Momentums, demos y baremos. Lo popular en los análisis del populismo latinoamericano - Sebastián...

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    POSTData 19, N 2,

    MOMENTUMS, DEMOS Y BAREMOS. LO POPULAR EN LOSANLISIS DEL POPULISMO LATINOAMERICANO*

    por Sebastin Barros**

    Momentums y baremos

    A grandes rasgos y con probables excepciones, puede afirmarse quelas lecturas sobre los populismos han tenido cuatro momentums en las cien-cias sociales latinoamericanas. En este artculo nos detendremos en uno deellos repasando brevemente tres anlisis clsicos sobre el populismo en Am-rica Latina (Torre 1990, 1999, Weffort 1976, 1978, Crdova 1974) paraentender mejor las consecuencias que las formas de acercarse a lo populartienen sobre la percepcin de las identificaciones populares. El argumentocentral del trabajo es que estas lecturas cannicas o ejemplares sobre elpopulismo latinoamericano no pecan tanto por ser explicaciones ms o me-nos estructuralistas sobre estos fenmenos, sino por la manera en que plan-tean la cuestin a travs del contraste de estas experiencias particulares con la

    * Algunas ideas de este artculo fueron discutidas en una conferencia preparada para lasjornadas 50 anos do Golpe Militar de 1964: Colapso do populismo?, Universidadede So Paulo, Centro de Estudos dos Direitos da Cidadania, Departamento de CinciaPoltica, Fundao Friedrich Ebert Stiftung y Centro de Estudos da DemocraciaContempornea, 19 y 20 de marzo de 2014. Tambin tuve la oportunidad de inter-cambiar opiniones sobre estos temas en las Jornadas Educacin, politicidad, discursoy subjetividad: 10 aos del Programa de Anlisis Poltico de Discurso e Investigacin,23-25 de octubre de 2013, DIE-CINVESTAV, Mxico. Agradezco los comentariosde las personas que participaron de ambos eventos, especialmente a Andr Singer y aRosa Nidia Buenfil Burgos. Tambin quisiera agradecer la atenta lectura crtica deNicols Azzolini y de Julin Melo, quienes desde ya quedan exceptuados de los erroresy problemas que este trabajo pueda tener.

    ** Instituto de Estudios Sociales y Polticos de la Patagonia, Universidad Nacional de laPatagonia, CONICET, Argentina. E-mail: barros.sebastian@gmail.com.

    POSTData 19, N2, Octubre/2014-Marzo/2015, ISSN 1515-209X, (pgs. 315-344)

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    generalizacin de una suerte de baremos que permite evaluarlas1. Luego depresentar este problema en los tres anlisis elegidos de los populismos enArgentina, Brasil y Mxico, argumentaremos que la definicin de lo populardebe estar atravesada por la pregunta planteada por Robert Dahl (1989)quines pueden integrar el demos? Por ltimo, expondremos la posibili-dad de pensar a las identificaciones populares en tanto expresin de la capa-cidad de poner legtimamente el mundo en palabras.

    Un momentum inicial de las lecturas sobre los populismos latinoame-ricanos fue aquella que los pensaba como efectos polticos de transformacio-nes estructurales (Germani 1962, 1971, Di Tella 1965, Graciarena 1972).Estos enfoques hacan referencia a la especificidad de los procesos de desarro-llo econmico en el subcontinente y a la manera en que stos impactabansobre la incorporacin de los sectores populares a la vida poltica. El carcterde las experiencias polticas latinoamericanas se derivaba de las tensionesestructurales que provocaba el acelerado desarrollo por sustitucin de im-portaciones con la lenta transformacin de los valores y actitudes tradiciona-les (Germani 1962) de sectores muchas veces incongruentes que se des-lumbraban a medida que se incorporaban a la vida moderna (Di Tella 1965).

    En un segundo momentum, estas primeras aproximaciones fueronsometidas a crtica. Las nuevas miradas intentaban brindar interpretacionesdiferentes que no tomaran a los populismos casi como un equvoco histri-co, como una especie de aberracin de la historia que se apoyara, especial-mente en la inexperiencia democrtica o en la inexperiencia de clase, de lasmasas urbanas supuestamente de un origen agrario reciente y en la falta deprincipio o en la ilimitada capacidad de manipulacin de algunos lderes(Weffort 1976: 21). En este segundo momento se criticaba el hecho deexaminar los movimientos de masas, los partidos polticos y los gobiernosde tipo populista con base en los paradigmas europeos (Ianni 1975:41). Enotros casos, a pesar de no encarar especficamente el problema conceptualdel populismo sino de investigar situaciones nacionales, se criticaba la no-cin de desviacin de esas aproximaciones pioneras, explicando que ella ha-ba cumplido la funcin de poner a salvo las creencias amenazadas: las im-purezas que presentaba la realidad fueron atribuidas a la presencia inespera-da de masas con problemas de adaptacin al medio urbano, sin experiencia

    1 Para la discusin sobre los lmites de las perspectivas estructuralistas puede verse Vilas(1988) y Aboy Carls (2005).

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    obrera y todava identificadas con los estilos paternalistas de sus lugares deorigen (Torre 1990:12)2.

    Un tercer momentum en los anlisis sobre el populismo en AmricaLatina se produjo durante los aos noventa del siglo pasado para describirgobiernos que, si bien contrastaban completamente a nivel de las polticasque impulsaban, eran vistos como portadores de un estilo y actitudes polti-cas que rememoraban a los populismos clsicos. No solamente en la relacinde los liderazgos y los sectores populares, sino tambin en el tratamiento delas lgicas institucionales de las democracias representativas y las afinidadescon el neoliberalismo imperante en la regin (Weyland 1999, Vilas 2004,Aboy 2005).

    Por ltimo, el cuarto momentum de lecturas del populismo en Am-rica Latina puede encontrarse especialmente en las referencias actuales a losgobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia, pero tambin a los de Argentina,Brasil y en su momento Paraguay. En este caso, el populismo fue entendidocomo una reactualizacin de los procesos polticos que caracterizaron a lospopulismos clsicos y como heredero de la crisis hegemnica del neoliberalismoy de los efectos sociales de sus polticas (Laclau 2005, Aibar 2007, Aibar yVzquez 2009, Follari 2010). Dentro de estas lecturas se encuentran tam-bin perspectivas distintas en las que se asocia a dichos gobiernos aldecisionismo y las polticas liberales o neoliberales imperantes en la dcadaanterior (Bartra 2008, Novaro 2011, de la Torre 2013).

    En este artculo, nos remitiremos a analizar el segundo momentum delos anlisis sobre el populismo para identificar un problema epistemolgico-metodolgico. Esta eleccin se justifica en tanto las lecturas que encontra-mos all trascendieron los anlisis de los populismos de mediados del sigloXX, para hegemonizar un campo historiogrfico que an sigue operandosobre formas extendidas de entender las identificaciones polticas de lo po-pular. Para eso nos detendremos en tres lecturas ejemplares de los populismoslatinoamericanos clsicos de Argentina, Brasil y Mxico. La idea de lecturaejemplar est vinculada a la idea de modelo ejemplar tomada de Acha yQuiroga, quienes en relacin al peronismo la asocian a los anlisis que setransforman en un patrn que gobierna las interpretaciones que se hacendespus de l. La idea de gobierno es importante ya que estas lecturas ejem-

    2 Si bien el texto fue publicado en 1990, Torre aclara que los primeros captulos delmismo fueron escritos entre 1974 y 1975 y los ltimos en 1982.

    Momentums, demos y baremos. Lo popular en los anlisis del...

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    plares regularn el orden de validaciones y sern luego adoptadas comopresupuesto de las nuevas investigaciones (Acha y Quiroga 2012: 24). Laslecturas que fueron crticas de las primeras investigaciones sobre los orgenesy naturaleza del populismo en Amrica Latina se transformaron en argu-mentos que luego operan como puntos de partida para interpretaciones pos-teriores. De aqu que se tomaron como ejemplos de la misma el trabajo deJuan Carlos Torre para Argentina, el de Francisco Weffort para el caso brasileroy el de Arnaldo Crdova para Mxico3.

    Estos estudios criticaron los primeros anlisis de los populismos lati-noamericanos vinculados a la sociologa de la modernizacin (Germani 1962,1971, Di Tella 1965, Graciarena 1972). Sus crticas estuvieron asociadascon cierta incomodidad hacia dos tpicos que no han dejado de estar vincu-lados a las preguntas de las ciencias sociales latinoamericanas sobre el carc-ter del desarrollo y sobre la forma misma de la democracia en la regin (Vilas1995, de la Torre 2013) El primero de los tpicos incmodos fue la tenden-cia a pensar que los procesos de desarrollo tal como se haban dado histrica-mente en la experiencia europea deban ser los parmetros para evaluar laexperiencia de Amrica Latina. Como se dijo hace un momento, la nocinde desviacin o de equvoco histrico era la forma de dar coherencia a loaparentemente ilgico del desarrollo sociopoltico latinoamericano. El se-gundo de los temas que incomodaban a estas lecturas sobre el populismo erala manera de entender la relacin poltica entre el Estado y los sectores po-pulares. Encontraban en los estudios pioneros que la manera de pensar esarelacin iba solamente en una direccin, de arriba hacia abajo. Una direccindesde el Estado hacia los sectores que el populismo articulaba, sin prestaratencin a los procesos que esas articulaciones generaban al interior de losgrupos y/o en la misma subjetividad de los seres que los enfoques tradiciona-les mostraban como disponibles para la manipulacin por parte de liderazgoscarismticos. Sin embargo, estas crticas tuvieron ciertas ambigedades quepueden avistarse cuando el trabajo de investigacin se concentra en la cons-titucin de identidades populares. Si tomamos como ejemplos los anlisiselegidos sobre los casos de Argentina, Brasil y Mxico se deja entrever un

    3 Para una justificacin historiogrfica de esta eleccin pueden verse Ferreira (2000) yAcha y Quiroga (2012). La seleccin de los tres casos no tiene como objetivo sealarerrores o falsedades sino analizar la manera en que las invest