Los últimos tiempos

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Libro, Los ltimos tiempos y el fin del mundo. Como algunos confunden lamentablemente los "ltimos tiempos" con el "fin del mundo", voy a puntualizar primeramente este tema y aclararlo con dichos de los profetas. Como ya indiqu en el prlogo, los ltimos tiempos, segn la Biblia, son los caracterizados por la falta de fe, y son los ltimos de la era mesinica, los que pudiramos denominar tiempos de incredulidad. Los textos bblicos siguientes, que luego ataremos, lo comprueban: 2 Ped 3, 3-4; Jd Tadeo 17-18; 2 Tim 3,1-5; 2 Tes 2,1 ss.; etc. En estos tiempos tendr lugar el juicio de naciones o un gran castigo sobre el mundo, el cual anuncian con frecuencia los profetas, por vivir los hombres alejados de Dios y a espaldas del evangelio de Cristo. De este castigo saldr el mundo purificado, y a esta purificacin ha de seguir una poca de paz admirable y de santidad en la que Cristo ha de reinar de un confn a otro de la tierra, y en la que todos sus enemigos caern a sus pies, y le darn vasallaje, teniendo entonces su Iglesia un triunfo glorioso. Los mismos mensajes o profecas privadas que a continuacin ponemos concuerdan perfectamente en todos sus detalles con los textos de los profetas que ahora citaremos, y, por tanto, repito, no se debe confundir la purificacin del mundo con el juicio final, que como ya nos advierte el Evangelio, ni los ngeles del cielo conocen su fecha. Lo que se anuncia pues, no es el fin del mundo (que no se puede anunciar), sino un juicio de naciones... un juicio final en pequeo, como nos dice el mensaje de Heede (Alemania) o un juicio final en miniatura, como tambin anunci Teresa Neumann. Confirmamos este aserto con los siguientes textos anunciadores de grandes castigos sobre toda la tierra, despus de los cuales quedar un corto nmero de habitantes en ella, que gozarn de gran paz y formarn el verdadero pueblo de Dios, que continuar invocndole. Isaas 24, 1-6 He aqu que el Seor devastar la tierra, y la dejar asolada; trastornar la superficie de ella y dispersar a sus habitantes. Y ser del pueblo como del sacerdote, del siervo como de su amo, de la sierva como de su duea, del comprador como del vendedor, del que presta como del que toma prestado, del acreedor como del deudor. La tierra ser devastada y saqueada del todo, por cuanto el Seor as lo ha decretado. La tierra est profanada por sus habitantes, pues han traspasado las leyes y violado sus mandamientos; por eso la maldicin devora la tierra, Y QUEDARA SOLAMENTE UN CORTO NUMERO. El pensamiento del profeta es ste: Por estar la tierra profanada por sus habitantes, ser devastada y quedar en ella solamente un corto nmero. Este pequeo nmero lo refleja luego con esta imagen, al decirnos que por el castigo que sobrevendr al mundo en medio de la tierra, en medio de los pueblos pasar esto: ser como olivo vareado, y como rebuscos despus de la vendimia (Is 24,13). Por tanto, si quedan algunos habitantes despus de la gran catstrofe, aunque muy pocos, es seal evidente de que entonces no termina el mundo. El mismo profeta, refirindose a la conversin del pueblo judo, hace esta pregunta: Isaas 6, 11-13 Hasta cundo, Seor, durar la obcecacin de Israel? Y El responde: Hasta que las ciudades queden asoladas y sin habitantes, y las casas sin moradores y la tierra hecha un desierto. Hasta que Yahv arroje lejos a los hombres y sea grande la desolacin en la tierra. Si quedare de ellos

solamente la dcima parte, ser tambin para el fuego. Mas como del terebinto y de la encina, an talados, queda el tronco, as su tronco ser semilla santa. Segn esto, Israel se convertir en los ltimos tiempos, o sea, a raz del gran castigo que vendr sobre el mundo, y dichas palabras concuerdan con estas profecas bblicas: Al fin de los tiempos buscarn con temor al Seor su Dios (Os 3, 5), y los reunir en su pueblo y usar con ellos de misericordia (2 Mac 2, 7). En tu angustia, cuando vinieran sobre ti todas estas cosas, en los ltimos tiempos, te convertirs a Yahv, tu Dios (Dt 4, 30). Del estudio de las profecas, tenemos que un "resto" de Israel, unido a las reliquias fieles de la cristiandad, seguir viviendo sobre la tierra, y entonces los restos de Sin y los supervivientes de Jerusaln, sern llamados santos (Is 4, 3). Isaas 4:3 A los restantes de Sin y a los que quedaren de Jerusaln, se les llamar santos: sern todos los apuntados como vivos en Jerusaln. Isaas 66, 15-16. 19 y 23 He aqu que Yahv viene en medio del fuego, y en su carroza semejante a torbellino, para derramar su ira con furor y sus amenazas mediante llamas de fuego. Porque va Yahv a ejercer el juicio con fuego y con la espada a toda carne, y sern muchos los que perecern por la mano de Yahv. Y MANDARE A LOS SOBREVIVIENTES A LAS NACIONES, Y A LAS ISLAS LEJANAS QUE NO HAN OIDO NUNCA HABLAR DE MI; Y VENDRAN TODOS A POSTRARSE DELANTE DE MI, DICE EL SEOR. Notemos que en este texto se nos dice que el Seor juzgar a toda carne, o sea, a todos los hombres, y despus de este juicio de vivos o castigo universal, morirn muchos, pero no todos, ya que quedan sobrevivientes para predicar la gloria de Dios, la cual llegar a conocimiento de los que queden, y todos vendrn despus a postrarse delante del Seor. Si ahora alguno pusiera en duda que el Evangelio no se ha predicado an en todo el mundo (lo que muchos afirman, pues una cosa es que haya sido predicado, y otra muy distinta que haya sido aceptado); de todos modos las palabras de Cristo de que ser predicado en todo el mundo, y despus el fin, tendrn pleno cumplimiento despus de la catstrofe mundial o Juicio de naciones que anuncian los profetas, conforme a las palabras atadas de Isaas, vindose entonces tambin cumplido el dicho del Seor, de que habr un solo rebao bajo un solo Pastor (Ez 33, 23-24; 37, 34; Jn 10, 16). Sofonas 1, 14-17; 3, 9 "Cerca est el da grande del Seor; prximo est y llega con suma velocidad. Da de ira es aquel, da de angustia y afliccin, da de devastacin y de tinieblas. Yo angustiar a los hombres, de modo que andarn como ciegos, porque han pecado contra el Seor; su sangre ser derramada como estircol; pues ha decretado congregar a los reinos para derramar sobre ellos mi indignacin. YO DARE ENTONCES A LOS PUEBLOS (A LOS SOBREVIVIENTES) LABIOS PUROS PARA QUE INVOQUEN EL NOMBRE DEL SEOR Y LE SIRVAN. EL RESTO DE YAHVE NO COMETERA INIQUIDAD". El da del Seor que el profeta anuncia, ser un juicio sobre todas las naciones, que recibirn su castigo (Ncar-Colunga), y ntese que despus de este juicio quedarn sobrevivientes que invocan el nombre de Dios, y, por tanto, queda claro que de este juicio quedarn sobrevivientes que invocan el da del Seor, en el que ejercer El su juicio sobre todas las naciones; no es el fin del mundo, siendo distintos uno y otro. Zacaras 13, 8-9 Y suceder en toda la tierra, dice el Seor, que dos partes de ella sern dispersadas y perecern, Y LA TERCERA PARTE QUEDARA EN ELLA. Esta tercera parte la har pasar por el fuego, y la purificar como se purifica la plata y la acrisolar como es acrisolado el oro. Ellos invocarn

mi nombre, y Yo los escuchar propicio. Yo dir: Pueblo mo eres t; y l dir: T eres nuestro Dios y Seor. Ntese tambin en este texto cmo ha de venir un gran castigo sobre toda la tierra, quedando solamente en ella una tercera parte y sta muy purificada, y seguir invocando el nombre de Dios. En otras partes de la Biblia tambin nos consta que una vez renovado el universo, ste servir de escenario a la vida humana (2 Ped 3, 10-13; Ro 8, 19-22). 2 Pedro 3: 10-14-15 El Da del Seor llegar como un ladrn; en aquel da, los cielos, con ruido ensordecedor, se desharn; los elementos, abrasados, se disolvern, y la tierra y cuanto ella encierra se consumir. Puesto que todas estas cosas han de disolverse as, cmo conviene que seis en vuestra santa conducta y en la piedad, esperando y acelerando la venida del Da de Dios, en el que los cielos, en llamas, se disolvern, y los elementos abrasados, se fundirn? Pero esperamos, segn nos lo tiene prometido, nuevos cielos y nueva tierra, en los que habite la justicia. Por lo tanto, queridos, en espera de estos acontecimientos, esforzaos por ser hallados en paz ante l, sin mancilla y sin tacha. La paciencia de nuestro Seor juzgadla como salvacin, como os lo escribi tambin Pablo, nuestro querido hermano, segn la sabidura que le fue otorgada. Romanos 8, 19-23 Pues la ansiosa espera de la creacin desea vivamente la revelacin de los hijos de Dios. La creacin, en efecto, fue sometida a la vanidad, no espontneamente, sino por aquel que la someti, en la esperanza de ser liberada de la servidumbre de la corrupcin para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creacin entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto. Podamos seguir citando otros muchos textos sobre el mismo tema, como los de Jeremas (25, 30 ss.), S. Pedro (2 Ped 3, 5-8), etc., donde se nos dice cmo el Seor entra en juicio con las naciones para juzgar a todos y hacer perecer a los impos; pero bastan los citados para demostrar que el juicio universal, que ha de ser pblico, social y colectivo contra las naciones, no es el juicio final o fin del mundo. Un escriturista moderno: el P. Garca Ramos C.M.F., nos da tambin un pensamiento aclaratorio sobre esta cuestin al decir: As como hay dos maneras de juicio de muertos, que son el particular y el universal, as hay dos maneras de juicios de vivos, que son, asimismo, el particular y el universal, segn que el Seor haga el castigo contra una sola nacin (da del Seor contra Egipto, contra Jerusaln, contra Babilonia, etc.), o bien de todas a la vez (da del Seor contra todas las gentes o naciones). Al juicio universal de vivos le llamamos sencillamente juicio universal, y al juicio universal de muertos juicio final. El hacer directamente el juicio de muertos se aplaza para otro tiempo. La distincin viene ya expresada en la frmula dogmtica: Y de nuevo vendr a juzgar a vivos y muertos, la que est varias veces consignada en la Escritura: Hech 10, 42; Y nos mand que predicsemos al Pueblo, y que dis