LA REPUBLICA DEL ECUADOR EN NOMBRE DEL PUEBLO … · Alcívar, Ramón Jacinto Loor Pinargote, Juan...
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LA REPUBLICA DEL ECUADOR EN NOMBRE DEL PUEBLO SOBERANO DEL ECUADOR, Y POR AUTORIDAD DE LA CONSTITUCIÓN Y LAS LEYES DE LA REPÚBLICA - LA SALA DE JUECES DE LO LABORALCORTE NACIONAL DE JUSTICIA.- SALA ESPECIALIZADA DE LO LABORAL.- Quito, 21 de julio de 2014, las 15h15.-VISTOS: Con fecha 19 de marzo del 2009, los señores José Isidro Chilán Pin, Agustín Bellicson Zambrano Zamb
rano, Climaco Villamar Pibaque, Edwin José Sánchez Macías, Cesar Ulpiano Escobar Lucas, Cesar Herney Fern
ández Bailón, Alberto Ignacio Tubay Loor, Milthón Alciviades Reyes Delgado, Julio Arturo Alvarado Cedeño,
Tito Eduardo Saltos Zabala, Hugo Estuardo Tutiven Pilay, Pablo María Linzán Pico, Pedro Pablo Rivas
Delgado, Alejandro Adolfo Argandoña Mantuano, José Gabriel Zambrano Ferrín, Nancy Marita Zambrano
Alcívar, Ramón Jacinto Loor Pinargote, Juan Eduardo Falconí Vélez, José Apolinar Alcívar Molina, Juan Wilmer
Palma Velásquez, Bosco Luis Aníbal Burgos Burgos, Ramón Cristóbal Macías Sánchez, Luis Alfredo Ormeño Ba
rreiro, José Félix Flores Alcívar, Otto Rafael Toro Moreira, Jacinto Luis Mendoza Canchingre, Alfredo
Alejandro Mera Vinces, José Máximo Pico Salvatierra, Carlos Fabián Solórzano Solórzano, Héctor Henrique
Yépez Bravo, Guido Del Jesús Ross Pinargote, Noé Oswaldo Solórzano Delgado, Pablo Vicente Vélez
Mendoza, Ramón Wellington Loor Cevallos, Jorge Enrique Macías Castillo, Pascualino Antonio Schettini García
Samuel Enrique Pincay Villano, Ramón Leónidas Pinargote Moreira, Weiner Antonio Malavé Loor, Luisa
Arcelia Aleida Guillermina Cedeño, Rodolfo Arturo Vinces Menéndez, Edil Egberto Sánchez Loor, Francisco de
Paula Moreira Moreira, Jorge Arturo Macías Sornoza, Gonzalo Emiliano Mora Montesdeoca, José Walter Loor
Zambrano, Carlos Antonio Vaca Licoa , Oscar Antonio Márquez Flores, Francisco Ricardo Saltos Macías,
Gonzalo Ecuador Cevallos Chávez, Rubí Haydee García Vásquez, Julio Cesar Perreño Ochoa, Luis Eduardo
Cedeño Intriago, Manuel Javier Fernández Castro, Cesar Alfredo Macay, Víctor Manuel Zurita Fiallos, Jacobo
Antonio Navarrete Saltos, Víctor Hugo Zambrano Rivadeneira, Urbano Jacinto Macías Macías, Carlos Alberto
Cevallos Cedeño, Andrés Abelino Bowen Cedeño, Simón Bolívar Montanero Macías, German Eráclides Escobar
Chérrez, Jaime Darío Vera Mendoza, Jaime Indalecio Moreira Quiroz, Luis Felipe Anchundia Vera, José Felisicim
o Moran Méndez, Ricardo René Rodríguez Moreira, Asiclo Nicolás Macay Zambrano, Juan Hugo Víctor Bravo
Caicedo, Augusto Wilfrido Bailón Pallaroso, Ramón Hermógenes Zambrano Zambrano, Washington Eloy Bailón
Castro, Byron Plutarco Hidalgo Ponce, interpusieron una demanda laboral en contra de la Corporación
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Reguladora de Recursos Hídricos de Manabí, por intermedio de su Director Ejecutivo y representante legal,
Alex Alcívar Viteri. En cumplimiento de lo dispuesto por el artículo 590 del Código del Trabajo, los
demandantes designaron como procurador común al señor Agustín Bellicson Zambrano Zambrano.
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Luego del trámite correspondiente, con fecha 16 de septiembre del 2009, a las 08h20, la jueza suplente del
Juzgado Vigésimo de lo Civil de Manabí, a quien le correspondió el conocimiento de la demanda que se detalla
supra, falló a favor de los demandantes, declarando procedentes sus pretensiones.
Inconforme con la antedicha sentencia, la entidad demandada interpuso recurso de apelación, el que le
correspondió conocer a la Sala de lo Laboral, Niñez y Adolescencia de la Corte Provincial de Justicia de
Manabí, órgano jurisdiccional que resolvió mediante fallo del 3 de agosto del 2010, a las 10h00, revocar la
sentencia de primer nivel y declarar sin lugar a la demanda.
Pese a que el proceso ha llegado a sede de casación, tras el recurso interpuesto por la pluralidad de actores,
a través de su procurador común, este Tribunal de la Sala Especializada de lo Laboral de la Corte Nacional de
Justicia, se ha percatado de la existencia de una irregularidad en la presentación y calificación de la demanda
que ha dado inicio al presente proceso; pues en la misma, constante de fojas trescientos cuarenta y seis a
trescientos cincuenta y seis (fs. 346-356), los demandantes expresan que la cuantía “… por cuanto la acción es
conjunta, e indeterminado el salario de las liquidaciones reclamadas, es indeterminada”. Sobre la circunstancia
que se describe, se hacen las siguientes consideraciones:
1.- La fijación de la cuantía en el juicio laboral incoado por demanda conjunta Según lo dispuesto en el artículo 590 del Código del Trabajo, los trabajadores que propongan reclamos en
contra de un mismo empleador, pueden hacerlo en la misma demanda, siempre que el monto que se reclame
individualmente por cada uno, no supere las cinco remuneraciones básicas mínimas unificadas del trabajador
en general; así también, establece la disposición citada que la cuantía será fijada con el valor al que ascienda
la reclamación individual mayor. En este sentido, el Código Laboral les da la facultad a los trabajadores de
ejercer sus derechos individuales de acción mediante un mismo acto, siempre y cuando cumplan con los
requisitos fijados en el precitado artículo, los que encuentran su razón de ser, en la debida diligencia que
deben guardar los órganos jurisdiccionales en la tramitación de las causas, y el principio de celeridad que
también gobierna su actuar. Lo dicho se explica así: mientras más actores presenten una demanda conjunta,
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más complejo se volverá el asunto a resolver, impidiendo de esa manera que el juicio se tramite de una
manera ágil y permita llegar a una solución rápida de la controversia; por otro lado, si el juzgador intentara
tramitar tantas peticiones en un tiempo menor al necesario para considerar su examen acucioso, podría incurrir
en errores judiciales que irían desmedro de los intereses de los litigantes, por ello, la legislación pone una
limitación a esta potestad de los trabajadores de presentar sus demandas de manera conjunta.
La presentación de la demanda conjunta en materia laboral, luego de explicada su razón de ser, puede derivar
en tres escenarios distintos: a) Si la cuantía no supera el
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máximo fijado por el artículo 590 del Código de Trabajo, se aceptará a trámite la demanda: b) Si la cuantía
supera el máximo fijado por la precitada norma, no se aceptará a trámite la demanda; y, c) Si la cuantía no es d
eterminada por los trabajadores, en aplicación del artículo 615 ibídem, la demanda no será admitida a trámite.
En el presente caso, se ha suscitado la tercera de las circunstancias descritas, por lo que el resultado que debe
ría haber obtenido la demanda presentada, era la inadmisión; sin embargo, a fojas trescientos setenta y cuatro
(fs. 374) consta el auto de admisión emitido por la Jueza Suplente del Juzgado Vigésimo de lo Civil de Manabí,
de fecha 26 de marzo del año 2009, a las 09h00, en el cual se indica que “La demanda que antecede (…) por
ser clara y reunir los requisitos del Art. 67 del Código de Procedimiento Civil, se la acepta al trámite…”. Respecto
a la cuantía, se indica en la precitada providencia, que:
Es evidente que la presente acción es una demanda conjunta y por ello la insinuación de un Procurador
Común lo cual es aplicable en consonancia con lo preceptuado en el Art. 590 del Código del Trabajo, norma
que limita este tipo de acción al aspecto formal de la cuantía, en cuyo caso, existiendo duda por la aplicación
de esta norma a la del Art. 52 del Código de Procedimiento Civil de mayor amplitud y citada por los
Trabajadores demandantes, esta hay que dilucidarla aplicando el principio Induvio Pro-Laboro (sic) consagrado
en el Art. 326 numeral 3 de la Constitución de la República esto es que en caso de dudas se aplicará la norma
que más favorezca al trabajador, principio que tiene estrecha concordancia con las Garantías y Principios
Constitucionales respectivamente, de los Art. 11 numeral 1, 3 inciso 2, y 5; y 169 (…) téngase en cuenta la
cuantía indeterminada de la presente acción…
2.- Errores en el auto de admisión a trámite2.1.- En primer lugar, es necesario indicar que el artículo 323.3 de la Constitución de la República, en realidad
consagra el principio del in dubio pro operario, el cual implica una regla de interpretación obligatoria para los
jueces encargados de aplicar el ordenamiento jurídico positivo en los litigios laborales; sin embargo, debe
entenderse que tal regla debe ser utilizada solo cuando “… respecto de una norma hay más de una
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interpretación posible y, por lo tanto, hay duda acerca de la interpretación más acertada de esa norma…”.
En el presente caso, es clara la disposición del Código de Trabajo, acerca de las limitaciones que tienen los
trabajadores al momento de interponer de forma conjunta
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su demanda, no existiendo dudas en que el límite para que lo hagan, es que el mayor de los reclamos no
exceda de cinco remuneraciones básicas unificadas; así también, es totalmente comprensible y expresa la
prohibición para aceptar demandas en las que no se fije una cuantía determinada, que prevé la misma norma
jurídica, por lo que el juzgador a quo ha actuado erróneamente en la utilización de este principio laboral, para
despejar una inexistente duda acerca de cuál norma debía aplicar, si la del artículo 590 del Código Laboral, o
el artículo 52 del Código de Procedimiento Civil. Además de ello, se le debe recordar al juez de primer nivel, que
inclusive de existir un conflicto entre las normas de las leyes adjetivas laboral y civil, el simple hecho de ser
esta última la ley supletoria, obligaría a la utilización de las disposiciones contenidas en la primera; cuestión
que no ocurre en la especie, pues las normas citadas por el juzgador son totalmente compatibles.
2.2.- El derecho de acción, inclusive cuando son presentadas demandas de manera conjunta, no se torna por
ello en un derecho colectivo, pues sigue perteneciéndoles individualmente a cada uno de los demandantes; lo
cual se ve corroborado, por el simple hecho de que la litis consorcio que prevé el artículo 590 del Código de
Trabajo, es meramente facultativa, es decir, que no existe obligación imperativa de que se constituya la
pluralidad de actores, como presupuesto necesario para el ejercicio del derecho de acción, muy por el
contrario, “… las partes pueden o no comparecer conjuntamente…” en virtud de su propia voluntad, al no existir
mandato legal que disponga lo contrario. Lo dicho, implica que bien podrían haber optado los demandantes por
ejercer sus derechos de forma individual, cuestión que a su vez, deja ver de forma totalmente clara que los
intereses que cada demandante pretende obtener con el litigio le son personales, rompiendo con la
característica básica de los derechos colectivos, de que la pluralidad de sus titulares mantienen un interés
común sobre ellos.
No resultaba aplicable, por ende, el artículo 11.1 de la Constitución de la República, que ha sido utilizado por
el a quo para aceptar a trámite la demanda conjunta, pues como se recalca supra, el derecho de acción, pese
a ser ejercido mediante un mismo acto, le pertenece individualmente a cada uno de los demandantes, tanto así
que bien podrían todos ellos haberle dado un destino distinto a su ejercicio: demandando individualmente,
desistiendo, no ejerciéndolo en su totalidad, o como en el presente caso, decidiendo hacerlo efectivo a la par
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de otros titulares de su propio derecho.
2.3.- Resta decir que es un absurdo que el juzgado a quo indique que resulta aplicable el inciso segundo del
artículo 11.3 de la Constitución de la República, ya que tal norma indica que “Para el ejercicio de los derechos
y las garantías constitucionales no se exigirán condiciones o requisitos que no estén establecidos en la
Constitución y la Ley”; y en el presente caso, es precisamente un requisito legal y legítimo el que se les
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exige a los actores para el ejercicio de sus individuales derechos de acción, en la forma conjunta en la que
han elegido hacerlo.
3.- De la consecuencia de los errores del juzgador a quo El hecho de que la demanda se presente con el cumplimiento de todos los requisitos para su aceptación a
trámite, tal como lo manifiesta DEVIS ECHANDÍA, es un presupuesto procesal cuya ausencia, a diferencia de
la falta de los presupuestos materiales de la sentencia, no puede ser declarada mediante un fallo inhibitorio,
como erradamente lo ha hecho el juzgador ad quem, sino que debe ser subsanada en el momento procesal
oportuno, por las partes o el juez, so pena de que de no hacerlo, se provocará la nulidad del proceso.
El mecanismo para subsanar el error que deviene de no haber presentado el actor debidamente su demanda,
es, al tenor del segundo inciso del artículo 69 del Código de Procedimiento Civil, el que el juzgador mande, en
el término de tres días, a que el actor la complete o aclare, posición que debería haber asumido el juzgador a
quo, pero que no lo ha hecho. En este momento procesal, estando el juicio en sede de casación, no puede
este Tribunal de la Sala de lo Laboral corregir el error en el que se ha incurrido, pues no resulta ya de su
competencia el mandar a completar la demanda a los actores.
La consecuencia de esta imposibilidad de aplicar el principio de convalidación, es declarar a la circunstancia
estudiada como un vicio insanable de forma, que según el inciso segundo del artículo 23 del Código Orgánico
de la Función Judicial, autoriza al juzgador competente a dictar la nulidad del juicio. Sobre la declaratoria de
tal circunstancia, también se debe considerar que exista, en virtud del principio de especificidad, una norma
expresa que decrete tal efecto para la falencia presentada; lo que ocurre en el caso concreto, pues resulta
aplicable el artículo 1014 del Código de Procedimiento Civil, en los siguientes términos: a) Al devenir el litigio
de una relación laboral, su naturaleza obliga a darle tratamiento mediante el trámite oral laboral, y en tal
sentido, la violación de sus normas torna aplicable la mencionada disposición legal: b) Los artículos 590 y 615
del Código de Trabajo, son normas de la naturaleza del trámite oral laboral que han sido claramente
irrespetadas en el presente caso; y, c) El presente error podría llegar a afectar en la decisión de la causa,
pues si la cuantía fijada por los demandantes supera las cinco remuneraciones básicas unificadas, no debería
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haberse aceptado a trámite su demanda.
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Por todo lo expuesto, y en virtud de que se han cumplido los requisitos establecidos en los artículos 23 del
Código Orgánico de la Función Judicial, y 1014 del Código de Procedimiento Civil, este Tribunal de la Sala
Especializada de lo Laboral de la Corte Nacional de Justicia, declara, de oficio, la nulidad de todo lo actuado a
partir del auto de admisibilidad dictado por la Jueza Suplente del Juzgado Vigésimo de lo Civil de Manabí, de
fecha 26 de marzo del año 2009, a las 09h00, y constante a fojas trescientos setenta y cuatro (fs. 374) del
expediente de primera instancia, con la única finalidad de que el a quo mande a completar la demanda
propuesta, en cuanto a la cuantía que no ha sido debidamente determinada.- Esta nulidad se declara a costa
de la funcionaria judicial anteriormente mencionada, Auxiliadora Carmita Santana Sánchez. Notifíquese y
cúmplase. Dra. Gladys Terán Sierra Dra. Mariana Yumbay Yallico Dr. Johnny Ayluardo Salcedo (VOTO
SALVADO) - JUECES NACIONALES Certifico: Dr. Oswaldo Almeida Bermeo - SECRETARIO RELATOR
LA REPÚBLICA DEL ECUADOR EN SU NOMBRE Y POR AUTORIDAD DE LA LEY
EN EL JUICIO LABORAL No. 954-2010, QUE SIGUE AGUSTÍN BELLICSON ZAMBRANO ZAMBRA
NO, PROCURADOR COMÚN CONTRA DE LA CORPORACIÓN REGULADORA DE RECURSOS
HÍDRICOS DE MANABÍ, SE HA DICTADO LO SIGUIENTE:
Juicio No. 954-2010Voto Salvado Doctor Johnny Ayluardo Salcedo
CORTE NACIONAL DE JUSTICIA.- SALA DE LO LABORAL.-
Quito, 21 de julio de 2014, las 15h15.-
VISTOS: En el juicio de trabajo que sigue el ciudadano Agustín Bellicson Zambrano Zambrano, Procurador
Común contra de la Corporación Reguladora de Recursos Hídricos de Manabí, en la interpuesta persona del
ciudadano Alex Alcívar Viteri, en calidad de Director Ejecutivo y Representante Legal; inconforme la parte
actora interpone recurso de casación de la sentencia de mayoría pronunciada por la Sala de lo Laboral, Niñez y
Adolescencia de la Corte Provincial de Justicia de Manabí, de fecha 3 de agosto de 2010, a las 10h00, que
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reforma la sentencia venida en grado y declarando sin lugar la demanda.- Este Tribunal de la Sala de lo Laboral
de la Corte Nacional de Justicia, sin que sea necesario entrar a analizar las causales invocadas por el casacionista,
hace las siguientes reflexiones:
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a) Consta de los autos la sentencia dictada por el juez de primer nivel, sentencia de la cual, únicamente la Dra. Do
rca Pineda Tutiven, en representación del Ministerio de Educación como parte demandada interpuso recurso de
apelación, habiendo subido para el conocimiento del Tribunal ad-quem. Consecuentemente, la parte actora no
hizo uso del derecho que le franquea la ley a presentar los recursos que se creyera asistida. b) Los medios
impugnatorios son parte de la esencia misma del derecho a la tutela judicial efectiva reconocida
constitucionalmente, y constituyen instrumentos sustantivos que permiten, tanto al actor como al demandado,
peticionar –ante el mismo juez unipersonal o plural-, para ante el superior, a fin de que éste “ reexamine un acto
procesal o todo un proceso que le ha causado un perjuicio a fin de lograr que la materia cuestionada sea
parcial o totalmente anulado o revocado.”. En consecuencia, el medio de impugnación es un remedio jurídico
conferido por la ley a las partes procesales con el objeto de modificar la situación jurídica que afecta a sus
derechos derivados del fallo del juzgador. c) En el caso sometido a análisis, se constata que la parte actora no se
adhirió, ni apeló en el término que tenía para hacerlo, según el artículo 609 del Código del Trabajo, por lo que se
sometió a los efectos jurídicos que tal decisión producía. De allí, que de ninguna manera exista afectación a la
tutela judicial efectiva a que tienen derecho los justiciables, pues, este corresponde a un derecho subjetivo,
conferido por la Constitución y garantizado por el Estado, cuyo ejercicio y activación es exclusivo y potestativo
de los sujetos legitimados. d) La Ley de Casación en su artículo 4, que se refiere a la legitimación, en su parte
pertinente dice: “(…) No podrá interponer recurso quien no apeló de la sentencia o auto expedido en primera
instancia ni se adhirió a la apelación de la contraparte (…)”. Según el maestro Luis Loreto, “La apelación
principal es el verdadero recurso con eficacia distinta y autónoma. La adhesión accesoria, por el contrario, era
una apelación subordinada en su existencia y extensión a la apelación principal. La práctica llegó a considerar
que el apelado por el solo hecho de no haber recurrido y manifestar: así su conformidad con la sentencia,
gozaba, sin embargo, en todo momento, del beneficio de
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adherirse a la apelación contraria (beneficiun adhaesionis), originando la apelación, por tanto, un efectus comun
icativus en fuerza del cual se hacía común a ambas partes la apelación interpuesta por una de ellas (communio a
ppellationis). Tanto el apelante principal como el adherente eran llamados apelantes comunes, siendo el
primero apelante común activo, y el segundo apelante común pasivo”. e) Es menester señalar, también, que el
procedimiento oral laboral, según nuestra normativa legal vigente, contempla dos instancias, en las cuales las
partes quedan obligadas a una contienda que sólo concluye con la sentencia que dicta el Tribunal de la Corte
Provincial de Justicia; inclusive, con la posibilidad que en esta última instancia pueda evacuarse medios
probatorios solicitados de oficio, dentro de un término improrrogable de seis días, según lo establecen los
artículos 603 y 612 del Código de Trabajo, lo que hace ineludible para el que resulta victorioso en primera
instancia la necesidad de hacer uso de su derecho a adherirse al eventual recurso de apelación del afectado con la
decisión, para mantener intacta la posibilidad de intervención activa dentro del proceso. Hay que recordar que los
recursos de apelación y de adhesión, son medios de defensa autónomos que cada una de las partes puede ejercer
en defensa de sus derechos y pretensiones; quien no lo hace en su debida oportunidad, no puede volver a la
contienda como si no hubiese pasado nada en el mundo procesal, por cuanto deja de ser parte del mismo y se
convierte en un simple observador de la nueva etapa de juicio. Es por esto que aceptar el recurso de casación es
ir en contra de la Seguridad Jurídica. f) Resulta necesario, también, hacer mención al principio procesal de la
preclusión, el cual, parte de que el procedimiento consta de etapas o fases que van cerrándose al avanzar el proceso
sin que sea posible su reapertura, es decir, no procede el principio de la elasticidad, según este último principio
es posible retroceder a etapas ya cumplidas. En materia de impugnación, si una sola parte apela y la otra no lo
hace, produce la ejecutoriedad para la persona que no interpuso el recurso. El principio de personalidad del
recurso, consiste en que el medio de impugnación
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únicamente actúa en provecho de la persona que ha impugnado; y, quien no recurrió se ve privado de él, por lo
que deja de ser parte procesal en la –nueva instancia o nivel. g) Igualmente, el maestro Eduardo J. Couture,
sostiene que: “El Principio de preclusión está representado por el hecho de que las diversas etapas del proceso
se desarrollan en forma sucesiva, mediante la clausura definitiva de cada una de ellas, impidiéndose el regreso
a etapas y momentos procesales ya extinguidos y consumados”. Así mismo se ha señalado que: “extinguida la
oportunidad procesal para realizar un acto, este acto ya no podrá realizarse más”. En consecuencia, si no se
presenta el recurso en su debida oportunidad, opera la extinción de la facultad procesal de hacerlo
posteriormente. h) De conformidad al artículo 1014 del Código de Procedimiento Civil, cuando en la expedición
de un acto procesal hay un alejamiento de ciertas formas, o se omiten requisitos que la ley exige para su validez,
se declarará de oficio o a petición de parte la nulidad. La transgresión al trámite correspondiente a la naturaleza de
un asunto, anula el proceso e influye en la decisión de la causa. En el caso sub judice, ni el tribunal ad-quem, ni
los conjueces de la Corte Nacional de Justicia, repararon en la falta de cumplimiento de los requisitos señalados
en el artículo 6 de la Ley de Casación por la parte actora, la misma que interpuso el presente recurso, lo cual
influiría en la decisión de la causa, por lo que procede declarar la nulidad de oficio a partir de fojas 392 de los
cuaderno de segundo nivel. En consecuencia, se ordena remitir el expediente para la ejecución de la sentencia de
la Sala de lo Laboral, Niñez y Adolescencia de la Corte Provincial de Justicia de Manabí, de fecha 3 de agosto de
2010, a las 10h00.- NOTIFÍQUESE Y PUBLÍQUESE.- fdo().- Dr. Johnny Ayluardo Salcedo (VS), Dra. Gladys
Terán Sierra; y Dra. Mariana Yumbay Yallico. JUECES Y JUEZA NACIONALES.- Certifico.- Dr. Oswaldo
Almeida Bermeo, SECRETARIO RELATOR.-
RAZÓN: En esta fecha y a partir de las dieciséis horas se notifica la sentencia de mayoría y voto salvado que
antecede al actor ZAMBRANO ZAMBRANO AGUSTIN BELLICSON en la casilla judicial No. 2267 del Dr.
Stalin Alcívar, a la demandada
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CORPORACION REGULADORA DEL MANEJO HIDRICO DE MANABI (SENAGUA) en la casilla judicial No.
977 del Dr. Cesar Torres y otros. Certifico. Quito, 21 de julio de 2014. Dr. Oswaldo Almeida Bermeo SECRETAR
IO RELATOR
CERTIFICO: Que las copias que anteceden son iguales a su original. Quito, 22 de agosto de 2014.
Dr. Oswaldo Almeida Bermeo
SECRETARIO RELATOR
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Voto Salvado Doctor Johnny Ayluardo Salcedo
CORTE NACIONAL DE JUSTICIA.- SALA DE LO LABORAL.-
Quito,
VISTOS: En el juicio de trabajo que sigue el ciudadano Agustín Bellicson Zambrano Zambrano, Procurador
Común contra de la Corporación Reguladora de Recursos Hídricos de Manabí, en la interpuesta persona del
ciudadano Alex Alcívar Viteri, en calidad de Director Ejecutivo y Representante Legal; inconforme la parte
actora interpone recurso de casación de la sentencia de mayoría pronunciada por la Sala de lo Laboral, Niñez y
Adolescencia de la Corte Provincial de Justicia de Manabí, de fecha 3 de agosto de 2010, a las 10h00, que
reforma la sentencia venida en grado y declarando sin lugar la demanda.- Este Tribunal de la Sala de lo Laboral
de la Corte Nacional de Justicia, sin que sea necesario entrar a analizar las causales invocadas por el casacionista,
hace las siguientes reflexiones: a) Consta de los autos la sentencia dictada por el juez de primer nivel, sentencia
de la cual, únicamente la Dra. Dorca Pineda Tutiven, en representación del Ministerio de Educación como parte
demandada interpuso recurso de apelación, habiendo subido para el conocimiento del Tribunal ad-quem. Consecu
entemente, la parte actora no hizo uso del derecho que le franquea la ley a presentar los recursos que se creyera
asistida. b) Los medios impugnatorios son parte de la esencia misma del derecho a la tutela judicial efectiva
reconocida constitucionalmente, y constituyen instrumentos sustantivos que permiten, tanto al actor como al
demandado, peticionar –ante el mismo juez unipersonal o plural-, para ante el superior, a fin de que éste “ reexam
ine un acto procesal o todo un proceso que le ha causado un perjuicio a fin de lograr que la materia
cuestionada sea parcial o totalmente anulado o revocado.”. En consecuencia, el medio de impugnación es un
remedio jurídico conferido por la ley a las partes procesales con el objeto de modificar la situación jurídica que
afecta a sus derechos derivados del fallo del juzgador. c) En el caso sometido a análisis, se constata que la parte act
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ora no se adhirió, ni apeló en el término que tenía para hacerlo, según el artículo 609 del Código del Trabajo, por
lo que se sometió a los efectos jurídicos que tal decisión producía. De allí, que de ninguna manera exista
afectación a la tutela judicial efectiva a que tienen derecho los justiciables, pues, este corresponde a un derecho
subjetivo, conferido por la Constitución y garantizado por el Estado, cuyo ejercicio y activación es exclusivo y
potestativo de los sujetos legitimados. d) La Ley de Casación en su artículo 4, que se refiere a la
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legitimación, en su parte pertinente dice: “(…) No podrá interponer recurso quien no apeló de la sentencia o auto
expedido en primera instancia ni se adhirió a la apelación de la contraparte (…)”. Según el maestro Luis Loreto,
“La apelación principal es el verdadero recurso con eficacia distinta y autónoma. La adhesión accesoria, por el
contrario, era una apelación subordinada en su existencia y extensión a la apelación principal. La práctica
llegó a considerar que el apelado por el solo hecho de no haber recurrido y manifestar: así su conformidad con
la sentencia, gozaba, sin embargo, en todo momento, del beneficio de adherirse a la apelación contraria (benefic
iun adhaesionis), originando la apelación, por tanto, un efectus comunicativus en fuerza del cual se hacía común
a ambas partes la apelación interpuesta por una de ellas (communio appellationis). Tanto el apelante principal
como el adherente eran llamados apelantes comunes, siendo el primero apelante común activo, y el segundo
apelante común pasivo”. e) Es menester señalar, también, que el procedimiento oral laboral, según nuestra
normativa legal vigente, contempla dos instancias, en las cuales las partes quedan obligadas a una contienda que
sólo concluye con la sentencia que dicta el Tribunal de la Corte Provincial de Justicia; inclusive, con la
posibilidad que en esta última instancia pueda evacuarse medios probatorios solicitados de oficio, dentro de un
término improrrogable de seis días, según lo establecen los artículos 603 y 612 del Código de Trabajo, lo que
hace ineludible para el que resulta victorioso en primera instancia la necesidad de hacer uso de su derecho a
adherirse al eventual recurso de apelación del afectado con la decisión, para mantener intacta la posibilidad de
intervención activa dentro del proceso. Hay que recordar que los recursos de apelación y de adhesión, son medios
de defensa autónomos que cada una de las partes puede ejercer en defensa de sus derechos y pretensiones; quien
no lo hace en su debida oportunidad, no puede volver a la contienda como si no hubiese pasado nada en el
mundo procesal, por cuanto deja de ser parte del mismo y se convierte en un simple observador de la nueva
etapa de juicio. Es por esto que aceptar el recurso de casación es ir en contra de la Seguridad Jurídica. f) Resulta
necesario, también, hacer mención al principio procesal de la preclusión, el cual, parte de que el procedimiento
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consta de etapas o fases que van cerrándose al avanzar el proceso, sin que sea posible su reapertura, es decir, no
procede el principio de la elasticidad, según este último principio es posible retroceder a etapas ya cumplidas.
En materia de impugnación, si una sola parte apela y la otra no lo hace, produce la ejecutoriedad para la persona
que no interpuso el recurso. El principio de personalidad del recurso, consiste en que el medio de impugnación
únicamente actúa en provecho de la persona que ha impugnado; y, quien no
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recurrió se ve privado de él, por lo que deja de ser parte procesal en la –nueva instancia o nivel. g) Igualmente, el
maestro Eduardo J. Couture, sostiene que: “El Principio de preclusión está representado por el hecho de que las
diversas etapas del proceso se desarrollan en forma sucesiva, mediante la clausura definitiva de cada una de
ellas, impidiéndose el regreso a etapas y momentos procesales ya extinguidos y consumados”. Así mismo se ha
señalado que: “extinguida la oportunidad procesal para realizar un acto, este acto ya no podrá realizarse
más”. En consecuencia, si no se presenta el recurso en su debida oportunidad, opera la extinción de la facultad
procesal de hacerlo posteriormente. h) De conformidad al artículo 1014 del Código de Procedimiento Civil,
cuando en la expedición de un acto procesal hay un alejamiento de ciertas formas, o se omiten requisitos que la
ley exige para su validez, se declarará de oficio o a petición de parte la nulidad. La transgresión al trámite
correspondiente a la naturaleza de un asunto, anula el proceso e influye en la decisión de la causa. En el caso sub
judice, ni el tribunal ad-quem, ni los conjueces de la Corte Nacional de Justicia, repararon en la falta de
cumplimiento de los requisitos señalados en el artículo 6 de la Ley de Casación por la parte actora, la misma que
interpuso el presente recurso, lo cual influiría en la decisión de la causa, por lo que procede declarar la nulidad
de oficio a partir de fojas 392 de los cuaderno de segundo nivel. En consecuencia, se ordena remitir el
expediente para la ejecución de la sentencia de la Sala de lo Laboral, Niñez y Adolescencia de la Corte
Provincial de Justicia de Manabí, de fecha 3 de agosto de 2010, a las 10h00.- NOTIFÍQUESE Y PUBLÍQUESE.
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