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  • PRIMERA PARTE

    INSTITUCIONES BANCARIAS

    VENEZOLANAS

  • TITULO PRIMERO

    PERIODO AGRARIO

    CAPITULO UNICO

    BANCA y FINANZAS EN EL PERIODO AGRARIO

    I CONSIDERACIONES DE CARACTER GENERAL

    La banca y el sistema financiero de Venezuela no han alcanzado nunca el alto grado de desarrollo logrado por el crédito y el mecanismo monetario de países más grandes, más viejos o más desarrollados. El mecanismo financiero de Venezuela ha reflejado el desarrollo del país, lo ha ayudado a veces, y otras veces aparece como retrasando el más rá- pido crecimiento que parecía justificado por la naturaleza de los extensos recursos naturales y los mercados del país.

    Venezuela, al igual que los otros países de América La- tina, heredó su sistema financiero en gran parte de la domi- nación española. En los primeros tiempos, perlas, telas y otros materiales eran usados como medios de cambio; las perlas tuvieron curso legal hasta muy tarde en el siglo XVI. Hasta la llltima mitad del siglo XIX, piezas de oro y plata de muy ~versos orígenes nacionales eran usadas simultáneamente y circulaban con un valor igual al contenido en metal de las monedas.

  • 4 PARTE 1. TfT. 1. PERíoDO AGRARIO

    Había una extendida insatisfacción con los patrones de moneda, y más de veinticinco leyes monetarias fueron apro- badas en unos- cien años antes del establecimiento del Banco Central, en 1939.

    La mayoría de las leyes señalaban el contenido metálico de las monedas, la circulación de las extranjeras, o las condi- ciones bajo las cuales los metales podían ser acuñados. Esos metales comprendían los tradicionales oro y plata, así como el cobre. Es interesante anotar que, a pesar de los frecuentes cambios en los patrones monetarios, Venezuela recurrió tan sólo una vez al papel moneda de curso legal, sin ningún res- paldo metálico. La Ley del 27 de agosto de 1811 autorizó la

    _ emisión de papel moneda, en las condiciones dichas, pero éste fue retirado poco tiempo después.

    En 1860, la Ley autorizó la emisión de billetes, con un res- paldo en moneda metálica del 50% constituido por el capital del respectivo banco comercial emisor.

    La Ley de 1864 ratificó idéntica autorización.

    La aversión de la colectividad por el papel moneda, vino a plasmarse unos años después (1895) en una prohibición de carácter constitucional de "emitir papel moneda, ni declarar de circulación forzosa Ios bilietes de banco, ni valor alguno representado en papel". (Artículo 139 de la Constitución Na- cional vigente en el referido año).

    El evitar excesivas emisiones de moneda es una indica- ción de la tradición antí-inflacíonista en el país, lo que está en agudo contraste con otros paises de América Latina. A través de la mayor parte de su historia, Venezuela ha sido, y continúa siéndolo en gran parte, un país de "moneda dura".

    La mayoría de los negocios bancarios durante el Pe- ríodo Agrario eran llevados a cabo por las grandes casas co- merciales en conexión con las firmas exportadoraa o el co- mercio de suministros o mercaderías agrícolas. Estos comer- ciantes proveían a los productores agrícolas con artículos ma- nufacturados o suministros, y aceptaban las cosechas en con-

  • CAP. ÚNICO. BANCA y :fINANZAS 5

    sígnacíón, En ausencia de instituciones bancarias organiza- das, los establecimientos comerciales en las ciudades se espe- cializaban en colocar cosechas en los mercados extranjeros y suministraban créditos a los productores con una tasa de in- terés muy elevada, a veces más del 25%' Estos préstamos a la producción eran avanzados a menudo con la garantía de la tierra cultivada, y así durante los años de depresión, cuando los productores no eran capaces de dar cumplimiento a sus obligaciones, sus acreedores disponían frecuentemente de sus predios.

    Mientras el financiamiento del cultivo y la exportación de productos agrícolas dominó el cuadro del crédito, la libra esterlina tendió a dominar a su vez la función bancaria. La mayor parte del comercio internacional era llevado a cabo en esa moneda, a tal punto que préstamos a corto plazo del mercado monetario de Londres venían a proveer una parte sustancial de la oferta crediticia para financiar el movimien- to de las cosechas hasta sus respectivos mercados en el mun- do. Al mismo tiempo, el mercado monetario de Londres servía también como una reserva remunerativa para fondos no em- pleados y como una fuente de fondos a largo plazo.

    Durante los períodos de penuria económica hubo repe- tidas proposiciones y se hicieron esfuerzos para establecer instituciones financieras que ayudaran a suavizar tales crisis y alentaran el desarrollo de la agricultura y el comercio. Entre las instituciones que fueron iniciadas o propuestas en tales períodos de penuria, estuvieron el Instituto Aranda de Cré- dito Territorial en 1845, el propuesto Banco Agrícola en 1865, y en 1897 el proyectado Banco Comercial y de Crédito Te- rritorial y el Banco de Crédito Industrial.

    El breve sumario que pasamos a insertar de la histo- ria bancaria durante el período agrario, la hemos dividido en dos grandes etapas: la primera, relativa a los proyectos y a la creación de instituciones de corta duración y para auxilio Principalmente del Estado; la segunda, se refiere el período en que se crearon verdaderas instituciones bancarias de ca- rácter particular, para financiar operaciones del sector prí- Vades.

  • 6 PARTE l. TiT.l. PERfoDO AGRARIO

    11 ETAPA DE PROYECTOS Y CREACION DE BANCOS DE EF1· MERA DURACION PARA AUXILIO PRINCIPALMENTE DEL ESTADO

    Esta etapa se caracteriza por la regulación especial del negocio bancario, por medio de decretos, generalmente emi- tidos, con relación a cada proyecto en particular.

    En 1825, el Congreso de la Gran Colombia, decretó el es- tablecimiento en Caracas de una organización bancaria, bajo el nombre de Banco de Venezuela, con un capital de Bs. 2.000.000 (dos millones). Este Instituto no llegó a operar en la práctica y se quedó reducido tan sólo al proyecto conte- nido en el mencionado decreto (* ).

    La situación económica de tremendo estancamiento en esa época, se habría aliviado con la existencia de una insti- tución bancaria que extendiese crédito pronto y barato a los cultivadores y comerciantes. El Intendente de Venezuela afir- maba al efecto que "ningún hacendado tiene nada"; "para coger su cosecha o limpiar su hacienda, toma créditos a in- terés muy subido, habiendo llegado a pagar hasta el 15 por ciento mensual". Por tanto, concluía el Intendente: " ... todo el provecho es para el usurero, y el país continúa arruinán- dose porque nadie puede sembrar un árbol más" (*.).

    A pesar de la necesidad que experimentaba esa econo- mía golpeada por el hambre y arrasada por la guerra, las ins- tituciones bancarias tan sólo empezaron a organizarse en la realidad a partir de 1839. El primer instituto fue el Banco Colonial Británico, autorizado para extender préstamos al 12% anual, recibo de depósito, descuento de letras del Te- soro y compra y venta de giros. Su capital era de 330.000 pesos.

    En 1841 se produjo un decreto legislativo, creando un Banco Nacional, con capital mixto, suscrito en cuatro quin- tas partes por particulares y el saldo por el Tesoro Público.

    (*) Véase: ':-osé Rafael Revenga. Hacienda Pública de Venezuela. 1828-1830.

    ( .. ) Véase: Gral. D. F. O'Lea.ry. Memorias.

  • CAP. ÚNICO. BANCA y FINANZAS 7

    Este organismo estaba autorizado a recibir en depósitos los Pagares, Libranzas y el numerario recaudado por la Tesore- ría Nacional en la capital y en el interior del país. Se encar- gaba también del cobro de tales Pagarés y Libranzas. Su ca- pital era de dos millones de pesos. Este organismo dejó de funcionar en 1850, por resolución del Congreso.

    Otra institución de la misma etapa bajo análisis, se cons- tituyó en 1855. En este caso se trataba de una Compañía por acciones. 'Estaba autorizada para emitir billetes, otorgaba préstamos y descuentos al 1% mensual y recaudaba por cuen- ta del Gobierno a base de una comisión del 4o anual. Su capital fue de 600.000 pesos. La duración de esa Compañía fue brevísima.

    En la década del 1860, se crearon varios Bancos en el país. En 1861, el Banco de Venezuela; en 1862, el Banco de Caracas; en 1865, el Banco de Londres y Venezuela. El pri- mero de los mencionados institutos, se organizó con un ca- pital de cuatro millones de pesos, integrado básicamente con papeles de la Deuda Pública y de los billetes emitidos con- forme a regulaciones anteriores. El segundo, sumó un capi- tal de ciento treinta y cuatro mil pesos. El último, cifró su capital en quinientas mil libras esterlinas. Los tres tuvieron una vida efímera, habiendo desaparecido al poco tiempo de fundados.

    La década del sesenta se caracterizó, en sus primeros años, por la hecatombe de la Guerra Federal que segó vidas, arrasó los cultivos y rebaños y significó, como todas nuestras contiendas civiles, un freno al ya, de por sí, lento proceso de crecimiento. El Ministro de Hacienda, en su Mensaje al Congreso de 1861, asienta lo siguiente: "Cuando grandes ca- pitales se han destruído, cuando muchas haciendas se han quemado y cuando muchos hombres, por la muerte o por la Corrupción faltan al trabajo de los campos, no puede haber gran consumo de mercancías importadas, ni pueden exportar- se grandes cosechas, ni los capitales, ni la industria pueden PI'Oducir grandes utilidades" (.).

    (.) Véase: Ministerio de Hacienda. Memoria 1861. - Caracas.

  • 8 PARTE I, TfT.1. PERIODO AGRARIO