Lautaro Nuñez 1996

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  • Movilidad Caravnica en el rea centro sur andina:

    Reflexiones y expectativas

    Lautaro Nez Atencio Instituto de Inr!estigaciones Arqueolgi~us y Museo

    Uniclersidlzd Catliclz del Norte San Pedro de Ataama-Chile

    En uno de los primeros manuscritos cliie guardamos sobre trfico prc- ,strico andino escrito en 1973, sealbamos que era necesario intentar: "un -quema de reconstruccin dinmico, capaz de reproducir las complejas si- .:.riciones d e movilidad humana, ms all del esttico criterio arqueocentrista.

    -- )rnbres que neutralizan espacios. Hombres que percikn la residencia a travs .: 1 desplazamiento. Hombres andinos en movimiento para subsistir y exceder, ..:c rc especializan en el trfico con recuas de llamas y transforman la ecologa. ?arcjan lo de arriba con lo de abajo (...) Contactan el altiplano con el Pacfico.

    - : :.una con los valles serranos, gentes con gentes" (Nez, 1974). En un estudio posterior (1976) las evidencias circunscritas a variables

    .: : rirtc rupestre, rutas y movimiento de bienes del norte d e Chile, llamaron .::cricin sobre el cmo se expandi entre montaas, valles y costa vecinas,

    r : . una regin rida dominante, un trfico de productos diferenciados d e -: ~reincaica. Las vinculaciones caravnicas entre excedentes, asenta-

    - -.:?tos, rutas, especializacin en trfico de corta y larga distancia, crcciniiento - - - 3 )cr6fico y seoros prestigiosos se comiei-izan a detectar ms ntidamente,

    - . i ;ic. \.eiiite aos despus d e 1'3s primeras propuestas.

  • En un e n s a ~ , c ms reciente ! \cz >. Dillchav 1979) hcnios detallado con mayores \.ariablc"; la5 relaiionci dc. trfico cntre tierras altas y bajas, configurando un rorpu. clc sugcrenci'lr q t i P otro5 autores han desarrollado aun con nia>.orcs cupectatii.a !\.erbisraci;i. Taller dc. Tilcara, Argentina).

    En general, nucstras ni~lc '~te~i> rii-i hdn iritenta~lo cnigregar de la historia andina los episodios d e intcracciiiii ;o~ i i ' t . c~1115nc conio una "estera", un "subsistema", o un "modelo" dc anli5is. Sini~-lc.nient~> hcnios deseado ver n i i s de cerca las redcs d e trifico cle ic~rii~~l~mt.ntLiii ; i :- , inwrtas en el proceso histrico andino del centro-5ur. \'ist '35i el trr;ii;,l k biencs. como un com- ponente d e la historia de los puctllo, '~ndinc.~. ;\;10 :12i:i,l; Lletc~c:,~do aquellos episodios regionales, q u c coiiiii;ur,in ~ i ~ ~ m i , n : l ~ : dts 1111 "ii iundo d e intcraciioncs", p,ircialmc~iitcl coiio~icio. C\,n:\? ii~:i,~, pi-iLicnio- i'>;~!'::ic'r ; i!f~~ri~rici '~s 1. S;

  • En este proceso hemos detectado una constante, esto es el desplaza- riicnto de grupos que giran a lo largo de la diversidad ecolgica tras la .~,btcncin de bienes complementarios. En este contexto el rol del movimiento z!ratorio caravnico fue relevante, a travs de asentamientos-ejes desde las :;erras altas a los valles intermedios y costeos. El factor clave es que la -iireccin y distancia del movimiento desde estos ejes fijos depende de la :smpulsin o restriccin del mantenimiento de caravanas, de los espacios :nsulares vacantes y de la disposicin de productos trasladados a travs del r.aisaje natural y social.

    Para que el movimiento giratorio entre poblaciones complejas pueda ::~antener su medio rotantc en equilibrio, ste debe ser balanceado por los ics tijos o ascntamientos relativamente homogneos en trminos de "captura

    i c trfico" (trueque), incluyendo por cierto la delimitacin de recursos dis- -i~nibles para su explotaciOn directa (colonias) y sus combinaciones posibles .il margen de transacciones comerciales ortodoxas.

    Los asentarnientos sedentarios vinculados al acceso de grupos :dravaneros pueden responder de distintas maneras: a) proporcionar suelos 3 recursos locales, b) abastecer a los grupos caravaneros y recibir productos fsrneos, establecindose redes locales de redistribucin, c) fortalecer vnculos ;Ic mutuo beneficio para la continuacin del movimiento a travis de su 2spacio tnico con contactos de larga distancia.

    Dadas estas condiciones, los asentamientos-ejes semi-sedentarios y se- dentarios son polos de estabilidad, los cuales definen sus puntos terminales y LL? direccin del movimiento giratorio caravnico. Esto implica un mesurado ;Icsarrollo de altas jerarquas sociopolticas entre estos asentamientos-ejes. Sin cmbargo, este puede diferir en tamao y complejidad de acuerdo a la capacidad ;le transporte de las caravanas, de las diferentes densidades de poblacin en cada eje, de los niveles de armona y escala de los beneficios mutuos.

    El conjunto de ecosistemas diferenciados de los Andes centresur es- :!mularon mltiples circuitos de movimientos giratorios con fuerzas inter- nas que generaron otros desplazamientos a travs de la extensin gradual .ie rutas que trasladaban bienes e ideologas. De esta manera cada conexin due contactaba dos o ms asentarnientos era slo un segmento de un conjunto ;Ic conexiones que integraban a su vez a diversos grupos culturales y etnicos, con ms o menos complejidad aldeana. Cada asentamiento incorporado, sea cual sea su localizacin es un eje con su propio movimiento productivo :nterno que entra en contacto con un sistema mayor hacia donde vierte sus c~cedentes y se conecta con el universo total, absorbiendo tcnicas, alimentos, :Ldeologas, etc., sin constituir en s mismo un centro autrquico d e plena ~iutosuficiencia.

    As, diversas etnias con producciones y culturas diferentes conectaban sus excedentes y valores a travs de movimientos de interaccin social, ;ultural, econmica y litrgica. Esta movilidad integr a diversas poblacio- 7 ~ 3 dispersas en los Andes del centro-sur, pero a su vez rcchaz el modelo

  • de d~sarrollo urbano, por la intensificacin de relaciones inter6tnicas en ar- niori:;i wcial, con un desarrollo ms equilibrado y logros ms efectivos en tcrniini)s d e mayor distribucin demogrfica, manejo ms extensivo de es- p . 1 ~ ~ !. acceso ms igualitario a los bienes en movimiento.

    El patrn giratorio se compone de movimientos cnr,~viiicos entre a'c.ntamicntos-ejes, cuyas ideas matrices emcrgieron a travcs d e los mltiples ;ircii:tos preccrmicos o arcaicos, entre diversos ~ i s o s contrast'idos del rea c~nntro-suraridina. Ya en este estadio se fijaron los puntos d e mayor prestigio p ~ r a el posterior desarrollo ms cspccializado del trfico iiiterpiws. De zoiias globalc~s d~ atraccin para los grupos de cazadores-recolectores se transit h'tcia la localizacin d e asentamientos-ejes incipientes, en la medida que ocurre la expansin d e los primeros loci de vida sedentaria. %lo cuando se d~.finieron los asentamientos-cjcs, con un carcter ni6s pernianente, entre di\.ersos ncleos de produccioiies ditereiiciadas, el principio giratorio conienz a demostrar eficiencia gradual y progresiva, a tra\+s de clistintas n~ocialicia- dcs cie acceso a rcyursos que variaron en ticrripo y cultura.

    Estos desplazamiciitos se t~ari detinicio '1 travfs de divcrsas etapas, constituyendo un medio eficiente para cstiniular, inicialmeiite a larga dis- tancia, a d iverx~s modos de interaccin v cariibios ei-oiimico-c~ltur~iics, cuya m'ixinia expresin alcanza el clmax: Tiahuanaco. Posteriormcntc el proceso dc emergencia d e mltiples reinos y scrior?os pcriffricos estrech el cspacio de estos desplazamientos, dentro d c ~ i r i contexto de diversiticacin culti:ral y poltica, iiicrcnieritndose cl cruzamieiito de bieiies coniplerncritarios en iina escala variable, pero no centralizada en t6miinos iirbcinisticos.

    Hemos establc~ido que en los Andes del centro-sur h,iy cl istiiitos niodo-. b5sicos y dominantes d e acceso a bicncs conip l~mi~nt~~r ios : eriiigraciories, colonias, factoras, trueque e integracin de territorio.;, nianitcstados a lo largo de 1'1s rutas trans-caravnicas en el pertil ticrra, alt,is-costa. La conibi- nacin de estos modos y el domiiiio de uno sobre los otros no s j lo reper- ciiticrnri eficientemente en los valles altos y el altiplano-piina, sino qucaclems articul espacios distantes entrci el litoral v las sel\.as orieritalcs. Estos patro- nes basados en el trfico de caravanas &ncadc>n'~ron un mosaico de zonas ecolgicas complementarias configurando una verdadera unidad integrada por diversas formas de producciri. Aun ms, la movilidad integradora caraviiica permiti la mayor complejidad sociocultural que se haya conectado en el medio de vida agrario-sedentario, otorgando nuevas expectativas d e desarrollo a las tierras bajas y altas respectivamente.

    Se ha planteado que la movilidad socioeconmica es el tema dominante de la adaptacin agroganaderacaravanera. Sin embargo, estos griipos estaban fiicrtementc vinculados con los asentamientos agrarios en donde se provean de dicta, suelos y recursos adicionales, actuando como puntos de destino d e los ejes del movimiento caravnico. Estos articulaban su movilidad con los scgnitiitos sedentarios dispuestos como una red dc asentamientos-cjcs, hacia los ciiales establecan tradicioiialmenti. sus circuitos.

  • Dentro de la perspectiva de los alteos, el stock de camlidos radic en donde se situaron los mejores espacios de forraje y agua. De esta manera crearon inicialmente una movilidad interna de naturaleza trashumante, des- tinada a optirnizar la provisin de estos recursos en las tierras altas. El manejo posterior de caravanas funcion en relacin directa con el acceso a la ganadera de llamas, de modo que el potencial del trfico es proporcional al mayor o menor desarrollo ganadero, redistribuyndose este potencial en zonas deficitarias a base de conexiones en el mismo espacio altiplnico.

    Es probable que las actividades agroganaderas-caravaneras se inicia- ran antes del desarrollo de las poblaciones agrarias en las tierras bajas (Wheeler et al. 1977, Nez 1982). De modo que ciertas aldeas agrarias tem- pranas pudieron levantarse bajo el estmulo de las necesidades de producir alimentos agrarios y mantener relaciones primarias de complementariedad con con~unidades de alteos. Tardamente, cuando la adaptacin creciente del patrn caravanero se ampli, la agricultura pudo acelerarse en diversos ei~claves perifricos a las tierras altas, con el objeto secundario de "capturar" circuitos de caravanas, tendientes a estabilizar la expansin del trfico de trueque y colonizacin a niveles locales v /o regionales.

    La localizacin de grandes concentraciones fijas de poblaciones agra- rias en pisos medios y bajos, sustent la extensin regulada del trfico ii~terrcgional. De esta manera, el dficit de agricultura de los territorios de puna-altiplano era opucstamente balanceado por el desarrollo creciente de la cconoma mantima y agraria de la vertiente occidental, hacia donde se ex- tenda ms cficientemente el movimiento giratorio, compensndose as un balanceado perfil de interaccin.

    En consecuencia, los acentamientos agrarios, sustancialmente conside- r'ldos como asentamientos-ejes, no slo establecen su desarrollo en funcin

  • debe consecuentemente evaluarse a la luz de su participacin mayor o menor en los diversos segmentos d e las rutas dinimicas dc complcmcntaciri dc. recursos.

    La conjetura d c que el regimen sociopoltico de la sociedad "giratoria" del centro-surandino requierc necesariamente de estructuras gcogrficamcnte separadas y demogrficamente poco densas, parece ser correcta. Para cstc efecto los segmentos mviles dc cada comunidacl tuncionan a travs del apoyo de por lo menos dos asentaniicntoscjes, cu).os extremos n intcrme- dios contactan a un conjunto d e mltiples pisis ecolgicos d e apoyo. Dadas estas condiciones, podranios sciialar que divcrsos anntamicntos "acompa- fiantcs" constituyen un vcrclacicro patrn de subsistencia giratorio basado en la integracin d e recursos coniplemc.ntarir>s. Esto ciplicara el registro d e numerosos sitios iliic e\.idcrici;in ral;yoi: "altcrios" "costexios" aun patrones co-rcsidcnciales, conio res111 taclo dcl n~o\ . in i icn t~ giratorio cstablccido por rutas tradicionales, oti>rganilo un alto ni\.ci de armona, estabiliclad e inte- ~;raciOn a lo larso ilcl transccto, a pesar de las iliicrencias niorfolgicas y cultiiralei; de los ,iscntamientos.

    La cspcliializacin de "arriba" \. "abajo" no se orient a satisfacer la entrega ?/o produccin directa d c bienes di\-crhific;idos, cn cl orden de reforzar diterentes accesos a la jcrarquizaciri de grupos. \ l i s bicn por el contrario, la diversificacin productiva pudo primariamente actuar como estmulo para definir geogrficamente el tritico, en tCrniinos de armona, para acentuar acceso mutuo a rccursos complcmcntarios. Es decir, no se trat de sobredimencionar la concentracin d e poder poltico en detcnninados segmentos del equilibrado movimiento interregional. De este modo, la di- versidad productiva tcndi a la bsqueda dc una plrx interetnica, vinculada con la sustentacin del patrn caravanero, eliminando conflictos territoriales y debilitando el desmesurado desarrollo d e autoridades centralizadas.

    Estas conexiones giratorias iniplicaron un trazado de rutas fijas que intcgraban a diversos asentamicntos en el transecto, con ascensos y descensos entre dos o ms acrntamicntos ejes, ya cea a lo largo d e un ambiente alto homogneo o por las pendientes occidcntalcs y orientales que descienden tanto a la costa como a los valles y selva del oriente. Otro factor clave se vincula con la logstica d e las rutas y la capacidad d e transporte d e los grupos en movimiento. Esta dependa d e las limitaciones del tamao d e la recua, del potencial d e las transacciones, d e la capacidad de explotacin vertical y de la adecuada infiltracin social a lo largo dc ejes ms o menos complejos, colocados en distiiitos enclaves aislados dcl inhspito paisaje natural d e los Andes centro-sur.

    Dentro del medio d e vida articulado por el principio giratorio avan- zado (1000-1450 d.c.), parece que ninguna sub-rea fue ms dominante quc otra, ni tampoco hubo persistencia temporal de altas jerarquas sociopolticas. En consecuencia, los niveles adecuados d e armona y cohesin social se mantuvieron por la sincronizacin del movimiento caravancro entre mlti-

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    ples zonas conectadas. As, la adecuacin del rgimen archipelgico, asocia- da a factoras e integracin de territorios, fue un rasgo dominante en trminos de desplazamientos de grupos. Los ideales d e armona y cohesin del patrn caravanero fueron debidamente concertados para optimizar la eiiciencia del traslado de bienes, proporcionando estabilidad a las organizaciones internas y aumento del trfico interpisos. Esto mantuvo un activo desarroilo d e los diversos ascntamientos-ejes que permitan el normal funcionarnicnto de los movimientos caravnicos fijados entre las tierras altas, valles y costas.

    En trminos generales, toda sociedad aspira a encontrar en su natu- rnriquecimiento de linajes "no oficiales".

    Ambas estrategias giratorias -colonias y transaccin d e trueque sin riiercado-, no slo aceleraron las labores productivas, sino que ampliaron el :ontrol d e paisajes diversificados con mayores recursos y acentuaron la ;onduccin poltica de los seores tnicos. No en vano se ha serialado que : L ~ mayora de los Estados prstinos fueron gestados en parte por la :nteiisificacin del acceso a recursos distantes. La acumulacin de riqueza en :?i,inos d e comerciantes, independientes del lii~aje autoritario tambin apoy :! surgimiento de Estados, pero esto fue coartado en los Andes sureos. Se i.crcibi6 el mercado como un aparato antagnico a los intereses de los seoros. Ln rcversa, el trfico adniinistrado caravanero dependiente de las cabeceras . :nicCis favoreci la acun~ulacin de riqueza de los propios linajes principales.

    Precisamente, si se recuerda el listado d e los Lupacas se aprueba que : clite haba acumulado riqueza a travs del manejo local y extra-local (co- .:?las), controlando varias rutas ms all del altiplano. Engels (1971), al

    .:-scribir a los mercaderes como clase que no se ocupa de la produccin, >;ni1 nicamente al cambio d e los productos", notifica su gradual ascenso 3ominio sobre el aparato productivo, hasta lograr un poder poltico cobre

    cstamentos que los sustentaron. Esta situacin pas a ser neutralizada l

    :- : 1 . ) las instituciones sociopolticas andinas del centro-sur, donde el acceso - . -

    . . ccto a recursos disminuy el surgimiento d e mercaderes. En rcversa, en : r~i.r~feria norte, en el valle de Chincha, parece que el estamento de comer- . .-.ntt.s ya haba creado una cobertura poltica notable, con mayor autonoma : . r'stin econmica, al margen del rgimen archipelgico.

  • Sin embargo, en sociedades insuficientemente estratificadas, bajo un rgimen de trueques sin colonizaciones, la nocin de "comercio" pasa a ser un instrumento efmero, con escasa gestin sociopoltica. Los cazadores- recolectores pehuenches de la regin piemontana de los Andes del sur de Chile, al decir del cronista Gmez de Vidaurre (citado en Latcham 1909: 266) eran: "los ms traficantes de todos los chilenos". Es decir, movan bienes desde los Andes al Pacfico y viceversa (verbigracia: sal, conchas marinas, piones, cueros de guanaco, pescado seco y flechas). Aunque efectivamente haya sido el trueque su mayor fuente de desarrollo, tal categora de "co- mercio" no logr las expectativas econmicas del modelo sofisticado de los mercaderes chinchas. Precisamente la percepcin de estos desarrollos hist- ricos desiguales, con distintas estrategias de trueque, da cuenta de las di- ferentes modalidades creadas por sociedades con estructuras sociales distintas. Latcham (1909: 283) alcanz a intuir esta situacin en una frase sencilla, pero llena de resonancia: "Que este espritu comercial toma ms incremento a medida que progresan los pueblos y aumentan sus necesidades...".

    La experiencia de las poblaciones del centro-sur se situ a distancia de los comerciantes del valle de Chincha y de los ms meridionales como el caso extremo de los pehuenches.

    Hay distintas categoras de sociedades no centralizadas, desde agru- paciones no leales y hostiles (Benet 1976) a aquellas tendientes a configurar confederaciones a base de decisiones pacficas mltiples a nivel de alianzas socioeconmicas. En efecto, como estos territorios andinos eran demogr- ficamente no centralizados y polticamente segregados, los traslados para transar u ocupar espacios directamente son viables y requieren de ciertos tratos de neutralidad. Si es necesario crear un espacio dedicado al trueque, este puede instaurarse en cualquier lugar propicio, donde se han acumulado bienes suficientes y necesidades mutuas. Hay arreglos multitnicos para alcanzar etapas de paz prolongadas, sin necesidad de esperar perodos de treguas. Terminada la etapa de transaccin, el lugar puede quedar inactivo hasta un prximo encuentro, o una siguiente ocupacin directa puede llegar o volver al enclave-colonia.

    Estas modalidades carentcs de urbanismo y de mercados fijos, tienden a crear relaciones giratorias armnicas e interdependientes, como lo es la combinacin de colonias y trueques. Se suman las ferias "mvilesf' o tran- sitorias, soportadas tambin por las relaciones de reciprocidad a nivel de grupo, bajo la conduccin de lderes tnicos. Se tratara de contactos ocasio- nales o de temporadas, con un carcter itinerante. Estas modalidades se apoyan en la dispersin demogrfica, obtencin de bienes no locales y las necesidades creadas por la variacin de los ciclos productivos en el perfil transversal del centro-sur. Esto explica la ausencia de intercambio comercial y la presencia de trueque y colonias, como rasgos dominantes en relacin coherente con una sociedad altamente segmentada sin urbanismo, en reversa a los Andes centrales. Las ferias mviles, encuentros en puertos o nudos de

  • MOCTLIDAD C A R A V ~ C A

    -:.iiico (trueque) y la tradicional ocupacin vertical en mayor o menor escala, P ~ M a ser r id i t ron ser aplicados por una misma poblacin. Esto es de acuerdo a las

    i:..crsas condiciones internas y externas existentes en la alta diversidad 2.1 sur d e : iiopoltica de reinos y seoros al margen de la centralizacin urbana por

    - n a pnrtt y al nivel de mayor o menor complejidad sociopoltica de la . .:: n bienes :", lblacin receptora del trfico caravanero.

    En el rca centro-sur andina no existen tardamente casos locales d e :-::-amente i -:ic.dades expansivas o urbanizadas en gran escala (comercio d e intercam- - : dc "co- :: l . pero s una vasta movilidad, particularmente entre grupos que habitaban

    . \ 1 de los .: ?S tierras altas y moderadas, con los oasis y valles del desierto incluyendo : ndbitat costeros. Estos movimientos representan complejas operaciones

    - :znia-trueque y territorios tnicos integrados) que no pueden simplificarse :::tintas. r 31,) meros contactos "comerciales" con intercambios dominantes entre dos

    --AS diferentes zonas ecolgicas, determinadas y dirigidas por un locus . :.:>ino. Fue n ~ s bien un movimiento interpisos de diversos bienes que .:- .#r?ci la ubicacin d e mltiples asentamientos conectados por movi- -- . - :tos giratorios de intcraccin, queriendo decir con esto que el momento 1. .jrrriona social y cambio del desarrollo ccon,mico fue regulado por la : -;.;;in e intensidad del trfico intcrregional, con desplazamientos

    .. -.:..inicos quc retorna11 a sus cabeceras tnicas. En consecuencia, el trfico ~ . ~ r ; i b e como un medio de acelerar el desarrollo d e las elites, estabilizando

    .: : . : ,inzas

    - ::crtos

    Estas modalidades no urbanas d e interaccin econmica han sido in- . .:c.ntcrneiite estudiadas en los Andes, en esp~vlial en el rea centro-sur,

    r -.:L. c.1 d6ficit de urbanismo va asociado a una densa red de movimientos

    F n i.1 rca centro-surandina al tiempo del contacto histrico se pueden : - ':::;ir dos situaciones sociopolticas interactuantcs: a. La existencia de los - . . .:macios reinos post-Tiahuanaco (Lumbreras 1974) con estructuras pol-

    1 tran- . .:: i nivel d e Estado primario sin urbanismo sofisticado, tal como lo

  • habran configurado un rgimen de Estados prstinos o muy incipientes, en donde el caso de los valles ariqueos parece ser el ms elocuente. En efecto, aqu despus de un largo proceso de labor agropesquera (Santoro 1980, Muoz 1981 ), va por el tiempo d e contacto Tiahuanaco, hay evidencias del surcimiento de clases por interaccin econmica multirrcgional, aldeas complejas (verbigracia: San Lorenzo) y produccin de excedentes, que hablan a tavor del establecimiento de linajes autoritarios antcs del perodo de De- irro rollo Regional (100-1450 d.c.). La evidencia arqueolgica y antropolgica tsica sostiene esta hiptesis, en el sentido que ya a partir de la fase Cabuza (380-800 d.c.) hay por lo menos cerca de 20 individuos enterrados con ajuares de ~;trztus, con una constitucin fsica snria (tiic~ra de lo normal), q ~ i e rcprcscn- tan sil distincin de clase a travs de los Ih~ilos de las orcj'is, doricic se han iiitroducido gruesos adorrios conio cn\.oltorios. Estos suClcri cicult'ir frac- nieritos de plumas de parina ("orcjones"), y sin lul;,ir a d~ i~ i , i s sugicreri que antcs de la fase regional Sari Miguel, haba sciiorc.~ locales suficicnterneritc jcrarquizados (Allison s/t). Diirante cl periodo dc L)cs'irrollo Itr,iti\-o incipiente cliic. rnan- tenia una arnpli'i esfera de interaccin ccoriniic'i, sin riescsici,id de ccxntr,i- lizacicn urbana. As, estos territorios bajos del ,rc>
  • :l tes, en : efecto, Lluoz

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    -r- mien en tos agrarios de valles no fueron dominados por alguna cobertura - - -2nd tarda.

    Puede sealarse que durante el ltimo milenio, mltiples asentamientos .: .. ::?a del centro-sur estaban involucrados en una amplia red giroccpica d e - -:-.:;ciin caravnica, continuamente cambiante, entre comunidades-ejes y -:..:::?S, incorporando nuevos territorios productivos cada vez ms distan-

    r : ?,ira cstos fines no era necesario que proliferara un estilo d e vida urbano. -:-- x ~ c o se requera d e una extensa red comercial o de sistemas autoritarios - .

    - . ~ ~ n t r a l i z a d o s y expansivos. Esto es, porque la demanda de movilidad . : -..-',mica y social era ms adecuada para integrar en armona y cohesin - . -conmica a distintas comunidades que perciban su desarrollo a travs - . -::-.i visi611 andina del control "cruzado" de recursos complementarios.

    5t. podra argumentar que la aparicin d e los asentamientos agrarios - - .rJcpcndientes y su productividad excedentaria fueron tambiEn estimu- : :.:; :vr estos grupos de alteos. Inicialmente estos agriculturizan los valles - r .:::,\S c inician las relaciones d e interaccin entre las aldeas fijas junto al

    y . .,i> \/ sus cabeceras agroganaderas establecidas en las tierras altas. Pero - . -:- :lrgC>niente los asentamicntos d e valles se transforn-iaron gradualmente - 1 >?as semiautnomas que se mostraban como puntos geogrficos fijos de

    - ~ - . r ciicia econmica y social para las comunidades agroganaderas. Algunos : . : : $ ) S ascntamientos-ejes fueron ms prominentes (seoros regionales d e :.- 1; \. Tarapac) ubicados en espacios ecolgicamente eficientes, asociados .: . 3 3 s poblaciones sedentarias y rutas d e intcraccin. De manera que los

    - .. i .j=nx;c>s asentamicntos aldeanos (agromartimos), perif6ricos al altiplano, .. arrollaron bajo las necesidades de establecer conexiones interregionales, :> -.;.:mente como el resultado d e combinaciones de intereses que incluan i :\ ~oblacioncs del transecto in toto.

    En este sentido se sugiere que el movimiento giratorio se ampli con- .:L-.:blcmentc con la emergencia y desarrollo "expansivo" d e Tiahuanaco,

    2 i .. t.rtiente occidental. Este punto fue considerado como un asentamiento- . . .. rran escala, ubicado cntricamciite en un espacio donde el pastoreo

    - ::-Lnte diversiticado, el trfico de caravanas y una adecuada base agraria 1. ::i!.o, contribuyeron a su crecimiento. Se postula que la autoridad cen- - - - i 3 a en Tiahuanaco no ejerci control sociopoltico sobre las sub-reas

    S n i 5 del centro-sur. Era ms bien un gran asentamiento-eje que estaba : . - :r,ilizadoW por mltiples rutas d e caravanas convergentes, que tenan

    - - logstica de sincronizacin de sus crecientes actividades de pastoreo, i 1- iiltura, movimiento de artesanas, materias primas y bienes de status, .- -:-. contexto d e productividad excedentaria y especializada. Provenan de 5 ,.- :irnientos distantes que aceptaban un centro comn d e interaccin, en r l --:?as d e satisfacer encuentros multitnicos en el marco d e logros de bienes i.1 -cccsidadcs litrgicas comunes fijadas en Tiahuanaco.

    Las similitudes del estilo Tiahuanaco en los bienes de statzis y culto 1 -y-:=.zados ii-iterrcgionalmente, tales como cermica, textiles, tabletas d e

  • alucingenos, etc., representan altos niveles de lealtad socioeconmica y litrgica entre las regiones sureas y el punto de convergencia en Tiahuanaco. No se advierte esto como un estilo estatal de un arte institucionalizado, emanado de una organizacin autoritaria con imposici6n socioeconmica dcsde este centro ceremonial.

    Entonces, insistimos en que uno de los factores claves que impidieron el mantenimiento de un sistema socioeconmico centralizado en las sub- reas referidas fue la constante movilidad giratoria inherente a un estilo disperso de vida. Aqu el rol de las caravanas como agentes de comunica- cin, integracin y complementariedad deseada, marchaba acorde a la na- turaleza del poblamiento segmentado y disperso en una amplia extensin con recursos localizados entre cubiertas ridas. As, cada comunidad man- tiene sus grupos mviles para aplicar distintas estrategias de acceso a bienes extra-locales. Ya que los asentamicntos agrcolas en los Andes ccntro-sur fueron comparativamente pcquenos y ms dispersos geogrticamente, en comparacin con aquellos de los Andes centrales, los intentos de centralizacin habran adems ciertos problemas logsticos obvios (Ncz y Dillehav 1979).

    Los asentamientos-cjes mayores dispuestos en el transecto, pudicron mantenerse equilibrados en la medida eii que buscaban armriicamente re- laciones de interaccin con numerosos aseritamientos-ejes ms pequeos de sus contornos. Estos colectivamente igualaban o sobrepasaban "la carga transportable" y la actividad del asentamiento mayor. En conclusin, lo que haca funcionar la red caravilica era el acceso de grupos tnicamente diversificados, en un mosaico ecolgico, dentro de operaciones giratorias armnicas de colonizacin y tnieque, dentro y fuera de los territorios tnicos integrados. As, sc provean de diferentes bienes y servicios desde diferentes zonas ecolgicas a travs del paisaje andino percibido como un todo, al cual se accede de acuerdo a la informacin existente sobre suelos disponibles, tiempos de cosecha, minas, etc. Estos ascerisos y descensos de grupos en la pendiente andina que bajan al Pacfico constituyeron un ritmo giratorio t- pico. Hemos observado, en este sentido, que existi una relacin giratoria complementaria y armnica entre los segmentos sedentarios y mviles de gran parte de las poblaciones de los Andes centro-sur. Tal situacin se tipifica por la falta de una jerarquizacin sociopoltica dominante y descen- tralizacin de la redistribucin de bienes econmicos como ocurri en los centros urbanos efectivamente jerarquizados localizados en los territorios ms norteos.

    El modelo de "verticalidad" de Murra (1972) es uno de los temas ms dominantes de la antropologa andina, porque refleja una de las formas ms efectivas para establecer conexiones d e complementariedad entre las tierras altas y los valles bajos perifricos (incluye la costa). Es decir, este modelo se compatibiliza con nuestras propuestas en el sentido que verticalidad es una respuesta especfica, entre otras, de desarrollo creciente, que forma parte de

  • una de las modalidades ms dominantes en el largo proceso de opciones de complcmcntanedad interpisos.

    Los sugestivos ensayos de Browman (1980) obviamente que ce insertan ~ , n el contexto del trfico de complementariedad en los Andes centro-sur. i ! r i cmbargo, su tcndcncia a ciewonocer el rol dominantc de verticalidad, SU rvrccpcin "iirbanista" y "comercial" de los Andes i n foto; adems de la ::itcgracin dcl fenmeno Tiahuanaco en este contexto, hacen que sus pro- ruestas tengan probablemente mayor validez en el mbito altiplnico nuclcar, i n d e registr sus datos de campo. Posteriormente al iniciar la bsqueda de ::)rnpatibilizacin del modelo "altiplano", concebido para explicar situaciones .-~>t;irnente nucleares, esta vez hacia las regiones perifericas, los resultados . \plicativos no han sido suficientes.

    Por otro lado, la distribucin demogrfica parece ser distinta segn sea .: modalidad observada de acceso a recursos, en tcrminos de las cuotas desti-

    - - i , i ~ s al flujo de gentcs. En el modelo de verticalidad, basta un pequeo por- :.- ntajc de la poblacin transferida a la nsulas coloniales, mientras que la mayor :-::te dc la poblacin viva en aseiitamientos complejos, en los mbitos ms -:;niulantes (verbigracia: sub-rea circuntiticaca). Por otro lado, en el resto de i: sub-reas pudo combinar= el rgimen colonial con operaciones de trueque,

    : : r i \ -6s del traslado de grupos menores, paralelo al desplazamiento de factoras .:c inlplicaron a densas poblacioncs trasplantadas. Esta discusin es de suma -- ?ortancia para comprender los tamaos de los grupos integrados al trfico :: c l fin de calibrar las urgcritcs indagaciones arqueolgicas que debern

    . ::!rastar las propuestas evaluadas aqu, con mayor nivel de detalles implcitos, :r.i\-6s d e excavaciones en paskanlzs tal como hoy lo hacemos junto a los ,~l i tos con el colega Luis Brioncs de la Universidad de Tarapac.

    Por otra parte, no hemos logrado explicitar ciertos fenmenos anma- cn la mayor o menor activacin econmica de ciertos segmentos de las

    --r-creas, como pudo ser la regresin (o reversin) de ms de algn . - .nramientoi?je en determinadas regiones, en ciertos perodos, que podran - - mrsc en tipos de asentamientos colapsados, crisis de hbitat, desplaza- - :itos de rutas, etc. Otro tema merecedor de mayor atencin, lo constituyen : - -?l,iciones recprocas y obvias entre el crecimiento de las caravanas y la . -Y,-;ializacin durante cl clmax de la movilidad giratoria. Una ilustracin :. :.stt. reforzamiento mutuo podna verse entre la creciente distancia que . -. r -..1 las caravanas y la diversidad de los recursos recuperados desde los - : r::.its incorporados en la red de interaccin. La especializacin productiva - . - 1 un incentivo para alentar la expansin de las rutas de interaccin a - _ . .-3.; riyjones sociales o naturales. Debemos saber ms cmo la sociedad J. i:,ntro-sur, a travs del trfico de larga distancia y sus rutas giratorias :- : ,onocer hasta los mnimos microclimas ocultos en un medio desconocido

    - : --.: ahora. All donde los arquelogos no han llegado estn las packanas, : - - -.:r;is. recintos residenciales, los retazos de cultivos, los testimonios de

    i - i . .-i,in dc rccoleccioncs oportunas, ctc.

  • En nuestras hiptesis nos hemos apoyado casi enteramente en indicadores gruesos: rutas, acentamientos, ideologa rupestre, cierta cultura material, etc. Pero es obvio que este tipo de evidencia por s sola es insu- ficiente. Se necesita ms investigacin en el examen de los patrones de asentamientos derivados de trfico interregional; de los productos derivados y movilizados, tales como textiles, metales, lana sin elaborar, etc., como tambin en la cermica misma, para evidenciar rasgos estilsticos y estruc- turales peculiares en el contexto de complementariedad y los desplazamientos implicados (contrastacin de laboratorio), conciliando la informacin selec- tiva de origen funerario con aquella ms plural proveniente de los depsitos residenciales.

    En conclusin, una de las debilidades tradicionales de la arqueologa andina ha sido su sobrevaloracin de la direccin casi obligada entre sedeiitarismo y urbanismo. Cerca de 10.000 aos de actividades humanas al sur de la cuenca del Titicaca no culminaron con un clniax urbano. Ms bien se crearon las condiciones favorables para el surgimiento de un patrn al- deano ms o menos sofisticado, con asentamientos dispersos y aislados en una trama ecolgica variable que estimul una aniplia red de trfico de interaccin de recursos complementarios en relativa armona intertnica.

    Esta orientacin inhibi el surgimiento dc centralizacin urbana por un flujo macrorregional de bienes, en donde los segmentos mviles de la poblacin lograron un rol relevante, tras la bsqueda de una complemen- tariedad "deseada".

    No existi pues un enfrentamiento entre lo urbano y lo rural. Simple- mente, la sociedad busc una va de desarrollo tpicamente "centro-sur", en donde el rol centralizador y hegemnico del urbanismo no marchaba acom- paado con las aspiraciones de acceso a los distintos valores ideolgicos y productivos diseminados en una alta variabilidad social y ecolgica. El mo- vimiento de bienes complementarios sirvi para integrar distantes partes de un universo nico y multifactico, que fue percibido como una unidad a pesar de sus contrastes tnicos y ambientales. Como estas aspiraciones an tienen valor en el desarticulado espacio andino del sur, su trascendencia se compromete no slo como uno de los factores bsicos del surgimiento de desarrollo y complejidad en el pasado, sino con la actual supervivencia de comunidades en donde las aldeas y los vnculos de trfico siguen teniendo una vigencia relevante.

    Desde un punto de vista holstico no se debera exagerar la importan- cia de la movilidad complementaria, en trminos de que el total del universo de continuidad y cambio cultural se deriva slo del trfico andino. El trfico es a su vez slo un segmento de los diversos patrones culturales andinos y una forma de evitar una deformacin de nuestras propuestas, es tener pre- cisamente la certeza de que el total de las actividades andinas son resultan- tes de la combinacin de diversos procesos, no necesariamente vinculados exclusivamente con los modelos de acceso a recursos. Sin embargo, mien-

  • .-. Z' :J agricultura y el pastoralismo-caravanero se han reforzado mutua- n:c, lo ltimo ha ejercido mayor gestin movilidad y cambio en el transecto

    -.r -:.;.>-costa del rea centro-surandina. Las conexiones socioeconmicas entre la costa, las aldeas fijas agrarias

    . ':S rut;is de acceso a los asentamientos altos adquieren una revalorizacin . r :::,IS retlexiones y por aqu hay un enorme campo poco investigado en .-?-:nos de definir mayor o menor complejidad cultural entre las tierras ::S .,. 183 zonas pcrifricas de interaccin, a raz de la ubicacin de pasadizos

    . y . : r ~ j l , ~ J o s de gentes y recursos. Tambin desearamos ampliar en el futuro, la hiptesis que admite el

    - -:-cilla dcl modo de vida agrario aldeano, situado en la periferia de las . - .

    : c altas de esta irea, como un efecto inicial del traslado caravnico de . . .

    _ .'-. tecnologas y cultigenos, desde ambientes distantes. Parece que des- : .. .- ,!:. I

  • religiosas, migraciones, estmulos difusivos, presiones militares, se advierten aqu como explicaciones ambiguas. Dentro de este contexto de interaccin socioeconmica, el conocimiento de los remanentes arqueolgicos de trfico caravanero, surge como un medio de trascendental importancia para lograr una reconstruccin y explicacin no esttica de la sociedad pre-europea no urbanizada del centro-sur (sur del Per, sur de Bolivia, noroeste argentino y norte chileno). Finalmente, necesitamos un urgente acercamiento entre las fuentes arqueolgicas y etnolgicas para afinar los procedimientos interpretativos, porque aquel da que excavamos ofrendas de maces junto a rutas caravaneras preincaicas cerca del Pacifico nos sentimos sbitamente rodeados de los Ilameros de Apurmac y Pampa Aullagas.

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