LA NUEVA EVANGELIZACION EN AMERICA _Nueva_evangelizacion_AL.pdf · PDF fileLA NUEVA...

Click here to load reader

  • date post

    19-Sep-2018
  • Category

    Documents

  • view

    242
  • download

    1

Embed Size (px)

Transcript of LA NUEVA EVANGELIZACION EN AMERICA _Nueva_evangelizacion_AL.pdf · PDF fileLA NUEVA...

  • LA NUEVA EVANGELIZACIONEN AMERICA LATINA

    En la historia de Amrica latina, durante los ltimos decenios, se hainiciado una nueva etapa de la evangelizacin de la Iglesia en el conti-nente, que se ha comenzado a designar como la Nueva Evangelizacin,y que se ha constituido en el tema central de la IV Conferencia Generaldel Episcopado Latinoamericano, que se celebrar en el prximo mesde octubre en Santo Domingo.

    La formulacin de Nueva Evangelizacin, aunque no exenta de al-gunas crticas y reticencias, ha tenido una significativa consolidacin yun constante proceso de profundizacin y clarificacin, desde que fuepropuesta por Juan Pablo 11 en Hait en marzo de 1983. Consciente dela realidad de Amrica Latina describe a su pueblo con dos caractersti-cas fundamentales: Como un pueblo profundamente religioso, que pideel pan de la Palabra de Dios, pues en El pone su confianza, y comoun pueblo que sufre, debido a hirientes injusticias, explotacin deunos por otros, falta grave de equidad en la distribucin de las rique-zas y de los bienes de la cultura. En este contexto propona que laconmemoracin del medio milenio de evangelizacin tendr su signi-ficacin plena si es un compromiso vuestro como obispos, junto convuestro presbiterio y fieles; compromiso no de reevangelizacin, peros de una evangelizacin nueva. Nueva en su ardor, en sus mtodos, ensu expresin 1.

    A partir de este momento, el proyecto de la Nueva Evangelizacinse constituye en tema cntrico de las orientaciones pastorales que Juan

  • Pablo 11 durante estos aos ha ido impartiendo. constantemente a lasIglesias de Amrica Latina 2. El 12 de diciembre de 1990, al aprobar eltema de la IV Conferencia, recordaba, a travs del Cardenal Gantin, quenueva evangelizacin es el elemento englobante, la idea central e ilu-minadora 3.

    Simultneamente ha ido ampliando. el proyecto para toda la Iglesia.Ya en diciembre de 1985,propone un compromiso para toda la Iglesia,a nivel dira l:smico, proyectada hacia una Nueva Evangelizacin mi-sionera, segn el impulso que le ha sido otorgado, ad intra yad extra,por las consignas del Vaticano 11, retomadas e irradiadas por el Snodo.de los Obispos 4. Posteriormente, en 1988, con horizontes planetarios,con compromisos paneclesiales y recogiendo las intuiciones de la Evan-gelii Nuntiandi lo ha vuelto a proponer en la Exhortacin ApostlicaChistifideles laici (ChL 34-44).

    Ante este fenmeno eclesial, extraordinariamente complejo, y al. quehe cualificado en otras ocasiones como el primer proyecto de una evan-gelizacin orgnica de toda la Iglesia ad intra y ad extra, slo me voya detener en tres puntos en esta comunicacin.

    En primer lugar, pretendo clarificar que la Nueva Evangelizacinoriginalmente es un proyecto autctono y propio de las Iglesias de Am-rica, que se viene elaborando y desarrollando durante largos aos.

    En segundo lugar, presentaremos esquemticamente el contenido ac-tual del proyecto, en vsperas de la celebracin de la IV Conferencia,teniendo en cuenta el' Documento de Trabajo recientemente elaborado,lo mismo que otras importantes aportaciones.

    Por ltimo, examinar la incidencia que el proyecto latinoamericanopuede tener en la misin evangelizadora de la Iglesia Universal de hoy,abierta a los desafos del tercer milenio.

    extrao el definida como un movimiento originalmente autctono delas Iglesias de Amrica Latina.

    Y, sin embargo, es as. El movimiento surge en Amrica Latina hacevarias dcadas, inicialmente sin nombre, ante la nueva situacin epocalen la que se encuentra el continente y sus archipilagos. Se desarrollaprogresivamente, pretendiendo ser fiel a las enseanzas y valores posi-tivos de su evangelizacin fundan te, y manteniendo un constante dilogocon las nuevas aportaciones de la Iglesia Universal y especialmentecon la Iglesia de Roma. A travs de los aos, el movimiento se ha hechovida, reflexin, documentos y nombre. Es lo que aparece ante el Papael 28 de enero de 1979, en su primer encuentro con las Iglesias Latino-americanas en la Conferencia de Puebla.

    I. LA NUEVA EVANGELIZACION:UN MOVIMIENTO AUTOCTONODE LAS IGLESIASDE AMERICA LATINA

    En efecto, la expresin Nueva Evangelizacin surge por vez pri-mera en Amrica Latina, en la crucial Conferencia de Medelln. LosObispos, en su ltimo mensaje, proponen como compromiso a todo elPueblo de Dios, alentar una nueva evangelizacin y catequesis intensivas que lleguen a las lites y a las masas para lograr una fe lcida ycomprometida. Es evidente, por el contexto, el sentido restrictivo ykerymtico, generalizado antes de la promulgacin de la Evangelii Nun-tiandi, que los Obispos daban a la palabra evangelizacin, sobre todo te-niendo en cuenta sus afirmaciones en el Documento de Pastoral Popu-lar (n. 8).

    Pero el trmino vuelve a aparecer en Puebla con una precisin muyajustada: Situaciones nuevas (AG 6) que nacen de cambios socio-cul-turales y requieren una Nueva Evangelizacin (DP 366, 428, 433, 436,438, etc.). Conviene recordar la amplia comprensin y el extraordinariodesarrollo que en este documento se da a la misin evangelizadora dela Iglesia (DP 340-562).

    Cabe otra pregunta: Cul es el contenido histrico, existencial yteolgico de esta Nueva Evangelizacin? El mismo Papa lo manifestabaen el ya citado discurso de Hait:

    Hoy, cuando Juan Pablo 11 se ha constituido en el gran promotore impulsor de la Nueva Evangelizacin en toda la Iglesia, pued~ resultar Una luz que podr orientar la nueva evangelizacindeber ser

    la del documento de Puebla, consagrado a este tema, en cuanto impregnado de la enseanza del Vaticano II y coherente con el Evan.gelio"S,2 G. MELGUIZO, La Nueva Evangelizacin en el magisterio de Juan Pablo 1I, enHacia la Cuarta Conferencia, Eds. CELAM, Bogot 1992, p. 165-169.

    3 L'OSservtreRlllano, 14-12-1990, p. 1.4 Ecclesia 2251 (1986) 27.

  • En el reciente Documento de Trabajo para Santo Domingo se pre-tende ofrecer el camino completo que ofrece las claves de la NuevaEvangelizacin:

    AmricaLatina va trazando su peregrinaje de fe en la escuchaal espritu que se dirige a todas las Iglesias. Desde la evangelizacinfundante entroncan hoy con los grandes acontecimientos eclesialesde nuestro siglo: Ro, Medellin y Puebla. Cada uno puso un acentoal anuncio del Evangelioy ofreci as su aporte original. (...) Juntoa estos tres acentos sobresalen unas lneas comunes que configuranla trabazn interna de la historia de nuestras iglesias: la preocupacin por la persona humana como hilo conductor, la evangelizacioI1como vocacin irrenunciable de todo el pueblo de Dios, la liberacinintegral como expresin, reconciliacin, lucha por la justicia y vivencia de la fraternidad (DTST 305-307).

    lizacin. Como Vicario de Pedro y en funcin del ministerio dado por elSeor confirm a sus hermanos en la fe (Lc 22,32).

    Ahora bien, dado que lo que hoy llamamos Nueva Evangelizacin esel resultado de un largo proceso, parece que la mejor manera para com-prender su contenido real es seguir las distintas etapas, aunque slo seaesquemticamente, que lo han ido conformando.

    2. HACIA UNA NUEVA SITUACIN SOCIOCULTURALEN AMRICA LAtINA

    Con ello la Iglesia, frente al pecado de los hombres, incluso desus hijos, trat de poner entonces -como en las otra~ pocas-gracia de conversin, esperanza de salvacin, solidaridad con el des-amparado, esfuerzo de liberacin integral6.

    En la dcada de los cuarenta se acelera el proceso de modernizacinindustrial en los pases ms representativos de Amrica Latina, bajo elsigno predominante del desarrollismo liberal y econmico. Sus consecuencias, en todos los rdenes, iban a ser insospechadas, inaugurandouna nueva poca histrica, en la que se ha configurado la actual realicdad del continente.

    El fenmeno coincide con el final de la Guerra Mundial (1939-1945),cuyo resultado va a ser la constitucin de dos imperios, que diplom-ticamente se han dividido las zonas geogrficas de influencia. Cada unode ellos representa una orientacin poltica y cultural marcadamentediferenciada. La paz firmada por ellos pronto se transforma en una pe-ligrosa y prolongada guerra fra, que se va a hacer presente en casi to-das las reas del planeta y, muy especialmente, en Amrica Latina.

    En efecto, el terreno estaba preparado para ello. El modelo de des-arrollo economicista, en la que quedaba situada la modernizacin in-dustrial, implicaba gravsimos costos humanos y sociales para las in-mensas mayoras populares del continente, como en seguida comenz aacusarse. Pronto las naciones comenzaron a militarizarse y progresiva-mente fueron entrando en las que Argentina ha calificado como gue-rras sucias: Ejrcitos, orientados en su praxis por la ideologa de laSeguridad Nacional, frente a guerril!as populares. Fue un fenmeno deviolencia, que se increment acusadamente despus del triunfo cubanoen 1959.

    Pero, prescindiendo de otros aspectos y de ideologizaciones coyun-turales, a mi juicio, tres nuevos valores emergieron en las que Oscar Lewis ha llamado las culturas de la pobreza 7, con amplias repercusionesen todos los mbitos latinoamericanos. Sobresale, en primer lugar, una

    Con clarividencia el documento ha pretendido distiguir dos etapas:la de la evangelizacin fundante y la de la nueva evangelizacin. En eldesarrollo de la segunda, como momentos privilegiados de su gestacinha marcado tres momentos: Ro (1955), Medelln (1968) y Puebla {1979). 'Sin ellos no se puede comprender el denso contenido de la Nueva Evan-gelizacin de Amrica Latina, que sigue abierta para dar respuesta a lacoyuntura histrica que vive el continente (DTSD 308).

    Creo que es una importante intuicin el que el Documento haya,conectado la etapa de la Nueva Evangelizacin con la de la evangeliza-cin fundante en Amrica, ya que sirve para subrayar la originalidad yautoctona en la que se desarrollan nuestras Iglesias. En, efecto, presdin-diendo de las abundantes sombras y nubarrones de la primera evange-lizacin, sin embargo el acierto y la c