Marcelo Merino

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    04-Feb-2016
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  • LA BIBLIA EN LA CONFIGURACIN DELCRISTIANISMO EN LOS PRIMEROS SIGLOS

    MARCELO MERINO

    El trmino cristiano, con el que se designa habitualmente a losmiembros de la comunidad originada por el Evangelio de Cristo noes frecuente ni comn en la poca de sus orgenes. Por lo que respectaa su aparicin en el Nuevo Testamento, el nombre cristiano es usadonicamente en tres ocasiones (Hch 11, 26; 26, 28; 1 P 4, 16), mien-tras que son otros los trminos ms frecuentes para significar a losque han elegido el Evangelio como norma de vida. stos son llama-dos comnmente santos (59 veces), hermanos (109 veces, excep-tuando las formas de vocativo), discpulos (usado hasta 29 vecesslo en los Hechos), o incluso seguidores del camino (Hch 9, 2). Aspues, la denominacin cristiano no es la ms acostumbrada ni si-quiera la primera en el orden cronolgico.

    En efecto, la noticia del nuevo nombre atribuido a los discpulosde Cristo la da san Lucas en el contexto de la predicacin a los paga-nos de Antioqua por parte de los discpulos del Evangelio fugitivosde Jerusaln, con motivo de la persecucin originada por los judos.El texto lucano dice expresamente: Estuvieron juntos en aquellaiglesia un ao entero y adoctrinaron a una gran muchedumbre. Fueen Antioqua donde los discpulos recibieron por primera vez el nom-bre de cristianos (Hch 11, 26). De este verso, se discute casi todo: laprimera dificultad proviene de la autenticidad misma del verso, queaparece como anacrnica y extraa al contexto, segn el pensamientode Lipsius1. Estas dudas sern resueltas por la crtica posterior deSpicq2, y otras dificultades, derivadas por el tipo de nombre, sern re-sueltas por los investigadores de modos diferentes, sin tener que recu-rrir a la supresin del pasaje en cuestin.

    1. Cfr. R.A. LIPSIUS, ber den Ursprung den ltesten Gebrauch des Christennamens, Jena1893.

    2. Cfr. C. SPICQ, Ce que significe le titre de chrtien, Studia Theologica 16/1 (1961)68.

  • Para algunos se trata de una expresin de tipo jurdico, oficial3, loque implicara que el nombre cristiano tendra su origen fuera de lacomunidad de los discpulos de Cristo. Otros se inclinan por unafuente interna a la misma comunidad de los creyentes del Evangeliocomo afirma C. Spicq4. Hay quien reconoce el valor pasivo del tr-mino y se mueve nicamente en un ambiente popular5. En definitiva,el origen del nombre puede ser de los cristianos mismos, del puebloantioqueno, de los judos o de las autoridades romanas6.

    Prescindiendo del origen mismo del trmino cristiano, lo que nosproponemos en estas pginas es saber qu es un cristiano. Cundo unoes cristiano? Qu es lo que un judo o un pagano antioqueno o roma-no reconoce en un ser humano para denominarlo cristiano? Y tambinnos preguntamos, cmo se autodefine el cristiano a s mismo? Culesson las caractersticas que distinguen a un cristiano verdadero del queno lo es? En definitiva, como se construye la identidad cristiana, tantoindividual como colectivamente? En los primeros siglos de la Iglesia laidentidad del cristiano, y tambin la autoconciencia del verdadero cris-tianismo se define por la contraposicin con los dems contemporne-os, con los otros. En el contexto de la cita lucana de los Hechos de losApstoles se pueden distinguir tres clases de personas: los perseguidoresque son los judos; los perseguidos, es decir los denominados cristianos,y aquellos a quienes se dirige la predicacin, o sea, los paganos.

    Pero antes de iniciar nuestras reflexiones, permtasenos otras doscitas que pueden centrar an ms la exposicin que pretendemos. Lasprimeras palabras son de Justino, un mrtir cristiano del siglo segun-do, que observa lo siguiente: Ya antes te he confesado, Trifn, que yoy otros muchos sentimos de esta manera (sobre la venida ltima deCristo), de suerte que sabemos absolutamente que as ha de suceder;pero tambin te he indicado que hay muchos cristianos... que no ad-miten estas mismas ideas. Porque los que se llaman cristianos, peroson realmente herejes sin Dios y sin piedad, ya te he manifestado queslo ensean blasfemias7.

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    3. Cfr. R. PARIBENI, Sullorigine del nome cristiano, Nuovo Bolletino di ArcheologaCristiana 19 (1913) 37-41. Este carcter oficial sera corroborado por el adverbio prw`tw~.E. PETERSON, Christianus, en AA.VV., Miscellanea G. Mercati, I, Studi e Testi 121, Cittdel Vaticano 1946, 355-372.

    4. Cfr. C. SPICQ, Ce que significe le titre de chrtien, 72: il faut le considerer commeun aoriste ingressif: les disciples commencrent se denommer.

    5. Por ejemplo, H. CONZELMANN, Die Apostolgeschichte, Handbuch zum Neuen Testa-ment 21, Tbingen 1972, 76.

    6. Una breve sntesis de los distintos orgenes puede verse en S. XERES, Il nome cristianoivcome espressione dellautocoscienza de un popolo, en M. SORDI, Autocoscienza e rappresen-tazione dei popoli nellantichit, Scienze storiche 49, Milano 1992, 211-225.

    7. Justino Mrtir, Dial. con Trifn, 80, 2-3.

  • Otro observador de la misma poca, nada sospechoso, ve un pu-lular de sectas que llevan el mismo nombre, porque tienen comopunto de referencia a Jesucristo. Nos referimos al intelectual paganoCelso, que la memoria de Orgenes nos recuerda as:

    Unos a otros dice [Celso] se denuestan, lanzndose todo linajede vituperios, decibles y no decibles, y en el odio absoluto que se tie-nen, no hay modo de que cedan un punto por amor a la concordia8.

    El maestro de la escuela cristiana de Alejandra contestar a Celsoque no se extrae, porque tambin en filosofa y en medicina existendistintas escuelas, y que nosotros son las palabras textuales de Or-genes, que seguimos la doctrina de Jess y nos esforzamos en pensar,hablar y obrar en consonancia con sus palabras..., no podemos lanzarvituperios decibles y no decibles contra los que opinan de modo dis-tinto que nosotros9.

    As pues, en la poca que tenemos presente, los otros, por dife-renciacin con el nosotros de los cristianos, no son slo los judos ylos paganos, sino que debemos incluir tambin a los herejes o cism-ticos de diversa clase, desgajados de la gran Iglesia10. stos eran losotros, respecto al nosotros de los cristianos verdaderos de los pri-meros siglos. En periodos sucesivos, en otros momentos y en otros lu-gares, sern otras las categoras de personas que entrarn en relacincon los cristianos y sern otros los problemas que se planteen.

    Antes de entrar ya en el ncleo de nuestra investigacin, quisira-mos dejar constancia del punto hipottico de partida: Constituye laBiblia la caracterstica fundante en la configuracin del cristianismoprimitivo? Qu papel juega el texto de los libros sagrados en la carac-terizacin del verdadero discpulo de Cristo? Una comprensin de-terminada de la Sagrada Escritura puede encerrar tal dinamismo quefunde e informe la vida y la doctrina de la primitiva comunidad cris-tiana en sus dimensiones colectiva e individual? Estos interrogantesson los que las pginas siguientes tratarn de resolver.

    1. LA FORMACIN DE LA BIBLIA CRISTIANA

    La Iglesia cristiana naci y se desarroll inicialmente en Palestina,es decir en el ms autntico ambiente judo, y por obra de judos con-

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    8. Orgenes, Contra Celso, 5, 63.9. Ibid.

    10. La expresin gran Iglesia fue propuesta por el pagano Celso, pero hizo fortuna en-tre los verdaderos seguidores de Cristo.

  • vertidos. Tambin fue condicionada obviamente por ese trasfondo ju-do, no slo desde el punto de vista religioso, sino tambin cultural,en su sentido ms amplio. Pero ya desde sus mismos comienzos loscristianos son conocedores de su propia identidad, como lo demues-tran estas palabras del apstol Pablo: En efecto, todos sois hijos deDios por medio de la fe en Cristo Jess. Porque todos los que fuisteisbautizados en Cristo os habis revestido de Cristo. Ya no hay diferen-cia entre judo y griego, ni entre esclavo y libre, ni entre varn y mu-jer, porque todos vosotros sois uno solo en Cristo Jess. Si vosotrossois de Cristo, sois tambin descendencia de Abrahn, herederos se-gn la promesa (Ga 3, 26.29).

    En los primeros aos, el judasmo tanto el llamado palestinensecomo el de la dispora y el cristianismo recorren los mismos cami-nos, aunque en ciertos aspectos compiten, el uno con el otro. Una delas principales caractersticas, por no decir la fundamental, por la quelos cristianos toman conciencia de su propia identidad y de su dife-renciacin respecto a los judos es precisamente la fe en Cristo Je-ss, como sealan las palabras citadas del Apstol de los gentiles. Laruptura entre unos y otros tiene tambin su exponente caractersticoen el ya mencionado dilogo de Justino con el judo Trifn, pero eliter del distanciamiento entre judos y cristianos se encuentra jalona-do por los mltiples tratados Adversus Judaeos, salidos de la pluma delos mejores pensadores cristianos de los primeros siglos. Justo es re-cordar que tambin los intelectuales judos lanzaban sus crticas con-tra los cristianos desde sus sinagogas.

    En la investigacin de las relaciones entre judos y cristianos exis-ten dos lneas metodolgicas complementarias, aunque divergentespor los resultados. Una pone el acento en la herencia y otra en la no-vedad cristianas. Ambas se encuentran ntimamente unidas, comonos lo demuestra esta referencia de Tertuliano, del ao 155-160, en laque presenta las conexiones y diferencias entre judasmo y cristianismo:

    Pero como hemos sostenido que nuestro grupo de seguidores deCristo est apoyado por antiqusimos documentos de los judos, cuan-do es generalmente conocido, y tambin admitido por nosotros, que esmucho ms reciente, ya que es del tiempo de Tiberio, quiz por estemotivo sea conveniente discutir en torno a su situacin, a ver si a la som-bra de aquella dignsima religin, ciertamente legtima, la nuestra es-conde sus propias creencias11.

    El elemento comn entre judos y cristianos es la Escritura Sagrada,es decir, lo que ms