Le Monde Diplomatique Honduras

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Edición Septiembre 2014

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  • Septiembre 2014 Edicin N11 01

    L. 35.00 Mensual - 12 Pginas

    Edicin Honduras-UNAH

    Ignacio Ramonet: Dos horas ms con Fidel

    La fiebre de los canales centroamericanos

    Pags. 3, 4 y 5Por Franois Musseau

    Pgs. 6 y 7Por Cristophe Ventura

    Pgs. 10 y 11Por Jean Radvanyi

    Pags. 8 y 9Por Keith Dixon

    Las esclusas funcionan desde hace exactamente un siglo: Estados Unidos in-augur el Canal de Panam en agosto de 1914. Estas esclusas, ubicadas en el canal artificial de ochenta kilmetros, se han convertido, en la actualidad, en un punto de congestin. No slo la mayora de los barcos transitan de manera extremadamente justa, sino que avanzan muy lentamente: algo intolerable para un mercado que desespera por la fluidez del intercambio. El canal, que ha visto pasar desde su creacin cerca de un milln de barcos, es vctima de su xito y de la evolucin del trfico: desde 1934, el volumen de mercaderas se triplic.

    Estados Unidos le cedi a China su lugar de primer socio comercial de algu-nos de los pases de su ex patio trasero, entre los cuales se cuenta Brasil. En La Habana, durante la segunda cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos (Celac), los das 28 y 29 de enero de 2014, los treinta y tres pases miembros decidieron con Pekn el establecimiento de un foro de cooperacin permanente; una evolucin muy importante en una asociacin hasta entonces limitada a las relaciones bilaterales. Esta dinmica, que es presentada como una seal de la emancipacin de la regin, sugiere una inversin ms profunda de los equilibrios mundiales?

    E n materia de poltica exterior rusa, los comienzos del ao 2014 estn signa-dos por dos acontecimientos capitales. En primer lugar, los Juegos Olm-picos de Invierno de Sochi, cuya organizacin gener en los medios oc-cidentales una vasta campaa crtica del rgimen de Vladimir Putin; luego, mientras los Juegos finalizaban, la crisis ucraniana. De alguna manera, estos dos mo-mentos representan las dos facetas de la nueva poltica exterior del Kremlin: por un lado, su intento de iniciarse en el soft power, el poder suave, y por el otro, el recurso enrgico y ms tradicional a las relaciones de fuerzas.

    Escocia, quedate con nosotros. El inesperado mensaje del cantante ingls Da-vid Bowie durante la entrega del premio al mejor solista britnico, el pasado 19 de febrero, se inscriba en la larga lista de intervenciones de famosos contra la independencia escocesa. La actriz Emma Thompson, la cantante Susan Boyle, el ex entrenador del club de ftbol Manchester United Alex Ferguson, la autora escoc-esa de Harry Potter Joanne K. Rowling, pero tambin el ex presidente de la Comis-in Europea Jos Manuel Barroso, la ex secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton y el papa Francisco intentaron alertar a los escoceses sobre los riesgos de un desmembramiento del Estado britnico.

    Una nueva dependencia

    Escocia debate su independencia

    Puede ser Rusia una gran potencia?

    Edicin 11 Septiembre 2014

  • 02 Septiembre 2014 Edicin N11

    Editorial

    Correo electrnico: eldiplo@unah.edu.hn

    La nueva guerra fra

    Por Serge Halimi*

    En 1980, para resu-mir su vi-sin de las relaciones entre Esta-dos Unidos y la Unin So-vitica, Ronald Reagan us esta frmula: Nosotros ganamos; ellos pierden. Doce aos ms tarde, su sucesor inmediato en la Casa Blanca, George Bush, se congratulaba por el ca-mino recorrido: Un mundo antes dividido entre dos campos armados, recono-ce que slo hay una nica superpotencia: Estados Unidos de Amrica. Fue el fin oficial de la Guerra Fra.

    Este perodo, a su vez, ya es pasado. La hora de su muerte son el da en que Rusia se cans de perder, y estim que su programado descenso nunca tocara fondo, dado que cada uno de sus veci-nos se vea sucesivamente atrado o sobornado por una alianza econmica y militar dirigida contra ella. Por otra parte, el pasado marzo, en Bruselas, Barack Obama record: Los avio-nes de la OTAN patrullan los cielos sobre el Bltico, hemos reforzado nuestra presencia en Polonia y es-tamos dispuestos a ir por ms (1). Frente al Parla-mento ruso, Vladimir Putin asimil tal disposicin a la infame poltica de la con-tencin que, segn l, las potencias occidentales oponen a su pas desde el siglo XVIII (2).

    Sin embargo, la nueva Guerra Fra ser diferente a la anterior. Ya que, como lo revel el Presidente de Estados Unidos, a dife-rencia de la Unin Soviti-ca, Rusia no lidera ningn bloque de naciones, no ins-pira ninguna ideologa glo-bal. La confrontacin que se instala dej tambin de oponer una superpotencia estadounidense que basa en su fe religiosa la segu-ridad imperial en un des-tino manifiesto, a un Im-perio del Mal que Reagan maldeca adems por su atesmo. En cambio, Putin corteja no sin xito a los

    Staff

    Sumario

    Serge HALIMI, Presidente, Director de Publicacin

    Alain GRESH, Director Adjunto

    Bruno LOMBARD Director Gestin

    Anne-Ccile ROBERTResponsable de Ediciones Internacionales y Desarrollo

    Entidad EditoraUniversidad Nacional Autnoma de Honduras

    Julieta Castellanos RuzRectora

    Armando SarmientoDirector Honduras

    Diana Perdomo Cristina AlvaradoEditoras

    Lisa Marie SheranDiseo y Diagramacin

    Allan McDonaldIlustraciones

    Francia

    Honduras

    Redaccin:1, Avenida Stephen Pichon 75013 PARIS CEDEXTelfono: 33.1 53-94-96-01Fax: 33.1 53-94-96-26

    Blv. Suyapa, Ciudad Universitaria, Edificio Administrativo tercer piso Direccin de Comunicacin Interna (DIRCOM) F.M. Tegucigalpa, M.D.C. Telfono: (504)2232-2110

    Correo electrnico : secretariat@Monde-diplomatique.fr

    Contenido

    La nueva guerra fra

    Escocia debate su independencia

    Una nueva dependencia

    La fiebre de los canales centroamericanos

    Pags. 2

    Pags. 8 y 9

    Pags. 6 y 7

    Pags. 3, 4 y 5

    Pags. 10, 11 y 12

    Pags. 12

    Puede Rusia ser una gran potencia?

    Mitos y realidadesdel xito

    cruzados del fundamenta-lismo cristiano. Y cuando anexa Crimea, recuerda de inmediato que es el lugar donde fue bautizado San Vladimir [], un bautismo ortodoxo que determin los fundamentos bsicos de la cultura, los valores y la civilizacin de los pue-blos rusos, ucranianos y bielorrusos.

    Tanto como decir que Mosc no admitir que Ucrania se convierta en la base de operaciones de sus adversarios. Caldeado al rojo vivo por una pro-paganda nacionalista que incluso excede el lavado de cerebro occidental, el pueblo ruso se opondra a eso. Ahora bien, en Esta-dos Unidos y en Europa, los partidarios del gran rearme superan la puja: proclamaciones marciales, avalancha de sanciones heterclitas que slo forta-

    lecen la determinacin del campo contrario. Quizs la nueva Guerra Fra ser aun ms peligrosa que la anterior ya advirti uno de los mejores expertos estadounidenses de Rusia, Stephen F. Cohen, por-que, contrariamente a su predecesora, no encuentra ninguna oposicin ni en la administracin, ni en el Congreso, ni en los medios de comunicacin, las uni-versidades, los think tanks (3). La receta probada de todos los engranajes

    1. Discurso de Barack Obama en Bruselas, 26-3-14.

    2. Discurso de Putin en el Parlamento ruso, 18-3-14.

    3. Pronunciada en la conferencia anual Ru-sia-Estados Unidos, Was-hington, 16-6-14. Retoma-da en The Nation, Nueva

    York, 12-8-14.

    *Director de Le Monde diplomatique.

    Traduccin: Teresa Ga-rufi

  • Septiembre 2014 Edicin N11 03

    La fiebre de los canalescentroame-

    ricanos

    Por Franois Musseau*enviado especial

    Cuidado, puede tocar!, grita el ca-pitn de las mulas, los remolcadores sobre rieles que ase-guran el avance de los barcos sin chocar contra los bordes de la esclusa. El porta-contenedores, cargado de ma-terial electrnico proveniente del Sudeste Asitico, pasa sin rozar obstculos, a unos diez centme-tros de los lmites de la cmara, bajo la mirada admirada de tu-ristas estadounidenses. Todos los das, tenemos sustos de este tipo suspira Judith Ros, tcnica a cargo de las operaciones. La anchura es insuficiente para los nuevos tamaos. El barco parte de nuevo; sobre unas ocho horas promedio, faltan an tres horas ms para llegar hasta el Atlntico. Debido a los obstculos, cada vez ms frecuentes, cruzar el ca-nal supera con frecuencia las diez horas.

    Estamos en Pedro Miguel, Re-pblica de Panam, a unos se-senta kilmetros de la capital del pas, una ciudad de rascacielos que recuerdan al Miami tropical. Las esclusas funcionan desde hace exactamente un siglo: Esta-dos Unidos inaugur el Canal de Panam en agosto de 1914. Es-tas esclusas, ubicadas en el canal artificial de ochenta kilmetros, se han convertido, en la actuali-dad, en un punto de congestin. No slo la mayora de los barcos transitan de manera extremada-mente justa, sino que avanzan muy lentamente: algo intolerable para un mercado que desespera por la fluidez del intercambio. El canal, que ha visto pasar desde su creacin cerca de un milln de barcos, es vctima de su xito y de la evolucin del trfico: desde 1934, el volumen de mercaderas se triplic.

    El destino de este pequeo pas centroamericano de cre-cimiento asitico (aproximada-mente de un 8% desde hace una

    dcada) es similar al de su canal, barrera estratgica, devuelto por Estados Unidos en 1999 en virtud de los tratados Torrijos-Carter. La ampliacin es una cuestin de supervivencia: este corre-dor que une el Ocano Pacfico y el Atlntico concentra, segn el gobierno, el 5% del comercio mundial (sin contar el petrleo). Administrado por un organismo pblico (Autoridad del Canal de Panam, ACP), representa una de las principales fuentes nacionales de divisas (1.600 millones de d-lares en 2013), por detrs de la actividad bancaria. En 2006, des-pus de un referndum aproba-do el ao anterior por el 78% de los votantes, se comprometieron trabajos gigantescos que deben terminarse a fines de 2015. El ob-jetivo es con