Lección 2 | El bautismo y las tentaciones | Escuela Sabática | Power point

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Lección 2 para el 11 de abril de 2015

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Lección 2 para el 11 de abril de 2015

«En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia, y siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto» (Lucas 3:1-2)

Lucas nos proporciona seis datos históricos que nos permiten colocar claramente el comienzo del ministerio de Juan y de Jesús en la historia.

1. El año 15º de Tiberio César. Fue nombrado emperador el 18 de septiembre de 2014. Los judíos computaban los años de reinado de otoño a otoño. Por tanto, el primer año de Tiberio terminó al comenzar el otoño del año 14, y su 15º año comenzó en el otoño del año 27.

2. Gobernador de Judea: Poncio Pilato. Entre los años 26 y 36.3. Tetrarca de Galilea: Herodes. Desde el 4 a.C. hasta el 39 d.C.4. Tetrarca de Iturea Felipe. Desde el 4 a.C. hasta el 34 d.C.5. Tetrarca de Abilinia: Lisanias. Según una inscripción en un

templo de Abilinia, gobernó, al menos, entre los años 14 y 29.6. Sumos sacerdotes: Anás y Caifás. Caifás fue sumo sacerdote

desde el año 18 hasta el año 36. Aunque Anás había sido destituido, el pueblo lo siguió considerando como el legítimo Sumo Sacerdote.

«Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados» (Lucas 3:3)

El bautismo por inmersión realizado por Juan constaba de dos fases:

1. Sumergirse en el agua. Un reconocimiento público de

arrepentimiento.2. Emerger del agua.

Nacer a una nueva vida sin pecado. Un cambio interior que se manifiesta en practicar la justicia (Lucas 3:10-14)

Al salir de las aguas bautismales, Juan les instaba a hacer «frutos dignos de arrepentimiento», y les recordaba que aún faltaba un bautismo más: «pero viene uno más poderoso que yo… él os bautizará en Espíritu Santo y fuego» (Lucas 3:16)

¿En qué consiste este bautismo?

«Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre

me es necesario estar?» (Lucas 2:49)

«Por primera vez, el niño Jesús miraba el

templo… Contemplaba la sangrante víctima

sobre el altar del sacrificio… Día tras día, veía

más claramente su significado… El misterio de

su misión se estaba revelando al Salvador»E.G.W. (El Deseado de todas las gentes, pg. 57)

Unos 20 años después de estos hechos, Jesús se dirigió al Jordán para ser bautizado por Juan. Sin pecado alguno del cual arrepentirse, Jesús quiso dejarnos su ejemplo.

El comienzo de su ministerio estuvo marcado por tres declaraciones solemnes:

Era el «Cordero de

Dios», el Salvador del

mundo(Juan 1:29).

Era el ungido [Cristo] por el Espíritu

Santo(Lucas 3:22).

Era el Hijo de Dios, en quien el Padre se

complacía (Lucas 3:22).

«Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre» (Lucas 4:1-2)

La voz de su Padre acababa de decirle a Jesús: «Tú eres mi Hijo amado» (Lc. 3:22). Pero el diablo le sugirió una duda: «Si eres Hijo de Dios…» (Lc. 4:3). Pero Jesús no dudó, sino que se aferró a la Palabra de su Padre.

«Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado» (Hebreos 4:15)

Dios les dijo a Adán y a Eva: «el día que de él comieres, ciertamente morirás» (Gn. 2:17). El diablo les dijo «No moriréis» (Gn. 3:4). Y ellos, dudando de Dios, creyeron al diablo.

«Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos» (Lucas 4:5-7)

Nuevamente, usó la Palabra revelada para rechazar la tentación. Al igual que Jesús, no debemos confiar en nuestras propias fuerzas o sabiduría para hacer frente a la tentación, sino en la eterna Palabra de Dios.

Al igual que Él, solo Dios ha de ser el único centro de nuestra adoración.

Desde el comienzo de su rebelión, Satanás quiso ser adorado como dios (Isaías 14:13-14). Estaba dispuesto a renunciar a su «soberanía» sobre este mundo por un solo gesto de adoración de parte de su Señor.

Pero Jesús no fue engañado por su «generosidad», su lealtad pertenecía solamente a Dios, el único que puede y debe ser adorado.

«Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo» (Lucas 4:13)

La última tentación registrada por Lucas, nos muestra a Jesús visitando por segunda vez en su vida la ciudad de Jerusalén.

Nuevamente en el templo, Jesús es confrontado por el diablo. Esta vez, es el diablo el que usa la Palabra de Dios y le pide de nuevo a Jesús que demuestre que realmente es el Hijo de Dios (Lucas 4:9-12).

Realizar esta acción temeraria hubiera sido aceptar que albergaba alguna duda sobre su divinidad o su misión. Pero ninguna duda había en Jesús, Él confiaba plenamente en su Padre y no necesitaba demostrarlo en ese momento.

Finalmente, Jesús venció «toda tentación».

Nota cuatro enseñanzas bíblicas principales en las tentaciones:

«No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar» (1ª de Corintios 10:13)

«Cada uno de nosotros será tentado

intensamente; nuestra fe será sometida

a prueba hasta un grado máximo.

Debemos tener una conexión viva con

Dios; debemos ser participantes de la

naturaleza divina; entonces no seremos

engañados por las invenciones del

enemigo, y escaparemos de la

corrupción reinante en el mundo a

causa de la concupiscencia.

Necesitamos estar anclados en Cristo,

arraigados y fundados en la fe»

E.G.W. (Mensajes selectos, tomo 2, pg. 57)