pensadores judios

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NOTABLES PENSADORESjudos en la civilizacin occidental Per erednik Gust Gus t avo Daniel Perednik

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Cualesquiera sean las cualidades que poseen los judos no puede negarse que son interesantes entre ellos uno puede estar seguro de nunca aburrirse Ernest Jones (1959)

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NDICEPrlogo por Toms de Mattos Prefacio del autor Ezequiel y la Dispora Saadia y la exgesis Abravanel y el Humanismo Maharal y el Renacimiento El Gan y el jasidismo Luzzatto y el misticismo Krojmal y el hegelianismo Hermann Cohen y el neokantismo Rab Kuk y la redencin Trotsky y la revolucin Jabotinsky y la autodefensa Wittgenstein y el lenguaje Ludwig Von Mises y el liberalismo Hannah Arendt y la politologa Kohlberg y la psicologa moral Fromm y la libertad Bibliografa ndice onomstico 7 11 15 23 31 39 47 55 61 69 77 85 93 101 109 117 123 129 139 146

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PRL LOGO PRLOGOEXCELENTE ABORDAJE A LA CREATIVIDADpor Toms de MattosDirector de la Biblioteca Nacional del Uruguay, miembro de la Academia Nacional de Letras, y premiado autor de varias novelas y colecciones de cuentos.

Saludamos a este nuevo libro de Gustavo Perednik que sigue al primer tomo de una larga y fecunda serie de grandes pensadores. Al tema le sobra tantsimo pao, y el sastre Perednik ha mostrado ser muy bueno. Su espritu selectivo ha sido muy saludable: pretende cubrir con el menor nmero posible de personalidades el ms vasto espectro de actividades humanas, desde la fe y la moral hasta el helenismo y el rabinismo, desde el romanticismo y el iluminismo hasta la ciencia y el ajedrez. No ha de haber nacin que haya realizado, como los judos, un aporte cuantitativo y cualitativo a las ms diversas ramas de la actividad humana. Lo sent en el Museo de la Dispora en Tel Aviv, sobre todo en una sala que contiene maquetas de muy diversas sinagogas del mundo. En sus fachadas exteriores, el espectador ve una asombrosa mimetizacin con la arquitectura predominante. As, la sinagoga china se ve como una pagoda y la mexicana como una iglesia colonial; la de Venecia parece un viejo y fastuoso palacio al borde de un canal. La asociacin de esa imagen con los dos libros de Perednik es fecunda. De los treinta y dos nombres que analiza el autor, hay varios que son explcitamente reconocibles como judos, y no estoy hablando slo de los ms remotos fundadores y consolidadores de la nacin juda, Abraham, Moiss, Salomn, Isaas, Ezequiel. Mencionemos tambin, para seguir los ejemplos, en Akiva, Saadia o Maimnides. Son ellos como ostensibles sinagogas, que por aadidura han sido races judas, enteramente judas, de corrientes de pensamiento hoy demasiado occidentalizadas, como la cristiana. Pero a medida que nos vamos acercando en el tiempo, esa condicin juda, aunque conocida y reconocida, se va haciendo muchos menos evidente: pensemos en Marx o en Freud, en Kafka o en Einstein, en von Mises o en Wittgenstein. La imagen de las sinagogas mimetizadas en su contexto urbano, en ellos se va convirtiendo en metfora del hondo encastramiento de esos luchadores sociales, artistas o cientficos, con la sociedad en la que se movilizaron. Londres est ms asociada a Marx, Viena a Freud, y Kafka a Praga, que Jerusaln o Tel Aviv. Son sinagogas que parecen palacios venecianos, pagodas chinas o iglesias coloniales. Cabe la pregunta: en estos sistemas de pensamiento tan dismiles, tan socialmente

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determinados, como los que ocupan casi toda la segunda mitad del libro, hay tras su trama y su lgica occidental, una interioridad juda? No deja de ser la pregunta que antes plante: la sinagoga mexicana, en su interior, sigue recordando a una iglesia? la china, en su interior, sigue siendo una pagoda? Y esta pregunta, aparentemente tan epidrmica, trae a cuento la idea central que me despert este libro. El fundador de la llamada primera Escuela de Viena, no poda ser sino judo; el parricida cultor de una de las mayores literaturas del desasosiego, no poda ser sino judo. Yo, que no soy judo, creo percibir en la creacin juda en arte y en ciencia, en religin y hasta en esparcimiento, una nota esencial que la caracteriza: una voluntad de plenitud autntica, de cimentacin de la existencia en sus ltimos, ntimos, y ms perdurables sentidos y fundamentos; una sed insaciable de verdad, que le hace desechar como mero velo y prescindible apariencia lo que a muchos les parece una explicacin satisfactoria. Afortunadamente, unas cuantas veces, el nihilismo, cuando parezca apresar a algn alma, se transformar en un desesperado clamor por el Absoluto. No en balde quien le dio el nombre a Israel, dej de llamarse Jacob porque forceje toda una noche, tratando de retener y vencer al mismo Ser Eterno. Para muchos este libro ser una oportunidad de revivir una muy valiosa experiencia gozada en una secuencia de encuentros con largos intervalos. Apoyados en esa vivencia previa, el libro les servir para articular y condensar una visin general de la creatividad de las diecisis personas evocadas. Para otros, entre los que me encuentro, es una excelente va de abordaje de esa misma creatividad. Todos debemos agradecer a Gustavo Perednik su eximio dominio del arte de la docencia, que consiste, sobre todo, en dar forma muy sencilla a las cuestiones ms complejas.

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PREFA AUT UTOR PREFACIO DEL AUTOR

Inadvertidamente, el historiador Hebert Gatto decidi que este tomo tuviera diecisis captulos. Cuando la Universidad ORT present en su aula magna Grandes Pensadores (23-6-05), el amigo Hebert fue entusiasta acerca de la seccin sobre el ajedrecista Emanuel Lasker, y ocurrentemente, la aprovech para vincular con los escaques la cantidad de pensadores de aquel volumen, concluyendo que cuatro tomos completaran el tablero. Ahora la aparicin de Notables Pensadores ha terminado de colocar las piezas blancas. Con la directora general de ORT, Charlotte de Grnberg, hemos convenido ya que habr un tercer volumen, y cabe mencionar que sin el permanente apoyo de Charlotte los dos primeros libros no habran visto la luz. Los frtiles debates que mantenemos con ella hacen ms placentera la difcil tarea de seleccionar los autores a ser incluidos tanto en mis cursos en ORT como en los libros-. Algunos filsofos quedaron eventualmente descartados; otros fueron adoptados despus de intercambiar ideas; en todos los casos la decisin es concienzuda. En esta oportunidad nos hemos dispersado un poco ms al elegir los pensadores para cada captulo. Cada divisin se centra en un intelectual y una poca, pero frecuentemente se destaca un segundo personaje. As, contrastamos el estilo del profeta Ezequiel con el de su coetneo Jeremas; en el captulo de Abravanel nos referimos a Immanuel de Roma, y en el de Maharal presentamos a Azariah de Rossi. En algunos captulos los autores aadidos son precisamente los continuadores ms conspicuos de los centrales, como Isaac Deutscher en la seccin de Trotsky, y David Cohen en la del rab Kuk. La seccin de Ludwig von Mises se ampli para convocar a varios: Israel Kirzner, Robert Nozick, y sobre todo Ayn Rand, a quien dedicamos un apartado. En otros casos, los intelectuales agregados son oponentes ideolgicos del protagonista, como Martn Buber en el captulo de Hermann Cohen, Ernst Gellner en el de Wittgenstein, y Marcuse en el de Erich Fromm. Este tipo de dicotoma se extrema en el captulo del Gan de Vilna, en cuyo ttulo no hay, como en todos los dems un complemento de dos partes, sino un oxmoron. Otro ttulo que merece explicacin es Kohlberg y la psicologa moral, ya que all

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abarcamos tambin las escuelas vienesas, los experimentos de Asch y de Milgram, y acaso esta abundancia termina por desalojar al protagonista: en fin, nos dedicamos ms a la disciplina que a su pionero. Finalmente, en ciertos captulos incorporamos el anlisis de los movimientos intelectuales correspondientes, como el romanticismo, el humanismo, el marginalismo, el positivismo, el misticismo, y el iluminismo en este ltimo nos detuvimos tambin en el renacimiento literario hebreo-. Asimismo nos pareci prudente aclarar ciertos conceptos en los casos en los que el pensador los expuso especialmente, como la metempsicosis en la cbala o la idea de pueblo elegido apropiada para el captulo del neokantismo. A lo largo del libro intentamos una vez ms mantener cierto equilibrio entre las disquisiciones filosficas (que priman en los captulos de Hermann Cohen y de Wittgenstein) y en la informacin biogrfica (que prevalece por ejemplo en los casos de Trotsky y Jabotinsky); en el caso de Hannah Arendt hemos incluido una novela que bien presenta la simbiosis de biografa y pensamiento. En retrospectiva, vemos que queda sin resolverse la cuestin que ya hemos planteado en Grandes Pensadores: por dnde pasa la lnea judaica que une el pensamiento de nuestros protagonistas? Algunos de ellos como Wittgenstein, Trotsky o von Mises, son acabadamente asimilados, aunque las circunstancias histricas eventualmente les impusieran un destino judo. Se trata de excepciones, ya que la gran mayora de los pensadores tratados en ambos volmenes han reflexionado expresa y positivamente sobre su pertenencia al pueblo judo, y la han asumido con compromiso. Ello nos facilita continuar con la misin de estos ensayos: indagar sobre aportes originales a la civilizacin desde la perspectiva de la identidad juda de sus autores. El ao pasado anunciamos, en el prlogo de Grandes Pensadores, que dejbamos siete filsofos pendientes para tratar en el presente libro. En efecto, hemos dedicado a su obra cinco captulos de Notables Pensadores; los otros dos -Nordau y Levinasconformarn el tercer volumen junto a Hilel, Najmnides, Hirsch, Derrida y diez ms. Esperamos que el tercer libro vea la luz durante 2007. Vayan mis palabras de agradecimiento al dedicado personal de ORT Uruguay, especialmente a David Telias, Myriam Broder y Cristina Castro, quienes una vez ms me honraron con su presencia en los cursos. Quisiera agradecer especialmente a mi bienamada familia. Mi esposa Ruth y nuestros cinco hijos en nuestro hogar en Israel me acompaan y alientan en mi tarea docente, aun cuando durante el ltimo bienio sta demandara el esfuerzo de ausencias ms prolongadas. A ellos, y en ellos al pueblo de Israel en su conjunto -quien mientras escribo estas lneas pasa nuevamente por una dura prueba de fuego-, dedico este libro con amor. G.D.P. Jerusaln, Av 5766, agosto 2006

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Captulo 1

EZEQUIEL Y LA DISPORA

En nuestro anterior volumen hemos analizado el libro de Job desde una perspectiva muy particular: la exgesis filosfica de la Biblia, a la que Maimnides fue muy proclive. All, en el octavo captulo de Grandes Pensadores, la aplicamos al libro sapiencial de Job. Aqu, en este segunda coleccin de pensadores, aplicamos la exgesis maimondea al profeta Ezequiel, a cuyo libro Maimnides dedica la serie ms larga de captulos de la Gua de los Perplejos (1190): los primeros siete del tercer tomo. En Grandes Pensadores tambin mencionamos la dificultad de definir la filosofa juda y sealamos dos extremos alternativos: que la filosofa juda es imposible (Leo Strauss), o que ella ha impregnado toda la filosofa por ms de un milenio y medio (Harry Wolfson). Hay dos enfoques intermedios encarnados por sendos profesores israeles: Shlomo Pines e Israel Efros. La Gua de los Perplejos de Maimnides (1190) fue publicada en 1943 con comentarios y prlogo de Pines, quien plantea a la filosofa juda como la respuesta de los judos al mundo circundante que filosofaba -el mundo griego. As la filosofa juda pasara a ser la explicacin del judasmo con herramientas de la filosofa griega. Efros por su parte ve a la filosofa juda como un producto natural interno del judasmo y en su Filosofa juda antigua (1976) describe la filosofa presente en la Biblia misma. En este sentido, Ezequiel es un buen ejemplo, puesto que es pionero en ciertas ideas filosficas. El aporte de Ezequiel a la evolucin del judasmo es primordial. Puede ser considerado tanto el creador de la sinagoga como el primer lder de la Dispora juda y, en el terreno del pensamiento, el primero en esbozar la idea de la responsabilidad individual. El concepto de que cada ser humano es responsable de sus actos est en un escaln muy elevado de la evolucin tica, con la que hemos iniciado nuestro anterior

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volumen. En ste, la rastreamos hasta su gnesis en un momento muy especfico del devenir humano: el instante en el que se origin la cosmovisin juda. Repasmoslo. Durante cientos de miles de aos el hombre subsisti meramente por medio de la caza, la pesca y la recoleccin; utilizaba slo hachas y flechas, y de los materiales conoca slo la piedra. Ese prolongado atraso fue sbitamente superado hace unos seis mil aos en Sumeria. Se produjo a la sazn la mxima revolucin industrial: el hombre del neoltico se elev por sobre los cientos de miles de aos de sus antepasados, e impuls una docena de logros de modo casi simultneo. La nueva humanidad comenzaba a practicar agricultura, ganadera, domesticacin de animales, navegacin a vela, cermica, tejido, alfarera horneada, construccin de viviendas, metalurgia, organizacin tribal, urbanizacin, y propiedad privada. Opina Thomas Cahill en Los dones de los judos (1998) que la invencin de la escritura fue precedida por un estallido de creatividad tecnolgica sin igual hasta nuestra era. El marco en el que se produjo esta explosin civilizadora fue el que alberg a la figura del patriarca Abraham, el primer hebreo, quien extrapol aquellos logros a un avance espiritual de paralela magnitud, y as dio luz al hebrasmo, una columna fundamental del pensamiento occidental. Abraham fue portador del vertiginoso progreso de Sumeria, y la tribu de sus descendientes continu sucesivamente absorbiendo los avances de varias culturas que contactaron. El concepto motriz que los gui fue la negacin del paganismo, que consista esencialmente en deificar los fenmenos naturales. La idea religiosa de Israel fue una novedad radical: careca de teogona; enseaba un Dios que no nace ni est sujeto al tiempo ni al espacio, quien tiene absoluta libertad y una voluntad trascendente y soberana. Se destronaba as el poder oscuro y ciego del destino, y se postulaba en su lugar el dominio absoluto de una Inteligencia cuyo atributo es la bondad, y que fij a un tiempo las leyes de la naturaleza, y los principios religiosos y morales de la raza humana. Esta innovacin fue el punto de partida del aporte de los hebreos a la humanidad, y fue vivida como el resultado de una revelacin divina. Cobr forma definitiva en el Libro entregado a Israel durante su marcha por el desierto hacia la libertad. La Biblia es en efecto la fuente primigenia de los valores esenciales de la civilizacin, a saber: la santidad de la vida, la confraternidad humana, el destino individual, la justicia, la autocrtica, el arrepentimiento correctivo, el avance intergeneracional, el progreso, la igualdad ante la ley, la dignidad del individuo, la responsabilidad comunitaria, el ideal de la paz. Medio milenio despus, estos valores alcanzaron su cspide en la voz de los profetas clsicos, que comenzaron sincrnicamente en los dos reinos -Ams en Judea al sur, y Oseas en Samaria al norte- y concluyeron con Malaquas, cuando slo restaba el reino del sur. Durante los tres siglos en los que se extendi el discurso de los profetas (750-430 a.e.c.) stos presagiaron las cadas de ambos reinos, luego consolaron a las vctimas del colapso exiliados en Babilonia- y finalmente animaron la empresa de la

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Captulo I restauracin. Los profetas fueron elevando la religin israelita a su cima, al identificarla con la moral. Existieron numerosos movimientos espirituales; muchos coincidieron con etapas de prosperidad poltica y econmica. El profetismo no. Comenz en vsperas de la desintegracin nacional y continu, prolongada y gloriosamente, mucho despus de que la vida nacional fuera completamente aniquilada. Quien dot de sublimidad al mensaje de Israel, fue Isaas hijo de Amotz, el primer profeta que al prever la cada de Asiria asocia dicho derrumbe al fracaso del paganismo: ms que el reino poltico-militar, se desplomaba toda una concepcin de vida. El universalismo de Isaas alcanza alturas escatolgicas, y encarna los mximos valores que nos leg la antigedad. De aquella poca, en este volumen nuestro foco ser el profeta Ezequiel, cuya biografa puede reconstruirse a base de las referencias desperdigadas que hay en su libro homnimo (el decimosegundo de la Biblia).

LA REFORMA DE JOSAS En el ao 621 a.e.c. comenz en Judea la gran reforma religiosa del rey Josas (2 Reyes 22), a partir de que el sacerdote Helcas hallara un texto seminal que iba a guiar dicha reforma. Varias conjeturas se han tejido acerca de la identidad del libro descubierto. La primera es que se trat del Pentateuco entero, la Tor, cuyas leyes ahora se recuperaban despus de que se haban abandonado durante los reinados de Manass y Amn. Otra es que el libro encontrado fue el Deuteronomio, el quinto y ltimo de la Tor, en el que se habra basado Josas para la transformacin del culto. En efecto, la exigencia ms notable de Josas coincidi con la del Deuteronomio: la concentracin del ritual religioso en un solo lugar. Hasta ese momento los sacrificios rituales y el culto se efectuaban tambin fuera de Jerusaln, como se explicita en los casos de Geden, Samuel, Sal, Salomn y Elas. Entre los cinco libros de la Tor, destacan al Deuteronomio varias caractersticas que le son privativas. Entre ellas, un tono personal en el discurso mosaico, abundancia en alabanzas a la tierra buena de Israel, y exaltacin de la proteccin al desvalido: amor al extranjero, preocupacin por el hurfano y la viuda, proteccin de esclavos y de menesterosos, cuidado de los animales. En el mismo ao en que Josas lanz su reforma naci en Jerusaln Ezequiel, hijo del sacerdote Buzi de la familia aristocrtica Zadok (1:3). La infancia de Ezequiel transcurri en una atmsfera impregnada del desvelo moral que hemos asociado al Deuteronomio, y que se impona como orden de la monarqua. Hubo otra caracterstica deuteronmica que Ezequiel llev a la prctica fundamentalmente en forma de nostalgia: el cario por la tierra buena, ya que sus das en Jerusaln fueron violentamente truncados por la expulsin de sus pobladores. En efecto: dos dcadas despus de Josas, Jerusaln fue conquistada por el rey

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babilnico Nabucodonosor (597 a.e.c.), quien decidi exiliar a la aristocracia juda (Reyes 24:14). Miles marcharon hacia Babilonia, y con ellos Ezequiel, quien residi en tierra extranjera a la vera del ro Quebar, ramal de una extensa red de canales. La colonia de exiliados en la que residi Ezequiel se llamaba Tel Aviv1 (3:15). Un lustro despus fue consagrado profeta (1:1, 3:13) y durante veintids aos cumpli con su apostolado, que abarca el primer cuarto del siglo VI a.e.c. Su vida equidist entre la poca de la monarqua y la del exilio; de la primera extrae las moralejas histricas que aplica a la segunda, para as sealar el sendero que deba seguir el pueblo hebreo. Las profecas de Ezequiel en el exilio babilnico se pueden categorizar en dos grupos claramente diferenciados: los implacables sermones previos a la destruccin de Jerusaln y del primer Estado judo; y las alentadoras consolaciones que sucedieron al colapso. Debido a su exilio forzado, Ezequiel fue el primero en profetizar en el extranjero, y por ello es el verdadero fundador de la sinagoga y de la comunidad israelita de la Dispora, de la que se transform en lder espiritual. La nacin ya no tiene ahora objetivos polticos; es una fraternidad religiosa. El pueblo deviene en una nueva congregacin. En esta judera post-exlica Ezequiel estampa su peculiaridad y la moldea -de all su importancia religiosa e histrica-. Como ocurre habitualmente con el pensamiento original, se trata de una reaccin frente al cuestionamiento que recibe del medio en el que vive. As es el caso de Ezequiel: sus ideas son la respuesta a una lacerante pregunta de los exiliados. Abrumados por la devastacin de Jerusaln, stos exigen saber por qu el Dios protector de Israel ha permitido una calamidad de tamaa magnitud. Ezequiel contesta: la tragedia era inevitable porque Jerusaln se haba transformado en casa rebelde2 y ya no era posible su enmienda moral. Por ello Nabucodonosor, al destruir la ciudad, haba actuado como una vara divina que castigaba a los desviados de la senda. He aqu un gran contraste entre Ezequiel y el resto de los profetas. Su veredicto sobre Jerusaln no es slo desolador: es tambin absoluto e irreversible. Lo pregona a lo largo de seis aos de aciagas profecas, que se cumplen paralelamente en la vida de la nacin y en la del individuo: la viudez de Ezequiel (24:16-18) coincidi con la viudez de la nacin juda por la destruccin de la ciudad. Este trasluz entre lo individual y lo nacional jugar, como veremos, un rol central en la doctrina ezequieliana.

PROFETAS PARALELOS Dos profetas coetneos de Ezequiel fueron Jeremas y Nahum. Jeremas fue el otro protagonista de la destruccin pero, a diferencia de Ezequiel, no expresa ninguna empata hacia la misin que debe cumplir anunciando el desastre. En cuanto a Nahum, se destaca entre los profetas por ser el nico que no reprende a su propio pueblo, sino que celebra la cada del imperio asirio y la destruccin de

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Captulo I Nnive. El vaticinio de Ezequiel se distingue por otro motivo: plantea la destruccin como imperiosa, aunque se trate de la destruccin propia. Se habran de cumplir en Judea las desgracias enumeradas en el Levtico (segunda mitad del captulo 26) conocidas en la liturgia bajo el nombre de Tojej (reproche, castigo). Jeremas3 era coetneo de Ezequiel y ms tpico en su rol de profeta: llamaba a la penitencia de Jerusaln. Ezequiel no. No haba posibilidad de salvar a la ciudad sangrienta y por ello no exhorta al arrepentimiento: el pueblo judo deba reconstruirse cimentado en la Dispora, desconectado del destino lgubre e inevitable de la ciudad de David. As surge una diferencia adicional que separa a Ezequiel del resto de los profetas. Es un concepto compensatorio: como la responsabilidad colectiva de los judos ha fallado, debe permanecer inclume la responsabilidad individual. La severidad de Ezequiel se disipa en el captulo 33, cuando un sobreviviente de Jerusaln le informa (21) que la ciudad ha sido arrasada. En ese instante ocurre la metamorfosis de su profeca, que ahora se extiende en catorce captulos de consuelo. Dios restaurar a Israel en consideracin a Su nombre, para que nadie se regodee en el abandono que sufren los judos. stos deben reconocer la soberana del Eterno y actuar en consecuencia: Arrepentos y viviris (18). El mensaje de estmulo no se agota all. El Templo de Jerusaln sera reconstruido. Tan convencido de ello estaba Ezequiel, que enumer los detalles de cmo se vera el nuevo Templo. En esto combina su rol de profeta con el de sacerdote. Pero los pormenores del Templo aorado no fueron bien vistos por los rabinos a la hora de canonizar el libro, ya que en cuestiones rituales algunas partes de la visin de Ezequiel contradicen las enseanzas del Pentateuco, y por ello en el Talmud casi se declara su libro como apcrifo (Shabat 13b; Menajot 45a). Hemos enumerado cinco contrastes entre Ezequiel y el resto de los profetas: su exilio; su peculiar vocabulario; su veredicto irreversible; su acento en la responsabilidad individual; su detallismo en la visin del futuro Templo. Una sexta discordancia consiste en que mientras al discurso de los profetas lo define la simpleza, el de Ezequiel es complejo; envuelve su palabra un ambiente de extraas visiones: vientos, nubes, fuegos, pluralidad de rostros, de alas. No ha de sorprender que su primer captulo haya dado lugar a especulaciones acerca de invasiones de seres extraos. Maimnides explica en los primeros captulos de su tercer tomo, que las cuatro caras de los animales que ve Ezequiel representan las esferas celestes (luna, sol, planetas y estrellas). Para ello se basa parcialmente en la interpretacin de Jonatn ben Uziel. El captulo inicial de Ezequiel fue inspirador de una corriente de la cbala, el pensamiento mstico, que dio en llamarse Maas Merkav (el episodio de la carroza).

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Y mir, y he aqu vena del norte un viento tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de l un resplandor, y en medio del fuego algo que pareca como bronce refulgente, y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia: haba en ellos semejanza de hombre. Cada uno tena cuatro caras y cuatro alas. Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como planta de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy bruido. Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenan manos de hombre; y sus caras y sus alas por los cuatro lados los seres vivientes corran y volvan a semejanza de relmpagos. Haba una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados. El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del crislito. Y las cuatro tenan una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda Como el arco iris el da que llueve, as pareca el resplandor La intensidad de esta revelacin sacudi a los rabes talmdicos, que llegaron incluso a limitar su estudio (Jaguig 2:1). La vivacidad de la descripcin tambin inspir al Talmud para comparar a Ezequiel con Isaas y concluir que, aun cuando ambos tuvieron visiones idnticas, el primero se expresa como un aldeano admirado que se detiene en todos los detalles, mientras que el ltimo es un hombre de ciudad, acostumbrado a sintetizar (Jaguig 13a). Maimnides ampli la idea: la abundancia de imgenes en Ezequiel se debe a su residencia en el exilio. Sus compatriotas en la tierra de Israel habran tenido mayor facilidad en comprender las cuestiones divinas (Gua 3:6). Adems de las conclusiones que puedan desprenderse de la visin de Ezequiel, tambin la personalidad del profeta lo llev a una radicalizacin del xtasis que no se dio en ningn otro. A veces es el resultado de su condicin sacerdotal que lo ha habituado a procedimientos de culto como afeitarse o pelarse (especialmente en el captulo 5). Sus hbitos se extienden a casos de dolencias como parlisis de los miembros y de la lengua (3:25) de las que Ezequiel parece sufrir, curndose slo cuando se anuncia la cada de Jerusaln (24:27, 32:22). Como Ezequiel es un profeta, para entenderlo cabe recurrir a la definicin maimondea de la profeca, que es entendida como un fenmeno natural. Para Maimnides el profeta es esencialmente un estadista-filsofo segn la tradicin platnica, y sus visiones son del gnero de los sueos -aunque mucho ms intensas-. La profeca ms conocida de Ezequiel es la de los huesos secos (captulo 37), metfora del reencuentro de las disporas y la refundacin de la monarqua. En la liturgia juda esta visin es la que elige el Talmud (Meguil 31a) como lectura sinagogal durante el sbado de Psaj. Se celebra de este modo la liberacin de Egipto ilustrndola con la imagen de una redencin espiritual por venir. El Talmud ofrece varias versiones acerca de quines fueron aquellos resucitados del profeta Ezequiel (Sanhedrin 92b). Seis alternativas son:

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Captulo I los que ulteriormente se radicaron en Israel (entre quienes Rab Juda ben Batira dice haberse encontrado); los efraimitas que se adelantaron al xodo de Egipto; los que negaban la doctrina de la resurreccin; los carentes de buenas acciones; los profanadores del templo; los mancebos castigados por su belleza. Vale recordar aqu a los artistas del Cinquecento, inspirados por motivos de la Biblia Hebrea: Leonardo, Rafael, Tiziano, Tintoretto, Holbein y tantos otros. La pavorosa visin de cuerpos revividos ilumin a un artista flamenco, Crispin van den Broeck, quien pint La visin de Ezequiel de los huesos secos (1570). En esta obra se ve al profeta rodeado por quienes resucitan; y elevando desde el valle su mirada al cielo que tambin parece renacer. Una docena de tnicas rojas salpican la griscea escena de Broeck en armoniosa dispersin, y la dotan de la vitalidad de la resurreccin y el fluir de la sangre, que haciendo sentir que los esqueletos estn, en efecto, despertndose. Ezequiel es consciente de que la tragedia vivida exige una explicacin. La destruccin no poda ser un signo de impotencia divina sino de castigo celestial a las trasgresiones. Pero una vez cumplida la destruccin, no haba lugar para la desesperanza: Dios desea la reconstruccin por medio de que el trasgresor recupere la senda correcta. En lo concerniente a los no-judos, Ezequiel es paralelo al primer profeta clsico, Ams, en que tambin profetiza calamidades sobre los gentiles. Ezequiel ve a los reyes de Babilonia y Egipto como grandes guilas, y a Tiro como un comerciante de pueblos (27, 28). La reconvencin sobre Tiro merece una explicacin separada porque se trata de una ciudad que en rigor era aliada de Israel. Sin embargo, como Tiro se atrevi a expresar jbilo por el beneficio que obtendra de la cada de Jerusaln, Ezequiel anuncia su destruccin, utilizando los conocimientos acerca del puerto de Tiro que haba adquirido en Babilonia de boca de los emigrados. Adems de la mentada visin de los huesos secos, una segunda profeca muy conocida de Ezequiel es la guerra de Gog y Magog. Esta tambin tiene lugar en la liturgia juda, ya que se lee en el sbado intermedio de la Festividad de las Cabaas o Sucot. Se trata de una guerra del final de los das con una caracterstica notable: tendr lugar despus de la reunificacin de los dispersos y de la reconstruccin de Jerusaln. El enemigo acecha al pas despus de la redencin, y en esto es peculiar: la trasgresin de Gog se debe a la codicia. Al esquema tradicional en los profetas en su conjunto, Ezequiel aadi su propia dimensin: la individualidad, que lo distingue de todos sus predecesores. Niega la posibilidad de que los dientes de los hijos se daen por la comida incorrecta de los padres; en su tica cada uno ser castigado por sus propios errores. En este contexto de individualidad se entiende mejor la enseanza ezequielana de

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no violar la propiedad privada, violacin que considera la peor de las veinticuatro que enumera (22:2-12). Por ello ensea en el Talmud rab Iose ben Janani que Ezequiel corrigi la norma mosaica de penar a los hijos por las trasgresiones de sus padres cuando dictamin: el alma trasgresora morir (18:4). Su mensaje de profeta de la responsabilidad individual (18:20) hizo que Hermann Cohen, a quien dedicamos el octavo captulo, reconociera en Ezequiel el abismo que separaba a judasmo de cristianismo.1 El nombre de esta aldea babilnica inspir a Nahum Sokolow para titular en 1905 su traduccin al hebreo de la novela de Teodoro Herzl Altneuland (Vieja y nueva patria), ya que conjuga lo viejo (tel: colina sedimentada, con aviv: primavera). En el captulo 12 de nuestro Grandes Pensadores (Herzl y la poltica) nos extendemos sobre ese libro y su autor. 2 sta expresin (2:5,6,8, 3:9, 26, 27) tanto como hijo del hombre son tpicas de Ezequiel y permiten reconocer su discurso. 3 En el Talmud se menciona la posibilidad de que Jeremas fuera el padre de Ezequiel, que se llamaba Buzi -de la raz del trmino desprecio, segn comenta David Kimji el versculo de Jeremas 1:3.

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Captulo 2

SAADIA Y LA EXGESIS

De entre los logros culturales relevantes de la Edad Antigua hemos revisado tres eminentemente judaicos: el monotesmo, el profetismo y el rabinismo; y tambin nos hemos asomado al helenismo. Este ltimo fue heredado por el imperio romano, que en el 395 se dividi en dos; quince aos despus los brbaros godos saqueaban Roma y finalmente el imperio de Occidente se desmoron en 476. Hasta esa poca, los mximos logros intelectuales de los judos haban venido de la mano de rabinos como Hilel y Akiva (a ste hemos dedicado un captulo de Grandes Pensadores). Los dos son tanatas, es decir rabinos del perodo de la Mishn. Los que los sucedieron -del perodo de la Guemar- se denominan amoratas: son los sabios del Talmud. La recopilacin de esta obra y su ordenamiento final fue tarea del tercer grupo de sabios, los saboratas. Despus de tanatas, amoratas y saboratas, comienza un perodo muy distinto, el de los gueonitas (o gueonm, entre los aos 590 y 1038), que coincide con la decadencia general europea a partir de la cada de Roma. Declinaron la cultura y las bibliotecas, la arquitectura, la poblacin, la economa y el comercio; volvi el trueque y surgi el feudalismo. El obispo de Roma pas a ser Papa o jefe de la Iglesia, cuyo poder poltico hered del Imperio Romano y cuyo dogma comenz a reemplazar a la filosofa griega. Es simblico que en el mismo ao 529 en que Justiniano clausur la Academia de Atenas, se cre la orden benedictina, la primera de las grandes rdenes monsticas. La filosofa se reconcentraba en la teologa y los monasterios tendran desde entonces el monopolio de la educacin, reflexin y meditacin. Se pasaba de la vitalidad creadora de la Edad Antigua al grisceo medioevo. En filosofa, la transicin fue encarnada por Agustn (354-430), el primer representante del Escolasticismo, perodo que concluye con el Renacimiento en el siglo XVI. No toda la Edad Media fue parejamente oscura. El mayor retroceso en Europa se produjo entre los siglos V y X; consecuentemente durante ese perodo el mundo

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islmico cobr mayor preponderancia que el cristiano. Con la muerte de Mahoma en el 632, van ganndose para el Islam el Medio Oriente, Norfrica y luego Espaa. En la vorgine de las veloces conquistas, la magna biblioteca de Alejandra fue incinerada en 646 por hordas que, paradojalmente, quemaron los libros pero, en alguna medida, se llevaron su espritu. Los rabes pasaron a absorber una parte de la cultura griega: se destacaron en qumica, astronoma, medicina y especialmente en las matemticas con la creacin de la numeracin arbiga. En cuanto a las comunidades judas, hasta el siglo VII se hallaban dominadas bien por el Bizancio cristiano o bien por la Persia zorostrica. Los bizantinos regan en Eretz Israel y el zoroastrismo en Babilonia, donde la comunidad juda era muy autnoma. A la sazn tanto el cristianismo como el zoroastrismo se fanatizaban y, cuando en el siglo VII el dominio islmico se expandi por Oriente Medio, para los judos haba dos factores que los acercaban al naciente imperio: la lengua -ya que el idioma rabe es ms similar al hebreo-, y la religin -puesto que el Islam era ms rgido en su iconoclastia monotesta-. Es de notarse que mientras en la pennsula arbiga la vida juda haba sido violentamente destruida, en el resto de los pases de conquista islmica la realidad fue casi inversa: se produjo un relativo resurgimiento judaico. El mentado perodo de los gueonim transcurri mayormente bajo la gida del Islam. El exponente judaico ms excelso de este perodo fue Saadia Gan (882-942), a quien Abraham Ibn Ezra defini como la primera autoridad en todos los campos. El elogio est justificado. Saadia es el padre de la filosofa y de la ciencia judaicas, y es el inspirador directo de las creaciones filosficas y cientficas posteriores. Asimismo es considerado el precursor de la exgesis, por lo que cabe que prologuemos la presentacin de Saadia con una referencia a esta disciplina. El nombre de pueblo del libro para los judos deriva de que en su seno se cre la Biblia. Pero ms apropiadamente podramos haber sido denominados el pueblo de la exgesis, ya que sta es la verdadera ciencia oriunda que se cre y desarroll en Israel. Es decir que es verdad que los judos dieron lugar al objeto de estudio, la Biblia; pero mucho ms cierto es que produjeron los comentarios y las glosas sobre el Libro de los Libros. La exgesis comienza desde el mismo momento en que empezaron a recolectarse los textos bblicos. Durante mil aos el judasmo dirigi su actividad intelectual casi exclusivamente al tratamiento exegtico de las Escrituras y al desarrollo sistemtico de la Ley que result de esa dedicacin. Los primeros frutos de la exgesis se recogen en la Biblia misma. Ezra el escriba puede considerarse su iniciador, ya que elev al Pentateuco a un rol protagnico en la vida de la nueva comunidad juda de la poca del Segundo Templo, y por ende, en la de las juderas subsecuentes. En el cuidado del texto, sucedieron a Ezra los masoretas o Baalei Ha-Mesor, quienes estudiaron las distintas transcripciones del texto bblico y entre ellas seleccionaron la versin correcta. Fijaron su puntuacn ms apropiada y los signos musicales, que sirvieron de base para la exgesis literalista.

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Captulo II A sta la sucedi la exsis alegrica, que incluy el intento ms coherente de mostrar por medio de creativas interpretaciones que la misma filosofa griega estaba inserta en las palabras de la Biblia. Su expositor ms notable fue Filn de Alejandra. Otra forma de exgesis fueron las traducciones, comenzando por las versiones arameas de Onkelos y Jonatn Ben Uziel. Por ejemplo, cuando el primero lee la conducta que Jacob haba tenido con su hermano Esav, interpreta que el adverbio bblico engaosamente (Gnesis 27:35) deba ser traducido al arameo por astutamente. Para evitar arbitrariedades en la interpretacin, los tanatas especialmente rab Akiba y rab Ishmael- fijaron normas que la guiaran. La exgesis absorbi la mente juda por mil aos, hasta que surgieron otras vas para canalizarla, cuando los judos entraron en contacto con las sabiduras helenstica y arbiga. Pero aun en esta nueva situacin los senderos adicionales de intelectualidad juda no anularon el inters primordial en la exgesis. Ms an: justamente en ella se hizo sentir la influencia del nuevo pensamiento que penetraba, y dicha influencia se reflej en el nacimiento de tres disciplinas: 1) la filologa hebrea -nica ciencia originada en el judasmo durante la Edad Media; 2) la filosofa de la religin, que en una buena medida reprodujo ideas que venan desde fuera pero logr mantener su carcter judaico gracias a que se desarroll en la forma de exgesis bblica; y 3) una hermana menor de la filosofa de la religin, la Cbala o misticismo judo. El mvil de Saadia Gan para convertirse en padre de la nueva sabidura juda fue la necesidad de refutar al karasmo. La secta de los karatas (o Benei Mikra) fue fundada por Anan Ben David en el siglo VIII, basada en el rechazo a la autoridad del Talmud y concentrndose por ello exclusivamente en la Tor y en el aprendizaje de la interpretacin bblica. Su mximo exponente fue Hivi Al-Balji, quien dio en apodarse el Marcin judo. Saadia asumi la responsabilidad de refutar la hereja y, retrospectivamente, puede justipreciarse el legado del karasmo en el hecho de que fue el que indujo la reaccin esclarecedora de los judos leales a la tradicin talmdica. Con Saadia naci una nueva poca en la historia de la Biblia: el perodo del peshat o exgesis literalista. Los comentaristas se alejaron de la autoridad del Midrash y enfocaron ms directamente el texto bblico. En este terreno, las dos obras ms importantes de Saadia irradian racionalismo: el Tafsir o traduccin de la Biblia al rabe, y el clebre ensayo Sefer Haemunot Vehadeot (Libro de Creencias y opiniones) cuyo ncleo es la exgesis filosfica. Para encarar una exgesis racional como la que emprendi, Saadia deba contar con una filologa juda, y por ello se dedic a crearla. Cabe una observacin acerca del ttulo de su libro. Alexander Altmann, al introducir su traduccin al ingls (1946) comenta que la obra perfectamente podra haberse titulado, como la de Maimnides, Gua de los Perplejos. Al respecto hemos mencionado en el captulo octavo de Grandes Pensadores que los perplejos a quienes Maimnides se dirigi en su celebrrima Gua fueron

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los judos religiosos deconcertados por el estudio de la filosofa. Bien distinta fue la perplejidad de la poca de Saadia: no result del conflicto entre una cosmovisin filosfica y el credo tradicional, sino de la confusin que generaba entre los estudiosos la competencia entre varias doctrinas rivales. Ello se debe a que se estableci en Bagdad una escuela de traductores bajo el patrocinio del Califa al-Mamn (813-833), y durante el siglo X comenz a absorberse por va de traducciones la rica y variada herencia de la filosofa clsica griega y helenstica. Europa retroceda, los rabes se colocaban a la vanguardia del mundo cultural, y naca el perodo del Renacimiento del Islam, durante el que proliferaron sectas y escuelas diversas, destacndose entre ellas el Kalam -la escolstica clsica que a partir del siglo VIII procuraba conciliar la filosofa con el Corn-. Los adeptos del Kalam se denominan moteclimes -racionalistas islmicos- y se bifurcan en dos ramas principales: los ahares y los motazales. Los primeros se cieron a la interpretacin cornica literalista; los ltimos incluyeron el mtodo alegrico. Cabe recordar que cuando en el captulo correspondiente explicamos la interpretacin maimondea del libro de Job, vimos que estas dos escuelas estn all representadas por los amigos Tsofar y Bildad respectivamente. Con toda su importancia, el Kalam no era la nica fuerza intelectual que influa en el mundo del que emerge Saadia. Cuatro sistemas adicionales externos al Islam competan con l: el cristianismo (por va de Juan el Damasceno, m. 749), el zoroastrismo, el maniquesmo, y la filosofa india. La proliferacin de sectas y doctrinas se ha epitomizado en la visita que hace a Bagdad un telogo musulmn espaol, Abu Omar Ahmad ibn Muhamad ibn Sadi, quien describi de este modo una convencin de Kalam: All estaban presentes no slo representantes de las sectas islmicas, sino tambin materialistas, magos, ateos, cristianos y judos... Uno de los infieles dijo `Nos hemos reunido para entablar un debate... Vosotros musulmanes no podis argir en base de vuestros textos y tradiciones, ya que nosotros negamos su autoridad. Cada cual habr de limitarse exclusivamente al uso de argumentos racionales... Esto es una calamidad. La obra de Saadia fue fruto de controversias intelectuales de ese tipo. Por 933 Bagdad estaba tironeada entre credos religiosos y filosficos; el impacto de tanta diversidad fue la perplejidad que Saadia se propuso disipar. Las traducciones ponan en contacto a los creadores de todas las corrientes, la sociedad se abra, y tambin en el seno del judasmo se suscitaron luchas y debates. Por ello aparecieron aqu el karasmo y otras herejas, que en alguna medida son precedentes de la crtica bblica. El Kalam influa en pensadores judos como Shmuel ben Jofni (Gan de la academia de Sura), su yerno Hai Gan (el ltimo de la academia de Pumbedita), y Rabeinu Nisim ben Iaakov de la ciudad de Kairoun en Tnez. sta se haba transformado en sede de la erudicin judaica gracias a la actividad del exgeta literalista Hananel ben Kushiel y del filsofo Isaac Israeli, coetneo de Saadia y quien junto a ste es

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Captulo II considerado pilar de la ulterior creacin espiritual. Israeli fue oculista, y sus tratados de medicina fueron ulteriormente utilizados como manual de texto en la pionera Universidad de Salerno. Saadia Gan rechaz el ascenso del Kalam: enraizado en la tradicin talmdica, enfrent intelectualmente a los telogos moteclimes.

SU VIDA Saadia naci en Egipto en 882. La investigacin moderna sobre su vida comenz cuando Shlomo Iehuda Rpaport public su biografa en Bikurei Haitim (1828). Siete dcadas despus Salomn Schechter descubri la Gueniz del El Cairo (1897) que contena numerosos documentos reveladores acerca de la biografa de Saadia y su pensamiento, por lo que el rumbo de la investigacin cambi. Schechter y Louis Guinzburg publicaron Saadiana (1903), documentos que incluan la biografa hallada en la Gueniz que haban escrito dos de los cuatro hijos de Saadia -Dosa y Sheerit-. Saadia filosofaba en Egipto; haba all un centro cultural judo que se remontaba a la poca helnica y que estaba firmemente vinculado a la comunidad eretz-israelita. En 909 su tranquilidad acadmica fue sacudida porque graves disturbios en Egipto siguieron al ascenso en Kairoun de la dinasta fatimita; Saadia abandona el pas (915) y se establece por un perodo en Eretz Israel, donde los rabinos aspiraban a afirmar su propia autoridad frente a los de Babilonia. Un ejemplo de la competencia entre las autoridades rabnicas de ambas comunidades fue un enfrentamiento sobre el calendario, en el que Saadia se vio envuelto. Como haba decado la preponderancia de Eretz Israel en la vida juda de la Dispora, el clculo astronmico necesario para fijar las festividades judaicas haba empezado a efectuarse en las academias de Babilonia, y aqu se estableca la duracin de los dos meses hebreos de extensin variable (jeshvn y kislev) que podan tener 29 30 das. Aarn Ben Mer, rector de la principal ieshiv de Eretz Israel, intent recuperar el poder de decisin de los eretzisraelitas. En 921 se produjo la primera pugna concreta, cuando Ben Mer sentenci que cada uno de esos dos meses deba tener 29 das, mientras para los babilonios deban tener 30. As, el primer da de la Pascua (Psaj) del ao 4682 (922 e.c.) fue celebrado un domingo de acuerdo con Ben Mer, y un martes de acuerdo con los sabios de Babilonia. Saadia se aline con estos ltimos y Ben Mer termin por desistir a fin de evitar que el Da del Perdn (Iom Kipur) se celebrara en distintas fechas. Saadia se estableci en Sura e ingres a la gran academia fundada siete siglos antes por el primer gran sabio babilnico Rav Ava Arija. David Ben Zakai (que bajo el ttulo de exilarca era la mxima autoridad comunitaria de la poca) ofreci a Saadia ser Gan de la academia; ste asumi en 928 y al poco tiempo se produjo un choque entre ambos debido a un caso judicial relacionado con una sucesin.

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La enemistad se ensanch y el ao 930 vio la formacin de dos bandos enfrentados. Ben Zakai y Saadia se destituyeron recprocamente. Cuando en el 932 asumi un nuevo califa fue aparentemente captado por el primer grupo y Saadia debi ocultarse de sus enemigos. Los aos en que estuvo alejado de su cargo fueron los de mayor creatividad. Entre otras obras escribi el Emunot VeDeot (Creencias y opiniones, escrito en Bagdad en 933) y sus comentarios a la Biblia. Durante el 937 se reconciliaron los bandos antagnicos; tres aos despus mora David Ben Zakai y en 942 falleci Saadia. Emunot VeDeot fue la primera presentacin sistemtica de las creencias del judasmo, fundamentadas filosficamente. El libro constituye una reivindicacin del rabinismo frente al karasmo. En la introduccin el autor narra las razones que lo llevaron a escribirlo: la confusin que sufran sus contemporneos en materia religiosa. Sus diez captulos abarcan las tres fuentes bsicas del conocimiento: los sentidos, la razn, y la necesidad lgica es decir aquello que para Saadia no podamos negar sin violar el sentido comn, como que el hombre tiene alma-. A esta terna se agrega una cuarta fuente, que no es general sino privativa de los creyentes: la revelacin. Saadia elige los temas de su libro influido por el Kalam, y se explaya sobre la creacin del mundo, la unidad del Creador, la justicia divina, el alma, la muerte y la recompensa. La dcima seccin es una especie de apndice moral. Cuando en el primer captulo habla del comienzo del mundo justifica la creacin ex nihilo con cuatro argumentos y refuta tanto la cosmologa platnica como la teora de la emanacin y el dualismo gnstico. El segundo captulo, sobre la unidad de la creacin, dilucida el significado de los aparentes antropomorfismos bblicos. El tercero expone los tipos de mandamientos y prohibiciones de la Tor, y aporta la categorizacin de los mismos en leyes de razn y de revelacin. El resto de los captulos se refieren respectivamente a los siguientes asuntos: el libre albedro; la trasgresin y recompensa; el alma y la vida despus de la muerte; la resurreccin; la redencin de Israel, y el mundo por venir. El legado fundamental de Emunot VeDeot es que la fe y la razn constituyen una unidad. El judasmo plantea creencias que en rigor son opiniones, porque estn racionalmente sustentadas. Poco despus de la muerte de Saadia, sus dos grandes iniciativas intelectuales, la filologa hebrea y la exgesis racionalista, se trasladaron hacia el Oeste, a Norfrica y Espaa. El peshat o exgesis literalista lleg a su esplendor en los pases influidos por la cultura arbiga, mientras la interpretacin alegrica fue central en los judos de pases cristianos. Con todo, durante los siglos XI, XII y XIII en el norte de Francia se desarroll una escuela de exgesis bblica que, aunque no rompi con el midrash alegrico, se dedic al peshat literalista. Su fundador fue Rashi (siglas de Rab Shlomo Itsjaki, 1040-1105, considerado el exgeta clsico por excelencia) y su ltimo representante

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Captulo II fue Iosef Bejor-Shor, discpulo de Jacob Tam. Incluy a notables comentaristas cuyos trabajos siguen siendo hoy objeto de estudio como Rashbam y Hizkni (rab Hezeki Ben Manaj). Al final de su vida Rashi fue testigo de la Primera Cruzada (1096). Por eso cuando explica los captulos 52-53 de Isaas (del eved Hashem o siervo del Seor) los refiere a los mrtires de esa campaa. La cultura judaica florecida en los pases islmicos estaba destinada a diseminarse en la Europa cristiana. Sus principales portavoces fueron Abraham ibn Ezra y David Kimji -llamado habitualmente Radak-. Cuando Ibn Ezra dej Espaa pas tres dcadas (1140-67) en varias ciudades de Italia, Provenza, el Norte de Francia e Inglaterra, en donde llev a cabo una multifactica actividad. Su comentario del Pentateuco es casi tan popular como el de Rashi, y fue motivo de numerosas explicaciones. Es considerado el precursor de la Crtica Bblica ya que insina que aunque el Pentateuco fue compuesto por Moiss, recibi posteriormente agregados, y tambin ensea que los captulos 40-56 de Isaas son posteriores al profeta. Paralelamente la ciencia judeoespaola se irradiaba desde Narvona gracias a la familia de los Kimji: Josef y sus hijos Moiss y David (Radak) ste ltimo la llev a sus mximos logros, y fue el gran apologista de la maimondea Gua de los Perplejos-. Cuando Salomn Ben Abraham de Montepellier prohibi este libro, Radak escribi airado contra el veto; cuando se enter de que Judah Ibn Alfajar se opona al tratado maimondeo, Radak trat de hacerle cambiar de opinin, primero por va escrita y luego viajando a Toledo para entrevistarse personalmente con Alfajar. No lo logr porque muri antes de llegar a la ciudad. El racionalismo que haba iniciado Saadia ya estaba plenamente difundido y sostena un definido mensaje: sobre las preguntas sublimes de conocimiento religioso, la Biblia no ensea nada ms que lo demandado por la razn humana.

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Captulo 3

ABRAVANEL Y EL HUMANISMO ABRAV

Dijimos que el peshat lleg a su esplendor en los pases influidos por la cultura arbiga, y que ms tarde la exgesis y la filologa hebrea se desarrollaron en Espaa (s X-XII). Hubo tres disciplinas especialmente influidas por la exgesis y que a su turno la moldearon: la poesa y gramtica hebreas y la filosofa. El conocimiento de las palabras de la Biblia, al que Saadia se haba dedicado, facilit la delicadeza y la perfeccin de la poesa hebraica en suelo espaol, especialmente del mximo bardo Moiss Ibn Ezra (m. 1138). En cuanto a la especulacin filosfica, el punto ms alto de la sapiencia judaica en Espaa fue Maimnides (1135-1204), quien represent en Norfrica y Egipto la alta cultura de Sefarad. Aunque Maimnides no fue propiamente un exegeta, su Gua de los Perplejos contiene vasto material al respecto. Sus premisas fueron que la Biblia agota los recursos del lenguaje para encubrir significados, y que por ello la naturaleza de la profeca es metafrica. l mismo supo revelar en los primeros captulos del Gnesis y de Ezequiel la fsica y la metafsica aristotlica respectivamente. En cuanto a la exgesis propiamente dicha, los seis siglos post-maimondeos podran llamarse los das de los epgonos, durante los que la exploracin bblica sufri un cierto declive. El estudio talmdico se concentr ms en las formas, en la minuciosidad ritual, y en una creciente autoridad de la cbala. Con todo, se produjeron algunos comentarios dignos de mencin, casi todos ellos escritos por judos expulsados de Espaa. Destacamos tres: Akedat Itsjak de Isaac Arama (m. 1494), Tzror Ha-Mor de Abraham Saba (m. 1501) y el de Isaac Abravanel (1437-1508). ste naci en Lisboa y redact durante su juventud tratados sobre la profeca y la providencia, y nutridas explicaciones al libro del Deuteronomio sobre cuyas peculiaridades nos hemos extendido en el primer captulo-. El libro clsico sobre Abravanel es el homnimo de Benzion Netanyahu (1953), que denomina a este filsofoso-estadista el ltimo vocero del medioevo judaico. Como haba hecho su padre, Abravanel se desempe como tesorero del rey Alfonso

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V de Portugal; despus del deceso de ste, fue acusado de complicidad en la conspiracin del duque de Braganza y debi huir de Lisboa. En Castilla sirvi a partir de 1484 a los Reyes Catlicos, y llegado el momento intent audaz e infructuosamente revocar el edicto de expulsin. Cuando sta se produjo, Abravanel se traslad a Italia donde complet su exgesis, que inclua varias introducciones en las que volc tambin su experiencia de estadista. Italia merece prrafos especiales, para los que cabe reiterar algunos datos. Despus del mentado retroceso de Europa, es decir durante la Edad Media tarda, el pensamiento israelita puede dividirse en dos perodos de tres siglos cada uno, aproximadamente del 900 al 1200 y del 1200 al 1500. Durante el primer perodo su temtica fundamental fue la relacin entre la filosofa y el judasmo; se escriba en rabe. En general, la filosofa medieval parte de la verdad de la religin y procede a razonarla. Sus dos motivos son: 1) armonizar fe y razn; 2) probar racionalmente a Dios. Durante el segundo perodo se escriba en hebreo y sus temas fueron puramente filosficos: el intelecto, el libre albedro. En la primera etapa la filosofa juda era parte del renacimiento cultural general del Oriente musulmn y se expandi con ste por los pases islmicos: Norfrica, Espaa y Egipto. En la segunda etapa, las comunidades judas fueron ms influidas por la filosofa de los pases cristianos: Espaa, Sur de Francia e Italia. Esta ltima fue la ms notable, ya que desde 1190 llegaron al norte italiano eruditos rabes invitados por nobles; los escritos griegos empezaron a ser vertidos al latn. Como haba ocurrido con Platn, que fue judaizado por Filn y cristianizado por Agustn, ahora el objeto de la transformacin era Aristteles: lo judaiz Maimnides y lo cristianiz Toms de Aquino.

LAS ETAPAS DEL RENACIMIENTO Cuando Rmulo Augstulo fue depuesto por el medio huno Odoacro, el imperio romano se desmoronaba y la Iglesia emerga victoriosa como heredera imperial. El obispo de Roma pas a ser Papa; se inaugur una poca de represin y oscurantismo. No faltaron idealizadores en la historiografa de la Edad Media que niegan la oscura homogeneidad de esa poca. Para ello se ensalza a coloridos personajes medievales: algunos de la poltica como Carlomagno o Juana de Arco, otros de las letras como Snorri Sturluson, y aun ficticios como Ivanhoe o Romeo y Julieta. Con todo, hay aspectos evidentes frente a los que la apologa cede; los hemos mencionado al sealar la decadencia general que se impuso desde el siglo V. El medioevo reprima la curiosidad y la innovacin, lo que contrasta con la poca del Renacimiento que hemos de abordar en este captulo, y que tiende a asociarse con la expresin individual, la autoconciencia, la experiencia terrena, los grandes logros de la erudicin, la literatura, la ciencia, y las artes. En la nueva etapa el poder de la Iglesia comienza a desvanecerse frente al de poderosos reyes que ascienden en Inglaterra y Francia; el genio se abre paso en

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Captulo III figuras como Miguel ngel, Leonardo da Vinci, Shakespeare, Maquiavelo, Rabelais, Descartes y Abravanel. Comparado con el hombre medieval, el renacentista estaba posedo por un amplsimo espectro de intereses que abarcaban la historia humana, la geografa, la anatoma, la fisiologa, la filosofa y la poltica, y que se expresaban por medio de la literatura, la danza y el teatro. Puede decirse que desde el punto de vista de la historia intelectual, el mundo moderno comienza con el Renacimiento. Es cierto: las races de esta nueva era podran reconocerse en la misma Edad Media tarda, en el momento en que comenz a recuperarse la tradicin helenstica que se haba perdido para Europa. A partir del siglo XI, las versiones latinas de la sabidura griega penetraban en Europa por va del rabe y el hebreo, con consecuencias siderales. Podemos establecer tres perodos de la gran renovacin: el comienzo entre 1100 y 1250, el humanismo latino entre 1250 y 1450, y los humanismos griego y hebraico entre 1450 y 1530. El comienzo de la recuperacin se dio en Espaa. A partir de la conquista de Toledo (1085), la actitud tolerante para con mahometanos y judos que mantuvieron los reyes castellanos como Alfonso VI el Bravo, facilit la traduccin a la lengua latina y la interpretacin de clsicos grecolatinos y alejandrinos que haban sido vertidos al rabe o al hebreo. Este comercio cultural permiti el renacimiento filosfico, teolgico y cientfico primero de Espaa y luego de todo el occidente cristiano. Se reverenciaban la medicina de Hipcrates, la astronoma de Ptolomeo y, por sobre todo, la filosofa de Aristteles. El judo era cosmopolita, y considerado portador de la vieja cultura griega en su versin arbiga. El renacer cultural necesitaba de un acontecimiento poltico catalizador, como fue la Cuarta Cruzada (1204) que permiti la incorporacin de vastas comarcas del Mediterrneo Oriental a la Europa latina. La cultura grecolatina comenzaba a penetrar en Europa, en la que el judo era percibido como un pionero, como el custodio de una civilizacin ms elevada. El perodo del Renacimiento latino ve reavivarse el afn por el conocimiento: se redescubren los tesoros de la antigedad, se genera una pasin por la magnitud cultural y la riqueza del mundo pagano, hay simultneamente una revuelta contra la esterilidad intelectual del espritu medieval -especialmente en contra del escolasticismo- y aquella pasin termina canalizndose en una corriente en favor de la libertad de pensamiento. El Mediterrneo poda dividirse en tres partes: la de los griegos (quienes de modo casi inconsciente posean los valores de la antigedad), la de los rabes (quienes en el Sur de Espaa los estudiaban) y la de los latinos (a quienes ese material no llegaba). El golfo que los separaba, tanto idiomtico como religioso, pudo ser zanjado por

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los judos, quienes por este motivo fueron denominados los nicos verdaderos europeos de marras. Poseedores en todas esas comarcas de un idioma en comn el hebreo-, pudieron ser puente entre las culturas. Los tres grandes centros de fructfera actividad de los judos como intrpretes fueron Toledo, Provenza y Npoles. Dos monarcas estimularon la corriente renovadora apelando a israelitas: Alfonso X el Sabio y Federico II de Hohenfstausen. Aunque el primero es tambin responsable de un cdigo que incluye aspectos antijudos (Las Siete Partidas de 1263), Alfonso el Sabio repar al mismo tiempo en que sus reinos de Castilla y de Len eran mucho ms atrasados que los principados del Sur ocupados por los moros. Se propuso entonces adaptar al castellano las obras maestras de ciencia y literatura rabes, y de esa manera abri las puertas para que se forjara una nueva lengua unificadora: el castellano que conocemos hoy. Para esa tarea debi recurrir a judos, quienes eran un ptimo puente por hallarse en su hogar tanto en la Espaa cristiana como en la mahometana. El primer trabajo de traduccin fue un ensayo sobre las propiedades de los metales y piedras preciosas, llamado Lapidario, escrito por el judo Abolays y traducido por el rab Juda Ben Moiss (1256). De Federico II digamos que estableci la universidad de Npoles e invit all al rab Jacob Anatoli, quien fue pionero en traducir la filosofa de Averroes. Los centenares de traducciones que sobrevivieron entre las hechas por judos durante el medioevo, revelan inters en todas las ramas del conocimiento. El comienzo de esta edad dorada de la cultura puede rastrearse hasta Dante Alighieri (1265-1321) quien eligi como modelo al poeta latino Virgilio y escribi en un novedoso estilo de vigor y magnificencia. La primera figura juda importante fue Immanuel ben Salomn el Romano (12611328), un poeta satrico italiano que ha sido considerado el segundo despus del Dante. Immanuel fue mdico, predicador de la comunidad israelita de Roma y probablemente su tesorero; su primo Judah Romano tambin era filsofo. Cuando perdi toda su fortuna, Immanuel encontr refugio en la casa de un mecenas quien le permiti en sus ltimos aos dedicarse enteramente a la poesa. A tal punto fue estimado, que dos sonetos italianos que aluden a su muerte lo colocan al lado de su coetneo y amigo Dante, por cuya muerte Busone da Gubbio envi a Immanuel un soneto de condolencia. Entre las obras de Immanuel se destacan Even Bojan sobre lingstica y hermenutica bblica, y comentarios simblicos sobre todos los libros de la Biblia, conservados parcialmente. Sus veintiocho poemas en hebreo forman una coleccin (diwn) titulada Mahaberot (composiciones) que trata de episodios en la vida del pueblo hebreo. Fue as pionero en el estilo de poesa narrativa que sera perfeccionada por Boccaccio. Hasta la poca moderna, la poesa hebrea no alcanz la soltura de la de Immanuel el Romano. El ltimo de los poemas es una visin llamada Ha-Tofet Veha-Eden (El Infierno y el Paraso) en la que su amigo muerto, Daniel, lo invita a ambos confines segn el modelo de la Divina Comedia. La de Immanuel se diferencia de la concepcin de la

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Captulo III Comedia en tres aspectos: 1) en conformidad con la teologa juda, su visin carece de purgatorio; 2) es ms tolerante que Dante: mientras ste excluye del cielo a todos los no-cristianos (incluso a aquellos nacidos antes del cristianismo) Immanuel reserva un lugar de honor a los no-judos, a los justos de las naciones del mundo; 3) coloca en el infierno a un hombre por el mero hecho de que haba sido mezquino con su sabidura, un defecto que en el medioevo sera censurable tpicamente por un judo.

LOS HUMANISMOS GRIEGO Y HEBRAICO En trminos generales, el primer poeta renacentista fue Petrarca (1304-1374) cuyos hexmetros respondan a los modelos de poesa clsica. Viaj a pases extranjeros y redescubri el idioma griego que por seis siglos haba sido olvidado en Europa. Su alumno y amigo Boccaccio tradujo Homero al latn, y en 1360 se estableca la primera ctedra de griego en Florencia, que se transform en la cuna del renacer cultural. Eruditos griegos viajaban aqu desde Bizancio, e italianos visitaban a sta para aprender griego, adquirir viejos manuscritos y salvarlos del pillaje. Naca la tercera etapa del humanismo, la griega, cuando en 1396 Manuel Chrysoloras comenz a ensear en la ctedra de griego; se fundaron bibliotecas y escuelas de aprendizaje en Roma, Mantua y Verona. Las fuentes griegas se haban abierto al mundo, y por ello las traducciones fueron perdiendo importancia. Como consecuencia tambin el judo la perdi, y fue siendo excluido de la vida acadmica. Por el final del s. XIV, el mundo que rodeaba al judo ya haba absorbido los elementos que ste haba podido aportar. Del mismo modo en que el humanismo latino requiri de un evento poltico que lo catapultara -la mentada Cuarta Cruzada-, el humanismo griego tambin se consolid gracias a otro acontecimiento poltico trascendental: el colapso del imperio romano de Oriente (1453). Cuando cay Constantinopla fluyeron sus eruditos hacia el Oeste y provocaron un nuevo resurgimiento de las letras. La Academia platnica de Atenas, que haba sido clausurada por Justiniano en el 529, se reinaugur en Florencia en 1462, auspiciada por los Mdicis y regida por Marcilio Ficino. Otro de los importantes eruditos de la poca fue invitado a Padua: el judo Elijah Delmedigo de Creta, quien ejerci influencia mayormente por va de su clebre discpulo Juan Pico della Mirandola. ste fue autor de la obra emblemtica del Renacimiento, la Oracin sobre la dignidad humana, en la que menciona la filosofa mstica de los hebreos. Pico conoci a Delmedigo en 1480 y lo hizo su tutor en Florencia. Fue el responsable del tercer Renacimiento, gracias a que el hebreo se transform en la tercera lengua humanstica, y una ctedra de ese idioma se estableci en Bolonia. En Italia, donde Isaac Abravanel complet su comentario, Elijah Levita escribi

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Masoret ha-Masoret acerca del sendero por el cual el texto bblico haba sido transmitido, o masor. Otros autores dedicados a este tema fueron Solomon Norzi y Menahem Lonsano. Tambin all escribi su memorable exgesis el mdico Ovadia Sforno, quien habia sido maestro de Johannes Reuchlin. Feliz exponente del Renacimiento italiano, Sforno incluye en sus comentarios datos de la medicina de la poca (verbigracia en Gnesis 43:27) e incluso alguna observacin psicolgica interesante, cuando por ejemplo explica que Potifar le crey a Iosef acerca de la infidelidad de su esposa, pero no tuvo ms remedio que echar al hebreo para guardar las apariencias (39:19). En Italia surgen asimismo el primer crtico histrico judo, Azariah de Rossi; el primer arquelogo bblico, Abraham de Portaleone y el clebre filsofo Len Hebreo, hijo de Isaac Abravanel. El ltimo perodo renacentista estaba marcado no solamente por el celo en el estudio clsico, sino por el desarrollo del estudio en general, que dio a luz a una nueva visin de la vida intelectual conocida como Humanismo. El movimiento ya no era exclusivamente italiano: se expandi a Alemania, Polonia, Francia, Holanda, y el Norte. Se sinti en cada rea de la cultura: filosofa, ciencia, arte, religin y hasta geografa. Veamos algunas individualmente. En filosofa, la pureza del pensamiento escolstico fue siendo desplazada. Uno de los tratados filosficos ms populares fue Dilogos de Amor (publicado pstumamente en 1535) cuyo autor fue el mentado Len Hebreo (1460-1523), nacido en Espaa. Cuando se produjo la expulsin, Isaac Abravanel mand secretamente a Portugal a su hijo de un ao con su niera. Cuando el rey Juan II orden que se bautizara al pequeo Iehud, Isaac compuso una endecha titulada Tlun al Hazmn, Lamentacin sobre el tiempo, de 1503. Iehud o Len Hebreo viaj mucho, ense en la universidad de Npoles y fue mdico de Gonzalo de Crdoba, el Gran Capitn. Len Hebreo es citado en el prlogo al Quijote y Bonilla de San Martn le atribuye ser una fuente en la que se bas Cervantes para su obra. Sus tres dilogos de amor entre Filn (el amante) y Sofa (la sabidura, la amada) versan respectivamente sobre la naturaleza del amor, su universalidad y su origen divino. Comienzan por distinguir al amor del deseo, cifrando la felicidad en conocer y amar a Dios. La presentacin que hace Len Hebreo del universo como un gigantesco ser viviente es quizs eco de la doctrina que sobre el macrocosmos nico expusieron pensadores influidos por la doctrina de Platn. El amor es el principio que domina a todos los seres, el principio de unin y vivificacin de toda realidad, como la idea de las ideas en el mundo platnico. La obra fue publicada pstumamente en Roma por su amigo Mariano Lenzi, quien se haba propuesto rescatarla de la oscuridad en la que estaba enterrada. Goz de ms de veinte ediciones en las primeras dcadas y de muchas traducciones. Una de las traducciones del florentino al castellano fue realizada en 1589 por el peruano Gracilaso de la Vega el Inca. Al hebreo, fue traducido en 1660 por Joseph

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Captulo III Baruj de Urbino, y una traduccin posterior se atribuye a Leone Modena, sobre quien nos extenderemos en el prximo captulo. Dilogos de Amor menciona el calendario hebreo y sus festividades, y alude a la cbala como sabidura antiqusima. Como en varios prrafos Len Hebreo se refiere a s mismo como judo, el agregado que informa de su supuesta conversin al cristianismo (que aparece en dos de las ediciones venecianas pero no en las posteriores), se habra debido a un malentendido del editor, el humanista Aldo Manuzio. En la biblioteca de Spinoza se encontr un ejemplar en espaol de los Dilogos y se ha sostenido que de all abrev su concepcin del amor intelectual a Dios. Pero hay una diferencia entre los conceptos de amor de uno y otro. Para Spinoza la creacin divina era fatalidad lgica; para Len Hebreo, una prueba del amor de Dios.

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Captulo 4

RENACIMIENTO MAHARAL Y EL RENACIMIENTO

La cultura griega se haba repartido en tres reas con respectivos intereses: en el Oeste la catlica romana en la que floreci el neoplatonismo, en el Este la bizantina donde prim Platn; y en el Sur la arbiga donde se impuso Aristteles. Como dijimos, a fines de la Edad Media las tres tendencias se encuentran en el Norte de Italia, donde entre los siglos XIV y XVI renaci la cultura antigua en lo que puede considerarse el paso de la Edad Media a la Modernidad. Entre los judos el paso se dio un poco ms temprano. La comunidad judeoitaliana es la ms antigua de las comunidades judas existentes en Europa. Nunca hubo en Italia una expulsin que abarcara toda la pennsula, ni una persecucin generalizada. Por primera vez en su larga historia, los judos adquirieron en su totalidad una cultura fornea: la italiana. Adems, del mismo modo en que en el mundo musulmn, los mdicos judos jugaron un rol prominente en todos los aspectos de la medicina; casi no hubo Papa o prncipe italiano cuyo mdico personal no fuera judo. Slo en Padua entre 1517 y 1519 ochenta judos se graduaron en filosofa y medicina. Espaa de la Edad de Oro produjo proezas culturales en gramtica, traduccin, poesa, filosofa, mstica, codificacin, exgesis, astrologa, astronoma, matemticas y medicina. El Renacimiento italiano, por su parte, llev a los judos a todo ello y ms: escolstica, literatura, arte, y tecnologa. Dijimos que no toda la Edad Media fue parejamente oscura y que el mayor retroceso se dio entre los siglos V y X. El siglo XIII fue, en trminos medievales, de oro. Escuelas se establecieron en conventos, luego en catedrales, y alrededor del 1200 y aun antes fueron naciendo las primeras universidades que ulteriormente cobraron independencia: en Bolonia, Salerno, Pars, y ms tarde en Inglaterra, Bohemia y Alemania. Las escuelas tienen obvios precedentes en la tradicin juda. Aunque en general los historiadores consideran comienzo de la escuela primaria a los centros que a partir del siglo XI cre la Iglesia para los nios pobres, un milenio antes, ya en el ao 64,

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el rab Iehoshua ben Gaml cre en Judea la escuela pblica obligatoria (si en lugar de la versin del Talmud babilnico aceptramos la del Talmud de Jerusaln, Israel se habra adelantado aun dos siglos ms). Un pedagogo talmdico, rab Shmuel Ben Shilat, institucionaliz la edad de iniciacin escolar en los seis aos. En cuanto a los precedentes de las universidades, los hallamos en cuatro centros culturales: en Grecia, la Academia platnica y el Liceo aristotlico; en Alejandra, la biblioteca; en Babilonia, las yeshivot talmdicas judas; en la India, el centro de estudios budistas de Nalanda. Los renacentistas actuaban como si el mundo entero hubiera redespertado. Fue un retorno del antiguo humanismo caracterizado por el individualismo, pero con una gran diferencia: mientras el antiguo humanismo haba enfatizado la importancia de la tranquilidad, la moderacin y el freno, el nuevo rebulla, tanto en ciencia como en arte y en religin. En cuanto a la ciencia, los grandes descubrimientos a partir de Galileo y Kepler que tienen como antecedente a De la revolucin de las esferas celestes (1543) de Coprnico-, llegan a su cspide en Newton, de quien se ha dicho que La naturaleza y las leyes naturales se hallaban ocultas en la noche. Entonces Dios dijo Que Newton sea! Y se hizo la luz. Lo que se sabe menos es que Newton fue un consumado hebrasta. El gran aporte del Renacimiento fue el mtodo cientfico. Hemos visto en el captulo dedicado a Einstein en el tomo anterior, cul fue la base de la cultura hebraica que facilit la Revolucin Cientfica: la nocin bblica de la regularidad de la naturaleza. En las artes, el Humanismo revive el estilo clsico en la arquitectura; en pintura, los motivos de la Biblia hebrea inspiran a los grandes creadores de las nuevas escuelas en Italia como Giorgione, Raphael, Leonardo, Bellini y Miguel ngel, y la escuela flamenca en Holanda. Otro aporte fue la Reforma religiosa, que sigui a la llamada Batalla de los Libros, una tormentosa polmica desatada en Alemania entre 1510 y 1520. Comenz con la visita de Johannes Pfefferkorn a Johannes Reuchlin solicitndole su apoyo para la confiscacin y destruccin de los libros hebreos. Como vimos, Reuchlin haba sido dos lustros antes alumno de Ovadia Sforno, otro grande del Renacimiento hebraico. Por ello se opuso terminantemente a la componenda, y el enfrentamiento por los libros se extiendi despus a otras lides: franciscanos contra dominicos, Austria contra Francia, y finalmente la mayora de los humanistas contra los eruditos reaccionarios, a quienes se los apod oscurantistas y ridiculiz en la ltima obra de Reuchlin. Sin embargo, en 1520 el papa Len X, urgido a actuar contra la Reforma, se pronunci en contra de Reuchlin. En el campo de la tecnologa, el Renacimiento se difundi gracias a tres grandes descubrimientos: la brjula, las armas de fuego y la imprenta. (Ntese que en Europa se desconoca que haban sido inventados en China, tanto como el reloj y el papel). De esa terna, los dos primeros facilitaron los viajes y las conquistas, mientras que la imprenta (oficialmente inventada por Gutenberg en 1454), permiti la difusin de las ideas, y eventualmente termin con el monopolio de la Iglesia sobre la cultura.

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Captulo IV Tanto en el proceso que llev a la invencin de la imprenta como en el que precedi a la de la brjula, la participacin juda fue notable. La imprenta fue un invento primordial que impidi que el aprendizaje renacido se circunscribiera a una pequea elite. Los judos notaron rpidamente el potencial del nuevo arte. En 1444 (seis aos antes de Gutenberg) en Avignon se firm un contrato para cortar tipos hebreos de acuerdo con el arte de escribir artificialmente entre un artesano alemn y un miembro de la comunidad juda. No qued ningn vestigio de esta imprenta debido a la persecucin de la literatura hebrea (trece aos antes en el Concilio de Basilea, la bula del papa Eugenio IV prohibi expresamente a los judos el estudio del Talmud). En Portugal la imprenta hebrea comenz en 1478, la latina en 1485 y la portuguesa en 1495. Cuando los judos fueron expulsados de Portugal se llevaron con ellos la tcnica y los equipos. El primer libro que se public en el continente africano fue Abudrahim, una gua litrgica en Fez; en los Balcanes, el cdigo hebreo de Jacob ben Asher (Constantinopla, 1493); en Asia (europea) el comentario del Libro de Esther (Safed, 1577). En El Cairo la prensa europea se inici con la expedicin de Napolen, pero la hebrea ya en 1577. La fbrica de papel ms antigua de Europa fue establecida por judos en Jativa, cerca de Valencia. Todo ello indica que la participacin de los judos en la creacin de la imprenta fue mucho mayor de lo que pudieron admitir abiertamente, debido a las restricciones que repriman su vida cultural. En lo que se refiere a los descubrimientos geogrficos, fue la pasin por la exploracin la que indirectamente llev al descubrimiento del Nuevo Mundo. Cuatro ejemplos de instrumentos que abrieron el paso a los descubridores durante los siglos XIV y XV fueron el cuadrante, las Tablas Astronmicas, la cartografa, y el astrolabio. El cuadrante haba sido el instrumento ms importante para la determinacin del ascenso del sol y las estrellas. Fue corregido por Rab Jacob ben Majir ibn Tibn, y por ello se lo conoci como cuadrante judaico, citado por Coprnico y Kepler. Cuando los cristianos tomaron Toledo en 1085 recogieron las Tablas de Toledo cuyos compositores incluan astrnomos judos. En 1310 el astrnomo Isaac Israeli las adapt como Tablas Alfonsinas (este investigador no debe confundirse con el filsofo homnimo medio milenio anterior, a quien hemos mencionado en el captulo sobre Saadia Gan). Israeli es autor del tratado astronmico Yesod Olam, que trata de la posicin de los cuerpos celestes, los movimientos del sol, solsticios, eclipses, etc. En cuanto a la cartografa, Mallorca fue uno de los grandes centros de actividad en el perodo preparatorio que llev a los grandes descubrimientos martimos. La mayora de los ms destacados cartgrafos mallorquines eran judos, como la familia Crescas. Abraham Crescas fue designado por Juan de Aragn como Maestro de Mapas y Brjulas. La actividad cientfica de los judos en el medioevo culmin con la obra de Abraham Zacuto, profesor de astronoma en la Universidad de Salamanca, donde fue consultado por Coln. Su mximo tratado astronmico fue Hahibur Hagadol (1478), la gran composicin. Las tablas de Zacuto fueron portadas en las flotas de Coln, en las de Vasco da

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Gama y de otros exploradores. En 1513 Zacuto se haba reasentado en Israel, y estudi en la ieshiv del rab Isaac Sholal en Jerusaln, donde compil un almanaque. Hay muchos ms hombres hebreos que brillaron en el Renacimiento, incluido el misterioso Michel de Nostradamus. De entre ellos destacaremos a tres grandes humanistas: Azariah de Rossi (1513-1578), Leone Modena (1571-1648), y Maharal de Praga (1525-1609). El primero fue un mdico y poeta veneciano, versado en las literaturas hebrea, latina e italiana. Tpicamente, estudi arqueologa, historia, antigedades griegas y romanas, e historia eclesistica. En 1543 Azariah de Rossi contrajo enlace y se estableci en Ferrara, donde el terremoto de 1571 que dej centenares de vctimas destruy su casa, pero tanto l como su esposa se salvaron por haber estado en el cuarto de su hija que permaneci intacto. Por ello escribi Kol Elohim (la voz de Dios) en donde describe al terremoto como providencial. Tambin tradujo al hebreo la Carta de Aristeas que referimos en el captulo sobre Filn. La obra cumbre de Azariah de Rossi fue Meor Einayim (Luz para los ojos, Mantua, 1575) que incluye las dos citadas y una tercera titulada Imre Binah (Dichos de entendimiento) dividida en cuatro partes, a saber: 1) La descripcin de los judos durante el Segundo Templo, sealando las contradicciones entre la ciencia y la literatura rabnica; la rebelin de Bar Kojba; las colonias judas en Alejandra y Cirene, etc. En su cita a Filn cuestiona que ste se hubiera contentado con la alegora y no hubiera ofrecido la interpretacin rabnica de la Biblia. 2) Una crtica a las aseveraciones talmdicas, que no deberan tomarse literalmente (por ejemplo la que atribuye la muerte de Tito a un mosquito que entr en su cerebro cuando retornaba a Roma). 3) Una cronologa juda acompaada de traducciones de Filn y Josefo Flavio. 4) Una seccin de arqueologa, en la que describe las vestimentas sacerdotales y el Segundo Templo. Las secciones mencionadas justifican que se considere a Azariah de Rossi fundador de la crtica histrica juda, ya que sigue un mtodo cientfico independiente de la tradicin. Esto le acarre el disenso de sus contemporneos (Moiss Provenal de Mantua, Isaac Finzi de Pesaro y David Provenal) con quienes polemiz en las sucesivas ediciones de Meor Einayim, que eventualmente fue traducida al latn por hebrastas cristianos. Los rabinos de Mantua prohibieron su lectura hasta la edad de 25 aos, y el clebre Josef Caro pidi de Elisha Gallico que redactara un decreto para quemar el Meor Einayim (Caro muri antes de que el decreto fuera escrito). Nuestro segundo personaje renacentista es Leone Modena, erudito veneciano, rabino, poeta y jugador empedernido.

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Captulo IV Nio precoz, a los doce aos tradujo al hebreo el primer canto de Orlando Furioso de Ariosto, y a los trece escribi un tratado contra el juego que super las diez ediciones y fue traducido al latn, francs y alemn. Por esa poca ya era versado en literatura hebrea y rabnica, y fue adquiriendo simultneamente vastos conocimientos en literatura clsica, matemtica, filosofa e historia natural. Su libro Bet Yehudah fue pionero de la reforma religiosa. Se cas en 1590 y vivi de ensear. En 1594 fue designado miembro del rabinato veneciano; sus prdicas en italiano atraan una amplia audiencia que inclua nobles y sacerdotes. De carcter inestable, se le han identificado veintisis profesiones (corrector de prensa, notario y librero, entre otras) cuyos ingresos siempre perda en el juego. Ello lo hizo vivir en un permanente estado de ansiedad que se agrav por desastres familiares la mayora de sus hijos murieron jvenes y su esposa enloqueci desde 1641 hasta su muerte.

EL RABINO DE PRAGA Maharal de Praga, Iehud Loew, es ms conocido por lo que no hizo que por lo que hizo. No fue el Golem lo importante de su obra sino que, como se ha definido, evitara la balcanizacin del pensamiento judo. Su aproximacin sistemtica y analtica a la filosofa juda elev su obra a un estatus paralelo a lo que el cdigo Shuljn Arj fue para la ley o halaj. No suscribi la mentada idea talmdica de la enseanza temprana, y en cambio sostuvo que el comienzo de la educacin deba fijarse de acuerdo con la madurez intelectual de cada nio. Al comienzo de su ensayo Netzaj Israel contrasta la situacin natural y sana de un pueblo (su redencin), con el estado enfermizo y artificial de la dispersin -la de los judos carentes de independencia y patria-. Esta opinin de Maharal llev a que Martn Buber lo considerara tambin padre del sionismo. Ha dejado una vasta obra escrita, clasificable en tres categoras: festividades, tica y exgesis. La primera parte abarca una coleccin de seis libros que reciben ttulos tomados principalmente de un versculo bblico (I Crnicas 29:11) bajo los que analiza las diversas festividades: Psaj (Gevurot Hashem) y el Seder (Divrei Neguidim), Tish Beav (Netzaj Israel), Januc (Ner Mitzv), Purim (Or Jadash), y Shavuot (Tiferet Israel). No se preservaron los textos alusivos al Shabat, Rosh Hashan y Iom Kipur. El segundo grupo, las obras de tica, incluye Netivot Olam de 33 captulos, y sus Drashot o recoleccin de homilas. Finalmente, la obra exegtica abarca Gur Arieh, un comentario sobre la exgesis de Rashi al Pentateuco, Derej Jaim (Camino de Vida) sobre el Tratado de Principios de la Mishn, y Jidushei Agadot sobre el Talmud. Su otro libro talmdico es Beer ha-Gol (El pozo de la Dispora) en el que responde a las interpretaciones del mentado Azariah de Rossi. La figura de Maharal se asocia asimismo con la alquimia, la bsqueda renacentista

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de la piedra filosofal, el agente que permita las transmutaciones de metales en oro. El 23 de febrero de 1592 tuvo lugar un misterioso encuentro sobre estos temas, entre Maharal y el excntrico emperador Rodolfo II de Habsburgo, en el que estuvieron presentes su hermano Sinai y su yerno Isaac Cohen y, por parte del emperador, el prncipe Bertier. La alquimia, una prctica antigua y medieval que procuraba purificar metales, fue en buena medida madre de la qumica. Tiene su fundamento en la doctrina aristotlica de que todas las cosas buscan su perfeccin y, como otros metales eran menos perfectos que el oro, podan llegar a convertirse en ste. El mtodo naci en Egipto y floreci en Alejandra y en China. En el siglo XVI Felipe Paracelso marc un punto de inflexin para los alquimistas, quienes despus de l se dividieron en dos grupos: uno que buscaba reacciones qumicas y combinaciones de los predecesores de la qumica-, y otro que se dedic al lado visionario, metafsico y fraudulento del que deriva el significado actual de la palabra. En rigor, ninguno de los libros de Maharal se dedica a la cbala, pero con ella se lo asocia debido a la leyenda del golem, que haba sido previamente aplicada a Elijah de Chelm. A partir del siglo XVIII se transfiri el relato del prodigio a Maharal, quien supuestamente haba dado vida a un ser a fin de defender a la comunidad juda de un libelo de sangre. El primer libro que narra la historia es de Judah Rosenberg (1909), y cabe sealar que Jorge Luis Borges cre uno de sus ms bellos poemas, El Golem, basado en el milagro de Maharal. Caben aqu algunos prrafos sobre la cbala. Hablamos en el segundo captulo de la exgesis filosfica. Paralelamente a sta, desde comienzos del siglo XIII, se desarroll otra basada en la misma premisa de que hay un significado ms profundo y oculto en las Escrituras, mucho ms recndito de lo que establece su sentido literal. Esta escuela agregaba que todas las verdades acerca de Dios y de la Creacin, del universo y del hombre, todo lo que es cognoscible por la mente humana, debe encontrarse en la Tor. As fue establecido en la introduccin de Najmnides de Gerona a su clebre comentario al Pentateuco (1268). Najmnides fue una de las personalidades ms importantes de la poca y, aunque en su obra la exgesis mstica es secundaria, fue el primero en propagar abiertamente la doctrina esotrica, la jojm nisteret o torat ha-emet, que eventualmente recibi el nombre de cbala. En sus principales premisas, como por ejemplo la doctrina neoplatnica de la emanacin, se conectaba con resabios de un misticismo mucho ms temprano. El libro ms importante de la cbala fue el Zohar, un comentario mstico del Pentateuco publicado en arameo cerca de 1280 por Mosh de Len. Otro tipo de cbala surgi en Alemania, contempornea a estos comienzos en el norte de Espaa, a travs de los escritos de Eleazar ben Judah de Worms. Su exgesis consisti en la combinacin de letras, su intercambio y el clculo de su valor numrico (procedimiento denominado Guematria). Volviendo a Maharal, los principales discpulos de la Praga de sus das incluyen al

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Captulo IV Rab Yomtov Lipmann Heller y al historiador David Gans. El primero promovi el estudio regular y masivo de la Mishn segn la indicacin didctica de Maharal, para lo que redact el comentario a la Mishn titulado Tosefot Yom Tov. Al igual que Maharal, Gans estuvo en contacto con el astrnomo Tycho Brahe, y fue autor del Tzemaj David -un tratado de historia general y juda, y de astronoma-. Maharal es el nico rabino que tiene un busto ante un edificio municipal. Tanto ste en Praga como su tumba en el viejo cementerio judo de la ciudad, son an visitados por miles. De l se ha dicho que fue el padre de las dos corrientes religiosas que surgieron en el siglo XVIII y que, aunque se enfrentaron, ambas pudieron rastrear a Maharal en su inspiracin. Son ellas el tema de nuestro prximo captulo.

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Captulo 5

GAN JASIDISMO EL GAN Y EL JASIDISMO

Del prcer ucraniano Bogdan Chmielnicky suele olvidarse que fue un genocida judeofbico, aun cuando para combatir la dominacin polaca de su pas hizo exterminar a ms de cien mil judos entre 1648 y 1649. Inevitablemente, aquellas masacres de cosacos dejaron huellas indelebles en el espritu del pueblo judo, que absorba a centenares de miles de hurfanos e incapacitados. Durante los aos que siguieron, la violencia ucraniana fue remedada por polacos (1654) y rusos (1668). Golpeada, la judera de Polonia declina y sus ms grandes sabios se trasladaron a Lituania. La comunidad judeopolaca decay y se sumi parcialmente en especulaciones escatolgicas de la cbala y en supersticiones sobre amuletos, demonios y milagros. As, sucede a la tragedia fsica un colapso espiritual, que termin encarnndose en el pseudomesas de la ciudad de Esmirna, Shabetai Zvi (1626-1676), un predicador cabalista a quien las sufridas masas israelitas aceptaron como manumisor, en un atisbo de esperanza de que una poca tan aciaga precediese a la inminente redencin. Pero sta no se consum: el pseudomesianismo shabetasta resulta ser un fiasco de enormes dimensiones y se impuso una desazn generalizada. En 1666, bajo presin de las autoridades otomanas, Shabetai termin convirtindose al Islam. Para contrarrestar la desesperanza de Israel se requera de un nuevo movimiento que inyectara alegra y dotara al judo de una renovada fe en su destino. Tal cometido fue cumplido por el jasidismo, nacido all por 1700 en la frontera rusopolaca, como una alternativa al judasmo rabnico tradicional. Fue en cierta medida una popularizacin de la cbala. La mxima autoridad en la materia, Gershom Scholem, presenta al jasidismo, en su libro Las grandes tendencias de la mstica juda (1941) como la ltima etapa de la mstica juda. La palabra jasid significa devoto, denominacin de quien practica la religin ms all de sus exigencias formales. El fundador del jasidismo fue Israel ben Eliezer Baal Shem Tov (1698-1760) de la aldea de Medzhivoz. Se dedicaba a acompaar alumnos a la escuela, y ms tarde a ser shamash (sacristn) de una sinagoga, en la

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que pasaba las noches estudiando la cbala; era experto en hierbas medicinales. Adems de hombre de buena reputacin, el trmino Baal Shem alude a quien logra dominar los misterios del Nombre divino. En 1736 revel pblicamente su misin religiosa, pero como nunca la escribi, sus principios fueron transmitidos por medio de narraciones y parbolas, y abundantes cuentos que se le atribuyen. Muchos ms relatos hubo acerca de su biografa y de su sabidura de vida. El jasidismo pregonaba amor por el Creador, por la Tor que le revelara al pueblo judo, y por el pueblo mismo. Ello se expresaba en gran apego a la comunidad. Los discpulos del Baal Shem Tov s escribieron. El primer libro que expresa al movimiento jasdico fue Toledot Yaakov Yosef (1780) de Jacob Josef de Polnoye, en el que se cuestionaba a los funcionarios religiosos (rabinos, matarifes y cantores litrgicos) por sus estrecheces y su fracaso en proteger la unidad de la vida comunitaria. Cabe sintetizar la visin del jasidismo en cuatro mensajes centrales: . Que los lmites entre lo sagrado y lo profano son artificiales. Cada acto del hombre, aun el ms nimio, debe reflejar el servicio humano al Eterno. No hay velos que separen al Creador de Su creatura. . Que la emocin humana debe prevalecer por sobre el intelecto. El hombre debe accionar para neutralizar toda depresin: quien se siente bien con respecto a s mismo, se sentir bi