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  • LA CONCEPCIN ANTROPOLGICADE MARX Y SU RELACIN CON LA

    INVESTIGACIN SOCIOLGICACONVENCIONAL Y CON LA CRISIS

    DE VALORES EN LA PRESENTEMUTACIN HISTRICA

    E. Pinilla de las Heras

    1. INTRODUCCIN

    Tres motivaciones originan el presente ensayo. La primera de ellas escircunstancial; las otras dos responden a condiciones sociales ms permanentes.

    Como parte de un curso sobre Marx dado en 1983, he tratado de expo-ner los fundamentos de la concepcin antropolgica de este clsico de laciencia social. Varios estudiantes formularon preguntas sobre la relacin en-tre esta concepcin antropolgica y teoras vigentes en disciplinas particularescomo la psicologa y la sociologa. Aunque en los seminarios he sugerido res-puestas orientativas, creo que el tema merece un tratamiento ms extensoque el dado verbalmente.

    En principio, esta primera cuestin aparece como meramente acadmica.De hecho, constituye una va de entrada a las otras dos

    Partiendo de la constatacin comn que dice que vivimos en una situa-cin de desorden de valores y de profunda confusin intelectual, sera daiprueba, bien de inconsciencia, bien de artificiosidad, limitarse a describir laconcepcin antropolgica de Marx, rehuyendo el paso que consiste en plan-

    RaS30/85 pp. 7-40

  • E. PINILLA DE LAS HERAS

    tearse los valores de que aqulla es portadora y cmo stos se relacionan conproblemas presentes.

    A su vez, partiendo no solamente de la constatacin que dice que noshallamos en una situacin de profunda confusin intelectual, sino tambinque estamos en el umbral de un cambio histrico de gran alcance en el de-sarrollo de la accin humana (por la capacidad del hombre de actuar sobrelos soportes orgnicos de su patrimonio gentico, de su soma, y de sus fa-cultades intelectuales), resulta, asimismo, necesario plantearse la cuestin desaber si la concepcin antropolgica de Marx es pertinente para esta nuevapoca, y si los valores de que es portadora pueden contribuir a orientar lacognicin y la accin humanas ante problemas totalmente desconocidos porla experiencia histrica.

    Empezar exponiendo cul creo que es la concepcin antropolgica deMarx, en sus rasgos fundamentales.

    2. CONCEPCIN ANTROPOLGICA EN MARX

    En una carta a Lassalle en 22 febrero 1858, Marx avanzaba una explica-cin de la lentitud de sus trabajos econmicos, explicacin que result pre-monitoria de que stos quedaran inconclusos: siempre estn apareciendoaspectos nuevos que requieren nuevas reflexiones.

    Los trabajos de Marx que pudiramos definir como antropolgicos, engran parte escritos de juventud anteriores a los econmicos, no slo queda-ron tambin inconclusos; no estn propiamente sistematizados, y es necesarioirlos descubriendo en sus textos y manuscritos, e ir ordenando los materialesseleccionados.

    Como otros muchos pensadores del siglo xix europeo, todava no aco-sados por una organizacin acadmica para publicar por lo menos un librocada ao, Marx llen una cantidad de cuadernos con anlisis y notas para smismo. Disponemos de este modo de una enorme riqueza de observaciones,dictadas por la continuidad o por la crtica respecto a autores que le erancontemporneos o que le precedieron en la historia de la filosofa y en lahistoria de las ideas econmicas. Esta considerable riqueza crea el problemade cribar (seleccionar y valorar) los aspectos que es necesario retener por sucarcter crucial y por sus propiedades, cuando stas son susceptibles de siste-matizacin.

    Toda lectura interpretativa es selectiva. No se trata aqu de recopiar aMarx. Tambin en el territorio del conocimiento antropolgico aparecen, siem-pre que se piensa sobre un problema, aspectos nuevos que demandan nuevasreflexiones. Por tanto, no es recibible, como crtica a este ensayo, la de decirque, adems de los textos de Marx que aqu se citan y ordenan, l escribital o cual otra cosa; o que, en relacin a tal problema, hay que considerar

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  • LA CONCEPCIN ANTROPOLQGICA DE MARX Y SU RELACIN CON LA INVESTIGACIN

    tambin tal otro y el precedente de este o aquel otro autor. Cada gran proble-ma humano tiene una pluralidad de abordajes posibles. Como deca Kant, elmundo no es finito ni infinito en el sentido de una obra de arte conclusa;es un objeto infinito de conocimiento.

    En la seleccin y valoracin de los textos de Marx que estimo pertinen-tes para su concepcin antropolgica es, asimismo, necesario tener en cuentaque, aunque Marx es un autor que escriba a menudo a la contra (comotestimonia el constante uso del vocablo Crtica en la titulacin de sus traba-jos), stos se inscriben en una cierta continuidad del pensamiento occidental.Como en todo pensador y en todo cientfico importante, la obra de Marximplica a la vez aspectos de continuidad y de innovacin, de acumulacin y deruptura.

    a) El contexto intelectual antecedente

    En mi Curso hice referencia, sobre todo, al desarrollo de la filosofaidealista desde Descartes a Hegel. La descripcin de este escenario ideolgicoestaba didcticamente bien fundada, en cuanto Marx comparece en el espacioalemn de debates de ideas como simplificador de temas contradictorios quesobrevivan de la tradicin idealista y como uno de los grandes abrogadoresde la concepcin misma del hombre subyacente en esa tradicin. La nocinde idealismo estaba all usada en un sentido cultural histrico ms bien exten-so (i.e., desbordando los lmites tcnicos epistemolgicos), extensin permi-sible por el hecho de que la (o las) epistemologas idealistas estn generalmen-te vinculadas a concepciones del hombre (asercin que es pertinente tantopara Descartes, Leibniz y Kant como para Fichte, Schelling y Hegel, los cualesimplican, a su vez, continuidad y ruptura respecto a los tres primeros). Acep-tando ese sentido extenso, puede decirse que la adolescencia y la juventud deMarx transcurren en una cultura cuya clave es idealista, conexin en la quese entrecruzan dogmas religiosos, representaciones psicolgicas, teoras delconocimiento y proyectos filosfico-histricos relativos al destino espiritualde la humanidad. De esta morada, Marx sale, como en la parbola platnicade la caverna, a la realidad terrenal, imputndose como misin la de sacarde all a los que todava estn fascinados por las sombras que se proyectanen el muro. Pero Marx no sale con las manos vacas. Lleva consigo temashumanamente permanentes, que el idealismo se haba planteado a su modoy que Marx reduce a su realidad radical humana, para reinsertarlos en unaconcepcin propia del hombre, de su accin y de sus capacidades histricas.

    Cada filsofo haba elaborado su concepcin antropolgica a imagen ysemejanza de s mismo, como pensador introspectivo, espritu que razona.Esta actitud es explcita en Descartes: Yo no soy, hablando con precisin,sino una cosa que piensa (...) un espritu, entendimiento o razn (Medita-tiones de prima philosophia, II). La esencia del hombre consiste en la pose-

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    sin de un espritu, el cual es independiente de las representaciones de lascosas, incluido en stas el propio cuerpo humano. Nuestro cuerpo nos per-tenece sin ser uno con nuestra esencia, dice Leibniz en el 33 del Discoursde mtaphysique. La escisin del ser humano entre espritu y naturaleza habatrado consigo los irresolubles problemas del dualismo entre mente y mundoy de las relaciones entre razn y sensoriedad. El idealismo clsico se afirmacomo racionalismo. En riguroso respeto de la precaucin de no introducirdebates con conflictos religiosos en el conocimiento del cuerpo (i.e.f de acuer-do con la estricta separacin entre espritu racional y mundo material), loque se haba estado enseando en las facultades universitarias bajo el nombrede antropologa era la descripcin anatmica y un conjunto de hiptesis fisio-lgicas sobre el cuerpo humano. Marx mismo estudi bajo el ttulo acadmicode antropologa una disciplina que era puramente anatomo-fisiolgica. Los fi-lsofos del racionalismo clsico haban hecho una suma valoracin espiritualdel ser humano (cuyo modo de existencia ms excelso era precisamente elfilosfico, lite que deba ser respetada, autoprivilegio social en un tiempode dogmatismo religioso y de luchas polticas vestidas de complejas cuestionesmetafsicas). Desde Descartes hasta Fichte, el idealismo se expresa como va-loracin del filsofo, unidad espiritual en Descartes, atributo de un tipo dehombre que es independiente de las representaciones y hace de s mismo elobjeto de su inteligencia activa (como dice Fichte en la Segunda Introduccina la Teora de la Ciencia). En aquella conexin cultural, el realismo sobre laconducta humana haba que hallarlo en la literatura ms que en la filosofa.La polarizacin de las Humanidades es simtrica del dualismo filosfico.Coexisten Simplicius Simplicissimus (y otros testimonios, no slo alemanes,de una espontnea miseria moral) con el formidable optimismo espiritual-religioso de Leibniz. Sobre esta tradicin, el propio Kant concibe dos antro-pologas con dos objetos diferentes: una, que concierne a lo que la Naturalezahace del hombre; otra, la que Kant llama antropologa desde un punto devista pragmtico, que deber tratar de lo que el hombre libre hace de smismo.

    La Ilustracin y el Romanticismo implican varios redimensionamientosde la imagen del hombre, desde el mbito del espritu abstracto a un espacionatural y a un tiempo histrico. Es ahora la literatura la que se transforma enidealista, en tanto que la filosofa empieza a ocuparse de todos los demshombres adems de los filsofos. La reintegracin del hombre con la Natu-raleza es contempornea con la historizacin de la especie humana. La primera(naturalizacin de la imagen del hombre) se manifiesta con contenido mate-rialista en los filsofos franceses epgonos de los enciclopedistas, y con con-tenido puramente naturalista en los romnticos alemanes. La segunda (histo-rizacin de la especie humana) haba sido ya preparada e iniciada por ladoctrina de la perfectibilidad del hombre, asumida por los ilustrados d