Libro no 1044 deseos deveraux, jude colecci³n e o agosto 30 de 2014

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Deseos. Deveraux, Jude. Colección E.O. Agosto 30 de 2014. Biblioteca Emancipación Obrera. Guillermo Molina Miranda.

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  • Por una Cultura Nacional, Cientfica y Popular!

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    Coleccin Emancipacin Obrera IBAGU-TOLIMA 2014

    GMM

  • Por una Cultura Nacional, Cientfica y Popular!

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    Libro No. 1044. Deseos. Deveraux, Jude. Coleccin E.O. Agosto 30 de 2014.

    Ttulo original: Deseos. Jude Deveraux Versin Original: Deseos. Jude Deveraux

    Circulacin conocimiento libre, Diseo y edicin digital de Versin original de textos: Libros Tauro. http://www.LibrosTauro.com.ar Licencia Creative Commons: Emancipacin Obrera utiliza una licencia Creative Commons, puedes copiar, difundir o remezclar nuestro contenido, con la nica condicin de citar la fuente.

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    Portada E.O. de Imagen original: http://4.bp.blogspot.com/-q6OjxTH3L_E/T6PnzpQOiII/AAAAAAAAAb8/HCmuFqt1p5M/s1600/14Deveraux_Jude_Deseos.jpg

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    Deseos Jude Deveraux

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    Despus, se dijo que Berni era el cadver mejor vestido que cualquiera de ellas hubiese visto en varias dcadas. No era que muchas reconociesen que haban vivido ms all de un par de dcadas, ya decir verdad, en vista de las maravillas de la ciruga plstica, ninguna necesitaba ventilar el nmero exacto de sus aos. Desfilaron frente al costoso atad y contemplaron con admiracin a Berni. No haba una sola arruga en su cara. Cada hoyo, cada pliegue, incluso algunos de los poros haban sido rellenados con colgeno. Los pechos estaban repletos de silicona, e incluso en la muerte aparecan firmes y erguidos. Los cabellos tratados con tintas muy caras, las pestaas teidas de manera permanente, las uas manicuradas, la cintura con un ancho juvenil de cincuenta y siete centmetros, el cuerpo ataviado con un vestido de seis mil dlares; en la muerte tena tan buen aspecto como lo haba tenido en vida.

    Hubo suspiros de admiracin de la gente que acudi y la esperanza de que al

    morir ellos, tendran tan buen aspecto como era el caso de Berni. Slo dos

    personas derramaron lgrimas en su funeral, y eran hombres. Uno, su peluquero.

    Perda a la seorita Berni como clienta, pero tambin extraara su lengua

    perversa y todos los sabrosos chismes que ella le comunicaba. La otra persona

    que se condoli fue su cuarto ex marido y sus lgrimas eran de alegra, porque

    ya no tendra que soportar al ejrcito de especialistas necesarios para lograr que

    una mujer de cincuenta aos pareciese tener veintisiete.

    -Ir al cementerio? -pregunt una mujer a otra.

    -Me agradara hacerlo, pero no puedo -respondi-. Tengo una cita. Una

    situacin urgente, me comprende?

    Janine, la manicura de sta, poda concederle solamente un pequeo espacio

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    ese mismo da, a las dos, y ella tena que arreglarse la ua rota.

    -Me sucede lo mismo -dijo la primera, y dirigi una mirada rpida, cautelosa y

    al mismo tiempo colrica a Berni, en su atad. La semana precedente compr

    un vestido igual al que vesta Berni, y ahora tendra que devolverlo. Haba sido

    muy propio de la difunta aparecer usando las prendas de ltima moda, las ms

    modernas, las ms caras, en todas las reuniones, pero eso no volvera a suceder,

    pens la dama, y consigui contener una sonrisa.

    -Ojal pudiera ir. Como usted sabe, Berni y yo ramos muy buenas amigas,

    ntimas. -Se alis su vestido de seda Geoffrey Beene.- Realmente, debo mar-

    charme.

    Antes de que pasara mucho tiempo otras personas murmuraron que tenan

    citas urgentes en distintos lugares, hasta que en definitiva slo el peluquero viaj

    en la limusina que lo llev al cementerio. Haba una hilera de veinte coches

    detrs del carruaje Berni haba organizado y pagado su propio funeral aos

    antes- pero no haba deudos.

    Finalmente, las palabras ( elegidas por Berni) fueron dichas, la msica

    (tambin seleccionada por ella) fue ejecutada y cantada, y el nico doliente se

    march a casa. Llenaron la tumba, los panes de csped nuevo ocuparon su

    lugar, las flores fueron dispuestas artsticamente alrededor de la elegante lpida,

    y el sol comenz a ponerse sobre la tumba de Berni.

    Cuatro horas despus de cubrir con tierra el atad, ni una sola persona dedic

    un pensamiento a la mujer que ocupara una parte tan considerable en la vida

    de cada uno. Haban consumido el alimento que ella pagaba, asistido a sus

    fiestas, murmurado interminablemente con ella y acerca de ella, pero nadie la

    extraaba ahora que haba desaparecido. Absolutamente nadie.

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    La Cocina

    Berni abri los ojos sobresaltada y tuvo la sensacin de que haba dormido

    demasiado, Su primer pensamiento fue que llegara tarde a su cita para arreglar-

    se las uas con Janine, y esa perra era implacable si una clienta se retrasaba.

    Le dira que estaba comprometida toda la semana siguiente, y la obligara a sufrir

    das enteros con el aspecto descuidado de las uas. Ya la atrapar, pens Berni.

    Dir a Diane que Janine estuvo acostndose con el marido. En vista del tempera-

    mento de Diane, la manicura podra considerarse afortunada si sala viva del

    embrollo.

    Sonriendo, Berni comenz a descender de la cama y entonces comprendi

    que no estaba en ella. En ese momento comenz a advertir que algo no funcio-

    naba. No estaba en la cama sino de pie. No vesta su bata de seda roja Christian

    Dior, sino su nuevo vestido de seda blanca Dupioni -el mismo que Lois Simons

    haba comprado en una venta especial. Berni pensaba usar primero la prenda, y

    as Lois no podra aparecer con la suya; intentara devolverla y no se la

    aceptaran, y por lo tanto tendra que cargar con un vestido de cuatro mil dlares

    sin poder lucirlo. La idea provoc en Berni una sonrisa.

    Pero la sonrisa se esfum cuando mir alrededor: niebla por todas partes, y

    ella poda ver nicamente una luz dorada al frente, muy lejos. Se pregunt: Qu

    pasa ahora? Entrecerr un poco los ojos para ver mejor, pese a que ahora tena

    una visin de veinte/veinte, gracias a la ciruga ocular a la que se haba sometido

    un ao atrs.

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    Avanz unos pocos pasos, la niebla se disip y le permiti ver un sendero.

    Comenz a fruncir el ceo, pero se contuvo (fruncir el ceo origina arrugas).

    Quizs esta era una idea estpida de su ltimo amante. Era un muchacho

    musculoso de veinte aos, aficionado a la playa, a quien ella haba recogido

    pocos meses atrs y ya estaba fatigndose de l, que hablaba siempre de sus

    deseos de ser director de cine y quera que Berni lo financiara. Tal vez toda esta

    niebla era uno de sus trucos para obligarla a abrir la chequera. Berni camin

    varios minutos antes de ver algo. Bajo la luz dorada haba un amplio escritorio, y

    detrs estaba sentado un hombre apuesto, de cabellos grises.

    Cuando lo vio, irgui el cuerpo y ech atrs los hombros, de modo que se

    destacase su busto bien formado.

    -Hola -dijo con su voz ms ronca y sexual.

    El la mir y volvi a enfrascarse en los papeles depositados sobre su

    escritorio.

    Siempre inquietaba a Berni que los hombres no reaccionaran inmediatamente

    ante su belleza. Quiz le convendra concertar otra cita con su cirujano la semana

    prxima.

    - Usted est con Lance? -pregunt ella, refirindose a su amante, el

    muchacho aficionado a la playa.

    El hombre continu con la mirada fija en sus papeles y no contest, de modo

    que Berni examin el escritorio frente al cual l estaba sentado. Evit demostrar

    asombro, pero ese espacioso mueble era oro de veinticuatro kilates. Muchos

    aos atrs Berni haba llegado a adquirir capacidad para distinguir las alhajas

    que habra enorgullecido a cualquier joyero. Poda diferenciar rpida y fcilmente

    el oro de doce kilates y el de dieciocho del autntico, puro, de veinticuatro kilates.

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    Extendi la mano para tocar el escritorio, pero la retir cuando el hombre

    levant la mirada. -Bernardina -dijo l.

    Berni se estremeci. Haca aos que no escuchaba el nombre. Pareca tan

    viejo como ella intentaba no serlo.

    -Berni -dijo ella-. Con i.

    Vio que el individuo utilizaba una anticuada lapicera fuente para escribir una

    nota, y despus ella comenz a irritarse.

    - Vea, esto ya es suficiente. Si se trata de un plan concebido por usted y

    Lance, yo...

    -Usted est muerta.

    -... todava estoy dispuesta a echarlo. No pienso mantenerlo, y...

    -Muri anoche mientras dorma. Un ataque cardaco.

    -... y sus absurdos planes de... -Se interrumpi y mir fijamente al hombre.-

    Yo qu?

    -Muri anoche mientras dorma y ahora est en la Cocina.

    Berni permaneci de pie, parpadeando, y de pronto se ech a rer. Olvid las

    arrugas y cun poco atractiva pareca una mujer cuando rea, en lu