Monseñor Gerardi

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Vida monsenior Gerardi

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    Memoria

  • Gerardi Memoria Viva

  • 2008 Esta publicacin se realiza bajo los auspicios de Amerindia, el Movimiento Monseor Gerardi, la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala y el Departamento Ecumnico de Investiga-ciones, Costa Rica.

    Autor Santiago Otero Diez

    Diseo-diagramacin Compaa Creativa, 7832 8642

    Edita La Copia Fiel, 7882 4429 La Antigua Guatemala

    Guatemala, abril de 2008

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    PRESENTACIN

    Monseor Juan Jos Gerardi Conedera, es una de esas personas muy concretas a quien la historia del pueblo de Guatemala debe mucho; est entre esos iconos que proyectan una luz nueva hacia el futuro que nos espera. Si alguien supo de momentos difciles en la vida, fue Monseor Gerardi. Lo vamos a ver a medida que nos adentremos en las pginas de esta narracin biogrfica en la que nos encontraremos, sin duda, con el rostro, el saber, el caminar, la historia y espiritualidad de un verdadero hombre de Dios. Hoy lo podemos reconocer como el hombre de la discrecin, esa virtud tan poco cotizada en nuestra sociedad, que nos permite valorar la realidad de las cosas por su dimensin ms natural y genuino, la realidad de cada ser humano, por ser lo que es. No fue el hombre de la elocuencia ni la elegancia en el escribir, y sin embargo, supo descubrir como ninguno los signos de los tiempos como un verdadero maestro, mejor, como un profeta, que sabe discernir con gran intuicin e inteligencia por dnde van los caminos del Reino de Dios. Como todos los profetas, para unos fue molesto y para otros, hombre de esperanza.

    La presente publicacin, que tan oportunamente nos entrega el Hermano Santiago Otero Diez, fms, justamente cuando se cumplen diez aos de la muerte martirial de Monseor Gerardi, lleva por ttulo GERARDI MEMORIA VIVA. De manera muy resumida podemos verlo en sus aos de infancia, cuando se formaba en el seminario, como sacerdote joven y Obispo de La Verapaz, Quiche y Auxiliar de la Arquidicesis de Guatemala. Se narran con especial detenimiento las vicisitudes padecidas en la Dicesis de Quiche, particularmente el terrible ao 1980, cmo tuvo que partir al exilio, el retorno a su tierra y la lucha por la promocin y defensa de los derechos humanos. Fue un impaciente buscador de la verdad, y a la vez, promotor del perdn y la reconciliacin.

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  • Lo conoc personalmente mucho antes de que l fuera Obispo, cuando trabajbamos juntos en la curia del Arzobispado de Guatemala; y aos ms tarde, dado que fui su sucesor en la dicesis de Quiche, nos encontramos en la Conferencia Episcopal, donde pude reconocer su sensibilidad pastoral y la profunda preocupacin por la paz y la justicia. Una persona no se valora slo por sus obras, sino por sus actitudes, por su palabra oportuna, por su presencia y, sobre todo por su sentido de lo humano, dimensin tan esencial a la vida de Monseor Gerardi, de la cual la sociedad actual se siente tan necesitada. Monseor Gerardi fue un hombre dotado de una gran sensibilidad por la vida y la dignidad de cada ser humano, en especial, de las victimas de la injusticia y la violencia. Promovi y coordin el Informe Interdiocesano REMH1 para darnos a conocer las causas de la violencia, de forma que los aos de terror y muerte nunca ms se vuelvan a repetir en nuestra tierra e impulsar una reconciliacin que tuviera como fundamento la verdad, la justicia y el perdn. Fue el hombre y el pastor que en todo promovi la comunin, capaz de infundir en los dems un verdadero sentido de Iglesia.

    Que la lectura de estas pginas nos acerque ms a su historia, pero sobre todo nos permita contagiarnos con la fuerza de su compromiso por la defensa de la vida, para ser transmisores coherentes de su legado en favor de la paz y la dignidad de todos. No dudamos que encontrar la espiritualidad de un hombre, que pas por el mundo haciendo el bien, buscando la paz, luchando contra todo tipo de violencia e impunidad, que al fin ratific su fidelidad al Evangelio con su propia sangre. Como discpulo de Jesucristo saba que el amor mayor lo expresa el hombre al dar la propia vida por los amigos (cf Jn 15, 13).

    Jalapa, 22 de febrero de 2008

    + IVfcms. Julio Cabrera Ovalle J OBISPO DE JALAPA

    Tel.: (502) 7922 4022 y 7922 3742 Fax: (502) 7922 4254

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    1. Introduccin

    Ahora me alegro de padecer por ustedes, pues as voy completando en mi existencia terrena, y a favor del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, lo que an falta al total de sus sufrimientos. De esa Iglesia he llegado a ser servidor, conforme al encargo que Dios me ha confiado de anunciarles plenamente su palabra

    (San Pablo, Col 1,24-25).

    Monseor Juan Gerardi, Obispo Auxiliar de la Arquidicesis de Guatemala, fue salvajemente asesinado en la noche del 26 de abril de 1998, dos das despus de la presentacin del Informe Interdiocesano para la Recuperacin de la Memoria Histrica (REMHI). Todava estaba muy reciente aquella tarde inolvidable en la Catedral Metropolitana, con la presencia del Seor Arzobispo, Monseor Prspero Penados del Barrio, el Sr. Nuncio Apostlico, y la Conferencia Episcopal casi en pleno, con masiva presencia del pueblo y organizaciones de la sociedad civil, en la que se diera a conocer solemnemente el tan esperado Informe en el que se describen y narran los crmenes cometidos en Guatemala tanto por el ejrcito nacional como por la insurgencia, en los aos del conflicto armado interno.

    Entre los oradores que se dirigieron al pueblo estaba Monseor Juan Gerardi cuyo discurso ampliamente aplaudido, reproduce claramente la importancia de dicho Informe para la sociedad guatemalteca:

    El Proyecto REMHI en el confluir del trabajo pastoral de la Iglesia es una denuncia, legtima, doloroso que debemos de escuchar con profundo respeto y espritu solidario. Pero tambin es un anuncio, una alternativa para encontrar nuevos caminos de convivencia humana. Cuando emprendimos esta tarea nos interesaba conocer, para compartir, la verdad, reconstruir la historia de dolor y muerte, ver los mviles, entender el por qu y el cmo. Mostrar el drama humano,

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  • compartir la pena, la angustia de los miles de muertos, desaparecidos y torturados; ver la raz de la injusticia y la ausencia de valores1.

    Podra imaginar Monseor Gerardi en ese momento que la firma de tal osada, habra de estar ratificada con su propia sangre? Ciertamente, desde los aos de su permanencia en la Dicesis de Quiche, la muerte fue como su compaera, tal vez con San Francisco de Ass, ms de una vez la reconoci como hermana muerte. Pero siendo un hombre prctico, cualidad con la que todos lo conocimos, ms bien pensaba que su presencia en la planificacin y ejecucin del Proyecto REMHI, era un baluarte disuasivo para quienes pretendieran atentar contra su realizacin o las personas encargadas de llevarlo a cabo.

    Si bien su muerte nos tom a todos por sorpresa, no nos sorprenda en esta Guatemala del quetzal, de la eterna primavera y de la eterna tirana, donde tantos y tantos guatemaltecos fueron sacrificados en el altar idoltrico de la prepotencia del poder y los mezquinos intereses econmicos.

    Con ocasin de la presentacin de un segundo Informe, esta vez dirigido por la Comisin para el Esclarecimiento Histrico, el pblico asistente en pleno, a excepcin de raras personas, aplaudi por largo rato el nombre de "Monseor Juan Gerardi", cuando brot de los labios emocionados del Licdo. Edgar Alfredo Balsells Tojo. Era el homenaje de la sociedad guatemalteca a quien se haba atrevido a publicar una denuncia clara que como realidad atenazaba, y en casos, sigue atenazando, muchas gargantas y corazones de guatemaltecos y guatemaltecas que nunca se resignaron a aceptar la "realidad" trazada por aquellos que ultrajaron la vida de grandes y pequeos sin compasin ni remordimiento, reducindolos al silencio. Apagaron su voz, pero la palabra salta sobre los montes y collados como Buena Noticia.

    Monseor Juan Gerardi pasa con pie firme a constituir un captulo importante de la historia de Guatemala, porque en el momento preciso,

    1. El discurso completo puede leerse en Conferencia Episcopal de Guatemala, MONSEOR JUAN GERARDI: TESTIGO FIEL DE DIOS. Mrtir de la Verdad y de la Paz. Guatemala 1999, 182 -185. Lo reproducimos al Anal del libro, en la seccin de documentos.

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    supo colocarse de parte de la justicia, el derecho, la dignidad, la verdad y el amor. S, estaba de esta parte. Pobres los que lo consideraron siempre del bando enemigo! En realidad, estaba de parte de las vctimas, para proclamar la dignidad nunca perdida, pero s negada, de los hijos de Dios.

    La misma noche de la presentacin del Informe REMHI, Monseor Gerardi junto con Monseor Prspero Penados, y personas que representaban a la sociedad guatemalteca en aquel acto memorable, como la seora Rigoberta Mench, Premio Nobel de la Paz, develaron una placa en el atrio de Catedral, que conmemoraba este inolvidable acontecimiento histrico.

    Monseor Prspero, Arzobispo Metropolitano, dispuso entonces que en las mismas columnas del atrio de Catedral, constaran los nombres de las vctimas que aparecen en el IV volumen del Informe REMHI.

    Monseor Juan Gerardi aparece as como el primero de una larga lista de mrtires de la Iglesia Catlica en Guatemala que dieron su vida por el Evangelio, por ser fiel a la verdad de la causa de Jess. Aos antes haba reconocido este gesto generoso en tantos catequistas y misioneros: La Iglesia, solidaria y servidora de un pueblo perseguido y atormentado, estaba tambin llamada a compartir el sufrimiento, la persecucin y la muerte que ratificaran la autenticidad de su servicio solidario. Jess nos recuerda en el Evangelio que el discpulo no es ms que su Maestro. En Guatemala la Iglesia paga caro por la defensa de los pobres y su solidaridad con los que sufren1.

    Por el testimonio de su vida hasta derramar su sangre, la figur