Psicología CCA No.2

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Psicología CCA Magazine mensual Noviembre 2011 #2 Los peligros del diagnóstico. Alejandra Pizarnik, el cisne herido. LA PRECATARSIS DE RAMÓN LAS FIESTAS PRIVADAS DE JARAMAR SOTO Galería: Isela Leduc. Puedo.
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Web magazine correspondiente al mes de noviembre de 2011 es una publicación mensual del Centro de Atención Psicológica CCA. Consejo Editorial: Edson A. Fitch, Orlando Oviedo, Lucía Gamboa. Enviar colaboraciones a [email protected]

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    Los peligros del diagnstico.

    Alejandra Pizarnik, el cisne herido.LA PRECATARSIS DE RAMN

    LAS FIESTAS PRIVADAS DE JARAMAR SOTO

    Galera:Isela Leduc.

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    Consejo Editorial:

    Orlando OviedoCoordinador Centro Cultural

    CCA.

    Luca Gamboa ChvezTerapeuta del Centro de Atencin Psicolgica CCA.

    Edson A. FitchCoordinador y terapeuta del Centro de Atencin

    Psicolgica CCA.

    Colaboradores de este nmero:

    Edson A. Fitch.Orlando Oviedo.Luca Gamboa.Andrea Mineko.

    Isela Leduc.Eduardo Vzquez Martn.

    Jaramar Soto.El contenido de los artculos, no forzosamen-te refleja el pensamiento de Psicologa CCA y

    es responsabilidad de los autores.

    Se prohibe la reproduccin parcial o total de los contenidos de esta publicacin salvo

    autorizacin por escrito del consejo editorial.

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  • EditorialEn este nmero de nuestra web magazine Psicologa CCA presentamos colaboraciones que nos llegan desde Tijuana y Guadalajara en Mxico pero tambin desde Argentina, y como siempre, las aportaciones que hacemos desde Puebla. Traduzco una frase de Jesse Jackson que dice as: No mires jams a alguien desde lo alto salvo si es para ayudarlo a levan-tarse, frase que denota humildad pero tambin generosidad. A partir de esto presentamos un artculo del psiclogo Edson A. Fitch en el que hablamos sobre los peligros del diagnstico de las enfermedades mentales y cmo la etiqueta puede ser en algn momento contra-producente para quien es designado con ella. Trminos como bipolar, trastornado, manaco, son de uso comn y se emplean indiscri-minadamente sobre personas desde la altura de querer saberse como la persona sana, el otro siempre es el insano, nunca uno. Muchas veces este diagnstico un tanto apresurado puede llevar consigo mismo el pronstico sobre la persona, de esta manera se le impide salir de la prisin que la diagnosis acarrea en muchos casos al portador del ttulo deshonroso. Y ms grave an es que el marcaje se d desde el seno mismo de las instituciones de salud mental debido a mltiples factores, como es la burocratizacin, el desapego patolgico de algunos tratantes hacia sus consultantes, por citar algunos factores, es pues un punto a revisar sobre este sistema que en algn momento se torna coercitivo de la libertad del ser diferente, sistema basado en el statu quo a partir de la estandarizacin de lo normal contra la diversidad que es considerada como anormal y locura ajena. En este nmero presentamos tambin un artculo sobre Alejandra Pizarnik, poeta argentina que vivi el existencialismo en vida y obra, al mismo tiempo anunciamos otra poeta de aquel pas: Andrea Mineko, quien nos enva una composicin potica, tambin tenemos una muestra del trabajo de Isela Leduc quien desde Tijuana nos acerca unos clichs fotogrficos de aquella parte de Mxico, nos cuenta que habita un pramo alejado de las megalpolis, sus imgenes dan muestra de ello; Luca Gamboa colabora con un cuento breve sobre la pre-catarsis y finalmente la cantante y compositora mexicana Jaramar Soto nos enva una colaboracin que hiciera el escritor Eduardo Vzquez Martn sobre su nueva produccin musical Fiestas privadas la cual tiene por primera vez -en su ya larga produccin discogrfica- el distintivo de que todos los temas fueron creados por la autora e intrprete mexicana. A partir de este nmero estrenamos plataforma de presentacin de nuestra web magazine, en www.issuu.com/psicologiacca usted puede consultar este y los nmeros anteriores de Psicologa CCA. Agradecemos a los anunciantes quienes creen en nuestro proyecto y de esta manera estamos muy contentos por las personas que creen en nosotros y porque creemos en ellas, en el ser humano, creemos que cada vez es una oportunidad al cambio -como dice nuestro lema-, que se puede cambiar para mejorar y al hacerlo, mejorar la vida de las personas de nuestro entorno.Y sabemos que la creacin de esta publicacin nos toma tiempo, mismo que no dedicamos a otras labores productivas, por esto, si le gusta nuestro trabajo puede ayudarnos a distribuirlo entre su red de relaciones.

    Orlando OviedoCoordinador

    Centro Cultural CCA

    Los peligros del diagnstico...........5Alejandra Pizarnik,el cisne herido....11

    La precatarsis de Ramn...............22Las fiestas privadas de Jaramar Soto..24

    Galera: Isela Leduc..................19Puedo por Andrea Mineko...............17

    Eventos del mes.......................30

    ndice.

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  • La nica diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco.

    Salvador Dal

  • Los peligros del diagnstico.No es loco el que quiere

    sino el que puede.

    Durante el tiempo que trabaj en el hospital psiquitrico te-na algo de sentido la clasificacin nosolgica de los usuarios. Recuerdan cuando era polticamente correcto llamarlos pa-cientes?, el lugar estaba sobre-poblado y corto de personal. En ese sentido la discriminacin de enfermedades por medio de recetas era hasta cierto punto efectiva, no para el paciente, perdn usuario, sino para el funcionamiento del hospital, el nico problema es que realmente no se tiene la ms plida idea si es funcional en una prctica no institucional, tanto el DSM-IV(1) como el CIE-10(2) tienen ms sub-clasificacio-nes para sus trastornos que cambios de trama en una teleno-vela, del canal que escojan, y si le sumamos el hecho que entre los dos no se ponen de acuerdo en cmo llamar a los trastor-nos y cules son sus criterios, provoca que al final de cuentas termine siendo perjudicial para el usuario en el sentido que el Doc. de emergencias lo catalog segn el DSM-IVR pero el Doc. de la sala se maneja conforme al CIE-10, lo que genera por lo menos dos tres cambios de coctel psicofar-macolgico en menos de tres das, lo que asumo no debe ser bueno, claro, si no se toma en cuenta el viaje gratuito a Alpha Centauri en el que el usuario se encuentra.

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  • Ms all de la prctica psiquitrica-psicolgica en la que se tiene que caminar mientras el usuario se encuentra en con-dicin aguda, trmino ocupado para describir el zenit del episodio en el que se presentan los sntomas con mayor fuer-za, te encuentras con la dicotoma psicolgico-psiquitrica en la que el doctor sigue recetando los psicofrmacos que considera apropiados y el psiclogo puede trabajar con una rienda ms suelta. Te encuentras con el detalle estigmtico del diagnstico, en ese sentido es un doble ataque, no slo no se est seguro de lo que tiene el usuario desde el princi-pio -me tocaron casos en los que se cambiaba el diagnstico como si fueran calcetines-, se le est adhiriendo una etique-ta que no slo lo seala como diferente sino peligroso.

    De esta manera nos adentramos en el discurso punitivo que es inherente a la locura. Desde el comienzo la locu-ra siempre ha sido vista como un castigo, pues disocia por completo los entes normales de aquellos que no se mueven dentro de sus jerarquas y, como tal tiene que ser soslayado y si es posible eliminado, la cura del loco en un mero punto de vista simblico es el asesinato de una persona que no es funcional para la sociedad en la que se encuentra, una socie-dad que no lo comprende y por ende le teme, poco a poco, conforme el estudio cientfico de la locura ha evolucionado el tratamiento se ha vuelto ms humano,

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  • en lugar de ser encerrados y baados en agua helada como antao se haca, se les colocan grilletes mentales que no son otra cosa que el aturdimiento generalizado de la persona, la persona ya no existe, es otro, y se vuelve funcional, pues ahora la sociedad ya tiene un uso para l: la caridad, en ese momento ya no le tememos al loco, nos sentimos mal por l, y eso nos genera un goce porque somos la mejor persona.

    Entonces, cuando a una persona se le impone el castigo del diagnstico mental, no es probable que se le est gene-rando el mismo trastorno?, no estoy hablando de cuestiones generalizadas, como digamos la hipomana, sino cuando se dice algo cmo bipolar, que por cierto ha tomado mucha fama, el trmino bipolar, depresin, loco, psictico, han lle-gado de una manera tan fuerte a la consciencia social que se han convertido en etiquetas usadas por la cultura pop a todo lo que no se ajusta a sus lineamientos, -llammosle cultura pop al conocimiento en general que maneja la sociedad por slo un momento-, por ello, cualquiera que posea el ego su-ficiente como para juzgar a los dems con base a s mismo, puede y etiqueta a quienes no siguen sus criterios con estas marcas, ven a lo que me refiero con el aspecto punitivo in-herente a la misma definicin de la estulticia?

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  • Todo el mundo conoce por lo menos a una persona que co-loca etiquetas a diestra y siniestra sin tener la mnima idea de lo que est hablando, sin embargo la etiqueta se pega, y probablemente hasta se arrastra, si la persona que emite el juicio es lo suficientemente importante para el recipiente, lo suficientemente poderosa o tiene algn tipo de influencia grupal, aquel que ha sido investido con la etiqueta tendr que arrastrarla hasta que se alinee por la derecha y entre al sistema, s no, la seguir arrastrando, ahora ste es el peligro de la etiqueta cuando es investida por una persona que no tiene idea de lo que habla.

    Pero volvamos con las personas que caminamos las auto-pistas de la salud mental, sigo sin tener completamente cla-ro el uso que le damos al diagnstico, nosotros lo creamos o es ste el que nos creo a nosotros?, y ms importante an, lo usamos en pos de una direccin a la cura o a la erradi-cacin de un sntoma?, porque realmente no es lo mismo estar asintomtico que estar curado, entonces nos basamos en el diagnstico para curar o para mantener enfermos?

    En retrospectiva, pensemos en lo que realmente le hace el diagnstico a una persona, ms cuando viene de alguien que se supone sabe de lo que est hablando no es posible que estemos creando enfermos que realmente no existen?, y no me refiero a la clsica respuesta que va dentro de las

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  • lneas de En mis pocas no exista la hiperactividad (por nombrar algo), los nios eran nios, eso es irrisorio. No, me refiero a un anlisis ms profundo, un anlisis que toma en cuenta al Otro y con base al Otro me tome en cuenta, por-que ante el Otro es que estoy sano.

    Concluyo, la catalogacin, discriminacin y la etiqueta, no es slo algo normal sino prcticamente evolutivo, slo pienso y exhorto a que se tenga ms cuidado en su utilizacin pues es el Otro quien sufre las consecuencias.

    (1) DSM-IVR: Diagnostic And Statistical Manual Of Mental Disorders IV Revised (Manual diagnstico y estadstico de enfermedades mentales IV

    Revisado)(2) ICD-10: International Classification Of Diseases (Clasificacin interna-cional de enfermedades CIE-10 Apartado de salud mental del manual diag-

    nstico de la OMS)

    Los Peligros del diagnstico by Jorge Edson Jair Arenzana Fitch is licensed under a Crea-tive Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike

    3.0 Unported License.

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  • Nos corresponde a nosotros, poetas, estar en pie ante las tormentas de Dios.Friedrich Hlderlin

  • Alejandra Pizarnik, el cisne herido.

    Por Orlando Oviedo *

    Todo arte es una especie de confesin ms o menos oblicua. Todo artista, si quiere sobrevivir,

    se ve obligado al final a contar toda la historia, a vomitar la angustia

    James BaldwinHay que ser un genio para gimotear de modo

    atractivoF. Scott Fitzgerald

    La bsqueda incesante del ser que se perdi a muy temprana edad marcan vida y obra de Flora Ale-jandra Pizarnik, fundidas ambas en una simbiosis profunda y mora-da, el color de la autenticidad pero tambin del luto.

    De cada trozo de tierra o de mar han usurpado algo y as me formaron,

    condenndome a la eterna bsqueda de un lugar de origen. Con las manos

    extendidas y el pjaro herido balbuceante y sangriento.

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  • Ante la carencia, el sentimiento soterrado de la envidia del ser, de lo otro que uno no es, de la bondad exterior que se supone el otro tiene. La historia del patito feo, tantas veces repetida, una vez ms encarna al poeta, a la poeta Pizarnik. Acaso lleg ella a vislumbrarlo?, sus bellos poemas son plumaje de pato; el cisne, de haber sabido que era cisne, quizs hubiese trascendido a la poeta y a su poesa; tal vez sus poemas hu-biesen resultado insulsos, por ecunimes, como ella misma quizs, de no haber sufrido una depresin tan profunda que asocia melancola, ansiedad, dramatizacin y una enorme ne-cesidad de sublimar la emocin y el sentimiento por medio de la obra artstica hasta confundir vida y obra.

    Cmo leer Hegel si una frase suya me hace sentir ratn o tizne, arrebatado por el viento de los siglos

    Hasta nuestros das se alaba y admira al dolor, a la herida abierta que supura en sus escritos y en su vida. Cunta in-comprensin de nuestra parte, no ya para con la poeta sino hacia la mujer, para ese ser humano que se retorca en el dolor acuciante que la agresin hacia s misma conlleva.

    Recuerdo mi niez cuando yo era una anciana.

    Las flores moran en mis manos porque la danza salvaje de la alegra

    les destrua el corazn

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  • Pizarnik maga, como la maga de Cortzar, porque de su sombrero brotan no conejos sino poemas que son venda para curar el alma, la herida primigenia, desgarrados de la lucha contra la hipoactividad de quien no logra hacer, y que tiene por filtro para la vida las emociones, que son recuerdo que compila el sentimiento.Y muchos, ante el dolor vibramos en simpata, y tambin empatizamos con aquella alma desecha que busca como al-gunos de nosotros, las partes para rehacerse, recomponerse, pero no logra ver que no est deshecha, es un individuo tan valioso como el que ms, esta agresin retroflexiva, hacia s misma, la envuelve toda y nos cobija.Frustrada, por tanto buscarse en los otros y no encontrar-se en s misma, acaba escribiendo poemas que le laceran a uno el alma, sabia descubridora del espritu humano, de la ausencia presentida como motivacin fundamental para la bsqueda.Alejandra, satlite de la vanidad, del querer ser otra, de hacer lo que otra ms que ella hara, demanda de manera enrgica y codiciosa ser lo que no es, hay algo ms enrgico que el grito fisional de toda la emocin concentrada en su lirismo potico?, qu es el existencialismo sino una bsqueda cons-tante basada en la comparacin diferenciadora del otro?

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    * Eneagramista, gestor cultural, traductor francs-espaol, escri-tor de ensayo, poesa y narrati-va breve, coordinador de Centro Cultural CCA, ha impartido cur-sos en UNAM, Universidad Ibe-roamericana y Alianza Francesa.

  • Ante la prdida de la identidad, tan importante era la bs-queda de su propia imagen en el espejo de los dems, esa imagen de la Dolorosa, del ser hipersensible. Acaso no fue vanidad y autoengao querer ser otra sin aceptar con serena presencia lo que era?

    Y todas estas almas que vibran al unsono con tus palabras, acaso tambin estn en bsqueda del ser, de su propio ser?Romntica y de oralidad agresiva, violenta hacia ti misma, ante la impotencia de no poderla expresar directamente a lo parental que te abandon y te mostr de manera negativa ante el mundo, as vas por la vida representando a la nia perdida, y te perdiste querindote encontrar en esa larga, largusima y laberntica sublimacin potica y dramtica.Heredera con plenos derechos del romanticismo y de la au-tocompasin, vctima trgica del desconocimiento propio del ser y de la esencia, Alejandra, te amamos no por cunto sufriste sino porque queremos, despus de tu paso por la tie-rra, verte como un cisne, despojada de tus plumas poticas, de ese sueo depresivo y masoquista, y nos regreses como la nia que nunca se extravi. Encarnaste en vida y obra a la juda errante, a la dispora, aquella que busca sin encontrar la tierra prometida, porque el punto del horizonte siempre estuvo all, a lo lejos.

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  • La vida, como dice Kundera, otro poeta supurante, est en otra parte, y heredaste la consigna: Todo tiempo pasado fue mejor, es memoria iluminada por el mal-tre.Ir a Paris, me salvar

    Porque t representas mticamente al nio perdido que es la humanidad, perdido por el holocausto que es en s esta humanidad llena de violencia.La luz llega con la ecuanimidad, Alejandra querida, pero no aquella que se anuncia al final del tnel, no la que alumbra el ser interno propio sino aquella que es foco que gua al otro que perdido en su entraa, se busca sin lograr encon-trarse. Paradoja de la vida, para encontrarte tenas que dejar de buscar dentro de ti misma y asumir lo que eras, el cisne alado.

    Puebla, Mxico.

    * This work is licensed under the Creative Commons Attribution-NonCom-mercial-NoDerivs 3.0 Unported License. To view a copy of this license, visit http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/ or send a letter to Crea-

    tive Commons, 444 Castro Street, Suite 900, Mountain View, California, 94041, USA.

    Alejandra Pizarnik, el cisne herido. Por Orlando Oviedo se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribucin-NoComercial-SinDerivadas 3.0

    Unported.

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  • La poesa es el eco de la meloda del universo en el corazn de los humanos.

    Rabindranath Tagore

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  • Hay siempre dos personas en cada cuadro: el fotgrafo y el

    espectador.Ansel Adams

  • Chihuahua.

    Tijuana

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  • Playas

    Mar Rosarito BC, Mx.

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  • Han habido grandes sociedades que no usaron la rueda, pero no ha habido una gran sociedad que no contara historias.Ursula K. LeGuin

  • LA PRECATARSIS DE RAMN

    Ramn despert apenas eran las 2 de la maana, de ah no vol-vi a pegar ceja, comenz a pensar y pensar, dar vueltas sobre la cama, hasta que sin lugar a dudas ya haba amanecido, se levant, se duch y finalmente se dijo: - me encantara tener ms dopamina, serotonina y endorfinas, as no tendra esta ac-titud tan negativa!-, a lo que continu: -da igual!, hoy me lo voy a generar. Ser capaz de generarme felicidad y bienestar. Claro que se dio cuenta de que le llevara tiempo y que los pen-samientos negativos le asaltaran indudablemente, pero no se dara por vencido. Ramn tena un gran defecto, tenerle miedo al pnico escnico, esa misma maana estaba haciendo ejercicio con los ojos cerrados cuando decidi generarse felicidad, curiosamente la imagen de estar parado frente a un grupo se le present ante s, en ese momento no pretenda ligar los dos sucesos al parecer indiferentes entre s, pero dej revivir la imagen en su mente. Sucedi lo que algunos llamaran catarsis, aunque ms bien yo dira precatarsis; vern, estando ensimismado en la imagen y el deseo de generarse felicidad, ocurri que brot un pequeo llanto que le hizo darse cuenta de que pararse frente a un grupo le genera felicidad, pero es una felicidad tan grande que le hace romper en llanto y entonces teme a realmente romper en llanto frente al grupo y que ellos pongan una cara extraa y alguno pregunte -por qu llora?- y al responder: -porque esto me provoca felicidad, pueda ocurrir que la gente rompa a car-cajadas. Esta es la precatarsis de Ramn en dnde no dej salir ese llanto en el que encontrara cierta paz y equilibrio.

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  • La poesa ha de ser la hija obediente

    de la msicaWolfgang Amadeus Mozart

  • LAS FIESTAS PRIVADAS DE JARAMAR SOTO

    Por Eduardo Vzquez Martn

    ...el silencio es la tierra donde germinan la palabra y el sonido...

    Hace unas dos semanas, un par de das antes de que Fiestas Pri-vadas, mi nuevo disco, tuviera su debut escnico en la Ciudad de Mxico, tuvimos un evento algo inslito: el poeta y editor Eduar-do Vzquez Martn me acompa para presentar el nuevo disco desde la perspectiva de la palabra, ms que de la msica. Ese evento tuvo lugar en la Librera Rosario Castellanos del FCE en la Colonia Condesa y, en l, Eduardo me honr leyendo un bello texto que escribi acerca de esas Fiestas Privadas que han marcado mi debut formal como autora de un disco de principio a fin. Comparto con ustedes el texto de Eduardo.

    Jaramar SotoLa msica y la poesa nacen del silencio; el silencio es la tie-rra donde germinan la palabra y el sonido. Hay artistas que levantan sobre esa tierra un bosque o una selva, otros una muralla o la derrumban, pero hay otros, como Jaramar Soto, que cultivan flores, tallos de agua, ligeras manifestaciones de la belleza. Estos artistas no imponen jams su presencia: no son robustos troncos ni tampoco una plaga irreductible, no sirven para el ornato, a pesar de su aparente fragilidad su carcter es heroico, no decorativo. Plantas esbeltas y su-culentas, crecen alegres contra todo pronstico an en los escombros de los tiempos violentos: flores del desierto, or-qudeas de lodo, las raras rosas en el mar de la vieja cancin de Luis Eduardo Aute.

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  • Jaramar pertenece a la generacin que cre el rock mexica-no y pint con decibeles las ltimas dos dcadas del siglo XX, tambin a un tiempo en que los medios de comunica-cin masivos saturaron el aire de un plomo irrespirable de previsible cursilera y abuso sin freno del lugar comn. En medio de las ensordecedoras batallas del mercado de la msica, Jaramar no dej de cantar con la alegre discrecin de una fuente en la ciudad.

    Como los antiguos trovadores, Jaramar entiende el vnculo entre el verso y la cancin, por eso su voz ha interpretado obras antiguas de diversos romanceros espaoles y ameri-canos de los siglos XII, XIII o XV, poemas de Nezahual-cyotl y poemas nacidos de la aguda pluma barroca de Sor Juana, pero tambin poemas de autores modernos como Guadalupe Amor o Enriqueta Ochoa, y contemporneos suyos como Carmen Villoro o Silvia Eugenia Castille-ro. Jaramar se alimenta de diversos veneros, de diversas tradiciones, que se desarrollan por caminos paralelos a la velocidad del mundo del consumo. El amor al silencio lo es tambin a la serenidad, a la pausa; se trata de una renuncia conciente a la cultura del hit parade a favor de una reconsideracin del hecho artstico, de la msica y la poesa, como un espacio de celebracin tan ntimo como comunitario, donde no se excluye el carcter ritual, sagra-do, profundamente espiritual, del hecho artstico.

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  • Jaramar ha rendido culto al amor y a la muerte, a la belleza y al sueo, a travs de la poesa escrita por otros, as sea anni-ma, lo que ha sido una invitacin a conocer profundamente el oficio potico y como sucede en estos casos ha sido con-tagiada por esa enfermedad, la poesa, que Miguel de Cer-vantes califica de incurable. Es as como llegamos a su ms reciente produccin, Fiestas Privadas, donde todas las letras que interpreta han sido escritas por ella misma.En Fiestas Privadas (una produccin realizada con el apo-yo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes) todas las canciones son escritas y compuestas, adems de cantadas desde luego, por Jaramar. Acerca de qu escribe Jaramar? Su poesa describe el ir y venir del amor, su presencia y su au-sencia. Pero aunque la naturaleza del amor y el desamor a los que alude la artista est relacionada con la experiencia, parte de ella, Jaramar prefiere abordarla (la naturaleza del amor) desde las mareas del sueo. Los versos, las composiciones y los arreglos de Fiestas Privadas nos embarcan hacia un mar que nos mece, nos envuelve en sus brumas, nos encanta y nos extrava.

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  • Potica del agua, potica del sueo, dice Gastn Bachelard: Jaramar lo reafirma y digo mar por decir sueo y termina esta produccin confesando el deseo que se insina a lo lar-go de todo el disco y yo dira de toda su obra: Quisiera ser agua, / agua-lluvia / transparente, / translcida, / eterna. La voz de Jaramar nos induce a soar despiertos, sus paisajes sonoros y su voz nos invitan a detener el paso y cerrar los ojos, es decir a emprender el viaje hacia nuestro interior. Es natural que el llamado al sueo nos conduzca por pasillos de lo irreal o de lo surreal y en los diferentes paisajes que recorre aparezca un prncipe avestruz, una sirena loca, un lagarto amenazante (artista y santo) y ratones con moo y corbata; ya sabemos que la vida es sueo, y que tan fants-ticas son estas criaturas como el amor, los cuerpos de los amantes y las horas que comparten.

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  • Esto ltimo, la certidumbre de la belleza, o la certidumbre del amor como vnculo profundo entre las cosas, me lleva a otra palabra que se me viene a la cabeza al escuchar cantar a Jaramar: reconciliacin. Su voz y sus palabras, tanto como su msica, me parecen una vuelta al vnculo, un regreso a la unidad que la poesa celebra cuando ejerce la facultad de re-ligar, de unir en lo disperso, incluso desde la escisin del desamor.

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