Mercosur-Tlcan-UE: triángulo atlántico o triángulo de las Bermudas

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97 Mercosur-Tlcan-UE: triángulo atlántico o triángulo de las Bermudas Jorge Grandi 1 Introducción Convergencia o divergencia, conflicto o cooperación, consenso o disenso son opuestos que coexisten en toda relación. Es complejo discernir y precisar donde termina la frontera de uno y donde se inicia la frontera del otro. En el caso de las relaciones entre países esta complejidad se multiplica y en las relaciones entre regiones mas o menos integradas se torna exponencial. Abordar la relación trian- gular entre el Mercosur, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan) y la Unión Europea (UE) desde la perspectiva de los opuestos, es una tarea de largo aliento que solo puede plantearse un equipo multinacional y multidisciplinario. Fue con este criterio que a mediados de los 80 diversos estudios fueron encarados bajo el concepto de “Un Nuevo Triángulo Atlántico” (Grabendorff e Roett 1984). La perspectiva de estos análisis no fue el mismo en gran medida porque el desarrollo y el rol de la integración entonces no era el actual. 1 Director, Centro de Formación para la Integración Regional (Cefir), Montevideo (Uruguay); Co-Director, Programa de Formación Unión Europea-Grupo de Río para la Integración Regional (FOR-CE RIO). Las opiniones expresadas son preliminares, se realizan a título personal y no comprometen a las del Centro en el que el autor presta sus servicios.
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    Mercosur-Tlcan-UE: tringulo

    atlntico o tringulo de las

    Bermudas

    Jorge Grandi1

    Introduccin

    Convergencia o divergencia, conflicto o cooperacin, consenso o disenso sonopuestos que coexisten en toda relacin. Es complejo discernir y precisar dondetermina la frontera de uno y donde se inicia la frontera del otro. En el caso de lasrelaciones entre pases esta complejidad se multiplica y en las relaciones entreregiones mas o menos integradas se torna exponencial. Abordar la relacin trian-gular entre el Mercosur, el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (Tlcan)y la Unin Europea (UE) desde la perspectiva de los opuestos, es una tarea de largoaliento que solo puede plantearse un equipo multinacional y multidisciplinario. Fuecon este criterio que a mediados de los 80 diversos estudios fueron encarados bajoel concepto de Un Nuevo Tringulo Atlntico (Grabendorff e Roett 1984). Laperspectiva de estos anlisis no fue el mismo en gran medida porque el desarrolloy el rol de la integracin entonces no era el actual.

    1Director, Centro de Formacin para la Integracin Regional (Cefir), Montevideo (Uruguay);Co-Director, Programa de Formacin Unin Europea-Grupo de Ro para la Integracin Regional(FOR-CE RIO). Las opiniones expresadas son preliminares, se realizan a ttulo personal y nocomprometen a las del Centro en el que el autor presta sus servicios.

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    Es al inicio de los sesenta, cuando la idea de algunos precursores del TringuloAtlntico empieza a florecer apoyados en una amplia base conformada por: Unsentimiento de conciencia occidental vincula a Europa, Amrica del Norte y amuchas reas de Amrica Latina, y se expresa con mltiples vnculos: histricos,religiosos, polticos, econmicos, militares y culturales. (Reidy 1964: 52). Preten-der abordar en forma profunda este aun embrionario pero nada nuevo tema dedebate en este primer ensayo, seria sumamente pretensioso. Es por ello que estacontribucin se limita a esbozar y dar unas pinceladas de un Nuevo Tringuloque se est gestando a fines de los 90 y de imaginarlo como podra configurarse enla primer dcada del prximo siglo esperando que este se transforme en un prspe-ro y pacfico tringulo y no en un mtico agujero negro como el Tringulo de lasBermudas.

    La relacin entre los tres socios de este tringulo ha sufrido profundastransformaciones en las ultimas dcadas. Nos detendremos en los tres vrtices msdinmicos, el Mercosur, el Tlcan y la UE, y especialmente en el lado conformadopor las relaciones entre el Tlcan y el Mercosur, eje en las negociaciones del Area deLibre Comercio de las Amricas (Alca) y las del Mercosur-UE. Las relaciones de lanueva agenda transatlntica del norte entre Estados Unidos y la UE recientementeiniciadas sern tangencialmente abordadas (Krenzler e Wiegand 1999).

    La nueva dinmica de la integracin de los aos 90: Asuncin-Madrid-

    Miami-Santiago de Chile

    Como es bien sabido por muchos, el Alca nace en diciembre de 1994, conmotivo de la Cumbre de los 34 Presidentes americanos en Miami, sin embargopocos recordaran que es la 1er reunin de este tipo en 27 aos. La ltima realizadaen 1967 en Punta del Este, se celebr, como es sabido, en un contexto poltico,econmico e internacional radicalmente distinto: ausencia de democracia en muchospases de la regin, influencia ascendente de las Doctrinas de Seguridad Nacional,fisuras en la adhesin a los principios de libre mercado, persistencia de la hegemonamundial del dlar y del orden de Bretton Woods y como teln de fondo perodominando casi todo el escenario la rivalidad de las dos grandes potencias y lasconsecuencias de los coletazos de la Guerra Fra en pleno apogeo en la regin.Teledirigida desde el norte y contraria a aceptar cualquier iniciativa de integracinoriginaria de la subregin, los resultados de esta Cumbre terminan confirmando yasegurando el fracaso de este encuentro y se acenta a partir de ella un clima dedivergencias, conflictos, disensos y desconfianza mutua.

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    Muy distinto es el contexto, la perspectiva y la dinmica actual de esta primerCumbre hemisfrica de las Amricas de Miami, donde un nuevo orden global afloracon perfiles muy propios a partir del inicio de los aos 90: fin de la guerra fra,hegemona americana disputada en lo econmico por la gravitante y renovadaEuropa del Mercado Unico, desmoronamiento de los regmenes de Europa Centraly Oriental y creciente presencia econmica de Japn y de los llamados tigres asi-ticos. Un consenso de Washington que aunque hoy en su segunda rectificacinmenos extendido y menos compartido que el anterior ayuda a crear un consensoy una convergencia de polticas pasiva para algunos en todo la regin sobre elrol del Estado y el mercado.

    La afinidad de las ideas en trminos generales, el clmax econmico y polticofavorable y la necesidad de revitalizar la produccin y el comercio impulsan, entreotros, el inicio de nuevo proceso de integracin con una dinmica indita en elHemisferio.

    Es en este contexto mundial que la Iniciativa para las Amricas es lanzada por elentonces Presidente de Estados Unidos, George Bush, en junio de 1990. Desde laDoctrina Monroe en adelante, la historia hemisfrica est cubierta de intentosestadounidenses de generar iniciativas, ms o menos compulsivas, ms o menosconsensuadas segn el prisma del observador, orientadas a buscar compromisoscontinentales.

    Sin embargo, la apuesta a favor de la integracin de Washington, del nuevoregionalismo es indita y contradice la fuerte tradicin estadounidense contrariaa aceptar o secundar las iniciativas de integracin que, atenindose al artculo 24del Gatt, comenzaron a establecerse en los aos 50 en todo el mundo, alcanzan enlos 60 en Latinoamrica su primer apogeo y logran en los 90 su clmax ms favorablea nivel mundial.

    Es en este singular contexto internacional, y solamente un mes despus dellanzamiento de la llamada Iniciativa Bush, en julio de 1990, que los Presidentes deArgentina y Brasil deciden dinamizar sustancialmente el proceso de integracinentre ambos pases abierto a mediado de los 80. Ya se puede detectar, al inicio delos 90 con toda nitidez el decidido consenso existente en el Cono Sur de imprimir unimpulso decisivo y vigoroso al por entonces algo alicado proceso de integraciny tambin, y no menos importante, la conviccin de que este impulso deba verseacompaado de un fuerte aliento a las relaciones de la subregin con el resto delmundo, en particular Estados Unidos, el reciente y creciente Tlcan y una ComunidadEuropea fortalecida por su Mercado Unico. La dcada perdida efectivamente llegaba

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    a su fin y la revolucin tranquila, al menos las energas de reforma que la motorizaban,se podan apreciar en esta fotografa del debut de la dcada.

    En este nuevo marco de relaciones hemisfricas, que brinda el Alca que sereencuentran los dos bloques econmicos ms importantes en las Amricas. ElTlcan y el Mercosur representan hoy el 95% de la capacidad econmica de lasAmricas, lo que los hace los dos centros de poder ms significativos en lasnegociaciones. La interdependencia de estos dos bloques es acentuada e incrementaly una crisis profunda en uno de ellos afectara rpidamente al otro.

    El salto cualitativo acordado entonces, julio de 1990, por los Presidentes Menemy Collor de Mello de acelerar los tiempos y generalizar la implementacin en materiatarifaria y comercial de lo que ya entonces se comenz a llamar Mercado Comn esun hito paralelo al lanzamiento de la Iniciativa Bush. Como es sabido, el proceso deintegracin argentino-brasileo se ampliara y adquirira carta de naturaleza jurdicaocho meses despus con la firma del Tratado de Asuncin y el consiguientenacimiento del Mercosur, en tanto emprendimiento subregional de integracin (en-globando en carcter de miembros plenos a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay)ms ambicioso en toda la historia del Cono Sur.

    El Mercosur tuvo desde el primer momento entre sus objetivos centrales deproyeccin externa el establecimiento de relaciones estrechas con los grandesbloques econmicos. La Unin Europea como principal socio comercial y fuente deinspiracin del bloque fue una prioridad. Tan slo algunos meses despus de lasuscripcin del Tratado de Asuncin, el 26 de marzo de 1991, se firma un AcuerdoBilateral de Cooperacin Inter-institucional.

    El Comisario responsable de las relaciones con Amrica Latina, Manuel Marn,anuncia el 19 de octubre de 1994 en Bruselas, un plan en dos fases encaminado aestrechar los lazos econmicos y comerciales de la UE con el Mercosur. Un estudiode la Comisin Europea concluye que cuantificando los beneficios econmicosque se derivan de ese escenario los intercambios se incrementaran a un ritmo del11,5% anual, frente al actual 7%. El documento de la Comisin fue aprobado por elConsejo Europeo de Essen de diciembre de 1994 y fue objeto de rondas denegociacin entre funcionarios de la UE y del Mercosur en el transcurso de 1995,hasta lograr alumbrar un acuerdo innovador, denominado de cuarta generacin,que contempla un nuevo partenariado UE-Mercosur.

    El Acuerdo de Cooperacin Interregional, suscrito en Madrid el 15 de diciembrede 1995, establece el objetivo de reforzar la cooperacin econmica y comercial

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    entre ambos bloques con el objetivo central de acometer una liberalizacinprogresiva y recproca de los intercambios que permita, en una segunda fase,lograr una zona de libre comercio, en cuya materializacin habr que esperar a queel Mercosur madure su condicin de unin aduanera. Este objetivo superior delacuerdo podra alcanzarse a mediados de la prxima dcada y para ello se tendranen cuenta la sensibilidad de ciertos productos.

    A finales de marzo de 1996 en Buenos Aires se aprob el reglamento de laComisin Mixta UE-Mercosur que se reuni por primera vez en junio de 1996 enBruselas. En dicha ocasin se firm un Protocolo de Cooperacin Aduanera entrela UE y el Mercosur. Este acuerdo tiene por objeto agilizar los trmites aduaneros afin de favorecer el intercambio comercial entre los bloques y se perfilan nuevosmbitos de cooperacin. La Comisin Comercial prevista en el acuerdo se reunipor primera vez en marzo de 1997 y defini tres etapas para las negociacionescomerciales. En primer lugar, la realizacin de un diagnstico sobre los intercambiosde bienes entre ambos bloques que ya se ha culminado. En segundo lugar, laaproximacin de posiciones con vistas al ulterior inicio de la liberalizacin de losintercambios a partir de entonces. En tercer lugar, la elaboracin de propuestasconcretas a ser elevadas a la Subcomisin Comercial (reunida por primera vez enBelo Horizonte en noviembre de 1996), a quien deben someter sus informes los tresGrupos de Trabajo creados: el de Bienes, el de Servicios y el de DisciplinasComerciales. A partir de all saldrn mandatos de negociacin y segn lasprevisiones actuales, habr que esperar al ao 2002 o 2003 para que madurenalgunos acuerdos tendientes a liberalizar el comercio interregional.

    El alcance de estos acuerdos hoy aparece incierto. En abril de 1997, el Consejode Ministros de la UE aprob una comunicacin en la cual se recomienda la nosuscripcin por parte de la Unin de nuevos acuerdos de libre comercio,preconizndose por el momento el desarrollo de los acuerdos ya existentes.

    Los intercambios comerciales UE-Mercosur se han duplicado en los ltimosseis aos, pasando de 24.000 millones de dlares en 1990 a 45.400 en 1996. Pero laintensidad de los flujos se ha modificado sustancialmente. Mientras las exportacionesdel Mercosur a la UE crecieron slo un 27,3%, pasando de 17.400 a 22.120 millonesde dlares, las exportaciones de la UE lo hicieron en un 246,5%, pasando de 6.700millones a 23.280 millones de dlares. Ello implica que la UE ha pasado de tener undficit comercial de casi 11.000 millones de dlares en 1990 a tener un supervit dems de 1.000 millones de dlares en 1996. La UE representa en torno al 30% delcomercio exterior del Mercosur y es su primer socio comercial. La UE es el segundo

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    inversor extranjero en la subregin, representando en torno al 35% de la IED. Un75% de las inversiones latinoamericanas de la UE se concentran en la subregin(un 70% en el sector industrial). Los europeos han sido los primeros inversionistasen los procesos de privatizaciones emprendidos en los cuatro pases (totalizandoun 25% del conjunto de los capitales ofrecidos).

    En suma, en poco ms de seis aos las relaciones del Mercosur con la UE hanadquirido un dinamismo y una intensidad inditas para el patrn de vinculacininterregional predominante hasta entonces. Ello permite afirmar que seguir siendouno de los principales polos de atencin latinoamericano en materia de integracinde la Unin, un importante destinatario de la cooperacin ms avanzada y uno delos principales mbitos de realizacin de emprendimientos conjuntos del sectorprivado europeo en regiones emergentes.

    Resulta interesante evidenciar el carcter estratgico de las relaciones comercialesdel Mercosur con la UE que, de acuerdo a algunas estimaciones, supera con crecesel horizonte de crecimiento del comercio que cabe esperar con los pases del Naftaa partir de las negociaciones del Alca. Ello se desprende de un estudio de impactode la Fundacin Getulio Vargas dado a conocer a principios de 1997 y hecho enbase a un escenario experimental de libre comercio para 37 tipos diferentes debienes, que contrasta el impacto sobre las economas argentina y brasilea de unahipottica liberalizacin de los intercambios del Mercosur con ambos bloques.Segn este estudio, en caso de producirse una genuina asociacin comercial UE-Mercosur, el PIB de Argentina crecera un 6,71 % y el de Brasil un 5,05%, mientrasque como consecuencia del Alca, lo hara tan slo en un 0,68% y un 2,08%, respec-tivamente. Por lo que respecta a los trminos de intercambio, el estudio calcula parael primer escenario (zona de libre comercio UE-Mercosur) una mejora del 6,16%para Argentina y un 3,59% para Brasil, mientras que para el segundo (acuerdoAlca) la mejora resultante es de slo 0,34% para Argentina y 1,09% para Brasil.

    En las negociaciones que se espera comenzar a fines de junio prximo en Roentre el Mercousr y la UE en el marco de la Cumbre Presidencial Amrica Latina-Europa uno de los mayores desafos que se enfrentan, adems de que la Comisinobtenga el mandato del Consejo para negociar, es el tema agrcola. El reclamo delMercosur para que se deroguen los subsidios europeos podra costarle a los agri-cultores perdidas anuales de 5 a 15 mil millones de dlares. El tema agrcola en alagenda futura 2000 europea esta siendo enrgicamente tratado al mas alto nivel.Estas negociaciones tienen un nivel prioritario y si se aceleran por una solucin delproblema agrcola podrn afectar negativamente el ritmo del Alca.

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    Estados Unidos representa el socio comercial ms importante de todos lospases del Mercosur en el Hemisferio y el segundo a nivel mundial despus de laUE. Y adems, es el mayor inversor disputndole este puesto a la UE. Mercosurrepresenta para los Estados Unidos el segundo socio en el Hemisferio despus deMxico, le representa un gran mercado potencial y absorbe una gran parte de susexportaciones mundiales y latinoamericanas (20%), cualitativamente muy impor-tante por su alto valor agregado. Por lo que respecta al comercio, cabe sealar quelas exportaciones del Mercosur hacia EE.UU crecieron un 15% en el perodo 1990-96, pasando de 12.230 a 14.100 millones de dlares, mientras las importaciones lohicieron en un 195%, pasando de 7.500 a 22.125 millones de dlares. En materia deinversiones, Estados Unidos acapara el 40% de los flujos de IED.

    En cuanto a las relaciones del otro importante socio del Tlcan, Mxico con elMercosur ellas han sido desde el origen conflictivas y llenas de desencuentros.Marcados por el no cumplimiento del conocido artculo 44 de Aladi que estableceque si un pas da privilegios a un tercero fuera de Aladi, como ha sido en el caso deMxico en el Tlcan, debe generalizar dichas ventajas a los dems miembros de laAsociacin o compensar a sus socios. Las negociaciones no han tenido xitohasta el momento entre otros por el escaso volumen de comercio entre los miembrosdel Mercosur y Mxico, por el diferente nivel de preferencias otorgadas por Mxicoa los pases miembros y por el grado de competencia de las exportaciones mexica-nas a los Estados Unidos con los productos exportados por los miembros deMercosur al mismo mercado.

    La tradicional competencia de Mxico y Brasil en el mercado americano deproductos como jugo de naranja, zapatos y otros se inclin positivamente del ladode Mxico desde la conformacin del Tlcan, siendo mucho menor el impacto nega-tivo para Argentina y Uruguay. En este marco Mxico acelera y mejora las relacio-nes en general a nivel bilateral con estos dos pases, e incluso, en lo comercialArgentina ha recibido algunas compensaciones que provocaron alguna irritacincon su socio mayor. A pesar de algunos escollos el esquema sigue siendo elsostenido por los pases miembros en las relaciones Mercosur- Mxico.

    El la agenda de temas conflictivos de esta relacin, entra el del Alca, ya quemientras Mxico insiste en que son favorables a este proceso, otros opinan que nolo son al menos en el corto plazo y que la red de acuerdos de libre comercio que estepas ha firmado con Chile, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Bolivia y los pases deAmrica Central y que impulsa con otros pases, as como con su iniciada terceraronda de negociaciones entre Mxico y la UE en 1999, en la que se espera resultado

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    en las acuerdos relativos a un tratado de libre comercio antes de fin de ao, confirmanla estrategia de la bilateralidad. Los acuerdos ACE renovados en el marco de laAladi con Argentina hasta el 2001, con Paraguay hasta este ao y Uruguay hastael 2000 tambin lo confirman.

    Mxico mantiene un supervit comercial con la subregin, sin embargo, el co-mercio es escaso en volumen y su cmoda posicin producto de los acuerdosbilaterales fue interrumpida cuando Brasil prcticamente dej sin efecto su acuerdobilateral afectando rpidamente el comercio resultando en 1988 superavitario paraBrasil. A partir de enero se iniciaron los esfuerzos de negociacin entre Brasil yMxico pero esta se vi afectada por la crisis en Brasil.

    Con respecto a las relaciones de Mercosur con el otro socio del Tlcan, Canad,el Tratado de Libre Comercio sigue demorado. El tratado de ser firmado concedetrato nacional y condicin de nacin ms favorecida a cada miembro, lo que eliminarabarreras al comercio e incrementara las inversiones. Brasil es el mayor socio deCanad en el Mercosur pero solo representa un escaso 0,5 % de su comercio totaly muestra hoy indicios a la baja, sin embargo las principales exportaciones crecieronentre 1993 y 1997 52,2 % y las de Brasil en un 151%. Con Argentina en el mismoperodo el incremento de los rubros ms importantes fue ms sustantivo en trmi-nos relativos creciendo esas exportaciones argentinas 124,7% y las canadienses352,4%. Con Amrica Latina es el 2% y con USA el 82% de sus exportaciones en1997 (Documentos Sela 1998).

    El inters de Canad es por lo tanto relativo e indirecto en el comercio con lasubregin. Estados Unidos exporta 20% de su comercio a Amrica Latina, entoncesuna crtica situacin en el Mercosur afectara en forma tangencial su comercio consu socio ms cercano. Desde la perspectiva de las inversiones la presenciacanadiense se ha triplicado en los ltimos aos y se han diversificado al sectorminero, telecomunicaciones, bienes de capital, motores de aeronaves yembarcaciones as como minera y equipos y servicios relacionados con la proteccindel medio ambiente, presentndose como rubros muy promisorios para este pas enla subregin.

    El gobierno del Primer ministro Chrtien ha intentado distanciarse en su polticaexterior de su vecino estadounidense, no solamente con respecto a Cuba en el quees un importante inversor y exportador y comprador. En sus visitas a los principalespases del Mercosur realizado durante 1998 y en todos los foros del los 90 haintentado modificar su identidad identificada tradicionalmente con la polticanorteamericana y orientada comercialmente hacia Europa, Asia y Estados Unidos.

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    Canad ha logrado en poco tiempo forjarse una identidad propia afirmada por unapoltica destinada a expandir unilateralmente su presencia econmica en AmricaLatina. En el Marco de la OMC Canad comparte con los pases del Mercosur lasmismas tesis en el captulo agrcola y participa en el Grupo Cairns. Canad presideestratgicamente la primera ronda de negociaciones del Alca y la prxima cumbrese realizar en este pas.

    En junio de 1995 comenzaron las negociaciones para la liberalizacin del comer-cio entre ambos bloques, aunque de hecho en los ltimos dos aos las relacionesMercosur-Tlcan se han canalizado a travs de las negociaciones que tienen lugaren el marco del Area de Libre Comercio de las Amricas (Alca). En los tres primerosaos del Mercosur, la expectativa de ampliacin a corto plazo del Tlcan a pasessudamericanos seleccionados produjo disensiones entre los dos grandes socios.

    Mientras Argentina realiz esfuerzos en dicha direccin, Brasil mostr supreferencia en ampliar el Mercosur al resto de los pases sudamericanos,proponiendo, a fines de 1993 la constitucin en el plazo de diez aos de un rea deLibre Comercio Sudamericana (Alcsa), proyecto que si bien no prosper en lasmodalidades y en los plazos previstos por la Cancillera brasilea, puede afirmarseque acta como referente de la negociacin de una Zona de Libre Comercio entre elMercosur y la CAN (Comunidad Andina de Naciones), iniciada en 1996 ytericamente sustanciada en el Acuerdo suscrito en Buenos Aires en abril de 1998,pero cuyo calendario voluntarista de realizacin est sufriendo algunos escollos.

    Un bloque mayor que d contrapeso para equilibrar posiciones, aunque seams poltico que econmico en las negociaciones hemisfricas tendra efectospositivos para los dos subbloques. Ello es percibido, en ocasiones, como unamaniobra de Brasil para utilizar un frente de pases a su favor en las negociacioneshemisfricas.

    Entre otros problemas en las negociaciones, ms de orden comercial, se puedesubrayar la complejidad tcnica de acordar, consolidar, armonizar o alterar laspreferencias existentes entre cada uno de los cuatro pases del Mercosur y cadauno de los cinco pases de la CAN, disimilitud de los enfoques y posturas deambos bloques, discrepancias en el interior de cada bloque sobre los objetivos detipo comercial y de otros rdenes que animan la estrategia de constitucin de unazona de libre comercio bloque a bloque, disciplinas y tratamientos internos dismilesal interior de cada bloque a los pases de menos desarrollo relativo. Uruguay yParaguay en el Mercosur tienen algunos plazos adicionales de gracia para laadopcin de determinadas polticas del bloque, en tanto Ecuador y Bolivia, pas

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    este ltimo cuyo status se torna ms complejo al ser pas asociado del Mercosur,tienen decididamente prerrogativas y trato nacional a determinados sectores.

    Los ritmos de aceleracin o desaceleracin en las negociaciones de los dossubloques parecen estar estrechamente relacionados con los ritmos del Alca, loque en si no es positivo ya que el factor tiempo es clave para fortalecer los lazos ytener un frente comn ms slido basado en interdependencias econmicascomerciales ms estrechas que las actuales.

    Los trabajos en el mbito tcnico y ministerial del Alca tras la Cumbre de lasAmricas de diciembre de 1994 se desarrollaron en un ambiente internacional me-nos favorable a las tendencias de regionalizacin. Las conclusiones relativamenteexitosas de la Ronda Uruguay del Gatt alientan lo multilateral, se presentandificultades de la UE en su profundizacin, el Congreso de Estados Unidos rechazael fast track y el dficit con el comercio con Mxico se empieza a notar. El objetivode crear una zona de libre comercio americana se mantuvo y comenzaron en 1995.Se crearon 11 grupos de trabajo posteriormente ampliados a cuatro grupos con-sultivos adicionales y se mantuvieron reuniones preparatorias de alto nivel enDenver en 1995, en Cartagena de Indias en 1996 y en Belo Horizonte (Brasil) en 1997para despus dar el puntapi inicial a las negociaciones en la II Cumbre de lasAmricas celebrada en Santiago de Chile en abril de 1998 que comenzaron formal-mente en septiembre de este ao en Miami.

    Resulta de inters detenerse en la reunin de Belo Horizonte, ya que ella resultatrascendental no slo por los acuerdos que permite alcanzar de cara a la II reuninCumbre del Alca la celebrada en Santiago de Chile sino por el alto grado deconsenso que consigue cristalizar entre los pases del Mercosur en materia deposicin negociadora comn y unvoca. De acuerdo a lo trascendido pblicamentey recogido a travs de contactos con algunos de los funcionarios participantes,Belo Horizonte simboliza para el Mercosur un hito en la consecucin de una nicavoz a travs de una representacin unitaria de defensa de los intereses del Mercosuren la negociacin del Alca, a saber, la firme postura favorable a que la Zona de LibreComercio Americana deber ser el resultado de la convergencia de mltiples es-quemas e iniciativas subregionales pre-existentes y el principio fundamental deque la prioridad de los pases miembros del bloque es la consolidacin del Mercosurel cual en ningn caso debe verse debilitado o diluido por los acuerdos que el Alcapuede alcanzar.

    Puede afirmarse de que a partir de 1996 con la firma de los acuerdos de asociacincon Chile y con Bolivia y en particular a partir de la reunin de Belo Horizonte de

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    1997 el Mercosur gana en madurez y proyeccin como bloque en la gestin ydeterminacin con que maneja unitariamente sus polticas exteriores. Esta dimensinse recordar es formalmente consagrada en el Protocolo de Ouro Preto de diciembrede 1994 con la asuncin de personalidad jurdica plena por parte del Mercosur,primera reforma de gran envergadura del Tratado fundacional del Mercosur de1991 (Por su articulacin Interna del Arancel Externo Comn y su poltica comerciancomn an imperfecta o incompleta).

    Esta articulacin externa cobra mayor cuerpo no slo en la gimnasia de dilogo,negociacin y culminacin de acuerdos de cooperacin y de libre comercio delMercosur con otros bloques econmicos (la Unin Europea, el Tlcan, la ComunidadAndina, el Mercado Comn Centroamericano, los pases del CER (Australia y NuevaZelanda) y Japn.; sino que se refuerza a partir de las respuestas a las propias crisisinternas. Los sucesos que como es de dominio pblico amenazaron la estabilidaddemocrtica de Paraguay a partir de abril de 1996 vienen tambin a dar mayor fuerzaal compromiso democrtico del Mercosur (Mandato de San Luis de 1996, refrendadoa mediados de 1998 en Ushuaia con plena fuerza jurdica) y a fortalecer los mecanis-mos de coordinacin poltica y de temas de seguridad a partir de 1996 en el denomi-nado Mecanismo de Concertacin Poltica del Mercosur o Mercosur Poltico.

    El principal acuerdo alcanzado hasta el momento en el marco del Alca (refrendadoen las reuniones mantenidas este ao por el Comit de Negociaciones Comercialesdel Alca en febrero en San Jos de Costa Rica y a mediados de ao en BuenosAires) reside en que el acuerdo constitutivo del Alca d lugar a un singleundertaking. Es decir un tratado internacional que comprender todos y cada unode los temas en discusin por los grupos de trabajo que las partes debern aceptaren su totalidad. Se rechaza por tanto el enfoque de un early harvest (cosechatemprana) preconizado por Estados Unidos y que consiste en sancionar y ejecutaraquellos acuerdos previos o interinos que se vayan alcanzando en determinadasreas. Ello sin perjuicio de que conforme a lo acordado en Miami, a propuestaargentina, los pases asuman el compromiso de avanzar sustancialmente en lanegociacin hacia el ao 2002.

    Asimismo, se plantea tambin fijar un calendario preciso para la eliminacin delas barreras no arancelarias y acordar la elaboracin de un inventario de prcticasdistorsionantes tales como el recurso a los crditos de exportacin en este mbito.Los pases del Mercosur han dejado claramente de manifiesto que no aceptaranque ningn sector quedara excluido de las negociaciones y han defendido que lanormativa que se apruebe en mbitos tales como antidumping o normas sanitarias

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    o fitosanitarias sean reglas acordadas dentro del Alca y en ningn caso se acepteel recurso a leyes nacionales como ha hecho en alguna ocasin Estados Unidos. Serechaza asimismo el recurso a legislaciones sobre subsidios y dumping como co-bertura a la imposicin de barreras para-arancelarias en velada advertencia al usohabitual de este instrumento por Estados Unidos.

    Los pases del bloque fijaron su posicin sobre nuevos puntos de la agendanegociadora con ocasin de la reunin del Comit de Negociaciones Comercialesdel Alca celebrada en Buenos Aires en junio de 1998. All el Mercosur expuso suposicin comn sobre la prctica totalidad de los temas de la agenda: poltica decompetencia; subsidios, antidumping y derechos compensatorios, acceso a mer-cados, servicios, compras gubernamentales, propiedad intelectual y solucin decontroversias.

    La dinmica del Alca, con desarrollos an inciertos en tanto el Congresoestadounidense no conceda la facultad de negociacin rpida al Presidente paranegociar acuerdos comerciales, hecho que no se producir al menos tras larenovacin parcial efectiva del Congreso. A principios de 1999, se ha acentuado elfactor acelerador de la armonizacin de polticas entre los socios. Ello es especial-mente notorio en el mbito de servicios y compras gubernamentales. Pero es parti-cularmente visible en su impacto sobre la adopcin de posturas negociadorascomunes del bloque ante el exterior. El Mercosur ha rechazado la oferta negociado-ra de Estados Unidos consistente en impulsar desde un inicio la desgravacinarancelaria, descartando negociaciones paralelas y promoviendo una negociacinprioritaria sobre temas tales como facilitacin de las condiciones de acceso para lainversin extranjera y otras reas nuevas de la OMC, como comercio de servicios,compras gubernamentales, propiedad intelectual, patentes, medio ambiente ydumping laboral. Ante esta pretensin, el Mercosur propone una negociacinescalonada y paso a paso en fases que dificult en primer instancia el entendimientocon Estados Unidos ms favorable a la simultaneidad.

    Los diferentes estilos o tcnicas de los negociadores entre Estados Unidos yAmrica Latina han sido en muchas oacasiones causas de desentendimiento (Tortora1999). Mientras que los primeros definen su negociacin en funcin de temas y ensegundo lugar en funcin de socios o foros econmicos, los segundos en cambiose orientan en general a proceder de la manera inversa, es decir que definen suposicin en funcin del foro o de la contraparte y luego los objetivos en el tema anegociar. A los Estados Unidos este estilo le permite avanzar en sus negociacionesen espiral. Por este estilo, logra que una posicin negociadora obtenida en una

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    instancia bilateral o multilateral, la proponga luego como piso y techo de cadanegociacin siguiente, y as, sucesivamente continua subiendo el piso y el techo.Adems cuando est logrando sus objetivos, le agrega en ocasiones como en elTlcan, nuevos temas.

    En el Alca su percepcin es que este est por encima de las normas de aperturacomercial global (bienes y servicios) acordados en la Ronda Uruguay, por encimadel Tlcan, y al menos al mismo nivel de lo previsto en la CAN y el Mercosur. Es eneste orden de ideas que Manuela Tortora sostiene que, algn da el Alca pasara aser una referencia para las negociaciones con los pases asiticos y luego en elmbito multilateral de la OMC. El carcter preferencial que pudiera significar el Alcatendera a reducirse a medida que se finalizan acuerdos con otras regiones.

    Las reuniones de Ministros de comercio y del Foro Empresarial de las Amricasa mediados de mayo de 1997 en Belo Horizonte, marcaron la conclusin del ciclobrasileo en el proceso de negociacin del Area de Libre Comercio de las Amri-cas (Alca).

    El evento fue ampliamente divulgado por la prensa del Mercosur, con nfasis enlas divergencias entre la posicin del bloque y las propuestas de los EstadosUnidos. Sin embargo, una evaluacin equilibrada de las reuniones sugiere que elproceso de negociacin alcanz avances significativos en las cuestiones esencialesy que hasta las divergencias y conflictos pueden estar ofreciendo una contribucina la construccin de mayores convergencias y nuevos espacios de cooperacinfundamentales en un proceso de construccin de largo aliento como es el Alca.

    En Belo Horizonte fueron ratificadas las convergencias alcanzadas en lasreuniones anteriores, definiendo una trayectoria de construccin del Alca queatiende, en sus principios y objetivos, los intereses del Mercosur. La prominenciadel Alca entre los acuerdos de integracin existentes en el Continente fue afirmadaexplcitamente, al admitir su coexistencia con los dems acuerdos, en la medidaque los derechos y obligaciones, asumidos en estos acuerdos estn previstos, ono, en los derechos y obligaciones del Alca, o bien los sobrepasen (DeclaracinMinisterial de Belo Horizonte).

    La mayor contribucin de la reunin de Belo Horizonte y del ciclo brasileode las negociaciones para la construccin del Alca fue la afirmacin, por el Mercosur,que el Alca no puede ser el resultado de una iniciativa unilateral (de los EstadosUnidos) y que la lgica de la integracin debe ser regida, no por la adhesin de lospases de Amrica Latina a una iniciativa de esta naturaleza, sino por la negociacin

    Mercosur-Tlcan-UE: tringulo atlntico o tringulo de las Bermudas

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    entre pases y bloques con intereses convergentes y divergentes. Varios analistasnorteamericanos, entre ellos Henry Kissinger, parecen haber comprendido esto, alresaltar que el desafo para la poltica de los Estados Unidos es tratar con elMercosur como un componente vital para la estructura del Hemisferio Occidentaly que la construccin del Alca exige una alteracin de algunos mtodos y posturastradicionales en las relaciones con los Estados Unidos con Amrica Latina.

    La reunin ministerial de Belo Horizonte fue marcada por una retrica de conflictoy divergencias entre los Estados Unidos y Brasil, pero en la prctica, una vez msratific las importantes convergencias alcanzadas.

    Cuatro puntos de convergencia valen la pena subrayar:

    Primero, en una definicin ms precisa de la fecha de inicio de lasnegociaciones, los Ministros concuerdam que deberan ser iniciadas en Santi-ago, en abril de 1998 y recomendamos a los Jefes de Estado y de Gobierno quelo hagan en aquella oportunidad. Aunque sta no sea una afirmacin taxativa,la frmula usada deja poco margen de duda respecto de la fecha de inicio delas negociaciones. Para ellos, los Ministros de Comercio de los pases del Con-tinente formularn, en la reunin de San Jos de Costa Rica, en marzo de 1998cmo se proceder a las negociaciones, incluyendo aspectos tales como susobjetivos, enfoques, estructura y localizacin.

    Segundo, en la definicin de estructuras organizacionales de transicinentre la fase de pre-negociacin y la etapa negociadora, los Viceministros tendrntres reuniones en Costa Rica, para preparar el encuentro ministerial de marzode 1998, antecesor de la Cumbre presidencial de Santiago en abril. Por otro lado,los viceministros pasan a constituir un Comit Preparatorio coordinado y dirigiendolas actividades de los Grupos de Trabajo y recomendando a los Ministros elmodo de reconfigurar los Grupos de Trabajo en grupos de negociacin.

    Tercero, la reafirmacin de las necesidades especficas de las economas me-nores, en trminos de polticas internas adecuadas, asistencia tcnica ycooperacin, a fin de facilitar su participacin efectiva en el proceso del Alca.

    Cuarto, en la calificacin otorgada a la coexistencia del Alca con los acuerdosbilaterales y subregionales entre pases del Continente. En tanto prevalezca elprincipio de single undertaking como modelo de adhesin al Acuerdo, estacoexistencia ser posible en la medida que los derechos y obligaciones bajotales acuerdos no estn previstos o excedan los derechos y obligaciones delAlca.

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    Evolucin y desarrollo de las negociaciones

    En Estados Unidos, las resistencias al Alca asumen sobre todo la forma depresiones para la inclusin de los temas ambientales y laborales en la agenda denegociaciones, con vistas a una upward harmonization de las normas vigentes enAmrica Latina. En Brasil las restricciones involucran esencialmente la negociacinde acceso a mercados, tomando en cuenta las fragilidades estructurales de laindustria reveladas por la liberalizacin comercial.

    En el Plan de Accin aprobado en la Cumbre de Miami, adems de fijar para elao 2005 la fecha para la conclusin de las negociaciones, los Jefes de Estado delContinente admitieron conforme lo expresado anteriormente, que el proceso delAlca avanzara en dos vas y establecieron un cronograma de reuniones paraacompaar el programa de trabajo definido.

    En Denver, en junio de 1995, los Ministros de Comercio reafirmaron la coherenciadel Alca con las reglas de la OMC y con los principios del regionalismo abierto. Secrearon siete Grupos de Trabajo, previndose el establecimiento de otros cuatro enla reunin de Cartagena (marzo 1996).

    La integracin en dos vas, definida desde Miami, resguardaba los intereses delos pases del Mercosur involucrados en un proyecto de unin aduanera, perotambin preservaba para los Estados Unidos la viabilidad de la estrategia deextensin del Tlcan, inclusive como elemento de presin durante el proceso nego-ciador.

    En la reunin viceministerial de Florianpolis, por iniciativa del Mercosur, seabri el debate sobre el proceso de negociacin a concluirse en el ao 2005. Deacuerdo con la propuesta del Mercosur, el proceso de negociacin sera conducidoen tres etapas sucesivas, vinculndose indisociablemente un conjunto de temas acada una de ellas.

    As, en la primera etapa se buscara la concrecin de acuerdos de facilitacin denegocios, en campos tales como procedimientos aduaneros, medidas sanitarias,etc. En la segunda etapa se incluiran temas cuya negociacin exigiese ms queacuerdos de facilitacin de negocios, sin implicar cambios de concesiones en tr-minos de acceso a mercado.

    Estas estaran reservadas a la tercera etapa a iniciarse en el ao 2003. Inaugura-da la discusin en torno del proceso de negociaciones, se agregaron cincopropuestas ms a la del Mercosur durante las reuniones de Recife (febrero de 1997)y Ro de Janeiro (abril de 1997): las de los Estados Unidos, Canad, Caricom, GrupoAndino y Chile.

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    Las propuestas del Mercosur prevean negociaciones en tres etapas y dos en elcaso de los Estados Unidos. Posteriormente a la reunin de Recife, los EstadosUnidos adoptaron el modelo de negociaciones simultnea de todos los temas.Como fue expresado, el cuadro que se consolid en vsperas de la reunin de BeloHorizonte presentaba algunas importantes divergencias y convergencias:

    En el plano de las divergencias, la ms importante opona la propuesta del Mercosur atodas las dems e involucraba el ritmo y la secuencia de las negociaciones. Por un lado, elMercosur defenda que la Cumbre presidencial, prevista para abril de 1998 en Santiago,marcara el anuncio del lanzamiento de las negociaciones, mientras que, en las demspropuestas, este evento establecera el inicio efectivo de las negociaciones. Por otro lado,solamente la propuesta del Mercosur prevea negociaciones por etapas, vinculando eltratamiento de ciertos temas a determinadas etapas. Todas las dems propuestas defendanel tratamiento simultneo de todas las reas de negociaciones (Veiga 1997);

    Menos explcita, pero tambin importante, es la divergencia entre las propuestasnorteamericanas (Estados Unidos y Canad) y la del Mercosur, en cuanto al nivel dealcance del Acuerdo: mientras que los primeros identifican el montaje de arregloscomerciales y de disciplinas hemisfricas al establecimiento de normas OMC-plus, elMercosur rechaza una adhesin general a este tipo de compromiso;

    Finalmente, la inclusin de temas laborales y ambientales en la agenda hemisfrica,propuesta por los Estados Unidos, rechazada por el Mercosur, que condiciona la inclusinde nuevos temas a la comprobacin de su vinculacin al comercio y a la maduracin desu tratamiento en el plano multilateral.

    A las convergencias ya alcanzadas en las reuniones anteriores, el ciclobrasileo de negociaciones agreg, hasta la reunin ministerial de Belo Horizonte:

    La admisin de la necesidad de una estructura de soporte permanente a las negociaciones,an cuando hubiese divergencia en cuanto a las funciones especficas y a la organizacinde dicha estructura; y

    El consenso sobre la importancia de la participacin del sector empresarial en el procesode negociacin, marcada por la intensa movilizacin privada en torno de la preparacin dela reunin de Belo Horizonte.

    Balance y perspectivas de las negociaciones del Alca

    En lo que va del proceso del Alca se lograron producir un conjunto importantede convergencias sobre puntos fundamentales de negociacin. Ms all y a pesarde las resistencias domsticas (principalmente en los Estados Unidos y Brasil) elproceso muestra seales crecientes de irrevesibilidad y la intensa agenda de

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    negociaciones intergubernamentales y de reuniones empresariales asegura unapermanente movilizacin de los agentes pblicos y privados en torno del Alca.

    Aunque el componente conflictivo, presente en toda negociacin, sigue influ-enciando las posiciones de los Estados Unidos y de Brasil en relacin al Alca msde lo que sera deseable, la evolucin reciente del proceso muestra expectativasoptimistas en relacin a la despolarizacin de las negociaciones y un nfasiscreciente en la dimensin cooperativa en las futuras discusiones.

    Por lo menos tres factores contribuyen para convalidar estas expectativas:

    La participacin crecientemente activa de pases, como Canad y Chile y de grupos depases como el Caricom y la Comunidad Andina, amplan la calidad de los actores relevantesen las discusiones intergubernamentales; ya que estos dos grupos actan cada uno, cadavez ms como bloque con voz propia en las negoicaciones.

    La importancia cada vez mayor de las propuestas y de las negociaciones del sectorprivado, caracterizadas por un elevado grado de convergencia; y

    Los efectos que la propia dinmica de negociaciones complejas y multi-temticas generansobre la formacin de las posiciones nacionales y de coaliciones entre pases y bloques,induciendo la aparicin de diversas posiciones nacionales dentro de cada pas y decoaliciones temticas y sectoriales entre pases y bloques.

    Otro factor de cambio de las negociaciones es el agregado de un nuevo actorque ya ha surgido en las negociaciones, la Sociedad Civil. Su forma de participaciny representatividad no ha sido definida y depender de la forma en que loinstrumenten los gobiernos para que se transforme en un factor de dinamismo yfacilitador o obstaculizador o de rechazo al proceso (Salazar 1998).

    La convergencia de estos tres factores tiende a crear un cuadro favorable a lasuperacin de situaciones de impasse y de polarizacin, tpicas de procesos nego-ciadores donde existen pocos actores relevantes.

    El mapeo de los incentivos y costos potenciales de participacin del Mercosuren el Alca y la identificacin de los factores que pueden influir en el balance final deganancias y prdidas resultante del acuerdo permiten una evaluacin de los resul-tados provisorios y de las perspectivas de las negociaciones del Alca para elMercosur.

    Dos verificaciones autorizan esta evaluacin:

    Hasta el momento, las convergencias obtenidas esbozan una trayectoria deconstruccin del Alca que atiende a los intereses del Mercosur. La consistenciacon las reglas de la OMC y el principio del regionalismo abierto, la posibilidad de

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    negociar en grupo y de hacer del Mercosur uno de los building blocks del Alca, ascomo la adopcin del single undertaking, no solamente como modelo de adhesinal acuerdo, sino tambin como principios de generacin de un balance equilibradode deberes y obligaciones entre los pases, son avances que distancian el procesode la construccin del Alca de las propuestas de creacin del mercado hemisfricopor extensin del Tlcan.

    Por los menos tericamente, esta propuesta reduce los riesgos de desvo decomercio e inversin en detrimento del Mercosur y atena la amenaza dediscriminacin contra pases extra-Alca. Estas conquistas no son, todava,irreversibles. La concesin del fast track por el Congreso al Ejecutivo de los Esta-dos Unidos puede resucitar el modelo de extensin del Tlcan, particularmente sise mantuviera el impasse entre los Estados Unidos y el Mercosur sobre la secuenciade las negociaciones. Por otro lado, solamente la puntualizacin de normascomerciales y de inversin, ndices de contenido y reglas de origen permitir con-firmar la inexistencia de una faceta anti-terceros pases en el acuerdo hemisfrico.

    Las perspectivas de la posicin negociadora del Mercosur en el Alca estarancondicionadas por la capacidad del bloque para contribuir a la superacin de losimpasses remanentes en la fase pre-negociadora.

    La posicin negociadora del Mercosur tiene como trasfondo una dobleverificacin: los pases del bloque son global traders y por lo tanto, la asociacinpreferencial con los Estados Unidos no se caracteriza como una integracin natu-ral entre pases con elevado grado de interdependencia econmica. Adems, losriesgos de la integracin son elevados en funcin de la acentuada asimetra entrelas economas potencialmente involucradas.

    Es importante resaltar que la percepcin de costos y beneficios que organiza lallamada posicin Mercosur est supeditada ampliamente a la visin dominanteen el gobierno brasileo acerca del proyecto Alca. El punto fuerte no contingenteen la posicin del Mercosur es su poder de negociacin en este proceso, dada laimportancia del bloque dentro de Amrica Latina como mercado de destino de lasexportaciones e inversin externa de los Estados Unidos y la elevada participacindel PBI del bloque en el total de Amrica Latina.

    Sin embargo, tambin las fortalezas y fragilidades de las posiciones denegociacin tienen un componente contingente. En este caso, el Mercosur tieneentre los puntos fuertes de su posicin negociadora, la legitimidad poltica quedisfruta la postura de cautela de los gobiernos en relacin al ritmo y a la secuencia

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    de las negociaciones, teniendo en vista el apoyo recibido de las asociacionesempresariales y de los sindicatos de trabajadores de la subregin, en Belo Hori-zonte.

    Por lo que respecta al comercio entre el Mercosur y Estados Unidos, cabesealar que las exportaciones del Mercosur hacia EE.UU crecieron un 20% en elperodo 1990-97, pasando de 9.600 a 11.500 millones de dlares, mientras lasimportaciones lo hicieron en un 275%, pasando de 5.600 a 21.150 millones de dla-res. En materia de inversiones, Estados Unidos acapara el 40% de los flujos de IED.

    Estados Unidos acumul en 1997 un supervit superior a los 8.000 millones dedlares frente al Mercosur lo cual es altamente significativo mientras su dficitcomercial global alcanzaba su mayor pico en la dcada de los 90 con 113.700 millonesde dlares. Ello tiene como correlato una prdida de porcin del mercado en Esta-dos Unidos de los dos socios mayores del Mercosur. Las exportaciones argentinasa Estados Unidos pasaron de representar un 13,8% del total en 1990 a un 7,8% en1997 y en el caso de Brasil pas del 24,6% al 17,5%. Asimismo, Estados Unidos seconverta en el primer inversor extranjero en Argentina superando a la UE con el36% del total.

    Proyecciones y estudios coinciden en que Amrica Latina ser en el 2010-2020ms importante para los Estados Unidos como mercado que Europa y Japn. Porotra parte, se puede apreciar como las exportaciones Europeas en esta dcadacrecieron y pasaron de ser deficitarias a tener supervit con Amrica Latina, perono crecieron al acelerado ritmo que las de Estados Unidos. Segn fuentes oficiales,en el Ao 2010 las exportaciones de Estados Unidos a la regin se duplicaran envalores reales a los de mediados de los noventa y excederan el conjunto de ventasa Europa y Japn (Informe de Irela 1997).

    El incentivo representado por la ampliacin, sobre bases estables, del acceso almercado de los Estados Unidos merece en el caso del Mercosur, dos calificaciones:

    Por un lado, los pases del Mercosur, con la excepcin de Paraguay son como seha mencionado global traders, o sea tienen importantes relaciones comerciales condiferentes regiones del mundo. En este sentido, para ninguno de ellos los EstadosUnidos son un socio comercial natural y la mejora de las condiciones de accesoal mercado de ese pas difcilmente generara significativos impactos inmediatossobre las exportaciones globales del Mercosur. Por lo tanto, la intensidad de esteincentivo no debe ser sobrestimada, en el caso del Mercosur, principalmente en lamedida que exista en el horizonte la perspectiva de nuevas negociaciones

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    multilaterales, que desde el punto de vista de pases global traders debilitara larationale para acuerdos regionales.

    Por otro lado, las exportaciones de los pases del Mercosur para los EstadosUnidos especialmente las de Argentina y Brasil, son intensivas en manufacturascomparativamente a los patrones de ventas para la Unin Europea y Asia. Lamejora de las condiciones de acceso al mercado de los Estados Unidos beneficiarlos sectores productores de manufacturados y podra incentivar la expansin delcomercio intra-industrial entre el Mercosur y los Estados Unidos. En este sentidola intensidad de este incentivo para los pases del Mercosur tampoco debera sersubestimada.

    A modo de conclusin: Perspectivas

    En el actual contexto de turbulencias financieras y de otro orden podramosafirmar que:

    la crisis en el Sudeste asitico, que an no ha terminado, tiene efectos visibles en el frenoa algunas iniciativas de liberalizacin y de integracin en y con la regin (ver como botnde muestra las abiertas discrepancias que se exhibieron en la cumbre de la Apec celebradaen Kuala Lumpur entre algunos pases asiticos y americanos) y la renuencia de Japn aatender las exigencias de apertura de su mercado agrcola, entre otras disensiones;

    la prolongada incertidumbre que pesa sobre la restauracin de la estabilidad financieray la credibilidad internacional de Brasil como pas centro del contagio de la crisis rusa enAmrica del Sur y en particular en el Mercosur;

    la hecatombe climatolgica que se ha abatido sobre Amrica Central, que entre otrosefectos, podr desviar la atencin tcnica y financiera de gran parte de los organismosmultilaterales (en particular el BID) asociados a la formulacin y apoyo a la negociacindel Alca, al margen de comprometer la continuidad de los pases centroamericanas en laparticipacin al mismo ritmo que los restantes pases americanos en la negociacin delAlca.

    Puede preverse, por consiguiente, un cierto parn en los meses prximos de ladinmica de progresin de los acuerdos comerciales a escala planetaria, con lanica excepcin hasta el momento de la Unin Europea que entra en su UninMonetaria profundizando su integracin hacia adentro pero como lo demuestran lacomplejidad de las negociaciones sobre la agenda 2000, la crisis de la ComisinEuropea y la guerra en los Balcanes puede demorar su ampliacin hacia fuera.

    En todo caso, la dinmica de multilateralizacin y de profundizacin de losacuerdos comerciales recuperar su fuerza en cuanto queden conjuradas las actualesinestabilidades.

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    El 99 se presenta como un ao complejo e intenso en el numero de encuentrosde los negociadores en el Alca pero no se esperan resultados muy significativos.Adems de los efectos negativos de la crisis de Brasil en el primer semestre del ao,varios factores apuntan a visualizar una perspectiva poco alentadora.

    En primer lugar, el Alca del segundo semestre que expondr sus resultados enla reunin de ministros de comercio en octubre en Canad estar muy condiciona-da por los resultados de la reunin Ministerial de la OMC de noviembre donde sefijarn las futuras pautas de negociacin en las nuevas rondas agrcolas y deservicios y una posible ronda ms amplia conocida como la Ronda del Milenio.

    En segundo lugar, en el segundo semestre del 99 y hasta pasando el primersemestre del ao 2000 la actividad decisional hacia adentro y hacia afuera en elMercosur se reducir drsticamente por la situacin pre y post electorales en lamayora de sus miembros incrementando, las inseguridades provocadas por lacrisis de Brasil y el Paraguay y comprometiendo el rumbo futuro. En este contextoser difcil que el Mercosur contine fuertemente disciplinado hacia afuera como loha demostrando desde Belo Horizonte. Si aflora algn conflicto entre los dos gran-des o entre los menos grandes, o los efectos de la crisis agrava la cohesin podraverse afectado el proceso de integracin dando impulso a mayor bilateralidad.

    La Comunidad Andina y Mercosur en sus iniciales negociaciones de principiode ao no fueron esperanzadoras y no se espera grandes progresos antes de fin deao y no se vislumbra un fortalecimiento del bloque de Amrica del Sur en lasnegociaciones del Alca.

    En Europa la agenda 2000, que se compromete a acordar a mas tardar a fi-nes de 1999 acuerdos tendientes a efectivizar la ampliacin de la UE hacia elEste incluyendo sies pases nuevos antes del 2005, en una primer etapa y poneren marcha el nuevo marca financiero presupuestario para el periodo 2000-2006que incluye revisiones importantes de polticas como la agrcola que han pro-vocado controversias importantes. Esta importante agenda sumado a los te-mas relativos al euro y las cuestiones internas producto de desencuentrosinterinstitucionales y un cercano cambio de las autoridades colegiadas de laComisin, mantendr este proceso con limitada vitalidad hacia fuera y tendrposiblemente un efecto atenuador en las decisiones y proyectos que se quieranimplementar en las relaciones Mercosur-Unin Europea, Mxico-UE, en las msprogramticas de la cumbre eurolatinoamericana de Ro y as como en las rela-ciones transatlnticas Estados Unidos- Europa lanzadas en 1998.

    Mercosur-Tlcan-UE: tringulo atlntico o tringulo de las Bermudas

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    En el Tlcan, hacia adentro en 1999 continuaran acelerndose el ritmo de losprogramas de desgravacin arancelarias iniciados el ano anterior, sin embargo ensu desarrollo hacia afuera no se espera el ingreso de nuevos miembros ninegociaciones entre bloques antes que termine el siglo, dada las dificultades enobtener la va rpida para la administracin Clincton absorbida en parte por unprematuro clima pre electoral.

    El ritmo de los acuerdos bilaterales de libre comercio continuaran con el ritmoactual fortaleciendo la telaraa de acuerdos bilaterales y convergiendo y facilitan-do el comercio a nivel hemisfrico a pesar de esta conyuntura, la integracin mltipley simultanea continuar en el prximo siglo como parte de una dinmica globaldesordenada.

    La dinmica inter-temporal y secuencial gravitar sobre la marcha de los indi-tos acuerdos de comercio Norte-Sur o diagonales (UE-Mercosur; Tlcan-Mercosura travs del Alca, Apec). El ritmo diferenciado de consecucin de los acuerdos,depender sin duda de una multiplicidad de factores: mayor sintona poltica y depolticas, gestin de los contenciosos inter e intra-regionales en forma directa o atravs de las nuevas disciplinas de la OMC, comportamiento de la inversin y delas diferentes regionalidades de origen de las multinacionales ms dinmicas. Ellanzamiento del euro constituye un nuevo desafo en el prximo siglo para la carreraregional a escala planetaria en el tejido de las alianzas comerciales y financieras yya se puede apreciar un importante debate sobre las monedas nicas o la dolarizacionen todos los regionalismos.

    Es en el marco de esta nueva dinmica mundial que se esta gestando al inicio delprximo siglo que un Tringulo Atlntico, Mercosur Ampliado o Alcsa, Amricadel Norte y Europa podra competir con el alicado Tringulo Asia Pacfico, Amri-ca de Apec.

    Numerosos acontecimientos ya empiezan a demostrar la valides de estahipotesis. Las nuevas Cumbres presidenciales y los renovados dialogos no nacenpor acto espontaneo sino en el marco de una creciente competencia entre regiones.Cumbres Hemisfricas, Cumbre Eurolatinoamerica, Cumbre Asia pacfico, CumbreEuro-asitica. Estas reflejan movimientos de los bloques, alianzas y otrasarticulaciones de un mundo multipolar en formacin pero en el que aun, algunospolos son ms centrales que otros.

    Las ideas de trilateralidad que primaba en los 70 y 80 entre Estados Unidos,Europa y Japn como ejes del poder mundial en un contexto de conflictos Norte-

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    Sur y Este-Oeste han cambiado radicalmente en los 90. Los bloques mas o menosdefinidos han sustituido esa ya vieja lectura y las alianzas entre estos bloques enrelaciones horizontales, verticales y diagonales pasan a ocupar un lugar funda-mental dada la escala planetaria de los acontecimientos econmicos, financieros,polticos y de seguridad.

    Varios tringulos de distinta intensidad parecen reemplazar la trilateralidadpasada:

    Por un lado, Europa juega sus diagonales con Asia, y Amrica Latina sin dejarde lado su lado Atlntico con Estados Unidos. Estados Unidos juega sus diagonalescon el Asia Pacfico y Amrica Latina sin dejar de lado su lado Atlntico conEuropa. Y Amrica Latina con Estados Unidos y Europa sin dejar de lado su ladoAsia Pacfico.

    Consideraciones como estas, despiertan interrogantes sobre como ser el ordeninternacional del siglo XXI y las perspectivas de competencia y cooperacin, dedivergencias y convergencias. En este heterogneo escenario mundial el tringuloAtlntico2 entre Amrica Latina, Norteamrica y Europa se presenta en trminosrelativos homogneo y con una red de acuerdos ya existentes y de futuro prximoque construyen grandes avenidas y un entramado de gran solides. Un mercadofuturo de ms de 1200 millones y una historia poltica, econmica, religiosa y cultu-ral, percepciones y modelos sociales y valores compartidos nos unen mucho msque otras regiones del mundo a pesar de las diferencias. Es un espacio decompetencia y cooperacin, de divergencias y convergencias nico en el mundopor su similitud en los cdigos de conducta.

    La competencia entre Europa y Estados Unidos sobre una regin de emergentecrecimiento y gran potencial econmico como Amrica Latina, segunda de mayorcrecimiento en el mundo, es una realidad muy actual y futura. Para Amrica Latinamantener una relacin diversificada que sirva de contrapeso entre dos grandespolos de atraccin a poltico y cultural es muy importante y histricamente haestado presente en toda la joven historia de estas repblicas, y ella lleva 175 aossi contamos desde la doctrina Monroe en 1824.

    Mantener una equidistancia entre estos dos polos no ha sido, no es y no serun camino facil para la region Latinoamrica. Las diferencias existen tambin alinterior de cada bloque y las formas de vincularse entre estos subbloques en el

    Mercosur-Tlcan-UE: tringulo atlntico o tringulo de las Bermudas

    2 Informe de IRELA, 1997.

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    tringulo. Este es un componente importante y muchas veces ha sido determinanteen el momento de mantener una estrategia de relacionamiento que perdure en ellargo plazo.

    La Teora del pndulo basada en que las discrepancias entre los polos del norteampla el poder de negociacin del sur es relativa. Los riesgos de ser prisionero deesta teora como nico estilo de relacionamiento con los otros dos polos deltringulo es importante ya que en los temas muy candentes o cuestiones mayoresno ha funcionado. El Tringulo debe y tiene que mantenerse abierto.

    Sin embargo la competencia, como la cooperacin as como las divergencias ylas convergencias son y estn en movimiento constante y son procesos que sedesarrollan en mltiples direcciones. Las posiciones cambiantes de las partes, lainstabilidad estructural y la asimetra de poder existente en las relaciones, cuestionael aun centro hegemnico del tringulo a pesar de compartir con ste una importan-te comunidad de intereses.

    No es mera coincidencia que la Cumbre eurolatinoamericana recae bajopresidencia alemana, que tiene gran interes en la regin y que en 1997 en la Reuninde Noordwijk entre la UE y el grupo de Ro sostenia su ministro la posibilidad dehacer converger los procesos de acercamiento de Europa, estados Unidos y Am-rica Latina en una gran Area de Libre Comercio Transatlntica (Alcta).

    Otro tringulo es el que se desarrollara entre las negociaciones que tendrnlugar en al OMC, la integracin subregional y el Alca. Si las dudas aumentan frentea la factibilidad del Alca muchos se preguntan que sin posibilidad de una varpida en el corto plazo, una ronda del milenio cercana y las incrementalesresistencias de algunos sectores al libre comercio y la globalizacin se acentanpor la crisis financiera y esta se globaliza y afectar la dinmica de los mercados, latasa de crecimiento y el comercio mundial.

    Si no tiene xito los esfuerzos de coordinacin macroeconmica para evitar unarecesin global, un nuevo ciclo de estilo proteccionista puede marcar en formadesfavorable los proceso de integracin en el hemisferio y la economa mundial deinicios del prximo siglo. Si ello ocurre y riesgos existen tendremos en lugar de untringulo Atlntico de los ms prsperos del mundo un simple y nada llano tringulode las Bermudas.

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  • 122 Civitas - Revista de Cincias Sociais Ano 1, n 1, outubro 2000