Nociones No Tan Comúnes

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NOCIONES NO TAN COMÚNES. (I) HACIA UNA RECONCEPTUALIZACIÓN DE LA TERMINOLOGÍA MARXIANA En su sugerente análisis sobre las posibles lecturas de Marx en el siglo XXI, Robert Kurz plantea que es bastante fácil describir las categorías capitalistas básicas, pero es bastante difícil someterlas a una crítica fundamental. El concepto abstracto de «trabajo», el «valor» económico, la representación social de los productos como «mercancías», la forma general del dinero, la intervención a través de «mercados», la reunión de esos mercados en «economías nacionales» con determinadas unidades monetarias (monedas), los «mercados de trabajo» como requisito para una vasta economía de mercancías, monedas y mercado, el Estado en cuanto «Estado abstracto», la forma del «derecho» abstracto general (codificación jurídica) de todas las relaciones personales y sociales y como forma de la subjetividad social, la forma estatal pura y totalmente desarrollada de la «democracia», el disfraz irracional y culturalmente simbólico de la coherencia nacional-económico-estatal –todas estas categorías elementales de socialización capitalista moderna, por una parte desarrolladas a través de procesos históricos ciegos, fueron, por otra, impuestas a los seres humanos por los respectivos protagonistas y detentadores del poder en un proceso de catequización, habituación e interiorización a lo largo de varios siglos, resultando de ahí el hecho de que esas categorías, muy pronto, hayan aparecido como constantes antropológicas prácticamente insuperables, poniéndose al abrigo de toda crítica. Lograr vender el contexto de la forma social capitalista, antes totalmente inexistente, como una ley natural de la convivencia humana que siempre hubiese existido, fue indudablemente una gran hazaña de la filosofía iluminista burguesa y de la teoría económica vinculada a ella y puesta en práctica entre el final del siglo XVIII y comienzos del XIX. Como se llegó a decir, esas categorías propiamente eternas sólo habrían sido empleadas de manera equivocada e incompleta en el pasado, porque había faltado la comprensión necesaria (la razón suscitada por el Iluminismo). Pero después de que, por suerte, se hubiese encontrado esa razón, la historia de los equívocos había llegado a su fin, y la humanidad podría marchar entonces hacia un futuro glorioso, obedeciendo los principios de la sociedad par excellence (entiéndase: del capitalismo), que siempre habían existido y regido. ). Según Kurz, por esa razón, el subtítulo de El Capital de Marx, o sea, una «Crítica de la economía política», admite dos interpretaciones: por un lado, como crítica a las relaciones objetivas y reales, existentes antes de o independientes de cualquier teoría y consideradas en sus formas de referencia socioeconómicas elementales; y por otro, como crítica a las formas de pensamiento y conciencia a ella ligadas y de ella resultantes, originadas tanto en el «sentido común» como en la ideología y la ciencia. Marx puede ser leído como un sensato teórico de la modernización y, justamente por eso, «teórico-jefe» del movimiento obrero moderno. En esa interpretación, nos encontramos de nuevo con el conocido Marx de la «lucha de clases», del «interés económico», del «punto de vista del obrero», del «materialismo histórico», etc. Si la teoría marxista se dejase absorber por esto, entonces se distinguiría de otras teorías de la modernización sólo por el énfasis social dado, su terminología específica y su fundamentación teórico-histórica. Bajo esta óptica, el programa de una crítica al capitalismo meramente inmanente estaría hoy agotada y Marx liquidado. Para lograr abrir un espacio discursivo a la crítica categórica que hace Marx al modo de producción capitalista, es necesario, en primer lugar, superar un estadio preliminar, precisamente aquella zona de la tabuización de preguntas que no se hacen y 1

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NOCIONES NO TAN COMNES. (I)HACIA UNA RECONCEPTUALIZACIN DE LA TERMINOLOGA MARXIANA

En su sugerente anlisis sobre las posibles lecturas de Marx en el siglo XXI, Robert Kurz plantea que es bastante fcil describir las categoras capitalistas bsicas, pero es bastante difcil someterlas a una crtica fundamental. El concepto abstracto de trabajo, el valor econmico, la representacin social de los productos como mercancas, la forma general del dinero, la intervencin a travs de mercados, la reunin de esos mercados en economas nacionales con determinadas unidades monetarias (monedas), los mercados de trabajo como requisito para una vasta economa de mercancas, monedas y mercado, el Estado en cuanto Estado abstracto, la forma del derecho abstracto general (codificacin jurdica) de todas las relaciones personales y sociales y como forma de la subjetividad social, la forma estatal pura y totalmente desarrollada de la democracia, el disfraz irracional y culturalmente simblico de la coherencia nacional-econmico-estatal todas estas categoras elementales de socializacin capitalista moderna, por una parte desarrolladas a travs de procesos histricos ciegos, fueron, por otra, impuestas a los seres humanos por los respectivos protagonistas y detentadores del poder en un proceso de catequizacin, habituacin e interiorizacin a lo largo de varios siglos, resultando de ah el hecho de que esas categoras, muy pronto, hayan aparecido como constantes antropolgicas prcticamente insuperables, ponindose al abrigo de toda crtica.

Lograr vender el contexto de la forma social capitalista, antes totalmente inexistente, como una ley natural de la convivencia humana que siempre hubiese existido, fue indudablemente una gran hazaa de la filosofa iluminista burguesa y de la teora econmica vinculada a ella y puesta en prctica entre el final del siglo XVIII y comienzos del XIX. Como se lleg a decir, esas categoras propiamente eternas slo habran sido empleadas de manera equivocada e incompleta en el pasado, porque haba faltado la comprensin necesaria (la razn suscitada por el Iluminismo). Pero despus de que, por suerte, se hubiese encontrado esa razn, la historia de los equvocos haba llegado a su fin, y la humanidad podra marchar entonces hacia un futuro glorioso, obedeciendo los principios de la sociedad par excellence (entindase: del capitalismo), que siempre haban existido y regido. ). Segn Kurz, por esa razn, el subttulo de El Capital de Marx, o sea, una Crtica de la economa poltica, admite dos interpretaciones: por un lado, como crtica a las relaciones objetivas y reales, existentes antes de o independientes de cualquier teora y consideradas en sus formas de referencia socioeconmicas elementales; y por otro, como crtica a las formas de pensamiento y conciencia a ella ligadas y de ella resultantes, originadas tanto en el sentido comn como en la ideologa y la ciencia. Marx puede ser ledo como un sensato terico de la modernizacin y, justamente por eso, terico-jefe del movimiento obrero moderno. En esa interpretacin, nos encontramos de nuevo con el conocido Marx de la lucha de clases, del inters econmico, del punto de vista del obrero, del materialismo histrico, etc. Si la teora marxista se dejase absorber por esto, entonces se distinguira de otras teoras de la modernizacin slo por el nfasis social dado, su terminologa especfica y su fundamentacin terico-histrica. Bajo esta ptica, el programa de una crtica al capitalismo meramente inmanente estara hoy agotada y Marx liquidado.

Para lograr abrir un espacio discursivo a la crtica categrica que hace Marx al modo de produccin capitalista, es necesario, en primer lugar, superar un estadio preliminar, precisamente aquella zona de la tabuizacin de preguntas que no se hacen y de cosas sobre las que no se habla, pero que s se poseen. Se trata, pues, de la tematizacin de prerrequisitos hasta entonces tcitos que no eran analizables. Fue el hecho de haber sido el primero y el nico terico moderno en expresar en palabras el apriori tcito del sistema de produccin de mercancas lo que llev a la presunta ininteligibilidad y al carcter filosfico fuera de la realidad de Marx. Por otro lado, las ciencias econmicas, y con ellas todas las otras ciencias sociales plenamente desarrolladas (que hoy, en definitiva, estn degradadas a simples ciencias auxiliares, por no decir policas auxiliares de las ciencias econmicas), no tienen las categoras capitalistas de trabajo, valor, mercanca, dinero, mercado, etc., como objeto, sino como prerrequisito tcito de su razonamiento cientfico. La forma de sujeto de cambio de mercancas, la transformacin de fuerza de trabajo en dinero y del capital-dinero en plusvala (lucro) no es indagada acerca de su qu o su por qu, sino tan slo acerca de su cmo funcional, semejante al modo en que los cientficos naturales slo analizan el cmo de las llamadas leyes naturales. El primer obstculo de una crtica categrica al capitalismo consiste, por tanto, en retirar esas categoras de su status de obviedad tcita y tornarlas explcitas y as, y slo entonces, criticables. Tal es la bsqueda de esta conceptualizacin.

La reconceptualizacin de Postone de la naturaleza de la teora crtica de Marx es una respuesta a la transformacin histrica del capitalismo y a las debilidades del marxismo tradicional. La reinterpretacin de la teora crtica de Marx que presenta se basa en la reconsideracin de las categoras fundamentales de su crtica de la economa poltica, tales como el valor, el trabajo abstracto, la mercanca y el capital. Estas categoras, segn Marx, expresan por lo tanto formas del ser [Daseinformen], determinaciones de existencia [Existenzbestimmungen] (...) de esta sociedad determinada. Son, por as decirlo, categoras de una etnografa crtica de la sociedad capitalista emprendida desde dentro categoras que intencionadamente expresan las formas bsicas de objetividad y subjetividad social que estructuran las dimensiones sociales, econmicas, histricas y culturales de la vida en esa sociedad, y que se encuentran, ellas mismas, constituidas por determinadas clases de prcticas sociales. Dicho de otro modo, las categoras del anlisis de Marx de las formas esenciales subyacentes a las diversas formas categoriales de aparicin no se conciben como categoras ontolgica y transhistricamente vlidas, sino que intentan abordar formas sociales que son, ellas mismas, histricamente especficas. Sin embargo, a causa de su carcter peculiar, estas formas sociales parecen ser ontolgicas. MDTRABAJOEsta reconsideracin de la trascendencia del concepto de trabajo de Marx es la que proporciona la base de la reinterpretacin de Postone de su anlisis del capitalismo. Sita en el centro del anlisis de Marx la temtica de la temporalidad, as como una crtica a la produccin, y pone los cimientos para un anlisis de la sociedad capitalista moderna como una sociedad con una dinmica direccional, estructurada por una clase de mediacin social histricamente indita que, aunque socialmente constituida, presenta un carcter abstracto, impersonal y cuasiobjetivo. Esta clase de mediacin (el trabajo en el capitalismo) est estructurada por una prctica social histricamente determinada, al tiempo que estructura las acciones, visiones del mundo y disposiciones de la gente. Tal aproximacin replantea la cuestin de la relacin entre cultura y vida material, como una relacin entre una clase histricamente especfica de mediacin social y determinadas clases de objetividad y subjetividad social. (p. 13) Moishe Postone: Tiempo, trabajo y dominacin social (2006) [1993]

Interpretar el anlisis de Marx como una crtica histricamente especfica del trabajo en el capitalismo conduce a una comprensin de la sociedad capitalista muy diferente de las interpretaciones del marxismo tradicional. Sugiere, por ejemplo, que las relaciones sociales y los modos de dominacin que caracterizan al capitalismo, en el anlisis de Marx, no pueden ser suficientemente entendidos en trminos de relaciones de clase, enraizadas en las relaciones de propiedad y mediadas por el mercado. Ms bien, su anlisis de la mercanca y el capital esto es, de las formas cuasi-objetivas de mediacin social constituidas por el trabajo en el capitalismo, debera ser comprendido como un anlisis de las relaciones sociales fundamentales de esta sociedad. (14) Aunque su anlisis crtico del capitalismo s incluye una crtica de la explotacin, la desigualdad social y la dominacin de clase, va ms all: busca esclarecer el tejido mismo de las relaciones sociales en la sociedad moderna y el modo abstracto de dominacin social intrnseco a ellas mediante una teora que basa su constitucin social en prcticas definidas y estructuradas.El trmino marxismo tradicional hace referencia no a una tendencia histrica especfica en el marxismo, sino, en general, a todos los enfoques tericos que analizan el capitalismo desde el punto de vista del trabajo y caracterizan a esa sociedad fundamentalmente en trminos de relaciones de clase, estructuradas por la propiedad privada de los medios de produccin y por una economa regulada por el mercado. Las relaciones de dominacin son entendidas principalmente en trminos de dominacin de clase y explotacin. Marx sostena que durante el desarrollo capitalista surge una tensin estructural, o contradiccin, entre las relaciones sociales que caracterizan al capitalismo y las fuerzas productivas. Generalmente se ha interpretado esta contradiccin en trminos de una oposicin entre, por un lado, la propiedad privada y el mercado y, por otro, el modo industrial de produccin; oposicin en la que la propiedad privada y el mercado son tratados como el sello del capitalismo y la produccin industrial es propuesta como la base de una sociedad futura socialista. El socialismo es entendido principalmente en trminos de propiedad colectiva de los medios de produccin y planificacin econmica en un contexto industrializado. Es decir, la negacin histrica del capitalismo es vista en lo esencial como una sociedad en la que la dominacin y la explotacin de una clase por otra quedan superadas.En el ncleo de todas las variantes de marxismo tradicional se encuentra una concepcin transhistrica del trabajo. La categora de trabajo de Marx es entendida en trminos de una actividad social dirigida a fines, que media entre el hombre y la naturaleza, creando productos especficos para satisfacer las necesidades humanas. Se considera que el trabajo, as entendido, se encuentra en el corazn de toda vida social: constituye el mundo social y es la fuente de toda riqueza social. Este enfoque atribuye al trabajo social transhistricamente lo que Marx analizaba como rasgos histricamente especficos del trabajo en el capitalismo. Tal concepcin transhistrica del trabajo est ligada a una comprensin determinada de las categoras bsicas de la crtica de Marx de la economa poltica y, por tanto, de su anlisis del capitalismo. La teora del valor de Marx, por ejemplo, ha sido generalmente interpretada como un intento de mostrar que la riqueza social es creada, siempre y en todo lugar, por el trabajo humano, y que, en el capitalismo, el trabajo sirve de base a un modo de distribucin no consciente, automtico, mediado por el mercado. Su teora del plusvalor, segn tales perspectivas, busca demostrar que, pese a las apariencias, el excedente en el capitalismo es creado nicamente por el trabajo, apropindose la clase capitalista de l. Dentro de este marco general, pues, el anlisis crtico del capitalismo de Marx es principalmente una crtica de la explotacin desde el punto de vista del trabajo: desmistifica la sociedad capitalista, primero, al descubrir que el trabajo es la verdadera fuente de la riqueza social, y, despus, al demostrar que esa sociedad se apoya sobre un sistema de explotacin. (p. 16)Si las fuerzas productivas (que, segn Marx, entran en contradiccin con las relaciones capitalistas de produccin) son identificadas con el modo de produccin industrial, entonces ese modo es implcitamente comprendido como un proceso puramente tcnico, intrnsecamente independiente del capitalismo. El capitalismo es tratado como un conjunto de factores extrnsecos que traban el desarrollo del proceso de produccin: la propiedad privada y las condiciones exgenas de la valorizacin del capital en una economa de mercado. Por consiguiente, la dominacin social en el capitalismo es comprendida bsicamente como una dominacin de clase que permanece externa al proceso de produccin. Este anlisis implica que la produccin industrial, una vez constituida histricamente, es independiente del capitalismo y no est intrnsecamente relacionada con l.Por ello, la transicin del capitalismo al socialismo es vista como una transformacin del modo de distribucin (propiedad privada, mercado) pero no del de produccin. Por el contrario, el desarrollo de la produccin industrial a gran escala es tratado como la mediacin histrica que vincula el modo capitalista de distribucin con la posibilidad de otra organizacin social de distribucin. Sin embargo, el modo de produccin industrial basado en el trabajo proletario, una vez desarrollado, se considera como histricamente definitivo.De acuerdo con la interpretacin que seguimos, el anlisis marxiano del capitalismo, pese a que implica una crtica de la explotacin y del modo burgus de distribucin (el mercado, la propiedad privada), no se lleva a cabo desde el punto de vista del trabajo, sino que se basa ms bien en una crtica al trabajo en el capitalismo. La teora crtica de Marx intenta mostrar que el trabajo en el capitalismo desempea un papel histricamente nico como mediador de las relaciones sociales, pretendiendo asimismo esclarecer las consecuencias de esta clase de mediacin. El hecho de que se centre en el trabajo en el capitalismo no implica que el proceso material de produccin sea necesariamente ms importante que otros mbitos de la vida social. Ms bien, su anlisis de la especificidad del trabajo en el capitalismo indica que la produccin en el capitalismo no es un puro proceso tcnico; sino que se encuentra inextricablemente relacionado a, y moldeado por, las relaciones sociales bsicas de aquella sociedad. Dicha sociedad, por tanto, no puede ser comprendida nicamente en referencia al mercado y a la propiedad privada. Esta interpretacin de la teora de Marx ofrece la base para una crtica de la forma de la produccin y la forma de la riqueza (esto es, del valor) que caracterizan al capitalismo, antes que para un simple cuestionamiento de su apropiacin privada. Caracteriza al capitalismo en trminos de un modo social abstracto de dominacin asociado a la peculiar naturaleza del trabajo en esta sociedad, y localiza en ese modo de dominacin el fundamento esencial del crecimiento desenfrenado y del carcter crecientemente fragmentado del trabajo, e incluso de la existencia individual, en esa sociedad.Sin embargo, las categoras de la crtica de Marx han sido muy a menudo consideradas como categoras puramente econmicas. La teora del valor trabajo de Marx, por ejemplo, ha sido entendida como un intento de explicar, en primer lugar, los precios relativos y la proporcin de la ganancia en equilibrio; en segundo lugar, la condicin de posibilidad del intercambio de valores y de la ganancia; y, por ltimo, la asignacin racional de bienes en una economa planificada14. Una aproximacin tan restringida a tales categoras cuando se enfrenta a las dimensiones sociales, histricas y cultural-epistemolgicas de la teora crtica de Marx las entiende nicamente en relacin con los pasajes que abordan explcitamente dichas dimensiones, sacndolas del contexto de su anlisis categorial. La amplitud y la naturaleza sistemtica de la teora crtica de Marx, sin embargo, solo puede ser plenamente aprehendida mediante un anlisis de sus categoras, entendidas como determinaciones del ser social en el capitalismoMuchos debates relacionados con el anlisis de Marx de la unicidad del trabajo como fuente de valor no reconocen su distincin entre riqueza real (o riqueza material) y valor. La teora del valor trabajo de Marx, sin embargo, no es una teora sobre las propiedades nicas del trabajo en general, sino un anlisis de la especificidad histrica del valor como forma de la riqueza, y del trabajo que supuestamente la constituye.Trabajo concreto

En la sociedad determinada por la mercanca, el mismo trabajo aparece dos veces, como trabajo til concreto y como trabajo abstracto que crea valor. El trabajo humano abstracto es considerado la sustancia social que es comn en todas las formas especficas de actividad productiva. Lo que comparten parece ser el gasto de la energa humana en [cualquier] forma fisiolgica, es decir, un residuo fisiolgico transhistrico. Sin embargo, como enfatiza Marx, la objetividad de los valores es puramente social. El trabajo abstracto, al ser la estructura-ncleo de una formacin social histricamente especfica el modo capitalista de produccin no es una sustancia transhistrica, sino ms bien algo histrica y socialmente determinado. La afirmacin de que en cualquier sociedad los humanos interactan con la naturaleza es un tpico de poco poder explicativo; la cuestin es cmo esta interaccin constituye a la sociedad: El trabajo como tal no constituye la sociedad per se; sin embargo, el trabajo en el capitalismo s constituye esta sociedad.

El trabajo concreto es concebido aqu como cualquier actividad intencional que transforma un material de manera especfica; el trabajo abstracto es la funcin de estos trabajos como actividades socialmente mediadoras que son propias del modo capitalista de produccin, una mediacin basada en la supuesta conmensurabilidad de todas las actividades laborales. En sociedades no capitalistas, las actividades laborales son sociales en virtud de la matriz de las relaciones sociales, personales y cualitativamente especficas en la cual se ven incorporadas. La explotacin y la dominacin son cualidades extrnsecas de las formas no capitalistas de trabajo (como es el trabajo de vasallo en los regmenes feudales), mientras que en el trabajo determinado por la mercanca son esenciales. En las formaciones sociales tradicionales, como el feudalismo, el trabajo est sujeto, o encadenado, como se quejan los protagonistas y los apologistas de las revoluciones burguesas. Al contrario, en el modo capitalista de produccin, el trabajo abstracto es lo que sujeta: plantea restricciones objetivas que son aparentemente no sociales.

Trabajo abstractoLa afirmacin de que el anlisis del carcter histricamente especfico del trabajo en el capitalismo se encuentra en el ncleo de la teora crtica de Marx resulta central para la interpretacin que aqu estoy presentando. He mostrado que la crtica marxiana parte de un examen de la mercanca como forma social dual, y que fundamenta el dualismo de las formas sociales estructurantes fundamentales de la sociedad capitalista en el propio carcter dual del trabajo productor de mercancas.Marx afirma claramente al mismo tiempo que estamos tratando con una categora social. Se refiere al trabajo humano abstracto, que constituye la dimensin de valor de las mercancas, como su sustancia social, que les es comn a todos. Consecuentemente, aunque las mercancas como valores de uso son materiales, como valor son objetos puramente sociales. Marx enfatiza explcitamente en que esta categora social ha de ser interpretada como histricamente determinada como indica el siguiente pasaje, anteriormente citado: La forma de valor asumida por el producto del trabajo es la forma ms abstracta, pero tambin la ms general, del modo de produccin burgus, que de tal manera queda caracterizado como un tipo particular de produccin social y con esto, a la vez, como algo histrico. No obstante, si la categora de trabajo humano abstracto es una determinacin social no puede tratarse de una categora fisiolgica.Un nuevo tipo de interdependencia que emerge histricamente de manera lenta, espontnea y contingente. No obstante, una vez la formacin social basada en este nuevo tipo de interdependencia ha alcanzado su pleno desarrollo (cosa que ocurri en el momento en que la propia fuerza de trabajo se convirti en una mercanca) adquiere un carcter necesario y sistemtico, socavando, incorporando y desbancando crecientemente a otras formas sociales a medida que se desarrollan a escala global.El trabajo, en otras palabras, se convierte en un modo peculiar de adquirir bienes en una sociedad determinada por la mercanca: la especificidad del trabajo del productor se abstrae de los productos que se adquieren con su trabajo. No existe relacin intrnseca entre la naturaleza especfica del trabajo gastado y la naturaleza especfica del producto que se adquiere por ese trabajo.El trabajo mismo constituye una mediacin social en lugar de las relaciones sociales abiertas. Esto es, cobra vida un nuevo tipo de interdependencia: nadie consume lo que produce pero, sin embargo, el trabajo propio, o los productos de ese trabajo, funcionan como medio necesario para la obtencin de los productos de los dems. As, al servir como este medio, el trabajo y sus productos se adelantan, en esa funcin, a las relaciones sociales manifiestas. De ah que ms que estar mediado por relaciones sociales abiertas o reconocibles, el trabajo determinado por la mercanca aparece mediado por un conjunto de estructuras que l mismo constituye.Para Marx, lo que hace tan peculiar a ese tejido de la estructura social subyacente, es que est constituido por el trabajo, por la cualidad histricamente especfica del trabajo en el capitalismo. De aqu que las relaciones sociales especficas y caractersticas del capitalismo existan slo por medio del trabajo. Puesto que el trabajo es una actividad que se objetiva necesariamente a s misma en productos, la funcin del trabajo determinado por la mercanca como una actividad de mediacin social est inextricablemente entretejida con el acto de su objetivacin: el trabajo productor de mercancas, en el proceso de objetivarse a s mismo como trabajo concreto en valores de uso particulares, tambin se objetiva a s mismo como trabajo abstracto en relaciones sociales. MDMARX_TRABAJOCLASEPostone basa su discusin del concepto de clase en el ejemplo de lucha de clases que Marx da en el primer volumen de El Capital, la limitacin del da laboral. Al ser el resultado legal de una lucha de clases que se bas en la constitucin de los trabajadores como una fuerza colectiva, abri el camino histricamente para la sustitucin de la produccin de plusvala absoluta con la produccin de plusvala relativa y la subsuncin formal con la subsuncin real. Puesto que este reemplazo se repite continuamente, los conflictos recurrentes sobre el grado de explotacin son aspectos intrnsecos de la vida cotidiana en la sociedad capitalista. En este sentido, el conflicto de clases es un elemento motor del desarrollo histrico del capitalismo, que incluye su totalizacin as como los momentos que facilitan su abolicin.

La categora de clase es relacional: una clase es tal slo en relacin con otras clases. Las clases, como aparecen en el primer volumen de El Capital no son entidades diferenciadas, sino estructuraciones de la prctica social y de la conciencia [] organizadas de manera antagonista. Segn Postone, el argumento de Marx no insina que otros estratos o grupos sociales la religin, la etnia, nacionalidad o gnero no desempean papeles importantes histrica y polticamente. La categora de clase, sostiene, no debe estar sujeta a la reduccin sociolgica, es decir, no debe estar reducida, a la manera de la sociologa convencional, a clases especficas y positivas como estratos sociales. En este ltimo sentido, la clase pertenece a las relaciones sociales manifiestas, especficas y directas como las relaciones de parentesco o las relaciones de dominacin personal o directa. Sin embargo, la sociedad capitalista es caractersticamente estructurada con base en una interrelacin social que no puede ser explicada en estos trminos. Existe un lado abstracto y otro concreto en la clase, de la misma manera que existe en la mercanca.

Marx no relaciona las ideas con la situacin social de los actores sociales en el mismo sentido que la sociologa del conocimiento (mannheimiano), sino que relaciona las propias ideas con un posicionamiento (de clase). Por ejemplo, en El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, Marx argumenta que la idea del partido pequeoburgus presupone un mundo de productores y propietarios de mercancas libres y equitativas, un mundo en el que todos pertenecen a la pequea burguesa. Esto no implica que dicho mundo sea una realidad para los que abrazan esta ideologa. La postura proletaria era la demanda para la repblica social. Las mismas personas que asuman la posicin proletaria adoptaron posturas artesanales pequeoburguesas despus de su derrota. Por ejemplo, los pequeos campesinos no forman siquiera una clase en el Dieciocho Brumario: su interconexin meramente local y su modo de vida, intereses y cultura podran recibir el nombre de estrato, pero no clase, puesto que la categora pequeo campesino no es un elemento estructurador de la totalidad social.

Postone subraya que si bien el anlisis de clase sigue siendo bsico para el proyecto crtico marxiano, el concepto de clase debe ser desarrollado detalladamente a partir de las categoras ms bsicas de mercanca y valor. Por su parte, el anlisis del valor, la plusvala y el capital como formas sociales no puede ser abarcado por completo en trminos de categoras de clase. Cuando la clase no es rigurosamente desarrollada de esta manera, corre el riesgo de una grave reduccin sociolgica de la crtica marxiana.

Quiz cabe pensar a travs de estas consideraciones que el propio Marx subestim la originalidad de su propio mtodo de anlisis social y reprodujo a veces contra s mismo concepciones liberales, en particular, en La Ideologa Alemana. Una discusin ms detallada de esta trayectoria mostrara que la ideologa liberal de navegar con los vientos infalibles del progreso las clases productivas que se adelantan a las clases ociosas est siendo perpetuada en las formas hegemnicas del marxismo: en trminos de Postone, el Marxismo Tradicional o, ms especficamente, el punto de vista de la teora del trabajo. Este entendimiento, que se encuentra implcito en el anlisis de Postone, es una contribucin fundamental a la explicacin de algunas prcticas e ideologas discriminatorias dentro del movimiento laboral, como es el antisemitismo socialista. stas surgen cuando y en la medida en que el movimiento laboral no es un movimiento proletario. En este contexto, la afirmacin de estar hablando desde el punto de vista del trabajo se puede entender como un elemento de la ideologa burguesa que es incompatible con la crtica de Marx de la economa poltica.

Tambin estas consideraciones permiten plantear otra manera de conceptualizar el socialismo, sugerida por esa crtica del capitalismo, es una sociedad en la que el trabajo, sin el estorbo de las relaciones capitalistas, estructure abiertamente la vida social y la riqueza que cree sea distribuida de manera ms justa. En el marco tradicional, la realizacin histrica del trabajo su desarrollo histrico completo y su emergencia como base de la vida social y la riqueza es la condicin fundamental de la emancipacin social general. Esta visin del socialismo como realizacin histrica del trabajo es tambin evidente en la nocin de que el proletariado la clase obrera intrnsecamente relacionada con la produccin industrial encontrar su plena justificacin como clase universal en el socialismo. Es decir, la contradiccin estructural del capitalismo es vista, en otro nivel, como una oposicin de clase entre los capitalistas, que poseen y controlan la produccin, y los proletarios que, si bien han de vender sus capacidades laborales para sobrevivir con su trabajo, crean la riqueza de la sociedad (y la de los capitalistas). Esta oposicin de clase, al afirmarse sobre la contradiccin estructural del capitalismo, posee una dimensin histrica: mientras que la clase capitalista es la clase dominante en el orden actual, la clase obrera est arraigada en la produccin industrial y, por ello, en las bases histricas de un nuevo orden socialista. La oposicin entre estas dos clases es vista como una oposicin entre explotados y explotadores y, al mismo tiempo, como una oposicin entre intereses universales y particulares. Bajo el capitalismo, la riqueza social general producida por los trabajadores no beneficia a todos los miembros de la sociedad, sino que los capitalistas se apropian de ella para sus fines particulares. La crtica del capitalismo desde el punto de vista del trabajo es una crtica en la que las relaciones sociales dominantes (propiedad privada) son criticadas como particularistas desde una posicin universalista: lo que es universal y autnticamente social queda constituido por el trabajo, pero las relaciones capitalistas particularistas entorpecen su completa realizacin. La visin de la emancipacin sugerida por esta comprensin del capitalismo es totalizadora.La clase obrera es intrnseca al capitalismo ms que la encarnacin de su negacin. Como veremos, una aproximacin semejante reinterpreta la concepcin de Marx de la alienacin a la luz de su crtica de madurez al trabajo en el capitalismo y sita esta concepcin, reinterpretada, de la alienacin en el centro de su crtica de esa sociedad. Tal crtica de la sociedad capitalista difiere totalmente de la crtica productivista, caracterstica de muchas interpretaciones marxistas tradicionales, que reafirman el trabajo proletario, la produccin y el crecimiento industriales sin trabas.En el caso de la mercanca fuerza de trabajo, la relacin constituida por la forma mercanca no puede entenderse plenamente como una relacin entre individuos. Los trabajadores pueden adquirir cierto control efectivo sobre su mercanca esto es, la propiedad efectiva de su mercanca nicamente mediante la accin colectiva. En este sentido, es significativo que Marx, que empezaba el captulo sobre la jornada de trabajo en El Capital fundamentando lgicamente la lucha de clases en el hecho de que las relaciones entre trabajadores y capitalistas estn mediadas por el intercambio de mercancas, concluya el captulo discutiendo la introduccin efectiva de una limitacin legal a la jornada de trabajo, que contempla como seal de que los trabajadores, como clase, han logrado algn control sobre la venta de su mercanca. El captulo se traslada desde una determinacin formal de los trabajadores como propietarios de mercancas, hasta la realizacin de dicha determinacin, es decir, hasta una consideracin de la clase trabajadora como propietaria real y colectiva de una mercanca. Dentro de este marco dinmico donde el antagonismo implcito en las relaciones de clase surge bajo la forma de conflictos continuos que, a su vez, se convierten en momentos del desarrollo de la totalidad. Estos conflictos no se limitan a cuestiones de horas y salarios, sino que se dan en torno a un amplio espectro de temas como la naturaleza e intensidad del proceso laboral, la aplicacin de maquinaria, las condiciones laborales, los beneficios sociales y los derechos de los trabajadores. Se convierten en aspectos intrnsecos de la vida cotidiana en la sociedad capitalista. Dichos conflictos afectan directamente a la proporcin entre tiempo de trabajo necesario y excedente y, por ende, desempean un importante papel en la dialctica entre el trabajo y el tiempo que hemos examinado. Ms an, ya que estos conflictos se encuentran mediados por una forma totalizante, su relevancia no es nicamente local: la produccin y circulacin del capital es tal que los conflictos en un sector o rea geogrfica afectan a otros sectores o reas. Con la difusin de la relacin trabajo asalariado-capital, la organizacin de la clase obrera, las mejoras en los transportes y las comunicaciones y la creciente facilidad y rapidez con las que el capital circula, tales conflictos adquieren una significacin an ms general: el carcter totalizante de la mediacin se va viendo cada vez ms realizado. Por un lado, este proceso de totalizacin significa que las condiciones locales de las relaciones entre capitalistas y trabajadores jams pueden aislarse y fijarse completamente. Por consiguiente, las condiciones de esta relacin de clase tanto local como generalmente cambian constantemente, el conflicto se convierte en un rasgo permanente de la relacin. Recprocamente, el conflicto de clases se convierte en un importante factor en el desarrollo espacial y temporal del capital, esto es, en la distribucin y el fluir del capital, el cual deviene crecientemente global, y en la dinmica dialctica de la forma capital. El conflicto de clases se convierte en un elemento impulsor del desarrollo histrico de la sociedad capitalista. Si bien el conflicto de clases desempea un importante papel en la extensin y en la dinmica del capitalismo, no obstante, ni crea la totalidad, ni da origen a su trayectoria.

Segn Marx, el antagonismo entre trabajadores y capitalistas se estructura de tal modo que el conflicto permanente es un rasgo intrnseco de sus relaciones. No obstante, la lucha entre grupos sociales productores y apropiadores, en y por s misma, no los constituye como clases. En el anlisis de Marx, la estructura dialctica de las relaciones sociales capitalistas tiene una relevancia central: totaliza y vuelve dinmica la relacin de antagonismo entre los trabajadores y los capitalistas, constituyendo por ello esta relacin en un conflicto de clase entre el trabajo y el capital. Este conflicto, a su vez, es un momento constituyente de la trayectoria dinmica del conjunto social. Las clases, propiamente hablando, son categoras relacionales de la sociedad moderna. Estn estructuradas por determinados tipos de mediacin social como momentos antagonistas de una totalidad dinmica y, por tanto, en su conflicto, devienen dinmicas y totalizadas. As pues, el conflicto de clases entre trabajadores y capitalistas, tal y como est desarrollado en el Volumen 1 de El Capital, es un momento de la dinmica permanente y totalizadora de la sociedad capitalista. Est estructurado por, y constituye, la totalidad social. Las clases implicadas no son entidades, sino estructuraciones de la prctica social y de la conciencia que, en relacin con la produccin de plusvalor, estn organizadas de manera antagonista, estn constituidas por las estructuras dialcticas de la sociedad capitalista e impulsan su desarrollo, el despliegue de su contradiccin bsica. Es en estos trminos en los que se debe entender la importancia de la clase y del conflicto de clases en el anlisis de Marx. Su argumento no implica que otros estratos o grupos sociales por ejemplo, aquellos organizados en torno a cuestiones religiosas, tnicas, nacionales o de gnero (y que slo a veces pueden ser entendidos en trminos de clases) no desempeen papeles importantes histrica y polticamente. En cualquier caso, hay que distinguir diferentes niveles de realidad histrica y, por lo tanto, de anlisis histrico. El nivel en el que el conflicto de clases desempea un papel central en el anlisis de Marx es el de la trayectoria histrica de la formacin social capitalista en su conjunto.

Segn Postone, relacionados con la explotacin, las alianzas y la revolucin) para los procesos de cambio histrico, esas mismas luchas no constituyen la trayectoria del desarrollo histrico. Ms bien, han de ser entendidas en relacin con dicha trayectoria. La concepcin del marxismo analtico de G. Cohen de la dinmica intrnseca de la historia, sin embargo, es transhistrica. Por lo tanto es incapaz de fundamentarla en trminos histricamente especficos y, por ende, sociales, esto es, en trminos de formas estructuradas e histricamente especficas de prctica social. Por el contrario, separa tanto los procesos de produccin como de desarrollo tecnolgico (que entiende como fenmenos tcnicos) de las relaciones sociales, y conceptualiza la historia de la humanidad en trminos del desarrollo evolutivo de la primera. Luego trata de aprehender el desarrollo social mediante una explicacin funcional. Debido a sus presuposiciones transhistricas, Cohen ha de presentar como necesariamente separadas esas esferas de la vida social cuya verdadera combinacin, como he sostenido, caracteriza al capitalismo y le otorga una dinmica inmanente. Basada como est en la nocin de la primaca de lo tcnico, la comprensin de Cohen del materialismo histrico como proceso teleolgico y lineal de crecimiento productivo es muy dudosa histricamente: ms an, recuerda a aquellas formas de materialismo que Marx ya haba criticado en las Tesis sobre Feuerbach por no ser capaces de aprehender la dimensin subjetiva de la vida y de entender la prctica como socialmente constituyente. En otras palabras, la aproximacin transhistrica de Cohen est ligada a una concepcin hipostasiada de la historia que no le permite fundamentar socialmente su visin de que la dinmica histrica direccional no puede explicarse nicamente en trminos de la lucha de clases y otras formas inmediatas de accin social. Por otro lado, algunas crticas a Cohen la de Jon Elster, por ejemplo tratan de recuperar la accin social pero lo hacen a costa de cualquier nocin de una estructura social dinmica, y, por ende, de un desarrollo histrico direccional. Tales aproximaciones conciben a los actores sociales anteriores a, e independientes de, su constitucin social. Las relaciones sociales, en el marco de tales aproximaciones metodolgicas individualistas, son tratadas como extrnsecas a dichos actores. Tales respuestas unidimensionales a la postura de Cohen no pueden satisfacer adecuadamente su desafo de explicar la dinmica y trayectoria direccional de la historia (capitalista). La oposicin entre las dos posturas representadas por Cohen y Elster resume la clsica antinomia entre estructura y accin, entre la necesidad objetiva externa y la libertad individual. En este sentido, juntas expresan ms que aprehenden las caractersticas de la sociedad capitalista moderna. Ambos enfoques carecen de una nocin de estructuras histricamente especficas de las relaciones sociales como formas estructuradas de prctica que son alienadas (y por ende cuasi-independientes), estn intrnsecamente ligadas a determinadas visiones del mundo, y constituyen y estn constituidas por la accin social. En otras palabras, ninguna de estas posturas ilumina la especificidad histrica de las relaciones sociales capitalistas, del capitalismo como un modo de vida. Las determinaciones de la clase que cabe admitir no haber ms que empezado a dilucidarse aqu (por ejemplo, el proletariado como propietario de la mercanca fuerza de trabajo y como objeto del proceso de valorizacin) no son determinaciones simplemente posicionales, sino determinaciones, simultneamente, de la objetividad y la subjetividad social. Esto implica una crtica a las aproximaciones que primero definen la clase objetivamente en trminos de una posicin en la estructura social y despus lanzan la cuestin de cmo la clase se constituye a s misma subjetivamente. Normalmente, esto implica relacionar objetividad y subjetividad de manera extrnseca, por medio de la nocin de inters.

La interpretacin de Postone modifica de manera importante la relevancia central tradicionalmente otorgada a las relaciones de explotacin y al conflicto entre clases. He mostrado cmo, en el anlisis de madurez de Marx, el conflicto de clase es un elemento impulsor del desarrollo histrico del capitalismo debido nicamente al carcter intrnsecamente dinmico de las relaciones sociales que constituyen esta sociedad. El antagonismo entre los productores inmediatos y los propietarios de los medios de produccin no genera, en y por s mismo, tal dinmica permanente. Adems, como mostrar, la intencin lgica de la presentacin de Marx no apoya la idea de que la lucha entre los capitalistas y los trabajadores sea una lucha entre la clase dominante de la sociedad capitalista y la clase portadora del socialismo y de que, en consecuencia, esta lucha apunte ms all del capitalismo. La lucha de clases, vista desde la perspectiva de los trabajadores, implica la constitucin, el mantenimiento y la mejora de su posicin y de su situacin como miembros de la clase obrera. Sus luchas han sido una poderosa fuerza en la democratizacin y humanizacin del capitalismo, y han desempeado tambin un importante papel en la transicin al capitalismo organizado. Sin embargo, como veremos, el anlisis de Marx de la trayectoria del proceso capitalista de produccin no apunta hacia la posibilidad de la afirmacin futura del proletariado y del trabajo que ste realiza. Por el contrario, apunta hacia la posibilidad de la abolicin de ese trabajo. La presentacin de Marx, en otras palabras, contraviene implcitamente la nocin de que la relacin entre la clase capitalista y la clase obrera sea paralela a la relacin entre el capitalismo y el socialismo, de que la posible transicin al socialismo sea efectiva con la victoria del proletariado en la lucha de clases (en el sentido de su auto-afirmacin como clase obrera), y de que el socialismo implique la realizacin del proletariado. As, aunque el antagonismo entre la clase capitalista y la clase obrera juegue un importante papel en la dinmica del desarrollo capitalista, no es idntica a la contradiccin estructural fundamental de la formacin social.Las consecuencias polticas vienen denunciadas por un autor como Robert Kurz. En efecto, al cuestionar la forma poltica del capital, la democracia, la democratizacin no es ms que la completa sumisin a la lgica sin sujeto del dinero. Una vez que las masas alcanzaron ese estadio, que al poco tiempo se empez a cerrar globalmente despus de la Segunda Guerra Mundial, la esfera de la poltica fue obligada, otra vez, a alterar sus modos de agregacin. La movilizacin politicista de las masas, que en las regiones ms atrasadas del mundo celebraba an algunas victorias (movimientos de liberacin del Tercer Mundo), empez a convertirse en disfuncional en las sociedades mercantiles ms avanzadas. Las masas haban alcanzado ya plenamente la fase de ganadoras de dinero y ya no necesitaban ser movilizadas compulsivamente o estimuladas ideolgicamente para ello. As, despus que el sistema fetichista moderno completara casi por completo su historia de ascenso tras la Segunda Guerra Mundial y se volviera idntico a s mismo, el propio furor ideolgico tuvo que desaparecer y por la fuerza de las cosas paralizarse el nfasis politicista. Desde este punto de vista, el movimiento de 1968 puede entenderse tambin (aunque no se agote en ello) como la ltima conmocin superficial del impulso democratizante y politicista. La lgica profunda del sistema haca mucho tiempo que apuntaba a la desideologizacin y a la despolitizacin (por lo menos en el sentido tradicional del concepto enftico de poltica). El propio sistema partidario sigui necesariamente esa transformacin. Los partidos perdieron el aspecto ideolgico recin adquirido y se convirtieron en los llamados partidos populares, o sea, conglomerados de intereses y clientelas pautados por la forma de la mercanca, en los cuales los sedimentos de los antiguos estamentos, de las clases sociales y de las ideologas de la difunta fase ascendente del sistema son visibles ahora slo dentro de contornos difuminados. As lleg la moda de la ideologa de la ausencia de ideologa, cuyo contenido es el consentimiento mudo, ciego y sin reservas a los criterios ahora maduros del fetichismo de la modernidad. Con el derrumbe del socialismo de Estado, con el fin de la descolonizacin y con la unificacin negativa del sistema productor de mercancas en one world total, qued concluida definitivamente la transformacin de la esfera de la poltica en esfera no-ideolgica. MDTIEMPO La temporalidad como medida de la actividad es diferente de la temporalidad medida por los acontecimientos. Su implicacin es un tipo de tiempo uniforme. El sistema de las campanas de trabajo por ejemplo se desarroll en un contexto de produccin a gran escala para la exportacin, produccin basada en trabajo asalariado. Ello evidencia el surgimiento histrico de una relacin de facto entre los niveles de salarios y el resultado del trabajo medido temporalmente lo cual, a su vez, implica la nocin de productividad y la de resultado del trabajo por unidad de tiempo. En otras palabras, con el surgimiento de tempranas clases de relaciones sociales capitalistas en las comunidades urbanas productoras de textiles en la Europa occidental, emergi un tipo de tiempo que fue la medida de, y eventualmente una norma apremiante para, la actividad. Dicho tiempo es divisible en unidades constantes, y dentro de una red social constituida por la emergente forma mercanca, tales unidades son tambin significantes socialmente. As pues la emergencia de semejante nueva clase de tiempo estuvo relacionada con el desarrollo de la forma mercanca de las relaciones sociales. Tuvo su arraigo no slo en el mbito de la produccin de mercancas, sino tambin en el de su circulacin. Con la organizacin de redes comerciales en el Mediterrneo y la regin dominada por la Liga Hansetica creci el inters por el tiempo como medida. Esto sucedi por la importante cuestin de la duracin del trabajo en la produccin y por factores tales como la duracin de un viaje comercial o la fluctuacin de los precios en el curso de una transaccin comercial, hechos que vinieron a ser importantes objetos de medida. La forma de tiempo abstracta asociada a la nueva estructura de las relaciones sociales expresa tambin un nuevo modo de dominacin. El nuevo tiempo proclamado por las torres-reloj que se erigan frecuentemente frente a los campanarios de las iglesias era el tiempo ligado a un nuevo orden social, dominado por la burguesa, que no controlaba tan slo poltica y socialmente las ciudades, sino que comenzaba tambin a pujar por la hegemona cultural lejos de la Iglesia.

La tirana del tiempo en la sociedad capitalista es una dimensin central del anlisis categorial marxiano. En la consideracin de la categora de tiempo de trabajo socialmente necesario Marx muestra que dicha categora no describe simplemente el tiempo invertido en la produccin de una mercanca particular, sino que se trata ms bien de una categora que, en virtud de un proceso de mediacin social general, determina la cantidad de tiempo que los productores deben invertir si aspiran a recibir el valor completo de su tiempo de trabajo. En otras palabras, como resultado de una mediacin social general, el gasto de tiempo de trabajo se transforma en una norma temporal que no slo es una forma abstracta, sino que permanece sobre y determina la accin individual. Justo cuando el trabajo se transforma de accin de los individuos en principio alienado general de la totalidad en la cual los individuos estn subsumidos, el gasto de tiempo se transforma de un resultado de la actividad a una medida normativa para la actividad. Aunque la magnitud del tiempo de trabajo socialmente necesario es una variable dependiente de la sociedad como totalidad, se trata de una variable independiente desde el punto de vista de la actividad individual. Este proceso por el cual lo concreto, variable dependiente de la actividad humana, se convierte en abstracto, en variable independiente que gobierna esa actividad, es real y no simplemente ilusorio. Resulta intrnseco al proceso de constitucin social alienado efectuado por el trabajo.

Postone sugiere que este tipo de alienacin temporal implica una transformacin de la naturaleza misma del tiempo. No slo el tiempo de trabajo socialmente necesario se constituye como una norma temporal objetiva que ejerce una constriccin externa sobre los productores, sino que el tiempo mismo se constituye como absoluto y abstracto. La cantidad de tiempo que determina la magnitud del valor de una nica mercanca es una variable dependiente. El tiempo mismo, no obstante, se vuelve independiente de la actividad ya sea individual, social o natural. Se convierte en una variable independiente medida en unidades convencionales, constantes, continuas, conmensurables e intercambiables (horas, minutos, segundos), lo que sirve como medida absoluta del movimiento y del trabajo en tanto que gasto. Acontecimientos y accin, en general, trabajo y produccin, en particular, ahora tienen lugar dentro de, y estn determinados por, el tiempo, un tiempo que se ha vuelto abstracto, absoluto y homogneo.

La oposicin entre tiempo abstracto y concreto se solapa, sin resultar completamente idntica, con la oposicin entre el tiempo en la sociedad capitalista y el tiempo en las sociedades precapitalistas. La emergencia del capitalismo supone, sin duda, la superposicin del tiempo abstracto sobre antiguos tipos de tiempo concreto. E. P. Thompson, por ejemplo, describe la dominacin de una notacin del tiempo vinculada a las tareas en las sociedades preindustriales y su sustitucin por el cronometraje del trabajo ligado al desarrollo del capitalismo industrial. En el primer caso el tiempo se mide por el trabajo, mientras que en el ltimo es el tiempo quien mide el trabajo. He decidido hablar en trminos de tiempo concreto y abstracto en vista a enfatizar que son dos tipos diferentes de tiempo los implicados, ms que nicamente dos modos diferentes de medir el tiempo. El tiempo abstracto no es la nica clase de tiempo constituida en la sociedad capitalista, sino que tambin se constituye una peculiar forma de tiempo concreto. La dialctica del desarrollo capitalista es, en cierto sentido, una dialctica entre dos clases de tiempo constituidas en la sociedad capitalista y, por tanto, no puede ser adecuadamente entendida en trminos de la sustitucin de todo tipo de tiempo concreto por el tiempo abstracto.

Tambin cabe aadir que la concepcin de una lgica inmanente del desarrollo histrico no es ni transhistrica, ni afirmativa en sus obras de madurez, sino crtica, y se refiere especficamente a la sociedad capitalista. Marx localiza el fundamento de un tipo particular de lgica histrica en la especfica forma social de la sociedad capitalista. Su posicin ni afirma la existencia de una lgica transhistrica de la historia, ni niega la existencia de algn tipo de lgica histrica. En su lugar, trata dicha lgica como una caracterstica de la sociedad capitalista que puede ser, y ha sido, proyectada sobre toda la historia de la humanidad. La teora de Marx, al pretender de este modo que las modalidades de pensamiento sean social e histricamente plausibles, intenta, reflexivamente, hacer plausibles tambin sus propias categoras. La teora, pues, es tratada como parte de la realidad social en la que existe.Cuando Marx aborda la produccin basada en el valor, la describe como un modo de produccin cuyo supuesto (...) es, y sigue siendo, la magnitud de tiempo inmediato de trabajo, el cuanto de trabajo empleado como el factor decisivo en la produccin de la riquezaEn la medida, sin embargo, en que la gran industria se desarrolla, la creacin de la riqueza efectiva se vuelve menos dependiente del tiempo de trabajo y del cuanto de trabajo empleados, que del poder de los agentes puestos en movimiento durante el tiempo de trabajo, poder que a su vez su powerful effectiveness no guarda relacin alguna con el tiempo de trabajo inmediato que cuesta su produccin, sino que depende ms bien del estado general de la ciencia y del progreso de la tecnologa (...). La riqueza efectiva se manifiesta ms bien (...) en la enorme desproporcin entre el tiempo de trabajo empleado y su producto, as como en la desproporcin cualitativa entre el trabajo, reducido a una pura abstraccin, y el podero del proceso de produccin vigilado por aquel. (Marx, El Capital, vol 2, pp. 227-28)La superacin del capitalismo implica la abolicin del valor como forma social de la riqueza, lo cual, a su vez, se vincula con la superacin del modo de produccin especfico desarrollado bajo el capitalismo. Afirma explcitamente que la abolicin del valor significara que el tiempo de trabajo ya no servira ms como medida de la riqueza, y que la produccin de riqueza ya no sera ejecutada principalmente por el trabajo humano inmediato en el proceso de produccin: Tan pronto como el trabajo en su forma inmediata ha cesado de ser la gran fuente de la riqueza, el tiempo de trabajo deja, y tiene que dejar, de ser su medida y por tanto el valor de cambio [deja de ser la medida] del valor de uso (Marx, Grundrisse 2, p. 228).Marx sostiene que la produccin fundada en el valor crea enormes posibilidades de riqueza, pero nicamente pone () todo el tiempo de un individuo como tiempo de trabajo y [como resultado] consiguientemente lo degrada a mero trabajador (Marx, Grundrisse 2, p. 232). El tiempo histrico, entonces, no es exactamente el fluir del tiempo dentro del cual los acontecimientos tienen lugar, sino que es constituido como una clase de tiempo concreto. No se expresa por la forma, determinada por el valor, del tiempo como una constante abstracta, como tiempo matemtico. Hemos visto que la hora de trabajo social se mueve dentro de una dimensin del tiempo histrico que es concreta y no fluye uniformemente. Si bien la unidad temporal abstracta no manifiesta su redeterminacin histrica, conserva su forma constante como tiempo presente. Por tanto, el fluir histrico existe detrs del marco del tiempo abstracto, pero no aparece dentro de l. El contenido histrico de la unidad temporal abstracta permanece tan oculto como lo est el contenido social de la mercanca. No obstante, al igual que este contenido social, la dimensin histrica de la unidad temporal abstracta no representa un momento no capitalista, no constituye, en y por s misma, el punto de vista de una crtica que apunte a un ms all de esta formacin social. Al contrario de Lukcs que equipara el capitalismo con las relaciones burguesas estticas y sita la totalidad dinmica, la dialctica histrica, como el punto de vista de la crtica al capitalismo la posicin desarrollada aqu muestra que la misma existencia de un fluir histrico continuo, automtico, se encuentra intrnsecamente relacionado con la determinacin social del tiempo abstracto. Ambas clases de tiempo son expresiones de relaciones alienadas. He sostenido que la estructura de las relaciones sociales caractersticas del capitalismo adopta la forma de una oposicin cuasi-natural entre una dimensin universal abstracta y una naturaleza cosificada. El momento temporal de esa estructura tambin adopta la forma de una oposicin aparentemente no social y no histrica entre una dimensin formal abstracta y una relativa a los procesos concretos. Estas oposiciones, sin embargo, no son entre momentos capitalistas y no capitalistas, sino que, al igual que la ya comentada oposicin entre las modalidades de pensamiento positivo-racionales y romnticas, permanecen completamente dentro del marco de las relaciones capitalistas.El tiempo histrico en el capitalismo implica un proceso nico de transformacin social permanente y est relacionado con los cambios permanentes en el nivel histrico de la productividad: est en funcin del desarrollo de la dimensin de valor de uso del trabajo en el contexto de una totalidad social determinada por la mercanca.Los cambios en este tiempo concreto de produccin que suceden con los desarrollos de la productividad son cambios que reflejan el movimiento histrico del tiempo. Este movimiento es generado por un proceso de constitucin social relacionado con una acumulacin permanente, alienada, de conocimiento y experiencia tcnica, organizativa y cientfica14. Del debate mantenido hasta ahora, se deduce que, en el marco del anlisis de Marx, se pueden medir algunas consecuencias de esta acumulacin esto es, consecuencias de los desarrollos sociales, intelectuales y culturales que fundamentan el movimiento del tiempo, ya sea en trminos de los cambios en la cantidad de bienes producidos por unidad de tiempo, por ejemplo, o en trminos de los cambios en la cantidad de tiempo necesario para producir un producto en particular. Sin embargo, no se pueden medir los propios desarrollos histricos: no se los puede cuantificar como variables dependientes de una temporalidad abstracta (esto es, en trminos del valor), aunque las exigencias de la forma social del valor moldeen la forma concreta de produccin en la que se objetiva la acumulacin de conocimiento, experiencia y trabajo. As pues, el movimiento de la historia puede expresarse indirectamente por el tiempo como variable dependiente. Como movimiento del tiempo, no obstante, no puede aprehenderse por el tiempo abstracto y esttico.La dinmica histrica caracterstica de la sociedad capitalista, tal y como es analizada por Marx, no resulta lineal sino contradictoria. Apunta ms all de s misma pero no se autosupera.Una serie de teoras de la modernidad por ejemplo, aquellas de la sociedad postindustrial estn basadas en tal comprensin del desarrollo de la produccin. Esta comprensin evolutiva no resulta plenamente adecuada para el carcter no lineal del desarrollo histrico de la produccin capitalista. Presupone que el tipo de riqueza producido permanece constante y que slo cambia el mtodo de su produccin, entendido nicamente en trminos tcnicos. En el marco del anlisis de Marx, tal desarrollo evolutivo slo sera posible si el valor y la riqueza material no fuesen tipos muy diferentes de riqueza. Sin embargo, dado el carcter dual de las formas estructurales del capitalismo, este desarrollo representa slo una tendencia dentro de una dinmica histrica dialctica mucho ms compleja. El anlisis de Marx del valor como categora social estructurante no trata el desarrollo de la produccin simplemente como un desarrollo tcnico por el cual un modo de produccin basado fundamentalmente en el trabajo humano es reemplazado por uno basado en la ciencia y la tecnologa aunque no ignora los grandes cambios provocados por la ciencia y la tecnologa. Ms bien, sobre la base de las distinciones entre valor y riqueza material, trabajo abstracto y concreto (e, implcitamente, tiempo abstracto y concreto), Marx analiza la produccin en el capitalismo como un proceso social contradictorio constituido por la dialctica entre las dos dimensiones de la forma mercanca. La interaccin de estas dos dimensiones es tal que el valor no es simplemente reemplazado por la acumulacin del tiempo histrico, sino que resulta continuamente reconstituido como un determinante esencial de la formacin social. Este proceso, que supone la conservacin del valor y del modo de dominacin social abstracto asociado a l, resulta estructuralmente intrnseco a las formas sociales bsicas del capitalismo aprehendidas por las categoras fundamentales de Marx, a pesar del desarrollo de la dimensin del valor de uso.La dinmica histrica del capitalismo es todo menos lineal y evolutiva. El desarrollo es a la vez dinmico y esttico. Supone niveles cada vez ms altos de productividad, pese a que el marco del valor es perpetuamente reconstituido de nuevo. Una consecuencia de esta peculiar dialctica es que la realidad socio-histrica se constituye cada vez ms en dos niveles muy diferentes. Por un lado, y como he sealado, el capitalismo supone una permanente transformacin de la vida social de la naturaleza, estructura e interrelaciones entre las clases sociales y otros grupos, as como de la naturaleza de la produccin, transporte, circulacin, formas de vida, tipos de familia, etc. Por otro lado, el despliegue del capital implica la permanente reconstitucin de su propia condicin fundamental como rasgo inalterable de la vida social a saber, que la mediacin social se efecte, en ltima instancia, por el trabajo. En el anlisis de Marx, estos dos momentos la transformacin continua del mundo y la reconstitucin del marco determinado por el valor se hallan mutuamente condicionados e intrnsecamente relacionados: ambos estn enraizados en las relaciones sociales alienadas constitutivas del capitalismo y juntos definen a esta sociedad.Su anlisis muestra que existe de hecho un tipo de lgica en la historia, de necesidad histrica, pero que es inmanente slo a la formacin social capitalista, y no a la historia humana como conjunto. Esto supone que la teora social crtica de madurez de Marx no hipostasia la historia como un tipo de fuerza que mueve a todas las sociedades humanas. No presupone que exista una dinmica direccional de la historia en general. Ms bien, trata de explicar la existencia del tipo de dinmica direccional permanente que define a la sociedad moderna, y lo hace en trminos de formas sociales histricamente determinadas constituidas por el trabajo en un proceso de alienacin. Este anlisis implica que toda teora que proponga una lgica inmanente a la historia como tal ya sea dialctica o evolucionista sin fundamentar (lo cual parece una proposicin improbable) esta lgica en un proceso determinado de constitucin social proyecta como historia de la humanidad cualidades especficas del capitalismo. Esta proyeccin, necesariamente, oscurece la verdadera base social de una dinmica direccional de la historia. El proceso histrico queda, por tanto, transformado de objeto de anlisis social en presuposicin cuasi-metafsica. MDNOCIONES NO TAN COMNES.

HACIA UNA RECONCEPTUALIZACIN DE LA TERMINOLOGA MARXIANA (II)

CAPITAL

El capital es algo que en su generalidad es totalmente especfico del capitalismo; si bien el capital antecede al capitalismo, en la sociedad capitalista la produccin de capital es predominante, y gobierna todos los dems tipos de produccin. El capital no puede entenderse aislado de las relaciones de produccin capitalista; en realidad, el capital no es en modo alguno una cosa, sino una relacin social que aparece en forma de cosa. Ciertamente, el capital tiene que ver con el hecho de hacer dinero, pero los bienes que hacen dinero encierran una relacin particular entre aquellos que tienen dinero y aquellos otros que no lo tienen, tal que no solamente el dinero se hace, sino que, asimismo, las relaciones de propiedad privada que engendran dicho proceso se reproducen continuamente. Marx escribe en El Capital, III, cap. 48:

El capital no es una cosa material, sino una determinada relacin social de produccin, correspondiente a una determinada formacin histrica de la sociedad, que toma cuerpo en una cosa material y le infunde un carcter social especifico. [ ... ) Es el conjunto de los medios de produccin monopolizados por una determinada parte de la sociedad, los productos y condiciones de ejercicio de la fuerza de trabajo sustantivados frente a la fuerza de trabajo vivo, y a la que este antagonismo personifica como capital. No son solamente los productos de los obreros convertidos en potencias independientes, los productos como dominadores y compradores de quienes los producen, sino tambin las fuerzas sociales y la [ ... ) forma de este trabajo, que se enfrentan con ellos como propiedades de su producto. Nos encontramos, pues, ante una determinada forma social, muy mstica a primera vista, de uno de los factores de un proceso social de produccin histricamente fabricado.

No toda suma de dinero es capital. Existe un proceso definido que transforma el dinero en capital, proceso que Marx enfoca contrastando dos series antitticas de transacciones en la esfera de la circulacin: vender mercancas con objeto de adquirir otras diferentes, y comprar mercancas con objeto de vender a continuacin. Asignando a las mercancas la letra M y al dinero la D, estos dos procesos son M-D-M y D-M-D, respectivamente. Pero el segundo proceso slo tiene sentido si la suma de dinero al final es mayor que la suma del comienzo, y, excluyendo fluctuaciones contingentes entre el valor de una mercanca y su forma dineraria, esto no parece posible. Pues si el intercambio no fuera el intercambio de equivalentes de valor, no se creara con eso valor, sino que slo sera transferido el valor del perdedor a ganador; pero si se intercambian equivalentes, queda el problema de cmo puede hacerse dinero. Marx resuelve esta aparente contradiccin enfocando su atencin sobre la nica mercanca particular cuyo valor de uso posee la propiedad de crear ms valor del que ella misma tiene: esta mercanca es la fuerza de trabajo. La fuerza de trabajo se compra y se vende por un salario, y las mercancas producidas luego por los obreros pueden venderse por un valor mayor que el valor total de los insumos: el valor de la fuerza de trabajo, junto con el valor de los medios de produccin gastados en el proceso de produccin. Pero la fuerza de trabajo slo puede ser una mercanca si los obreros tienen la libertad de vender su capacidad de trabajo, y para que esto ocurra deben romperse las restricciones feudales a la movilidad del trabajo, y los obreros deben estar separados de los medios de produccin de modo que estn dispuestos a introducirse en el mercado de trabajo.

Por consiguiente. la tpica secuencia de transacciones M-D-M simboliza la venta de la mercanca fuerza de trabajo por un salario, que es luego utilizado para adquirir todas aquellas mercancas necesarias para la subsistencia del obrero. En contraste, la secuencia de transacciones D-M-D comprende el adelanto de dinero por parte del capitalista para insumos que son luego transformados en productos y vendidos por ms dinero. A diferencia del salario, que se gasta en mercancas que al consumirse desaparecen por entero, el dinero del capitalista es simplemente adelantado para reaparecer en mayor cantidad. Aqu el dinero se transforma en capital sobre la base del proceso histrico por el cual la fuerza de trabajo se convierte en mercanca, y lo apropiado sera escribir la secuencia de transacciones como D-M-D', donde D'= D + D, siendo D la plusvala. D-M-D' es pues, en suma, la frmula genrica del capital, tal y como se nos presenta directamente en la rbita de la circulacin (El Capital, I, cap. 4). Puesto que el capital es un proceso de la expansin del valor, se lo define a veces como la valorizacin del valor. El capital es valor en movimiento, y las formas especficas asumidas a su vez por el valor autovalorable son todas, por tanto, formas del capital.

El capital-dinero y el capital-mercanca pertenecen a la esfera de la circulacin, el capital productivo a la de la produccin, y el capital que asume estas formas diversas en diferentes etapas del circuito se llama capital industrial, que abarca cada una de las ramas de produccin gobernadas por las relaciones capitalistas.

El capital industrial es la nica forma de existencia del capital en que es funcin de ste no slo la apropiacin de plusvala o del producto excedente, sino tambin su creacin. Este capital condiciona, por tanto, el carcter capitalista de la produccin; su existencia lleva implcita la contradiccin de clase entre capitalistas y obreros asalariados. [ ... ] Las otras modalidades de capital que aparecieron antes de sta en el seno de estados sociales de produccin pretritos o condenados a morir. no slo se subordinan a l y se modifican con arreglo a l en el mecanismo de sus funciones, sino que ya slo se mueven sobre la base de aqul, y, por tanto, viven y mueren, se mantienen y desaparecen con este sistema que les sirve de base. (El Capital, II cap. l.)

El capital en general aparece como muchos capitales en competencia, pero ello presupone una diferenciacin de los capitales segn su composicin, valores de uso producidos, etc., y dicha diferenciacin, organizada por la competencia, determina la participacin en los beneficios de cada capital en la plusvala total producida por todos ellos. En esta forma de beneficio, el capital aparece como productor de riqueza, independiente del trabajo. Entender esta apariencia requiere un examen de cmo la plusvala es producida por el capital, de cmo el capital es un proceso que toma continuamente las formas antitticas de dinero y mercancas, de cmo el capital es una relacin social adscrita a las cosas. Slo el anlisis del capital en general permite el anlisis del carcter de clase de la sociedad burguesa; nicamente despus del anlisis de cmo el trabajo excedente de la clase obrera es apropiado como valor por el capital, se puede determinar cmo y por qu las apariencias de competencia generan la ilusin de que se no es el caso. Por ello, el anlisis del capital en general debe preceder al de los muchos capitales, el de la esencia del capital al de sus formas de apariencia, la valorizacin en la produccin antes que el de la realizacin del valor en la circulacin.

En el proceso de produccin los insumos adquiridos desempean papeles diferentes. Considrense, primero, los medios de produccin. Las materias primas son completamente consumidas y, por tanto, pierden la forma con que entraron en el proceso de trabajo; lo mismo ocurre con los instrumentos de trabajo (aunque esto puede llevar varios ciclos de produccin). El resultado es un valor de uso nuevo, el producto; los valores de uso de una especie son transformados por el trabajo en valores de uso de otra especie. Ahora bien, el valor slo puede existir en un valor de uso: si una cosa pierde su valor de uso, pierde su valor. Sin embargo, puesto que el proceso de produccin consiste en la transformacin de valores de uso, los valores de uso de los medios de produccin, al ser consumidos, transfieren su valor al producto. Por consiguiente, el valor de los medios de produccin se conserva en el producto, una transferencia de valor en la que media el trabajo, considerado en su carcter til o concreto particular como trabajo de un tipo especifico. Pero los medios de produccin son slo uno de los elementos del capital productivo; Marx define el capital constante como aquella parte del capital adelantado que se convierte en medios de produccin y no experimenta ninguna alteracin cuantitativa de valor en el proceso de produccin.

En segundo lugar, consideremos el trabajo; cualquier acto de trabajo de produccin de mercancas no slo es trabajo de una especie til determinada, sino tambin el gasto de fuerza humana de trabajo en abstracto, de trabajo en general, o trabajo abstracto. Es este aspecto el que aade valor nuevo a los medios de produccin. Al igual que el trabajo concreto y el trabajo abstracto no son dos actividades diferentes, sino la misma actividad considerada en sus aspectos diferentes, as tambin la conservacin del valor de los materiales de trabajo y la adicin a este valor de un valor nuevo no son resultado de dos actividades distintas. El acto de aadir valor nuevo transfiere, asimismo, el valor de los medios de produccin, pero la distincin slo puede entenderse en funcin de la naturaleza dual del trabajo. Por eso Marx define el capital variable como aquella parte del capital adelantado que se convierte en fuerza de trabajo y que, primero, reproduce el equivalente de su propio valor y, en segundo trmino, produce un valor adicional a su propio equivalente, una plusvala, que vara segn las circunstancias.

Los elementos del capital son en consecuencia distinguidos, primero, con respecto al proceso de trabajo, segn sean factores objetivos (medios de produccin) o factores subjetivos (fuerza de trabajo), y. en segundo lugar, con respecto al proceso de valorizacin, segn sean capital constante o variable. La distincin entre capital constante y capital variable es exclusiva de la obra de Marx; es asimismo fundamental para su concepcin del modo de produccin capitalista. Una vez que lo hubo desarrollado, pudo utilizarla para criticar el anlisis del capital por parte de economistas anteriores que preferan emplear una distincin diferente, entre capital fijo y capital circulante. Estas categoras son utilizadas con respecto a un periodo de tiempo determinado (por ejemplo, un ao), y los elementos del capital son considerados en atencin a si son consumidos totalmente dentro del perodo (capital circulante, en especial fuerza de trabajo y materias primas) o si nicamente son consumidos en parte, deprecindose o transfiriendo slo una parte de su valor al producto (capital fijo, en concreto mquinas y edificios). Marx critic con dureza la forma en que esta distincin se empleaba bsicamente. En primer lugar, la distincin conviene slo a una forma del capital, el capital productivo; el capital-mercanca y el capital-dinero son ignorados. Y en segundo lugar:

La diferencia slo consiste ahora en saber si la transferencia de valor, y, por tanto, la reposicin del valor, se realiza gradual y fragmentariamente o en bloque, de una vez. Con ello se esfuma la diferencia verdaderamente decisiva entre el capital variable y el constante, y con ella todo el secreto de la formacin de la plusvala y de la produccin capitalista, los factores que convierten en capital ciertos valores y las cosas que los representan. Las diversas partes del capital slo se distinguen ahora por el modo de circulacin (y la circulacin de las mercancas slo se relaciona, naturalmente, con valores dados y preexistentes) [ ... ]. Se comprende, pues, por qu la economa poltica burguesa ha venido aferrndose instintivamente a la confusin de A. Smith entre las categoras de capital constante y variable y las de capital fijo y circulante y repitindola de pe a pa durante todo un siglo, de generacin en generacin, sin el menor atisbo critico. Estos economistas ya no distinguen la parte del capital invertida en salarios de la invertida en materias primas y slo establecen una diferencia formal segn que circule fragmentaria o ntegramente por medio del producto entre ella y el capital constante. Con ello se entierra entre escombros, de un manotazo, la base de que hay que partir para comprender el movimiento real de la produccin capitalista. Se presentan las cosas como si slo se tratase de la reaparicin de valores previamente desembolsados. (El Capital, II, cap. 11.)

Este es uno de los ejemplos ms importantes del fetichismo, por medio del cual el carcter social asignado a las cosas por el proceso de produccin social se transforma en carcter natural posedo por la naturaleza material de tales cosas. En Marx, la concepcin del capital y su divisin en componentes constantes y variables es crucial para desentraar esta inversin real. Proporciona la base analtica de su discusin en torno a la produccin de la plusvala, de la porcin de plusvala que se reinvierte o capitaliza y, en general, de las leyes del movimiento de la produccin capitalista.

En resumen, el capital es una relacin social coercitiva; esta relacin est ligada a las cosas, sean mercancas o dinero, y bajo la forma de dinero comprende el trabajo excedente no pagado que se ha acumulado en el pasado y que es apropiado por la clase capitalista en el presente. Es, por tanto, la relacin dominante en la sociedad capitalista. SM MARX_CAPITALMERCANCA

Todas las sociedades humanas tienen que producir las condiciones materiales para su propia existencia. La mercanca es la forma que adoptan los productos cuando esta produccin se organiza por medio del intercambio. En un sistema as, los productos, una vez producidos, son propiedad de agentes particulares que tienen el poder de disponer de ellos, entregndoselos a otros agentes. Los agentes, en posesin de diferentes productos, se enfrentan entre s en un proceso de negociacin a travs del cual intercambian sus productos. En el intercambio, una cantidad definida de un producto cambia su lugar por el de otra cantidad definida de otro producto. La mercanca, pues, tiene dos capacidades: primero, puede satisfacer ciertas necesidades humanas, es decir, tiene lo que Adam Smith llama valor de uso; segundo, tiene la capacidad de equivaler a otras mercancas en el intercambio, una capacidad de intercambiarse que Marx llama valor. Puesto que las mercancas se intercambian entre s en proporciones cuantitativas definidas, puede considerarse que toda mercanca tiene una cierta cantidad de valor. La masa total de las mercancas producidas en un perodo de tiempo puede considerarse una masa homognea de valor, aunque, vista desde otra perspectiva, sea una coleccin heterognea de valores de uso diferentes e incomparables. Como valores, las mercancas son iguales cualitativamente y slo difieren cuantitativamente en la cantidad de valor que poseen. Como valores de uso, las mercancas son cualitativamente distintas, puesto que cada producto es especfico y no puede compararse con otro.

La teora del valor-trabajo analiza esta masa de valor como la forma que asume la totalidad del trabajo social utilizado en un sistema productor de mercancas. El trabajo que produce las mercancas puede, por tanto, considerarse de forma concreta como trabajo de un tipo determinado, que produce un valor de uso determinado (del modo en que tejer es un tipo determinado de trabajo que produce tejidos), o de forma abstracta, como fuente general de valor, como trabajo abstracto.

El valor se hace visible, como valor de cambio, cuando las mercancas se enfrentan entre s en el intercambio y el valor de cambio pasa a tener una existencia independiente de cualquier mercanca determinada, como dinero. Analticamente, la mercanca es la unin dialctica del valor de uso y el valor. El anlisis de la forma de la mercanca es la base de la teora del trabajo abstracto y de la teora del dinero.

La teora de la mercanca establece las categoras fundamentales dentro de las cuales puede describirse y analizarse el capital. El capital es valor que se expande mediante el proceso de produccin e intercambio. Un capitalista inicia la produccin con una cierta cantidad de dinero que usa para comprar fuerza de trabajo y medios de produccin; el producto resultante lo vende por ms dinero del que adelant previamente, y el exceso es la plusvala. As pues, el capital es una forma que depende de la existencia de un sistema de produccin de mercancas y del surgimiento de la forma monetaria de valor. Los conceptos bsicos que se emplean para describir y estudiar el capital, mercanca, dinero, compra, venta y valor se basan en el anlisis de la forma mercantil de produccin.

El trabajo empleado en la produccin de mercancas es trabajo social. El producto no lo consume su productor inmediato, sino otra persona que lo obtiene por intercambio. Los productores de mercancas dependen de otros productores que les suministran, mediante intercambio, los necesarios medios de produccin y subsistencia. No obstante, el trabajo en la produccin de mercancas es considerado por los productores como su propio trabajo privado, empleado, independientemente de la totalidad de la sociedad, para satisfacer sus necesidades y deseos privados a travs del intercambio en el mercado. Las complejas relaciones reales que tiene un productor de mercancas con otros seres humanos, por medio de la divisin social del trabajo, fomentada por la produccin de mercancas, quedan reducidas a las fuerzas impersonales e incontrolables del mercado. Los productores, cuyo mundo es creado, en realidad, por otra gente, se ven en s mismos como algo que existe en un mundo de cosas, las mercancas. La forma mercantil de produccin, simultneamente, hace del trabajo privado trabajo social, al intercambiarse los productos, y fragmenta el trabajo social en trabajo privado. Esta confusin de relaciones entre personas y relaciones con cosas es la contradiccin fundamental de la produccin de mercancas. Marx llama fetichismo de la mercanca al proceso por el cual los productos del trabajo humano aparecen como una realidad independiente e incontrolada, separados de otras personas que los han creado. La misin histrica del socialismo, en la concepcin de Marx, es trascender no slo las contradicciones de la produccin capitalista, sino tambin las contradicciones de la forma mercantil en que descansa la produccin capitalista.

El concepto de mercanca lo utiliza Marx para analizar formas que surgen sobre la base de una produccin y un intercambio de mercancas bien desarrollados, pero que en s mismas no son mercancas en el sentido primitivo, productos producidos para un sistema de intercambio. Por ejemplo, la fuerza de trabajo se vende por un precio el salario, y de ah que aparezca en el mercado como una mercanca, a pesar de que la fuerza de trabajo no se produce como una mercanca ni tampoco surge su valor directamente del trabajo empleado en producirla. En economas con mercados financieros muy desarrollados, el propio capital se convierte en una mercanca en el sentido de que tiene un precio y se intercambia dentro de un mercado. SM

MARX_MERCANCAFETICHISMO DE LA MERCANCA

En la sociedad capitalista, los objetos materiales tienen ciertas caractersticas que les son conferidas en virtud de las relaciones sociales predominantes, y llega a parecer que esas caractersticas les pertenecen de forma natural. A tal situacin, que se da en toda la produccin capitalista, Marx la denomina fetichismo, cuya forma elemental es el fetichismo de la mercanca, considerada depositaria o portadora de valor. Se trata de una analoga obtenida de la religin, en la que las personas dotan de poder imaginario a una entidad. Sin embargo, la analoga es inexacta porque las propiedades que se aplican a los objetos materiales en el capitalismo son sostiene Marx reales, y no el producto de la imaginacin. Sin embargo no son propiedades naturales, sino sociales. Constituyen poderes reales, no controlados por los seres humanos, sobre quienes, de hecho, ejercen su dominio; son formas de apariencia objetivas de las relaciones econmicas que definen el capitalismo. Si estas formas se toman como naturales, ello es porque su contenido o esencia social no es inmediatamente visible y slo se manifiesta en el anlisis terico.

Aunque no siempre se aprecie as, la doctrina de Marx del fetichismo y su teora del valor estn indisolublemente unidas. Ambas teoras ponen de relieve la forma peculiar que adopta el trabajo empleado en la sociedad burguesa. El trabajo en s existe en todas las sociedades humanas, pero slo con la produccin y el intercambio de mercancas, generalizado bajo el capitalismo, adquiere expresin como propiedad objetiva de sus propios productos, como su valor. En otros tipos de economa, tanto comunitaria como explotadora, el trabajo puede reconocerse directamente como lo que es, un proceso social. Se regula y se coordina abiertamente como tal, sea por autoridad o por convenio. En el capitalismo, por el contrario, los productores individuales de mercancas trabajan independientemente unos de otros y la coordinacin que pueda haber surge de forma impersonal a sus espaldas, por as decirlo por mor del mercado. Todos los productores operan dentro de una elaborada divisin del trabajo. No obstante, esta relacin social entre ellos slo tiene lugar en la forma de una relacin entre sus productos, las mercancas que ellos compran y venden; el carcter social del trabajo nicamente se manifiesta de forma indirecta en los valores de esas mercancas, por los cuales, siendo todos ellos materializaciones del trabajo, resultan conmensurables. Las cosas se hacen portadoras de una caracterstica social histricamente especfica. La ilusin del fetichismo se deriva de la funcin de la caracterstica social y de sus formas materiales: el valor parece inherente a las mercancas, natural en ellas como cosas que son. Por extensin de este fetichismo elemental en el papel del dinero, una cosa determinada por ejemplo, el oro se convierte en la encamacin misma del valor, pura concentracin, aparentemente, de un poder que es, de hecho, social. Del mismo modo, en el fetichismo del capital las relaciones econmicas especficas que confieren a los medios de produccin la condicin de capital quedan ocultas. Los poderes que ste posee, todas las potencialidades del trabajo social, parecen pertenecerle de forma natural, apariencia engaosa cuya suprema expresin es la capacidad del capital de generar inters, incluso sin la asistencia del trabajo productivo. Por tanto, en las propiedades conferidas a los objetos del proceso econmico, los autnticos poderes que someten a las personas a la dominacin de dicho proceso, las relaciones peculiares del capitalismo, llevan una especie de mscara. Esto da lugar a ilusiones respecto al origen natural de esos poderes. Sin embargo, la mscara en s no es una ilusin. Las apariencias que confunden y deforman la percepcin espontnea del orden capitalista son reales; son formas sociales objetivas, determinadas por las relaciones subyacentes y que, simultneamente, las ocultan. De este modo es como el capitalismo se presenta a s mismo: disfrazado. As pues, la realidad del trabajo social est oculta tras los valores de las mercancas; por ello, tambin, los salarios ocultan la explotacin, puesto que, equivalentes slo al valor de la fuerza de trabajo, parecen ser un equivalente para el mayor valor que crea la fuerza de trabajo en accin. Lo que realmente es social se muestra como natural; una relacin de explotacin parece justa. Es funcin de la teora descubrir el contenido esencial oculto en cada forma manifiesta.

El anlisis efectuado por Marx del fetichismo de la mercanca ms o menos se reduce a El Capital, I (cap. 1, sec. 4). Despus de demostrar que la produccin de mercancas constituye una relacin social entre productores, una relacin que convierte en equivalentes entre s, como valores, los distintos tipos, destrezas y cantidades de trabajo, Marx investiga cmo se les presenta a los productores o, ms en general, a la sociedad esta relacin. Respecto a los productores, se les presenta como una relacin social entre los objetos, existente al margen de los productores. As, la relacin social entre sastre y carpintero aparece como una relacin entre abrigo y mesa en trminos de la proporcin en que esas cosas se intercambian entre s, en vez de en trminos de los trabajos que encarnan. Pero Marx se apresura a sealar que no es falsa esta apariencia de relaciones entre mercancas como una relacin entre cosas. Existe, pero esconde la relacin entre los productores: Las relaciones sociales entre los trabajos privados se les ponen de manifiesto como lo que son, vale decir, no como relaciones directamente trabadas entre las personas mismas en sus trabajos, sino, por el contrario, como relaciones propias de cosas entre las personas y relaciones sociales entre las cosas.

La teora de Marx del fetichismo de la mercanca no vuelve a considerarse explcitamente, con detalle, ni en El Capital ni en otras obras. No obstante, su influencia puede discernirse claramente en sus crticas a la economa poltica clsica. El fetichismo de la mercanca es el ejemplo ms sencillo y universal del modo en que las formas econmicas del capitalismo esconden las relaciones sociales subyacentes; por ejemplo, siempre que se considera el capital como quiera que se le entienda, en lugar de la plusvala, como la fuente de beneficios. La simplicidad del fetichismo de la mercanca hace de l un punto de partida y un ejemplo para el anlisis de relaciones no econmicas. Establece una dicotoma entre apariencia y realidad oculta (sin que la primera sea necesariamente falsa). SM

MARX_FETICHISMOVALOR

El concepto de valor en Marx es el ms controvertido de todo su pensamiento. Es comnmente condenado por los no marxistas como fuente de importantes errores lgicos, con independencia de los dems anlisis que Marx haya podido desarrollar (Bhm-Bawerk [1896] sigue siendo una referencia), y es tambin objeto de considerable controversia entre los marxistas. Algunos de estos ltimos conciben el valor como algo superfluo para el anlisis de los fenmenos econmicos concretos del capitalismo y, por ello, innecesario para el anlisis marxista fundamental de la explotacin, mientras que otros lo conciben como el fundamento de toda comprensin positiva del dinero, del capital y de la dinmica del capitalismo, por lo que el anlisis marxista del capitalismo resulta ininteligible sin l.

Para Marx, el valor de una mercanca expresa la forma histrica concreta que adopta el carcter social del trabajo en el capitalismo, como el consumo de fuerza de trabajo social. El valor no es una relacin tcnica sino social entre personas que asume una forma natural en el capitalismo y, por ello, aparece como una propiedad de esa forma. Esto indica, en primer lugar, que la generalizacin de la forma de mercanca del trabajo humano es plenamente especfica del capitalismo, y que el valor como concepto de anlisis es igualmente especfico en el mismo grado. En segundo lugar, indica que el valor no es precisamente un concepto con existencia mental; tiene una existencia real, siendo la relacin del valor la forma concreta que adoptan las relaciones sociales capitalistas. Puesto que esta forma es la mercanca, ella determina el punto de partida del anlisis de Marx. En uno de sus ltimos escritos sobre economa poltica, sintetiza su procedimiento como sigue:

No procedo sobre la base de conceptos; por ello tampoco parto del concepto de valor [ ... ]. Mi punto de partida es la forma social ms simple en la que se manifiesta el producto del trabajo en la sociedad contempornea, y es la de mercanca. Esto es lo que analizo, ante todo en la forma en que aparece. Ahora bien, descubro en este punto que, en su forma natural, es una cosa de valor de uso dicho de otro modo, valor de uso y, por otra parte, que es portador de valor de cambio, y en s mismo un valor de cambio desde este punto de vista. Mediante el anlisis ulterior de esto ltimo he descubierto que el valor de cambio es slo una forma aparente, un modo independiente de manifestacin del valor contenido en la mercanca, y a continuacin procedo a analizar este valor. (Notas sobre Adolpho Wagner)

Puesto que una mercanca es algo producido con el propsito de -intercambio, una mercanca tiene valor de intercambio, definido en cuanto es la proporcin cuantitativa en la que los valores de uso de una clase se intercambian por valores de uso de otra. De esta forma, las mercancas son valores de uso y valores de intercambio. Pero sta es una afirmacin equvoca. Los valores de intercambio son siempre contingentes con respecto al tiempo, el lugar y las circunstancias, y una mercanca tiene tantos valores de intercambio diferentes como mercancas distintas con que se intercambia; por ello, cada una de aquellas por las que se intercambia debe ser igual en ciert