La Lectio Divina

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    04-Jul-2015
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LECTIO DIVINA

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LECTIO DIVINA

1.- QU ES LA LECTIO DIVINA?La Lectio Divina puede ser definida como Lectura orante de la Palabra de Dios. Es un ejercicio personal de lectura que se transforma en oracin y que se desarrolla bajo la accin del Espritu Santo. Es un dilogo con Dios, un encuentro ntimo con el Seor de la Vida, una profunda experiencia de amistad con Jess y que constituye un privilegiado camino de crecimiento y maduracin de la vida espiritual. La Lectio Divina es una lectura reposada y meditada de la Escritura en el silencio de la intimidad de la criatura con su Padre. Es pasiva porque escucho y acojo la presencia y la palabra de Jesucristo, porque me otorga un descanso contemplativo al sumergirme en la misericordia del corazn de Dios. Es tambin activa, ya que despierta y motiva, estremece y compromete. Es desinteresada y gratuita, pues slo se busca el estar con l Amado. Es libre y abierta, pues reconoce la vitalidad de la Palabra, que acta creativa y misteriosamente (Hb 4,12-13). Nos renueva, pues ayuda a abrirnos al impulso del Espritu Santo para recomenzar desde Cristo con el mismo ardor de los primeros discpulos de Jess, formando una comunidad de fe, acogedora y misionera, que con fidelidad y entusiasmo anuncie a todos la certeza de una vida plena en Cristo. Es lectura de lo que Jesucristo dijo hace 2.000 aos a sus contemporneos, pero como l vive despus de su muerte y resurreccin, tambin vive y me habla hoy. Yo camino hoy en su presencia, l me llama, me ama y me gua, hablndome hoy. Por eso la lectio no es slo lectura y dilogo, es escuchar al Seor que me habla en el hoy de mi vida y mis circunstancias.

2.- UN POCO DE HISTORIALa Lectio Divina se remonta a los primeros cristianos. El primero en utilizar la expresin fue Orgenes, telogo del siglo III. Afirmaba que para leer la Biblia con provecho es necesario hacerlo con atencin, constancia y oracin. Ms adelante, la Lectio Divina se convirti en columna vertebral de la vida religiosa. Las reglas monsticas de Pacomio, Agustn, Basilio y

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LECTIO DIVINA Benito haran de esa prctica, junto al trabajo manual y la liturgia, la triple base de la vida monstica. La sistematizacin de la Lectio Divina proviene del siglo XII, cuando Gigo, un monje cartujo, escribi La escalera de los monjes, donde expona la teora de los cuatro peldaos: la lectura, la meditacin, la oracin y la contemplacin. Hay algunos, (que como en nuestro caso) muestran un peldao ms, el compromiso) En los ltimos 40 aos hay un nuevo impulso en toda la Iglesia tras la publicacin de la constitucin dogmtica Dei Verbum del Concilio Vaticano II (18.11.65). Muchos santos han reflexionado sobre la Lectio Divina: San Ambrosio: A Dios hablamos cuando oramos; a Dios escuchamos cuando leemos sus palabras. San Agustn: Cuando lees la Escritura, te habla Dios; cuando oras, t hablas a Dios. San Jernimo: Desconocer la Biblia es desconocer a Cristo. El Papa Benedicto XVI resalta: Si se promueve la prctica de la Lectio Divina con eficacia, estoy convencido de que producir una nueva primavera espiritual en la Iglesia Es algo que tiene que tener en cuenta cada cristiano y aplicarse a s mismo: slo quien escucha la Palabra puede convertirse despus en discpulo misionero (16.09.05). En la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Aparecida, Brasil (del 13 al 31 de mayo de 2007), nuestros pastores nos animan a fortalecer la prctica de la Lectio Divina: Entre las muchas formas de acercarse a la Sagrada Escritura, hay una privilegiada a la que todos estamos invitados: la Lectio Divina o ejercicio de lectura orante de la Sagrada Escritura. Esta lectura orante, bien practicada, conduce al encuentro con Jess-Maestro, al conocimiento del misterio de Jess-Mesas, a la comunin con Jess-Hijo de Dios, y al 3

LECTIO DIVINA testimonio de Jess-Seor del universo. Con sus cinco momentos (lectura, meditacin, oracin, contemplacin y compromiso), la lectura orante favorece el encuentro personal con Jesucristo al modo de tantos personajes del evangelio: Nicodemo y su ansia de vida eterna (cf. Jn 3, 121), la Samaritana y su anhelo de culto verdadero (cf. Jn 4, 1-42), el ciego de nacimiento y su deseo de luz interior (cf. Jn 9), Zaqueo y sus ganas de ser diferente (cf. Lc 19, 1-10)... Todos ellos, gracias a este encuentro, fueron iluminados y recreados porque se abrieron a la experiencia de la misericordia del Padre que se ofrece por su Palabra de verdad y vida. No abrieron su corazn a algo del Mesas, sino al mismo Mesas, camino de crecimiento en la madurez conforme a su plenitud (Ef 4, 13), proceso de discipulado, de comunin con los hermanos y de compromiso con la sociedad. (Documento de Aparecida, N249).

3.- LA PALABRA DE DIOS NO SOLO EST EN LA BIBLIATenemos que tener en cuenta que la Biblia no es el nico medio por el cual nos llega la Palabra de Dios; ya que l se manifiesta tambin: En la creacin y en su historia. La creacin no es Dios, pero si el lenguaje de Dios. Todo en ella nos remite a la creacin. Pero no es esttica, tiene su historia, pues es en los acontecimientos histricos donde Dios se ha dado a conocer. La Biblia como la conocemos, es la Palabra de Dios puesta por escrito por personas inspiradas por el Espritu Santo. Las tradiciones orales y escritas que recogan la revelacin fueron puestas a disposicin de las comunidades y reconocidas por ellas como norma para su fe y su estilo de vida. Jess es la Palabra de Dios hecha carne y como tal es la plenitud de la revelacin; por tanto, es a un tiempo mediador y plenitud de toda la revelacin (Dei Verbum 2).

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4.- SEIS PUNTOS A TENER EN CUENTA AL LEER LA BIBLIAPara que nuestro trabajo con la Palabra de Dios sea un verdadero llevar la barca a la parte honda (Lc 5,4), debemos de tener en cuenta los siguientes seis puntos: La Biblia contiene muchos relatos, pero no quiere decir que todos ellos tengan pretensin de historicidad. Pero esto no quita que en algunas narraciones no haya un trasfondo histrico preciso. La manera en que el pueblo de la Biblia pensaba el mundo no necesariamente era como lo vemos hoy. En consecuencia es un error querer apoyarse en la Biblia para contradecir planteamientos que la ciencia y la antropologa de hoy proponen. Hay que tener mucho cuidado al trazar los puentes entre el ayer y el hoy. La Biblia responde a los problemas vitales del hombre; pero no quiere decir con esto que tenga una respuesta para cada problema del mismo. Los textos bblicos que tenemos en castellano son traducciones del hebreo, del arameo y del griego. Y cuando uno traduce de una lengua a otra, sobre todo de una lengua muy antigua, podemos encontrarnos con formulaciones lingsticas y literarias que no siempre son fciles de expresar en nuestra lengua. Est tambin el hecho de que existen varias formas de decir lo mismo. Por eso debemos de apegarnos a la traduccin como si fuera la inspirada. Tal como ocurre en una conversacin, tenemos que escuchar al otro atentamente y dejarlo que se exprese con su propio lenguaje para no mal interpretarlo. Lo mismo tenemos que hacer ante la escucha de la Palabra de Dios. La sagrada escritura debe ser leda e interpretada en el mismo Espritu en el que fue escrita. El mismo Espritu que la inspir, se nos comunica cada vez que la leemos con fe, desde una vivencia del Seor.

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5.- DISPOSICIN ANTE LA LECTIO DIVINAAntes de comenzar una Lectio Divina, es necesario prepararnos y disponernos en un ambiente adecuado. Ambiente externo para el encuentro con el Seor en su Palabra Procurar un lugar tranquilo y cmodo, que permita un reposado encuentro con Dios. Favorece tambin el tener elementos litrgicos: crucifijo, atril o mesa, cirio, etc. Ambiente interno ante el alimento de la Palabra. Un corazn que escucha se prepara aquietndose, haciendo silencio previo, saliendo de los ruidos personales que estorban nuestro encuentro con Jess vivo. Algunas disposiciones favorables del lector-orante: Fe y apertura, consciente de que Dios me quiere hablar a m, de manera personal, en este momento concreto de mi historia. Pureza de corazn, desprendimiento y docilidad. Espritu de oracin y de conversin continua. Comunin con la Iglesia, pues la Sagrada Tradicin, la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia, estn entrelazados y unidos de tal forma que no tiene consistencia el uno sin el otro (Dei Verbum 10). Conducidos por el Espritu Santo, llegamos a entrar en el camino de la Lectio. Es la invocacin al Espritu Santo, pidiendo la luz necesaria para entender y acoger lo que el mismo Espritu quiera decirnos. Solo quien entra en sintona con el Espritu puede conocer las riquezas contenidas en las Escrituras, la profundidad de la sabidura de Dios. Esta invocacin al Espritu Santo produce una conciencia de humildad profunda, que nos hace ir al encuentro del texto con un sentido de lo sagrado, de reverente adoracin frente al misterio. Al descubrir que la Palabra se dirige particularmente a cada uno de nosotros, la Lectio Divina nos ayudara a descubrir -y luego a desarrollar-

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LECTIO DIVINA un proyecto personal de vida basado en la Palabra de Dios y en los criterios de Jesucristo. As creceremos en madurez humana y cristiana, fortaleciendo nuestra capacidad de discernimiento en el Espritu y en la coherencia entre nuestra fe y nuestra vida, expresada en un mayor compromiso, pues el verdadero discipulado lleva siempre a la actitud solidaria y misionera.

6.- PASOS DE LA LECTIO DIVINAI.- LECTURA: (Lectio) Qu dice el texto?Su objetivo es la interiorizacin de la Palabra, captar las ideas principales, profundizar, sentir y apropiarse del texto. Se trata de leer y releer atentamente, hasta que hayamos entendido bien su contenido principal. Nos ayudar el preguntarnos: Cul es el contexto en que se desarrolla la situacin narrada? Qu personas intervienen? Cules son sus actitudes? Cul es el ambiente que se per