intactos(Linfocitos B) como procesados por lascélulas del organismo (Linfocitos T).

    La inmunidad específica se ha ve-nido subdividiendo a su vez en: Inmu-nidad Mediada por Células (LinfocitosT) e Inmunidad Humoral (Linfocitos B anticuerpos-). Aunque históricamen-te se ha venido hablando de respuestacelular y humoral independientemen-te de que fuesen, o no, específicas, enla actualidad no es muy utilizado esteconcepto ya que, por ejemplo, una res-puesta humoral por anticuerpos nece-sita previamente una respuestacelular mediante células B activadas.En general, aunque se ha categorizadola respuesta inmune bajo diferentescriterios (inmunidad innata versusadquirida, específica versus no especí-fica, celular versus humoral) lo ciertoes que la respuesta inmune general-mente implica una combinación de for-mas de reacción innatas y adquiridas(Sandín, 2001).

    En cuanto a las pruebas que seefectúan, al no resultar fácil el accesoa determinadas órganos del sistemainmune (médula ósea, ganglioslinfáticos, bazo, amígdalas, apéndice,placas de Peyer, etc.) cuando intenta-mos tomar muestras para efectuarmedidas de cambio lo que se suele ha-cer es trabajar productos desechables

    circulantes en sangre. Por ejemplo,con los test numéricos se cuentan lasunidades o porcentajes de las diferen-tes células blancas en sangreperiférica. Las células más relevantesson: los neutrófilos, los monocitos, ylos linfocitos, incluyendo los T, los B ylas células NK. Tanto el incrementocomo los decrementos en el númerode linfocitos señalan alteraciones desistema inmune.

    Por lo que se refiere a los tests fun-cionales, una prueba común es la dela proliferación de linfocitos, es una prue-ba de la inmunidad celular que exami-na la eficacia con que se dividen loslinfocitos estimulados por determinadassustancias (mitógenos). Se tiene asumi-do que una mayor proliferación se co-rresponde con una función celular másefectiva. Los mitógenos más utilizadosson PHA (fitohemaglutinina), ConA(concanavalina A) y mitógeno pokewed(PWM).

    En cuanto a la prueba de la activi-dad citotóxica de las células NK, es unaprueba utilizada para averiguar la efi-cacia que tienen las NK eliminandocélulas transformadas. El procedi-miento consiste en incubar célulastumorales con las células asesinas(NK), las cuales tienen una función devigilancia, pudiendo detectar y elimi-nar células dañadas o alteradas (in-fección, cáncer).

    Las pruebas que acabamos de co-mentar son efectuadas en los labora-torios, pero también se hacen pruebasen los organismos vivos. Esto es lle-vado a cabo: a) de forma indirecta,mediante el recuento de anticuerpos

  • Victoriano Ramos Linares, Raúl Rivero Burón, José Antonio Piqueras Rodríguez y cols.122

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    contra el virus herpes, evaluando asíla competencia de la inmunidad celu-lar (casi todo el mundo ha estado ex-puesto a este virus, cuando el SI estádeprimido el virus latente se replica yse producen anticuerpos específicoscontra el mismo, de este modo, losniveles elevados de anticuerpos con-tra el virus herpes son una evidenciaindirecta de que la inmunidad celu-lar está comprometida); o b) de formadirecta, como en las pruebas de res-puesta de hipersensibilidad retarda-da, en las que se introducen pequeñascantidades de antígeno en la piel. Lahipersensibilidad se da cuando la zonaafectada por la inyección se hincha yenrojece. La reacción se produce porla reacción del antígeno con linfocitosT específicos. Cuanto más duraderasea la reacción se asume que es máscompetente es el Sistema Inmune.

    Por último, en la inoculación conantígenos, se hacen recuentos de laproducción de anticuerpos producidosen la respuesta; indicando una ma-yor cantidad de anticuerpos más com-petencia del Sistema Inmunológico.

    EL SISTEMA NEUROENDOCRINO

    Vamos a intentar a continuación expo-ner los mecanismos neuroendocrinosa través de lo que se ha venido llaman-do: La respuesta de estrés.

    La respuesta de estrés es un me-canismo de activación fisiológica y delos procesos cognitivos que favoreceuna mejor percepción y posterior eva-luación de las situaciones y sus de-mandas, un procesamiento más

    rápido y eficaz de la información dis-ponible con la consiguiente búsquedade soluciones y consecuente selecciónde las conductas adecuadas para ha-cer frente a la situación (Lazarus,1993a), a la vez que prepara el orga-nismo energéticamente para actuarde forma más efectiva ante las posi-bles exigencias de la misma.

    El término que originalmente intro-dujo Selye en 1936 haciendo referen-cia a una respuesta del organismo anteuna situación estresante (estresor),posteriormente ha sido utilizado desdedistintos enfoques:

    1. Teorías basadas en el estímulo:Enfoque psicosocial del estrés oenfoque de los sucesos vitales(Sandín y Chorot, 1995)

    2. Teorías basadas en la interacción:Enfoque que pone especial énfasisen la interacción entre los proce-sos cognitivos que median entreestresor (estímulo) y la respuestade estrés (Lazarus, 1966, 1993a;Lazarus y Folkman, 1984).

    3. Teorías basadas en la respuesta:Este enfoque, original de Selye,entiende el estrés como una res-puesta inespecífica del organismoy que atenta contra la homeostasisdel mismo que tiene una forma ycomposición característica, peroninguna causa en particular(Selye, 1960). Según la teoría, cual-quier estímulo que elicite la res-puesta de estrés para equilibrar elorganismo se convierte en estresor.

  • Psiconeuroinmunología: conexiones entre sistema nervioso y sistema inmune 123

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    Esta respuesta implica la activacióndel eje HHC (hipotalámico-hipofisiario-corticosuprarrenal) y delSNA (sistema nervioso autónomo).

    A continuación nos referiremos alestrés como respuesta, influyendo enesa respuesta el concepto de interacción,entendiendo por tal los procesoscognitivos de interpretación de situacio-nes que se producen. Taché, Taché ySelye (1977) enfatizaron que tener pro-blemas, ser expuesto a alarmígenos(estresores) o la comúnmente llamadatensión nerviosa, incluyen al estrés yque en todo momento existe un ciertogrado de estrés en el organismo ya quesu ausencia significaría la muerte. Enrealidad, por tanto, cuando un individuosufre o se queja de estrés (o ansiedad),está comunicando que tiene un excesode estrés.

    Por otro lado es muy importante te-ner en consideración que el estrés noestá implicado únicamente en las emo-ciones negativas. Un acontecimientopositivo (coito) provoca la liberación deglucocorticoides a veces de manera másintensa que una descarga eléctrica, ala vez que una sorpresa positiva repen-tina puede provocar la misma reacciónendocrina que un suceso desagradable(Selye, 1974; Toates, 1995).

    FISIOLOGÍA DEL ESTRÉS

    El mecanismo y la fisiología del estrésson en sí mismos complejos, ya queademás de las estructuras del organis-mo involucradas en las respuestas au-tonómicas y neuroendocrinas, la

    respuesta es variable de acuerdo con lacognición o el procesamiento que elsujeto realice de la información senso-rial y cognitiva.

    Existen dos vías de respuesta. Laprimera es una vía de respuesta rápi-da, inmediata, que se produce en se-gundos, como primera reacción alestresor, facilitando la respuesta de lu-cha o huida para mantener en equili-brio el medio interno. Esta respuestaes la activación del sistema simpáticoadrenal. Cuando llega información alhipotálamo, habiéndose realizado yaprocesos cognitivos (evaluación de po-sible peligro), se produce liberación, apartir del hipotálamo y por vía simpáti-ca, de catecolaminas.

    La segunda respuesta, más tardía ylenta, pero continua, es la llamada acti-vación neuroendocrina o víacorticoadrenal, y tiene como caracterís-tica la secreción de corticoides. Esta víaneuroendócrina se activa a partir delhipotálamo, después de haber recibidolas informaciones sobre el estresor, y li-bera un polipéptido llamado CRF o Fac-tor Liberador de Corticotropina, queactivando el lóbulo anterior de la hipófisisprovoca la liberación de la hormonaadrenocorticotrópica, estimulando en lacorteza de las glándulas suprarrenalesliberación de cortisona, hidrocortisonay corticosterona. Esta respuesta tam-bién estimula la liberación demineralcorticoides, como ladesoxycorticosterona y aldosterona; yglueocorticoides, como el cortisol (véaseCuadro 2).

  • Victoriano Ramos Linares, Raúl Rivero Burón, José Antonio Piqueras Rodríguez y cols.124

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    Cuadro 2. Activación fisiológica y neuroendocrina durante la respuesta deestrés (Modificado de Labrador, Crespo, Cruzado y Vallejo, 1995)

    INTERRELACIONES ENTRE LOSSISTEMAS NERVIOSO, INMUNE YNEUROENDOCRINO

    Los últimos 15 años de investigaciónen psiconeuroinmunología han marca-do un renovado interés por los meca-nismos inmunológicos y por susrelaciones con el cerebro (Dantzer,2004). Uno de los hallazgos más intere-santes es que el sistema nervioso cen-tral y el sistema inmune se comunicany comparten un mismo lenguajemolecular: neurotransmisores, hormo-nas y citocinas; incluso se consideraque existe una gran analogía entre laestructura del sistema inmune y el sis-

    tema nervioso central. Esto se eviden-ció con el descubrimiento de que loslinfocitos producen neuropéptidos yreceptores que se pensaba eran exclu-sivos de la hipófisis y otras regiones ce-rebrales y que hormonas y neuropéptidosmediadores de la respuesta de estrés sealteran con estímulos antigénicos. Tam-bién, se han encontrado receptores decitocinas en neuronas y célulasendocrinas, y que las citocinasperiféricas activan la producción deinterleucinas en las células gliales(Weigent y Blalock, 1987).

    Más evidencia a favor de la exis-tencia de complejas relaciones ana-

    ACTH = Hormona AdrenocorticotrópicaCRF = Factor Liberador de CorticotropinaGH = Hormona del CrecimientoTSH = Factor estimulante del tiroides- Acción Nerviosa

    Acción endocrina

    SN SNA MÉDULA FACTORESSOMÁTICO SIMPÁTICO ESPINAL LIBERADORES

    (CRF)

    HIPÓFISISANTERIOR

    GLÁNDULA ACTH TSH GH HIPÓFISISSUPRARRENAL POSTERIOR(Médula)

    MusculaturaEsquelética

    Órganos Diana

    Órganos Diana

    AdrenalinaNoradrenalina

    GLÁNDULASUPRARRENAL

    (Corteza)TIROIDES

    MineralcorticoidesGlucocorticoides

    Andrógenos

    TiroxinaVasopresina

    Oxitocina

    SISTEMA CIRCULATORIO

    HIPOTÁLAMO○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○○

  • Psiconeuroinmunología: conexiones entre sistema nervioso y sistema inmune 125

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    tómicas y funcionales con el sistemanervioso las ofrece Dantzer (2000). Se-gún comenta este autor:

    los nodos del bazo y el timo están

    inervados por ramas del sistema ner-

    vioso autónomo, y las células del sis-

    tema inmune poseen receptores de

    membrana funcionales tanto para los

    neurotransmisores clásicos como para

    los neuropéptidos. Esto es importan-

    te porque implica que las células del

    sistema inmune proliferan y se dife-

    rencian en un microambiente, cuya

    composición depende de la actividad

    del sistema nervioso simpático. Ade-

    más, los propios leucocitos son capa-

    ces de producir y liberar muchos de

    los péptidos que inicialmente fueron

    identificados en los sistemas

    neuroendocrino y nervioso, tales como

    la propiomelanocortina, la hormona

    liberadora de corticotropina (CRH) y los

    factores de crecimiento semejantes a

    la insulina. Y, al contrario, las célu-

    las microgliales, que equivalen a

    macrófagos del sistema nervioso cen-

    tral, son capaces de sintetizar y libe-

    rar citocinas proinflamatorias, tales

    como la IL-1a, la IL-1b y el TNFa, las

    cuales están implicadas en la regula-

    ción de la respuesta inflamatoria a

    nivel periférico; así mismo, las célu-

    las cerebrales también poseen recep-

    tores para éstas y otras citocinas.

    El hipotálamo parece ser una es-tructura esencial en los procesos decomunicación de los sistemas endo-crino, inmune y nervioso. Tiene comoprincipal función el mantenimientode la homeostasis del organismo y re-

    cibe más información que ningún otroórgano regulador; está conectado porvía neural y vascular a la hipófisis y,por tanto, al sistema endocrino. Lesio-nes en él producen alteraciones en lafunción de leucocitos y linfocitos. Elhipotálamo podría considerarse ade-más como importante mediador entreel sistema límbico, cuyos elementosprincipales son la amígdala y elhipocampo, y estructuras del troncocerebral. El sistema límbico pareceestar implicado cuando un estresorprecisa de análisis desde estructurassuperiores cerebrales mientras que lasproyecciones que van directamentedesde el tronco cerebral hasta los nú-cleos paraventriculares del hipotálamose activan ante estresores que conlle-van amenaza fisiológica inmediata. Elhipocampo no parece comunicarsedirectamente con los núcleosparaventriculares del hipotálamo (don-de se produce la síntesis de CRH), perosí indirectamente a través de otrasáreas, como el septum lateral, el núcleode la estría terminalis, el hipotálamoanterior o los núcleos: arcuato,ventromedial y supraquiasmático delhipotálamo. Es decir, el hipotálamosería el modulador básico de la sínte-sis de neurohormonas del estrés (prin-cipalmente la CRH). Además, alcontrario que el hipocampo, la amígda-la (implicada en las respuestas condi-cionadas de miedo) sí se comunicadirectamente con los núcleosparaventriculares del hipotálamo me-diante proyecciones de neuronas CRH,ha sido propuesta como parte impor-tante en la respuesta neuroendocrina

  • Victoriano Ramos Linares, Raúl Rivero Burón, José Antonio Piqueras Rodríguez y cols.126

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    del estrés, por tanto en el control de laactivación del eje HHC, así como la re-gión prefrontal medial del córtex, queparece modular la actividad de la amíg-dala ejerciendo sobre ella un efecto in-hibitorio, reduciendo las respuestas demiedo y la actividad del eje HHC. Porotro lado, el córtex prefrontal medialenvía proyecciones directas hacia elhipotálamo, única vía nerviosa queconecta directamente la corteza cere-bral con el hipotálamo. A través de estaconexión, el córtex prefrontal inhibe eleje HHC (c.f. Sandín, 2001).

    Por otro lado, Toates (1995), ya ha-bía hecho referencia a cuatro líneasde evidencia que ponían de manifies-to la relevancia de las interaccionesentre el sistema nervioso, inmune yneuroendocrino:

    1. Las respuestas inmunes puedenser condicionadas clásicamente.

    2. La estimulación eléctrica o lesio-nes en zonas específicas del cere-bro pueden alterar la respuestainmune.

    3. El estrés experimental en los ani-males ha demostrado alterar lasrespuestas inmunes.

    4. La activación del sistema inmunecorrelaciona con alteraciones enla actividad neurofisiológica,neuroquímica y neuroendocrinade las células cerebrales.

    En cuanto a los fenómenos psicoló-gicos y el estrés, ambos están muy re-lacionados y su conexión con el sistema

    inmune ha sido investigada desde dosperspectivas: el condicionamiento clá-sico y las alteraciones producidas en elsistema inmune por el estrés. En cuan-to al condicionamiento pavloviano, lostrabajos pioneros de Ader y Cohen (1975,1981), quienes establecieron el vínculoconductual entre el sistema nervioso yel sistema inmune sentando las basesde la que podría llamarse InmunologíaConductual, siguen teniendo una graninfluencia hoy en día (Chen, Lin, Wang,Yang y Shao, 2003; Meier, Goebel,Gierse, Extern, y Schedlowski, 2002);sin embargo, las investigaciones nopueden en la actualidad aportar prue-bas concluyentes, algo que la psicologíasiempre intenta, ya que el interés dela Inmunología Conductual se centra enlas aplicaciones psicoterapéuticas comoserían, por ejemplo, la reducción de lafarmacología suministrada en los tra-tamientos para determinadas infeccio-nes, el retraso del empeoramiento deuna determinada enfermedad o lapotenciación del mismo sistema inmu-ne. Para una mayor información sobreeste particular véase: Ader (2003); Adery Cohen (1975, 1981, 1993); Ader, Felteny Cohen (2001) o Bovbjerg (2003).

    En lo que se refiere a las alteracio-nes producidas por el estrés, tenemosque por un lado el estrés funciona demaneras opuestas sobre el sistema in-mune, unas veces actúa como inhibidorde la respuesta inmunitaria (estrés cró-nico) y otras veces como potenciador dela función inmune, en el caso del estrésagudo (Moynihan, 2003). En un estudiometa analítico, (Segerstrom y Miller,2004) han analizado las relaciones en-

  • Psiconeuroinmunología: conexiones entre sistema nervioso y sistema inmune 127

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    tre el estrés psicológico y determina-dos parámetros del sistema inmune enseres humanos y han encontrado quelos estresores agudos están asociadoscon incrementos adaptativos de la acti-vidad inmunológica inespecífica ydecrementos en la inmunidad especí-fica. En situaciones de examen, elestrés tiende a suprimir la respuestacelular inmune mientras que preser-van la humoral y en situaciones deestresores crónicos se ha observado su-presión de ambas (celular y humoral).

    Como inhibidor, el estrés pareceafectar a los principales parámetrosinmunológicos, lo cual se ha observa-do en la inmunidad específica (Célu-las T), en la inespecífica (Macrófagosy Células Asesinas), en la inmunidadmediada por células y en la mediadahumoralmente. Sin embargo, esteefecto inmunopresor es complejo yaque, dependiendo del tipo de estresorutilizado o cómo el mismo sea aplicado,así como la respuesta inmune analiza-da, se obtienen resultados diferentes.No obstante, en estudios con animales,así como en humanos, esta supresiónparece siempre estar mediada por laactivación del eje HHC (Sandín, 2001).Los glucocorticoides, productos finalesde este eje, son importantes mediado-res de la interacción inmunoendocrina.Sus acciones inmunopresoras yantiinflamatorias son bien conocidas:

    Alteran los niveles de glóbulosblancos, causando monocitopeniay linfopenia, además de disminuirla actividad de las células NK.

    Inhiben tanto el procesamiento yla presentación del antígeno porparte de los macrófagos como laproducción de factores activadoresde la proliferación de células T.

    Actúan sobre los mastocitos ybasófilos impiden la degradacióndependiente de IgE.

    Igualmente inhiben la produccióny secreción de interleucinas (IL)que desempeñan un importantepapel en la mediación de la res-puesta inmune.

    Es significativo que la cortezaadrenal, lugar de origen de losglucocorticoides, contenga un elevadonúmero de macrófagos, lo que sugiereuna posible interacción paracrina en-tre las células inmunes y lasendocrinas.

    Los dos productos biológicamenteactivos derivados de la proopiome-lanocortina, la ACTH y la beta-endorfina, son capaces también deactuar directamente sobre losinmunocitos. La ACTH inhibe la produc-ción de interferón y anticuerpos por par-te de las células plénicas, activando porotro lado el crecimiento y diferenciaciónde los linfocitos B, mientras que la beta-endorfina potencia la migración de losneutrófilos a los tejidos (Bateman,Singh, Kral y Solomon, 1989; Marsh yKendall, 1996)

    Como potenciador, aunque en si-tuaciones de estrés agudo se produceun descenso brusco de leucocitos ymonocitos en sangre, se produce un

  • Victoriano Ramos Linares, Raúl Rivero Burón, José Antonio Piqueras Rodríguez y cols.128

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    aumento paralelamente de los mis-mos en la piel, pared de tractogastrointestinal y genitourinario, pul-mones, hígado y nodos linfáticos (silocalizo esta cita sería después puntoy aparte). Autores como Maier yWatkins (1998) proponen que la res-puesta de estrés y la respuesta inmu-ne comparten una misma finalidad,una respuesta adaptativa de supervi-vencia. Las respuestas inmunes pue-den ser tipo local o global. Estasúltimas suelen denominarse comoSíndrome de Enfermedad o Conduc-tas de Enfermedad y en ellas se pro-ducen cambios fisiológicos como:fiebre, alteraciones en el metabolis-mo del hígado, aumento de glóbulosblancos, aumento de sueño; cambiosneuroendocrinos: aumento de activi-dad del sistema nervioso autónomo yactividad del eje Hipotalámico-Hipofisiario-Corticosuprarrenal (HHC);así como cambios conductuales: áni-mo deprimido, descensos en la ingestade alimentos y agua, decrementos enlas relaciones sociales y sexuales; ytambién mayor sensibilidad al dolor.Todos estos cambios son adaptativospara combatir la infección y los auto-res los asimilan a la respuesta deestrés (agudo), cuando el organismopresenta la reacción de lucha-huiday en las que el descenso en el consu-mo de alimentos y agua, la inhibiciónsocial, la agresión y el estado de áni-mo deprimido interfieren con los pro-cesos cognitivos.

    Otro punto de vista es el propuestopor Dhabhar (2000a, 2000b). Éste au-tor opina que desde un punto de vista

    evolutivo no sería lógica una disminu-ción de la respuesta inmune en unasituación estresante al tratarse de unasituación crítica para la supervivencia.En este tipo de situaciones la respues-ta de estrés movilizaría al sistemainmunológico ante la emergencia sur-gida, al igual que lo hace con el siste-ma nervioso autónomo y periférico ycon el sistema neuroendocrino. Estepunto de vista es compartido por losautores de este texto.

    En el sentido contrario, la funcióninmune puede afectar al funciona-miento psicológico, nervioso yneuroendocrino. Las interleucinasparecen tener un efecto activador so-bre el eje HHC. Se han hallado recep-tores tanto para la IL-1 como para laIL-2 y también para el TNF (Factor deNecrosis Tumoral) en múltiples áreasdel sistema nervioso central, inclu-yendo al hipotálamo, hipocampo y tron-co cerebral. En particular la IL-1parece ser un importante mensajeroentre el sistema inmune y el eje HHC.Aunque se trata de una molécula muygrande y que, por tanto, no atraviesala barrera hematoencefálica, se estáinvestigando cómo puede llegar al ce-rebro. Se ha apuntado a la lámina ter-minal como lugar primario de acción,ya que en ese lugar no existe barrera(Bateman et al., 1989). También esposible su producción en el mismocerebro por las microglías y por losastrocitos. Además la IL-1 periféricapodría afectar al cerebro vía fibrasaferentes del nervio vago.

    Por otro lado, las citocinas jueganun importante papel en el desarrollo y

  • Psiconeuroinmunología: conexiones entre sistema nervioso y sistema inmune 129

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    regeneración de los oligodendrocitos enla producción de mielina, algo que serelaciona directamente con la esclero-sis múltiple, gliomas y demencias aso-ciadas a VIH, lesiones en el cerebro ytal vez en la enfermedad de Alzheimer(Ransohoff y Beneviste, 1996).

    La citocina proinflamatoria IL-1 yel factor de necrosis tumoral (TNF) sonlas responsables de la inducción desueño, fiebre, anorexia y fatiga duran-te los procesos de enfermedad, losmicrobios crecen menos a altas tem-peraturas en el cuerpo y así, la IL-1es facilitada en reposo. El bajo conte-nido de glucosa en sangre mata dehambre a las bacterias. La fatiga per-mite conservar energía como modo decombatir la infección. Hay evidenciasde que el síndrome de fatiga crónica(SFC), que puede ocurrir mientras seestá cursando una infección viral,agotamiento físico o estrés psicológi-co y que puede acompañarse de depre-sión, está relacionado con laseñalización inapropiada de lascitocinas que actuarían como si hu-biese una infección y unos elevadosniveles de IL-1, según se ha señaladopor Goodnick y Klimas (1993).

    Una interesante hipótesis aporta-da por Rabin (1999) apunta a que elbalance entre linfocitos Th1 y Th2puede estar desequilibrado a favor delos segundos en situaciones de estréscrónico. Los elevados niveles de Th1se asocian a incrementos en la acti-vidad mediada por células (enferme-dades autoinmunes, virus, hongos ybacterias) y decrementos de linfocitosTh2. Por otro lado, elevados niveles de

    Th2 se corresponden con aumento dela actividad humoral que favorece laproducción de IgE e IgA (parásitos,enfermedades alérgicas como el asmae infecciones producidas por lasmucosas del cuerpo) y decrementos deTh1. Es decir, que dependiendo de ladominancia en un determinado indi-viduo de una función u otra (Th1/Th2)puede verse afectado por un tipo u otrode enfermedad y el estrés estar impli-cado en ello. De esto se deduce que losefectos nocivos de los factores ambien-tales en el sistema inmune no seríanprecisamente los de inmunopresión,sino la alteración del equilibrio entreambos tipos de células.

    SISTEMA INMUNE Y DEPRESIÓN

    En la actualidad, parece bastante acep-tado que el estrés juega un importan-te papel en la génesis de la depresióny que es una de las causas fundamen-tales de ésta (Gotlib y Hammen, 1992).Gran parte de la evidencia clínica acer-ca de la depresión depende de una his-toria previa de adversidades y estréspsicosocial (Dohrenwend, 1998). Tam-bién se ha hipotetizado acerca de lapredictibilidad de la depresión a tra-vés de la ocurrencia previa de sucesosvitales estresantes (Gotlib y Hammen,1992; Kessler, 1997). Por otro lado,también se sabe que en la depresiónse puede observar un perfil bioquímicosimilar, endocrino e inmunológico, alque se produce en situaciones deestrés, como: liberación espontáneade IL-1b, IL-6 e inmunodesviación Th2(Klinger, Herrera, Díaz, Jhann, Ávila yTobar, 2005); así como actividad del eje

  • Victoriano Ramos Linares, Raúl Rivero Burón, José Antonio Piqueras Rodríguez y cols.130

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    HHC: Hipercortisolisemia, perturbaciónde los ritmos circadianos de cortisol, au-sencia de respuesta al test de supresiónde la dexametasona e hiperactividad dela hormona CRH (Sandín, 2001). El ex-ceso de actividad del eje HHC, especial-mente la hipercortisolisemia, puedeagravar los síntomas depresivos direc-tamente deteriorando áreas cerebralesrelacionadas con funciones cognitivas,como el hipocampo (Sapolsky, 2000) oindirectamente (reduciendo los nivelesde estrógenos y andrógenos).

    Las situaciones clínicas asociadascon el estrés son muchas en medici-na (humana y veterinaria): infeccio-nes, trauma, cáncer, alergias yautoinmunidad (Klinger et al., 2005).Además, las relaciones entre el estrésy la depresión son muy variadas, pu-diendo existir vulnerabilidad genéticao exposición a eventos estresantes enperíodos críticos (gestación o infanciatemprana), así como exposición a si-tuaciones estresantes durante cual-quier época de la vida que paradeterminado individuo sean experi-mentadas como fuera de su controly en las que se encuentra con unapercepción de no poder o no saber ha-cerles frente. La respuesta de estrésva a estar siempre presente en estocasos. Además, la activación del sis-tema de estrés también puede produ-cirse por activación del sistemainmune inespecífico, como por ejem-plo, una infección.

    Una línea de investigación en de-presión y su relación con el sistemainmune es la centrada en los cambiosde humor provocados por las citocinas,

    éstos se asemejan mucho a los pro-ducidos por la depresión. El papel quejuegan las citocinas en la depresióncomenzó a considerarse cuando secomprobó que el interferón producíasíntomas similares (conductas de en-fermedad) a los de la depresión, la cualestá asociada a incrementos deinterleucinas como la IL-1, IL-6 y elTNF-a. Estas citocinas son potentesmoduladores de la CRH, la cual produ-ce activación del eje HHC caracteriza-da por incrementos de ACTH y cortisol,ambos elevados cuando se evalúa de-presión mayor (OBrien, Scott, y Dinan,2004).

    Las citocinas proinfamatorias in-ducen alteraciones en las funcionescerebrales análogas a las anormalida-des biológicas y conductuales que sedan en pacientes deprimidos: evitaciónsocial, deterioros cognitivos, anhedonia,actividad elevada en el eje HHC,neurotransmisores alterados, y sensi-bilización cruzada con los estresores.A pesar de que se acumula evidenciaen el sentido de una mayor probabili-dad o riesgo de tener un trastorno de-presivo en pacientes que estánrecibiendo citocinas como tratamien-to para el cáncer o infecciones virales,existe un gran debate en la comuni-dad científica en este sentido. La ad-ministración de citocinas terapéuticasproporciona un modelo cuasi experi-mental para estudiar los mecanismosbajo los que subyacen los efectos delas citocinas en el humor, los pensa-mientos, y las funciones vegetativas.Aunque los factores de vulnerabilidadque pueden propiciar riesgo de depre-

  • Psiconeuroinmunología: conexiones entre sistema nervioso y sistema inmune 131

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    sión no han sido aún identificados, lareducción de los niveles de serotonina,a través de su precursor triptófano, pro-bablemente relacionado con la induc-ción de la enzima indolamina2,3-dioxygenasa, puede representar unmediador importante en el desarrollodel humor depresivo en los pacientestratados con citocinas (Capuron yDantzer, 2003; Schiepers, Wichers yMaes, 2005).

    Otra línea de estudios vendríamarcada por los efectos que la depre-sión puede producir en otros aspectosdel individuo. Así, asociado a la depre-sión se observa un sustancial incre-mento en la morbilidad y la mortalidad.Además, la depresión podría contribuira incrementar la enfermedad, inclusola mortalidad, descontrolando el sis-tema inmune. A la vez, la depresiónpuede estimular directamente la pro-ducción de citocinas proinflamatoriasque influyen en una serie de condi-ciones asociadas a la edad, como la en-fermedad cardiovascular, osteoporosis,artritis, diabetes tipo 2, algunos tiposde cáncer, enfermedad peridontal, asícomo en la fragilidad de estas perso-nas (Kiecolt-Glaser y Glaser, 2002).

    SUEÑO Y SISTEMA INMUNE

    En este apartado haremos una brevereseña en la dirección en que cami-nan algunos estudios que relacionanel sueño con el sistema inmune.

    Cada vez existe más evidenciaacerca de la bi-direccionalidad entreel sueño y el sistema inmune. Ade-más de los efectos en el sueño, la com-pleja red de citocinas influye en su

    profundidad y en su privación, depen-diendo de la citocina, la dosis y el rit-mo circadiano de la fase que se hayautilizado en el estudio (Irwin, 2003).Trasladar estos efectos a la clínicaimplica preguntarse por qué existeuna alteración del patrón del sueño enpoblación psiquiátrica y en cómo de-sarrollar nuevas terapias para los tras-tornos del sueño. A veces sólo unamodesta cantidad de sueño perdidoinfluye en la inmunidad natural delsujeto, así como en la celular, y alterala secreción nocturna de citocinasproinflamatorias, como han comproba-do Hogan, Morrow, Smith y Opp (2003)en ratas, administrando IL-6 a estosanimales alterando el sueño con in-crementos en la fase No-REM y redu-ciéndose el sueño No-REM cuando seadministraba el anticuerpo Anti-IL-6.

    En otro reciente trabajo, Redwine,Dang, e Irwin (2004) estudiaron la ex-presión nocturna de moléculas celu-lares de adhesión (Mac-1 y L-Selectin)en monocitos y linfocitos durante unanoche de sueño entera y una nochede sueño parcial (deprivación de sue-ño). Los cambios producidos fueron undecremento de Mac-1 y un aumento deL-Selectin en los linfocitos y monocitosen la noche con deprivación de sueño.Esto ha llevado a los autores a postularque las perturbaciones en el sueñopuedan estar asociadas a alteracionesen la expresión de estas moléculas deadhesión con implicaciones en la re-gulación de células del sistema inmu-ne. Por tanto, la abundante evidenciade que las citocinas TNF y la IL-1 re-gulan el sueño (Hogan, Morrow, Smith

  • Victoriano Ramos Linares, Raúl Rivero Burón, José Antonio Piqueras Rodríguez y cols.132

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    y Opp, 2003) y los hallazgos mencio-nados en las líneas anteriores, juntocon otros tomados de muestras clíni-cas donde se observa una correlaciónentre los trastornos del sueño con de-terioros en la función inmune, indi-can que las perturbaciones del sueñohan de ser tomadas en consideracióncomo una causa de las alteracionesinmunológicas observadas en huma-nos (Irwin, 2003).

    Llegados a este punto, trataremosde exponer a continuación nuestro pun-to de vista sobre cómo podrían incluir-se los procesos cognitivos en lasrelaciones del sistema nervioso centralcon los sistemas inmune y endocrino.

    Como hemos estado viendo en pá-ginas anteriores, la respuesta(neuroendocrina) de estrés prepara alorganismo energéticamente para la ac-ción. Esa respuesta se produce en for-ma fisiológica, motora y cognitiva,entendiendo como cognitivo cualquierproceso efectuado por el cerebro queincluya atención, percepción, detec-ción, comparación, representaciónmental, lenguaje, motivación, toma dedecisiones, etc. (Ballesteros, 1995).También consideramos como procesosscognitivos aquellos que se han venidollamando procesos automáticos incons-cientes, ya heredados genéticamente(por ejemplo, la reacción de huida anteun peligro como el calor o bien el vó-mito ante un veneno). Según se avan-za en la evolución ontogenética, elindividuo aprende relaciones entreestímulos y respuestas desarrollandorespuestas de estrés tanto ante estí-mulos auténticamente peligrosos,

    como a estímulos erróneamente peligro-sos (fobias), en las que están muy impli-cados los procesos de condicionamiento.Como acabamos de ver, igual que nues-tro organismo está preparado para even-tos amenazantes de forma innata, algoparecido sucedería con el Sistema In-mune Inespecífico. Como resultado delos procesos de aprendizaje, y una vezprocesada la información, se desarro-llaría el Sistema Inmune Específico. Deeste modo, el sistema de estrés respon-dería ante amenazas de virus del mis-mo modo que ante la amenaza de undepredador o un ladrón que nos apuntacon una pistola.

    Estamos de acuerdo, por tanto, conla conceptualización de la repuesta deestrés desde el punto de vista deinteracción de Lazarus y Folkman(1984): ante cualquier situación los in-dividuos efectúan una evaluación, esdecir, realizan un proceso cognitivomediante el cual se valora la significa-ción de lo que está ocurriendo, siemprerelacionado esto con el beneficio par-ticular individual. En este sentido,Lazarus (1993a,b) diferencia tres tiposde evaluación ante una situación:

    Primaria: Se produce ante deman-das internas o externas. Sería elprimer mediador psicológico delestrés y daría lugar a evaluacionesdel tipo amenaza, daño/pérdida,desafío o beneficio.

    Secundaria: Tras la evaluaciónprimaria, el organismo valora suspropios recursos para afrontar lasituación. La respuesta de estrés

  • Psiconeuroinmunología: conexiones entre sistema nervioso y sistema inmune 133

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    estaría muy mediatizada por el re-sultado de esta evaluación, ya quede ella depende que el individuo sesienta desafiado, asustado u opti-mista, es decir la emoción resul-tante puede ser de placer, miedo oira. La tristeza (depresión) apare-cería cuando se ha producido unapérdida o se siente impotenciapara superar un obstáculo o reto,cuando tras el esfuerzo no se con-sigue refuerzo o se percibe que nohay control (Lazarus, 1968;Seligman, 1975).

    Re-evaluación: los procesos si-guientes que acontecen cuando seha puesto en marcha alguna de lassoluciones a los problemas presen-tados.

    Otro aspecto importante referido ala evaluación, es el aportado porFeuerstein, Labbé y Kuczmierczyk(1986). Estos autores enfatizan el pa-pel del control percibido como un fac-tor esencial en la respuesta de estrés.El control implica presencia de infor-mación y poder de anticipación. El po-der de la información garantiza lapredictibilidad del evento estresantey su posible anticipación, con la con-siguiente preparación cognitiva y fi-siológica. El control así percibido puedeser interpretado como un importantemediador en la respuesta de estrés.Que la controlabilidad influencia larespuesta inmunitaria ha sido proba-do a través de diversos estudios en losque se ha visto cómo la respuesta alestresor, tanto química como de con-

    ducta, es mediada por la controlabilidaddel estímulo aversivo (Irwin y Anisman,1986).

    Con la finalidad de evaluar aspec-tos relevantes a la hora de planificarintervenciones terapéuticas, el gru-po de Lazarus desarrolló el cuestio-nario Ways of Coping Questionnaire(WCQ). Este instrumento proporcionauna serie de factores de afrontamien-to que pueden resultar de interés yaque puede permitir su utilizacióncomo forma de aunar criterios de eva-luación entre diferentes grupos de in-vestigación.

    Dimensiones o factores del cues-tionario:

    1. Confrontación: Acciones dirigidashacia la situación, ira, persuasión,etc.

    2. Distanciamiento: No afrontar elproblema, evitarlo.

    3. Autocontrol: Dirigirse bien a unomismo.

    4. Búsqueda de Apoyo Social: Pedirconsejos, ayuda, etc.

    5. Aceptar la Responsabilidad: Dis-culparse, auto-crítica positiva, etc.

    6. Escape/Evitación: Relacionado condistanciamiento, también el usode drogas, etc.

    7. Resolución de Problemas: Estable-cer un plan de acción y ponerlo enpráctica.

  • Victoriano Ramos Linares, Raúl Rivero Burón, José Antonio Piqueras Rodríguez y cols.134

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    8. Reevaluación Positiva: Recoger decada experiencia aquello que pue-da servirnos para el futuro.

    Como se ha detallado líneas arri-ba, la depresión parece seguir siem-pre a una reacción de estrés prolongadao muy intensa antes estímulos noci-vos o amenazantes. Por tanto, si elindividuo no sabe (proceso cognitivo)reaccionar ante una determinada si-tuación se sentirá incapaz y no obten-drá por tanto refuerzo (Lazarus, 1968);o se siente indefenso, sin control so-bre la situación estimular (Seligman,1975), es muy probable la aparición desíntomas y/o conductas depresivas. Ennuestra opinión, algo parecido va asuceder si el organismo no es capaz dehacer frente a la infección, el organis-mo interpreta que no es capaz de ven-cer en la lucha y muestra conductasdepresivas.

    LA PSICOTERAPIA Y EL SISTEMA INMUNE

    Como hemos venido mencionando,aunque existe probadas conexionesentre los sistemas: inmune, nerviosoy neuroendocrino, para que se produz-ca la enfermedad no es suficiente conla invasión del organismo por el agen-te infeccioso, es necesario que las de-fensas no sean capaces de hacer frentea ese invasor para poder eliminarlo. Yaque el eje inmunoneuroendocrino pa-rece ser el responsable del manteni-miento de la homeostasis y la puestaen relación del medio externo e inter-no, cualquier proceso que module susacciones, ya sea estresante o relajan-

    te, es capaz de repercutir globalmenteen el organismo, modificando las con-centraciones hormonales en plasma olos parámetros bioquímicos, generan-do patrones electroencefalográficosespecíficos y, por tanto, repercutien-do en la salud física y psíquica del in-dividuo (Infante y Peran, 1998). Deeste modo, cualquier variable psicoló-gica puede influir en la aparición o enel curso y desenlace de una determi-nada enfermedad en la que esté im-plicada el sistema inmune. Como losdeterminantes psicológicos que influ-yen en la conducta pueden venir di-rectamente del SNC o indirectamentea través de la respuesta de estrés (me-canismos hormonales), cualquier cam-bio en la conducta que esté asociado acaracterísticas de la personalidad o aestilos de afrontamiento en situacionesde emergencia (estresantes), así comoestados emocionales negativos, podríaafectar al sistema inmunológico (porejemplo, personas que fumen o comanen exceso cuando están estresados opersonas que generen más estrés delnecesario ante situaciones cotidianaspor evaluarlas exageradamenteamenazantes). También sucede que, enalgunas ocasiones, los individuos venuna amenaza donde no la hay (o la exa-geran) resultando de ello la adquisiciónde una fobia; o bien no tienen recur-sos de afrontamiento adecuados en unmomento dado (no saben resolver pro-blemas) o tienen ideas equivocadasacerca de cómo debe funcionar el mun-do (ideas irracionales o distorsionescognitivas).

  • Psiconeuroinmunología: conexiones entre sistema nervioso y sistema inmune 135

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    Sin embargo, aunque cada vezexisten más cantidad de trabajos enpsiconeuroinmunología que relacio-nan acontecimientos psicológicos conparámetros inmunitarios, hemos detener en cuenta algo que casi nuncaagrada reconocer a la comunidad cien-tífica: que en estos trabajos existe unaamplia gama de paradigmas de inves-tigación, entre los que se combinanestudios con población animal o hu-mana, estudios prospectivos y retros-pectivos, estudios que utilizan lapérdida de un ser querido como factorestresante y en otros una tarea dearitmética, una situación de exameno una de laboratorio (proyección depelículas con alto contenido desagra-dable) igualmente como factorestresante. En el otro lado, tenemoslas variables dependientes utilizadas;en multitud de estudios nos encontra-mos con parámetros inmunitarios di-ferentes ante las mismas tareas,unas veces enumerativos simplemen-te y otras veces funcionales (Rubio,2003). Por otro lado, en una revisiónmetaanalítica sobre los efectos de lasintervenciones psicológicas en la mo-dulación del sistema inmune en hu-manos, Miller y Cohen (2001)observaron modestos cambios en losparámetros evaluados a través de untotal de 85 pruebas. Los mejores re-sultados se debían a la hipnosis y aensayos con condicionamientos. Laexpresión de emociones o el controlde estrés mostraron bajas tasas deefectividad y la relajación mostró muypoca capacidad para modificar la res-puesta inmune. Como resultado de los

    modestos cambios observados en el sis-tema inmunológico, los autores sonprudentes en sus conclusiones acercade la escasa efectividad de los trata-mientos psicológicos como moduladoresdel sistema inmune y animan a se-guir con más aportes en este sentido.

    No obstante, en estudios efectua-dos con personas afectadas por el VIH,se han obtenido resultados algo másalentadores que los presentados porMiller y Cohen (2001). Por ejemplo, enel trabajo realizado por Antoni (2003)a través de un programa en grupo de10 semanas de duración basado en es-trategias cognitivas de control deestrés y relajación, los resultadosmuestran que hay efectos de la inter-vención psicológica en el humor, asícomo cambios neuroendocrinos en eleje HHC, HHG (Hipotalámico-Hipofisiario-Gonadal) así como en lashormonas del Sistema Nervioso Simpá-tico y en el estado del Sistema Inmuneen personas infectadas con VIH. Loscambios producidos por los efectos de larelajación y las estrategias cognitivas deafrontamiento, así como el apoyo socialpueden mediar cambios en el estado deánimo y, a su vez, estos cambios tienenefectos en la regulación de las hormo-nas adrenales evaluadas a través de loscambios en los niveles de cortisol medi-dos en la orina, la norepinefrina y losniveles de testosterona. Como sugiereAntoni (2003), los cambios en estas hor-monas por efecto de la intervencióntambién podrían explicar, en parte, loscambios a corto plazo en losanticuerpos IgG y en los cambios amás largo plazo de linfocitos CD4.

  • Victoriano Ramos Linares, Raúl Rivero Burón, José Antonio Piqueras Rodríguez y cols.136

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    De igual modo, Robinson (2002)muestra resultados esperanzadorescon un programa de 8 semanas deduración para reducir el estrés enpersonas infectadas con VIH. Los su-jetos que recibieron este tratamientomostraron un aumento de actividad enlas células asesinas (NK) así como enel número de ellas. Las mismas me-didas fueron tomadas a los 3 mesesde haber finalizado la intervenciónconstatando que los incrementos enlas células NK, así como decrementosde tensión, de ira o de depresión, tam-bién permanecían, mostrando los su-jetos por tanto un estado de ánimo muymejorado.

    De cualquier manera, la influen-cia psicológica de la mente sobre elcuerpo, y más concretamente en elcampo de la PNI desde mediados de losaños 70, han sido tratadas desdeaproximaciones multidisciplinaresque incluyen la medicina, la psicolo-gía, la sociología, el trabajo social eincluso la religión (Fleshner yLaudenslager, 2004; Zittel, Lawrencey Wodarski, 2002).

    Por este motivo, y por lo que a lospsicólogos concierne, las psicoterapiassuelen estar dirigidas hacia dos obje-tivos finales: reducir o eliminar losniveles de estrés y/o la depresión.Aunque los estresores pueden ser fí-sicos o psicológicos, la disparidad en-tre ellos es una mera ilusión cuandose trata de la emisión de una respues-ta de estrés (Fleshner y Laudenslager,2004) y la depresión, como hemos vis-to anteriormente, suele ser conse-cuencia del estrés. Por tanto,

    cualquier tratamiento encaminado aeliminar o reducir la respuesta deestrés estará favoreciendo la mejoríade la depresión, siendo ésta, de estemodo considerada, una variable de-pendiente.

    Como un individuo intérprete y res-ponda ante un determinado estresordetermina la reacción ante éste(afrontamiento, enfrentamiento, hui-da), así como la respuesta del sistemainmune y las conductas de enferme-dad (Lutgendorf y Costanzo, 2003). Portanto, cualquier intervención desde lapsicología de la salud, diseñada con elobjetivo de modular el estrés, dotar deestrategias de solución de problemas,identificar tanto estímulos fóbicoscomo estímulos reales o potencial-mente peligrosos, adoptar conductassaludables e interpretar aconteci-mientos vitales desde una perspecti-va adaptativa (no perfeccionista nitremendista), caminará en la direc-ción buscada.

    En este sentido Bower, Kemeny,Taylor y Fahey (2003), han comproba-do en un estudio con mujeres quehabían sufrido una pérdida de alguiencercano por cáncer de mama, como elcrecimiento personal, el incrementode las relaciones interpersonales, y elafrontamiento vital (fijando objetivos enlugar de retrotraerse en el pasado) pro-duce correlatos biológicos positivos enel sistema inmune, en concreto el au-mento de células asesinas (NK). En lamisma dirección, Miyazaki, Ishikawa,Iimori, Miki, Wenner, Fukunishi yKawamura (2003) han mostrado cómola percepción de tener apoyo social

  • Psiconeuroinmunología: conexiones entre sistema nervioso y sistema inmune 137

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    correlaciona positivamente con lascélulas NK, encontrando que el au-mento de apoyo social se ve acompa-ñado por incrementos en la inmunidadnatural. También Kiecolt-Glaser,McGuire, Robles y Glaser (2002) hanseñalado que las relaciones de amis-tad podrían disminuir emociones ne-gativas y aumentar la salud a travésdel impacto en el sistema inmune yla regulación endocrina implicadas enla prolongación de infecciones o en elretraso de curación de heridas, pro-cesos sustentados por la producción decitocinas proinflamatorias.

    Relacionado con la percepcióncognitiva de mundo ideal, se ha es-tudiado la percepción de incongruen-cia entre el nivel de vida ofertado porlos medios de comunicación y socia-les, y la realidad de adolescentes quegastan más de lo que en realidad sunivel de vida perteneciente a una fa-milia de corte medio-bajo permite, ob-servando un nivel de afectaciónpsicosocial y una reducción deanticuerpos contra el virus Epstein-Barr así como reducciones en otrosparámetros inmunitarios (McDade,2001).

    También existen estudios que re-lacionan rasgos de personalidad ansio-sa y sistema inmune, como el llevadoa cabo por Wadee, Kuschke, Kometz yBerk (2001) quienes han visto unaasociación positiva entre el descensodel número de linfocitos, rasgo ansio-so de personalidad y la percepción deamenaza, en un estudio con diez es-tudiantes postgraduados expuestos auna situación estresante (exámenes).

    Igualmente en situaciones de exáme-nes Paik, Toh, Lee, Kim y Lee (2000)comprobaron cómo el estrés en estetipo de situaciones afectaba a diferen-tes parámetros de la respuesta inmu-ne, en concreto a citocinas derivadasde células Th1 y Th2; donde se obser-varon incrementos de IL-1, IL-6 e IL10y descensos en la producción de IFN-g, sugiriéndose con esto que el estrésen situaciones de examen puede in-crementar la actividad humoral me-diada por células Th2 y hacerdisminuir la inmunidad mediada porcélulas Th1.

    En otro orden de relación entrecreencias y emociones estarían losreferentes a la espiritualidad y lasprácticas religiosas, que también pa-recen ejercer efectos beneficiosos parala salud y el sistema inmune (Kaye,2002; Yates, 2004). Sin embargo estono es algo nuevo, ya desde los añostreinta del siglo XX se habían realizadoestudios con sujetos que practicabantécnicas mentales de concentración omeditación. Encontramos como ejem-plos el de la cardióloga Teresa Brosse,quien ya efectuaba mediciones con re-gistros electrocardiográficos en esosestados y veinte años más tarde el deWenger y Bagchi, quienes recorrieron7.000 kilómetros a lo largo de la Indiaestudiando sujetos que realizabanejercicios de yoga, presentando a laSociedad Norteamericana deElectroencefalografía un posible con-trol voluntario de las funciones autó-nomas por parte de estos sujetos, enel que se ponía de manifiesto un au-mento en la intensidad de las ondas

  • Victoriano Ramos Linares, Raúl Rivero Burón, José Antonio Piqueras Rodríguez y cols.138

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    alfa en diferentes regiones cerebra-les además de la llamada CoherenciaElectroencefalográfica Theta. Esteparámetro resulta muy útil para dife-renciar niveles mentales conseguidosdurante la meditación de los del sue-ño, la hipnosis u otros estados altera-dos de conciencia y ha sido tambiénestudiado en astronautas (Infante yPeran, 1998b). Durante la meditaciónse registra una caída de la frecuenciarespiratoria, así como frecuentes pe-ríodos de suspensión de la respiración,hallándose correlaciones entre perío-dos de apnea y experiencias subjetivasde quietud mental y máxima coheren-cia electroencefalográfica. Tambiéndisminuye el consumo de oxígeno, laproducción de dióxido de carbono, laproducción de ácido láctico, así comoel aumento de la resistencia de la piely la reducción del tiempo de reacción.También se ha visto en los estados demeditación reducción del flujo sanguí-neo renal y hepático, con aumento enel flujo cerebral medido a través depletismografía de impedancia (Jevning,Wallarce y Beidebach, 1992).

    Con todo esto queremos exponer laimportancia que tiene el estado corpo-ral, y que la relajación es la responsa-ble de estos estados. Por poner otrosejemplos, la disminución de la presiónarterial en hipertensos, de la isquemiamiocárdica en enfermos coronarios ola mejora subjetiva de la sintomatologíaen sujetos asmáticos son efectos deestados de relajación. Durante la re-lajación se producen descensos signi-ficativos de hormonas relacionadascon el estrés, como la tiroxina o la GH,

    también se han descrito descensos deCortisol, THS y prolactina. La visuali-zación produce aumentos en las cifrasde IgA en saliva. También se han des-crito descensos en la sensibilidad delos receptores beta-adrenérgicos me-didos en linfocitos circulantes sin quehaya variaciones en el número de re-ceptores ni en la concentraciónplasmática de catecolaminas.

    Como técnicas de relajación pode-mos encontrar una enorme variedad,encontrándose entre ellas: Hipnosis,Entrenamiento Autógeno de Schultz,Sofrología, Yoga, Tai Chi Chuan,Acupuntura, Progresiva de Jacobson,Biofeedback, Técnicas Sonoras(Musicoterapia), Método Benson, TécnicasRespiratorias, etc.

    Resumiendo, como acabamos dever, la soledad, el apoyo social, situa-ciones estresantes como pueden serlos exámenes, variables de personali-dad, etc., han sido estudiadas y los tra-tamientos efectuados han mostradocierta efectividad, siendo éstos princi-palmente: Técnicas de visualización,Imaginación Dirigida, Relajación, Téc-nicas Cognitivo-Conductuales de Con-trol del Estrés, así como la Meditación,Técnicas Chamánicas, Rezos, etc.Desde nuestra experiencia, creemosque cualquiera de ellas puede ser efec-tiva si es practicada con el rigor ne-cesario por parte de un profesional,sea cual sea el enfoque psicológicoempleado, aunque desde nuestra for-mación científica nos atrevemos asugerir que la relajación produce es-tados fisiológicos que combinados conla representación de imágenes (ima-

  • Psiconeuroinmunología: conexiones entre sistema nervioso y sistema inmune 139

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    ginación) puede convertirse en las lla-madas técnicas de meditación, vi-sualización positiva, imaginacióndirigida, etc. Es decir, la emoción po-sitiva, en este caso placentera, seríala combinación del estado corporal conuna representación mental en formade imagen y/o pensamiento.

    Por último y ante la escasez de re-sultados altamente exitosos que rela-cionen la psicoterapia con el sistemainmunológico, pero sabiendo de su pro-bada efectividad como tales en estadosemocionales (estrés y/o depresión),reduciendo el malestar y contribuyen-do con ello a mejorar la salud del indi-viduo, nos mostramos esperanzados enque, en el futuro, los estudios puedanaunar criterios en cuanto a variables(dependientes e independientes), asícomo en los tratamientos, con la fina-lidad de arrojar luz en lo que se refierea la influencia de la psicoterapia en larespuesta inmunológica.

    REFERENCIAS

    ADER, R. (2001). Psychoneuroimmunology. CurrentDirections in Psychological Science, 10, 94-98.

    ADER, R. (2003). Conditioned immunomodulation:Research needs and directions. Brain,Behavior & Immunity, 17, 51-57.

    ADER R. Y COHEN N. (1975). Behaviorally conditionedimmunopression. Psichosomatic Medicine,37, 333-340.

    ADER, R. Y COHEN N. (1993). Psychoneuroimmunology:Conditioning and stress. Annual Review ofPsychology, 44, 53-85.

    ADER, R.; FELTEN D. L. Y COHEN N. (2001). Psychoneuro-immunology (3rd ed.). San Diego, CA: AcademicPress.

    ANTONI, M.H. (2003). Stress Management Effects onPsychological, Endocrinological, and ImmuneFunctioning in Men with HIV Infection: EmpiricalSupport for a Psychoneuroimmunological Model.

    Stress: The International Journal on the Biology ofStress, 6, 173-188.

    BALLESTEROS, S. (1995). Psicología general: un enfo-que cognitivo. Madrid: Universitas.

    BATEMAN, A.; SINGH, A.; KRAL, T Y SOLOMON, S. (1989).The inmune-hypothalamic-pituitari-adrenalaxis. Endocrine Reviews 10, 92-112.

    BLALOCK, J.E. (1984) The inmune system as a sensoryorgan. Journal of Immunology 132, 1067-1070.

    BOVBJERG, D.H. (2003). Conditioning, cancer, andimmune regulation. Brain, Behavior &Immunity, 17, 58-61.

    BOWER ,J.E.; KEMENY, M.E.; TAYLOR, S.E. y FAHEY, J.L.(2003). Finding positive meaning and itsassociation with natural killer cell cytotoxicityamong participants in a bereavement-relateddisclosure intervention. Annals of BehavioralMedicine, 25, 146-155.

    CAPURON, L. Y DANTZER, R. (2003). Cytokines anddepression: The need for a new paradigm.Brain, Behavior and Immunity, 7, 119-124.

    CHEN, J.; LIN, W.; WANG, W.; YANG, J. y SHAO, F. (2003).The dynamic analysis of conditionedenhancement of antibody response toovalbumin. Acta Psychologica Sinica, 35, 261-265.

    DANTZER, R. (2000). Psichoneuroinmunology. En G.Fink (Ed.), Encyclopedia of Stress, Vol. 2 (pp.294-298). San Francisco, CA: Academic Press.

    DANTZER, R. (2004). Innate immunity at the forefrontof psychoneuroimmunology. Brain, Behavior& Immunity, 18, 1-6.

    DHABHAR, F.S. (2000a). Inmune cell distribution,effects of stress on. En G. Fink (Ed.),Encyclopedia of Stress, Vol.2 (pp. 507-514).San Francisco, CA: Academic Press.

    DHABHAR, F.S. (2000b). Immune function, stress-induced enhancement of. En G. Fink (Ed.),Encyclopedia of Stress, Vol. 2 (pp. 515-523).San Francisco, CA: Academic Press.

    DOHRENWEND, B.P. (1998). Adversity, stress &psychopathology. New York: Oxford UniversityPress.

    FEUERSTEIN, M., LABBÉ E.E. Y KUCZMIERCZYK A.R. (1986).Health psychology: A psychobiologicalperspective. New York: Plenum Press.

    FLESHNER, M. y LAUDENSLAGER, M.L. (2004).Psychoneuroimmunology: Then and Now.Behavioral and Cognitive Neuroscience Review,3, 114-130.

  • Victoriano Ramos Linares, Raúl Rivero Burón, José Antonio Piqueras Rodríguez y cols.140

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    FOLKMAN, S. y LAZARUS, R.S. (1988). Manual for theWays of Coping Questionnaire. Palo Alto, CA:Consulting Psychologist Press.

    GOODNICK, P.J. y KLIMAS, N.G. (1993). Chronic Fatigueand Related Immune Deficiency Syndromes.Washington DC: American Psychiatric Press.

    GOTLIB, I.H. y HAMMEN, C.L. (1992). Psychologicalaspects of depression: Toward a cognitive-interpersonal integration. New York: Wiley.

    HOGAN, D.; MORROW, J.D.; SMITH, E.M. Y OPP M.R. (2003).Interleukin-6 alters sleep of rats. Journal ofNeuroimmunology, 137, 59-66.

    INFANTE, J.R. y PERAN, F. (1998). El ejeinmunoneuroendocrino. Jano, 55(1261), 68-70.

    INFANTE, J.R. y PERAN, F. (1998). Eje inmunoneuroendocrinoy técnicas de relajación. Jano, 55(1265), 42-47.

    IRWIN, J. y ANISMAN, H. (1986). Patología y estrés:Interacciones inmunológicas con el sistemanervioso central. En C.L. Cooper (Ed.), Estrés ycáncer (pp. 115-180). Madrid: Díaz de Santos.

    IRWIN, M. (2003). Cytokines, immunity and disorderedsleep. En Kronfol, Z. (Ed), Cytokines and men-tal health. (pp.403-421). Dordrecht: KluwerAcademic Publishers.

    JEVNING, R.; WALLARCE, R.K. y BEIDEBACH, M. (1992). Thephysiology of meditation: a review. A wakefulhypometabolic integrated response.Neuroscience Behavior Review, 16, 415-424.

    KAYE, H.L. (2002). Psychoneuroimmunology andreligion: Implications for society and culture.En Cohen y Koenig (Eds.), The link betweenreligion and health: Psychoneuroimmunologyand the faith factor (pp.275-285). London:Oxford University Press.

    KELLEY, K.W. (2004). From hormones to immunity: Thephysiology of immunology. Brain, Behavior &Immunity, 18, 95-113.

    KESSLER, R.C. (1997). The effects of stressfull life eventson depression. Annual Review of Psychology,48, 191-214.

    KIECOLT-GLASER, J.K. y GLASER, R. (2002). Depressionand immune function: Central pathways tomorbidity and mortality. Journal ofPsychosomatic Research, 53, 873-876

    KIECOLT-GLASER, J.K.; MCGUIRE, L.; ROBLES, T.F. y GLASER R.(2002). Emotions, morbidity, and mortality: Newperspectives from psychoneuroimmunology.Annual Review of Psychology, 53, 83-107.

    KLINGER, J.C.; HERRERA, J.A.; DÍAZ, M.L.; JHANN, A.A.; ÁVILA,G.I. y TOBAR, C.I. (2005). La psiconeuroinmunología

    en el proceso salud-enfermedad. Colombia Mé-dica, 36, 120-129.

    LABRADOR, F.J.; CRESPO, M.; CRUZADO, J.A. y VALLEJO, M.A.(1995). Evaluación y tratamiento de los pro-blemas de estrés. En Buceta y Bueno (Eds.),Control del estrés y trastornos asociados (pp.75-127). Madrid: Dykinson.

    LAZARUS, A.A. (1968). Learning theory and thetreatment of depression. Behavior, Researchand Therapy, 6, 83-89.

    LAZARUS, R.S. (1966). Psychological stress and thecoping process. New York: McGraw-Hill.

    LAZARUS, R.S. (1993a). Coping Theory and research:Past, present and future. Psychosomatic Me-dicine, 55, 234-247.

    LAZARUS, R.S. (1993b). From psychological stress tothe emotions: A history of changing outlooks.Annual Review of Psychology, 44, 1-21.

    LAZARUS, R.S. y FOLKMAN S. (1984). Stress, appraisaland coping. New York: Springer Publishing.

    LUTGENDORF, S.K. y COSTANZO, E.S. (2003).Psychoneuroimmunology and healthpsychology: An integrative model. Brain,Behavior and Immunity, 17, 225-232.

    MCDADE, T.W. (2001). Lifestyle incongruity, socialintegration, and immune function in Samoanadolescents. Social Science and Medicine, 53,1351-1362.

    MAIER, S.F. y WATKINS, L.R. (1998). Cytokines forpsychologists : Implications of bidirectionalimmune-to-brain communication forunderstanding behavior, mood and cognition.Psychological Review, 105, 83-107.

    MARSH, J.A. y KENDALL, M.D. (1996). The psysiology ofimmunity. New Yok: CRC Press.

    MILLER, G.E. y COHEN, S. (2001). Psychologicalinterventions and the immune system: A meta-analytic review and critique. HealthPsychology, 20, 47-63.

    MIYAZAKI, T.; ISHIKAWA T.; IIMORI, H.; MIKI A.; WENNER, M.;FUKUNISHI, I. y KAWAMURA, N. (2003). Relationshipbetween perceived social support and immunefunction. Stress and Health: Journal of theInternational Society for the Investigation ofStress, 19, 3-7.

    MOYNIHAN, J. (2003). Mechanisms of stress-inducedmodulation of immunity. Brain, Behavior &Immunity, 17, 11-16.

    OBRIEN, S.M.; SCOTT, L.V. y DINAN, T.G. (2004). Cytokines:Abnormalities in major depression andimplications for pharmacological treatment.

  • Psiconeuroinmunología: conexiones entre sistema nervioso y sistema inmune 141

    Suma Psicológica, Vol. 15 N° 1: 115-142, marzo 2008, Bogotá (Col.)

    Human Psychopharmacology: Clinical and Ex-perimental, 19, 397-403.

    PAIK, I.H.; TOH K.Y.; LEE, C.; KIM, J.J. y LEE, S.J. (2000).Psychological stress may induce increasedhumoral and decreased cellular immunity.Behavioral-Medicine. 26, 139-141.

    RABIN, B.S. (1999). Stress, immune function and health.New York: Wiley-Liss.

    RANSOHOFF, R.M. y BENEVISTE, E.N. (1996). Cytokinesand the CNS. Boca Raton: CRC Press.

    REDWINE, L.; DANG, J. e IRWIN, M. (2004). Cellularadhesion molecule expression, nocturnalsleep, and partial night sleep deprivation. Brain,Behavior and Immunity,18, 333-340.

    ROBINSON, F.P. (2002). Psycho-endocrine-immuneresponse to mindfulness-based stressreduction in HIV-infected individuals.Dissertation Abstracts International: Section-B: The Sciences and Engineering, 63(1-B), 179.

    RUBIO V.J. (2003). Psychoneuroimmunology. En R.Fernández-Ballesteros (Ed.), Encyclopedia ofPsychological Assesment. London: Sage.

    SANDÍN B. (2001). Estrés, hormonas y psicopatología.Madrid: UNED-FUE.

    SANDÍN B. Y CHOROT P. (1995). El estrés. En A. Belloch,B. Sandín y F. Ramos (Eds.). Manual depsicopatología, Vol. 2 (pp. 3-52). Madrid:McGraw-Hill.

    SAPOLSKY, R.M. (2000). Glucocorticoids and hippocampalatrophy in neuropsychiatric disorders. Archivesof General Psychiatry, 57, 925-935.

    SCHIEPERS, O.J.; WICHERS, M.C. y MAES, M. (2005).Cytokines and major depression. Progress inNeuro Psychopharmacology and BiologicalPsychiatry, 29, 201-217.

    SEGERSTROM, S.C. y MILLER, G.E. (2004). PsychologicalStress and the Human Immune System: AMeta-Analytic Study of 30 Years of Inquiry.Psychological Bulletin, 130, 601-630.

    SELIGMAN, M.E. (1975). Helplessness: On depression,development and death. San Francisco:Freeman.

    SELYE, H. (1936). A syndrome produced by diversenocuous agents. Nature, 138, 32.

    SELYE, H. (1960). La tensión en la vida. Buenos Aires:Compañía General Fabril. (Original en Inglés:1956).

    SELYE, H. (1974). Stress without distress. London:Hodder & Stoughton.

    SHIGENOBU, K. (2001). Psychoneuroimmunology: a dia-logue between the brain and the immunesystem. Journal of International Society of LifeInformation Science, 19, 141-143.

    SOLOMON, G.F. (1998). Immune & Nervous SystemInteractions. Malibu: Fund forPsychoneuroimmunolgy.

    SOLOMON, G.F. (2001). Psiconeuroinmunología: sinop-sis de su historia, evidencia y consecuencias.Comunicación presentada en el 2º congreso vir-tual de psiquiatría, Interpsiquis (Psicosomática),1 Febrero - 7 Marzo.

    TOATES, F. (1995). Stress: Conceptual and biologicalaspects. New York: Wiley.

    TACHÉ, J.; TACHÉ I. y SELYE, H. (1977). Integración delestrés en el trabajo individual diario. En Insti-tuto de Ciencias del Hombre (Ed.), Trabajo yestrés (pp. 45-69). Madrid: Karpos.

    WADEE, A.A.; KUSCHKE, R.H.; KOMETZ, S. y BERK, M. (2001).Personality factors, stress and immunity. Stressand Health: Journal of the International Societyfor the Investigation of Stress, 17, 25-40.

    WEIGENT, D.A. y BLALOCK, J.E. (1987). Interactionsbetween the neuroendocrine and immunesystems: common hormones and receptors.Inmunology Review, 100, 79-108.

    YATES, W.R. (2004). The Link Between Religion andHealth: Psychoneuroimmunology and theFaith Factor. American Journal of Psychiatry,161, 586.

    ZITTEL, K.M.; LAWRENCE, S. y WODARSKI, J.S. (2002).Biopsychosocial model of health and healing:Implications for health social work practice.Journal of Human Behavior in the SocialEnvironment, 5, 19-33.

    Fecha de envío: Noviembre 24 de 2007

    Fecha de aceptación: Enero 30 de 2008