Los escritos de Alfred Schütz desde la perspectiva de … · Key words plus: Schutz, Alfred,...

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Los escritos de Alfred Schütz desde la perspectiva de una teoría de la creatividad de la acción 1 Javier L. Cristiano 2 Universidad Nacional de Córdoba, Córdoba, Argentina [email protected] Recibido: 7 de noviembre de 2012 Aceptado: 21 de enero de 2013 1 El presente artículo es un resultado parcial de una investigación más amplia titulada “La imaginación como fundamento de la creatividad social. Exploración en torno a la fecundidad del concepto de imaginación para una renovación de la teoría sociológica de la acción”, financiada por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la República Argentina (CONICET). Se trata simultáneamente de un artículo de revisión y reflexión, en la medida en que aborda crítica y reflexivamente una obra acudiendo a las fuentes originales. 2 Doctor en Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. Investigador de Carrera (categoría Adjunto) en el CONICET. Profesor Titular Regular de la Cátedra de Teoría Sociológica y Modernidad en la Universidad Nacional de Córdoba de Argentina. SICI: 0120-4807(201301)42:75<305:LEASTC>2.0.TX;2-4 24/06/13 11:39
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  • Los escritos de Alfred Schtz desde la perspectiva de una teora de la

    creatividad de la accin1

    Javier L. Cristiano2

    Universidad Nacional de Crdoba, Crdoba, [email protected]

    Recibido: 7 de noviembre de 2012Aceptado: 21 de enero de 2013

    1 El presente artculo es un resultado parcial de una investigacin ms amplia titulada La imaginacin como fundamento de la creatividad social. Exploracin en torno a la fecundidad del concepto de imaginacin para una renovacin de la teora sociolgica de la accin, financiada por el Consejo Nacional de Investigaciones Cientficas y Tecnolgicas de la Repblica Argentina (CONICET). Se trata simultneamente de un artculo de revisin y reflexin, en la medida en que aborda crtica y reflexivamente una obra acudiendo a las fuentes originales.

    2 Doctor en Sociologa de la Universidad Complutense de Madrid. Investigador de Carrera (categora Adjunto) en el CONICET. Profesor Titular Regular de la Ctedra de Teora Sociolgica y Modernidad en la Universidad Nacional de Crdoba de Argentina.

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    tina Los escritos de Alfred Schtz desde la perspectiva

    de una teora de la creatividad de la accin

    Resumen

    El artculo propone una revisin de la obra de Schtz desde la pregunta por la creatividad de la accin social, que no fue formulada expresamente por el autor pero que encuentra en sus escritos un importante principio de respuesta. Despus de ubicar el tema en algunas coordenadas de la actual discusin sociolgica, se exponen cuatro campos concretos de aportes schtzianos: la capacidad de ampliar y hacer uso creativo del acervo social de conocimiento; la capacidad individual y colectiva de imaginar proyectos de accin; la capacidad de crear y usar smbolos, y de producir con ellos mundos de exclusiva existencia imaginaria; y la capacidad de dar nacimiento constante a nuevas vivencias. Se afirma que estos cuatro campos dibujan los contornos de una fenomenologa de la creatividad de la accin, en vistas de la cual se establecen algunos campos abiertos para nuevas investigaciones. Palabras clave: Tipificacin, Fantasa, Simbolismo, Duracin pura, Fenomenologa, pragmatismo.Palabras clave descriptores: Schutz, Alfred, 1899-1959, Tipicidad, Fantasa, Simbolismo, Fenomenologa, Pragmatismo.

    Alfred Schtzs writings from the perspective of a theory of actions creativity

    Abstract

    The article proposes a review of the work of Schtz from the question about creativity of social action, which was not made expressly by the author but it is in his writings an important principle of response. After positioning the subject in some coordinates of the current sociological discussion, we present four specific fields from schtz contributions: the ability to expand and make a creative use of the social heritage of knowledge, the individual and collective capacity to imagine action projects, the ability to create and use symbols, and producing with them exclusive worlds of imaginary existence, as well as the ability to give birth to new experiences. It is stated that these four fields outline the contours of a phenomenology of creativity of action, which sets out some open fields for further research.Keywords: Characterization, Fantasy, Symbolism, Pure duration, Phenomenology, Pragmatism.Key words plus: Schutz, Alfred, 1899-1959, Typicality, Fantasy, Symbolism, Phenomenology, Pragmatism.

    os escritos de Alfred Schtz desde a perspectiva de uma teoria da criatividade da ao

    Resumo

    O artigo prope uma reviso da obra de Schtz desde a pergunta pela criatividade da ao social, que no foi formulada expressamente pelo autor, mas que encontra nos seus escritos um importante princpio de resposta. Depois de colocar o tema em algumas coordenadas da atual discusso sociolgica, expem-se quatro campos concretos de aportes schtzianos: a capacidade de amplificar e fazer uso criativo do acervo social de conhecimento; capacidade individual e coletiva de imaginar projetos de ao; a capacidade de criar e usar smbolos, e de produzir com eles mundos de exclusiva existncia imaginaria; e a capacidade de dar nascimento constante a novas vivncias. Afirma-se que estes quatro campos debuxam os contornos de uma fenomenologia da criatividade da ao, tendo em vista que estabelecem alguns campos abertos para novas pesquisas. Palavras-chave: Tipificao, Fantasia, Simbolismo, Durao pura, Fenomenologia, Pragmatismo.Palavras-chave descritores: Schutz, Alfred, 1899-1959, Tipicidade, Fantasia, Simbolismo, Fenomenologia, Pragmatismo.

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    Los escritos de Alfred Schtz desde la perspectiva de una teora de la creatividad de la accin

    Como tema de una sociologa explcita de la accin, la cuestin de la creatividad fue puesta en la agenda contempornea por el neoprag-matista alemn Hans Joas3. En sus trabajos de principios de la dcada de 1990, y especialmente en su libro Die Kreativitt des Handelns de 1992 (Joas, 2005), Joas sostena la ausencia de una problematizacin sistemtica de la creatividad en las teoras sociales de la accin, y el inters del primer pragmatismo para encarar la empresa en la actuali-dad. Desafortunadamente, ni la obra posterior de Joas, ni el debate a que dio lugar en su momento4, alumbraron el fruto que se insinuaba, a saber, una renovacin importante de la sociologa de la accin. Los trabajos posteriores de Joas se orientaron en otras direcciones5, y su teora de la creatividad qued simplemente bosquejada, situada en un plano preferentemente antropolgico, y claramente necesitada de de-sarrollos ms sistemticos.

    La relativa frustracin de la empresa obedece a nuestro juicio y sin desmedro de otras razones, a la escasa precisin de lo que Joas tena en mente cuando hablaba de creatividad. Como sealaron en su momento algunos crticos, como Camic (1998, p. 288), la creativi-dad de Joas inclua cosas tan dispares como la inteligencia prctica, la habilidad para resolver problemas, la capacidad de dar sentido a las normas en contextos cambiantes, y an la simple indeterminacin de la accin, lo que hizo del concepto un proto concepto, que an nece-sitaba de mucha depuracin y que resultaba ser escasamente eficaz para los objetivos de Joas.

    Nada de esto desmiente sin embargo, la importancia del tema ni su potencial para, en efecto, actualizar discusiones centrales de la sociologa6,solo que, como dira Schtz del sentido de la accin, la creatividad no es ms que el ttulo de una compleja problemti-ca que antes que nada, exige investigacin detallada, algo ms que

    3 Para una exposicin inicial pueden consultarse Farfn (1999), Snchez de la Yncera (1998) y Leyva & Kozlarek (2002).

    4 Informacin bibliogrfica sobre el debate puede encontrarse en Cristiano (2010).

    5 Vase al respecto la entrevista a Joas publicada hace poco por la revista Andamios (Beyta, 2012). El escaso desarrollo posterior de la teora de la creatividad se puede apreciar tambin en su aporte al Handboock of Sociological Theory de 2006 (Joas, 2006), donde reitera en general los argumentos del libro de 1992.

    6 Resumiendo argumentos que hemos desarrollado en otros trabajos, sostenemos esencialmente que: 1) el tema de la creatividad de la accin, aunque se asume de manera implcita en toda teora social accionalista, no ha tenido en efecto un desarrollo sistemtico a la altura de su importancia; 2) el desarrollo de una concepcin de la creatividad vendra a equilibrar la inclinacin reproductivista que, como consecuencia de lo anterior, generalmente tiene la sociologa de la accin; 3) ese desarrollo se vincula al potencial crtico de la teora sociolgica, en el sentido en que contribuye a exaltar capacidades no realizadas de accin cuya expansin constituye una fuerza del cambio social. Para un mayor detalle remitimos a nuestro artculo, Cristiano (2012).

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    tina generalizacin y sntesis. En este artculo nos proponemos hacer

    un aporte concreto a esa investigacin precisamente de la mano de Schtz, quien ofrece un minucioso abanico de ideas y sugerencias aun cuando la creatividad no estuvo nunca entre sus preocupa-ciones principales. Lo que encaramos en concreto es una lectura de Schtz desde esta perspectiva, cuyo resultado es un enfoque no con-vencional al estudio de su obra7 y el establecimiento de un conjun-to de campos de investigacin de cara a lo que podra ser abordaje sistemtico mediante una fenomenologa social de la creatividad de la accin.

    Por supuesto, el hecho de que centremos nuestra atencin en Schtz no implica desconocer que el tema podra abordarse desde otras perspectivas, cualquiera de las agrupables, en principio, en la nocin contempornea de agencia (Emirbayer y Mische, 1998)8. Nuestra apuesta por Schtz parte del supuesto de que la fenomenologa es una orientacin menos unilateral, mejor fundada en lo filosfico, y en con-secuencia ms viva y ms vigente de lo que el grueso de las sociologas recientes ha dado por hecho9. En este sentido nuestro anlisis se ins-cribe en el actual movimiento de revalorizacin de la obra de Schtz10, aunque esto no implica afirmar a priori que una teora de la creatividad tenga que apoyarse exclusiva o principalmente en la fenomenologa. An-tes bien, ofrecemos esta lectura de Schtz como medio para reabrir el dilogo que las sociologas recientes de la accin han entablado con su obra y en este sentido, como paso previo de una eventual construccin de sntesis que lo reintroduzca en el contexto actual.

    7 No existen, hasta donde hemos podido indagar, antecedentes de esta lectura de Schtz en particular. Hay trabajos afines que han acompaado y ayudado nuestra lectura: el de D. Butnaru (2009) que analiza las relaciones entre el concepto schtziano de tipificacin y el husserliano de fantasa (Phantasie); los trabajos de Figueroa-Dreher (2011; 2012), que estudian el fenmeno de la improvisacin artstica en perspectiva schtziana; los ensayos sobre Schtz y la literatura que acompaan la reconstruccin de L. Embree de sus borradores sobre sociologa literaria (Embree, 1998); el ensayo de Sebald (2011) sobre el papel de la metfora como medio de cruce entre mbitos de la realidad; y el artculo de J. Dreher (2012) sobre posibles aportes de Schtz a otro enfoque de la creatividad, el de H. Popitz.

    8 Los autores agrupan bajo ese nombre a una pluralidad de sociologas que comparten la idea de la accin como esencialmente abierta, indeterminada o contingente. Incluyen, entre otras perspectivas, al grueso de los partcipes del debate agencia/estructura de los aos ochenta, y a la teora de la eleccin racional en sus distintas versiones.

    9 Para una detallada justificacin de esta afirmacin remitimos a los trabajos de C. Belvedere (2004; 2010, p. 41-92). En general la fenomenologa aparece en los principales escritos de sociologa contempornea (Bourdieu, Giddens o Habermas) como un enfoque radicalmente unilateral, centrado en el polo subjetivista de la dicotoma sujeto/objeto, y/o como desprendimiento de una filosofa superada (la filosofa del sujeto o de la conciencia). Los trabajos de Belvedere muestran lo infundado de ese consenso cuando se encara una lectura rigurosa de la obra y se reconstruyen con detalle sus fundamentos filosficos.

    10 Como indicador de ese movimiento, pueden revisarse los anuarios de Schtzian Research que desde 2009 viene publicando Zeta Books.

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    Los escritos de Alfred Schtz desde la perspectiva de una teora de la creatividad de la accin

    Empezamos la exposicin con la aclaracin de la palabra (creati-vidad), y presentamos despus, en cuatro apartados, el ncleo de la argumentacin. Dedicamos las conclusiones a una visin de conjunto que tiene sobre todo intencin proyectiva de cara a la mencionada fe-nomenologa social de la creatividad.

    Precisin del trmino creatividad

    La palabra creatividad tiene una semntica singularmente compleja que ha sido objeto de estudio de importantes trabajos de reconstruc-cin (Steiner, 2001; Tatarkiewicz, 1988). Lo que sigue es solo la acla-racin terminolgica necesaria para encarar el presente anlisis, tan solo una de las posibles y ciertamente, sin pretensin de exclusividad.

    a) Creatividad y su familia semntica (creativo, creacin, crea-dor, etctera) estn asociadas fundamentalmente a alguna idea de nuevo o de novedad.

    b) Es importante distinguir la acepcin de la palabra como verbo y como sustantivo. Como sustantivo (la creatividad) se refiere a una propiedad de la persona, y como verbo (crear) a una propiedad de la accin. As, decimos de alguien que tiene creatividad o se caracteriza por ella, y hablamos de su accin, o del producto de su accin, como de una creacin.

    c) Desde el punto de vista sociolgico la distincin es clave, porque en el primer caso creatividad designa una propiedad, caracters-tica o potencialidad inscrita en el actor, y en el segundo una ca-racterstica o propiedad de las acciones. Corresponden por ende a los planos respectivos de la teora del actor de su constitucin o naturaleza y la teora de la accin de sus procesos, su forma o su especificidad.

    d) La novedad a la que se hace referencia puede predicarse a su vez de dos cosas por lo menos: de la propia accin, o de lo que la accin produce sus consecuencias en un sentido amplio. Es evidente que la existencia de novedad en un plano no la implica en el otro (es decir que las acciones novedosas pueden producir consecuencias corrientes, y viceversa), y de ah la importancia de distinguirlas.

    e) Cualquier predicado de novedad, sea de la accin o de sus conse-cuencias, presupone algn parmetro de referencia. Cuando se

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    tina trata de la accin el parmetro son otras acciones, del propio actor

    o de otros actores, y cuando se trata de los productos o conse-cuencias, el parmetro es algn estado de cosas del mundo en el sentido ms amplio de la expresin.

    f) El hecho de que siempre invoquemos un parmetro implica que todo predicado de creatividad supone un observador y un punto de observacin. Desde el punto de vista lgico deben distinguirse por lo menos la posicin del actor y la del observador, que even-tualmente incluye la posicin del observador terico. Las obser-vaciones obviamente, no tienen por qu coincidir.

    En resumen podemos decir entonces que la creatividad se refiere a la cualidad de nuevo que tiene, desde el punto de vista de un ob-servador que puede o no ser el propio actor, ya sea una accin, el producto o consecuencia de la accin, definindose lo nuevo en rela-cin a lo dado previamentesea esto otras acciones o estados de cosas del mundo de cualquier gnero. La creatividad definida de este modo remite tanto a una capacidad de los actores como a una propiedad de las acciones, y a la vez, se refiere a la naturaleza del actor y a la natu-raleza de la accin social.

    La capacidad de producir conocimientos y significados nuevos: el metabolismo del acervo de conocimiento

    Nos introducimos a partir de ahora en el universo y en el lenguaje de la fenomenologa schtziana para identificar sus contribuciones al anlisis de la creatividad, tal como acabamos de definirla. La prime-ra gira en torno a su concepto de stock o acervo de conocimiento (Schtz, 1972, pp. 104-115; Schtz y Luckmann, 2009, pp. 109-126) que puede definirse brevemente como el acopio de experiencias que conforman la aprehensin del mundo propia del sentido comn. Ese acervo est al servicio de lo que Schtz denomina motivo pragm-tico, que no es otro que orientarse econmicamente en la accin corriente, sin necesidad de examinar las situaciones hasta el punto de comprometer la continuidad de la praxis vital. En este sentido, el acervo est asociado predominantemente a la recurrencia y la regu-laridad de la accin, pero tambin es la base y el objeto de un impor-tante aspecto de la creatividad, a saber: la capacidad de producir ese conocimiento, y de innovar dentro de l y a partir de l.

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    Los escritos de Alfred Schtz desde la perspectiva de una teora de la creatividad de la accin

    La clave de esta dinmica creadora reside en el surgimiento de situaciones problemticas. El acervo de conocimiento garantiza que la experiencia corriente tenga la forma de una cadena de evidencias, en el sentido de que nada nos salga al cruce como extrao o fuera de lo esperado en relacin a nuestros requerimientos prcticos. La irrupcin de lo inesperado es el desencadenante bsico de la revisin del acervo, que en su forma ms simple consiste en lo que Schtz, si-guiendo a Husserl, denomina re-explicitacin del horizonte (Schtz y Luckmann, 2009, pp. 31-32; Schtz, 1996, pp. 227-243). Toda expe-riencia, por simple que sea, implica un horizonte inagotable de nuevas experiencias posibles, que el acervo de conocimiento clausura pero que la ruptura de las expectativas impulsa a reabrir.

    De especial inters en ese marco es el fenmeno del descubrimien-to que responde a la misma lgica general con la particularidad de que involucra a los efectos de la propia accin. Por las razones y en el sen-tido que revisaremos ms adelante, Schtz considera que la existencia de un proyecto es definitoria de la idea de accin, por lo que tambin lo es la expectativa de su cumplimiento. La emergencia de resultados dis-tintos de los esperados es un mecanismo importante de crecimiento y reajuste del acervo, e implica lgicamente, cuando se vuelve deliberado, los fenmenos de prueba y error que son caractersticos por ejemplo de la ciencia experimental, amn de otros tantos procedimientos prcticos.

    Ahora bien, el acervo de conocimiento est hecho de tipificaciones, abstracciones que homogenizan y que tambin estn motivadas prag-mticamente (Schtz y Luckmann, 2009, pp. 224-227; Schtz, 1974a, pp. 253-257; Schtz, 1966, pp. 147-165). Significa esto que todas nuestras experiencias lo son de sucesos, fenmenos o estados de cosas captados en su tipicidad, es decir, en aquello que los hace caractersti-cos en funcin de cualidades seleccionadas entre otras posibles. Otro aspecto clave en el cambio del acervo es por lo tanto el cambio de sus tipificaciones, que va desde el lento ajuste de los tipos en funcin de su uso (cada nuevo perro agrega contenido al tipo perro) hasta la dis-tincin de subtipos a partir de tipos ya existentes (una nueva raza) y la emergencia de tipos enteramente nuevos (otro animal hasta ahora des-conocido). Schtz describe con especial detalle la lgica de estos des-plazamientos (Schtz y Luckmann, 2009, pp. 224-235; Schtz, 1974a, pp. 38-41 y 257-259), y sin duda una fenomenologa de la creatividad tiene all una importante materia de desarrollo terico y emprico11.

    11 Un detallado anlisis de este punto, incluyendo la continuidad de su anlisis con posterioridad a Schtz, puede encontrarse en Kim y Berard (2009).

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    tina Especial subrayado merece a nuestro juicio, la referencia al lengua-

    je como medio de objetivacin de tipificaciones, y por ende los cam-bios lingsticos como expresin concreta de la creatividad de la accin (Schtz y Luckmann, 2009, pp. 273), en la medida en que el lenguaje es una institucin; tenemos all un ejemplo inmediato de creatividad de la accin vinculada al cambio institucional.

    Otras tres cuestiones rodean este primer ncleo temtico y mere-cen destacarse por separado. En primer lugar, la existencia de mbi-tos de accin y de experiencia en donde lo atpico y no lo tpico resulta lo ms importante (Schtz y Luckmann, 2009, p. 231). Terminaremos de aclarar este punto en el apartado 4, cuando reseemos el concep-to de mbitos finitos de sentido. Por el momento digamos que en el anlisis de Schtz, el mundo de la vida cotidiana en el que rige la mo-tivacin pragmtica, es considerado como solo uno de los contextos de accin, y que mbitos como la experiencia religiosa o esttica se caracterizan por exaltar lo atpico y lo irrepetible, y buscar en conse-cuencia lo que escapa a la tipicidad.

    En segundo lugar, el acervo de conocimiento, considerado como un acopio colectivo, ofrece grados diversos de rigidez o apertura, sien-do ms o menos flexible en consecuencia a su expansin y crecimiento (Schtz y Luckmann, 2009, p. 282). Tercero, la existencia del acervo de conocimiento, y la economa que implica para la accin, es la con-dicin que hace posible la apertura hacia problemas nuevos (Schtz y Luckmann, 2009, p. 284), y por ende a contenidos del acervo tambin novedosos.

    Por supuesto que alguien se interese por nuevos problemas, y cules sean esos problemas en concreto; que algo se presente a al-guien como problemtico, que avance hasta cierto punto y en una direccin especfica en la re explicitacin de horizontes, son todos problemas ligados a la motivacin y a las razones de la motivacin. El anlisis de este punto solo quedar completo con esas referencias, que iremos introduciendo en los prximos apartados.

    Capacidad de pensar en tiempo futuro perfecto: el fantasear proyectivo

    El segundo campo de aportes se ubica en la teora explcita de la ac-cin de Schtz (Schtz y Luckmann, 1989, pp. 1-97; 1974a, pp. 35-70, y 86-108) y gira en torno a la fantasa, entendida como capacidad de formular proyectos de accin. No se abarca all el concepto de

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    Los escritos de Alfred Schtz desde la perspectiva de una teora de la creatividad de la accin

    fantasa en su totalidad, pero merece atencin especial precisamente por su vinculacin directa con la teora de la accin.

    En pocas palabras, a lo que se refiere Schtz es a la capacidad de imaginar como ya ocurrido, algo que todava no ha tenido lugar, en este caso, un curso concreto de accin y sus resultados. Esto implica la capacidad de pensar en tiempo futuro perfecto o modo futuro exac-ti, como tambin dice, es decir, pensar como pasado lo que en reali-dad est en el futuro. Se trata de una fantasa precisamente porque alude a algo que no ha sucedido, en este caso con la importante parti-cularidad de que es algo que se quiere que suceda como consecuencia de la accin. El proyecto de la accin que vive en la fantasa es por eso tambin un motivo de la accin al que Schtz denomina concretamen-te motivo-para y que corresponde a lo que coloquialmente llamara-mos intencin. Que aquello que se proyecta se quiere que suceda significa exactamente que la fantasa va acompaada de la voluntad de llevar a cabo el acto que la consuma. Es esto lo que distingue a la fantasa proyectiva de cualquier otro tipo de actividad imaginativa.

    Sin embargo, el motivo-para no agota la motivacin. Existen tambin los motivos-porque que son los que estn detrs de la constitucin de los para, es decir, de las fantasas-proyectos. No ne-cesitamos entrar en el detalle de este punto que incluye entre otros, los conceptos de actitud y de inters, e indirectamente el fun-damental concepto de relevancia(Schtz, 1972, p. 125; Schtz y Luckmann, 2009, p. 214), pero s subrayar que la direccin del fanta-sear proyectivo de un actor est inseparablemente ligada a ese cuerpo de disposiciones producidas en y por su historia individual y social. Tambin es primordial subrayar que siempre, segn Schtz, no hay razn para afirmar a priori la mayor o menor importancia de uno de estos tipos de motivacin, lo que concretamente implicaen relacin a nuestro tema que la fantasa proyectiva puede ser ms o menos de-terminante de la accin segn los contextos y las particularidades, y tener un grado ms o menos estrecho de dependencia respecto de los motivos-porque.

    Schtz introduce esta problemtica en el marco de su anlisis del problema del significado de la accin, al que dedica prcticamen-te la totalidad de su primer libro (Schtz, 1972). Las cuestiones del proyecto y la motivacin se imponen precisamente para dilucidar el complicado problema del sentido de la accin, que Max Weber dej sin resolver y que forma parte de las condiciones de posibilidad de la ciencia social.

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    tina El anlisis de la fantasa proyectiva da un giro singularmente im-

    portante cuando de lo que se trata no es ya de un actor y su accin, sino de la observacin de acciones de otros cuyo significado remi-te tambin a un proyecto. Lo que tenemos aqu podra describirse como un fantasear proyectivo redoblado: yo capto el sentido de tu ac-cin remitiendo mi vivencia de tu cuerpo a la vivencia tuya de proyec-tos fantaseados previamente. Esto implica que la fantasa proyectiva es importante no solo para la explicacin de la accin sino para su comprensin, tanto en el plano emprico de la vida social (intersubje-tividad) como en el plano metodolgico de la ciencia social. En conse-cuencia, la cuestin de la creatividad, que asociamos en este punto a la capacidad de fantasear proyectos, tambin se torna primordial en trminos epistemolgicos.

    Un giro adicional tiene lugar en el anlisis, no ya de la compren-sin de otros, sino de las relaciones con otros y concretamente, en lo que denomina Schtz actuar social (1972, p. 178). Se trata de los casos en que este, mi proyecto, tiene la voluntad de incidir en los de otros, por lo que mi fantasear proyectivo se dirige a tu fantasear pro-yectivo, incluyendo mi accin a la tuya, como parte de sus consecuen-cias esperadas. Los matices de este nivel de anlisis son muchsimos, pero en l quedan agrupadas en parte, cuestiones clsicas de la socio-loga de la accin como las de la interaccin estratgica, la asociacin comunitaria, las relaciones de poder o el entendimiento discursivo. Lo importante en cualquier caso es que toda interaccin social entendida de este modo implica el fantasear proyectivo y por ende, supone una forma especfica de creatividad.

    La relacin cara a cara es de todos modos, una de las posibles y la ms importante para Schtz, puesto que es fundamento de las dems, pero en absoluto la ms extendida. Tambin en su primer trabajo, pero despus a lo largo de su obra (Schtz, 1972, pp. 169-242; Schtz y Luckmann, 2009, pp. 74-103) Schtz propone una teora general de la experiencia del mundo social que va de menor a mayor anonimia y que presenta la experiencia de los otros como una gradacin de in-tensidades.

    La experiencia ms rica y compleja es la que tengo cara a cara con otros que son mis congneres, pero a partir de all mis relacio-nes van creciendo en anonimia y disminuyendo en precisin y detalle. A medida que eso ocurre, el papel del fantaseo aumenta y Schtz llega a decir que la relacin de los contemporneos uno con otro ocurre en la imaginacin (1972, p. 208), lo que debe entenderse en el siguiente

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    sentido: la relacin con otros que comparten conmigo un mismo tiem-po objetivo, pero de los que no tengo experiencia inmediata, tiene lu-gar, tal como yo la vivencio, en mi capacidad de pensar en tiempo futuro perfecto (como si ya hubiera sucedido lo que todava no ha ocurrido). La fantasa en consecuencia, adems de ser un componente de la comprensin y un aspecto constitutivo de la interaccin social, es un aspecto determinante de la experiencia del mundo social en general.

    En todo lo anterior no hemos abordado todava dos cuestiones im-portantes con las que vamos a cerrar este punto: cmo tiene lugar el fantaseo proyectivo en concreto cules su gramtica, por as decir y en qu sentido preciso puede asociarse a la idea de creatividad que esbozamos al principio. Las dos requieren un desarrollo complemen-tario de las ideas de Schtz. Respecto de la primera, una idea clave tan solo esbozada en su trabajo, es la de fundamento de la practica-bilidad (Schtz, 1974a, p. 91; Schtz y Luckmann, 1989, pp. 24-27) que alude al uso que un actor hace de su acervo de conocimiento para calibrar la factibilidad de sus proyectos. Puede ponerse al servicio de este anlisis la conceptualizacin completa de Schtz sobre el conoci-miento de sentido comn que apenas hemos mencionado en el punto anterior, pero que se compone de un nmero muy considerable y sutil de elementos12.

    En cuanto a lo segundo: la fantasa, entendida como imaginacin de algo que no tiene correlato directo en la experiencia de los sentidos, es de suyo en s misma, creadora, por lo menos en el sentido en que hace existir algo que no existe en ningn otro lugar. Est claro de todos modos que los proyectos de accin pueden ser ms o menos innovado-res, y de hecho una parte del anlisis de Schtz se refiere al carcter pre fabricado de muchos proyectos que realizamos de manera auto-mtica en la misma lgica econmica descripta ms arriba. Sin em-bargo, la capacidad de pensar en tiempo futuro perfecto est en la base (es la condicin que hace posible) de los proyectos novedosos en sentido estricto, las fantasas proyectivas efectivamente creativas. Cmo en concreto surgen este tipo de proyectos y cul es la frontera que los se-para de los proyectos pre-fabricados es materia de una investigacin fenomenolgica complementaria que tambin ponemos en agenda13.

    12 Como orientacin general puede tomarse el anlisis sobre Tiresias (Schtz, 1974b, pp. 255-269) que analiza el modo en que el pensamiento de sentido comn anticipa el futuro.

    13 Los trabajos de Figueroa-Dreher (2011; 2012) han hecho un aporte ms que interesante al respecto por lo que respecta a la accin improvisatoria que, en tanto accin de creacin in situ, est incluso en el lmite de la idea de accin como proyecto fantaseado previamente (Figueroa-Dreher, 2011, pp. 514-515).

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    tina La capacidad de trascender simblicamente la experiencia

    inmediata: la fantasa como mbito finito de sentido

    La fantasa de la que acabamos de hablar no es por cierto toda la fantasa, y hay un amplio universo imaginario desligado de los proyectos concretos de accin. Schtz le dedica un importante an-lisis en el marco de su estudio de la multiplicidad de mbitos de sentido (Schtz, 1974a, pp. 197-238; Schtz y Luckmann, 1989, pp. 117-130; Schtz y Luckmann, 2009, pp. 42-53), uno de los cua-les es justamente, el de la imaginacin. La existencia misma de esos mbitos depende a su vez de una capacidad especfica de la con-ciencia: la capacidad de trascender lo inmediato a travs de signos y smbolos. Ambos temas mundo imaginario y simbolismo constitu-yen el tercer eje de aportes de Schtz al anlisis de la creatividad de la accin.

    Comencemos por los mbitos finitos de sentido, como les llama Schtz especficamente. Siguiendo la propuesta pragmatista de W. James, Schtz sostiene que existe no uno, sino muchos mbitos de realidad, realidades mltiples una de las cuales, pero solo una, es el mundo cotidiano que vivimos como incuestionable y consideramos realidad fundamental (paramount realitity). A la par existen otros mundos, que son mbitos de sentido porque son contextos de sig-nificacin y no realidad ontolgica que nos limitamos a recoger. Entre esos mbitos Schtz menciona a la ciencia, que rompe con la realidad cotidiana y constituye su propio mundo, al mundo religio-so y a las experiencias msticas, al mundo del arte en general, y a los diversos mundos de la fantasa, en los que rige el principio de la invencin pura.

    Las principales caractersticas de ese mundo surgen por contras-te a las que definen al mundo de la vida cotidiana. En primer trmino tiene lugar all una suspensin del motivo pragmtico, en el sentido de que cuando imaginamos no actuamos ni imaginamos para actuar (cuando lo hacemos imaginamos en el sentido anterior: proyectamos). Esto hace que la imaginacin quede liberada de las restricciones de tiempo, espacio y sociales que limitan la practicabilidad (no esta-mos limitados por ejemplo a un mundo al alcance, real o potencial). La perspectiva temporal es tambin distinta y mucho ms elstica: no tenemos necesidad de atender al tiempo objetivo en el que se des-pliegan los dems seres y sucesos. Tambin somos libres respecto de las incompatibilidades fcticas de todo tipo, quedando limitados nicamente por las incompatibilidades lgicas, que s mantienen

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    su validez no puedo imaginar por ejemplo un decaedro irregular14 (Schtz y Luckmann, 2009, p. 49).

    Todas estas caractersticas interesan a una teora de la creati-vidad en la medida en que se acercan a la dinmica y a la lgica de la imaginacin creadora. Merecen subrayarse de todos modos, otras dos cuestiones que Schtz menciona secundariamente pero que para nuestros fines tienen un inters especial. Primero, la idea de que estos procesos de imaginacin tienen una estructura social, y que pode-mos imaginar con otros, en grupos pequeos o grandes, o imaginar en masa (Schtz y Luckmann, 2009, p. 50). Esta afirmacin implica conectar los procesos de la conciencia imaginante con los temas de la intersubjetividad y de la interaccin social, mbito que correspon-dera grosso modo a una fenomenologa de la imaginacin colectiva para la que la obra de Schtz ofrece algunos recursos15.

    La segunda cuestin es una referencia tambin breve, en el mis-mo punto, al hecho de que los otros que constituyen mi experiencia del mundo social, sus actos y sus relaciones, pueden ser un objeto de fantasa en el que la libertad del ego que fantasea tiene ms amplio margen (Schtz y Luckmann, 2009, p. 51). Lo que alcanza Schtz en este punto es el campo de la imaginacin sociopoltica que incluye m-bitos concretos como el de la imaginacin utpica, y cuya importancia sociolgica es ciertamente evidente. Los dos temas pueden ponerse en la agenda de una investigacin fenomenolgica interesada en la creatividad, y tambin para este ltimo, los escritos de Schtz ofrecen pistas valiosas16.

    Ahora bien, el primero de los temas tambin pone en discusin el vnculo entre la imaginacin fantstica y la accin. Imaginar en grupo, podemos preguntar: es o no es actuar? Y si es actuar, cmo entendemos en este caso la afirmacin de que cuando imaginamos no actuamos? Schtz pone un empeo especial en fijar un lmite entre el imaginar y el actuar, incluso en el caso del fantaseo proyectivo (dice all por ejemplo (1972, p. 123) que la fantasa, antes de la accin, es una sombra causalmente ineficaz). El sentido de este esfuerzo es

    14 En este punto, Schtz toma de Husserl la distincin entre predicados de existencia y predicados de realidad, correspondiendo los segundos, aproximadamente, al mundo ficticio (x es irreal) y los primeros al mundo de lo concebible (x es imposible).

    15 Un artculo sobre la ejecucin musical conjunta (Schtz, 1974b, pp. 153-170) tiene especial inters al respecto, aunque su nfasis no est puesto en la dimensin creativa. Los trabajos ya mencionados de Figueroa-Dreher retoman el tema en una perspectiva ms prxima a la de nuestro inters.

    16 Puede leerse en esta clave el largo ensayo que dedica a la idea de igualdad (Schtz, 1974).

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    tina establecer la idea de la accin como ejecucin (1974a, p. 201), como

    intervencin que modifica fcticamente el mundo y que se opone en consecuencia al mero pensar. En este sentido el mundo de las fanta-sas no es accin, pero eso no implica que est como tal inevitablemen-te desconectado de la accin.

    Tambin aqu el propio Schtz ofrece aclaraciones importantes. Al analizar por ejemplo la articulacin biogrfica del acervo de conoci-miento (Schtz y Luckmann, 2009, p. 121), sostiene que experiencias estrictamente personales como las del sueo o la fantasa, pueden en-riquecer ese acervo y participar de mltiples maneras en el fantaseo de proyectos. En otro contexto (Schtz y Luckmann, 2009, p. 273), Schtz sostiene que los cambios ms importantes del acervo social de conocimiento provienen a veces de mbitos finitos de sentido como el mito, la religin o la ciencia que impregnan el sentido comn y se convierten en recurso y orientador de la accin. No es difcil imaginar otras relaciones, incluida por supuesto la ms directa: la accin de comunicar los mundos creados en la fantasa.

    En lneas generales y como sntesis, puede decirse que aunque la imaginacin sea una actividad desligada de los requerimientos prcticos y por ende desvinculada analticamente de la accin, puede convertirse en accin por medio de la comunicacin (como accin co-municativa de fantasas) y, de manera no inmediata, por efecto de su acopio en el acervo social de conocimiento. En estos dos sentidos por lo menos, puede decirse que la imaginacin creadora puede actuar y hacer actuar17.

    La existencia misma de mbitos finitos como el de la imagina-cin depende de la capacidad de simbolizar, que era la segunda cues-tin que presentbamos en este punto. Para ser precisos, la capacidad semitica de la conciencia se conecta con la cuestin de los mbitos de sentido de tres maneras: esos mbitos solo pueden ser experimen-tados mediante smbolos (Schtz, 1974a, p. 265); solo los smbolos permiten el cruce de fronteras entre un mbito y otro; y los smbolos traen los dems mbitos al mundo de la vida cotidiana.

    Para precisar cada tem tenemos que recordar mnimamente la idea que Schtz tiene de lo simblico. Su tesis es que toda capaci-dad semitica descansa en el mecanismo de la conciencia estudiado por Husserl bajo el concepto de apercepcin, al que, en grosso modo,

    17 Digamos al pasar que, con frecuencia se ha objetado a Schtz desatender a la historia o ser incapaz de incorporarla a su anlisis. Este punto abre un mbito de reflexin concreto sobre ese tema y sobre la validez de la crtica.

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    Los escritos de Alfred Schtz desde la perspectiva de una teora de la creatividad de la accin

    podemos describir como la capacidad de hacer presente lo ausente a partir de algo presente. Puesto que todo fenmeno semitico implica una realidad que se refiere a algo distinto de ella misma, en todos estos casos estamos frente a variantes de la apercepcin. A partir de all, Schtz construye una gradacin de fenmenos que va desde las marcas y las indicaciones en las que la conexin la hace un in-dividuo para s mismo, sin necesidad de que valga para otros hasta el signo y el smbolo, que son compartidos, y por ende sociales e intersubjetivos. En el caso del signo, se trata de objetos o hechos del mundo externo que se refieren a la vida interna de un semejantea sus cogitaciones en sentido amplio, dice Schtz. En el caso del sm-bolo se trata de objetos cuya referencia apresentacional es algo que trasciende nuestra experiencia de la vida cotidiana. Schtz acude en este punto a Jaspers, a quien cita para especificar que el smbolo est presente all donde la imagen es imagen de algo que no es accesible de ninguna otra manera, y all donde algo slo existe para nosotros en la medida en que existe en imagen (Schtz, 1974a, p. 296). Esto significa que el smbolo implica una capacidad constructiva de mun-dos que no est presente en las dems relaciones significativas. Las realidades simblicas solo existen en y por los smbolos, a diferencia de las realidades a las que remiten los otros tres niveles semiticos.

    El primero de los tres puntos mencionados queda aclarado con lo dicho: mbitos finitos de sentido como el de las fantasas no tie-nen ms existencia que la que le dan los smbolos, en el sentido de que son los smbolos, y ms precisamente la capacidad de simbolizar, su condicin de posibilidad. La complejidad de este nivel de anli-sis desborda lo que puede analizarse aqu, pero vale la pena reparar en un ejemplo mencionado por Schtz, Imaginar un centauro tris-te (Schtz, 1974a, p. 285). Imaginar un centauro triste es un juego apresentacional extraordinariamente complejo que implica, no slo una serie de apresentaciones simples (toro/hombre/tristeza) sino la puesta en existencia de una realidad nueva que solo vive en la ma-teria simblica.

    La segunda cuestin que slo los smbolos permiten el cruce de fronteras se refiere al hecho de que la simbolizacin es lo que permi-te trascender el mundo de la vida cotidiana y conectarlo con los otros mundos. Schtz y Luckmann hablan en este punto de las trascenden-cias del mundo de la vida (1989, pp. 106-130), pequeas y grandes, que son precisamente los pasos de lo inmediatamente dado en la vida cotidiana el aqu y ahora actual a otras realidades que exceden mi tiempo y mi espacio. Tanto las marcas como las indicaciones y los

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    tina signos permiten este tipo de traspaso, pero solo los smbolos con-

    ducen a mbitos de sentido extra cotidianos. Por eso Schtz define al smbolo como una relacin apresentacional entre entidades que pertenecen al menos a dos mbitos finitos de sentido, de modo que el smbolo apresentante es un elemento de la realidad eminente de la vida cotidiana (Schtz, 1974a, p. 305).

    El tercer punto puede considerarse un apndice del anterior, pero lo destacamos por su importancia para nuestro tema. Los smbolos hacen posible la existencia de mbitos de sentido, pero tambin pue-de decirse que traen esos mbitos al mundo cotidiano, en el que el smbolo apresentante se encuentra ubicado temporal y espacialmen-te y en el que la accin tiene lugar por excelencia. Esto significa que los mundos creados por la capacidad simblica tambin tienen una posible conexin con la accin a travs del simbolismo. Al igual que en el punto anterior, no podemos aqu ms que avistar el amplio campo de anlisis que la fenomenologa schtziana pone frente a s. Lo ha-cemos recordando, a modo de ejemplo, la referencia que hace Schtz a la propia sociedad como una realidad simblica perteneciente tal vez al subuniverso de las relaciones ideales del que habla W. James (Schtz, 1974a, p. 313). Lo que significa que la sociedad es apresen-tacin simblicamente constituida y que el modo en que los actores se orientan hacia ella depende de esa constitucin simblica. Del mbito finito de las fantasas puede decirse exactamente lo mismo, y en este punto el anlisis completa lo dicho ms arriba sobre el vnculo entre fantasa y accin.

    La capacidad de producir vivencia espontnea ilimitada: la temporalidad prefenomnica y la privaca personal absoluta

    Este ltimo campo de aportes es el ms abstracto y pertenece al n-cleo de la intertextualidad filosfica de Schtz. Las razones para in-cluirlo son adems menos evidentes, por lo que hacemos explcita una mayor reserva tambin por nuestra parte. Corresponde al anlisis que Schtz hace, siguiendo a Bergson y a Husserl, de la temporalidad pre fenommica (Schtz, 1972, p. 75-83), a la que podramos definir colo-quialmente como el flujo espontneo que caracteriza a la conciencia antes de ser capturada por la reflexin.

    Vemos al menos dos razones para conectar este anlisis con la creatividad de la accin. Primero, la descripcin de ese flujo como

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    una multiplicidad continuamente cambiante, un movimiento que est siempre naciendo y muriendo, y un nacer y morir que no tie-ne contornos, lmites ni diferenciaciones (Schtz, 1972, p. 77), des-cripcin que Schtz toma de Bergson y su anlisis de la dure que remitira esta es nuestra hiptesis a un perpetuo, aunque como tal inaprehensible, flujo creador de la conciencia. Segundo, la conexin que establece Schtz entre ese nivel de la conciencia y un ncleo nti-mo del yo al que denomina, en este caso siguiendo a Scheler, Absolut Intime Person ,privaca personal absoluta (Schtz, 1972, p. 82), que es por un lado, la capacidad de la conciencia de dar nacimiento cons-tante a nuevas vivencias, y por otro, la remisin a una esfera comple-tamente singular de toda conciencia y por ende de todo actor.

    Respecto de lo primero, Schtz parte de la distincin bergsoniana entre un nivel en que la conciencia se presenta como un flujo indife-renciado (el nivel de la duracin pura), y uno que corresponde a la reflexin, en donde el flujo se detiene, la continuidad es dividida en elementos y el movimiento se convierte en algo congelado, especiali-zado, ya completado (1972, p. 76). La intuicin de la duracin pura queda entre parntesis en este segundo nivel, en el que prima lo que Bergson llama atencin a la vida, caracterizada por una tensin de la conciencia atenta al mundo espacial y temporal. Solo si tiene lugar un relajamiento de la tensin, el yo descubre que aquello que antes pareca consistir en actos separados y netamente definidos, se vuelve ahora en transiciones continuas donde las imgenes fijas han sido suplantadas por un nacer y morir que no tiene contornos, ni lmites, ni diferenciaciones (1972, p. 77).

    Aunque Schtz pasa inmediatamente estas ideas por el tamiz de Husserl (1972, pp. 78-83), y aunque las introduce solo como parte de su camino hacia el esclarecimiento del significado de la accin significado que corresponde precisamente al nivel reflexivo de la conciencia, no puede pasarse por alto, en una lectura como la que proponemos, la conexin que se establece al interior de la obra de Bergson entre la dure y la creacin18.

    Esa conexin se diluye en la argumentacin de Schtz e incluso se aleja de la problemtica especfica de la accin en la medida en que la accin presupone la atencin a la vida y por ende, una conexin ms fuerte con el segundo nivel de la conciencia, el reflexivo. An as, no vemos obstculos a priori para desarrollar el tema de manera

    18 De ella puede tenerse una primera y general impresin en Lpez (2010).

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    tina ms explcita, puesto que si la dure forma parte de la conciencia,

    tambin forma parte del actor y por ende de la accin, aunque sea de manera no inmediata y aun cuando la accin de la que se habla no sea exactamente la que Schtz define como tal. Damos en este punto con un nuevo ncleo abierto a la investigacin, de singular inters al conectar el trabajo de Schtz de un modo novedoso con el de Bergson, y porque tambin lo conecta con otras filosofas contemporneas de la imaginacin19.

    El segundo tema puede interpretarse como un puente concreto entre estas dos cosas (la duracin pura y la accin), porque subra-ya justamente que esa dimensin pre fenomnica integra un aspecto fundamental del actor social. Por su riqueza y complejidad, y por la importancia que tiene para nuestro problema, corresponde citar a Schtz en este punto in extenso:

    Existen () vivencias que lo son cuando estn presentes, pero sobre las cuales no se puede reflexionar en absoluto o solo es posi-ble hacerlo mediante una aprehensin extremadamente vaga (). Llamaremos a este grupo vivencias esencialmente actuales, porque se limitan por su naturaleza misma a una posicin temporal defini-da dentro de la corriente interna de la conciencia. Se las conoce por su adhesin o cercana a ese ncleo ntimo del yo que Scheler, con un giro lingstico feliz, llam la privaca personal absoluta (absolut intime person). Acerca de () [ella] sabemos que debe estar ah nece-sariamente y que permanece absolutamente cerrada a toda conviven-cia posible. Pero tambin en el conocimiento del propio yo hay una esfera de absoluta intimidad cuyo estar ah (Dasein) es tan indudable como es imposible someterlo a inspeccin (). Corresponden a este grupo [de vivencias] ante todo, no slo las experiencias de la corpo-ralidad del yo () sino tambin los fenmenos psquicos agrupados bajo el vago ttulo de estados de nimo, as como los sentimientos y estados afectivos (alegras, pesar, disgusto, etctera) (Schtz, 1972, pp. 82-83).

    Como qued dicho, Schtz direcciona este anlisis hacia una concepcin de la accin en la que el sentido, y por ende la reflexin,

    19 Pensamos concretamente en Castoriadis, cuya idea de imaginacin radical tiene una apreciable aunque no explcita filiacin bergsoniana. Castoriadis ha hecho de esa imaginacin la potencia creadora que subvierte el orden social, y ha puesto a la creacin en el centro mismo de la teora social crtica. El extrao encuentro que intuimos, entre Schtz y Castoriadis a travs de Bergson, puede no resultar tan extrao si pensamos en las afinidades que tambin tienen los conceptos de imaginario social y mundo de la vida.

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    Los escritos de Alfred Schtz desde la perspectiva de una teora de la creatividad de la accin

    resultan ser lo esencial, con lo que esta dimensin inefable como le llama en unas lneas posterioresqueda virtualmente fuera de la consideracin sociolgica. Si hacemos abstraccin sin embargo de la concepcin especfica que Schtz tiene de la accin, no hay ninguna razn lgica para esta exclusin.

    Schtz y la creatividad de la accin: resumen y perspectivas de investigacin

    Retomemos ahora la definicin del apartado 1 para pasar en limpio algunas conclusiones de nuestro recorrido. En los puntos 1b) y 1c) afirmamos que la creatividad puede referirse tanto a propiedades o caractersticas de los actores como a dimensiones o aspectos de las acciones. En nuestro anlisis hemos establecido cuatro grandes ca-pacidades que enriquecen el anlisis de la creatividad en el primero de esos aspectos: i) la capacidad de ampliar, modificar y hacer uso creativo del acervo de conocimiento, tanto en su dimensin biogrfica como social; ii) la capacidad de pensar en tiempo futuro perfecto, y por ende de realizar anticipaciones de la propia accin y de su insercin en el mundo; iii) la capacidad de producir y usar smbolos, que con-lleva la capacidad de crear mundos personales o culturales solamen-te existentes en la imaginacin; y iv) la capacidad de dar nacimiento constante a nuevas vivencias, y el carcter irreductiblemente privado y singular de algunas de ellas.

    En cuanto al segundo nivel, el de la teora de la accin, hemos dado por lo menos con los siguientes elementos de inters: v) la inno-vacin en y con el acervo de conocimiento tiene como mecanismo clave el surgimiento de situaciones vividas como problemticas; vi) existen mbitos de accin, y motivaciones de accin que inclinan la accin y la conciencia hacia lo atpico y lo irrepetible y en este sentido hacia lo nuevo; vii) el fantaseo proyectivo depende, en la forma y la direccin concreta que adopte, de la compleja estructura de disposicin deno-minada motivos-porque; viii) la comprensin de la accin de otros y la dinmica de la interaccin social, implican de diversas maneras, la anticipacin en la imaginacin de proyectos ajenos; ix) existe un tipo de accin que consiste en objetivar mundos imaginarios; x) los mundos de la imaginacin y la fantasa se insertan en el acervo de conocimiento y en consecuencia, se insertan potencialmente en la es-tructura de la accin social; y xi) la accin recibe parte de su direc-cin del nivel de la conciencia denominado duracin pura.

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    tina Cada uno de estos puntos indica en realidad una amplia direccin

    de investigacin que puede ser terica o emprica y que puede o no continuar la orientacin general de Schtz. Nosotros hemos ido ade-lantando lneas ms concretas de trabajo que corresponden a explora-ciones fenomenolgicas ms detalladas y que quisiramos resumir a manera de conclusin prospectiva de nuestro anlisis.

    i) En primer lugar el acervo de conocimiento est compuesto por ti-pos, una parte fundamental de los cuales se refiere especficamente al mundo social. En el apartado 2 remitimos someramente al an-lisis que Schtz propone del cambio de las tipificaciones a partir de su uso y de la emergencia de situaciones vividas como problemti-cas. Nos parece que para una teora sociolgica de la creatividad de la accin resulta fundamental realizar una exploracin ms riguro-sa de esta dinmica por lo que respecta a las tipificaciones sociales, tema que la obra de Schtz no llega a desarrollar plenamente. En este punto, el anlisis se conecta con otras tradiciones de la sociolo-ga (por ejemplo con el Durkheim del origen social de las catego-ras), con la importante particularidad de que contamos, en el caso de Schtz, con una conexin explcita hacia la teora de la accin.

    ii) La dinmica concreta del fantaseo proyectivo, como emergente del acervo de conocimiento, es un segundo campo de inters que im-plica la precisin en cmo con qu dinmicas y en funcin de qu mecanismos el acopio de conocimiento y sus distintas dimen-siones son puestos en acto en la formulacin creativa de proyectos situados. Hemos dicho que todos los elementos y distinciones que Schtz propone en sus descripciones del mundo de sentido comn pueden ponerse al servicio de este anlisis, incluido el papel que tienen las objetivaciones de mundos imaginarios en la constitu-cin de ese acervo. Destacamos tambin que una parte fundamen-tal de ese anlisis consiste en establecer la distincin precisa entre proyectos prefabricados y proyectos creativos.

    iii) La teora semitica de Schtz ofrece un marco de referencia para explorar en una perspectiva extraordinariamente amplia, la natu-raleza de la imaginacin y de los productos imaginarios. Hemos hecho una breve indicacin al respecto a propsito de un ejemplo ocasional imaginar un centauro triste, pero la complejidad de su teora del simbolismo invita a reabrir el tema de manera especfica. De lo que se trata es de alcanzar un anlisis del funcionamiento de la imaginacin como modalidad especfica del uso de signos y smbolos, tema que rebasa indudablemente el trabajo de Schtz en

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    el horizonte de la fenomenologa. l mismo remite este anlisis a es-critos puntuales de Husserl (Schtz, 1974a, p. 290), y por nuestra parte, hacemos mencin tambin a las investigaciones pioneras de-sarrolladas por J. P. Sartre (2005; 2006) que se mueven en el mismo mbito husserliano y que Schtz curiosamente no toma en cuenta.

    iv) Si la cuestin de la imaginacin es de inters general para la crea-tividad, lo es en particular el anlisis de la imaginacin como fe-nmeno colectivo y ms especficamente cuando su materia es la vida social. Lo que significa exactamente imaginar en grupo es algo difuso y sin desarrollo concreto en los escritos de Schtz, aunque los anlisis que en otros contextos y para otros fines reali-za de la accin y la interaccin ofrecen un slido punto de partida. La imaginacin sociopoltica, en sus vertientes utpicas por ejem-plo, es algo que tambin queda apenas esbozado en su trabajo, pero que a su vez resulta ser de especial inters para abordar el vnculo entre accin e imaginacin en su dimensin poltica.

    v) Por ltimo, un componente importante de la construccin argu-mental de Schtz, la dure bergsoniana, incluye un nfasis en la creatividad que su obra no recoge y que podra, en principio, incor-porarse en forma ms decidida.

    Como sugerimos al principio, estas lneas de trabajo implican una lectura poco convencional de Schtz, sobre todo porque reorienta sus prioridades e intereses. El tema de la creacin no ha estado, sin duda, entre sus intereses principales y de hecho su teora de la accin tie-ne un inters mucho ms claro por lo rutinario que por lo creativo. El hecho de que an as permita esta exploracin es indicador de su fortaleza, pero est por verse si el desarrollo de estos temas resulta compatible con las asunciones estructurales de la obra. Pensamos por ejemplo, que el modelo de ciencia social que Schtz tiene en mente y al servicio del cual pone su esfuerzo de fundamentacin, sera con toda probabilidad un punto a revisar desde esta perspectiva.

    De los restantes aspectos de nuestra definicin no vamos a ocu-parnos. Digamos solamente que en el recorrido hicimos referencia tan-to a la novedad de las acciones como de sus consecuencias (punto d) y que no nos hemos siquiera acercado a un tema para el cual la obra de Schtz tendra tambin bastante que decir: la cuestin del parmetro de observacin, y del lugar desde el cual algo una accin o sus pro-ductos se establece como nuevo (puntos e y f). Este asunto remite al de la comprensin del sentido que atraviesa transversalmente la obra de Schtz y que requerira un tratamiento especial.

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