Monse±or Romero

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  • Para muchos lati-noamericanos, scar Arnulfo Romero ya for-ma parte del

    santoral de la iglesia catlica. El arzobispo de San Salvador, asesinado un 24 de marzo de 1980 por un francotirador de extrema derecha, mientras imparta la comunin duran-te una misa en la capilla del hospital de cancerosos La Di-vina Providencia, se convertir desde el 23 de mayo en mrtir del catolicismo tras su beatifi-cacin (paso previo a la cano-nizacin) en una ceremonia en El Salvador.

    El Papa Fran-cisco lo ha recono-cido por defender la justicia social y a los pobres, a los que no tenan voz para expresar su sufrimiento en los tiempos aciagos en que la guerra civil y la violencia eran el pan de todos los das en ese pas.

    Protestar permanentemen-te y defender la vida acab con este obispo de 62 aos, que se convirti en un solitario lucha-dor por los derechos humanos cuando las autoridades pol-ticas y los militares de su pas haban inclinado la balanza en contra de una abrumadora mayora de la poblacin.

    Ha sido un largo recorrido de dos dcadas y que lleg a involucrar hasta a tres Papas Juan Pablo II, Benedicto XVIy Francisco el sinuoso proce-so para lograr la beatificacin de Romero, desde que se pro-dujo el primer paso el 24 de

    marzo de 1990, a los 10 aos de su muerte, cuando el sucesor de Ro-mero, el arzobis-po Arturo Rivera, abri el proceso local para postu-larlo como santo. El 1 de noviembre de 1996 la iglesia salvadorea re-miti el material a la Sagrada Con-

    El 23 de mayo se har realidad la beatificacin del arzobispo de San Salvador, scar Arnulfo Romero, asesinado hace 35 aos por su defensa de la justicia social. Francisco marca con este hecho un nuevo hito en su papado.

    Mrtir de la fe

    Ha sido un largo recorri-do que lleg a involucrar hasta a tres Papas el proceso para lograr la bea-tificacin de Romero.

    ESCRIBE: LUIS JAIME CISNEROS H.

  • 24 23 de mayo del 2015 ActuAlidAd

    gregacin para la Causa de los Santos en el Vaticano, a fin de que inicie la evaluacin. Me-nos de un ao despus, el 4 de julio de 1997, dicha Congre-gacin acept la causa como vlida. El proceso sigui su curso y el 9 de abril de 2006, bajo el papado del alemn Joseph Ratzinger, el cardenal Jos Saravia Martins, prefecto de la Sagrada Congregacin para la Doctrina de la Fe, pide a los patrocinadores de la cau-sa precisiones que le permitan tener claro al Vaticano si Ro-mero fue asesinado por moti-vos religiosos o polticos.

    causa justaLa interrogante puede ser v-lida pero grafica de manera prstina la lucha de tendencias al interior de la jerarqua cat-lica por consagrar a un perso-naje identificado por los fieles de a pie con los pobres y con la llamada Teologa de la Libera-cin. Esa misma teologa que Juan Pablo II tild de marxis-ta, desde que el Papa polaco llegara en octubre de 1978 a Roma e iniciara una vasta re-volucin conservadora.

    La eleccin de Francisco como nuevo inquilino del silln de San Pedro, el 13 de marzo de 2013, ayud a impulsar la causa a favor de la santidad de Romero. El 3 de febrero de 2015 el Papa firm el decreto de beatificacin como mrtir de la Iglesia al ser asesinado por odio a la fe. Ese da Fran-cisco tambin anunci la beati-ficacin de tres sacerdotes ase-sinados en 1991 en el Per por Sende-ro Luminoso: los polacos Zbigniew Strzalkowski y Mi-chel Tomaszek y el italiano Alessandro Dordi.

    La elevacin a los altares del arzobispo Rome-ro representa el primer santo de una fe identificada

    ron a Romero su posicin a favor de los pobres, en un pas de profundas desigualdades sociales y donde las clases di-rigentes impusieron una voca-cin autoritaria en contuber-nio con los militares durante dcadas.

    Romero ejerci el sacerdo-cio como un conservador ms dentro de la curia, pero su tra-bajo pastoral como arzobispo de San Salvador, donde fue nombrado en febrero de 1977, y como obispo de Santiago de Mara, Usulutn, entre 1974-1977, lo ayudaron a compren-

    con la justicia social. Ese es el sello del Papa argentino y el mensaje global que enva. Y

    que todo ello haya ocurrido en Amri-ca Latina, la regin considerada como la despensa del ca-tolicismo, es ms que elocuente.

    guerra sin cuartel Los sectores pol-ticos conservado-res de El Salvador nunca le perdona-

    der ms a la poblacin. Sera el crimen de su amigo y cola-borador, el sacerdote jesuita Rutilio Grande, en marzo de 1977, junto a dos campesi-nos, el que lo marcara a fue-go. Desde entonces, asegu-ran, nunca ms fue el mismo Romero y decidi denunciar desde el plpito la violencia poltica aun a costa de su vida.

    En febrero de 1980 le pidi al presidente estadounidense Jimmy Carter detener la ayu-da militar a El Salvador, que se desangraba a bombazos en una guerra sin cuartel entre las fuerzas armadas y las gue-rrillas izquierdistas del Frente Farabundo Mart de Libera-cin Nacional. Ese pedido le enajen ms enemigos entre la extrema derecha y los grupos paramilitares.

    Ningn soldado est obli-gado a obedecer una orden contra la ley de Dios (...). En nombre de este sufrido pue-blo, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: cesen la represin. Esa fue su ltima homila, un 23 de marzo de 1980, la vspera de su muerte.

    paso firme. Francisco, el Papa que est revolucionando la lucha de tendencias al interior de la Iglesia ca-tlica, ha instaurado como sello y mensaje la canonizacin de un sacerdote identificado con la justicia social.

    las opinionesramiro escoBarAnalista

    Lo ms valioso que hizo mon-seor scar Arnulfo Romero no fue un milagro, sino ser conse-cuente con lo que crea, enfren-tndose al abuso de poder en El Salvador. El Papa Francisco al beatificarlo est cambiando su imagen de personaje poltico y controversial.

    gustaVo gutirreZFundador de la

    Teologa de la LiberacinMons. Romero entreg su vida por su solidaridad con los pobres y marginados de su pas, recla-mando justicia para ellos. La Iglesia considera ahora mrtires a quienes mueren por amor a Dios, la Iglesia y su pueblo. Se ha derrumbado un muro.

    En nom-bre de Dios les ordeno que cesen la represin, dijo Romero en su ltima homila, el 23 de marzo de 1980.

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    ERS